Empecé a ser consciente de la importancia de los famosos ejercicios de Kegel durante el segundo embarazo. Ya he comentado más de una vez que mi primer postparto fue duro, pasé una semana con bastantes dolores por culpa de la episiotomía así que, en la segunda gestación, me conciencié de la importancia de llegar al parto mejor preparada e intentar evitar a toda costa el «cortecito». Así que la matrona, también fisioterapeuta, de mi centro de salud me mencionó el masaje perineal, del que hablé en otro post, y por supuesto, los ejercicios de Kegel. Lo cierto es que no me olvidé de practicar ninguna de las dos cosas y, casualidad o no, no hubo necesidad de episiotomía y el postparto fue muy bueno.
Pero la práctica de los ejercicios de Kegel no se quedó ahí. Ya en cuanto di a luz, la matrona me dijo que podía seguir, y que debía hacerlo, para fortalecer el suelo pélvico y evitar problemas. Y así lo hice. Pero como todo, las buenas costumbres se van perdiendo. Ya sabéis que ahora mi preocupación es el running, un deporte de impacto que puede pasar factura al estado de este grupo de músculos super importantes que soporta órganos como el útero, el intestino o la vejiga. Como cualquier «deporte» o ejercicio, para notar los buenos resultados, hay que ser constante y, si cuentas con apoyo, mucho mejor.
Yo reconozco que soy un poco reticente a probar ciertas cosas cuando en teoría todo está bien, pero muchas mujeres hablaban maravillas del famoso Kegel Smart de Intimina para fortalecer el suelo pélvico y realmente dije: ¿por qué no retomar los ejercicios de Kegel de esta manera? Y probé. Era un poco escéptica, ya os lo digo pero me sorprendió mucho; resulta muy fácil de usar y de introducir. Cuando lo enciendes, el ejercitador selecciona automáticamente el nivel de ejercicio en función de tu fuerza de contracción y resistencia en la última sesión de entrenamiento, así vas controlando tus progresos. Lo recomendable es usarlo todos los días y lo bueno es que te marca el tiempo de uso, en función de tu nivel, y a través de ligeras vibraciones, sabes en qué momento debes contraer. Eso sí, ojo si tenéis alguna contractura y consultad con el ginecólogo o matrona si creéis que tenéis algún problema o cualquier dolor. Pero que sepáis que es un gran invento para fortalecer el suelo pélvico así como para prepararse para el parto, ¿lo conocíais?
Lo reconozco, una de las cosas que más me cuesta compartir con mis hijos es la cama; bueno, y algún dulce de vez en cuando. Por suerte, no hemos tenido que colechar, salvo en contadas ocasiones. Y digo por suerte porque realmente es muy complicado descansar con ellos. Pero los niños se mueven cuando duermen y es lo más normal del mundo, tiene una explicación científica: sus mecanismos de sueño son todavía inmaduros, de ahí que puedan despertarse más veces durante la noche o, en el caso de mis hijos, que se muevan en exceso. Lo sé, lo de mis churumbeles entra dentro de lo que podríamos calificar como exagerado y, aunque a mí nunca me ha preocupado, se lo comenté a la pediatra en una ocasión. Ella, que viene de una familia de un montón de hermanos y que es la tranquilidad personificada, como servidora, me dijo que no pasaba nada, que ella recordaba a alguno de sus hermanos caerse de la litera de arriba a una cama. Y yo me quedé la mar de tranquila.
Creo que ni Spiderman duerme en semejante postura 😉Calculo que el 70% de las noches duerme en el suelo un buen rato. Nos lo encontramos así cuando nos acostamos nosotros o por la mañana al entrar en la habitación.
El hecho de que sean niños activos por el día, de que lleven a cabo todas sus actividades con total normalidad (el mayor incluso con mucho movimiento 😉 ), el que no estén malhumorados y que la mayoría de las noches no se enteren de nada si uno u otro nos despierta a gritos pidiendo agua o pis, me hace pensar que descansan. Y bastante bien, por cierto. Quizás por eso no me preocupa. El otro día leí que ya hay médicos que aconsejan poner el colchón en el suelo una temporada para que los pequeños se familiaricen con las dimensiones cuando decidamos que duerman en su propia cama o también está la opción de proteger la zona de alrededor con cojines, cosa que nosotros hacemos desde que les pasamos de la cuna a la cama.
Aunque tuviera barreras a los dos lados, es obvio que también se cae por la zona de los pies…Si no acaba en el suelo, lo hace en la cama del mediano…O el mediano en la del mayor…
Como veis, el tema del movimiento en la cama de los niños no es preocupante siempre que, como he dicho, no notéis que vuestros hijos están cansados, malhumorados, que no rindan… por el día. O que hagan cosas extrañas como levantarse e ir otras habitaciones, porque ya ahí entra el tema del sonambulismo. Pero si están felices y activos por el día y por la noche bailan la «marimorena» mientras duermen, no os preocupéis, irá mejorando, y si no, pues les costará más encontrar novio/a 😉 Así que, a comprar pijamas manta y poco más. ¿Se mueven mucho vuestros hijos cuando duermen? Y en otro post, tenéis las formas o trucos de que estén abrigados cuando duermen.
