Categoría: running

  • Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?

    Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?

    Me niego a que tengamos que encerrarnos nuevamente en casa. Las mujeres no hemos salido del ámbito doméstico para que nos vuelvan a meter allí, para no poder salir solas a la calle. No puedo decirle a mi hija dentro de unos años que no salga por la noche mientras sus hermanos sí lo hacen. No, no puedo negarle que vaya a un puesto de trabajo para el que tenga que salir de casa a las seis de la madrugada porque yo también lo hice. Porque muchas lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo. No podemos condicionar nuestras vidas por miedo.

    Esto no significa que no tengamos precaución. Por desgracia. Sería maravilloso que nunca nadie nos hiciese daño pero no es real. Yo nunca me he sentido agredida ni atacada cuando he salido a correr de noche y , sin embargo, sí he tenido una situación desagradable en un parque a plena luz del día mientras yo tomaba el sol. Sí, y también me han robado la cartera por el día. Nadie está libre de agresiones en ningún momento. Pero lo cierto es que por la noche somos más vulnerables.

    Algunos datos sobre las agresiones o abusos sexuales

    Vale, me centro en esto porque realmente, y así me lo hicisteis saber, el mayor miedo que tenemos las mujeres es que nos agredan sexualmente. Probablemente porque muchas, en algún momento, hemos vivido alguna situación incómoda de abuso (tocamiento de trasero en un bar, beber alcohol y que alguien haya intentado sobrepasarse, que te sigan hasta la puerta de tu casa, frases obscenas sin venir a cuento). Sí, estas situaciones son abundantes, son reales y son un abuso.

    Según publicó el Consejo Europeo en 2017: una de cada tres mujeres en la UE había sido víctima de violencia física o sexual desde los 15 años; una de cada veinte había sido violada; más de la mitad (55 %) de las mujeres había sufrido acoso sexual; una de cada tres había sufrido abuso psicológico por parte de su pareja y la misma proporción había sufrido violencia física o sexual por un adulto durante la infancia.

    Por tanto, y debido a que estas situaciones son abundantes, es normal que sintamos miedo si estamos solas en algunos lugares o a algunas horas. Las cifras de denuncia por delitos sexuales suben cada año y probablemente seguirán haciéndolo unos años más, no porque haya más casos sino porque antes no se denunciaban. Actitudes que antes estaban normalizadas han dejado de estarlo. Y además, se calcula que más de la mitad de las agresiones siguen sin ser denunciadas.

     

    En domicilios, portales y garajes

    Pues aunque la calle nos da mucho miedo, la realidad es que la mayoría de agresiones en nuestro país se producen en esos tres espacio. Las advertencias que siempre nos han hecho han sido enfocadas a alejarnos de extraños cuando, según los expertos, las violaciones se producen por parte del entorno más cercano. «La mayoría de las agresiones sexuales con penetración son cometidas en el ámbito privado, en el hogar o en entornos familiares, o de confianza, que todos consideramos como «seguros»», afirman desde AMUVI«Se denuncian mucho más las agresiones de un desconocido, por asalto, que las de nuestro entorno. Cuando se sufre una violación, nos asalta la vergüenza, es de los pocos delitos de los que la mujer se siente culpable».

    Según figura en el Informe sobre Delitos contra la Libertad e Indemnidad Sexual del Ministerio del Interior respecto a 2017, el mayor número de agresiones se produce en viviendas y anexos como ascensores, rellanos de la escalera, garajes, portales o trasteros. El segundo lugar donde más se producen los delitos sexuales es en espacios abiertos como descampados o parques, y después en las calles.

    Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?

    Podemos hacer cosas para sentirnos más seguras, para intentar no ser blanco fácil pero obviamente, lo que hagamos no es garantía de que no vaya a suceder nada. Aquí os dejo una serie de cosas que os pueden ayudar:

    1. Llevar el móvil: siempre, siempre salgo a correr con el móvil (anudado además a la muñeca por si intentan quitármelo). No evita nada pero sí podría avisar si me viese en una situación que considero incómoda.
    2. Recorrido: como es lógico, mi recorrido por el día no es el mismo que durante la noche. Evito los parques, calles no transitadas o con poca iluminación y voy por paseos donde sabes que siempre hay personas, o bares abiertos.
    3. Apps de localización o ubicación real en Whasapp: si os sentís más tranquilas así, hay aplicaciones (whatsapp también tiene esa opción) en la que otra persona puede ver tu ubicación en tiempo real, de manera que, si hacéis un parón no esperado, la otra persona lo sabrá. No sirve para evitar que te pase algo pero sí para reaccionar con rapidez.
    4. Grupos de entrenamiento: en casi todas las ciudades existen grupos de personas que quedan para correr. Yo misma entreno con un grupo un día a la semana.
    5. Sincronizadas: es una plataforma digital que pone en contacto a mujeres que quieren salir a correr juntas, a cualquier hora y por cualquier lugar. Se pueden crear grupos de corredoras o unirte a aquellos que más te interesen según las necesidades de tu día a día.

    Espero que os hayan servido u os puedan servir estas ideas. Obviamente, cuando hablé de esto en Instagram, hubo aportaciones sobre llevar las llaves en los puños, o spray u otros objetos para defenderse. Si eso hace sentirse a alguien más segura, no tengo nada que decir aunque no recurro a ello. Sí me planteo hacer un curso de defensa personal. En cualquier caso, lo último que debemos hacer es dejar de hacer aquello que queremos y que nos hace felices.

    Más post sobre correr aquí

  • Maternidad y deporte: siete momentos en los que sí puedes

    Maternidad y deporte: siete momentos en los que sí puedes

    Si algo me ha enseñado correr es que «querer es poder». Ojo, esto no quiere decir que todo en la vida se puede conseguir, no todo el mundo podrá ser Usain Bolt, no todo el mundo podrá hacer una maratón, no, no y no. No podemos ser o hacer cualquier cosa. Pero «querer sí es poder» cuando adquirimos un compromiso y nos esforzamos. Si dices que quieres empezar a correr, puedes. Comprométete con eso y esfuérzate, y ahí tendrás el resultado, puedes hacerlo. Que yo no tuviera tiempo para hacer deporte cuando no era madre y que de repente lo tuviese cuando lo era de familia numerosa es la prueba. Antes buscaba excusas y ahora busco las oportunidades para hacerlo. Cuando algo te gusta y te aporta, cuando sabes que es bueno para ti, cuando sabes que es necesario por salud mental y física, cuando entiendes que te vas a ver mejor, ¡vaya si encuentras tiempo!

    Maternidad y deporte, ¿cuándo?

