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  • Cremas solares en spray, ¿protegen?

    Hace dos veranos, compré por primera vez un protector solar en spray transparente (tipo aerosol). Lo cogí con factor 50 para probarlo con los peques ya que yo suelo usar en torno a 30 SPF. La verdad es que, con niños, todo lo que sea simplificar es bienvenido y yo no soy fiel a ninguna marca en esto de las cremas, aunque sí que uso algunas con más frecuencia y prefiero ir a marcas de toda la vida. Pero si veo algo que me gusta, lo pruebo. La que compré por entonces fue Solcare (Mercadona) porque en general me gustan los productos Deliplus aunque sí que es cierto que nunca usé protectores solares de este supermercado ni ningún otro.

    El caso es que mi sorpresa fue mayúscula al ver que Rafa, negro como él solo, se empezaba a quemar. La crema la volvimos a probar nosotros y nos dimos cuenta de que, quizás porque la piel te queda especialmente brillante (como cuando te echas aceite corporal), no quedaba protegida frente a quemaduras. Así que ahí se acabó mi aventura probando cremas en spray. Hasta este verano, que he vuelto a intentarlo, por aquello de encontrar el cosmético que me facilitara la vida. Y probé con Denenes. Para Alfonso y Rafa, que son tan morenitos, no hubo problema pero para Copito fue insuficiente y en cuanto vi que la piel se le ponía un poquito roja, a echarle de las de siempre, de las que te dejan la piel blanca. Otra de las desventajas que tienen los protectores con vaporizador es que, se puede perder en el aire cierta cantidad de producto.

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    Tono que adquieren mis hijos mayores en verano

    Pero como soy muy insistente, y siempre me fié de Isdin, decidí probar la versión en spray de esta marca. No tenía nada que perder puesto que, si a Gabriel no le iba bien, la iba a utilizar con los conguitos de sus hermanos. Sé que hay que fijarse en muchas cuestiones pero, con Copito, me obsesionan las quemaduras a pesar de que le exponemos poco al sol, aunque hay momentos en que es inevitable. Para mí, de las tres marcas, sin ninguna duda, la mejor. Y es impresionante lo fácil que es extenderla así que estoy muy contenta porque los mayores no paran. Pero creo que, para pieles de bebés muy blancos (aspecto al que me enfrento por primera vez en mi vida 😉 ) nada mejor que una crema de las consistentes, de ésas que, cuando sales del agua, te deja la piel lechosa, nada de brillos. Y vosotras, ¿qué marca usáis?, ¿qué recomendáis las que tenéis niños blanquitos?, ¿spray o crema?

  • Nutribaby, el robot de cocina para bebés

    Servidora siempre ha sido la tranquilidad personificada para esto de preparar la llegada de los churumbeles. Cuando estaba embarazada de Alfonso, nos centramos en la sillita de paseo, en la del coche, en la cuna y en la bañera-cambiador; con eso nos quedamos tan pichis. Luego, sobre la marcha, fuimos haciendo más adquisiciones. Con tres criaturas, puedo decir que hemos amortizado unas cuantas cosas, ¡y de qué manera! Aunque siempre hay algunas compras de las que luego te arrepientes porque no les das mucho uso, quizás me anime con un post sobre esto.

    Reconozco abiertamente que una de las cosas que siempre me pareció prescindible fue un robot de cocina para bebés. Y cierto es que pude vivir sin él hasta hace un mes. Sin embargo, ahora que tengo la Nutribaby de Babymoov, me arrepiento de no haberme hecho antes con ella. Mira que me habían dicho, incluida mi señora madre, que estos artilugios mejoraban mucho los platos, pero no creí que fuese para tanto. Llevo muchos purés hechos a mis espaldas, porque además a estos niños les han gustado un montón y les he dado hasta bien creciditos, pero no, nunca me habían salido tan ricos como hasta ahora. Y no, no estoy exagerando. Lo digo porque soy la primera que creía que exageraban los que hablaban tan bien de este producto. Pero tenían razón.

    Sinceramente, creo que una de las claves de que el sabor sea infinitamente más rico es porque la cocción se hace con muy poca cantidad de agua, por lo que todas las vitaminas y el sabor se concentran y luego se utiliza todo ese agua para hacer las cremas. Sin embargo, cuando cocía la verdura en una olla tradicional o exprés, usaba para ello un par de litros de agua de los que desechaba gran parte a la hora de elaborar los purés. Y por supuesto, el invento tiene la ventaja de que los ingredientes se cuecen en sólo 20 minutos y quedan en su punto porque los que necesitan más cocción se colocan abajo, y los que necesitan menos, arriba. Y luego que, por ejemplo, con Nutribaby también se puede esterilizar, calentar bibes o potitos, descongelar.

    ¿Tenéis robot de cocina? Las que lo tenéis, ¿habéis notado tanto la diferencia en el sabor de los platos? Eso sí, ahora me toca animarme y hacer alguna receta más elaborada para los peques.

  • Cuando te ponen al límite

    La primera gran crisis que tuve como madre fue hace casi dos años, cuando Alfonso comenzó el colegio; aquella situación me pilló por sorpresa y, al principio, me costó creerlo porque no le había afectado ni el nacimiento de Rafa casi un año antes y además era un niño buenísimo. La segunda crisis que sufrí en mi vida maternal fue a finales del verano pasado. Situación: embarazada de 7 meses, con un bebé de casi dos años en plena etapa de rabietas y un pobre niño de casi 4 años, espectador pasivo de los berrinches de su hermano. Aquello me superó, porque las pataletas eran fruto de la etapa que Rafa estaba viviendo, sin explicación alguna y sin mediación posible.

    Lo reconocí en su momento aquí en el blog, lo pasé mal. Alguna vez me encerré en el baño porque lo que me apetecía era gritar o darle un meneo al crío. Y claro, ¿de qué sirve dar un alarido a un niño de menos de dos años que está fuera de sí? No sabía cómo gestionar esas rabietas que, en alguna ocasión, duraban casi una hora y que no se le pasaban ni ofreciéndole comida al niño. Y cualquiera que conozca a Rafa sabe que todo drama se le olvida si le das comida 😉 Por suerte, y si alguna os encontráis en esa etapa, eso se acaba pasando y en nuestro caso, duró un mes. Ahora mismo, el mediano, aun teniendo carácter y siendo muy impaciente, es muy cariñoso y simpático y gracioso a más no poder. En Instagram tiene su grupo de fans 😉

    Y si os cuento esto es porque el sábado lidié con mi ¿tercera crisis maternal? Siendo un día puntual creo que la próxima semana ya me habré olvidado del asunto. El caso es que yo no sé qué demonios les ocurría a mis hijos mayores (el pequeño está a punto de ser santificado en El Vaticano) pero me convertí en una loca. En realidad, el que me puso como una moto fue Alfonso. Sí, ya estamos en plan pre-adolescente, así como contestatario. Y oye, que no hay nada que me ponga de peor humor que lo de decir diez veces que hagan algo y que me tomen por el pito del sereno. Porque la quinta vez que dices algo, subes el tono de voz; a la sexta, lo elevas más y, a la décima, se entera todo el vecindario.

