En las últimas semanas, he recibido varios mails y he leído varios comentarios en Instagram dándome las gracias porque mis posts sobre running os habían animado a empezar a correr o a retomar el deporte. Algo personal como era perder un par de kilos con ejercicio hace un año (y que por entonces únicamente mencioné por encima) ha hecho que el deporte sea ya otra faceta de mi vida, con la que he aprendido y de la que, como vaga absoluta que era, me siento muy orgullosa. Saber que compartir mi experiencia aquí ha motivado a unas pocas personas, me hace sentir una ilusión enorme, no os lo podéis llegar a imaginar.
Y como sé que no puedo convencer a todo el mundo para que corra, hoy os voy a convencer para que caminéis ¡mucho! Cualquier estudio que busquéis sobre los beneficios de pasear a buen ritmo os lo va a decir: reduce el riesgo de infartos y de diabetes, promueve la longevidad, aumenta niveles de energía y quema muchas calorías. Bien, no tantas como corriendo pero sí que se queman unas cuantas. Si caminas despacio, en torno a 4 km/h, podrás quemar unas 300 calorías en una hora, y si aumentas la velocidad a 6 km/h podrás quemar 360 y si corres. Además, te puedes llevar a tu bebé o peque en la sillita, y la criatura, feliz viendo el percal.
No me enrollo más, ahí va nuevo vídeo con uno de los paseos a buen ritmo con Gabriel. En él os cuento también qué hace falta llevar para salir a caminar con el peque.
No me imaginaba yo poniéndole humor a un momento así de mi vida, pero oye, dos horas corriendo dan para mucho. Cierto es que parte de la carrera la pasas pensando qué demonios hago aquí. Obvio, correr. Leches, estás ahí porque sabes que puedes y llevas tiempo preparándote para estar ahí. Pero claro, luego la gente te dice: disfrútala. Y oye, mi concepto de goce pasa más bien por estar tumbada bajo una palmera en una playa paradisíaca 😉 Pero en parte tienen razón, el camino es duro pero ya os lo digo: correr la media maratón ha sido una experiencia brutal, con lo bueno y lo malo. Vayamos por partes:
Momento salida: subidón total, nervios por doquier. Ahí, entre el barullo, piensas que hay otros tantos como tú, que no estás loca. Y te emocionas y todo. El animador de turno da la salida y eaaa, sálvese quien pueda, que estamos 2500 personas haciéndonos hueco. Menos mal que una es muy objetiva y ya directamente se puso a la cola. Que una no es tonta y sabía de sobra que iba a llegar entre los 100-200 últimos.
Momento fans: Cuando llega la primera cuesta, ésa que evitas a toda costa en tu ciudad hasta cuando vas andando, aparece entre la gente una de tus mejores amigas acompañada de su hermana y animándote a grito pelao. Y dos kilómetros después vuelven a aparecer, y van a tu lado gritando y corriendo como estos que se ven en la carreras de ciclistas, que sólo les falta empujar al corredor. Pues de ese estilo, dos máquinas, las mejores. Y luego ves a tu sobrino con tu cuñada, a tu vecina, a una ex compañera de trabajo, a tu madre, a otros conocidos y sinceramente, te emocionas. Y desde aquí, gracias a todas las que gritasteis mi nombre para animarme sin conocerme en persona, ¡fue increíble!
Momento Enrique Iglesias: Ya has hecho 10 kilómetros y, para tu sorpresa, en mejor tiempo del que los has hecho siempre. Pero enseguida, empiezas a flaquear porque mentalmente sabes que aún te queda la mitad más un kilómetro y eso hunde un poco. Ya te has cruzado, por el sentido contrario, con los que van primeros y piensas que son de otra galaxia. Aguantas un poco más pero llega otra cuesta y dices: saca ya la música que esto hay que levantarlo como sea y por aquí ya no hay ambiente. Y entonces te pones los cascos con la nueva canción de Enrique Iglesias (llamarme hortera si queréis) y la cosa se ve de otra manera. Os lo digo, resucita a un muerto 😉
Momento luz al final del túnel: Cuando ya has escuchado al hijo de la Preysler tres veces seguidas, más a Bon Jovi y alguna otra canción motivadora, te das cuenta de que ya llevas 15 kilómetros y empiezas a intuir esa luz que dicen que existe al final del túnel. Pues eso, como que parece que te sientes aliviada.
