por nosoyunadramamama | Nov 17, 2014 | baby shower, bebes, embarazo, Maternidad y embarazo, Sin categoría, Uncategorized
Hace poco más de 4 años, sólo sabía de la existencia de las «baby showers» gracias al Hola! o a Sexo en Nueva York. No tenía ni la más remota idea de si en España se estaba empezando a poner de moda o ya estaba el festejo bien asentado. Lo cierto es que, como mis amigas aún no tenían hijos, ni me planteé organizar una reunión de este tipo. Vamos, es que ni siquiera sabía si la organizaba la propia embarazada o sus amigas. Pero tres semanas antes de dar a luz a Alfonso, un fin de semana en el que maridín estaba de casa rural en una despedida de soltero, llegué a mi casa y, por sorpresa, allí estaban algunas de mis amigas y unos cuantos paquetes. Mi cara fue como la de una niña que ve a los Reyes Magos.
Me habían preparado una cena y me regalaron una trona que, a día de hoy, sigue intacta tras 4 años de uso ininterrumpido. Y no sólo eso, sino que además se quedaron a dormir esa noche en casa, así que fue algo parecido a una fiesta de pijamas. Sinceramente, aquello me pareció lo más y no puedo estar más que agradecida por aquel detalle así que, obviamente, comprendí que lo de las «baby showers» era todo un planazo. Dos años más tarde me volvieron a organizar una cena sorpresa en casa unos días antes de que naciese Rafa, previa colaboración con maridín para que llevase a Alfonso a dormir a casa de mis padres.
Por entonces me regalaron un saco para la silla y hasta hicieron una tarta de pañales.El caso es que las organizadoras de los eventos, Ceci y Ana, no tienen hijos así que hace ya un tiempo que le dije a maridín que, si se les ocurría ponerse en contacto con él para intentar organizarme una tercera «baby shower», les dijese que ni se les pasase por la cabeza hacer ni fiesta ni regalos. Pero no, ellas son así de cabezonas y, por supuesto, tuvieron que hacerme mi festejo. Eso sí, esta vez, mucho más discreto: sólo nosotras tres, con mis peques por medio y no se quedaron a dormir. Otra vez me llenaron la mesa de comida, sobre todo de dulces (cómo saben que me pierden y que soy de las que me puedo comer 4 donuts seguidos sin pestañear), y pasamos un rato estupendo entre amigas. Además, ahora que nos vemos algo menos que cuando no tenía niños, estos momentos son impagables. ¡Gracias chicas!
He desayunado y he merendado dulces todo el fin de semana. Y la bolsa para el carrito ¡no me puede gustar más!He pasado de no saber cómo eran estos festejos a vivir tres en cuatro años y ahora me declaro fan absoluta. En el fondo, es una buena excusa para juntarse con tus amigas y que, si ellas quieren, te hagan un regalo en común de algo que te puede venir muy bien, en lugar de hacerte obsequios por separado. Y a vosotras, ¿qué os parece lo de las «baby showers»?, ¿habéis organizado para alguna amiga?, ¿os han organizado la vuestra?
Por cierto, ya tenemos ganadora del sorteo de la funda nórdica, ¡ENHORABUENA A SONIA APALATEGUI! Muchísimas gracias a las demás por participar y que haya suerte en próximos sorteos. La ganadora debe escribir un mensaje privado a través de Facebook para facilitarnos sus datos. Gracias.