    Y ahí está la más grande de las pegas que tenemos cuando somos madres: cuándo, de dónde sacar el tiempo. El día sigue teniendo 24 horas, como cuando no éramos madres, así que algo hay que hacer. La clave está en lo que dije antes: en querer. Por tanto, encuentras el tiempo, lo encuentras tú y no esperas que te sobren los minutos porque siempre habrá algo más apetecible que hacer que ponerte a dar brincos. Así que elige tu momento:

    1. Madrugar: esta es una de las opciones que existen, levantarse antes de que los niños lo hagan. Lo sé, esta es la menos atractiva pero sí es la opción que luego te va a hacer estar con mucha energía lo que resta del día. Tengo una amiga que lo hace, tiene tres niños y trabaja fuera de casa, y tan feliz.
    2. De noche: esta es mi opción preferida, salir a correr cuando los niños ya están organizados y en la cama o a punto de acostarse. Para muchas, es el momento en que ya nos hemos relajado porque no hay cosas pendientes que hacer. Quien dice correr, dice otra actividad. Por ejemplo, yo a veces voy a clases de fitboxing a las nueve y media de la noche.
    3. Del trabajo a casa o viceversa: mi madre lleva al trabajo su ropa de deporte y se cambia en la tienda para volver a casa. En serio, si vives en una ciudad mediana o trabajas a no muchos kilómetros, es una opción con la que no pierdes tiempo y te ahorras el transporte. 
    4. En el trabajo: si por contra, vives en una ciudad muy grande y tienes un trabajo en el que hay un rato largo a mediodía para comer pero no puedes ir y volver a casa, busca el gimnasio más cercano y ya sabes, aprovecha ese momento.
    5. Mientras los niños están en extraescolares: ¿llevas y recoges a los niños de sus actividades extraescolares o entrenamientos y tienes ese tiempo ahí de espera? No lo dudes ni un segundo, ponte la ropa de deporte y aprovecha esos minutos. Es una opción que no yo puedo porque es complicado que coincidan 4 niños en una actividad a la misma hora siempre pero veo a madres que con uno o dos hijos aprovechan ese momento y es perfecto.
    6. Fines de semana: a ver, es imposible que no puedas escaparte un rato los sábados o domingos. Ahí ya no hay excusa. ¿Apetecible un domingo por la tarde o por la mañana ir a correr o a clases de algo? Pues no, pero hay que querer. Es un rato, nada más.
    7. En casa: si en el peor de los casos no pudieras hacer nada de lo que antes menciono, que creo que es muy improbable salvo situaciones muy puntuales, puedes hacer deporte en casa con tu bebé o tus hijos. Hay aplicaciones, videojuegos y por supuesto, profesionales que os pueden enseñar una rutina de ejercicios.

    Mirad, todas las situaciones que menciono requieren un esfuerzo y probablemente, en muchos casos, una buena organización. En mi caso, hay semanas  en las que mi marido se va de viaje por trabajo dos o tres días, ¿qué hago yo? Cambiar los días de entrenamiento. Yo no puedo por la tardes porque me encargo de los cuatro niños y, como os decía, es imposible que los cuatro tengan una actividad a la misma hora (partiendo de la base de que Aurora está conmigo casi 24 horas al día), de manera que mi momento es ya de noche.

    No hay que hacer deporte a diario, empezad un día a la semana. No caigáis en ese pensamiento de que un solo día a la semana es poco y no merece la pena. Uno es mejor que ninguno. Y si ese uno os sienta bien, conseguiréis encontrar la forma de entrenar más días. Y por supuesto, nuestras parejas también tienen que implicarse a veces. Cuando alguien me escribe y me dice que no puede delegar un rato en su pareja, me da mucha rabia. Tener tiempo para vosotras no es egoísta, cuidarnos a nosotras mismas es casi una obligación. Maternidad y deporte parecen una difícil combinación y, sin embargo, es muy necesaria.

  • Lo que correr me ha enseñado: mi tercera media maratón

    Lo que correr me ha enseñado: mi tercera media maratón

    El 22 de diciembre corrí mi tercera media maratón, tres años después de conseguirlo por segunda y última vez. Un reto que tenía en mente desde hace unos meses y que, por una cosa u otra, no había sido posible. Sin embargo, decidí poner todo mi empeño en ello. Me fui a otra ciudad, quedé con dos personas que no conocía para conseguir un dorsal, ya que se habían agotado, cogí un hotel para toda la familia y lo hice. No sé si era como una especie de promesa para mí. Pero quería volver a cruzar una línea de meta tras 21 kilómetros. Porque sabía lo que iba a sentir y quería volver a sentirlo.

    No os puedo engañar, fue la peor carrera que he hecho nunca en tiempos En parte por el temporal de viento, en parte porque estoy acostumbrada a entrenar de noche pero eso ya es lo de menos. Recuerdo estar agotada en varias carreras pero nunca quise abandonar hasta ese día. Hubiera mandado a la porra la carrera en el kilómetro 15 y ya ni os cuento en el 17; mis piernas no respondían. Pero ¿cómo iba a dejar algo con todo lo que había hecho por estar ahí?, ¿cómo dejarlo cuando ya llevas gran parte del recorrido? Mi cabeza se negó. Llegué como nunca había llegado a una meta, mis pies ya no se levantaban del suelo, sólo se arrastraban. Recordé entonces una conversación con mi hijo Rafa el día anterior.

    -Mamá, ¿cómo vas a quedar en la carrera?-

    -Pues más o menos como siempre, ya sabes que suelo llegar entre los 50 últimos-

    -¿Y si llegas la última?- me preguntó.

    -Si llego la última será porque habrá pasado algo y habré hecho un esfuerzo fuera de lo normal por llegar a la meta-

    Terminé la media maratón de Vitoria. No, no llegué la última. Pero por detrás de mí sólo entraron veintitantas personas. Por delante, sin embargo, entraron centenares, unas dos mil y pico, para ser más concisos. Sí, más de dos mil personas cruzaron la línea antes que yo; podría parecer vergonzoso y, sin embargo, me parece alucinante. Me parece alucinante que mis piernas puedan estar corriendo dos horas. Me parece increíble hacer algo donde solo el 15% éramos mujeres. Estoy orgullosa de tener cuatro niños y encontrar tiempo para hacer algo que me permite quererme cuando antes decía que no tenía tiempo para eso. Me impresiona que algo me haga sentir así. Me parece alucinante querer seguir mejorando cada día.

    media maratón

    Y si algo me ha enseñado correr es que la mayoría sólo luchamos frente a nosotros mismos. Durante las carreras, veo a los primeros y veo a los últimos. Y no hay más esfuerzo en unos que en otros. Hay que tener las narices de estar ahí y hacerlo. Hay algunas cosas en la vida en las que el orden en el que estés sí cambia las cosas. Sin embargo, en la mayoría, el número no es nada porque lo importante sencillamente es estar. Estar entre los últimos indica que has estado allí y no te lo has perdido. De hecho, si no estás ahí nunca podrás ser ni el primero ni el último porque te lo habrás perdido. Lo importante es el camino.

    No dejéis de ver este vídeo.

  • Correr después del parto, qué hacer y qué no

    Correr después del parto, qué hacer y qué no

    El postparto de mi hija fue distinto a los anteriores, en todos los sentidos, como es obvio. Pero hoy no voy a hablar de un post parto sin bebé (quizás algún día). Hoy voy a hablar del tema puramente físico. Y es que, al dar a luz un bebé de algo más un kilo, no tuve ningún desgarro, no hizo falta ningún punto, ni episiotomía, no hubo entuertos, no hubo nada físico que me causase malestar… de hecho, a las 24 horas después de dar a luz me dieron el alta y al día siguiente viajamos los cinco en coche más de 800 kilómetros. Vamos, que físicamente no tuve molestias. Con lo cual, siempre es una situación en la que te ves más capacitada para todo y es fácil que alguien pueda caer en el error de ponerse a darlo todo enseguida en esto del deporte. Por mucho que Georgina, la novia de Cristiano, se ponga a hacer deporte a la semana de parir, os digo que ni se os ocurra, que ni en el mejor de los postpartos puede ser bueno hacer algo así. Y vamos, teniendo en cuenta que el running es un deporte de impacto, lo de correr después del parto debe esperar.