Momento maldito gps del móvil: No sé en qué momento decidí llevarme el móvil con la aplicación que uso habitualmente para correr (mala idea) pero se ve que el gps alguna vez no calcula bien y, cuando crees que solo te queda un kilómetro y medio, te das cuenta que tararí, que te quedan dos y medio. Y os digo una cosa, esto de correr es mental, un kilómetro arriba o abajo es mucho cuando piensas que estás llegando a meta. Os prometo que se me hizo muy duro.
Momento entrada a pista: Los últimos metros del recorrido fueron en pista y ahí, la gente te grita, te aplaude, te lleva en volandas. Y enseguida ves a la loca de tu amiga y su hermana, a tus padres, tus hijos, tu marido, tu hermano que ya acabó la carrera hace casi una hora (soy lenta, qué le vamos a hacer) y uffff, no hay palabras.
Esta es la cara que se te queda cuando ves a tu familia y estás a pocos metros de la meta. Foto de Carreras Asturias
Momento llegada a meta con tu hijo: Emoción máxima; correr los últimos 100 metros de la mano de tu hijo mayor, verle super contento, hablar con él y cruzar la meta (vídeo aquí), no sabría tampoco definir muy bien cómo es ese momento. Se mezcla el agotamiento físico con el descanso mental, la ilusión de conseguir algo que llevabas tiempo preparando, la alegría de estar con los tuyos… Muchas cosas.
Y hasta aquí mi aventura en mi primera media maratón. No sé si habrá segunda, ni lo he pensado ni tengo prisa, lo importante es seguir haciendo deporte. Lo que sí tengo claro es que éste es mi tope en cuanto a distancia así que no, no voy a correr una maratón, eso ya lo dejo para gente más preparada. Gracias a todos los que me habéis animado. Y gracias Albert Cabezas por sus planes de entrenamiento estas semanas antes de la carrera. Ha sido un placer vivir esto, por lo menos, una vez en la vida.
Estoy a dos días de correr mi primera media maratón, lo cual sigue siendo alucinante hasta para mí. Hace un año comencé a correr; creo que no pasé de 15 minutos y acabé que me moría. Este sábado, si todo va bien, estaré dándole a la zapatilla dos horas y unos pocos minutos, es decir, ocho veces más que cuando empecé. Lo reconozco, sigue pareciéndome fuerte, a la vez que emocionante. Estoy como una niña con zapatos nuevos y sé que me va a costar mucho conciliar el sueño la noche del viernes. Como os podéis imaginar, este año he aprendido algunas cosas sobre running. E incluso, ya puedo aportar algo sobre mi experiencia corriendo con mi bebé. Estoy lejos de ser una experta en este tema pero, al menos, puedo contribuir con algunos consejos para empezar correr. Sobre todo, motivación. ¡Espero que os guste! Tened en consideración que las imágenes en las que aparezco con ropa deportiva, son tras correr 15 kilómetros 😉
Sí, habéis leído bien. La vida tiene cosas con las que una no contaba. Nunca entró en mis planes vitales correr; menos aún, apuntarme a carreras. Y ni por asomo, la palabra media maratón entraba en mi cabeza, ni durante toda mi vida ni hace tan sólo un mes, cuando corrí mi primera 10k. Aquel día, cuando terminé, dije en varias ocasiones que ése era mi tope, que dar el salto a 21 kilómetros era imposible. Pero de repente, dos días después, cuando me puse las zapatillas de nuevo me pregunté: ¿realmente crees que no puedes correr más de 10 kilómetros? Y descubrí que podía.