por nosoyunadramamama | May 1, 2014 | conciliación, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, trabajo
Hoy es el Día del Trabajador y el domingo celebraremos el Día de la Madre así que no se me ocurre un momento mejor para compartir con vosotras un vídeo que, por un lado, puso ante mis ojos una realidad que veo a mi alrededor y que de alguna manera he sentido, y que por otra, ha conseguido emocionarme por todo cuánto somos capaces de hacer las madres a diario sin darnos cuenta.
Lo verdaderamente triste es que ésto que veis en el vídeo ocurre, es más, puede que algunas de las que estáis leyendo este texto hayáis pasado por ésta u otra situación similar. No voy a hacer en este post una reivindicación del tipo «pónmelo más fácil que soy madre» porque ni quiero ni debo esperar que me regalen nada en la vida, sencillamente quiero que me valoren igual profesionalmente con independencia de que en casa cuide de dos criaturas. Vamos, sólo quiero que no me lo pongan más difícil por tener hijos.
Si nuestras capacidades y conocimientos eran buenos para alguna empresa antes de ser madres, deberían parecerles igual de positivos después de serlo. Vamos, creo que soy capaz de hacer exactamente lo mismo que hacía antes de tener hijos. Es más, aún he adquirido más competencias ya que he hecho un Máster que empecé la misma semana que dí a luz , unas prácticas, escribo un blog desde hace más de un año y colaboro en un programa de tv, no hace falta decir que sólo por esto último tengo una remuneración. Si esto no es capacidad de superación y sacrificio… Todo para seguir aprendiendo y mejorando mi condición como periodista y por no pasar por la situación que describe el vídeo de «¿qué hiciste esos años?»
Dicho esto, no estaría de más que toda la sociedad valorase lo que hacemos y que el Estado, los organismos y las empresas fueran más comprensivos, no puedo mentir y negar que los niños se ponen malos de vez en cuando, que los hijos dan trabajo, que los padres y madres queremos pasar tiempo con ellos, que nos necesitan, que no podemos trabajar jornadas maratonianas… Porque señores, algún día, esos niños serán mayores, serán ellos los que trabajen y saquen adelante las empresas y para eso hay que dedicarles tiempo. ¿Es tan difícil de entender o tanto pedir?, ¿qué os ha parecido el vídeo?, ¿habéis vivido o vivís una situación similar?
por nosoyunadramamama | Abr 7, 2014 | bebes, crianza, familia, Maternidad y embarazo, niños, Sin categoría, trabajo
Cuando uno lee «El cuidado de los hijos recae en la madre en el 82% de los casos y la abuela ya es la segunda opción« se queda, cuando menos, perplejo. Es lo malo de los titulares, que son tendenciosos. Por eso me alucina que la gente comparta enlaces en Facebook sin haberse tomado la molestia de leer los contenidos. Pero esa ya es otra historia.
Si me quedase sólo con el titular con el que inicio el post de hoy, pensaría que los hombres, como antaño, no se hacen cargo de la crianza de los hijos. Y sinceramente, no tengo yo esa sensación sino que veo a mi alrededor padres encantados con sus niños y que se implican en la educación y en el cuidado de los peques. Pero claro, hay que seguir leyendo.

