por nosoyunadramamama | Mar 19, 2020 | Bienestar y belleza
Escribo este post ya de noche. Los niños están acostados así que, en este instante, consigo cierto descanso mental; hay silencio, nadie esté gritando «mamá», ninguno discute por un juguete, ninguno te persigue de punta a punta de la casa, ninguno llora, ninguno te pregunta algo sobre sus tareas del cole que, por cierto, hay cosas que ni recordaba. Por fin a estas horas logro encender el ordenador. La verdad es que hubiera podido sacar un ratito para ello esta tarde pero preferí hacer deporte. Porque además, dos proyectos bonitos, uno en Madrid y otro en Francia, se han quedado en nada por el momento. Y es fácil que nos vengamos abajo ante un futuro incierto.
Aún así, quiero continuar creando contenido en redes, y más que nunca, con el propósito de que el ánimo no decaiga. Si perdemos eso, lo habremos perdido todo. Nos enfrentamos a una situación que, como sociedad acostumbrada a tener casi todo, nos está haciendo tambalear. Aquello que nos parecía seguro, ha dejado de estar ahí. Aquello que creíamos que pasaba lejos, está ocurriendo aquí. Dos veces en mi vida estuve en un túnel, una ya sabéis que más que túnel fue agujero. Sentí que no respiraba. Lo que sucedía no tenía sentido, no tenía lógica, era antinatura y no, no podía ser real porque eso nunca crees que te va a pasar a ti.

Cómo afrontar el miedo
El tortazo de realidad es pistonudo. Zas, en toda la cara. Y te fastidias, porque así es la vida y no puedes pedir explicaciones a nadie. Porque te ha tocado. Y punto. Así que hay dos formas de afrontar lo malo que llega: o le haces frente o te quedas en el barro. Sentir miedo es normal en ciertos momentos; perder el control y entrar en pánico es lo que debemos evitar.
- Acepta: sólo cuando aceptas lo que pasa y no rehuyes, empiezas a mirar a la cara al miedo, al dolor, a la ansiedad. Hay situaciones que son así, que no las elegimos, que llegan y no puedes cambiar lo que ha ocurrido ni lo que ocurre. Aceptar no significa resignarse, es asumir que algo ha pasado y es el primer paso para tomar el control.
- No te recrees en pensamientos: llorar para sacar lo que llevamos dentro, sí. Recrearse en lo que podría pasar, en lo que ha sucedido o puede suceder, no. ¿Para qué imaginar, suponer, sospechar o entrar en bucle sobre qué podría ocurrir ? Sobre todo porque, aunque no nos guste, hay cosas que no dependen de nosotros.
- Selecciona la información y evita la sobreinformación: si sientes que necesitas continuamente saberlo todo, si quieres leer todo cuanto se publica, debes evitar la sobreinformación y evitar aquella que es negativa. Porque de verdad que Internet tiene cosas maravillosas pero cuando estás pasando por una mala experiencia, cualquier opinión, cualquier información es susceptible de que nos montemos una película o que nos pongamos en lo peor.
- No abandones hábitos ni aquellas cosas que te gustan: si quieres salir del bucle de los malos pensamientos, lo que nunca debes hacer es abandonarte ni abandonar tus hábitos. Date un tiempo para asumir pero no abandones por desidia o dejadez, ocupa tu tiempo. Recuerdo que en ese momento de mi vida en que estuve en el abismo, nunca me negué a esos planes que me proponían para, al menos, conseguir que cada vez llorase menos. Leer, estudiar, hacer deporte, ver la tv, bailar… pueden ser tus aliados estos días.
- Imagina y piensa todo aquello que quieres hacer: No sé vosotras pero si algo me ha ayudado a salir adelante en situaciones duras es pensar en todo aquello que quiero hacer en la vida. Y a mí, personalmente, se me ocurren tantas cosas.
Os mando todo mi cariño estos días. Sé que estaréis cansadas, agobiadas, asustadas, cabreadas por todo lo que pasa, por cómo ha ocurrido todo, nerviosas por saber cómo transcurrirán las cosas. Lo que no depende de nosotras, no podemos cambiarlo. Lo que sí depende de nosotras es cómo lo afrontamos. Estos días me vienen a la memoria escenas de «La vida es bella», recordando cómo podemos hacer la vida de los demás más bonita incluso en las situaciones más complejas.
https://youtu.be/gnUUcMbyjFU
por nosoyunadramamama | Mar 4, 2020 | Maternidad y embarazo
La experiencia con los productos de puericultura es muy personal. Es decir, hay quienes compran una cuna y luego descubren que apenas la usan, por poner un ejemplo. Yo misma he usado poco algunas de las cosas que he comprado. Sin embargo, hay otras que puedo decir que me han facilitado la vida y que han sido «baratas» (aunque no lo hayan sido) por todo el uso que les hemos dado y que se convirtieron en imprescindibles para el bebé. Lo que sí os digo es que, si vais a ser madres por primera vez, no tengáis mucha prisa en comprar de todo. Yo, que soy de bastante planificación, descubrí cuando nació Aurora que no pasa nada por no tener la sillita en casa montada, ni la cuna, ni nada.
De cualquier manera, puesto que al ver que con la mudanza nos despedimos de varias cosas que nos han sido muy útiles, y dado que varias me sugeristeis escribir sobre ello, os dejo la lista de las mis imprescindibles estos más de nueve años de maternidad.
Mis imprescindibles para el bebé
- Cambiador: os prometo que esto a mí me ha dado la vida. Sé que hay gente que se apaña para cambiar a los bebés en la cama, a mí sin embargo me resulta incómodo cada vez que me voy de casa. Sobre todo cuando empiezan a moverse, que los tumbas en la cama y ellos venga a querer jugar; yo acabo hasta con dolor de espalda. El cambiador, insisto, para mí ha sido fundamental. Es más, también me ha servido para tener siempre en el mismo sitio los pañales, cremas, toallitas, colonia, etc…

