Comer… alejados del mundo

Nunca me imaginé yéndome al fin del mundo a buscar un chigre; que para las que no sois asturianas, viene a ser un bar de pueblo, aunque no necesariamente tiene que estar en una aldea. En realidad, al fin del mundo no nos fuimos, pero casi. Porque señores, yo no hubiera llegado si no fuera por maridín y porque tiene un coche mejor que el de servidora. El sábado fuimos, por recomendación de la madre de un compañero de clase de Alfonso, a buscar un paraje de esos inolvidables donde, aunque no lo creáis, sólo existe un chigre en el que se come casero de verdad, y en el que luego puedes dar un paseo. Eso sí, no recomendable para sillitas. El bar se llama Campa Gües y está en Peñamayor. Y como las imágenes valen más que mil palabras, mejor lo veis y así os hacéis una idea.

Paisajes que deja el otoño. Os prometo que con mi coche no paso por ahí. El «chigre».
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Las vistas

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La fabada espectacular. Tienen menú y picadillo, fabada y pitu de caleya (pollo de corral), que estaba espectacular.

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Vistas de Peñamayor
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Tirándose por el «prao».

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Y la pose de Rafa, que no podía evitar enseñaros.

Sobre la ruta (que con el percal de tres niños pequeños no hicimos pero cuando sean un poco más mayores tendremos en cuenta) os resumo que se sale de Melendreros (Bimenes). El recorrido completo son ¡¡6 horas!! Vamos, para experimentados. Pero uno sabe que con niños sólo puede hacer tramos y, en este caso, hasta los adultos pueden hacer sólo una parte de la ruta porque es compleja. Yo me quedo con la parte gastronómica y la contemplación de las vistas 😉 Por cierto, a esto de tener días de verano en pleno noviembre le estoy cogiendo gusto.

Granjeros por un día

Granjeros por un día

Si hay un lugar de obligada visita con niños es una granja. Es una forma bonita y real de que los peques descubran y vean de dónde sale la leche que desayunan cada mañana, los huevos que comen… Porque muchas veces creen que todo eso sale directamente del supermercado. Y conocer una granja les permitirá estar en contacto directo con la naturaleza. Este fin de semana disfrutamos de la visita a la granja La Cuesta, en Cudillero. Fue toda una experiencia para los peques, que pudieron montar en pony y caballo, coger y acariciar conejos, dar de comer a las cabras, ordeñar una vaca y tomar su leche directamente… Vamos, que lo pasaron en grande.

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Alfonso y Rafa encantados. Eso sí, mucho más valiente el mediano.

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Y yo me animé a subirme, sólo lo había hecho una vez en la vida.

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Uno de los mejores momentos: coger a los conejos.

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Aunque a Gabriel no pareció hacerle gracia.

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Quien más disfrutó de las cabras fue Rafa.

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Y todo en un precioso día de sol.

La visita duró casi cuatro horas, es llevadera pero es cierto que el final se hace ya duro para los más pequeños, que están cansados. Es gratis para los menores de cinco años y cuesta tres euros para el resto de niños y diez euros a los adultos. No tienen web, se contacta directamente llamando al dueño de la granja, que durante el verano hace visitas a diario pero, a estas alturas, las hace en días concretos. Yo creo que es una experiencia, sin duda, que les encanta. Y a los mayores también nos descubre muchas cosas sobre cómo funciona una granja. Sin duda, merece la pena. ¿Qué os parece el plan?, ¿lo habéis hecho alguna vez?

Tú te lo pescas, tú te lo comes

Tú te lo pescas, tú te lo comes

Si había algo que me apetecía un montón hacer con los peques era ir de pesca. Supongo que porque mi padre fue pescador muchísimos años y mis hermanos y yo pasamos jornadas enteras al lado del río; unas veces intentando coger alguna trucha y otras tantas lanzando piedras al agua. El caso es que, como aquellos planes me encantaban, aquí estoy, yendo con los peques a un montón de sitios a los que me llevaron mis padres siendo una niña. Uno de esos lugares que tenía pendiente en mi lista era un merendero un tanto especial. Se llama El Molino del Alba y está en Soto de Agues. Allí pescas las truchas y te las preparan para comer, o para llevarte a casa. Digamos que la pesca es muy sencilla, nada que ver con capturarla en un río normal. De ahí que sea un sitio perfecto para ir con niños. Y creo que es interesante el concepto porque, aunque cueste creerlo, los niños muchas veces no saben que la leche sale de una vaca.