Lo primero, y para que sepáis de lo que hablo, es que los datos están extraídos del CIS (Centro de Investigaciones Científicas), por lo tanto nunca puedes saber si las respuestas que da la gente son realmente ciertas, aunque creo que tampoco tendría sentido mentir en esto. Y lo segundo es que, si al titular le añadís las palabras «mayoritariamente» y «menores de tres años», entonces las cifras van cobrando sentido. Vamos a ver, si tuvierais que decir quién se ocupa o ha ocupado mayoritariamente de vuestros niños de menos de tres años, ¿cuántas dirías que vuestra pareja? Imagino que pocas.
La realidad es que los padres de hoy en día participan de una forma muy activa en el cuidado de los niños y, cuando la madre también trabaja, comparten las tareas casi de forma equitativa, pero ese «casi» supone que cuando hay que trabajar menos, somos nosotras las que pedimos reducción de jornada o jornadas continuas para salir antes y poder estar con los niños.

La realidad es que, en el parque, lo que veo frecuentemente son madres, aunque también algún padre. Y como ya nos conocemos, sé de sobra cuántas de ellas han renunciado a crecer profesionalmente para pasar más tiempo con sus hijos. Y no quiero decir que los padres no harían determinadas renuncias laborales por sus hijos pero, como lo hacemos las madres y se da por hecho que somos nosotras las que debemos hacerlo, pues a ellos la paternidad no les supone problema alguno en sus trabajos.
Mi experiencia es que la mayor parte del cuidado de mis hijos la llevo yo, fundamentalmente porque trabajo poco. Que conste que soy feliz pasando tanto tiempo con mis hijos, para nada me siento una profesional frustrada porque lo que más quería en este mundo era tener mi familia y la tengo. Es más, si fuese rica, trabajaría lo justo y en algo que me gustase mucho (como la tv, que es donde disfruto), me dedicaría a aprender cosas que me interesan, a mis hobbys y, como ahora, a estar con mis hijos. Así de claro.
Y ahora me gustaría saber cuántas de vosotras habéis pedido excedencias, reducción de jornada… Cuántas sabéis que tener hijos os ha frenado profesionalmente y a cuántas de vosotras, por contra, la maternidad no ha supuesto ningún cambio en vuestro trabajo… Y por supuesto, si hay casos en los que han sido vuestras parejas las que se han hecho cargo de los niños para que vosotras crecierais profesionalmente. Mucho me temo que el CIS no anda muy desencaminado con este asunto.
por nosoyunadramamama | Jun 12, 2013 | Sin categoría, Uncategorized
Además del rastro de babas que vamos dejando a nuestro alrededor, a las mamás de niños pequeños se nos puede distinguir a través de otros signos, que son bien fáciles de detectar. Aquí os enumero las cinco señales indudables de que una mujer tiene, por lo menos, un niño menor de tres años:
1. El bolso: aparte de todos los armatostes que llevamos en él, que no son pocos, el bolso de una mamá siempre lleva un paquete de toallitas húmedas. El día que se te olvidan, la has liado. Bueno, en realidad la lía el niño, y tú las pasas canutas para encontrar algo que pueda hacer la función de la toallita húmeda.
2. El calzado: pocas veves una madre lleva tacones. Llega un momento en el que es incompatible ir muy arreglada (que no mona) y tener niños menores de 3 años. Hace ya mucho tiempo que eliminé los tacones de mi vida, salvo en ocasiones muy contadas (una vez cada mes o dos meses). Así que el día que me los pongo, cualquiera puede intuir que no sé ni caminar con ellos.

Como mucho, me animo con las cuñas de esparto en verano.
3. La ropa: o más bien las manchas que hay en ella. Raro es el día que no acabo con una mancha de leche, yogur, papilla o puré en mi vestimenta. Es más, hay días que ya salgo con la mancha de casa porque el niño ha regurgitado un poco de leche y evidentemente ha caído sobre alguna de mis prendas. Si no hay tiempo para cambiarse, la mancha se viene conmigo.

4. La cara: sí, pongo cara de asesina en serie cuando voy paseando por la calle y pasa una de esas ruidosas motos que despiertan al niño. Lo mismo me pasa en la playa cuando hay una señora que habla por el móvil pensando que al otro lado está alguien sordo. ¿Y qué decir de los que llevan música a la playa? este miércoles tuve la mala suerte de que se me pusiera al lado un grupo de chavales que escuchaba reaggeton. Casi entro en trance.

Para que os hagáis una idea, una mirada parecida a la niña del exorcista.
5. El coche: es evidente que tienes uno o más niños pequeños cuando tu automóvil se ha convertido en un paraíso para diminutos seres vivos (tipo hormigas) que, por suerte, no es fácil que accedan a tu vehículo. Pero sí, sería el lugar perfecto para crear una nueva comunidad de criaturas gracias a las migas de pan y trozos de galletas que van dejando los hijos.
No os preocupéis, volverá el día en que tengáis tiempo para arreglaros, llegará la época en la que tengáis el coche limpio nuevamente y en el que el ruido de la calle no os moleste. Mientras tanto, a tomárselo con humor. ¡Que paséis buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Abr 29, 2013 | Uncategorized
La llegada de un hijo lo cambia todo para bien y para mal, aunque todas coincidimos en que son más las cosas positivas que las negativas. Pero como de las cosas estupendas ya habla todo el mundo, me voy a centrar en el otro lado de la maternidad. Sí, es la experiencia más increíble que existe, pero también la más extenuante.