- Trona: es una de las cosas en las que ni pensé cuando estaba embarazada. De hecho, no hay prisa por comprarla. A mí me la regalaron mi amigas, de la marca Chicco, con la suerte de que era una trona de las que se puede usar desde recién nacido como hamaca. ¡Y vaya si la usamos! Como hamaca y obviamente para comer.

- Cuna: para nosotros sí ha sido un imprescindible. Es verdad que a Aurora la metimos mucho en nuestra cama porque fue la que más tardó en dormir del tirón pero, desde bebés, siempre les hemos metido a dormir en cuna, primero en nuestra habitación y después en la suya. Y la han usado hasta los dos años más o menos. Así que con cuatro, muy amortizada también.

- Carrito: aunque con Gabriel y Aurora también porteamos, para mí es fundamental una silla o carro para pasear, para viajar, para que duerman si sales de casa… Nosotros compramos Bugaboo Camaleon y lo usamos a todo trapo con los tres niños y os garantizo que, además de ligero, aguanta todo, doy fe. Con Aurora nos enviaron el Bee y estamos también encantados. Entre ambos, os diré que el Bee tiene como ventaja que se pliega más fácilmente pero que si vais a caminar también por terreno no urbano, las ruedas son más potentes las del Camaleon.

- Bañera: aunque nuestro cambiador tenía bañera debajo, enseguida nos dimos cuenta que no es nada útil eso de llenar y vaciar ese tipo de bañeras, así que al final lo mejor es que optéis por una tipo cubo o una hamaquita para dentro del agua.

Obviamente, ha habido otras muchas cosas que hemos usado un montón, sobre todo porque al final son cuatro niños. Pero, desde luego, esas cinco cosas, para mí, han sido imprescindibles sin duda alguna. No he incluido la silla de retención del coche porque, si tienes automóvil, no es que sea imprescindible, es que es necesario y obligatorio. ¿Cuáles son las cosas que más habéis usado y consideráis imprescindibles para el bebé?
por nosoyunadramamama | Feb 27, 2020 | Casa, Maternidad y embarazo
«No es dónde sino con quién». Gran frase, y muy cierta también. Es una forma de decir que da igual dónde estés si estás acompañado por las personas adecuadas. Y es verdad que lo importante son aquellos de los que nos rodeamos. Pero es una frase que olvida algo muy valioso: los recuerdos también van ligados a los lugares. Esos hogares donde hemos vivido, ese colegio donde hemos estudiado, ese bar donde hemos bailado, esas playas o pueblos donde hemos veraneado, ese sitio donde nos casamos…
Esos espacios, inevitablemente, nos acompañarán cuando recordamos ciertos momentos. Y esos momentos irán ligados siempre a esos lugares. A veces, aparecen en nuestra mente las personas cuando vamos a un sitio, o cuando escuchamos una canción. Porque la música es también otra de esas fuentes abrumadoras de recuerdos. Porque ese primer beso viene a nuestra mente, no solo porque nos acordemos del beso, sino porque escuchamos aquella canción que sonaba. Y así son los recuerdos, no están vinculados únicamente a las personas sino también a la música, a los olores y, cómo no, a los lugares.

