Es curioso, en la parte trasera de la mayoría de los coches caben tres adultos (dependiendo lógicamente de su constitución) y, sin embargo, no pueden ir tres niños. Obviamente, los peques tienen que ir con su sistema de retención pero da la casualidad de que no hay espacio para tres sillitas o elevadores en ¿el 90% de los automóviles? Es una cifra que intuyo yo por pura observación, no he hecho un estudio de mercado al respecto.
Las que os esteis planteando dar el salto de dos a tres hijos, ya os habréis parado a pensar que una de las cosas que probablemente tengáis que cambiar sea el coche. Eso fue lo que hizo maridín cuando yo ya estaba embarazada de casi 8 meses de Gabriel. Y no fue tarea fácil, ya que en la mayoría de los casos te tenías que centrar en rancheras y todoterrenos enormes. En cualquier caso, dimos con un modelo de automóvil cuyo asiento central trasero ya incorpora el elevador para niño mayor (de en torno a seis años o más de 20 kilos) y que también se puede quitar.
Pero yo no cambié de coche, no están las cosas para eso, sobre todo teniendo en cuenta que lo uso poco desde hace un par de años. Así que, cuando llevo a los tres peques en el Polo, no puedo invitar a nadie más, no hay hueco posible. ¿Cómo van colocados? Los mayores detrás con sus sillas (una heredada de mi primo), sin apenas dejar hueco entre ambas, y Gabriel va en el asiento del copiloto en MaxiCosi a contramarcha, aunque en breve tendré que cambiar de silla porque empieza a ir justo de espacio. Más de una estaréis pensando en los cambios recientes en la normativa pero en nuestro caso estoy dentro de las excepciones que podéis ver en esta infografía que resume muy bien esos cambios.
Esto de pasar de dos a tres hijos no se nota sólo en la logística de baños y cenas y en la economía, sino también en aspectos tan importantes como la movilidad, que se complica bastante. Lo cierto es que el tema del coche da para mucho y el asunto de los sistemas de retención también es complejo teniendo en cuenta que van cambiando cada cierto tiempo. ¿Os ha dado quebraderos de cabeza este asunto?
Que los productos ecológicos se estén poniendo de moda no es casualidad; es síntoma de que existe cierta preocupación por determinados ingredientes que se usan para elaborar algunos de esos artículos que usamos a diario. No es cuestión de alarmarse innecesariamente, pero sí conviene tener en cuenta ciertas cosas. Por ejemplo, un producto alimenticio ecológico se hace conforme a técnicas que excluyen el uso de productos químicos, fertilizantes o plaguicidas, entre otros, de forma que se preserva el medio ambiente y se obtienen los alimentos con todas sus propiedades naturales.
Por no hablar de la cosmética; muchas habréis vivido en alguna ocasión cómo vuestros niños o bebés tenían alguna reacción alérgica al usar alguna crema, pomada… Yo lo viví con Rafa en una ocasión con un producto con el que no había tenido ningún problema su hermano mayor pero, por lo que sea, a él no le sentaba bien. Así que fue cuando indagué un poco en esto de la cosmética sin productos químicos… Si sois de las que usáis o compráis de forma habitual o esporádica productos ecológicos para los peques, os recomiendo Ecoforkids, una tienda online con variedad de artículos: productos que están hechos con ingredientes procedentes de cultivo ecológico, cosmética formulada a partir de ingredientes naturales, cultivo biodinámico, alimentación y cosméticos con certificación.
Lo mejor de la web es que te ponen con todo detalle los componentes de cada producto.
Tienen tarritos bio de fruta, verdura y carne, papillas bio, leche de inicio y de continuación con certificación ecológica, entre ellas, leche de continuación de cabra, pañales y toallitas ecológicas con ingredientes característicos, crema de pañal, aceite corporal, crema hidratante, bálsamo de zinc, karité africano y muchos más. Hace poco incorporaron a su lista de productos un colchón sanitario para cuna y minicuna. En la web puedes ver los ingredientes y la explicación de cada producto para que sepas lo que estás comprando. Están todas las marcas, las más y las menos conocidas. ¿Compráis algún producto ecológico concreto?