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Cruzando el puente para llegar al merendero

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Allí te dan las cañas, son rudimentarias, y el cebo, que son taquitos de jamón.

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¡Y a pescar!

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Super estilo para la pesca… conste que fue el primero en abrir la veda.

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El sitios es muy agradable, y es todo exterior, por lo que sólo abren si el clima acompaña. Nosotros fuimos a las 12,30 y pescamos solos, luego se anima bastante más.

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Y así de buenas están las truchas cuando te las preparan.

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Fan de su melena 😉

 

Pues este fue el plan estrella del fin de semana. En Soto de Agues comienza también la famosa Ruta del Alba, que nosotros hicimos cuando sólo existía Alfonso, y está muy bien para hacer con sillitas y carritos, es muy recomendable. ¿Qué os parece el plan de la pesca?

Cabárceno, una visita indispensable

Cabárceno, una visita indispensable

Tenía muchas ganas de ir con los niños al Parque Natural de Cabárceno (Cantabria). Es un lugar al que fui siendo niña en más de una ocasión y creo firmemente que es un sitio que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Cierto es que nuestra idea era ir con los churumbeles más adelante, cuando fuesen un poco más mayores pero al final surgió así; teníamos un evento familiar en el País Vasco y casualmente el lunes era festivo en Gijón así que, ya que hacíamos maletas, ¿qué más daba una noche más en Cantabria? En otra ocasión os hablaré de Suances, que es el pueblo donde dormimos. Si alguien va a hacer ruta por tierras cántabras este verano, que se apunte el nombre y lo visite.

Dicho esto, me centro en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Que nadie tenga en mente que aquello es un zoológico convencional porque ni lo es ni se le parece. Estamos hablando de 750 hectáreas (de una antigua explotación minera) de una belleza espectacular donde los animales no viven con completa autonomía pero sus actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. El parque acoge un centenar de especies de animales de los cinco continentes que se encuentran en recintos de una superficie enorme.
DSCN6010El recorrido se hace en coche aunque, si alguien quisiera, podría hacerlo andando. Ya os digo que son varios kilómetros y que, además, hay numerosas zonas de aparcamiento por todo el parque con lo que me atrevo a decir que casi nadie hace el itinerario a pie teniendo en cuenta que puedes pararte prácticamente en cualquier parte. El precio de la entrada para adultos es caro (25 euros) pero los niños de hasta 5 años entran gratis así que, por primera vez, ir con tres críos pequeños nos salió por el mismo precio que si hubiéramos ido con uno 😉

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Foto desde el coche.

Y aquí van algunas recomendaciones:

1. No vayáis días de sol y calor, casi nos da algo a más de 30 grados bajando y subiendo del coche con los tres peques. Si podéis elegir, dejad este plan para días nublados. Además, nos quedamos sin ver algunos animales que, lógicamente, se escondían en cualquier lugar con sombra.

2. No os perdáis bajo ningún concepto la exhibición de los leones marinos; será, sin duda, lo que más les guste a los niños. Además, me encantó saber, según nos contó una de las cuidadoras, que son animales que aprenden muy rápido, son sociables y además, les gusta relacionarse con los humanos que son simpáticos. Vamos, que son como los niños.

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3. Los animales que no podéis dejar de ver tampoco son, desde mi punto de vista, las jirafas. Son absolutamente espectaculares y es fácil observarlas de cerca. No es igual de sencillo ver a los elefantes a una distancia corta ya que el espacio en el que están es enorme. Nosotros sí tuvimos suerte. Y otros animales dignos de ver son los osos, las cebras y los orangutanes.