Hoy dejamos nuestra casa, nuestro piso, que deja de ser nuestro pero que de alguna manera es nuestro para siempre. La felicidad de ir a una nueva casa que creo que nos hará disfrutar muchísimo no me había permitido ver que dejaremos el que ha sido nuestro hogar durante casi 10 años. Llegamos a esta casa cuando estaba embarazada del mayor y, desde entonces, han pasado los años más potentes de nuestras vidas. Creo que los años en los que traes hijos al mundo son los más intensos, duros y bonitos que hay. Montar una cuna, pintar una habitación, llenar una estantería de juguetes…
Muchas cosas, muchos recuerdos que se quedan aquí. Y aunque suene extraño, para mí, hay una estancia que me duele dejar. La habitación que pintaron de rosa casualmente horas antes de perder a Carmen. Esa habitación que me negué a desmontar (salvo la cuna) y que ahora usa Aurora, era como ese espacio que aún me conectaba con Carmen, que me recordaba que tuvo su sitio en casa. Es la habitación de ambas. Y siento cierta nostalgia.
Pero ahora ya los recuerdos van con nosotros. En unos lugares construimos unos, en otro sitios construimos otros. Y ahora nos toca seguir construyendo los nuevos, los nuestros y los de nuestros hijos. Y espero que estén llenos de felicidad.
por nosoyunadramamama | Feb 19, 2020 | Bienestar y belleza
Me habéis pedido que comparta con vosotras mi plan de entrenamiento. Bueno, no es que tenga un plan como tal sino que me obligo a cumplir un mínimo de ejercicio semanal. Adelanto que lo que entreno se adecua a mis circunstancias y a mi forma física. Pero lo que sí creo es que es un objetivo realista para la mayoría de mujeres que tenemos hijos. De cualquier manera, siempre, lo mejor es que consultéis con un profesional y que, si queréis arrancar y no sabéis si los embarazos o partos han pasado factura a vuestro suelo pélvico, hagáis una visita a un fisioterapeuta especializado por si os desaconseja algún tipo de deporte. Así que tened en cuenta que este es un entrenamiento real para madres pero luego hay circunstancias personales, las de cada una.
Si me preguntais si lo que entreno ahora me ha servido para disminuir la grasa corporal (ya sabéis y aquí os expliqué porqué no me gusta hablar de bajar peso), la respuesta es sí, y mucho. El cambio es brutal únicamente con deporte ya que no he cambiado mis hábitos alimenticios, que son mejorables. Como sano en las comidas (aunque abundante) pero también consumo mucho pan y dulce a diario. Pero el cambio no es instantáneo como el de una dieta sino que es a medio plazo, eso sí, con la ventaja frente a las dietas, de que ganas masa muscular.
Entrenamiento real para madres
Como la falta de tiempo suele ser nuestro principal enemigo, vamos a echar cuentas. Yo salgo a correr tres días a la semana y cada día suelo dedicar una hora, quizás hora y media en alguna ocasión. Es decir, de 168 horas que tiene la semana, hago deporte entre 3 y 4 horas semanales. Hasta aquí, creo que es un objetivo muy realista. Buscar hueco para correr tres días a la semana, de siete que tenemos, me parece sensato.
¿Cómo distribuyo ese tiempo?
- Un día a la semana intento hacer una tirada larga, es decir, correr entre 10 y 15 kilómetros. Y es el día que más tiempo dedico al deporte. Lo cierto es que no es necesario correr tanto, simplemente que este año quiero correr varias medias maratones y así no pierdo fuelle.
- Otro día a la semana lo dedico a entrenar con un grupo (empecé hace tres meses). Ese día solemos correr entre 20 o 40 minutos y luego hacemos series, o cambios de ritmo, o algunos ejercicios. Esto me sirve a mí para mejorar mis tiempos, que es mi objetivo.
- Y otro día a la semana lo dedico a hacer una carrera corta, entre 5 y 7 kilómetros. Y al llegar a casa añado ejercicios de fuerza, importantes para evitar lesiones y también para mejorar.
Y este es mi entrenamiento semanal. La idea es, más adelante, sumar un día más de entrenamiento para seguir mejorando. Os voy a dejar aquí varios ejercicios de fuerza que suelo hacer. Estos suelen ser fijos, añadiendo algo de pesas en brazos, pero en Youtube hay cantidad de vídeos para hacer más variedad y para hacerlo de forma correcta.

Sentadillas. Imagen de Runtastic.

Ejercicios con pelota. Imagen de Hola.

Planchas y planchas laterales. Imagen de guiafitness.com

Extensión de cadera. Yo lo hago con peso en los tobillos. Imagen de The Beauty Mail, Cristina Mitre.
por nosoyunadramamama | Feb 11, 2020 | Maternidad y embarazo
Gabriel es uno de esos niños que no para, y no me refiero sólo a que se mueva mucho, que también lo hace, sino que su cabeza va a mil revoluciones. Es difícil explicarle algo porque enseguida te está preguntando por otra cosa, o se va para ponerse a hacer algo. Es complicado que mantenga la concentración en bastantes cosas y es difícil que esté sentado porque necesita moverse. Ojo, esto también me ocurre con el mayor, Alfonso, porque en general, los niños se mueven. Y pedirles que estén quietos mucho tiempo es contrario a su naturaleza de niños. Pero luego hay niños que mantienen una actividad mental y física brutal, que va más allá del ser «movidos». Y en ese grupo entra Gabriel, en el de niños inquietos nivel «que alguien le dé al botón off» 😉
Me cuesta media vida que haga algo que le pido porque siempre tiene otras veinte cosas que hacer Si me descuido, lo tengo haciendo alguna pirueta por los aires porque lo que sí tiene es una habilidad brutal. Es tal su nivel de actividad que, cuando nos subimos al coche y se queda quieto, se duerme al instante porque agota. También a los que estamos a su alrededor, claro. Y además, eso supone que hay días que acabas de los nervios.