    Cuando tienen el día torcidín, te sacan de tus casillas. Que le digas al retaco de 4 años que se va a quedar sin ir a la piscina y te salte con «pues ya no voy a ayudarte nunca», «eres mala», «pues me da igual»… ufff, me pone de los nervios. Y os lo confieso, ganas no me faltaron de dar algún cachete pero no, me lo prometí a mí misma; si no le doy un guantazo a ningún adulto (y todos sabemos que más de uno se lo merece), no lo voy a hacer con mis hijos, ni quiero ni debo. Eso sí, gritos dí unos cuantos cual loca de la pradera. Lo pienso a posteriori y me pregunto ¿fue para tanto?

    Pues mirad, no lo sé pero el caso es que chillé porque ¿qué hacer en estas situaciones? Es difícil, son niños, sí, pero ya saben lo que está bien y no, entienden los mensajes que les damos y ya pueden razonar muchas cosas. ¿Cómo hacerles entender que no siempre pueden hacer lo que les apetezca? Para mí, esta labor es, sin duda, la más complicada. Cada día lo tengo más claro, educar a los hijos se complica cada vez más, según van creciendo. A mí dadme cinco bebés como Gabriel y os juro que seré la madre happy del barrio. De hecho, cuando estoy sola con el peque e, incluso con dos, estoy en un estado de relajación total. En fin, la de días tontos que me quedan por delante… ¿Cómo gestionáis las crisis con vuestros hijos?, ¿alguna más entra en estado de enajenación mental cual niña de El Exorcista?

  • Acoso escolar: cuando no «son cosas de niños»

    Acoso escolar: cuando no «son cosas de niños»

    Quiero agradecer a Carmen que me haya cedido este espacio para compartir con vosotros algunas inquietudes que me han surgido con mi nuevo trabajo. Me llamo Cristina Arias y soy periodista. Llevo un mes inmersa en un proyecto fascinante y a veces aterrador: un documental sobre el acoso escolar. Le decía a Carmen que es un tema que, salvo que te toque personalmente, o coincida con una tragedia como el suicidio de un adolescente, normalmente no se trata. Ni en los medios ni en los corrillos de madres a la salida del colegio ni, mucho menos, ahora en las piscinas.

    Sin embargo, es algo sobre lo que habría que hablar, y mucho, en todo tipo de foros. Porque cada año hay miles de niños en España que sufren acoso escolar. Porque es algo que existe en todos los colegios. Porque no discrimina entre niños con problemas previos y niños perfectamente “normales”. Porque hay niños que lo sufren durante años en silencio. Porque las secuelas que deja en las víctimas son más graves y más duraderas que las que deja el abuso por parte de un adulto. Increíble, ¿no? Pues es así.

    El acoso escolar tiene muchas caras. Algunos, al oír la palabra acoso, piensan en actos violentos y muy graves; no es así necesariamente. Y, sobre todo, no es así desde el principio. El acoso escolar es una pequeña bola de nieve. Empieza, por ejemplo, con unas risas a costa de un compañero de clase que se ha manchado en un lugar inoportuno de su ropa. Al día siguiente al llegar a clase uno desde la última fila le llama “meón” y todos se ríen; es algo inocente, “cosas de niños”. Sin embargo, al salir al patio en el recreo, uno se anima y le pone la zancadilla. Varios chavales hacen un círculo para reírse del que está en el suelo y corean “meón, meón, meón”. Muchos miran con una sonrisa en la cara, otros miran sabiendo que eso está mal pero callan. Así, en un par de días o semanas, el pobre chico de la mancha se ha convertido en la diana de las burlas de la clase. En poco tiempo, todos sus compañeros han “aprendido” que ése es su papel y el grupo entero lo asimila con la misma facilidad con que asimilan el nombre de la nueva profesora de inglés. Esa bola de nieve ya va colina abajo creciendo sin parar.

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    ¿Cómo saber si nuestro hijo sufre acoso escolar? Hay que estar atento si observamos cosas como cambios de humor, irritabilidad o tristeza. Si empieza a tener problemas para dormir o sufre pesadillas. Si le falta apetito o come compulsivamente. También se dan dolores de tipo somático: dolor de cabeza o de estómago sin causa aparente. Y lo más importante, estar atento si vuelve del cole con golpes o rasguños de manera frecuente y lo achaca siempre a que se cae.

    ¿Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo es víctima de acoso? No culpabilizarnos y no culpabilizarle. Lo más importante es crear un clima de confianza, tiene que saber que vamos a creer todo lo que nos cuente y que vamos a apoyarle en todo. Eso de “hay que hacerse fuerte” puede servir para ayudarle a convivir con determinadas frustraciones, pero no si le están acosando. Es duro para los padres reconocer que su hijo está siendo víctima de acoso, pero hay que tener siempre en cuenta que lo más importante no es cómo me siento yo sino cómo se siente él. Hay que ayudarle, darle herramientas para que la situación no le supere. Reafirmarle en sus virtudes y sus posibilidades. Tiene que saber que somos su mayor apoyo.

    El siguiente paso es hablar con su tutor, contarle lo que venimos observando y pedirle que esté más pendiente de nuestro hijo, sobre todo en los espacios comunes como el patio o los pasillos. En muchos casos nos encontraremos con que el colegio no reconoce que se trata de una situación de acoso. Erróneamente creen que les afectará negativamente cuando, en realidad, si toman las medidas adecuadas, lo más probable es que lo solucionen. Si lo hacen, los padres confiarán en ese colegio y lo recomendarán. Como he dicho, pasa en todos los colegios.