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DSCN60004. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.

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Los pelos de mis hijos también son dignos de ver 😉

Para mí, como he dicho al principio del post, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno es, sin duda, una lugar al que ir con los niños una vez en la vida… por lo menos. ¿Lo conocéis?

Avisos:

Tenéis la lista de ganadoras del sorteo Impetus de ropa interior de niños aquí.

Como he visto que muchas conocéis y compráis en Vertbaudet, los descuentos están aquí.

¿Las mejores vistas de Asturias?

¿Las mejores vistas de Asturias?

Si pensáis que voy a resolver este enigma es que no me conocéis bien. Si alguien se atreve a responderme a esta pregunta ¡gallifante! Vamos, que sí, que soy yo muy clarita hablando y contando cosas pero no, en esto no me mojo. Básicamente porque es como si me pusieran delante un Goya, un Picasso y un Velázquez; no sabría con cuál quedarme aunque me «tira» mucho el último, así como me atrae más la playa que la montaña. Pero vamos al lío, que hace ya más de un mes que no os cuento nada de parajes que merecen la pena por estos lares (que son casi todos) y sé que muchas, básicamente las asturianas, lo agradecéis. Y para las que sois de fuera, así os doy un argumento más para venir por aquí.

Este puente estuvimos de casa rural con unos amigos de maridín, qué raro que nosotros hagamos este plan, ¿verdad? 😉 Y cada vez que estamos en contacto con la naturaleza ratifico mi teoría de que no hay nada mejor para ellos, ni para nosotros. Ellos descargan energía y los padres la cogemos, es como un intercambio. Ellos desfogan, nosotros nos relajamos sabiendo que no hay que preocuparse por las manchas, ni porque derramen nada, ni que algo se rompa… porque verdaderamente, ir de tiendas o comer en un restaurante, por ejemplo, son labores de alto riesgo que te dejan extenuada. Pero como siempre, me estoy enrollando así que os dejo las fotos y os cuento.

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Nos alojamos en una preciosa casa rural en Cadavedo, un pequeño pueblo entre Luarca y Cudillero, de unos 10 kilómetros cuadrados de extensión con poco más de 500 habitantes.

Allí es imprescindible visitar la ermita de la Virgen de La Regalina y su entorno, posiblemente el mejor mirador de la costa occidental asturiana. Las vistas son espectaculares. Y con la tranquilidad de que es una zona amplia y con vallas. No podéis perder de vista a los niños pero no hay zonas peligrosas como accesos a los acantilados. Se puede dejar el coche a pocos metros y dar un paseo tranquilamente. Fácil acceso con carritos y sillas.
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Difícilmente vais a encontrar un entorno tan bonito para haceros una foto. Por cierto, mi hijo mediano empieza a necesitar un corte de pelo 😉

Pues hasta aquí nuestra última salida por Asturias, una de tantas que hacemos. Espero que os sirvan este tipo de posts, me consta que en general os vienen bien ya que muchas de las que leéis el blog sois de esta tierra.

Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

El fin de semana pasado se produjo un acontecimiento insólito en el norte: salió el sol. Sí, una esfera redonda que da calor y luz que casi habíamos olvidado. Y tras hacer las pertinentes presentaciones entre Lorenzo y Gabriel, alias Copito de Nieve (voy a tener que comprar una buena sombrilla este verano), nos «tiramos» a la calle como si no hubiera un mañana. Porque efectivamente, aquí puede salir hoy el sol y no volver a hacer aparición en una buena temporada. Pues eso, que nos invadió la emoción y nos fuimos, no uno, sino dos días de excursión. Así que aquí van dos recomendaciones para las asturianas y para las que vayáis a venir por aquí de visita:

No tenía intención de contaros la que hicimos el sábado, básicamente porque ya hablé del sitio al que fuimos en un post hace un año, pero colgué una foto en Instagram y un montón de gente me empezó a preguntar dónde estábamos. Así que, para las nuevas incorporaciones al blog y porque otras ni os acordaríais, os aconsejo, y mucho, que vayáis al parque de Moniello, en Luanco. Podría estar explicándoos las razones por las que debéis ir pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os muestro unas cuantas y añado consejos que en el post de hace un año no incluí.