Nunca me imaginé yéndome al fin del mundo a buscar un chigre; que para las que no sois asturianas, viene a ser un bar de pueblo, aunque no necesariamente tiene que estar en una aldea. En realidad, al fin del mundo no nos fuimos, pero casi. Porque señores, yo no hubiera llegado si no fuera por maridín y porque tiene un coche mejor que el de servidora. El sábado fuimos, por recomendación de la madre de un compañero de clase de Alfonso, a buscar un paraje de esos inolvidables donde, aunque no lo creáis, sólo existe un chigre en el que se come casero de verdad, y en el que luego puedes dar un paseo. Eso sí, no recomendable para sillitas. El bar se llama Campa Gües y está en Peñamayor. Y como las imágenes valen más que mil palabras, mejor lo veis y así os hacéis una idea.
Paisajes que deja el otoño.
Os prometo que con mi coche no paso por ahí.
El «chigre».
Las vistas
La fabada espectacular. Tienen menú y picadillo, fabada y pitu de caleya (pollo de corral), que estaba espectacular.
Vistas de Peñamayor
Tirándose por el «prao».Y la pose de Rafa, que no podía evitar enseñaros.
Sobre la ruta (que con el percal de tres niños pequeños no hicimos pero cuando sean un poco más mayores tendremos en cuenta) os resumo que se sale de Melendreros (Bimenes). El recorrido completo son ¡¡6 horas!! Vamos, para experimentados. Pero uno sabe que con niños sólo puede hacer tramos y, en este caso, hasta los adultos pueden hacer sólo una parte de la ruta porque es compleja. Yo me quedo con la parte gastronómica y la contemplación de las vistas 😉 Por cierto, a esto de tener días de verano en pleno noviembre le estoy cogiendo gusto.
Hacía mucho tiempo que no escuchaba la frasecita de marras. Sí, ya llevaba un par de años librándome del “qué mona es”, “qué rica”, “qué niña tan sonriente”… Hubo una época en la que era a diario. El pobre Alfonso estaba frito; cuando nació, obviamente no se enteraba pero llegó a los tres años oyendo todos los días cómo mucha gente desconocida se refería a él en femenino. «Deja pasar a la niña», tenía que oír en el parque. En cuanto empezó la época de colegio, no volvió a pasarle y creo que ahora nadie podría confundirle.
Alfonso con 7 meses
Con Rafa nunca nos pasó. Aunque soy su madre, reconozco abiertamente que el crío tenía cara de paisano desde que nació, supongo que porque tiene una señora nariz y quizás por los labios muy finos. Bueno, no lo sé a ciencia cierta, pero tenía cara de niño niño, con mayúsculas y a mí no me parecía especialmente agraciado. Que lo quiero que me muero y además es el más simpático y divertido con diferencia, eh 😉 Cada uno tiene sus cosas buenas y menos buenas, nunca malas. Todo sea dicho.
No sé si es el gesto o sus rasgos, pero Rafa nunca fue confundido con una niña.
El caso es que en el último mes ya estoy volviendo a escuchar con cierta frecuencia cómo se refieren a Copito en femenino. No es que me preocupe el asunto, yo digo sonriendo que es un niño y listo, no pasa nada. Pero claro, esto me hace elaborar posibles teorías. Sobre la confusión de las niñas con niños, no tengo mucho que aportar, salvo el tema de los pendientes; si los padres deciden no ponérselos, ésa es la explicación de algunos para dar por hecho que es un crío. Vamos, rara vez llevo yo pendientes y nadie duda de mi género, creo yo 😉 Pero en cuanto a que los niños sean confundidos con niñas tengo una teoría: si son guapos, automáticamente los convierten en féminas. Coño, como si los críos no pudieran ser bonitos y la belleza fuera exclusiva de las mujeres. Pero oye, esto es sólo una teoría, seguro que vosotras tenéis muchas más sobre este asunto, ¿a qué sí?