Y es que uno nunca imagina lo lejos que puede llegar cuando se propone algo, es en el camino cuando vas viendo dónde están los límites. Hace sólo un año comencé a correr, creo que no aguanté ni veinte minutos. Y dentro de diez días estaré corriendo dos horas. Lo pienso y me asusto. De hecho, la idea de la media maratón entró en mi cabeza hace un mes pero no fue hasta hace una semana cuando me apunté, no sabía si sería capaz pero me inscribí con la idea que era lo más cerca que estaba en mi vida de hacer algo así. Ni siquiera hoy sé si seré capaz de terminarla, pero lo voy a intentar.
Con mi cuñada en junio del año pasado tras correr mi primera carrera, la de la Mujer
Así que en ésas estoy, entrenando desde hace unas semanas para correr la media de Gijón. Todo cuanto he conseguido es hacer 15 km. Me está ayudando Albert Cabezas (alcalotrainer), el marido de Sheila, otra mamá bloguera a la que conozco virtualmente. Es entrenador personal con más de 10 años de experiencia y me ayuda estas semanas a través de entrenamientos online; yo estaba empeñada en que debía intentar correr el máximo posible siempre, cada vez que salía a correr, pero, y por si alguien está preparando también una media, lo ideal es combinar distancias y ritmos, como por ejemplo:
Correr un día 15 kilómetros al ritmo habitual de tu cuerpo. Yo aquí intentaré hacer un poquito más para tener la seguridad (aunque sólo sea mental) de que podré acabar la carrera.
Correr otro día 5 kilómetros a ritmo habitual + 4 series de 500 metros a una velocidad un poco mayor a tu ritmo de carrera + 4 kilómetros de vuelta a la calma a ritmo cómodo + estiramientos.
Correr 10 kilómetros a ritmo cómodo con pequeños cambios de ritmo. Intentar correr 1 kilómetro a ritmo habitual y 1 kilómetro a un ritmo un poquitito más fuerte + estiramientos.
Ejercicios de fuerza, que es algo a lo que yo no estaba dedicando tiempo: sentadillas, tijeras estáticas, Jumping Jacks, flexiones en el suelo con rodillas apoyadas, plancha abdominal…
Ya veis, llevo un mes dando un poco más de “caña” a esto del deporte. Estoy tirando de mi padre para que se quede con el peque y poder salir a correr alguna mañana; otros días salgo ya a las 9 de la noche, cuando los peques están acostados. Pues éste es mi próximo reto, que me ha demostrado que somos capaces de hacer mucho más de lo que imaginamos así que… ¡a animarse con el deporte, chicas! Y disculpad si estos días no estoy respondiendo a todos los comentarios.
Lo sé, si ya de por sí la elección de sillita de bebé es complicada al existir tantas posibilidades, lo que faltaba ahora es que alguien os diga que no descartéis una silla ¿de running? Pues sí, habéis leído bien; aún si no corréis, os invito a que vayáis a una tienda y empujéis de una de estas sillas, y veréis la abismal diferencia entre empujar de unas u otras. No os miento ni exagero lo más mínimo, para mí ha sido un descubrimiento comprobar que no pesan nada, que ese diseño tan particular con ruedas grandes y el ser unos centímetros más larga que las habituales sillas de paseo se debe a que el peso está mejor repartido.
Cuando fui a la tienda a recoger nuestra Thule Urban Glide, la dependienta me lo dijo: ya hay padres llevándose esta silla como única y primera opción. De hecho, la nuestra tiene la opción de poner capazo para los bebés más pequeños. Y desde luego, si sois de viajar, hacer excursiones o pasear mucho, ya os digo que os interesa mirar esta opción. Pero bueno, no me voy a enrollar más; si estáis interesadas, podéis ver el siguiente vídeo, ¡espero que os aclare las dudas!