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    Es importante saber que el acoso escolar no es uno contra uno, es uno contra el grupo. Por lo tanto la intervención para corregir la situación ha de hacerse con toda la clase. Tanto el que insulta como el que mira y calla son responsables del sufrimiento de la víctima así que hay que cambiar la actitud de todo el grupo frente al acoso. Hace años, cuando a una mujer le daban una paliza en casa, la gente decía “son cosas de pareja y no hay que meterse”. Hoy a nadie se le ocurre justificar así semejante barbaridad. Es hora de que cambiemos nuestra manera de ver y hablar de las cosas que pasan en los colegios.

    No todo lo que pasa en los coles e institutos “es cosa de niños”. Que haya miles de niños y adolescentes con miedo a ir al colegio día tras día es escalofriante. Que haya chicos que piensan que es mejor quitarse la vida que volver a clase es escalofriante. Y que las instituciones y algunos profesionales de la educación digan que es culpa de la falta de medios es indignante. Por eso hay que hablar del acoso escolar, porque nuestro futuro está hoy en la escuela, y, si no lo remediamos, muchos serán adultos con problemas de depresión y otros muchos serán delincuentes o abusones de por vida. ¿Creéis que no se habla lo suficiente de este tema?, ¿que mucha gente le quita importancia?, ¿que los centros se desentienden?

    investigacion.acoso.escolar@gmail.com

  • Cabárceno, una visita indispensable

    Cabárceno, una visita indispensable

    Tenía muchas ganas de ir con los niños al Parque Natural de Cabárceno (Cantabria). Es un lugar al que fui siendo niña en más de una ocasión y creo firmemente que es un sitio que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Cierto es que nuestra idea era ir con los churumbeles más adelante, cuando fuesen un poco más mayores pero al final surgió así; teníamos un evento familiar en el País Vasco y casualmente el lunes era festivo en Gijón así que, ya que hacíamos maletas, ¿qué más daba una noche más en Cantabria? En otra ocasión os hablaré de Suances, que es el pueblo donde dormimos. Si alguien va a hacer ruta por tierras cántabras este verano, que se apunte el nombre y lo visite.

    Dicho esto, me centro en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Que nadie tenga en mente que aquello es un zoológico convencional porque ni lo es ni se le parece. Estamos hablando de 750 hectáreas (de una antigua explotación minera) de una belleza espectacular donde los animales no viven con completa autonomía pero sus actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. El parque acoge un centenar de especies de animales de los cinco continentes que se encuentran en recintos de una superficie enorme.
    DSCN6010El recorrido se hace en coche aunque, si alguien quisiera, podría hacerlo andando. Ya os digo que son varios kilómetros y que, además, hay numerosas zonas de aparcamiento por todo el parque con lo que me atrevo a decir que casi nadie hace el itinerario a pie teniendo en cuenta que puedes pararte prácticamente en cualquier parte. El precio de la entrada para adultos es caro (25 euros) pero los niños de hasta 5 años entran gratis así que, por primera vez, ir con tres críos pequeños nos salió por el mismo precio que si hubiéramos ido con uno 😉

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    Foto desde el coche.

    Y aquí van algunas recomendaciones:

    1. No vayáis días de sol y calor, casi nos da algo a más de 30 grados bajando y subiendo del coche con los tres peques. Si podéis elegir, dejad este plan para días nublados. Además, nos quedamos sin ver algunos animales que, lógicamente, se escondían en cualquier lugar con sombra.

    2. No os perdáis bajo ningún concepto la exhibición de los leones marinos; será, sin duda, lo que más les guste a los niños. Además, me encantó saber, según nos contó una de las cuidadoras, que son animales que aprenden muy rápido, son sociables y además, les gusta relacionarse con los humanos que son simpáticos. Vamos, que son como los niños.

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    3. Los animales que no podéis dejar de ver tampoco son, desde mi punto de vista, las jirafas. Son absolutamente espectaculares y es fácil observarlas de cerca. No es igual de sencillo ver a los elefantes a una distancia corta ya que el espacio en el que están es enorme. Nosotros sí tuvimos suerte. Y otros animales dignos de ver son los osos, las cebras y los orangutanes.

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    DSCN60004. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.

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    Los pelos de mis hijos también son dignos de ver 😉

    Para mí, como he dicho al principio del post, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno es, sin duda, una lugar al que ir con los niños una vez en la vida… por lo menos. ¿Lo conocéis?

    Avisos:

    Tenéis la lista de ganadoras del sorteo Impetus de ropa interior de niños aquí.

    Como he visto que muchas conocéis y compráis en Vertbaudet, los descuentos están aquí.

  • Playas de Asturias: Borizu (Llanes)

    Playas de Asturias: Borizu (Llanes)

    Sí, por fin, ¡ha ocurrido! Hemos estrenado la playa este 2015, que ya tocaba. Y lo hemos hecho a lo grande, en uno de los arenales más bonitos de Asturias. Aunque ahora que lo pienso, decir eso es algo arriesgado porque podría enumeraros decenas de playas del Principado absolutamente maravillosas. Pero oye, por algo la de Borizu (en Celorio, Llanes) ha sido escenario de muchos rodajes de cine y televisión. No me voy a alargar mucho dando explicaciones pero os sí varios datos de interés: hay chiringuito (tipo merendero), el acceso con carritos es facilísimo (no has escaleras ni rampas) y se llega en coche hasta el arenal, no hay que caminar salvo que haya muchos coches y no se pueda aparcar cerca. Nosotros no tuvimos dificultad para dejar el coche pero no sé deciros en pleno mes de agosto.

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    Su primera vez en la playa
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    Gordi feliz en el agua
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    ¿Cómo explicarlo? La felicidad total y una hora en remojo.
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    Cosas que pasan con niños en la playa: 1- Que te roban la silla 2- Que tienes que hacer malabarismos con la pierna para que el niño no se caiga porque, obviamente, lo de estar en la sillita, no le parece buena idea.

    Pues eso, que la playa es totalmente recomendable; el entorno es inigualable y para los niños es cómoda. Y como este fue el fin de semana de las primeras veces, he aquí la imagen de que llegué a la meta en la primera carrera que he corrido en mi vida; nunca pensé que acabaría 5, 5 kilómetros y menos con buena cara 😉 Ya os digo que me encantó la experiencia y que… ¡habrá más veces! Espero que vuestro fin de semana haya sido también estupendo.