Niños inquietos, ¿cómo sobrevivo?
Sí, los días con ellos son pura supervivencia. Intentamos evitar conflictos, ese es nuestro plan. Sobre todo si además son de personalidad arrolladora.
- Lo primero, no nos debemos sentir culpables los días que perdemos los nervios. Yo los pierdo con él a veces. No me gusta mi versión gritona pero hay algunos días que salto porque la paciencia, aunque se entrena, no siempre está ahí al cien por cien. Pero lo importante es que ya sé cómo es, ya sé cómo van a ser las cosas y me preparo mentalmente para evitar conflictos.
- Buscar una actividad que les guste y que les haga canalizar su energía. El deporte es fundamental para esas personas que están mental y físicamente muy activas así que también es perfecto para niños. En el caso de Gabriel, el deporte es lo único que le retiene horas y horas. Juega al fútbol desde hace un par de años y ahora también ha querido apuntarse a baloncesto.
- Jugar a estar parados: Proponerles juegos donde tengan que trabajar el estar quietos, o físicamente (de manera que hay que hacer juegos que les hagan pensar, tipo preguntas o de imaginación, leer), o estar parados mentalmente, de manera que no piensen en nada más que en lo que están haciendo (como juegos de psicomotricidad, de construcciones).
- Retener su atención o cambiar el foco: hacer una cosa o la contraria en función de su estado. Situación: «pollo» porque no quiere desvestirse para ir a la bañera o ducha. ¿Qué hacer? Distraer su atención con algo que haya en el baño o preguntando por algo que no espere («¿has visto este juguete?», ¿qué crees que hay para cenar hoy»?). No funciona siempre pero sí a menudo. En serio, es que si no el momento baño, o lo que sea, se puede convertir en un puñetero infierno.
- Recordarles que hay que estar parados: lo sé, no escuchan. O eso creemos. Porque al final el mensaje va calando. No malgastes la energía diciendo que estén parados cada dos por tres sino que hay que hacerlo cuando de verdad sea importante, por ejemplo: en la comida.
Niños inquietos o hiperactivos
Que un niño sea especialmente inquieto no quiere decir que sea hiperactivo (TDAH). En estos últimos casos se dan otras circunstancias (aunque hay grados) como la dificultad en el aprendizaje, dificultad para recordar detalles, cambios de humor… Ya os digo, en esto también hay grados y no soy yo la que puede explicarlo porque no es el caso de Gabriel, pero me parecía importante mencionar este punto porque hay veces que los padres creen que sus hijos pueden tener este trastorno y no ser así.
por nosoyunadramamama | Feb 5, 2020 | Bienestar y belleza, running
Me niego a que tengamos que encerrarnos nuevamente en casa. Las mujeres no hemos salido del ámbito doméstico para que nos vuelvan a meter allí, para no poder salir solas a la calle. No puedo decirle a mi hija dentro de unos años que no salga por la noche mientras sus hermanos sí lo hacen. No, no puedo negarle que vaya a un puesto de trabajo para el que tenga que salir de casa a las seis de la madrugada porque yo también lo hice. Porque muchas lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo. No podemos condicionar nuestras vidas por miedo.
Esto no significa que no tengamos precaución. Por desgracia. Sería maravilloso que nunca nadie nos hiciese daño pero no es real. Yo nunca me he sentido agredida ni atacada cuando he salido a correr de noche y , sin embargo, sí he tenido una situación desagradable en un parque a plena luz del día mientras yo tomaba el sol. Sí, y también me han robado la cartera por el día. Nadie está libre de agresiones en ningún momento. Pero lo cierto es que por la noche somos más vulnerables.
Algunos datos sobre las agresiones o abusos sexuales
Vale, me centro en esto porque realmente, y así me lo hicisteis saber, el mayor miedo que tenemos las mujeres es que nos agredan sexualmente. Probablemente porque muchas, en algún momento, hemos vivido alguna situación incómoda de abuso (tocamiento de trasero en un bar, beber alcohol y que alguien haya intentado sobrepasarse, que te sigan hasta la puerta de tu casa, frases obscenas sin venir a cuento). Sí, estas situaciones son abundantes, son reales y son un abuso.
Según publicó el Consejo Europeo en 2017: una de cada tres mujeres en la UE había sido víctima de violencia física o sexual desde los 15 años; una de cada veinte había sido violada; más de la mitad (55 %) de las mujeres había sufrido acoso sexual; una de cada tres había sufrido abuso psicológico por parte de su pareja y la misma proporción había sufrido violencia física o sexual por un adulto durante la infancia.
Por tanto, y debido a que estas situaciones son abundantes, es normal que sintamos miedo si estamos solas en algunos lugares o a algunas horas. Las cifras de denuncia por delitos sexuales suben cada año y probablemente seguirán haciéndolo unos años más, no porque haya más casos sino porque antes no se denunciaban. Actitudes que antes estaban normalizadas han dejado de estarlo. Y además, se calcula que más de la mitad de las agresiones siguen sin ser denunciadas.