Renovarse o morir, dice el refrán. Reconozco que, aún viniendo yo del medio audiovisual, que es en el que más he trabajado, no me atrevía a dar este paso. Sencillamente, por falta de tiempo, no de ideas. Porque ponerme a grabar y después a editar imágenes supone más esfuerzo y más minutos, y os juro que no me sobran. Pero fue una marca, Thule, la que me empujó. Porque consideran que puedo ser imagen de vida activa con niños, y ya sabéis que nosotros no paramos. Y yo aún menos desde que me ha dado por el running. De hecho, mi primer vídeo en Youtube tiene mucho que ver con esta nueva faceta de mi vida. Porque os digo una cosa, este deporte ya es algo que forma parte de mí, no quiero que desaparezca. Tras correr el otro día mi primera 10K, me di cuenta de que ya no puedo abandonar y que voy a por más kilómetros. Ver veremos si me atrevo con una media maratón en breve, pero eso ya es otra historia.
Ya os conté en su día que empecé a correr porque quería recuperar la forma después de tres embarazos. Tras un intento fallido, por falta de tiempo, de hacer deporte en el gimnasio a los dos meses de dar a luz a Gabriel, encontré que correr era la fórmula perfecta para empezar a moverme, porque no dependía de horarios de aperturas o cierres ni de clases y no necesitaba mucho tiempo. Sólo tenía que bajar al portal de casa, correr y llegar de nuevo al portal, bien aprovechando visitas a casa de mis padres, o bien cuando acostáramos a los niños… Y así empezó la cosa, corriendo 20 minutos hace un año y, en este momento, más de una hora dándole a la zapatilla. Además, ahora, puedo ir en cualquier momento porque, a veces, me llevo al peque. Sí, habéis leído bien, siento a Gabriel en la silla Thule Urban Glide y a correr. También me reservo mis entrenamientos para mí solita, eh. Y ahora sí, no me enrollo y ahí me tenéis. Aunque no lo creáis, me da un poco de vergüenza pero… ¡qué demonios!
Pues así, sin quererlo, ha pasado una quinta parte del año y este fin de semana tengo mi primer reto de 2016: mi primera carrera de 10 kilómetros. No se puede considerar una distancia muy larga, como una media o una maratón (para mí inalcanzables), pero al final es una hora corriendo, en mi caso. Y si en las carreras del año pasado, de distancias más cortas, no tuve en cuenta el tema de la alimentación, en esta ocasión sí quiero tenerlo presente. Como no tengo experiencia en este sentido, hoy el post lo escribe Cristina Payán Rodríguez, investigadora de profesión (especializada en biomedicina) y también blogger. Amante de la vida sana y del deporte, un día decidió compartir sus hábitos saludables escribiendo a través de su blog Naturalfitgirl, en el que cuenta su día a día y sus trucos en cuanto a dietas, complementos y suplementos alimenticios, rutinas de entrenamiento y belleza.