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  • Fiestas escolares

    Fiestas escolares

    Ayer por la tarde gané una batalla, aunque hoy me toca ir a la guerra y creo que no tengo nada que hacer. Madres del mundo, me estresa sobremanera lo de las actuaciones de fin de curso. No por la función en sí ni por los preliminares de búsqueda de disfraz o atuendo. Eso son nimiedades en comparación con la labor de ubicarse para ver a tu retoño bailar, o no bailar, según el caso. Si a tu presencia le sumas otro niño y un carrito, la tarea se complica bastante más. Y a falta de un festejo, en el cole de mi hijo, los de Educación Infantil tienen dos. Yo encantada, ya sabéis, y lo digo por activa y  por pasiva, que las celebraciones de toda índole me rechiflan; son además la excusa perfecta para comer de.

    La actuación de ayer era light, porque sólo bailaban los pequeños del cole. Y claro, después de dejar a Alfonso en su clase con sus compañeros, tuve suerte y fui medianamente rápida para coger posición. Pero la de hoy ya es la fiesta de fin de curso oficial y sé cuál es el panorama. ¿Cómo demonios voy a competir con los abuelos de las criaturas? Es imposible, y menos con un carrito. Además, no estoy yo por la labor de discutir con gente mayor, que los nietos son sagrados.

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    A uno que yo me sé le gustan las cámaras tanto como a su madre, y el baile como a su padre. Oye, y lo hace tan bien que no tengo que pixelar a nadie 😉

    Luego está el tema reserva de asientos. A ver, que me parece bien que cojas sitio para ti y le guardes otro a tu señora madre, o padre, o marido. Pero hombre, a mí ya lo de retener sillas para media familia, como que lo veo un poco abusivo. No sé, que igual soy yo la rara para esto. Y ya lo último, y aquí soy pecadora, es que algunos estorbamos al personal porque, de repente, vemos a nuestros hijos (sí, los mismos que hemos visto hace apenas unas horas o minutos) y nos embarga la emoción y queremos hacerles un reportaje fotográfico como para el Hola! Bueno, al menos me dejo la espalda porque me levanto del asiento pero bajo la cabeza, así como para que no parezca tan horrible. En fin, hoy más y ¿mejor? ¿Cómo lleváis este tema de las actuaciones de fin de curso?

  • ¡Qué mérito tienes!

    ¡Qué mérito tienes!

    Hoy me toca un post trascendental, tenéis que permitírmelo muy de vez en cuando. Desde que soy madre de familia numerosa, he escuchado muchas veces la frase qué mérito tienes. Nunca le dí mayor importancia hasta que, hace unos días, me la dijo alguien que de verdad tiene valor. Le dí vueltas y entonces comprendí que utilizamos la palabra «mérito» de forma equivocada. Creo que, en mi caso, la gente quiere decir que tengo mucha moral, ánimo, energía… pero en ningún caso soy ninguna valiente ni he hecho nada meritorio, al menos en cuanto a maternidad se refiere.

    Y no tengo mérito porque tengo lo que siempre quise tener: una familia numerosa. No tengo mérito porque me gusta pasar muchas horas con mis niños, porque no me cuesta nada ir de un lado para otro con los tres, aunque tenga que estar montando y desmontando sillitas, preparando meriendas, corriendo por el pasillo de casa, cargando con mil trastos… Acabo el día agotada pero no, eso, desde mi punto de vista, no tiene ningún valor. Hago lo que me gusta, sacrifico porque quiero y elegí estar donde estoy y como estoy. Por eso, insisto, no tengo ningún mérito.

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    ¿Sabéis quiénes lo tenéis? Las que habéis perdido un hijo y seguís sonriendo, éso es lo más valiente del mundo. Y entre ésas mujeres, estaba mi abuela pero, por desgracia, conozco a varias. Las que no buscabais un hijo y seguisteis adelante en contra de vuestras familias y parejas. Las que lleváis mucho tiempo buscándolo y lloráis cada vez que lo intentáis y no lo conseguís. Las que lleváis años esperando por un hijo que tiene que llegar de otro lugar del mundo. Las que habéis ido a buscarlo lejos y tuvisteis que ver cómo vivían muchos otros niños a los que hubierais querido llevaros también a casa. Las que tenéis que sacar adelante una familia sin ninguna ayuda. Las que lucháis cada día para que vuestros hijos enfermos sigan adelante y no sufran. Y así, podría seguir con una larga lista de mujeres que, de verdad, tienen mérito. Desde aquí, mi total admiración.

    Aviso: hasta mañana sigue activo el sorteo de una cesta con 10 kilos de fruta.

  • Niñofobia

    El sábado viví una situación de ésas en las que, si me pinchan, no sangro. Entiendo que, en parte, porque no es algo frecuente ni normal. Habíamos quedado con unos amigos a comer en un club deportivo de Oviedo y llegamos antes que ellos así que entramos al hall y de ahí fuimos al salón contiguo para tomar algo mientras esperábamos. Eran las dos de la tarde y yo, además, quería darle el bibe a Gabriel así que iba directa a sentarme con los peques cuando un camarero me abordó para decirme que no podía estar con niños allí. Instintivamente, me fui con los críos, sintiéndome observada, a una zona de terraza acristalada anexa al salón para lo que quería: dar de comer a mi hijo. Y nuevamente, el mismo camarero se acercó para decirme que tampoco podía estar allí con los churumbeles.

    Así que, con cara de asombro, le pregunté dónde podían estar las criaturas y me indicó que en la zona de arriba, es decir, en el comedor, o en la única parte de la terraza que no estaba cubierta (indico, de paso, que el sábado llovía y estábamos a 15 grados). En total, los niños no podían estar en un 80% de la superficie total del club. Pero ahí no termina la cosa. Cuando íbamos en dirección a la escalera para subir a la «zona de confort» vino una mujer (luego supe que era la persona que está en portería) a decirnos, otra vez, que los críos no podían estar allí. Y ya no pude estar callada. En minuto y medio me habían dicho tres veces que los niños sobraban, que no eran bienvenidos. Y salté: Ya lo sé, es la tercera vez que me lo decís; son niños, no se comen a nadie. No es mi estilo, soy sincera y no me ando con rodeos con la gente que conozco porque no me gusta la falsedad, pero, por contra, si no conozco a la gente, no me meto donde no me llaman y no digo ni mu.