    Primero, lo mejor es esperar a que pase la ya famosa «cuarentena». No es que después de cuarenta días estemos como nuevas, pero digamos que es lo mínimo. Yo esperé ese tiempo tras dar a luz a la peque y, tras la revisión ginecológica postparto, me puse las zapatillas. Lo cierto es que he tenido suerte con el tema del suelo pélvico, no he tenido jamás una sola pérdida, ni dolores, ni tengo diástasis abdominal pero aconsejo hacer una revisión o valoración de suelo pélvico, os conté en un post cómo fue la mía. Os lo aconsejo porque, quizás el embarazo y parto os hayan pasado factura y hacer según qué deportes puede empeorar la situación. O aunque no creáis que el suelo pélvico esté afectado, si os ponéis a hacer abdominales, podéis estropear lo que no estropeó el embarazo.

    correr después del parto

    Correr después del parto: mi experiencia

    Pues mirad, hace cinco meses y medio que di a luz. Teniendo en cuenta que durante el embarazo corrí muy por debajo de mi ritmo y que además del parón portparto tuve la operación de cuello de útero, con otra parada de varias semanas, os diré que se tarda un tiempo en volver a conseguir correr en los tiempos que se hacían antes del embarazo. Vamos, que yo conseguí la semana pasada volver a correr al ritmo de antes en cuanto a velocidad. Sin embargo, estoy muy lejos de correr la misma distancia. Me cuesta ahora hacer 7 kilómetros y antes del embarazo corría 12 kilómetros tranquilamente. Se puede tardar hasta un año en volver a estar al nivel previo al embarazo. Así que:

    1. Nada de prisas por volver a correr.
    2. Nada de correr sin una valoración del estado de tu suelo pélvico.
    3. Una vez que corras, yo compensaría un poco el tema del impacto que supone este deporte, con hipopresivos. Aunque sean diez minutos un par de días a la semana.
    4. Si todo va bien, puedes empezar a hacer ejercicios de Kegel a la semana de dar a luz.
    5. Y a partir de la semana de dar a luz, si te encuentras bien, puedes salir a caminar.
    6. Nada de abdominales, la puedes liar porque en el embarazo se da una separación en los músculos del abdomen y requiere un tiempo para que todo vuelva a su sitio.

    Así que ya veis, cinco meses después de dar a luz he conseguido correr al mismo ritmo pero estoy lejos de correr la misma distancia, y creo que hasta dentro de unos tres meses no lo lograría. Tampoco lo tengo en mente porque quizás me plantee un embarazo a corto plazo así que salgo a correr para mantener un poco la forma, para desconectar y para seguir con los beneficios del deporte.

  • Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

    Running y embarazo: ¿hasta cuándo puedo correr estando embarazada?

    ¡Pues hasta aquí he llegado! Seis meses ya de embarazo y creo que es el momento de dejar de correr. Me encuentro bien, creo que podría seguir algunas semanas más y llegar al séptimo mes pero ahora nos vamos de vacaciones a sitios de calor durante 15 días y pienso que debo aprovechar este parón para dejar atrás esta etapa de running y embarazo. También el cuerpo me va dando señales:

    • La pierna de la variz: a este paso, mi variz se va a hacer famosa. Ha sido y es la razón por la que correr me ha costado; notar que en una pierna no va bien la circulación y que pesa en exceso es un lastre a la hora de practicar running. Al final, es como correr a medias y el cansancio se nota el doble.
    • Presión en la zona baja del vientre: esto no creo que sea por correr, sino porque me enfrento a un cuarto embarazo. Es decir, me pasa, por ejemplo, cuando voy a orinar, y eso es algo que no me pasó en los anteriores embarazos. Así que no se debe al correr pero cada semana que pasa, justo cuando corro, lo noto más.
    • Cansancio: creo que correr es uno de los deportes en que más músculos están implicados. Puedo seguir haciendo ejercicio hasta la semana del parto pero siento que ya no éste. Empecé el embarazo corriendo unos tres días a la semana en torno a 8-10 kilómetros en cada salida. Ya al terminar el cuarto mes, la media era de 7 kilómetros. Y cuando finalizaba el quinto mes de embarazo, corría 5-6 kilómetros. El peso se va notando.

    Esto es ya personal, sé de madres que estuvieron 7 y 8 meses corriendo y atletas que lo hicieron hasta el parto. Depende mucho de la forma física de la madre y, sobre todo, de cómo se encuentre cada una. Lo mejor, escuchar al cuerpo.

    Running y embarazo, ¿qué me ha aportado esta experiencia?

    Bueno, yo ya tenía claro que el embarazo me permitía hacer casi cualquier cosa, y desde luego, si algo he tenido siempre muy interiorizado es que la gestación es solo una etapa más en la vida de la mujer que, salvo complicaciones, no impide llevar una vida normal. Durante el tercer embarazo, pude comprobar lo bien que me vino hacer deporte hasta la misma semana del parto, me daba mucha energía y supe en mis propias carnes que deporte y embarazo no sólo son compatibles sino que son buenos aliados. Pero el aborto me hizo sentir miedo y ya os lo conté, dudé mucho si seguir o no corriendo. Gracias a Dios, lo hice y ahora puedo decir que esta experiencia me ha demostrado que cuando salen mal las cosas en el embarazo, no solemos tener culpa alguna nosotras. Así que, de alguna manera, me he quitado esa espina o peso que me dejó el aborto, no hice nada mal.

    Running y embarazo
    Foto de Ladrona de Momentos

    Correr durante el embarazo también me ha hecho ver que nuestro cuerpo está más que preparado para gestar y a la vez llevar una vida normal. No sé porqué, últimamente las gestaciones se tratan en muchos casos como patología. Y genial que así sea cuando hay riesgos y se requiera, pero en un embarazo sano, la vida debe seguir igual, siempre que no te dediques al paracaidismo 😉 Ya sabéis, sentido común.

    Y por otro lado, saber que el ejercicio tiene beneficios, no sólo para mí sino para mi bebé, pues me alegra, ¡qué queréis que os diga! ya que no he conseguido una rutina con la alimentación, saber que hacer deporte facilita el parto y que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasan la placenta durante la actividad física, favoreciendo el desarrollo del corazón del bebé, pues ya se queda una más tranquila. me ha venido bien para desconectar, para ver el mar, para entender cómo cambia el cuerpo…

    Running y embarazo, ¿qué siento ahora?

    Pues aunque no lo creáis, me da pena parar. Es la primera vez en mi vida que logro hacer de algo sano un hábito, es la primera vez que siento que necesito hacer deporte y que lo hago sin excusa alguna. Solo tres meses antes de quedarme embarazada corría una media maratón y la verdad es que, de alguna manera, sientes que todo ese trabajo se pierde un poco al parar. Bueno, realmente, ya se ha perdido bastante porque esta última semana, corrí unos 5 0 6 kilómetros en cada salida, cuando hace 6 meses salía y corría entre 10-13 kilómetros a una intensidad muchísimo más alta. Pero precisamente, una de las cosas que tuve que hacer al saber que estaba embarazada es bajar la intensidad y controlar las pulsaciones.