La alimentación en el running, por Cristina Payán
En mi opinión, es uno de los factores principales que ofrecen al corredor (aunque sea principiante) una mejor resistencia y un mayor rendimiento a la hora de realizar la actividad. Teniendo en cuenta lo importante que es una adecuada dieta en todos los ámbitos de la vida, a la hora de realizar cualquier tipo de deporte se convierte en algo fundamental; además, el llevar unos buenos hábitos alimenticios y unirlos a la práctica de deporte nos aleja del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y algunos tipos de cánceres.Cuando comenzamos a practicar running nos encontramos a menudo con muchas dudas sobre qué comer antes de salir a correr, con cuánto tiempo de antelación debemos hacerlo, qué cantidad de cada nutriente es la adecuada, qué ingerir cuando terminamos la carrera… En este post voy a hablaros precisamente de eso, intentando aclarar un poco estas preguntas que rondan a cualquier principiante…
Correr nos relaja, mejora el estado de ánimo, incrementa nuestra concentración y por supuesto, mejora nuestro estado físico; sin embargo, a menudo cometemos una serie de errores alimenticios que hacen que no aprovechemos del todo los beneficios que nos aporta el running ¿Una pena verdad? La alimentación para las que nos iniciamos en este deporte no es nada complicada, a diferencia de lo que se podría pensar, de hecho, no tiene mucho misterio. La primera regla y más importante es no centrarse solo en las carreras, en qué comer antes y después; debemos seguir una alimentación saludable cada día, tengamos competición o no, porque son los pequeños y cotidianos hábitos los que nos proporcionarán el rendimiento necesario. No digo con esto que no sea importante tener en cuenta el día de la carrera, por supuesto que lo es, pero es igualmente necesario seguir unas pautas nutricionales en el día a día.
¿Qué debo comer antes, durante y después de la carrera?
Antes
¿Cuándo?
Al menos una 3 horas antes de comenzar el ejercicio, ya que nos aseguramos una digestión adecuada, unida a unos niveles de glucosa en sangre correctos.
¿Qué?
Carbohidratos: no vale cualquier tipo; deberán ser, en la medida de lo posible, de bajo índice glucémico y de fácil digestión. Si la insulina sube demasiado, corremos el riesgo de sufrir una hipoglucemia y provocar que la movilización de las grasas no se produzca correctamente (no obteniendo toda la energía que debiéramos durante el ejercicio). ¿Alimentos perfectos para este cometido? Pan integral, legumbres y cereales, e incluso fruta. Proteínas: aun siendo imprescindibles durante los periodos de entrenamiento, no deberíamos tomarlas en gran cantidad en la comida anterior a la carrera, ya que tardan en ser digeridas y pueden producirte una pesadez innecesaria.
Hay que tener en cuenta aquí si la carrera o el entrenamiento se produce por la mañana o por la tarde, porque en función de esto cambiaremos algunas cosas. Si la carrera es por la mañana deberíamos haber desayunado antes alimentos como los siguientes: tostadas, cereales, frutos secos crudos o al horno, queso, jamón, pechuga de pavo, zumo de frutas (natural), fruta fresca o yogurt. En el caso de que sea por la tarde, a las recomendaciones anteriores podríamos añadir arroz y un poco de ensalada.
Durante
Realizando el ejercicio sólo necesitas beber agua (medio litro cada media hora aproximadamente); sin embargo, dependiendo de la duración y/o la intensidad, hay quien tiende a llevar suplementos deportivos a las carreras. Si este es tu caso, atenta a lo que debes comer.
¿Qué?
Carbohidratos: en este caso deberemos tomar carbohidratos de fácil absorción o alto índice glucémico. Es importante que éstos puedan ser ingeridos a través de bebidas, geles u otros suplementos nutricionales, ya que de otro modo será difícil consumirlos corriendo…
Después
¿Cuándo?
Minutos después de terminar la carrera; de no ser posible hacerlo en estos primeros minutos, deberás asegurarte de ingerir alimento durante las primeras 2 horas.
¿Qué?
Carbohidratos: es hora de recuperar las reservas de glucógeno perdidas durante la carrera, por ello es necesario que consumamos azúcares simples de fácil absorción. Deberemos buscar alimentos de alto índice glucémico (los que hemos desaconsejado antes del ejercicio). Proteínas: consumiendo proteínas además de los carbohidratos de alto índice glucémico conseguiremos una recarga mejor de las reservas agotadas durante la carrera. Después del entrenamiento tu cuerpo tiene el objetivo de digerir las proteínas y los hidratos, sin embargo deberás tener en cuenta que la grasa retrasa su digestión y habrá que evitarla en la medida de lo posible. Ahora es nuestro momento de tomar fruta, zumos de fruta, galletas, mermelada o incluso algún dulce. Una opción muy buena también para cuando terminamos la competición es ingerir frutos secos (ayudan a evitar calambres) y barritas de cereales o yogur. ¿Qué tal una taza de cereales integrales con leche?