    Mirad, yo acepto que hay lugares que no son apropiados para los menores. Es más, entiendo que en determinados sitios, clubes, centros sociales… haya áreas en las que no se permita la entrada a los niños. Pero, desde mi punto de vista, el concepto de este club deportivo ovetense es erróneo al ser prácticamente todo su recinto restringido a los peques. Ojo, es una asociación privada con sus normas y alguien podrá decirme que, como tal, tengo que aceptarlo y no puedo quejarme. Y obviamente, no tengo ningún derecho a exigir que mis hijos estén donde a mí me dé la gana y, por tanto, no me negué a irme de las zonas «prohibidas» ya que acato las normas de cada sitio. Es tan simple como no ir allá donde no eres bien recibido.

    Creo que es interesante reflexionar sobre este tema porque, aunque no sea frecuente, es cierto que, en algunos lugares, ponen cara de pocos amigos cuando apareces con niños. Señores, en esta sociedad, no sobran ni críos ni mayores, ni mujeres ni hombres, sólo estorban los incívicos. El que no comprende que los niños son éso, niños, que a veces lloran, que se mueven más que los adultos… es que no está preparado para vivir en comunidad. Al igual que los padres debemos poner límites a los críos en algunos sitios, sólo faltaba. Y vosotras, ¿habéis tenido algún episodio de «niñofobia»?

  • Si no puedes con el enemigo… más fútbol

    Si no puedes con el enemigo… más fútbol

    Yo tenía en mis planes, desde la semana pasada, escribir el post de hoy sobre un tema que, obviamente, dejaré para otro día. Sin embargo, el sábado viví una situación de fobia a los niños que hizo que me replanteara el contenido del blog. Pero de nuevo mis planes cambiaron. Resulta que el domingo me vi invadida por el espíritu del fútbol, desde la mañana hasta la noche. Y oye, no me queda más remedio que hablar de ello. Juro que me gustaría, de vez en cuando, hablar de ballet, de tutús y bailarinas… pero no se me logra. Que no me importaría a mí tener un Billie Elliot en casa pero, por ahora, manda el deporte rey.

    Hace unos meses os contaba cómo había sido el primer partido de Alfonso. Básicamente fue un desastre, con varios goles en propia al no tener clara la portería en la que marcar y con algunos niños descentrados y haciendo cualquier cosa menos jugar al fútbol. La temporada ha terminado y, aunque los críos han mejorado, no se puede decir que haya sido un éxito; no sabría deciros cuántos goles nos han caído pero calculo que unos 80, y hemos marcado unos 14. Creo que, de la liguilla, acabamos los penúltimos. Aun así, a todos los niños de todos los equipos se les entregó una medalla ayer domingo. Y sinceramente, se agradece y a ellos les hace una ilusión inmensa.

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    Si decidís apuntar a vuestros niños a fútbol, tras el primer año de entrenamiento, ya podréis sacar dos conclusiones. La primera, que algunos entrenadores se lo toman demasiado en serio; no me parece de recibo que se mande a la caseta a unos niños de 4 años que lanzan un balón al campo desde el banquillo. Y  la segunda conclusión es que sabréis si habéis acertado o no. Y no me refiero a que los críos sean buenos o malos, que de 1000 niños puede que uno acabe viviendo de eso, por mucho que a algunos padres les cueste aceptarlo. Me refiero a que podréis saber si disfrutan con ello. Porque aunque no lo creáis, hay niños que disfrutan y otros que pasan del tema. Yo no me equivoqué, Alfonso lo vive; a veces, sufre más de lo que debería y eso sí que trato de corregirlo. Que yo he sido muy futbolera y no compensa. Pero claro, luego marca un hat trick y le tienes varios días en una nube, cualquiera le quita la ilusión.

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    Y como el domingo empezó con fútbol, acabó con todo un acontecimiento en nuestra ciudad. El Sporting de Gijón subió a Primera División y anduvimos todos como locos en casa porque nuestro equipo no dependía sólo de su partido sino de otro; mis hijos no entendieron que yo celebrara como loca un gol del Lugo y se me pusieron a llorar los dos al unísono del susto. Ver para creer. Así que ayer subió nuestro equipo y Alfonso recibió su primera medalla como jugador de fútbol, un día para no olvidar. En fin, y lo que me queda de balompié, señoras 😉 Pero ¡estoy encantada!

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    Familia que festeja unida, permanece unida.

    Aviso: tenéis al final de el post anterior los nombres de las ganadoras de los marcos Baby Art.

  • Ideas para decorar habitaciones infantiles (parte 2)

    Pues si la semana pasada os enseñaba algunos cambios que habíamos hecho en el dormitorio de Copito para así daros alguna idea, hoy me toca mostraros la transformación de la habitación de los mayores. No es que estuviera mal, ni muchísimo menos, pero creo que el cambio ha sido a mejor, fundamentalmente por una cosa:

    1. Tapizar: No sé si lo habéis hecho alguna vez pero, si tenéis algún sofá, cama, silla o sillón que esté viejo, lo de «forrar» es casi como comprar algo nuevo, queda impoluto. Lo que pasa que esto no es algo que pueda hacer cualquiera, creo yo. Y por supuesto, si decidís hacerlo, comparad precios porque hay bastante diferencia entre unos tapiceros y otros, al igual que en el importe de las telas. En nuestro caso, tapizamos las camas que eran de mis hermanos mellizos (como veis, en esta familia lo vamos reutilizando todo) porque, tras tantos años, algunas zonas estaban muy desgastadas.

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    Y fijaos cómo cambia con una tela nueva y, para mí, más bonita.

    2. Rescatar viejos objetos: si en el post anterior os decía que reutilizar muebles antiguos siempre era buena idea, no lo es menos el aprovechar cosas antiguas que, o están en los armarios o trastero, o en algún rincón de la casa sin ser apenas visibles. Y eso es lo que le ocurría a la casa de muñecas que me hizo mi tío Juan antes de morir, que estaba en una habitación que apenas usamos y no lucía nada. Eso sí, tuve que quitar los muebles de la casita (que cada año me traían los Reyes Magos) para que mis hijos no los estropeen. Digamos que, por ahora, está para decorar. Pero es que es absolutamente preciosa.

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    3. Ikea: No hay habitación infantil que se precie sin algún mueble «sueco», esto es así. Es más, me atrevería a decir que hay dos o tres hits que nunca fallan, como la estantería y la mesa infantil con su silla. Eso sí, la estantería la hemos colocado en horizontal por dos razones: para que diera la sensación de quitar luz al entrar en la habitación y segundo, para que los niños puedan coger los juguetes, que antes estaban bastante desperdigados.