Hace unas semanas, una foto en las redes sociales de dos amigas embarazadas suscitó muchos comentarios, muchos juicios, muchas críticas y muchas opiniones sobre si era o no normal estar gestando un bebé y tener un aspecto tan atlético y tan poco parecido al de una embarazada «real» como el que tenía una de las chicas. No voy a detenerme en el tema del deporte en el embarazo, eso lo dejo para otro post. Probablemente, si yo no hubiera pasado ya por varios embarazos, pensaría algo parecido sobre el tamaño de las barrigas. Pero, ¿quién delimita o decide lo que es normal o no? Muchas veces, confundimos habitual con normal, y no es lo mismo. La gente tiende a considerar lo normal como bueno y, sin embargo, todo lo que se salga de eso, es malo. Y os diré una cosa, ni creo que sea habitual en una gestante de 21 semanas, como la de la izquierda, estar así, ni tampoco creo que sea usual estar de 25 semanas, como la de la derecha, y parecer que estás a punto de dar a luz, y aún así, he visto casos. Lo cierto es que casi todo el mundo centró sus comentarios en la deportista, ¿y sabéis por qué? Porque se espera que las embarazadas engorden, enteritas. Y lo sé por propia experiencia.
Mis barrigas en los tres embarazos fueron igual de pequeñas pero, es curioso, en el primero nadie hizo alusión al tamaño de mi panza, nunca. ¿Sabéis por qué? Porque yo, al completo, engordé; de cara, de culo, de brazos… comí más de lo que necesitaba y me moví poco. Y como estaba rellenita, nadie se percató de que mi barriga era pequeña. Creí que coger peso en las gestaciones era normal, hasta que parí y me di cuenta que, de los 18 kilos que había engordado, me sobraban 12. A priori, puede no parecer una cifra excesiva pero ni había retenido líquidos ni tenía una barriga grande. Y el tiempo me dio la razón. En mi segundo embarazo engordé la mitad y, curiosamente, el bebé pesó más, casi 4 kilos. Y yo me había pasado el embarazo escuchando que vaya barriguita tan pequeña tenía. A mí personalmente no me preocupaba en absoluto y sé que los comentarios eran con buena intención, al igual que mucha gente me decía que se me veía genial. Y lo estaba. Pero sé que es algo que puede preocupar cuando el comentario sobre la barriguita va unido a «qué pequeñito va a ser tu bebé». Y no tiene nada que ver; a los hechos me remito.
De 36 semanas en el segundo embarazo. No tengo muchas fotos de perfil de la gestación del mediano, supongo que tiene que ver el que no tuviera blog 😉
Lo del tercer embarazo ya fue de órdago. De hecho, si me llega a pasar la primera vez, me hubiera preocupado. Pero sin embargo, me reí, y mucho. Semana 37 y revisión en el tocólogo en el hospital. Como sabéis, si vais por la Seguridad Social, te toca cada vez un ginecólogo distinto. Y allí que me tumbo, de piernas abiertas y tripa al aire. Me mira, pone cara de extrañeza, mira mi historial, vuelve a mirarme y me dice: «¿en serio tuviste un niño de casi 4 kilos? Éste va a ser más pequeño». Y yo le contesté: «no se preocupe, la barriga la tenía igual con el de los 4 kilos». Pero más fuerte aún es cuando ingresé con el famoso falso trabajo de parto que ya os conté. Pasada la noche, ya sin contracciones y tras falsa alarma, vino el ginecólogo de rigor a dar altas por las habitaciones. Me dijo que me levantara el camisón para ver los puntos. Con la barriga al aire, puntualicé que no había parido aún. Me preguntó un tanto desconcertado que de cuántas semanas estaba. Le comenté que había salido de cuentas. Se empeñó en llevarme a hacer una ecografía. En serio, ¿es o no para asustarse? Yo os juro que como ya sabía lo que había, me partía y estaba muy tranquila. Pero si llega a ser el primero, igual me sobresalto un poco.
Semana 40, tercer embarazo
Con todo esto, quiero decir que cada cuerpo es un mundo y que, mientras el bebé esté bien, todo puede ser considerado normal, hay muchas mujeres con barrigas pequeñas y hay muchas con barrigas gigantes. Que una mujer rellenita engorde tres kilos en el embarazo no es extraño tampoco. Insisto, nada es raro si el bebé crece sano y la madre está bien. Además, os digo una cosa, todo en esta vida tiene ventajas y desventajas y os aseguro que una barriga pequeña en el embarazo, facilita mucho las cosas. Que una decida cuidarse durante la gestación creo que es bueno, pero con relajación, que tampoco pasa nada por sucumbir a los antojos de vez en cuando.
Sí, habéis leído bien. La vida tiene cosas con las que una no contaba. Nunca entró en mis planes vitales correr; menos aún, apuntarme a carreras. Y ni por asomo, la palabra media maratón entraba en mi cabeza, ni durante toda mi vida ni hace tan sólo un mes, cuando corrí mi primera 10k. Aquel día, cuando terminé, dije en varias ocasiones que ése era mi tope, que dar el salto a 21 kilómetros era imposible. Pero de repente, dos días después, cuando me puse las zapatillas de nuevo me pregunté: ¿realmente crees que no puedes correr más de 10 kilómetros? Y descubrí que podía.