El otro día recibí en casa un sobre de Unicef. Cuando lo vi, me quedé atónita: contenía un paquete de cacahuetes. No comprendí nada hasta que empecé a leer los papeles que también venían en el sobre. Casi 8000 niños mueren cada día en el mundo por causas relacionadas con la desnutrición. Sí, habéis leído bien, 8000 peques como los míos y los vuestros. Porque además, la desnutrición, que ya es un problema en sí, los hace vulnerables a enfermedades como la diarrea, la malaria o la neumonía. Y por si fuera poco, la desnutrición es un importante obstáculo para el desarrollo de un país, ya limita la capacidad de los niños de convertirse en adultos que contribuyan al progreso de sus comunidades. Como veis, es un terrible círculo vicioso.
El alimento terapéutico listo para usar contra la desnutrición aguda es el tratamiento más eficaz. Su principal ingrediente es la pasta de cacahuete, que aporta a los niños los nutrientes que necesitan para recuperarse. La oportunidad de acabar con la desnutrición y sus consecuencias está más cerca que nunca, ya que existen los recursos y los conocimientos para acabar con la pobreza y el subdesarrollo. Solo en 2014, en UNICEF trataron a 2,3 millones de niños contra la desnutrición aguda grave. Fijaos, con 30 euros se pueden tratar a 25 niños durante un día. Así que quiero compartir con vosotros la Campaña #ahoraNOpodemosparar de Unicef para poder salvar a muchos más niños. Allí podréis hacer la donación que queráis. Yo ya la he hecho.
Y como os podéis imaginar, mi hijo Alfonso me preguntó, nada más ver el sobre, por los cacahuetes, así que le conté todo esto. Sé que su pequeña cabeza no es capaz aún de comprender que no haya comida para todos los niños, porque aquí sobra, pero así va interiorizando que el mundo no es un lugar perfecto.
Si hay un lugar de obligada visita con niños es una granja. Es una forma bonita y real de que los peques descubran y vean de dónde sale la leche que desayunan cada mañana, los huevos que comen… Porque muchas veces creen que todo eso sale directamente del supermercado. Y conocer una granja les permitirá estar en contacto directo con la naturaleza. Este fin de semana disfrutamos de la visita a la granja La Cuesta, en Cudillero. Fue toda una experiencia para los peques, que pudieron montar en pony y caballo, coger y acariciar conejos, dar de comer a las cabras, ordeñar una vaca y tomar su leche directamente… Vamos, que lo pasaron en grande.
Alfonso y Rafa encantados. Eso sí, mucho más valiente el mediano.Y yo me animé a subirme, sólo lo había hecho una vez en la vida.Uno de los mejores momentos: coger a los conejos.
Aunque a Gabriel no pareció hacerle gracia.Quien más disfrutó de las cabras fue Rafa.Y todo en un precioso día de sol.
La visita duró casi cuatro horas, es llevadera pero es cierto que el final se hace ya duro para los más pequeños, que están cansados. Es gratis para los menores de cinco años y cuesta tres euros para el resto de niños y diez euros a los adultos. No tienen web, se contacta directamente llamando al dueño de la granja, que durante el verano hace visitas a diario pero, a estas alturas, las hace en días concretos. Yo creo que es una experiencia, sin duda, que les encanta. Y a los mayores también nos descubre muchas cosas sobre cómo funciona una granja. Sin duda, merece la pena. ¿Qué os parece el plan?, ¿lo habéis hecho alguna vez?
A nuestra generación, esto de Halloween sólo nos sonaba de los libros de texto de inglés. Así que esta fiesta ni nos iba ni nos venía. Pero de unos años, pocos, para esta parte, nos «han metido» la celebración por los ojos. Y oye, que si no tienes interés, pasas y se acaba la historia. Curiosamente, no es una fiesta propia estadounidense, sino que es una celebración pagana de origen celta. Vamos, que se celebraba antes por estos lares. En cualquier caso, hay cosas por las que no podrás obviar este festejo:
1. Tus hijos: esta es la razón de peso por la que no conseguirás pasar de largo esta celebración. Hoy en día, colegios y guarderías dedican clases a hacer las manualidades correspondientes, sean calabazas o fantasmas. Y también se ha puesto de moda disfrazarse y hacer fiestas así que, con hijos, no te puedes quedar al margen. En nuestro caso, es en la urbanización en la que vivimos donde tenemos festejo. Y aunque en años anteriores, Alfonso iba temeroso y sin disfraz, este año estaba encantado con la idea.