Alfonso y Rafa jugando mientras empujamos la silla y la plataforma, es agotador. Ellos está claro que se divierten.
El varón que en más ocasiones me ha visto en «paños menores» es mi hijo Alfonso, más veces incluso que mi marido. Cuando no caminaba, lo sentaba en una hamaca al lado de la ducha para tenerlo controlado. Cuando empezó a andar, era él el que entraba en el baño a ver qué se «cocía» por allí. Y ya de paso, a revolverme un poco todos los botes y mejunjes que tengo. Y ahora también tengo que controlar a Rafa. Vamos, que la ducha es de todo, menos relajante.

Alfonso, «inspeccionando» mis pertenencias.
Ya no salgo de casa si llueve, excepto si es imprescindible. La razón es tan sencilla como que no soy capaz de empujar el carrito y sujetar un paraguas a la vez. En las ocasiones en las que lo intenté, acabé de agua hasta arriba o con dolor de espalda ante la complicación de la postura.
Ahora tengo que comer algunas cosas a escondidas. A mi hijo Alfonso le gusta zampar más que a mí tomar el sol. Lo mismo le da el dulce que el salado, gominolas que pescado, yogur que lentejas…come de todo. Así está, 16 kilos de niño; que conste que el pobre no está nada gordo, es grande en todos los sentidos. El caso es que si nos ve comer, obviamente, él también quiere. Así que, a algunas horas y dependiendo de los alimentos, hay que encerrarse en la cocina.

Alfonso, en una de las muchas fotos que tengo en las que aparece comiendo. En esta ocasión, de visita cultural.
Hemos llegado a dormir la siesta en el coche. Nosotros tenemos suerte en cuanto a las horas que duermen nuestros polluelos; Alfonso descansa 12 horas seguidas desde los cuatro meses y Rafa casi las mismas horas desde los tres meses, aunque madruga un poco más. Sin embargo, por el día tienen el sueño más ligero así que, en alguna ocasión, al quedarse Alfonso dormido en el coche, hemos llegado a nuestro destino y nos hemos quedado un buen rato dentro del automóvil. Nuestros vecinos han tenido que alucinar ante semejante imagen.
Y así, un montón de cosas que hacen nuestra existencia más compleja. Pero ya lo dice el refranero español: sarna con gusto no pica.
por nosoyunadramamama | Abr 10, 2013 | lactancia, Uncategorized
El post de hoy va dedicado a Nuria, que hace una semana fue mamá por segunda vez y que ha optado, como hice yo en su momento, por la lactancia mixta. Sin ser una experta, me ha pedido que comparta mi experiencia al respecto así que os cuento por qué elegí esta forma de alimentación para mis niños. En realidad, con mi primer hijo tenía intención de darle leche materna exclusivamente, pero no fue posible por un postparto bastante doloroso. Como ya comenté en otro post, la primera vez que di a luz me practicaron la episiotomía; se hace en un porcentaje altísimo de partos, cuando la OMS cree que esos índices deberían ser más bajos. Pero esto ya es salirnos del tema.

En el Hospital de Cabueñes después de dar a luz a Alfonso.
La cuestión es que la cicatrización fue muy dolorosa, pasé una semana llorando por las esquinas y acabaron poniéndome inyecciones de Voltaren, ¡mi salvación! Yo tenía leche para alimentar a media África; de hecho, y para ponerle un poco de humor a esto, os diré que de la noche a la mañana me convertí en una especie de Yola Berrocal que asustó hasta a mi marido… Pero claro, cuando no puedes ni estar sentada, es complicado darle el pecho al niño, así que en algunas tomas le pedía a mi marido que le diese biberón y la matrona me recomendó tomar Aspirina para bajar un poco la producción de leche. Madre mía, ¡parece que estoy hablando de Central Lechera Asturiana!