    Así que me da un poco de coraje parar, y más sabiendo que luego cuesta volver. Porque sé que va a ser casi como empezar de cero, y oye, con todo lo que había conseguido. A eso hay que sumar el bebé, claro, que no se nos olvide 😉 Me parece que sacaré del trastero el carrito de running cuando pueda volver a retomar el ejercicio tras el parto. Pero vamos, lo tengo clarísimo, salvo desastre, volveré en cuanto la matrona me dé permiso (y siempre que mi suelo pélvico lo permita) y espero que el último día del 2017, pueda estar corriendo mi primera carrera del año, la San Silvestre.

    Running y embarazo, ¿qué planes tengo para seguir en forma en el embarazo?

    Las que me seguís por Instagram, ya sabéis que hace un par de semanas empecé clases con Actimami, gimnasia para embarazadas. Mi plan es personalizado (podéis ver vídeos en mi cuenta de Instagram) en el que la idea es fortalecer el abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda de cara al parto. Bueno, y como Teresa sabe lo mucho que me gusta el baile, vamos combinando con un poco de zumba, que en el tercer embarazo me hizo sentir genial y además me divierte mucho. Quizás también incluya algo de Pilates más adelante, ya iré viendo. Y después de dar a luz y cuando la matrona me deje retomar, me iré a clases con la peque de hipopresivos, para fortalecer en suelo pélvico y así poder seguir corriendo.

    Bueno, pues esta es ahora la nueva situación de embarazada activa. Seguiré informando 😉

  • Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

    Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

    ¿Quién dijo que era fácil? Nadie puede negar que detrás de cualquier esfuerzo, físico o mental, hay sacrificio. Mucho. Por eso, cuando llegan los resultados, se disfruta más si antes ha costado sudor y lágrimas. Así ha sido siempre. Pero no olvides que todo está en la cabeza. Es cierto que no todos podemos aspirar a determinadas cosas, no pretendería jamás ser gimnasta dada mi poca flexibilidad, pero objetivamente, si la trabajase sería infinitamente mejor de la que tengo. Así que… ¿por qué ponerme obstáculos a mi misma?

    Visualiza los beneficios: creéte de verdad que eso te va a hacer mucho bien y que te reportará beneficios, sean de salud o sean físicos. Convéncete de que tu salud te lo agradecerá y que estás haciendo algo bueno.

    Mira tu cuerpo y piensa en aquello que te gustaría mejorar: la estética no debe ser el motivo único que te empuje a moverte pero ¿qué hay de malo en querer verte mejor? Muchas veces pensamos que nos gustaría tener menos culo, o menos barriga, o estar más tonificadas o mejorar nuestra celulitis… Convéncete de que el ejercicio hará que te veas mejor.

    Invita a alguien de tu familia o de tus amigos a que se unan: a veces, la compañía es lo que necesitamos para dar ese empujón. Si tienes alguien con quien correr o jugar un partido de algo, es mucho más fácil. O apúntate a clases de algún deporte si eso hace que tiren de ti.

    Convéncete de que puedes hacerlo: yo sé que cuesta. Os prometo que yo no daba un duro hace año y medio porque mi vena deportiva fuese a durar más de 2-3 meses. Y vamos, mucho menos podía imaginar que yo, sí, yo, la vaga, fuese a hacer medias maratones. Os hubiera dicho que era una broma. Esto de «autoconvencerse» es un proceso que lleva un tiempo, hasta que pasan unos días y ves que has mejorado mucho con respecto al día que empezaste. Ahí empiezas a convencerte de lo que eres capaz de hacer.

    Abstráete de la lluvia, el frío, el calor: piensa que son excusas que podríamos poner para todo, para salir de casa, para ir a trabajar, para llevar a los niños al cole. Pero cuando sabes que no queda otra, lo haces. Así que piensa que… no queda otra.

    Tómate tu momento Rocky Balboa: mira que no me gusta nada esa película pero oye, si necesitas concentrarte, ponte algo de música motivadora e imagina. A mí ahora me va Bonnie Tyler. Sueña con entrar en meta. Cuando preparaba mi primera media maratón y llevaba diez kilómetros en mis pies y tenía que seguir otros tantos, me imaginaba llegando al arco de meta con mis hijos, y entonces me venía arriba.

    Date un premio de vez en cuando: contra, ¡¡qué menos!! Si un día no te ves capaz, piensa en algo que de verdad te apetece y hazte la promesa de cumplirla o hacerla después. Unas onzas de chocolate, una cervecita, un baño caliente…

    Compra ropa deportiva que te guste: vale, al principio, igual no quieres hacer un desembolso por si la cosa no prospera pero…¿has pensado que, quizás, si te has gastado el dinero en unas mallas monas, debes amortizarlas?

    Apúntate a una carrera: este es un consejo que os doy para todo, para empezar a correr, para vencer la pereza y para lo que queráis: Tener un objetivo os ayudará a no decaer.

    Corre por un sitio bonito: si puedes, claro. Recuerdo la única vez que corrí en un polígono industrial y fue duro. Reconozco tener mucha suerte con la ciudad en la que vivo. Gijón tiene más de tres millones de metros cuadrados de zonas verdes, playa, puerto y muchísimas instalaciones deportivas. Este año, Gijón es Ciudad Europea del Deporte, con eso ya os digo todo. El caso es que, en todas las ciudades tienes sitios bonitos a los que ir y, si te pilla lejos, ya sabes, vas corriendo y ves la zona, ¿no?

    Y dicho esto, aquí va un vídeo con el proceso porque, aunque no lo creáis, el 80% de los días, a mí también me da pereza arrancar pero sé, a ciencia cierta, que después me quedaré en lo gloria. Y sin vergüenza ninguna y pelos de loca, ¡vamos allá!

  • 6 razones que te harán empezar a correr

    6 razones que te harán empezar a correr

    ¡Quién me lo iba a decir! Toda la vida renegando del deporte, diciendo que era un rollo, que no servía para nada y aquí estoy ahora, vendiendo las bondades de practicar running. Tengo claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Me he animado con este post porque algunas me habéis confesado que habéis dado el paso de empezar a correr al seguir el blog y mi cuenta de Instagram, lo cual me alegra enormemente. Otras me contáis que os falta motivación, que os da pereza. Señoras, pereza me da también a mí. Incluso empezar una carrera, que se supone que hay ambiente. Unas veces apetece pero os aseguro que el día que corrí la segunda media maratón, antes de empezar, estábamos a 8 grados y caían chuzos de punta. Yo sólo deseaba que se suspendiese; con eso lo digo todo. Así que os dejo la lista de cosas que os pueden dar el empujoncito que os falta:

    Olvida la báscula

    Sí, aparcadla. Haciendo deporte puede que perdáis kilos… o no. Os lo expliqué en un post hace unos meses sobre cambios físicos al hacer deporte, la grasa ocupa más que el músculo, es decir, que puede que perdáis volumen pero ni un sólo kilo. Puedes que bajéis muy poquito peso pero que dé la sensación de que hayáis perdido mucho más. Lo normal es bajar algo de peso, siempre que no haya una diferencia muy grande entre lo que comáis y lo que quemáis, pero la pérdida de volumen es más significativa.