Ahora ya estamos listas para nuestra próxima competición 🙂
Nunca hubiera imaginado que esto del running iba a generar interés en este espacio pero, dado el número de visitas del post anterior sobre la indumentaria para correr, parece que no es mala idea. También porque ya comenté que estoy intentando ampliar un poco los temas en el blog y meter algunos relacionados con moda, salud, deporte… Y así, como madres, nos evadimos un poco con otros asuntillos que no sean siempre embarazos, partos y churumbeles.
No os creáis que de la noche a la mañana me convertí en Forrest Gump y me puse a correr sin parar. No, todo lleva un proceso que empieza con una primera salida en la que, obviamente, piensas que te va a salir el estómago por la boca. Muchas me preguntabais si había hecho deporte con anterioridad y la respuesta es no, no regularmente. Como todos en la vida, me he apuntado unas 5 o 6 veces a algún gimnasio e hice mis intentos de footing (que era como se le llamaba por entonces a esto de correr) en varias ocasiones pero siempre acababa abandonando al mes, dos meses… a lo sumo, cuatro meses. Y de niña, jugué una temporada en el equipo de baloncesto y mejor ni mentarlo 😉 Lo único que me ha gustado toda la vida es bailar. Incluso, hice zumba hasta la semana del parto en mi tercer embarazo.
Semana 38 del tercer embarazo
Pero vamos a lo que vamos. Un día decidí que debía empezar a correr, y eso hice. Fue duro, aguanté poco y al día siguiente estaba muerta con tantas agujetas. Realmente, creí que me pasaría como otras tantas veces, que acabaría abandonando. Pero no, no sé qué pasó en mi cabeza que me dije que no debía empezar algo con esa intención. Así que me obligué a correr dos días a la semana… En cuestión de semanas, estaba corriendo ya media hora y notaba mejoría en el cuerpo. Creo que ésa fue la clave en ese momento para seguir adelante. Y si queréis un consejo para motivaros, no hay nada mejor que apuntarse a una carrera. Yo empecé con el running en abril y en junio corrí la Carrera de la Mujer. Cruzar la meta fue un subidón y comprendí que no podía abandonar.
El verano fue algo duro: los tres niños en casa, las vacaciones… pero ahí donde me veis, me llevé la ropa de deporte a Cádiz y a Portugal. Y corrí, contra todo pronóstico, aunque menos de lo que debía. Así que en septiembre estuve a punto de abandonar. Pero entonces pensé en la San Silvestre y me animé. Y en diciembre, me propuse correr 6 kilómetros (que es la longitud del recorrido en Gijón) para llegar viva a la meta. Al cumplir mi propósito de 2015, lo vi claro: mismo objetivo para 2016. Desde el pasado mes, ya son tres los días que voy a correr y esta última semana he logrado hacer ¡¡¡10 kilómetros!!! Es decir, una hora corriendo. El mes que viene tendré mi primera carrera de este 2016 y será precisamente esa distancia. Luego ya veremos… Lo importante es darse cuenta de que al principio cuesta. Pero la mejora en esto de correr es brutal.
A ver, no os creáis que me he convertido en una especie de Jane Fonda de la vida; que si no soy especialmente glamurosa (que sí apañadina) a diario, menos lo voy a ser para dar brincos por ahí. Pero ojo, que cuando uno le va cogiendo el gusto a esto del deporte, también la indumentaria varía un poco, no tanto por la estética sino por cuestiones de calidad y comodidad. Y desde mi escasa experiencia, pero creo que a pesar de ser poca puede servir a otras, he de confesar que ahora me he «profesionalizado» un poco, pero sólo un poco. Es decir, que he pasado de unos leggins viejos de Stradivarius a unas mallas deportivas como Dios manda.