En domicilios, portales y garajes
Pues aunque la calle nos da mucho miedo, la realidad es que la mayoría de agresiones en nuestro país se producen en esos tres espacio. Las advertencias que siempre nos han hecho han sido enfocadas a alejarnos de extraños cuando, según los expertos, las violaciones se producen por parte del entorno más cercano. «La mayoría de las agresiones sexuales con penetración son cometidas en el ámbito privado, en el hogar o en entornos familiares, o de confianza, que todos consideramos como «seguros»», afirman desde AMUVI. «Se denuncian mucho más las agresiones de un desconocido, por asalto, que las de nuestro entorno. Cuando se sufre una violación, nos asalta la vergüenza, es de los pocos delitos de los que la mujer se siente culpable».
Según figura en el Informe sobre Delitos contra la Libertad e Indemnidad Sexual del Ministerio del Interior respecto a 2017, el mayor número de agresiones se produce en viviendas y anexos como ascensores, rellanos de la escalera, garajes, portales o trasteros. El segundo lugar donde más se producen los delitos sexuales es en espacios abiertos como descampados o parques, y después en las calles.
Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?
Podemos hacer cosas para sentirnos más seguras, para intentar no ser blanco fácil pero obviamente, lo que hagamos no es garantía de que no vaya a suceder nada. Aquí os dejo una serie de cosas que os pueden ayudar:
- Llevar el móvil: siempre, siempre salgo a correr con el móvil (anudado además a la muñeca por si intentan quitármelo). No evita nada pero sí podría avisar si me viese en una situación que considero incómoda.
- Recorrido: como es lógico, mi recorrido por el día no es el mismo que durante la noche. Evito los parques, calles no transitadas o con poca iluminación y voy por paseos donde sabes que siempre hay personas, o bares abiertos.
- Apps de localización o ubicación real en Whasapp: si os sentís más tranquilas así, hay aplicaciones (whatsapp también tiene esa opción) en la que otra persona puede ver tu ubicación en tiempo real, de manera que, si hacéis un parón no esperado, la otra persona lo sabrá. No sirve para evitar que te pase algo pero sí para reaccionar con rapidez.
- Grupos de entrenamiento: en casi todas las ciudades existen grupos de personas que quedan para correr. Yo misma entreno con un grupo un día a la semana.
- Sincronizadas: es una plataforma digital que pone en contacto a mujeres que quieren salir a correr juntas, a cualquier hora y por cualquier lugar. Se pueden crear grupos de corredoras o unirte a aquellos que más te interesen según las necesidades de tu día a día.
Espero que os hayan servido u os puedan servir estas ideas. Obviamente, cuando hablé de esto en Instagram, hubo aportaciones sobre llevar las llaves en los puños, o spray u otros objetos para defenderse. Si eso hace sentirse a alguien más segura, no tengo nada que decir aunque no recurro a ello. Sí me planteo hacer un curso de defensa personal. En cualquier caso, lo último que debemos hacer es dejar de hacer aquello que queremos y que nos hace felices.
Más post sobre correr aquí
por nosoyunadramamama | Ene 29, 2020 | hermano, Maternidad y embarazo
Esta es una pregunta que me habéis hecho en varias ocasiones al ver que cada uno de mis hijos tendrá su propia habitación en la nueva casa. He tenido experiencia como niña en ambas situaciones y, como madre, también conozco ambas circunstancias puesto que Alfonso, que es el mayor, ha compartido habitación y, desde hace dos años, no lo hace. Como es lógico, la decisión depende de varias factores pero especialmente de uno: el espacio. Si tienes tres habitaciones y seis hijos, te guste lo que te guste o te pidan lo que te pidan tus hijos, van a compartir sí o sí 😉 Y luego depende de otros factores como la diferencia de edad de los hermanos, sus horarios, sus formas de ser…
En la nueva casa, puesto que hay cinco dormitorios, cada hermano tendrá el suyo. Eso significa que podrán dormir y estudiar separados, tener sus momentos de paz pero eso no implica necesariamente que duerman siempre separados. De hecho, ahora, mis hijos llevan un trajín de mezclarse y cambiarse de habitaciones que es alucinante. Unas veces va el mayor a la habitación de los otros y duermen los tres en dos camas, otras veces va el pequeño a la habitación del mayor a dormir… En fin, niños.

Hermanos compartiendo habitación: ventajas e inconvenientes
En general, soy partidaria de que compartan habitación los primeros años de vida y que, si se puede, luego puedan tener más independencia y más tranquilidad. Pero bueno, ya os decía que las cosas se van decidiendo en función de muchas circunstancias.
Ventajas
- Es más divertido: a priori, creo que es más entretenido para ellos tener un compañero en el mismo espacio.
- Tienen menos miedos: muchos niños, los míos incluidos, pasan por fases en las que tienen miedo, así que durmiendo con sus hermanos se sienten más protegidos.
- Aprenden a compartir: pues sí, en general, tener hermanos implica compartir en casi todo, así que cuando se trata de espacio, toca apechugar y resolver discusiones que vayan surgiendo.
Inconvenientes
- Se despiertan entre ellos: esta es la principal pega para mí. Que el que madruga despierta al que no madruga. O el que se levanta a hacer pis, o el que pide agua, o el que simplemente duerme mal. Uno puede condicionar el descanso del otro.
- La falta de libertad: a ver, que esto igual ha sonado raro. Por ejemplo, en el caso que mencionaba arriba de que unos hermanos tengan distintos horarios o se lleven unos cuantos años. En ciertas ocasiones, se ven más limitados si un hermano tiene que ir antes al cole, o se acuesta más tarde ya que no puedes entrar y salir varias veces a coger la ropa, la mochila o lo que sea si el otro sigue durmiendo, ni ponerte a escuchar música si otro estudia.
- Menor independencia: hay una edad en la que a los niños, ya no tan niños, tienen cierta necesidad de pasar ratos a solas. Además de que poco a poco, los gustos y las formas de ser se van diferenciando cada vez más. Por no hablar de cuando toca estudiar en serio. Aquí tengo dos que pierden la concentración con una mosca y otro que se mete de lleno en los libros.
Así que, teniendo en cuenta estas cosas, cada uno ya decide. Nosotros ahora que vamos a tener espacio, hemos decidido que cada uno tendrá su dormitorio, con su armario (bendito armario por separado sin líos de mezcla de ropa, jajaja) y su escritorio. ¿Que luego quieren andar compartiendo cama? Pues sin problema. Tiempo para mover camas siempre hay.
por nosoyunadramamama | Ene 21, 2020 | Casa, decoración
Una de las cosas que más sufre en una casa es el suelo. Si a esa casa le sumas cuatro niños en edad de jugar, más se puede estropear. En nuestro actual piso el parqué está bastante deteriorado. Yo prohíbo jugar al balón en casa pero no puedo pedir que no lo hagan con coches y garajes, con piezas de construcción o con canicas. Los niños son niños y en las casas donde hay niños, las cosas sufren más. Por eso, entiendo que la elección del suelo haya generado mucho interés. La marca que escogimos, bueno, fue la elección de maridín, que entiende más que yo, es Quick-Step. Teníamos muchas referencias positivas en nuestro entorno (sobre todo de mis cuñados) y, después de ir a una tienda de Gijón a ver los modelos y a que nos explicaran sus características, no tuvimos ya ninguna duda.
Nuestra elección de suelos
Lo primero, os pongo los modelos y las referencias de los que hemos elegido, que es la pregunta que más habéis hecho:
- SUELO LAMINADO: Roble clásico natural Impressive Ultra IMU1848 para toda la casa (un baño y cocina incluidos)
- SUELO DE VINILO: Roble cañón natural Balance Rigid Click Plus RBACP40039 para la planta sótano (zona de juegos)
Como veis, he puntualizado lo del baño y la cocina en la referencia del suelo laminado porque es importante este punto para saber que será un suelo que inevitablemente se va a mojar. Los suelos laminados Impressive e Impressive Ultra tienen una tecnología resistente al agua (Hydroseal) que los convierten en una elección perfecta para estancias como cocinas y baños. Además, Quick-Step tiene una colección de suelos laminados, que se llama Majestic, que son 100% impermeables y muy resistentes, también perfectos en estos casos.