Y es que uno nunca imagina lo lejos que puede llegar cuando se propone algo, es en el camino cuando vas viendo dónde están los límites. Hace sólo un año comencé a correr, creo que no aguanté ni veinte minutos. Y dentro de diez días estaré corriendo dos horas. Lo pienso y me asusto. De hecho, la idea de la media maratón entró en mi cabeza hace un mes pero no fue hasta hace una semana cuando me apunté, no sabía si sería capaz pero me inscribí con la idea que era lo más cerca que estaba en mi vida de hacer algo así. Ni siquiera hoy sé si seré capaz de terminarla, pero lo voy a intentar.
Con mi cuñada en junio del año pasado tras correr mi primera carrera, la de la Mujer
Así que en ésas estoy, entrenando desde hace unas semanas para correr la media de Gijón. Todo cuanto he conseguido es hacer 15 km. Me está ayudando Albert Cabezas (alcalotrainer), el marido de Sheila, otra mamá bloguera a la que conozco virtualmente. Es entrenador personal con más de 10 años de experiencia y me ayuda estas semanas a través de entrenamientos online; yo estaba empeñada en que debía intentar correr el máximo posible siempre, cada vez que salía a correr, pero, y por si alguien está preparando también una media, lo ideal es combinar distancias y ritmos, como por ejemplo:
Correr un día 15 kilómetros al ritmo habitual de tu cuerpo. Yo aquí intentaré hacer un poquito más para tener la seguridad (aunque sólo sea mental) de que podré acabar la carrera.
Correr otro día 5 kilómetros a ritmo habitual + 4 series de 500 metros a una velocidad un poco mayor a tu ritmo de carrera + 4 kilómetros de vuelta a la calma a ritmo cómodo + estiramientos.
Correr 10 kilómetros a ritmo cómodo con pequeños cambios de ritmo. Intentar correr 1 kilómetro a ritmo habitual y 1 kilómetro a un ritmo un poquitito más fuerte + estiramientos.
Ejercicios de fuerza, que es algo a lo que yo no estaba dedicando tiempo: sentadillas, tijeras estáticas, Jumping Jacks, flexiones en el suelo con rodillas apoyadas, plancha abdominal…
Ya veis, llevo un mes dando un poco más de “caña” a esto del deporte. Estoy tirando de mi padre para que se quede con el peque y poder salir a correr alguna mañana; otros días salgo ya a las 9 de la noche, cuando los peques están acostados. Pues éste es mi próximo reto, que me ha demostrado que somos capaces de hacer mucho más de lo que imaginamos así que… ¡a animarse con el deporte, chicas! Y disculpad si estos días no estoy respondiendo a todos los comentarios.
No sé cuántas de vosotras habéis leído algo en redes sociales sobre Alejo, un bebé de tan solo 9 meses con una malformación cardíaca cuyo nombre me voy a ahorrar pero que se resume en que el corazón tiene dos ventrículos, uno fuerte y uno débil, y en el caso de Alejo están intercambiados y hacen la tarea el uno del otro, provocando que el débil tenga un trabajo más duro del que es su cometido. Fue sometido a una operación a los 5 días de vida pero necesita otra definitiva que tendrá que realizarse en el Children’s Hospital de Boston, cuyo equipo es referente mundial en cirugía cardíaca infantil. Es una doble cirugía donde se cambia la posición de las venas y las arterias para que el corazón tenga una función normal. Además, antes de esa intervención, van a someterle a un cateterismo para verificar la evolución de su corazón.
Como os imagináis, el coste de la operación y el cateterismo previo es de 210.000 dólares, a lo que hay que añadir los gastos de desplazamiento, la estancia, la medicación o días de ingreso por encima de los previstos en el presupuesto. Como cualquier persona, los padres de Alejo quieren que su hijo crezca y tenga las mismas oportunidades que cualquier otro niño, por eso harán todo lo posible por su hijo niño. De modo que la familia de Alejo y sus amigos y un montón de gente maravillosa se ha puesto en marcha para conseguirlo. Su madre, Mireia, me escribió la pasada semana, ya que tenemos una conocida en común, pidiendo ayuda para difundir su historia y las formas de ayudarles.
Tienen abierta una pestaña de donaciones en la página web de su hijo, elcorazondealejo.es pero ellos quieren dar un paso más. La idea ha sido crear un regalo solidario, quieren que Alejo forme parte de fiestas, bodas, o cumpleaños… ¿Cómo? El procedimiento es sencillo; por ejemplo, en una boda, las parejas comprarían una aportación para la operación de Alejo (imaginaos, 3€/persona) y los invitados recibirían una tarjeta personalizada en la que los novios les comunican el magnífico regalo que han hecho en su nombre. Es algo que ya hacen algunas personas en los eventos en lugar de entregar un detalle material.
En la web de Alejo podréis encontrar toda la información y las iniciativas que se están llevando a cabo para que sus padres pueda recaudar dinero y operar al pequeño. Además, allí podéis poneros en contacto con ellos si se os ocurre cualquier idea para ayudarles, ¡estarán encantados! Y por supuesto, agradecen la difusión de su historia para que tenga un final feliz.