Así que ése fue el motivo principal por el que alimenté al niño con leche materna y artificial hasta los tres meses. Además, por entonces, decidí dividir la baja por maternidad antes y después de dar a luz, y a los dos meses ya estaba grabando programas en Madrid y tenía que irme un par de días cada dos semanas.
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Os confieso que encuentro muy positiva la lactancia mixta, a los niños les pasas anticuerpos gracias a la leche materna y para las mamás que andamos todo el día fuera de casa y no nos sentimos cómodas dando el pecho en sitios públicos, es perfecto. Un problema con el que se encuentran algunas madres que eligen la lactancia mixta es que el niño puede rechazar el pecho si se acostumbra al biberón, yo no tuve ese problema.

Alfonso tomando un biberón. Foto: Lucya Sánchez Moren.
En cualquier caso, es una elección muy personal y hay que intentar buscar un equilibrio para madre e hijo. Con Rafa repetí, aunque no sé si lo haría con un tercer hijo. Entiendo perfectamente que, con varios niños, las madres descarten darles el pecho por puro agotamiento. Que cada una elija y que nadie le haga sentir culpable por hacerlo libremente.
por nosoyunadramamama | Abr 1, 2013 | Uncategorized
He aquí la noticia, publicada este fin de semana, que justifica la existencia de este blog. Como sé que no os sobra tiempo y ya que me aguantáis cada semana, os doy un titular de un reciente estudio: en los primeros meses de maternidad existe un alto riesgo de desarrollar síntomas obsesivo-compulsivos. Los científicos ponen como ejemplos de estos trastornos el exceso de higiene, comprobar la respiración de la criatura continuamente, pesar al niño todos los días…

Todas sabéis que la llegada de un bebé implica dedicación y conlleva cansancio; a ello hay que sumar el agotamiento que supone el parto y la revolución hormonal del postparto. Tenemos todo el derecho del mundo a estar más irritables durante una temporada. Pero no nos equivoquemos, ser madre es una experiencia para disfrutar, no para afligirse y vivir angustiada. Lo único que tengo clarísimo después de tener dos niños es que hacen lo que nosotros hacemos. Si les transmites angustia, sentirán angustia; si transmites serenidad, sentirán serenidad. Lo demás son tonterías.

Mi hijo Alfonso con mi hermano, hace dos años
He conocido madres que no dejan que otras personas cojan a sus bebés en brazos. Y pienso ¡peor para ellas! Al final, en alguna ocasión es posible que necesites que alguien se quede con tu hijo, así que cuanto antes se acostumbre a otras personas, mejor. También están las madres que no dejan que sus hijos coman nada que no sea sano. Vamos a ver, el niño come legumbres, verduras, pescado, fruta y leche casi a diario. Madres dramáticas, ¡no pasa nada porque el sábado coma unos gusanitos o unas galletas!

Alfonso, con diez meses, comiéndose el helado de su padre
No sé vosotras, pero a mis hijos se les ha caído innumerables veces el chupete al suelo y tal cual me lo he metido en la boca y se lo he puesto después a ellos. Muy higiénico no es, pero vamos, siguen vivos. Y después me sorprendo cuando alguien me dice que cómo me apaño con dos niños seguidos. Lo dicen como si fuera una cosa sobrenatural, aunque claro, entiendo que con lo complicadas que son algunas, les parezca imposible el hecho de cuidar de dos niños. ¡Por favor, las que no se cómo se apañaban eran nuestras abuelas y madres con cuatro o más hijos!

Mis hermanos y yo de pequeños
Mamás, acepto estos síntomas un mes, dos incluso… pero superadas esas primeras semanas de vida, es innecesario, ¿o pensáis elegirles el novio o novia cuando sean mayores?