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    4. Láminas: aquí ya más de lo mismo, reitero mi idea de que menos es más pero creo que aún podríamos añadir algo más, estoy pensando en algún mapa bonito, y así de paso aprendemos.

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    Lienzo que me trajo mi madre de Tailandia.

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    Ilustración de mi tío Juan del año 1989 para una campaña de los almacenes Bloomingdale’s en Nueva York.

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    Desde mi punto de vista, la habitación ha quedado más elegante por el cambio en las camas y mucho más ordenada gracias a la estantería de Ikea. ¿Qué?, ¿cuántas tenéis la estantería y la mesa? 😉 ¿Habéis reutilizado algo de vuestra infancia para vuestros hijos?

  • Comienza la temporada de eventos

    Comienza la temporada de eventos

    Venga, que ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina y empiezan las celebraciones de todo tipo. Nosotros nos hemos estrenado este fin de semana con la primera Comunión de mi primo. Sí, aún tengo primos casi de la edad de mis hijos pero esto no viene a cuento ahora. A mí me gustan las fiestas y los festejos más que a un tonto un lápiz. Lo que reconozco que me estresa un poquito desde que soy madre son los preliminares en casa porque tienen que darse tres circunstancias nada fáciles:

    1. Ser puntuales: hay determinadas cosas que no dependen de nosotros y no queda más remedio que cumplir tiempos. Si el evento es de mañana y tus hijos no madrugan (a Gabriel hubo que despertarle a las 11 de la mañana), la cosa es más complicada aún. Esta vez, no conseguimos lo de la puntualidad.

    2. Que los niños lleguen peinados: a mí me da igual todo lo que se manchen los críos durante cualquier acontecimiento al igual que no me importa que se pringuen a diario; son niños, sólo faltaba, para algo está la lavadora. Pero oye, intento que lleguen peinados a los sitios, aunque sean los cinco primeros minutos. Es un poco como lo de las bodas, que vamos de tacón y requetepeinadas aunque luego todo el mundo nos vea descalzas y con el moño o el rizo caído. En realidad, es absurdo, pero es así. Creo que, más o menos, conseguimos cumplir este punto.

    IMG-20150531-WA0028Ya estrenaron sus conjuntos de BímBele. Ahora nos falta estrenar playa y piscina para estar morenos, salvo Copito 😉

    3. Que las madres lleguemos sin manchas: No sé vosotras pero a mí ya me importa bien poco descubrir que tengo una mancha de leche, galleta o papilla en la ropa justo antes de salir de casa, es que ni me cambio a no ser que el lamparón sea de escándalo. Pero hombre, el día que te arreglas no, ése día hay que llegar sin rastro de babas y demás pringues en el estilismo. Objetivo cumplido, llegué limpia.

    Mono rojo de Mango de esta temporada (22 euros)

    IMG-20150531-WA0027Y por lo demás, ya sabéis, hay que relajarse un poco y disfrutar de estas cosas con los niños. ¿Que comen menos o más dulces? Pues no pasa nada. ¿Que se ponen como motos? Oye, habrá que aguantarlos y dejarles que quemen energía, ¿no os parece?

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  • Una clase muy especial

    Una clase muy especial

    Siempre he dicho que me encantaría ver por un agujerito a mis hijos en la guardería y en el cole, contemplar cómo se relacionan, qué hacen, de qué hablan con sus amigos…. Es más, es algo por lo que estaría dispuesta a pagar pero, a día de hoy, no es una opción siquiera 😉 Así que, cuando en el centro de Alfonso, nos propusieron poder dar una clase de lo que quisiéramos a nuestros hijos durante una tarde, no lo dudé un segundo y me apunté. Lo que no tenía nada claro es qué hacer con 25 criaturas; y es que, sobre mi profesión, la de periodista, nada me parecía factible con semejante auditorio. Así que me lancé y decidí hacer una receta.

    Ya os adelanto que, lo que viene siendo el resultado de mi arte culinario, la cosa fue desastrosa. Mi idea era hacer Pop-Cakes y pregunté a varias expertas en esto de cocinar, que me recomendaron mezclar bizcocho desmigado con Philadelphia. Lo que ocurre es que eché demasiado de esto último y la masa se deshacía en cuanto los niños pinchaban los palitos a las bolas que previamente habían hecho con mi mezcla. En fin, supongo que lo importante es participar. Creo que la profesora no va a olvidar lo «limpia» que quedó la clase tras mi paso.

    Al final, los niños acabaron comiendo la argamasa que había hecho y la mojaban en el chocolate derretido que llevaba en unos termos. Eso sí, como los fideos de colores, nada. Algunos decidieron hacer bombones tipo trufas y los envolvimos en papel de celofán con unos lazos muy monos que había llevado. Al menos, algunos padres pudieron ver que hice algo medianamente decente.

    IMG_20150528_212319Si algún día, en el cole de vuestros peques, os ofrecen esta posibilidad, no lo dudéis. Sé que hace falta tiempo pero merece la pena. Eso sí, tened en cuenta lo siguiente:

    1. Cuando entres por la puerta, los niños se arremolinarán en torno a ti como si de un vendedor de chuches ambulante se tratase.

    2. Si a un niño no le gusta lo que haces, te lo va a decir a la cara, sin ningún miramiento. No os lo toméis como nada personal 😉 Habrá otros que se peguen un atracón.

    3. En los distintos grupos de whatsapp de padres, en unos habrá cachondeito porque la has liado con el chocolate 😉 Y también te escribirán madres maravillosas para darte las gracias.

    4. Las niñas y los niños viven en universos paralelos. Los críos, en cuanto se aburran, se irán a hacer otra cosa (mi hijo inluido). Las niñas, en su mayoría, seguirán esperando sentadas a que puedas envolver su bombón en celofán para llevárselo a su madre, a sus hermanitos o primas. No me lo neguéis, a estas edades es más fácil criar una niña que un niño. Eso sí, en la adolescencia ya me contaréis (soy mala, lo sé).

    5. El gesto que para ti sea más insignificante, como acariciarle la cara a un niño, será para él algo super importante. Y no sólo eso, si no que habrá quien le dirá a su madre lo guapa que eres. ¡No me digáis que no son para comérselos!

    6. Saldrás con la cabeza como un bombo porque casi todos querrán que les prestes atención y les ayudes; los niños son así, no entienden de tiempos ni de esperas.