Si hay un plan que desde hace unos días recomiendo, sin duda, a todas las familias es el de hacer la Senda del Oso con los niños en bici. El estar un entorno privilegiado, el poder contemplar osos en semilibertad y el hecho de que todo la ruta transcurra por pista peatonal, hace que sea perfecta para ir con los peques, bien sea a pie o en bicicleta. Maridín y los mayores la hicieron en bici, y yo caminando a muy buen ritmo con sillita de running. Si queréis saber todos los datos, podéis leer mi post en el Blog de Turismo de Asturias. Yo en mi blog, os la enseño en «modo audiovisual». Espero que os guste!
Empecé a ser consciente del cuidado del suelo pélvico tras mi tercer embarazo, cuando las matronas del centro de Salud nos dieron unas clases de gimnasia abdominal hipopresiva. Yo nunca he tenido problemas y mi suelo pélvico no se resintió tras tres gestaciones y partos vaginales pero, en la parte teórica de las clases, algunas madres contaron los problemas que tenían, asociados sobre todo a la incontinencia urinaria y prolapsos. Durante años, nos han hecho creer que esto es normal y que no pasa nada. Pero no es verdad; que suceda a menudo no significa que haya que dejarlo estar sin hacer nada, porque las cosas tienen remedio.
El caso es que ahora, mi preocupación con relación a este tema viene por mi afición al running. A poco que hayáis leído, ya sabréis que los deportes de impacto pueden también pasar factura al suelo pélvico. Y me niego a que, lo que no dañaron tres embarazos y tres partos, lo estropee el correr. Así que me he propuesto hacer los posible para evitar futuros problemas. Hoy os voy a hablar de un tampón del que oí hablar por primera vez a una de las matronas del centro de Salud al mencionarle hace un año que estaba empezando a correr. No ha sido fácil dar con él; lo encontré en la web de Salud Pélvica y se llama Vagi.Stabil, se fabrica en Alemania y ha sido desarrollado por Marcel Caufriez, el creador de la técnica de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva.
Hay estudios que demuestran que, con independencia de que hayas sido madre o no, aumenta la incidencia en un 25-50% la posibilidad de tener incontinencia el hecho de realizar deportes de impacto, como running, step, baloncesto, volley, tenis, fútbol, boxeo… La función del tampón es amortiguar la presión que ejerce el útero y la vejiga sobre el suelo pélvico. Su uso no tiene mayor complicación ya que se usa como un tampón normal. Además se limpia con agua fácilmente. Para mí, ha sido un descubrimiento pero tiene dos pegas; una, que su uso se debe hacer en torno a 45 minutos y ahora yo paso más de una hora corriendo, pero bueno, como no es mucha diferencia, sigo con él. Y segunda, que algunos días, dependiendo del flujo, y al ser de silicona, se puede ir desplazando hacia abajo. ¿Conocíais este tampón?, ¿qué os parece?
Iba por la calle, empujando el carrito de mi hijo pequeño, mirando hacia atrás a mis críos mayores, que caminaban despacio porque iban merendando su fruta. Era la hora de salida del cole, había mucho tráfico y más niños andando con sus padres por la calle. Y entonces, una señora que venía de frente a mí, me riñó por no ir mirando hacia adelante y casi chocar entre nosotras. Podría entender su cabreo si fuese contemplando el paisaje, mi móvil o si fuera corriendo. Pero no, iba a paso de tortuga controlando que mis hijos mayores no saliesen a la carretera. No creo que sea para enfadarse. Y si vienes de frente y ves el percal, te paras o cambias tu trayectoria, no es tan terrible. Yo lo hago si veo a una persona con movilidad reducida, a alguien que va cargado… no sé, por pura educación. Pero de repente, esos detalles te hacen ver la falta de empatía que hay por el mundo. Nadie se pone en el lugar del otro y entonces, todo parece molestar y la gente vive continuamente enfadada. Hemos llegado al punto en el que todo y todos estorbamos.
Y los niños, no sé por qué, especialmente. Las excusas siempre son las mismas: hacen ruido, lloran, hablan alto, a veces corren, son espontáneos y no saben comportarse. Y eso, es muy discutible. Lees la noticia de que una niña fue mordida por un perro al ir corriendo hacia él y los comentarios en torno al tema se refieren a la niña como culpable. Y no lo entiendo, es solo una cría de 3 años a la que tienes que vigilar pero no la puedes llevar amarrada sin moverse. Y te enfrascas en una absurda discusión con gente que sigue creyendo eso de «pues que no hubiera ido corriendo hacia el perro». Después, lees también que prohíben la entrada a niños en algunos restaurantes y obviamente, la idea te cabrea. Y aún te irrita más que la gente lo defienda. ¿Nos parecería igual de bien que prohibiesen la entrada a mujeres en general? pues seguro que era normal hace medio siglo y ahora nos parecería, cuando menos, un retraso. ¿Creeríamos normal prohibir la entrada a asiáticos?, ¿a grupos de más de 4 personas? Creo que no. Pero a los niños sí, lo aceptamos, todo amparándose en el derecho que tenemos los adultos a estar tranquilos en algunos sitios.