Así que hubo que comprar disfraces.
2. La decoración: si bien es cierto que los disfraces propios de Halloween no son precisamente bonitos, con la ornamentación no pasa lo mismo. Cada vez se ven decoraciones más curradas y chulas en cualquier fiesta y es una celebración que deja lugar a la imaginación. No hay muchas fiestas (obviamente, a la Navidad nada le hace sombra) que tengan unas características tan propias y que, a la vez, resulte algo tan llamativo. Y desde luego, en el plano de la comida, se ven cosas sencillamente geniales.
Solo de pensar en el tiempo que dedicó una de mis vecinas a hacer huevos rellenos con esta decoración de aceitunas negras, se me ponen los pelos de punta.
3. Hacer una fiesta: ¡Lo que nos gusta un festejo! En España somos muy dados a celebrar de todo. Así que Halloween es una excusa más para montar una reunión con amigos, con vecinos o con quien sea. Pero el caso es tener justificación para montar algo. Cierto es que es algo que ni me planteaba cuando no tenía hijos, pero ahora empiezan con los whatsapps organizando planes y yo me apunto a un bombardeo. Eso sí, mis colaboraciones en Halloween son escasas, a mí lo de disfrazarme no me va.
En fin, que si no sois aficionadas al festejo, con los peques vais a tener que tragar sí o sí. Y si os gusta, ¡enhorabuena! Otra cosa más que celebrar. ¿Habéis hecho algo especial por Halloween?
Coger la escobilla del váter, vaciar cajones de ropa, subirse a la báscula, meter objetos en la lavadora y pasarse minutos sentados frente a ella viendo cómo da vueltas, aparecer en el baño cuando estás en plena evacuación o en la ducha… Sí, señoras, el gateo abre un mundo de posibilidades a los bebés. Pasan de estar sentados, inamovibles, fijos, con esos juguetes que les vas dando para tenerlos entretenidos un rato, a seguir nuestros pasos allá por donde vamos. Y oye, que cogen una velocidad que ni Alonso. Vamos, ahora mismo, a Gabriel no hay objeto que se le resista.
Desaguisados que te lían en unos segundos.
La báscula y los números.
El gateo, a mí personalmente, me parece divertido. Cuando te das cuentas, notas en tus piernas a un pequeño ser que habías dejado en otra estancia de la casa que, como un cachorrito, te extiende los brazos para que le cojas. O le abandonas unos minutos por el suelo y te lo encuentras haciendo una de las suyas. Pero también me genera un poco de estrés, no sé dónde voy a encontrármelo. Y si le llamas en la búsqueda, no va a darte una respuesta, es lo que tiene que no hable con 10 meses 😉 Y ya no quiero ni contaros cuando hay varios hermanos; la tensión ahora mismo que siente mi hijo Alfonso jugando con algo de Lego estando su hermano pequeño cerca es peor que la de cualquier película de Hitchcock. Si no tenía bastante con Rafa, ahora se mete en medio el pequeño. ¡Con lo bien que estaba quietecito!, debe pensar el pobre.
Nunca dejes tu bolso a mano. Y si lo dejas en lo alto de una superficie, recuerda que la banda o cinta no cuelgue porque tirará de ella.