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    Olvida contar calorías

    Una de las grandes ventajas que tiene el deporte en general es que, no sólo se queman más calorías cuando lo practicas, sino también en reposo. Es decir, tu metabolismo se acelera. Eso hace que no estés pendiente de lo que comes e incluso, como me ha pasado a mí, que te puedas permitir el lujo de comer más que antes. En otros casos, como le ha pasado a uno de mis hermanos, el deporte hace que mejores tus hábitos alimenticios.

    Arriba ese ánimo

    Sí, señoras, lo mejor del deporte es que sube la autoestima. Esto os lo puedo garantizar, en contra de lo que creí toda mi vida. Cuando terminas de hacer deporte, tienes un subidón brutal. Y tiene explicación científica y es tan sencilla como que intervienen varias hormonas, como las endorfinas, que nos hacen sentir alegría e, incluso euforia (doy fe de ello) y que reduce el estrés y la ansiedad, o como la serotonina, que nos aísla de estados depresivos y ayuda a conciliar mejor el sueño.

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    Carrera de la Mujer 2016. Y sí, llevaba palo selfie porque hice un vídeo para mi canal de Youtube, que ya visteis.

    Adiós mala leche

    Con esto nos os penséis que vais a convertiros en las personas más dulces del mundo si soléis tener mal carácter; los milagros… a Lourdes. Pero os aseguro que ayuda canalizar el estrés y el malhumor. Esos días en los que algo ha salido mal, en los que estás hasta el moño… nada para olvidar y despejar con una carrerita, partido o cualquier actividad física. Diversos estudios médicos demuestran que correr es más eficiente en el tratamiento de la ansiedad que los medicamentos. Ahí queda eso. Y creo que si este año di el paso de dejar de gritar a los niños, ha sido gracias al deporte.

    Es una buena excusa

    Seamos francas, no es lo mismo decir que te vas de cañas que a correr 😉 Cuando preparé mi primera media maratón, Gabriel no iba a la guardería así que, a veces, le pedía el favor a mi padre o a mi hermano de que se pasasen por mi casa un ratito a quedarse con el peque para poder salir a entrenar. Si les dices que es por trabajo o por entrenar, les parece estupendo. Pero ya decirles que es para irme de jota, pues todas las semanas como que no. Bueno, que igual sí, y es que no tengo suficiente morro…o ganas de juerga. Pero vamos, que como es algo saludable, la gente te anima.

    Das ejemplo

    Los niños no hacen lo que les dices, sino lo que ven. Pues blanco y en botella. Para mis hijos, lo normal ahora es que su madre y su abuela corran, que su abuelo vaya al gimnasio y ande en bici casi a diario. Que sus tíos corran y hagan triatlones. Piensa que eso que a ti te supone un gran esfuerzo, es una enseñanza enorme para ellos. La vida activa no se enseña diciéndoles que se apunten a baloncesto o a baile o fútbol si luego llega el fin de semana y nos pasamos las horas en el sofá.

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    Y si con este post no os he convencido, creo que ya sólo puedo seguir colgando fotos en Instagram de las carreras para que veáis que sí, que se disfruta. Eso sí, quizás me anime con un post sobre tips para vencer la pereza. ¿Qué?, ¿os he convencido?

  • Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.

    Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- )  Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

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    Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/

    En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.

  • Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

    Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

    El 80% de las personas que mueren por una parada cardíaca lo hacen en su domicilio,  es decir, no están corriendo. Por eso me parece totalmente innecesario ese alarmismo cuando fallece alguien en una carrera teniendo en cuenta que precisamente hacer deporte con regularidad, junto a una buena alimentación, evita muchas enfermedades cardiovasculares. Aún así, existen alteraciones que no se manifiestan en reposo y sí con el ejercicio físico, de ahí la importancia de la prueba cuando ya quieres hacer unos cuantos kilómetros. Y también cabe apuntar que hay casos, como el de algunos deportistas que recordareis, que murieron en un campo de fútbol en pleno partido, y esas personas sí que habían pasado sus reconocimientos médicos. Por tanto, una prueba de esfuerzo puede salvarte la vida o no. Pero sólo por lo primero, vale la pena hacerla.

    Cuánto cuesta

    Más allá de eso, porque no vamos a ponernos en los peores casos, creo que no está de más hacerse la prueba cuando realizas un esfuerzo físico relevante. Cuando empecé a entrenar con pulsómetro, comprobé que tenía las pulsaciones altas así que, en ese momento, lo tuve claro. Llamé a varios hospitales y clínicas donde te hacen el estudio y más o menos los precios oscilan entre los 100 a los 150 euros. Desde luego, no es barato pero es salud. También supe que, por ejemplo, en Gijón, las hace el Patronato Deportivo, y el coste es mucho más llevadero, 27,20 euros. Así que fue mi opción, a pesar de tener que esperar varias semanas.

    Qué se hace

    Te miden la grasa corporal, te miran la elasticidad, de la cual yo carezco, la fuerza, la espalda, la pisada, las articulaciones, te miden, te pesan, te toman la tensión y obviamente te hacen preguntas sobre tu historia clínica, operaciones, si fumas, bebés, embarazos, etc… Ah, se me olvidaba, antes de empezar te hacen firmar un papel por si te pasa algo. Pero vamos, nada que temer, en serio.

    prueba-de-esfuerzo

    Antes de todo esto, te han tomado las pulsaciones en reposo y te han hecho una espirometría, una prueba en la que te hacen vaciar los pulmones en un tubo para ver tu capacidad pulmonar. Os prometo que pensaba que no me quedaba aire. Y luego llega el plato fuerte, la prueba sobre la cinta de correr en la que te llenan de «cables»; cada minuto va aumentando la velocidad, se empieza caminando lentamente y se para cuando indicas que no puedes más, yo aguanté hasta coger 13Km/hora de velocidad. Yo que corro a 10km/h habitualmente o 6min/km, no pude aguantar más… Pero vamos, que tan contenta, hubiera apostado que aguantaba menos.

    Y una vez finalizada la prueba, esperas a que la médico valore los resultados para, posteriormente, comentarlos contigo y darte algunas pautas, muy genéricas, sobre cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones entrenar. Hecha la prueba y sabiendo que estoy bien, os comunico que llevo unas semanas entrenando para mi próximo reto: mi segunda media maratón. Así que me quedan menos de 20 días durillos pero estoy entusiasmada con la idea. ¡A por ello!

  • Un año de running: cambios en mi mente

    Un año de running: cambios en mi mente

    Uno puede empezar a hacer deporte por motivos muy diversos: recomendación médica, gusto, salud, estética… Yo lo he dicho abiertamente, comencé por esta última razón, con la finalidad de bajar un par de kilos del tercer embarazo. Hasta ahí todo bien. Pero reconozco que hacerlo por esa única razón puede llevar al abandono por aburrimiento; hay que buscar, o más bien encontrar, otros motivos. Y yo los encontré en esta ocasión ya que, durante toda mi vida, fracasé en mis decenas de intentos por mover el cuerpo.