Y yo me pregunto, el que quiere estar tranquilo y que nada le turbe, ¿por qué no se queda en su casa? Que yo sepa, los niños suponen un porcentaje importante de la población mundial y, por si alguien no lo sabe, la Convención de los Derechos del Niño aprobada por Naciones Unidas en 1989 (y ratificada por España en 1990), reconoce en su artículo 31 el derecho del niño al descanso, al esparcimiento, al juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes. Por tanto, este tipo de prohibiciones podrían considerarse ilegales al ser discriminatorias. Luego la gente se echa las manos a la cabeza con los colegios que separan niños y niñas, pero les parece super normal separar adultos de niños.
Imagen extraída de El Mundo
¿Van a prohibir los hoteles a la gente que arrasa en los buffets con carteles de «Prohibidas las personas que comen mucho»?, ¿van a impedir el paso en los hoteles a aquellos que se quedan con las hamacas de las piscinas que luego apenas usan? Venga ya, no es una cuestión de edad. Es una cuestión de educación, y lo mismo que hay niños maleducados, hay adultos maleducados. Así que, pongan normas en sus locales y si quieren silencio, o que la gente vaya vestida de tal o cual manera, exíjanlo a mayores y niños, pero no discriminen.
Hasta donde yo sé, un restaurante es un sitio para comer, donde la gente charla y donde, por cierto, me he encontrado infinidad de veces grupos de gente mayor haciendo mucho ruido. ¿Y qué?, ¿me tengo que amargar?, ¿tengo derecho a quejarme? Si no quiero jaleo, me quedo en casa, o me voy a un spa, a una iglesia o al monte. Además, ya somos mayorcitos y de sobra sabemos en qué garitos, locales, bares, restaurantes, hoteles… hay ambiente juvenil, de pareja, de gays, o de lo que sea. Y en la entrada no te pone»Preferimos que no entren heterosexuales».
En realidad, y para aquellos que estén pensando lanzarse a mi yugular bajo el argumento de que ya hay muchos sitios donde pueden estar los niños y que menudo problemón no poder entrar en unos pocos, diré que no, no es éso lo que me molesta. Es la idea de que los niños sobran, de que fastidian, la que me entristece. ¿De verdad no podemos soportarlo? Y no, no soy la típica madre que cree que sus hijos pueden hacer lo que quieran ni que los niños tienen más derechos que los adultos, no tienen ni más ni menos. Mis hijos también tienen límites y obligaciones. Pero como niños tienen una naturaleza distinta a la de los adultos, no son mejores ni peores. Y por supuesto, he salido de algunos sitios si he visto que mis hijos se han puesto tercos o de mal café. Y no pasa nada, empatía es lo que hace falta y en vez de mirar mal, se agradecería un ¿quieres ayuda?.
Hay una gran frase de Buda que resume muy bien lo que creo que está pasando a la gente: «Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo». Luego no nos quejemos de las nuevas generaciones si construimos nuestros mundo de espaldas a los niños. ¿Qué opináis sobre esto?
A partir de ahora, podéis considerarme una friki. Ya os dije alguna vez que, para mí, la percepción de preparar la bolsa que se lleva al hospital para dar a luz, fue muy distinta cuando la hice por primera vez a cuando repetí. Sí, cuando eres primeriza sabes poco del posparto y luego la realidad es que resulta un tanto complicado. De ahí que, en el segundo embarazo, decidiese llamarla la bolsa antilujuria. Pero como mi intención es hacerlo con humor y no asustar a nadie (he repetido tres veces por algo 😉 ), pues mejor lo veis en vídeo! ¡Buen fin de semana!
Siempre que llega esta época os hablo de The First, mi tienda de ropa de referencia para los peques. Por cierto, que las que ya la conocéis, os habréis dado cuenta que ha cambiado de nombre, ya que antes era The First Outlet. Pero en nada más ha cambiado, la ropa sigue siendo igual de bonita y además cada año se superan. Más de la mitad de las prendas que usan mis hijos son de allí, soy muy fan de todo lo que tienen, pero no sólo de la ropa de bebés y niños, sino también de todo lo que tienen de decoración y de moda de mujer y hombre.
Además, cada año se superan con su colección de primavera-verano y para mí, no falla, cojo siempre alpargatas de esparto de cuña que no me quito en todo el verano porque son super cómodas. Y cada dos o tres veranos, también renuevo mi toalla de playa, de ésas que por un lado son de tela de rizo super suave, y por el otro lado son como pareos con estampados preciosos. De hecho, os enseño mis últimas compras. Lo sé, las alpargatas son lo más 😉
¿Se nota que me gusta el rosa? 😉 Alpargatas, toalla y neceser de estrella
En la foto anterior también podéis ver los bañadores que elegí para los peques; me gusta mucho el color rosa y los estampados para los chicos. En la siguiente imagen podéis ver bien el modelo que escogí, también el de niña. La verdad es que tienen muchísimo donde elegir en moda baño y todo precioso, siempre me cuesta decantarme por uno u otro modelo.
Es una de ésas tiendas en las que entro e hiperventilo 😉 porque me gustaría llevármelo todo. Allí compro también todos los años algún conjunto un poco más elegante o de vestir para los días especiales de verano, bautizos, bodas o cualquier evento. Y eso que no tengo ninguna hija porque lo de los vestidos es para volverse loca.