Suelos laminados y suelos de vinilo
La elección de suelo no es fácil porque hay de todo y es cierto que, cuanto más tienes para elegir, más tiempo te lleva tomar la decisión. Lo primero que voy a hacer es contaros las diferencias entre suelo laminado y suelo de vinilo. El laminado está hecho con varias capas o láminas. La capa de arriba es muy resistente y transparente y termina con una especie de relieve que imita madera, lo que hace que sean resistentes, impermeables, que no necesiten mantenimiento y que los acabados sean variados.

Los suelos de vinilo están hechos de PVC, es decir, son resistentes, más flexibles que los laminados y más económicos. Además, se pueden pegar directamente sobre un suelo en buen estado, así como para revestir paredes, entre otras cosas. ¿Por qué elegimos esta opción en la planta sótano? Porque el techo en esa zona es algo más bajo que el resto de la casa y el vinilo de madera no aumenta el grosor del suelo.
Ahora, añado cosas para que las tengáis en cuenta:
- Todos los modelos pueden ser instalados sobre sistemas de calefacción de suelo radiante.
- Quick-Step es el creador del sistema de instalación Uniclic que, en la actualidad, es el sistema estándar de instalación de clic, patentado para instalar sus planchas con un simple clic.
- Tienen tecnología Scratch Guard, que hace que sean hasta diez veces más resistentes a las rayaduras y golpes que los suelos que no tienen este acabado.
- Para cada tipo de suelo hay colección de accesorios, como capas de subsuelo, perfiles de acabado y rodapiés, que combinan con el color del suelo que se haya elegido.
Y todas estas características, junto a las buenas opiniones de personas que lo tienen en casa (tanto de gente de nuestro entorno como de muchas de vosotras que seguís mi cuenta en Instagram) y añadiendo que nos gusta mucho la estética de sus suelos, nos hicieron decidirnos.
Os dejo unas imágenes de como están ahora algunos de los espacios de la casa, incluido el baño principal y la cocina, donde estará el nuevo suelo.



Si queréis ver otras cosas que ya hemos elegido, sobre todo con respecto a los baños, podéis pinchar aquí.
por nosoyunadramamama | Ene 15, 2020 | Bienestar y belleza, deporte, running
Si algo me ha enseñado correr es que «querer es poder». Ojo, esto no quiere decir que todo en la vida se puede conseguir, no todo el mundo podrá ser Usain Bolt, no todo el mundo podrá hacer una maratón, no, no y no. No podemos ser o hacer cualquier cosa. Pero «querer sí es poder» cuando adquirimos un compromiso y nos esforzamos. Si dices que quieres empezar a correr, puedes. Comprométete con eso y esfuérzate, y ahí tendrás el resultado, puedes hacerlo. Que yo no tuviera tiempo para hacer deporte cuando no era madre y que de repente lo tuviese cuando lo era de familia numerosa es la prueba. Antes buscaba excusas y ahora busco las oportunidades para hacerlo. Cuando algo te gusta y te aporta, cuando sabes que es bueno para ti, cuando sabes que es necesario por salud mental y física, cuando entiendes que te vas a ver mejor, ¡vaya si encuentras tiempo!
Maternidad y deporte, ¿cuándo?
Y ahí está la más grande de las pegas que tenemos cuando somos madres: cuándo, de dónde sacar el tiempo. El día sigue teniendo 24 horas, como cuando no éramos madres, así que algo hay que hacer. La clave está en lo que dije antes: en querer. Por tanto, encuentras el tiempo, lo encuentras tú y no esperas que te sobren los minutos porque siempre habrá algo más apetecible que hacer que ponerte a dar brincos. Así que elige tu momento:
- Madrugar: esta es una de las opciones que existen, levantarse antes de que los niños lo hagan. Lo sé, esta es la menos atractiva pero sí es la opción que luego te va a hacer estar con mucha energía lo que resta del día. Tengo una amiga que lo hace, tiene tres niños y trabaja fuera de casa, y tan feliz.
- De noche: esta es mi opción preferida, salir a correr cuando los niños ya están organizados y en la cama o a punto de acostarse. Para muchas, es el momento en que ya nos hemos relajado porque no hay cosas pendientes que hacer. Quien dice correr, dice otra actividad. Por ejemplo, yo a veces voy a clases de fitboxing a las nueve y media de la noche.
- Del trabajo a casa o viceversa: mi madre lleva al trabajo su ropa de deporte y se cambia en la tienda para volver a casa. En serio, si vives en una ciudad mediana o trabajas a no muchos kilómetros, es una opción con la que no pierdes tiempo y te ahorras el transporte.