    El primer momento en que encontré, por fin, un estímulo que luego me hizo continuar durante meses, fue cruzar una línea de meta, en junio del año pasado. Aquel instante fui feliz y encontré sentido a esas semanas anteriores de entrenamiento en las que, objetivamente, había sentido pereza y, en más de una ocasión, pensé en dejarlo. Sí, correr una carrera fue el principio de un cambio en mi mente. Fue mi primera transformación: descubrí que el deporte puede hacerte feliz. Eso, para alguien que pasó todo su vida odiando cualquier tipo de gimnasia, era un gran logro. En el fondo, siempre había sentido cierta envidia al ver a aquellas personas que hacían deporte con alegría, no por obligación.

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    Y para muestra, un botón. Cuando te encuentras que te hacen esta foto llegando a meta descubres que sí, que llegas feliz.

    El otro gran cambio, que también empecé a ver tras mi primera carrera y que fue acrecentándose hasta llegar a su punto más alto el día que corrí mi primera media maratón, fue darme cuenta de que era, o que me había hecho, fuerte mentalmente. Un reto deportivo no es solo un esfuerzo físico, requiere mucha fortaleza mental. Darte cuenta de que en 4 meses has pasado de correr 6 a 21 kilómetros te descubre una parte de ti que no conocías. Y entonces eres consciente de que, en la vida, a veces, los límites los ponemos cada uno de nosotros. Descubrí que era más fuerte de lo que pensaba y de que tenía menos límites de los que sentía. Y como una imagen vale más que mil palabras, este momento lo resume todo.

    El vídeo no tiene mucha calidad, lo que merece la pena es el sonido y nuestras caras.

    Y por último, aunque más que un cambio es una consecuencia, pero que repercute de forma positiva a nivel mental, es el rato que encuentras para ti misma. Un tiempo para desconectar de rutinas y de trabajo, de las cosas de casa, para quemar la mala leche en un día malo, para recrearse en aquellos pensamientos de un día bueno; en mi caso, un rato a solas que me viene muy bien tras todo el día lidiando con las fieras 😉 Que no digo que no me dé pereza salir a correr a las 9 de la noche tras el intenso momento baños-cenas en mi casa pero, cuando acabo, me encuentro a gusto y me voy a la cama muy relajada. En resumen, empecé a correr por motivos puramente estéticos pero creo que, si sigo, es por estos otras razones. De no haberlas encontrado, me hubiera pasado como tantas veces, que hubiera abandonado. Sólo espero seguir encontrando la misma motivación durante muchos años.

  • Un año de running: cambios en mi cuerpo

    Un año de running: cambios en mi cuerpo

    No tenía intención de escribir este post. La idea surgió en Instagram a raíz de algunos comentarios de seguidoras que me comentaban que había perdido peso y me preguntaban cómo lo había hecho o me decían lo bien que me había sentado esto de correr. Yo siempre contesté lo mismo: he perdido sólo 3 kilos en los últimos meses y soy de las que zampa mucho. Fue hace unas semanas, al sacar la ropa del verano pasado, cuando me di cuenta de que, efectivamente, había perdido solo tres kilos pero bastante volumen. Así que busqué fotos en biquini del año pasado. Encontré una en mi cuenta de Instagram de junio, decidí hacerme una este verano en la misma posición y comparar porque, de verdad, yo sabía que estaba un poco más delgada pero no me parecía que fuera algo como para que los demás lo notaran.  Y me di cuenta de que ha habido cierta transformación. Mi intención cuando empecé en abril de 2015 era bajar dos kilos del tercer embarazo, y los perdí rápido. Pero fue a largo plazo cuando empecé a perder volumen real.

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    En la imagen izquierda había perdido los dos kilos del embarazo que me sobraban porque ya llevaba un par de meses corriendo. Corriendo he bajado un total de 5 kilos pero de una foto a otra hay tres kilos de diferencia.

    Es lo que tiene la báscula, que no dice la verdad. Que no es lo mismo adelgazar tres kilos haciendo dieta que practicando deporte. He intentado hacer dietas (que no han durado ni medio asalto) varias veces en mi vida sin darme cuenta de que no comer me creaba ansiedad, por tanto, no es algo a lo que pueda renunciar. Lo siento, me viene de familia, tenemos mucho saque. Y tampoco me di cuenta, hasta ahora, que la grasa ocupa mucho más que el músculo. Y esa es la razón por la que, aparentemente, parece que he bajado más peso. Os enseño unas fotos para ilustrar bien de los que hablo y para que veáis que los mismos kilos que se bajan con dieta no son los mismos kilos que se bajan haciendo ejercicio.

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    Prueba de que el mismo peso ocupa más en grasa que en músculo
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    Prueba de que se puede pesar lo mismo pero se tiene distinto aspecto al hacer deporte.

    Empecé a correr hace 14 meses para bajar ese par de kilos que me sobraban del tercer embarazo. Me había recuperado muy bien en las dos anteriores gestaciones (y eso que en la primera engordé 18 kilos) pero la tercera me pasó factura. Creo que, en parte, porque poco después de dar a luz llegaron las navidades y me descontrolé. Realmente, estoy mejor en las fotos del postparto que después de los atracones navideños. Supongo que también el hecho de que cada embarazo suma (tres gestaciones en cuatro años) se notan necesariamente. La suerte que tengo es que me quedo sin barriga al dar a luz, por eso supongo que tampoco me agobió nunca la recuperación, porque no me veía panza.

    La progresión fue básicamente ésta:

    • A los dos meses de empezar a correr ya había perdido los dos-tres kilos que me sobraban del embarazo, es decir, estaba en 59 kilos. Corría media hora dos días a la semana, o sea, unos 10 km semanales. Seguí ese ritmo desde abril hasta diciembre de 2015. Mantuve mi peso todo el año pero en las fotos de noviembre ya se me ve más estilizada que en verano, síntoma de que el ejercicio daba sus frutos aunque no bajase más de peso.
    • A finales de enero, de cara a correr mi primera 10k, aumenté progresivamente la distancia de 5 a 10 kilómetros y me animé a correr tres días a la semana en lugar de dos. Es decir, de febrero a marzo corrí unos 25 kilómetros semanales. No sabría deciros lo que perdí de peso esa temporada.
    • A finales de marzo decidí que quería correr mi primera media maratón. Tenía 5 semanas para prepararme así que incrementé la distancia poco a poco, un día 13 kilómetros, otro volvía a hacer 10, otro día 15… Así que calculo que esas semanas estuve haciendo unos 35-40 km semanales. Creo que para entonces ya había bajado los tres kilos que digo que he perdido este último año. Y por supuesto, mucho volumen.
    • Una vez corrí la media maratón el 30 de abril, bajé el ritmo nuevamente a 8-10 kilómetros en cada salida, así que ahora hago unos 25 kilómetros semanales.

    Otros aspectos:

    En cuanto a la ingesta de comida: os diré que he aumentado lo que como en los últimos meses y que no hay día que no meriende un sándwich de nocilla o la nocilla a cucharadas, o galletas, o frutos secos… Vamos, que como lo que quiero.

    Sobre la celulitis: yo es que siempre he tenido pero hasta que no me hice la foto el otro día, no me había dado cuenta de que había mejorado, la verdad. No creo que haya crema anticelulítica que consiga el efecto de hacer deporte.