¿Cómo es esta espalda?¿Y ésta? No me puede gustar más.
Además, acaban de lanzar la sección para adolescentes: The First Teen Collection.
Como veis, tienen de todo: moda y calzado para bebés, niños, mujer, hombre… y decoración. Todo en la misma tienda. Yo voy al local de Gijón, porque soy de las que me recreo viéndolo todo en directo pero tienen web para echar un vistazo y comprar. ¿Os gusta?
Lo último que me imaginaba cuando entramos a comer a un centro comercial en Pozuelo de Alarcón era que iba a estar en un espacio al aire libre y con unas vistas preciosas de la ciudad de Madrid. Llamadme rara pero piso bastante poco los grandes almacenes precisamente porque me gusta estar al aire libre, aunque eso ya es otra historia. El caso es que, en nuestra estancia en Madrid en Semana Santa, elegimos alquilar una casa, porque íbamos con mis suegros, cuñados, niños.. y lo hicimos en Pozuelo. Así que un familiar nos recomendó ese restaurante, con zona interior en una planta del centro comercial, y con terraza y comedor en la azotea del edificio. Y no nos defraudó; de hecho, teníamos que coger el coche de vuelta a Asturias después de comer allí pero hubiera sido un gustazo tomarse algo en la terraza.
Las vistas de Madrid son alucinantes.La terrazaEl restaurante de la azotea. Tienen comedor interior en la planta de abajo.Tienen tronas para los peques.
Le hice fotos a la carta. Como veis, no es barato pero he de decir que todo lo que probamos estaba buenísimoLas raciones son abundantes.
No éramos la única familia numerosa y de verdad que con los niños se puede ir y estar a gusto porque, si quieren levantarse, sólo tienes que ir a la terraza y así no molestas a nadie pero, si viviera cerca, sería un sitio para una de esas noches que sales en pareja para cenar y tomar una copa. El trato es bueno, el sitio es espectacular, la comida riquísima y, como ya dije, las vistas son fantásticas. Si algún día tenéis oportunidad, ¡merece la pena!
Lo sé, si ya de por sí la elección de sillita de bebé es complicada al existir tantas posibilidades, lo que faltaba ahora es que alguien os diga que no descartéis una silla ¿de running? Pues sí, habéis leído bien; aún si no corréis, os invito a que vayáis a una tienda y empujéis de una de estas sillas, y veréis la abismal diferencia entre empujar de unas u otras. No os miento ni exagero lo más mínimo, para mí ha sido un descubrimiento comprobar que no pesan nada, que ese diseño tan particular con ruedas grandes y el ser unos centímetros más larga que las habituales sillas de paseo se debe a que el peso está mejor repartido.
Cuando fui a la tienda a recoger nuestra Thule Urban Glide, la dependienta me lo dijo: ya hay padres llevándose esta silla como única y primera opción. De hecho, la nuestra tiene la opción de poner capazo para los bebés más pequeños. Y desde luego, si sois de viajar, hacer excursiones o pasear mucho, ya os digo que os interesa mirar esta opción. Pero bueno, no me voy a enrollar más; si estáis interesadas, podéis ver el siguiente vídeo, ¡espero que os aclare las dudas!
Ya sabéis que he sido de las últimas en subirme al carro de las compras online. Pero como pasa siempre, todo es empezar y, cuando ves que las adquisiciones son seguras, que llegan rápido y bien a casa, te vas animando. Empiezas con algo de ropa, después con algunos productos de alimentación y acabas comprando en una farmacia online. No sé si recordáis que el pasado verano escribí un post sobre cremas solares y os pedía vuestra opinión y experiencia al respecto, porque el hecho de que mi hijo pequeño fuese especialmente blanquito me hizo buscar mucha información, así como características y compuestos de muchas marcas.
Y claro, en el supermercado puedo estar analizando el azúcar o grasas de los alimentos, pero en una farmacia no es lo mismo. No es plan de ponerme a coger cosas y pasarme media hora mirando lo uno y lo otro. Lo último que he estado indagando han sido suplementos de colágeno para huesos y articulaciones, por aquello del runnig. Por cierto, si alguna tiene alguna sugerencia al respecto, la agradezco porque todavía no me he decidido y no sé qué tal van. Lo que sí he descubierto a raíz de buscar en la red es una web, dosfarma.com, que tiene las cosas super bien de precio y tiene zona Outlet, con algunos productos muy rebajados.
Reconozco que enseguida me engancho a esto y me pongo a mirar de todo, que si anticelulíticos, que si cremas para la cara, que si infusiones… os juro que se me va el tiempo cotilleando. Además, prefiero ver bien y leer acerca de un producto antes de comprarlo y ésta es la manera, porque ya os digo que lo de volver loco a un farmacéutico para algo que no es un medicamento, es lo que no quiero hacer. Así que miro en Dosfarma y listo, que además eliges tú la empresa de transporte que quieres que te lo envíe a casa. Y qué os voy a contar sobre las cosas de bebés, me fascina ver biberones, chupetes y allí tienen una de esas marcas con un diseño bonito a rabiar. Seguro que muchas, ya sólo con ver las imágenes, habéis averiguado que es Suavinex, son productos que no pasan desapercibidos y además dan muy buen resultado. ¿Compráis por internet cremas, suplementos, biberones, champús…?