    7. Tu hijo se sentirá orgulloso de ti.

    Y hasta aquí mi breve experiencia como profesora. Si esto lo siguen ofreciendo, iré también en su momento a las clases de Rafa y Gabriel en un futuro. Eso sí, con algo más de acierto con la receta o actividad. ¿Habéis podido ir al cole o guardería de vuestros peques a hacer alguna tarea?, ¿qué os parece la idea?

  • La lactancia, ¿estropea el pecho?

    Si hubiera tenido un sólo hijo, es decir, a mi primero, seguramente pensaría que la escasa lactancia que pude darle dejó rastro en mis ubres. Tengo la suerte de quedarme sin panza tras los embarazos y no me salen estrías pero, guapinas, una no puede librarse de todo y noté cierto empeoramiento en la delantera. Que conste que, de lo que puede ir a peor con esto de la maternidad, es la pechera lo que menos me importa porque no voy enseñando el asunto por ahí. Pero vuelvo al tema que ya sabéis que me pierdo con facilidad.

    Dicho esto, tras tres embarazos y tres lactancias mixtas, he llegado a la conclusión de que la lactancia no estropea el pecho. Y ahora algunas preguntaréis: ¿y cómo demonios has llegado a semejante deducción? Vamos por partes, primero datos y luego análisis. En mi primer embarazo engordé la friolera e innecesaria cifra de 18 kilos. Y digo innecesaria porque ni estaba hinchada ni tenía una gran tripa; objetivamente, me puse tibia con la comida. Al churumbel nacido de ese embarazo, es decir, al mayor, le di lactancia mixta durante tres meses aunque los bibes eran más frecuentes que las tomas de pecho.

    Vamos con los datos de la segunda maternidad: 9 kilos cogidos en el embarazo y poco más de dos meses de lactancia mixta en la que ocurrió lo mismo que con el primero, poca leche materna y mucho biberón. Y por último, un tercer embarazo en el que nuevamente engordé 9 kilos y, por fin, una lactancia mixta más abundante (más tomas) y prolongada (5 meses) que las anteriores. Esto último gracias a mis matronas y a mi aguante, que es bastante aunque, como todo, podría ser mayor. Pero no, no soy de las que se rasgan las vestiduras en plan madre coraje, que no he venido yo a este mundo a sufrir de forma innecesaria. ¿Veis? ya me estoy yendo otra vez del asunto.

    Vamos ahora con el análisis que, obviamente, sólo puedo hacer yo. Tras el último destete, no ha habido empeoramiento con respecto al primero, es decir, mi delantera está ahora, tras la tercera lactancia, igual que tras la primera. Espero que algunos familiares no estén leyendo este post 😉 Eso hace que descarte la lactancia como causa de caída de senos. Pero, por esa regla de tres, también tendría que descartar los embarazos. Así que he dado con la clave en mi caso: el peso durante las gestaciones. El haberme excedido con el primero explica que sólo haya notado empeoramiento en la primera ocasión.

    De esto deduzco que los embarazos inciden mucho más en la caída del pecho que las lactancias (aunque no sabría deciros en el caso de las prolongadas). Que yo sé que la subida de la leche los primeros días es imponente y una piensa que no va a poder abrocharse nada que no parezca un burka pero luego la cosa se estabiliza y adquiere tintes de normalidad. Sin embargo, durante los embarazos, nos pasamos los 9 meses con unos pechos turgentes, con varias tallas más de lo habitual (lo cual es genial para las que andamos justitas y un engorro para las que van de sobra) que hacen que, tras el parto o el destete, aquello nos parezca trágico 😉

    Bueno, pues yo he llegado a esa conclusión y, además, muchas madres que no han dado el pecho sostienen que las ubres también han sufrido derrumbe, con lo que creo que no dar leche materna por cuestiones estéticas no tiene fundamento científico. ¿Qué opináis?, ¿embarazo, lactancia, genética, edad?, ¿cuál es vuestra experiencia?

  • Ideas para decorar habitaciones infantiles (parte 1)

    Jamás he escrito en el blog nada sobre decoración porque no me considero, ni mucho menos, una entendida en ese aspecto. No sé si hay modas en el arte de ornamentar una casa, seguramente sí, y he de decir que no he visto una revista de interiorismo en la vida, y eso que mi abuela era una auténtica aficionada a todo lo que tenía que ver con la casa y el jardín. Pero no, no he heredado  yo esa afición, lo cual no quiere decir que no me guste una vivienda bien decorada o un vergel bonito, como el que tienen mis padres. Pero insisto, me guío por lo que me entra por los ojos, nada más. Y ojalá pudiera gastarme más dinero en embellecer la casa pero, con tres niños, las prioridades son otras. Hoy voy con un primer post sobre este tema para enseñaros los cambios que hemos hecho hace poco en la habitación de Gabriel, por si algo os sirve de inspiración:

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    1. Pintar: no hay nada que cambie más el aspecto de cualquier estancia u objeto. Cuando nos mudamos a nuestro piso, obviamente no sabíamos el sexo de los hijos que queríamos tener por lo que sólo pusimos color a la habitación matrimonial, el resto las dejamos en blanco. Hace tres meses nos animamos a dar más colorido a la casa; sé que hay muchas posibilidades pero a mí me gusta mucho el azul para los niños. No obstante, no sólo pintando las paredes puedes dar otra apariencia a una habitación, también se puede hacer con los muebles así que decidimos recuperar un baúl que estaba ya en las últimas.

    2. Cuadros y láminas: Aquí hay muchas posibilidades pero creo que menos es más, es decir, que tampoco hay que excederse. De hecho, en la habitación de Gabriel tengo que hacer alguna nueva adquisición porque tenemos poca cosa en las paredes. En general, me gustan los marcos lisos y en blanco cuando se trata de habitaciones infantiles.

     La vena artística de la que yo carezco, la tiene en mi familia mi tía Gracia, que hace estos cuadros tan bonitos con madera y arcilla, ¿os animáis?

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    3. Vinilos: En esto sí que me gusta la discreción y apuesto por los colores claros y tonos pastel. Y si el vinilo tiene alguna funcionalidad, como medidor o pizarra, mucho mejor. En la habitación de Gabriel, hemos puesto un medidor en color blanco.CAM04828

     

    4. Recuperar muebles antiguos: O más bien, que te los ceda tu madre. El escritorio con estantería que en su día, utilicé yo, ahora está en la habitación de Copito de Nieve. Reconozco que quizás vendría bien lacarlo porque se nota en algunas zonas que tiene años, pero ese ya es otro gasto que ahora no vamos a hacer. Lacar armarios y muebles es como darles nueva vida, parecen recién comprados.