    La espalda: a mí se me carga bastante la parte alta desde siempre y cada dos-tres meses voy al fisio. En ese sentido, el correr no me ha hecho ni mejorar ni empeorar.

    Los pies: ésta es objetivamente la parte del cuerpo que se estropea corriendo. No lo noté los primeros meses pero cuando empecé a preparar la media maratón, me salió alguna dureza.

    La piel: No sé objetivamente si el deporte hace mejorar la piel, pero yo me veo mejor cara en general.

    Y ya para otro post me reservo los cambios a nivel mental, que los ha habido. Os digo que correr me supone un esfuerzo muchos días, sobre todo con frío, otros menos, como en esta época. Pero me ha compensado con creces. No pretendo ser perfecta y no atiendo a presiones externas; el año pasado me veía bien, la verdad, pero objetivamente sabía que podía estar algo mejor. Y era empezar a moverme o ponerme a dieta. Desde luego, no imaginaba que el cambio fuese así pero me he enganchado al running y oye, ese favor que le hago a todo mi organismo, no sólo a mi trasero o caderas. Como es obvio, estoy muy contenta porque estoy mejor físicamente y porque hago algo que antes no hacía: deporte. Bueno, pues este es el post que prometí a algunas en Instagram. ¿A que se nota el deporte?

  • Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

    Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

    En los posts en los que os cuento mi experiencia con el running, siempre insisto en que una de las motivaciones que encontré para no abandonar fue apuntarme a carreras. Fue precisamente cuando crucé la línea de meta de mi primera prueba, hace justo un año en la Carrera de la Mujer en Gijón, cuando me di cuenta de que el esfuerzo había merecido la pena y que era una sensación increíble. Luego vino la San Silvestre, la 10k y la media maratón. Cuatro carreras en un año muy distintas pero todas emocionantes, aunque obviamente me quedo con el reto de conseguir correr 21 kilómetros hace mes y medio. En cualquier caso, creo que la carrera de la Mujer es un gran estreno para una corredora. Por el ambiente, por la distancia (5,5 kilómetros) y porque es solidaria. Así que, si un día decidís animaros con el running y queréis lanzaros en esta aventura, esto es lo que vais a vivir.

  • Nuevo vídeo: ¡Vamos de paseo!

    Nuevo vídeo: ¡Vamos de paseo!

    En las últimas semanas, he recibido varios mails y he leído varios comentarios en Instagram dándome las gracias porque mis posts sobre running os habían animado a empezar a correr o a retomar el deporte. Algo personal como era perder un par de kilos con ejercicio hace un año (y que por entonces únicamente mencioné por encima) ha hecho que el deporte sea ya otra faceta de mi vida, con la que he aprendido y de la que, como vaga absoluta que era, me siento muy orgullosa. Saber que compartir mi experiencia aquí ha motivado a unas pocas personas, me hace sentir una ilusión enorme, no os lo podéis llegar a imaginar.

    Y como sé que no puedo convencer a todo el mundo para que corra, hoy os voy a convencer para que caminéis ¡mucho! Cualquier estudio que busquéis sobre los beneficios de pasear a buen ritmo os lo va a decir: reduce el riesgo de infartos y de diabetes, promueve la longevidad, aumenta niveles de energía y quema muchas calorías. Bien, no tantas como corriendo pero sí que se queman unas cuantas. Si caminas despacio, en torno a 4 km/h, podrás quemar unas 300 calorías en una hora, y si aumentas la velocidad a 6 km/h podrás quemar 360 y si corres. Además, te puedes llevar a tu bebé o peque en la sillita, y la criatura, feliz viendo el percal.

    No me enrollo más, ahí va nuevo vídeo con uno de los paseos a buen ritmo con Gabriel. En él os cuento también qué hace falta llevar para salir a caminar con el peque.

  • Así viví mi primera media maratón

    Así viví mi primera media maratón

    No me imaginaba yo poniéndole humor a un momento así de mi vida, pero oye, dos horas corriendo dan para mucho. Cierto es que parte de la carrera la pasas pensando qué demonios hago aquí. Obvio, correr. Leches, estás ahí porque sabes que puedes y llevas tiempo preparándote para estar ahí. Pero claro, luego la gente te dice: disfrútala. Y oye, mi concepto de goce pasa más bien por estar tumbada bajo una palmera en una playa paradisíaca 😉 Pero en parte tienen razón, el camino es duro pero ya os lo digo: correr la media maratón ha sido una experiencia brutal, con lo bueno y lo malo. Vayamos por partes:

    Momento salida: subidón total, nervios por doquier. Ahí, entre el barullo, piensas que hay otros tantos como tú, que no estás loca. Y te emocionas y todo. El animador de turno da la salida y eaaa, sálvese quien pueda, que estamos 2500 personas haciéndonos hueco. Menos mal que una es muy objetiva y ya directamente se puso a la cola. Que una no es tonta y sabía de sobra que iba a llegar entre los 100-200 últimos.

    Momento fans: Cuando llega la primera cuesta, ésa que evitas a toda costa en tu ciudad hasta cuando vas andando, aparece entre la gente una de tus mejores amigas acompañada de su hermana y animándote a grito pelao. Y dos kilómetros después vuelven a aparecer, y van a tu lado gritando y corriendo como estos que se ven en la carreras de ciclistas, que sólo les falta empujar al corredor. Pues de ese estilo, dos máquinas, las mejores. Y luego ves a tu sobrino con tu cuñada, a tu vecina, a una ex compañera de trabajo, a tu madre, a otros conocidos y sinceramente, te emocionas. Y desde aquí, gracias a todas las que gritasteis mi nombre para animarme sin conocerme en persona, ¡fue increíble!

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    Momento Enrique Iglesias: Ya has hecho 10 kilómetros y, para tu sorpresa, en mejor tiempo del que los has hecho siempre. Pero enseguida, empiezas a flaquear porque mentalmente sabes que aún te queda la mitad más un kilómetro y eso hunde un poco. Ya te has cruzado, por el sentido contrario, con los que van primeros y piensas que son de otra galaxia. Aguantas un poco más pero llega otra cuesta y dices: saca ya la música que esto hay que levantarlo como sea y por aquí ya no hay ambiente. Y entonces te pones los cascos con la nueva canción de Enrique Iglesias (llamarme hortera si queréis) y la cosa se ve de otra manera. Os lo digo, resucita a un muerto 😉

    Momento luz al final del túnel: Cuando ya has escuchado al hijo de la Preysler tres veces seguidas, más a Bon Jovi y alguna otra canción motivadora, te das cuenta de que ya llevas 15 kilómetros y empiezas a intuir esa luz que dicen que existe al final del túnel. Pues eso, como que parece que te sientes aliviada.

    Momento maldito gps del móvil: No sé en qué momento decidí llevarme el móvil con la aplicación que uso habitualmente para correr (mala idea) pero se ve que el gps alguna vez no calcula bien y, cuando crees que solo te queda un kilómetro y medio, te das cuenta que tararí, que te quedan dos y medio. Y os digo una cosa, esto de correr es mental, un kilómetro arriba o abajo es mucho cuando piensas que estás llegando a meta. Os prometo que se me hizo muy duro.