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Un parque infantil con semejantes vistas no es fácil de encontrar.

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Tenéis restaurante con merendero. Os cuento, comimos por 36 euros. La ración de paella mixta (que lleva marisco) cuesta 12 euros, y con dos raciones comimos los cuatro ¡¡¡de sobra!!! Eso sí, fuera no atienden, te sacas tú la paellita. También hay un montón de raciones de todo tipo, pescados, carnes…

Y como lo del sábado no nos pareció suficiente, decidimos que el domingo también había que pasar el día respirando aire puro, y en este caso, nunca mejor dicho. Así que, después de ir a el santuario y a la Cueva de Covadonga, que es uno de esos sitios que hay que visitar en Asturias sí o sí, subimos a los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa. Confieso que, como tengo un poco de vértigo, la subida en coche me sigue impactando. Primero llegaréis al lago Enol pero os recomiendo que sigáis hasta llegar al lago Ercina. Y más de lo mismo, las fotos hablan por sí solas.

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Hay un restaurante que, a estas alturas, está cerrado. Pero como tiene mesas fuera, nos llevamos la comida. Como veis, esta excursión la hicimos acompañados por mis padres, mi hermano, mi cuñada, mi sobrino y una de mis primas.

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Poco que añadir, estas vistas merecen que vengáis a Asturias. Por cierto, aunque el pobre Gabriel no aparezca en las fotos, también estaba 😉 Y Rafa lo pasó pipa con la nieve.

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En el Santuario de Covadonga.

Pues estas son mis últimas recomendaciones, que sé que muchas echabais de menos estos posts. Y mañana, os hablaré de ropa para los peques, que algunas me habéis preguntado. ¿Qué?, ¿a qué apetece venir a Asturias?

Excursión+cumpleaños= agotada

Este ha sido uno de esos fines de semana que acabas completamente agotada, en los que deseas meter a los niños en la cama (y cuna) y echarte a dormir durante horas, muchas. En realidad, esa sensación es muy frecuente en las madres, lo que ocurre es que nuestro cuerpo se ha acostumbrado a tal ritmo, que ya ni sentimos ni padecemos. Pero todo hay que decirlo, lo hacemos con mucho gusto.

Lo cierto es que el sábado no se puede decir que fuese un día duro. Mi marido y yo decidimos que, ahora que ya cerramos la temporada de playa y piscina, los días que no llueva recorreremos Asturias con los niños. Y nuestro primer destino de este otoño ha sido Ribadesella, una localidad costera preciosa y donde se come de maravilla, como en casi toda Asturias.

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Uno ya no puede pedirles que estén tranquilos durante postres y cafés, así que Peppa Pig en el móvil de mi marido y Cantajuegos en el mío.
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Y el domingo teníamos pendiente la celebración del cumpleaños de Alfonso. Mi marido se tuvo que ir a Zaragoza por motivos familiares y me tocó a mí lidiar con los dos gordos. Y eso que de la merienda se encargó mi madre y los invitados eran pocos, vamos, sólo familia.

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Regalos y más regalos, los niños tienen de todo hoy en día.

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Soplando la vela, bueno, intentándolo.Un gran regalo. Algún día escribiré un post sobre los juguetes más prácticos.

Y es que hay días en que todo se junta; que si Rafa se despierta de la siesta a los diez minutos y tengo que turnarme con mi hermano para comer, y además tengo que hacerlo a la velocidad de un obús. Que si Alfonso se enrabieta porque no quiere irse de casa de mis padres y después del berrinche se queda sopa en el coche (el adiós a la siesta, posible causa de nuestra crisis) Y tengo que subir a casa dos niños (uno dormido y otro que aún no camina), una sillita y tres bolsas llenas de regalos. Y darles de cenar y bañarles, con accidente “nuclear” en la bañera incluido, ya me entendéis… nunca pasa, hasta que estás sola. Pues todo eso.