- En el trabajo: si por contra, vives en una ciudad muy grande y tienes un trabajo en el que hay un rato largo a mediodía para comer pero no puedes ir y volver a casa, busca el gimnasio más cercano y ya sabes, aprovecha ese momento.
- Mientras los niños están en extraescolares: ¿llevas y recoges a los niños de sus actividades extraescolares o entrenamientos y tienes ese tiempo ahí de espera? No lo dudes ni un segundo, ponte la ropa de deporte y aprovecha esos minutos. Es una opción que no yo puedo porque es complicado que coincidan 4 niños en una actividad a la misma hora siempre pero veo a madres que con uno o dos hijos aprovechan ese momento y es perfecto.
- Fines de semana: a ver, es imposible que no puedas escaparte un rato los sábados o domingos. Ahí ya no hay excusa. ¿Apetecible un domingo por la tarde o por la mañana ir a correr o a clases de algo? Pues no, pero hay que querer. Es un rato, nada más.
- En casa: si en el peor de los casos no pudieras hacer nada de lo que antes menciono, que creo que es muy improbable salvo situaciones muy puntuales, puedes hacer deporte en casa con tu bebé o tus hijos. Hay aplicaciones, videojuegos y por supuesto, profesionales que os pueden enseñar una rutina de ejercicios.
Mirad, todas las situaciones que menciono requieren un esfuerzo y probablemente, en muchos casos, una buena organización. En mi caso, hay semanas en las que mi marido se va de viaje por trabajo dos o tres días, ¿qué hago yo? Cambiar los días de entrenamiento. Yo no puedo por la tardes porque me encargo de los cuatro niños y, como os decía, es imposible que los cuatro tengan una actividad a la misma hora (partiendo de la base de que Aurora está conmigo casi 24 horas al día), de manera que mi momento es ya de noche.
No hay que hacer deporte a diario, empezad un día a la semana. No caigáis en ese pensamiento de que un solo día a la semana es poco y no merece la pena. Uno es mejor que ninguno. Y si ese uno os sienta bien, conseguiréis encontrar la forma de entrenar más días. Y por supuesto, nuestras parejas también tienen que implicarse a veces. Cuando alguien me escribe y me dice que no puede delegar un rato en su pareja, me da mucha rabia. Tener tiempo para vosotras no es egoísta, cuidarnos a nosotras mismas es casi una obligación. Maternidad y deporte parecen una difícil combinación y, sin embargo, es muy necesaria.
por nosoyunadramamama | Dic 31, 2019 | Maternidad y embarazo
En un par de meses este blog cumplirá 7 años, los mismos que tiene mi segundo hijo, Rafa. ¡Lo que ha llovido desde entonces! Cuando termina el año me gusta hacer una reflexión, no sólo a nivel personal, sino también aquí, de forma pública, sobre este espacio, esta pequeña parcela que aquí comparto sobre la maternidad. Y aunque trato de dar cabida a otros temas, al final, sigo sintiendo que aprendo cosas nuevas en este camino como madre y continúo compartiendo reflexiones y experiencias. El año 2018 terminó con la noticia más bonita que se puede contar: la llegada de una nueva vida. Cuando además esa vida sana heridas, no sólo hay vida, hay también luz donde había desaparecido.
Y eso ha sido 2019 para mí, luz. He vuelto a aprender a ser madre. Y he vuelto a confiar, a ser la que era, a no tener miedo. Las primeras semanas de vida de Aurora las pasé en una nube, como flotando, sin ser consciente, sólo dejándome llevar pero con un miedo atroz a que algo se torciera. Había dejado de creer. 2017 me enseñó que la vida se puede truncar en cualquier instante, que la vida no siempre se planifica, que la vida a veces te da una torta aunque te esfuerces en el camino y que nadie está libre de una caída. Y eso inevitablemente trae temores. Así que 2018, aunque terminó feliz y al final trajo una reconciliación con la vida, fue sin duda el año del miedo, de estar alerta, de necesitar aire, de temor a volver a caer. El año en el que temía; en que cada paso me asustaba.