No soy yo muy dada a la queja, pero las cosas hay que decirlas, las buenas y las no tan buenas. No teníamos en mente ir al Parque de Atracciones de Madrid, más que nada porque creíamos que ir al zoo podía ser mejor plan dadas las edades de nuestros niños… hasta que vimos que estarían en el Parque los personajes de la Patrulla Canina (lo que no sabíamos es que al día siguiente, en el centro de Madrid, nos los íbamos a encontrar gratis 😉 ) Así que, blanco y en botella, porque imaginábamos que se morirían de la emoción. Eso sí, no os esperéis gran cosa, ni espectáculo ni baile; están Chase y Marshall para hacerse fotos con los niños pero… obviamente hay cola. Como en todo.
Lo que es está claro es que les hizo ilusión.
Lo sé, nada nuevo bajo el sol pero, ¿realmente hay que hacer esperas de más de una hora? Y para mi sorpresa, y cabreo, todo hay que decirlo, parte de la culpa la tiene una modalidad de entrada que se llama Speedy Pass, que igual ya todas sabéis que existe pero yo no tenía ni idea, en la que pagas más dinero pero no esperas colas. Total, que allí te encuentras, esperando y viendo cómo más de la mitad de los sitios de las atracciones son para aquellos que han pagado más (lógico) mientras las colas en las que tú estás no parecen disminuir nunca. Y señores, esto es un sitio pensado para niños y gente joven en el que cada adulto paga más de 30 euros y cada niño de más de un metro, casi 25 euros. Es decir, una familia de cuatro se planta en más de 100 euros. Por supuesto, si vas una vez en la vida igual te compensa pagar ese plus y evitarte las colas pero.. ¿y si todo el mundo hace lo mismo?
Mirad las caras de los niños tras casi una hora de cola.
Dicho esto, y reconociendo que me parece un planazo, creo que a partir de los 5 años es cuando más lo disfrutan. Alfonso mide 1,20 cm y pudo subirse en todas las atracciones de la zona infantil mientras que Rafa, que mide 1 metro, estaba más limitado y no pudo subirse en ningún tipo de coche (ni de choque ni de circuito) y en todo lo demás lo hizo acompañado. Aún así, subimos en el tren de Ticket y Toc, que es un poco montaña rusa, y el pobre pasó un mal rato mientras el mayor iba partido de la risa, así que os podéis hacer una idea de que un par de años es una diferencia importante para disfrutar poco o mucho del parque de Atracciones. Lo digo porque hay veces que nos apetece llevar a los niños a hacer algunos planes y luego nos damos cuenta de que era pronto. Así que compensa que vayan más creciditos.
Sí, no son alucinaciones, son las mochilas (poco útiles pero muy monas) de la PatrullaCircuito de las Tortugas NinjaEl Tiovivo es la atracción que nunca falla para los más pequeñosEse momento en que por fin nos subimos al tren.
En fin, que Alfonso lo pasó como los indios. Mi recomendación es que, si podéis, evitéis ciertas épocas y fechas y así tendréis menos posibilidades de encontrar mucho jaleo y evitaréis tantas colas porque, por mucho que nos moleste, me da que los parques temáticos van a seguir exprimiendo al máximo el tirón y no van a reducir la venta de entradas. ¿Habéis estado ya?
No voy a desanimaros yo con este post a la hora de hacer turismo con los peques por grandes ciudades porque, otra cosa no, pero somos de los que pensamos que hay que ver mundo con los niños; cierto es que no deja de ser un plan agotador y que tiene su nivel de estrés. Y eso que, todo hay que decirlo, Madrid no es una ciudad especialmente complicada para ir de paseo con sillitas; me estoy acordando de nuestro viaje con los tres peques a Lisboa, de aquel suelo empedrado con sus cuestas, y eso sí que fue deporte de riesgo. Madrid ofrece muchas posibilidades y yo soy una enamorada de la capital; supongo que, en parte, porque viví y trabajé allí, y tengo buenos recuerdos. Pero claro, no es lo mismo meterse en pleno Sol con tres niños y dos sillitas que hacerlo sola.
Alrededores del Mercado de San Miguel; intentar entrar con sillas es tarea ardua…pero es tan bonito.
Hay que tener en cuenta el nivel de aglomeración en algunos puntos de la ciudad y no te puedes despistar un segundo. Bien, muchas podríais pensar que se pueden evitar ciertos sitios pero hombre, irse de Madrid sin pisar la Plaza Mayor, pues como que no es lo mismo. A mí me encanta, hay mucho ambiente, pero eso incluye unos cuantos personajes de dibujos animados que enseguida van a llamar la atención de los pequeños para luego sacaros unas monedas 😉 Lo digo para que vayáis preparados, sobre todo con los personajes de la Patrulla, que los niños no pueden resistirse. Y en la zona de la Puerta del Sol, otro tanto de lo mismo.