Pero vamos por partes. Si acabáis de empezar a correr o tenéis en mente comenzar a hacerlo, por favor, sólo hay una cosa en la que hay que invertir un poquito de dinero: los playeros o zapatillas. Y oye, que tampoco hay que gastarse un dineral, los que me regaló maridín son de Nike y costaron unos 40 euros en Forum. Y por el momento, estoy encantada. Y ya, como segunda cosa en la que gastar algo, pues un top para sujetar las ubres de forma adecuada. Yo en su momento cogí uno de Oysho. Y eso fue todo allá por abril de 2015. Lo demás, camisetas viejas, un impermeable que conservaba de mi época de azafata de imagen de Havanna (sí, yo dando regalitos por beber una copa cuando a mí sólo me gusta el Martini con limón), unos leggins y una sudadera vieja.
Básicamente, esta era mi indumentaria hasta enero de 2016. La foto es al finalizar la San Silvestre.
Pero claro, han pasado los meses desde que empecé y he corrido dos carreras (la de la Mujer y la San Silvestre) y eso es todo un hito en mi vida. Así que, ante la llegada de los Reyes Magos, lo tuve claro: ropa deportiva de verdad. Y cambié los leggins por unas mallas de Asics y, sin querer ponerme sibarita, ¡vaya diferencia! Es que claro, los primeros van cediendo mientras que las otras se ajustan super bien. Por no hablar de detalles como cremalleras en los tobillos, el tejido, un pequeño bolsillo en la parte superior del «culamen» para llevar las llaves de casa, el diseño… Vamos, no hay comparación que valga. Y oye, como que te motiva psicológicamente.
Look completo
Detalle del bolsillo con cremallera
Cinta para ajustar
Camiseta de una carrera
Además, también me he deshecho del impermeable de Havanna porque los Reyes me trajeron un cortavientos (fijaos qué profesional todo 😉 ) de Adidas, en rosa. Que debe ser que como he tenido tres hermanos varones y tres hijos varones, necesito reivindicar mi espacio femenino. Después, en Primark, me compré una sudadera bien mona, también en rosa. De camisetas, voy tirando con las que dan en carreras y la que mi señora madre me ha cedido para que haga publicidad de su agencia de viajes. Y ya poco más que añadir al look, la verdad. He de decir que, si te lo tomas en serio, compensa dejarse un dinerillo en ir medianamente bien equipado. Las que corréis, ¿habéis invertido algo en indumentaria?
Venga, que no hace falta volverse loca para ir a correr con una pinta decente. Por cierto, todas las fotos las hice después de haber corrido 9 kilómetros, de ahí mi careto y pelos.
Antes de que penséis que me he vuelto loca de amor por el running, aclaro que este post lo empiezo yo pero lo escribe Eugenia Hernansanz, una mamá runner que está intentando conseguir algo muy importante para ella: ser la portada de la prestigiosa revista Runners. De hecho, en este enlace podéis votarla para que consiga su sueño, ¡¡no cuesta nada!! Para ella, y para las mujeres en general, es todo un logro, ya que es una revista típica de hombres.
Yo poco puedo aportar sobre running (al que aún a veces llamo footing 😉 , soy una antigua). Cuatro meses después de nacer Gabriel, y viendo que ir al gimnasio era misión imposible por falta de tiempo, decidí empezar a correr. Salgo sólo dos días a la semana, media hora, pero para mí es suficiente y tiene muchas ventajas. No pierdes tiempo ya que empiezas en casa y terminas en casa. Es barato: en todo este año me he gastado 40 euros en unas zapatillas y en la inscripción a la Carrera de la Mujer. Mueves todo el cuerpo y desconectas la mente. Sólo una pega: cuidado con el suelo pélvico tras embarazos y partos, hay que controlarlo; existen incluso dispositivos para que el impacto sea menor en esa zona al correr.