    Momento entrada a pista: Los últimos metros del recorrido fueron en pista y ahí, la gente te grita, te aplaude, te lleva en volandas. Y enseguida ves a la loca de tu amiga y su hermana, a tus padres, tus hijos, tu marido, tu hermano que ya acabó la carrera hace casi una hora (soy lenta, qué le vamos a hacer) y uffff, no hay palabras.

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    Esta es la cara que se te queda cuando ves a tu familia y estás a pocos metros de la meta. Foto de Carreras Asturias

    Momento llegada a meta con tu hijo: Emoción máxima; correr los últimos 100 metros de la mano de tu hijo mayor, verle super contento, hablar con él y cruzar la meta (vídeo aquí), no sabría tampoco definir muy bien cómo es ese momento. Se mezcla el agotamiento físico con el descanso mental, la ilusión de conseguir algo que llevabas tiempo preparando, la alegría de estar con los tuyos… Muchas cosas.

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    Y hasta aquí mi aventura en mi primera media maratón. No sé si habrá segunda, ni lo he pensado ni tengo prisa, lo importante es seguir haciendo deporte. Lo que sí tengo claro es que éste es mi tope en cuanto a distancia así que no, no voy a correr una maratón, eso ya lo dejo para gente más preparada. Gracias a todos los que me habéis animado. Y gracias Albert Cabezas por sus planes de entrenamiento estas semanas antes de la carrera. Ha sido un placer vivir esto, por lo menos, una vez en la vida.

  • ¡Nuevo vídeo! Consejos para empezar a correr, ¿a qué esperas?

    ¡Nuevo vídeo! Consejos para empezar a correr, ¿a qué esperas?

    Estoy a dos días de correr mi primera media maratón, lo cual sigue siendo alucinante hasta para mí. Hace un año comencé a correr; creo que no pasé de 15 minutos y acabé que me moría. Este sábado, si todo va bien, estaré dándole a la zapatilla dos horas y unos pocos minutos, es decir, ocho veces más que cuando empecé. Lo reconozco, sigue pareciéndome fuerte, a la vez que emocionante. Estoy como una niña con zapatos nuevos y sé que me va a costar mucho conciliar el sueño la noche del viernes. Como os podéis imaginar, este año he aprendido algunas cosas sobre running. E incluso, ya puedo aportar algo sobre mi experiencia corriendo con mi bebé. Estoy lejos de ser una experta en este tema pero, al menos, puedo contribuir con algunos consejos para empezar correr. Sobre todo, motivación. ¡Espero que os guste! Tened en consideración que las imágenes en las que aparezco con ropa deportiva, son tras correr 15 kilómetros 😉

  • Media maratón, mi próximo reto

    Media maratón, mi próximo reto

    Sí, habéis leído bien. La vida tiene cosas con las que una no contaba. Nunca entró en mis planes vitales correr; menos aún, apuntarme a carreras. Y ni por asomo, la palabra media maratón entraba en mi cabeza, ni durante toda mi vida ni hace tan sólo un mes, cuando corrí mi primera 10k. Aquel día, cuando terminé, dije en varias ocasiones que ése era mi tope, que dar el salto a 21 kilómetros era imposible. Pero de repente, dos días después, cuando me puse las zapatillas de nuevo me pregunté: ¿realmente crees que no puedes correr más de 10 kilómetros? Y descubrí que podía.

    Y es que uno nunca imagina lo lejos que puede llegar cuando se propone algo, es en el camino cuando vas viendo dónde están los límites. Hace sólo un año comencé a correr, creo que no aguanté ni veinte minutos. Y dentro de diez días estaré corriendo dos horas. Lo pienso y me asusto. De hecho, la idea de la media maratón entró en mi cabeza hace un mes pero no fue hasta hace una semana cuando me apunté, no sabía si sería capaz pero me inscribí con la idea que era lo más cerca que estaba en mi vida de hacer algo así. Ni siquiera hoy sé si seré capaz de terminarla, pero lo voy a intentar.

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    Con mi cuñada en junio del año pasado tras correr mi primera carrera, la de la Mujer

    Así que en ésas estoy, entrenando desde hace unas semanas para correr la media de Gijón. Todo cuanto he conseguido es hacer 15 km. Me está ayudando Albert Cabezas (alcalotrainer), el marido de Sheila, otra mamá bloguera a la que conozco virtualmente. Es entrenador personal con más de 10 años de experiencia y me ayuda estas semanas a través de entrenamientos online; yo estaba empeñada en que debía intentar correr el máximo posible siempre, cada vez que salía a correr, pero, y por si alguien está preparando también una media, lo ideal es combinar distancias y ritmos, como por ejemplo:

    • Correr un día 15 kilómetros al ritmo habitual de tu cuerpo. Yo aquí intentaré hacer un poquito más para tener la seguridad (aunque sólo sea mental) de que podré acabar la carrera.
    • Correr otro día 5 kilómetros a ritmo habitual + 4 series de 500 metros a una velocidad un poco mayor a tu ritmo de carrera + 4 kilómetros de vuelta a la calma a ritmo cómodo + estiramientos.
    • Correr 10 kilómetros a ritmo cómodo con pequeños cambios de ritmo. Intentar correr 1 kilómetro a ritmo habitual y 1 kilómetro a un ritmo un poquitito más fuerte + estiramientos.
    • Ejercicios de fuerza, que es algo a lo que yo no estaba dedicando tiempo: sentadillas, tijeras estáticas, Jumping Jacks, flexiones en el suelo con rodillas apoyadas, plancha abdominal…

    Ya veis, llevo un mes dando un poco más de “caña” a esto del deporte. Estoy tirando de mi padre para que se quede con el peque y  poder salir a correr alguna mañana; otros días salgo ya a las 9 de la noche, cuando los peques están acostados. Pues éste es mi próximo reto, que me ha demostrado que somos capaces de hacer mucho más de lo que imaginamos así que… ¡a animarse con el deporte, chicas! Y disculpad si estos días no estoy respondiendo a todos los comentarios.

  • Silla, ¿sólo para running?

    Silla, ¿sólo para running?

    Lo sé, si ya de por sí la elección de sillita de bebé es complicada al existir tantas posibilidades, lo que faltaba ahora es que alguien os diga que no descartéis una silla ¿de running? Pues sí, habéis leído bien; aún si no corréis, os invito a que vayáis a una tienda y empujéis de una de estas sillas, y veréis la abismal diferencia entre empujar de unas u otras. No os miento ni exagero lo más mínimo, para mí ha sido un descubrimiento comprobar que no pesan nada, que ese diseño tan particular con ruedas grandes y el ser unos centímetros más larga que las habituales sillas de paseo se debe a que el peso está mejor repartido.

    Cuando fui a la tienda a recoger nuestra Thule Urban Glide, la dependienta me lo dijo: ya hay padres llevándose esta silla como única y primera opción. De hecho, la nuestra tiene la opción de poner capazo para los bebés más pequeños. Y desde luego, si sois de viajar, hacer excursiones o pasear mucho, ya os digo que os interesa mirar esta opción. Pero bueno, no me voy a enrollar más; si estáis interesadas, podéis ver el siguiente vídeo, ¡espero que os aclare las dudas!

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