Y aparte de visitar la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, creo que hay otros dos sitios que no debéis perderos. Uno es el Parque del Retiro, al que ene esta ocasión ya no nos dio tiempo a visitar pero que es un sitio precioso, y otro lugar que ver y que a mí me encanta es la zona de la Plaza de Oriente, el Palacio Real y la Catedral de la Almudena. No te puedes ir de Madrid sin pasar por allí. Como curiosidad, por primera vez en mi vida, coincidió que estábamos cuando tuvo lugar el cambio de Guardia, que se hace todos los miércoles y sábados del año, cosa que yo no sabía. Pero fue un aliciente y los niños se quedaron alucinados.
Niños de morros porque no quieren caminar; eso sí, dales un balón y verás :-0Adueñarse de las sillas es lo que tiene, que caen fritos al final del día.
Madrid tiene mucho más que ver, sé que me quedan muchos rincones pero sólo estuvimos allí un día, ya que otro lo pasamos en el Parque de Atracciones (dedicaré post) y otro en Segovia. ¡Pero volveremos a la capital! Supongo que casi todas conoceréis Madrid aunque quizás no hayáis ido aún con los peques.
Llevan 45 años en el mismo local y sirviendo los mismos platos. Iba de niña con mis padres y hermanos y hacía mucho tiempo que no volvía; poco o nada ha cambiado, hasta sus antiguas mesas y banquetas de madera continúan allí , dándole un toque rústico, sólo recuerdo la fachada distinta. Es el restaurante Las Candelas, en Gijón. Sus pizzas nada tienen que ver con las de la mayoría de los restaurantes, la masa es artesanal y se nota en cuanto la ves. De hecho, la textura de la pasta es muy distinta a las habituales.
Tuvieron el detalle de prepararnos una pizza para los niños en la que la mitad era de unos ingredientes, y la otra mitad, de otros.
Algunos dicen que allí hacen las mejores pizzas de Gijón, yo no sé si me atrevería a decir eso porque soy de las que piden pasta en la mayoría de las pizzerías, soy muy aficionada a la carbonara. Pero, desde luego, supongo que el ser la primera pizzería de Asturias ya dice mucho. Además de las especialidades italianas, también tienen algunos platos típicos de la cocina francesa, como la Fondue de carne, que está muy rica. El trato es estupendo, son muy agradables y serviciales, también con los niños, que ya sabéis que en algunos sitios ya se ponen a temblar en cuanto apareces con tropa. En el local no tienen tronas, por si queréis tenerlo en cuenta pero es un sitio espacioso y muy familiar.
Todos los platos son caseros y la relación calidad-precio es estupenda. Desde hace muy poquito, tienen servicio a domicilio, pero aún no lo hemos probado. En cualquier caso, si queréis probar unas pizzas caseras y muy especiales, éste es el sitio. ¡Que paséis buena Semana Santa!
…………………….Recordad que ya tenemos ganadores del sorteo de entradas del musical El Barco Fantasma.
Aunque no lo creáis, este fin de semana, mis hijos estuvieron por primera vez en un taller. En parte, porque somos muy de estar al aire libre (aunque obviamente hay talleres en plena naturaleza) y también porque la mayoría de los que he visto están destinados a niños mayores de 4 años, así que no es fácil llevar al mayor y no al mediano. Lo cierto es que hay dos cosas, muy opuestas, que le gustan a Alfonso; una es el fútbol, que le viene muy bien para quemar esa energía agotadora que tiene, y la otra es la pintura, que es de las pocas cosas que le hace estarse quieto. Así que lo de de ir a pintar y aprender algunos truquitos era cuestión de tiempo. Y tengo que decir que le fascinó. De Rafa no puedo decir lo mismo por dos razones: la edad (ahora ya entiendo por qué los talleres suelen estar pensados para mayores de 4 años) y, segundo, porque iba lesionado y no podía usar la mano derecha.
Fue una hora y media en la que aprendieron algunas cuestiones sobre qué mezclas de colores dan como resultado otros colores y en la que trabajaron con distintos materiales. Todo en una pequeña juguetería de Gijón, especializada sobre todo en juguetes de madera,educativos y manualidades, que se llama El Desván de la Playa. Victoria es la encargada de este taller de dibujo, que se da todos los viernes de 17,30 a 19,00 horas y los sábados de 11,00 a 12,30 y de 12,30 a 14,00 horas. Ella es pintora y profesora con muchos años de experiencia, además se ser madre de dos niños adoptados. En su tienda, también tiene canta cuentos todos los miércoles de 18,00 a 19,00 horas, que incluye una merienda. Después de Semana Santa también tendrá en su tienda un taller de tecnología, programación y robótica para niños de 6 a 12 años.
Rafa se pasó luego a la cocina
Lo dicho, para Alfonso fue una experiencia muy buena y que me ha pedido repetir, mientras que Rafa aún es pequeño para valorar o disfrutar de ciertos aspectos de la pintura. O sencillamente es que a uno le gusta mucho el dibujo y el otro no encuentra tanto entretenimiento en ello. De lo que no cabe duda es de que, para los niños, la pintura resulta un gran medio de expresión que además les ayuda a mejorar la motricidad así que creo que es bueno encontrar tiempo para dibujar. ¿Han ido vuestros peques alguna vez a algún taller?
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