En mi familia, comenzó mi hermano Miguel hace unos años, y este 2015 corrió su primera maratón en Roma consiguiendo un puestazo 73 de entre miles. Después se unió mi hermano Alfonso. Luego fui yo, que corrí por primera vez en junio mi primera carrera oficial. Y la que veis en la imagen es mi señora madre. Sí, a sus 55 años empezó a darle a la zapatilla y hace menos de un mes corrió su primera carrera haciendo mejor tiempo que yo… vamos, lo que se llama abuela runner.
Y hecha esta pequeña exposición sobre mi humilde experiencia, os dejo con la lista, que ha elaborado Eugenia, sobre esas cosas que os pasarán si os convertís o sois mamás runners:
1. Si te acompaña tu marido en las carreras, siempre le harán la misma pregunta: ¿y qué?, ¿tú por qué no corres, chaval? Yo me pregunto por qué demonios tiene que correr él también, ¿es tan raro que de la pareja la que corra sea yo? Cuando son ellos los que corren, a nosotras no nos lo preguntan.
2. Lo primero que vas a a tener que oír cuando digas de que eres runner (especialmente cuando hablas con gente que no corre) es que es malo, que te vas a fastidiar las rodillas ¡¡¡¡para siempre!!! Pues fíjate, hay muchas otras cosas que te puedes fastidiar pero ellos solo piensan en las rodillas.
3. No tienes que parecer una runner para ser una runner: está permitido ir sin mallas de vez en cuando aunque a veces sean taaaan bonitas que tu próximo disfraz de carnaval sea Fabulous Forest Gump.
4. Las que “solo” corremos y no hacemos nada más, ni crosstraining, ni crossfit, incluso ni un miserable Trail (el trail es lo más parecido a querer morir en el monte tipo «La bruja de Blair» que he experimentado) somos objeto de ciertas críticas.
5. A mucha gente, sobre todo a los que no corren, les va a dar igual lo que corras o dejes de correr, si haces o no este u otro tiempo…y lo sabes.
6. En medio de cada carrera te estarás diciendo a ti misma que nunca más volverás a meterte en un embolao así y a los 30 minutos de terminar ya estarás buscando en Internet tu próximo reto. Correr es lo más parecido a un parto natural a lo que te vas a enfrentar en tu vida.
7. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente inepta para ser una corredora.
8. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente como una maldita estrella del rock , ¡¡¡ouh yeah!!
9. Sentirás ganas de saltar a la yugular del que se refiera a tu pasión como jogging, ¿qué leches es el jogging, por Dios?
10. Tus pies se van a ver horrosos: callos, uñas seccionadas en canal, y un largo etcétera. Tendrás que pedir perdón cada vez que vayas a hacerte la pedicura.
11. A veces, solo a veces, otros corredores no te saludarán cuando os cruceis. Mi compañero de fatigas y carreras dice que cuando él va conmigo, nos saludan más 😉
12. Nunca vas a ser la corredora más rápida, ¡¡¡jamás!!!! pero no siempre vas a ser la más lenta.
13. Correr se trata casi tanto de fortaleza física como de fortaleza mental.
14. Nunca, nunca vas a olvidar el momento en que cruces la meta de tu primer Matatón o Medio Maratón, ese momento en el que tus hijas se arrojen contra ti para llenarte de abrazos y besos; nunca olvidarás que tu marido tuvo que viajar con ellas más de 100 kilómetros a primera hora de la mañana y encontrar sitio entre la multitud solo para verte llegar. Os juro que a veces incluso cuando nos enfadamos me acuerdo de eso y se me pasa un poco.
Cada carrera popular es para mi una maratón si ellos me están esperando en la meta, ahí soy una «mami rock star»!!!!Ouuuu Yeah!!!! ¿os animáis a votarme para ser portada de Runners?
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