Foto de Ladrona de Momentos
Y así, 2019 puedo decir que ha sido el año de la paz. El año en que he vuelto a confiar, en el que me he reconstruido, el año en que he recuperado mi luz, la que había tenido y se había ido. El año en que me he relajado y he vuelto a ser feliz. No olvido, no quiero, ya lo dije aquí más de una vez. Alguna vez todavía lloro. Pero confío, creo, espero, me ilusiono, río, disfruto. 2019 me he permitido vivir, sentir y gozar el primer año de una vida que llegó para sanar. El primer año de vida de mi hija en la tierra. Con su cansancio y agotamiento. Pero al fin y al cabo, con sus sonrisas, su alegría, su magia, su luz. Así que puedo decir que 2019 ha sido el año en que he vuelto a ser yo.
Deseo, de corazón, que podáis volver a encontraros a vosotras mismas si algún día dejasteis de confiar. Feliz 2020. Gracias por estar aquí un año más.
por nosoyunadramamama | Dic 26, 2019 | Bienestar y belleza, deporte, running
El 22 de diciembre corrí mi tercera media maratón, tres años después de conseguirlo por segunda y última vez. Un reto que tenía en mente desde hace unos meses y que, por una cosa u otra, no había sido posible. Sin embargo, decidí poner todo mi empeño en ello. Me fui a otra ciudad, quedé con dos personas que no conocía para conseguir un dorsal, ya que se habían agotado, cogí un hotel para toda la familia y lo hice. No sé si era como una especie de promesa para mí. Pero quería volver a cruzar una línea de meta tras 21 kilómetros. Porque sabía lo que iba a sentir y quería volver a sentirlo.
No os puedo engañar, fue la peor carrera que he hecho nunca en tiempos En parte por el temporal de viento, en parte porque estoy acostumbrada a entrenar de noche pero eso ya es lo de menos. Recuerdo estar agotada en varias carreras pero nunca quise abandonar hasta ese día. Hubiera mandado a la porra la carrera en el kilómetro 15 y ya ni os cuento en el 17; mis piernas no respondían. Pero ¿cómo iba a dejar algo con todo lo que había hecho por estar ahí?, ¿cómo dejarlo cuando ya llevas gran parte del recorrido? Mi cabeza se negó. Llegué como nunca había llegado a una meta, mis pies ya no se levantaban del suelo, sólo se arrastraban. Recordé entonces una conversación con mi hijo Rafa el día anterior.
-Mamá, ¿cómo vas a quedar en la carrera?-
-Pues más o menos como siempre, ya sabes que suelo llegar entre los 50 últimos-
-¿Y si llegas la última?- me preguntó.
-Si llego la última será porque habrá pasado algo y habré hecho un esfuerzo fuera de lo normal por llegar a la meta-
Terminé la media maratón de Vitoria. No, no llegué la última. Pero por detrás de mí sólo entraron veintitantas personas. Por delante, sin embargo, entraron centenares, unas dos mil y pico, para ser más concisos. Sí, más de dos mil personas cruzaron la línea antes que yo; podría parecer vergonzoso y, sin embargo, me parece alucinante. Me parece alucinante que mis piernas puedan estar corriendo dos horas. Me parece increíble hacer algo donde solo el 15% éramos mujeres. Estoy orgullosa de tener cuatro niños y encontrar tiempo para hacer algo que me permite quererme cuando antes decía que no tenía tiempo para eso. Me impresiona que algo me haga sentir así. Me parece alucinante querer seguir mejorando cada día.

Y si algo me ha enseñado correr es que la mayoría sólo luchamos frente a nosotros mismos. Durante las carreras, veo a los primeros y veo a los últimos. Y no hay más esfuerzo en unos que en otros. Hay que tener las narices de estar ahí y hacerlo. Hay algunas cosas en la vida en las que el orden en el que estés sí cambia las cosas. Sin embargo, en la mayoría, el número no es nada porque lo importante sencillamente es estar. Estar entre los últimos indica que has estado allí y no te lo has perdido. De hecho, si no estás ahí nunca podrás ser ni el primero ni el último porque te lo habrás perdido. Lo importante es el camino.
No dejéis de ver este vídeo.
por nosoyunadramamama | Dic 7, 2019 | Maternidad y embarazo
Sólo faltaba tu carta, Aurora, en este diario de maternidad que comencé a escribir hace ya casi 7 años. Sigo aprendiendo en este camino que es ser madre. Cada hijo trae nuevas enseñanzas y contigo he descubierto también cosas que desconocía. Con cada uno de vosotros sigo creciendo; tenéis muchas vivencias en común, mucho tiempo compartido, misma sangre pero cada uno es único y he entendido que no hay una única forma de ser madre sino una forma de ser madre para cada hijo. Sí, tú también me estás enseñando muchas cosas.

Foto de Ladrona de momentos
Ser la pequeña de la casa te favorece y lo sabes. Tres hermanos pendientes de ti, que ceden, que cuidan de ti. Uno de ellos que te trata de tú a tú y te está haciendo fuerte como una roca. Los pequeños sois muy afortunados, sois más libres para hacer cosas porque los padres nos preocupamos menos. Sois supervivientes. Y en todo vais más rápido, no imaginaba yo semejante nivel de aprendizaje por tu parte. Pero supongo que es normal, muchos maestros a los que observar.
Eres igual de especial que todos tus hermanos, sois todos tan importantes para mí, ¡qué hijo no lo es para sus padres! Pero tú tenías una misión muy particular. Realmente no sé si tenías esa tarea pero siento que fue así, siento que venías para sanar heridas y lo has hecho de una forma tan bonita. Has llenado de luz una casa que se había quedado en penumbra. Una casa donde se había instalado la pena, una familia que se iba levantando poco a poco porque somos una piña pero con una madre que se había quedado con un roto enorme en el corazón y que has conseguido reconstruir. Algún día te contaré y leerás todo el dolor que hubo en mí por dejar volar a tu hermana. Y entenderás lo que significó tu llegada.

Foto de Ladrona de momentos
Aquel 7 de diciembre de 2018 te oí llorar, vi tus ojos abiertos y te abracé dando gracias porque estabas ahí. Dando gracias por descubrir que tenía otra niña en mis brazos y esta vez te quedabas a mi lado. Respirando por fin sabiendo que todo estaba bien, que ya estábamos juntas. Este año a tu lado ha sido intenso y maravilloso a la vez; ya se descubre en ti una fuerte personalidad, como la de tu hermano Gabriel, una alegría por la vida que has heredado de unas cuantas personas de la familia y un desparpajo que estamos ya temblando por lo que pueda venir.
Feliz primer cumpleaños, pequeña Aurora. ¡Sigue llenando de vida esta casa!