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    Y así nos ha quedado la habitación de Copito. Seguramente se puede mejorar pero yo creo que está bastante bien y sencillita. La próxima semana os enseño la de Alfonso y Rafa, en la que os enseñaré el antes y el después porque sí que ha sufrido una gran transformación. Y además, os mostraré otra idea que cambia completamente el aspecto de sofás, sillas, camas… ¿Habéis dedicado tiempo y dinero para decorar la habitación de los peques?

     

  • Recomendaciones de mayo

    Adelanto mi sección de recomendaciones este mes de mayo pensando un poquito en que ésta es una temporada de muchos eventos: bodas, comuniones, bautizos… Así que, por si estáis preparando alguno de estos acontecimientos, o estáis invitados y queréis hacer un regalo, os dejo dos ideas que hacen dos mujeres con mucho arte.

    1. Besando Sapos: Alba Ortiz es una asturiana muy aficionada desde pequeña a las manualidades. Sus creaciones tienen un aspecto infantil, gracioso y, en ocasiones, gamberro. Gracias a una compañera de trabajo, descubrió el Fondant, la famosa pasta de azúcar con la que se hacen tartas. Aquello fue un flechazo y, desde entonces, no para, duerme poco y friega mucho 😉 Alba estudió turismo y trabajó varios años en el aeropuerto de Asturias, aunque ahora mismo no tiene trabajo, por lo que cualquier encargo será bienvenido. Os dejo unas fotos de la impresionante tarta (de más de 15 centímetros de altura y rellena de bizcocho de chocolate) que le preparó a mi sobrino en su primer cumpleaños. Que sepáis que hace maravillas, todo lo que os podáis imaginar, lo hace real en una tarta, podéis ver más cosas en su cuenta de Facebook o de Instagram. Y puedo corroborar que el sabor es espectacular.

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    2. Piezecitos: Ainara es una mamá española que reside en Italia. Hace ya tiempo que sigo su blog, Piezecitos, donde cuenta sus aventuras como mamá de Chloe. Hace algo más un mes, animada por su espíritu emprendedor y por su pasión por el DIY, se animó a crear la ishop de Piezecitos. En ella podrás encontrar láminas para decorar las habitaciones de tus peques: para el nacimiento, para darles las buenas noches, para soñar, para aprender… Tiene también ilustraciones personalizadas y todas son en formato digital, lo que permite que tú misma las puedas imprimir sin necesidad de pagar los costes de envío. Si las quieres regalar te recomienda que, en el momento de entregar el regalo, lo acompañes de un marco para darle un toque especial. Y no me enrollo más, creo que con ver algunas de sus láminas os podéis hacer a la idea del cariño que pone en todo lo que hace. En casa, tenemos la lámina del elefante, que a Rafa le encanta cantar esa canción 😉

    Espero que os hayan gustado las nuevas sugerencias. ¡Qué paséis buen fin de semana!

    nosoyunadramamama@gmail.com

  • El baño, ese lugar de exploración y conflictos

    El baño, ese lugar de exploración y conflictos

    Creo que no hago ningún descubrimiento al comentar que los niños y bebés sienten una atracción irrefrenable por el agua. Esto es así casi desde que nacen pero, cuando comienza el gateo, se adentran de lleno en el ¿maravilloso? mundo acuático a través de elementos como el bidé (por suerte, en mi casa no hay pero sí en la de mis padres), el váter, la ducha… todo acompañado por la escobilla, que más de una vez me he encontrado en algún armario de ropa. Realmente creo que voy a suprimir esta pieza tan poco elegante de mi hogar. Sí, madres del mundo, el baño es un lugar de búsquedas y exploraciones sin fin. Pero la cosa no acaba ahí.

    Con una escobilla así, ¿creéis que dejarían de cogerla? Por cierto, qué cosa más horrorosa.

    Yo ya lo sé. Cuando voy a buscar a Alfonso y a Rafa cada tarde al cole y guardería, si sus profes ponen cara de que algo ha pasado, tengo claro que la escena del «crimen» ha tenido lugar en el aseo. Tampoco es que mis hijos sean unos gamberros pero, como todo niño, hay algún día en el que están inspirados. La primera vez que castigaron a Alfonso en el colegio fue hace más de un año, os lo conté en un post. Había entrado en el baño de las niñas para asustarlas. Con las féminas no ha reincidido, es más, ahora mismo le parecen un rollo porque no juegan al fútbol. Ya cambiará de opinión dentro de unos años.

    Sin embargo, el baño y el agua le motivan mucho más y la última vez que su profe mecomentó algo sobre su comportamiento fue tras un episodio que tenía que ver con un váter y una toalla; no puedo aportar muchos más datos porque fue el niño el que me explicó el suceso 😉 A posteriori supe que el autor material de los hechos fue uno de sus amigos y Alfonso fue testigo presencial, pero no instigador. Pero el caso es que ahí estaba, en medio. Bueno, en realidad, según él, estaba haciendo caca y fijaos que me lo creo porque es un proceso al que dedica un tiempo considerable.

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    Estas imágenes de Rafa atrincherándose en el baño y dándose una ducha motu proprio con el pijama puesto son una prueba más de lo mucho que les gusta indagar con el fluido transparente.

    Esto de los baños les gusta mucho a todos. La primera vez que Rafa necesitó utilizar la ropa de repuesto que tiene en la guarde fue hace un par de semanas y no se debió a escapes del pañal de esos que todas sabemos. No sé cómo, en unos segundos, abrió un grifo y se empapó de arriba abajo, desde el pelo hasta los playeros. Y ya de paso, creo que hubo algún daño colateral en la ropa de otros compañeros. En la escuela infantil de Rafa utilizan el método Montessori, por lo que los niños tienen cierta libertad para hacer cosas y el crío debió pensar que oye, la cosa estaba ese día aburrida. En fin, no sé por qué me da que las anécdotas van a ser interminables. Aún me acuerdo cuando de adolescentes nos escondíamos para fumar un pitillo en los baños del colegio. Bueno, yo no fumaba pero ahí estaba, en modo acompañante porque siempre era más entretenido eso que hacer lo correcto. Ojo, que yo luego era buena estudiante 😉 ¿Qué?, ¿vuestros peques también la lían parda en los baños?

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