Pero el gateo tiene muchísimos beneficios. De hecho, cuanto más tiempo lo hagan, mejor. Olvidaos de cogerles con los brazos en alto para que den pasos, no hay prisa. Y ojo, que yo he sido la primera que lo he hecho porque ellos estiran las piernas cuando vas a dejarles en el suelo. Es bueno que gateen para la psicomotricidad, para los músuclos y articulaciones, para el equilibrio, para el desarrollo cerebral y hasta para la vista. Es curioso, en mi casa los tres han empezado a gatear a los 9 meses y medio así que confío en que Copito me de tregua y no camine hasta los 13 meses, como los otros 😉
Concentración máxima frente a la lavadora.
Ah, eso sí, dejan la ropa destrozada y sucia a más no poder. Y en verano acaban con las piernas que parecen recién salidos de la mina. Pero yo siempre les he dejado gatear por todas partes, hasta en el parque. Eso sí, esta vez he comprado en Tutete unas rodilleras de gateo, así evito tener que comprar leotardos cada día.
«Muy limpio»
Con las rodilleras
Me encanta esta etapa de los bebés aunque confieso que me vuelvo loca con un recién nacido. En cualquier caso, cada periodo tiene sus cosas fascinantes. Luego llegará el caminar y el hablar, sin haberme repuesto de las conversaciones de Rafa, ¡sálvese quien pueda!
Antes de que penséis que me he vuelto loca de amor por el running, aclaro que este post lo empiezo yo pero lo escribe Eugenia Hernansanz, una mamá runner que está intentando conseguir algo muy importante para ella: ser la portada de la prestigiosa revista Runners. De hecho, en este enlace podéis votarla para que consiga su sueño, ¡¡no cuesta nada!! Para ella, y para las mujeres en general, es todo un logro, ya que es una revista típica de hombres.
Yo poco puedo aportar sobre running (al que aún a veces llamo footing 😉 , soy una antigua). Cuatro meses después de nacer Gabriel, y viendo que ir al gimnasio era misión imposible por falta de tiempo, decidí empezar a correr. Salgo sólo dos días a la semana, media hora, pero para mí es suficiente y tiene muchas ventajas. No pierdes tiempo ya que empiezas en casa y terminas en casa. Es barato: en todo este año me he gastado 40 euros en unas zapatillas y en la inscripción a la Carrera de la Mujer. Mueves todo el cuerpo y desconectas la mente. Sólo una pega: cuidado con el suelo pélvico tras embarazos y partos, hay que controlarlo; existen incluso dispositivos para que el impacto sea menor en esa zona al correr.
En mi familia, comenzó mi hermano Miguel hace unos años, y este 2015 corrió su primera maratón en Roma consiguiendo un puestazo 73 de entre miles. Después se unió mi hermano Alfonso. Luego fui yo, que corrí por primera vez en junio mi primera carrera oficial. Y la que veis en la imagen es mi señora madre. Sí, a sus 55 años empezó a darle a la zapatilla y hace menos de un mes corrió su primera carrera haciendo mejor tiempo que yo… vamos, lo que se llama abuela runner.
Y hecha esta pequeña exposición sobre mi humilde experiencia, os dejo con la lista, que ha elaborado Eugenia, sobre esas cosas que os pasarán si os convertís o sois mamás runners:
1. Si te acompaña tu marido en las carreras, siempre le harán la misma pregunta: ¿y qué?, ¿tú por qué no corres, chaval? Yo me pregunto por qué demonios tiene que correr él también, ¿es tan raro que de la pareja la que corra sea yo? Cuando son ellos los que corren, a nosotras no nos lo preguntan.
2. Lo primero que vas a a tener que oír cuando digas de que eres runner (especialmente cuando hablas con gente que no corre) es que es malo, que te vas a fastidiar las rodillas ¡¡¡¡para siempre!!! Pues fíjate, hay muchas otras cosas que te puedes fastidiar pero ellos solo piensan en las rodillas.
3. No tienes que parecer una runner para ser una runner: está permitido ir sin mallas de vez en cuando aunque a veces sean taaaan bonitas que tu próximo disfraz de carnaval sea Fabulous Forest Gump.
4. Las que “solo” corremos y no hacemos nada más, ni crosstraining, ni crossfit, incluso ni un miserable Trail (el trail es lo más parecido a querer morir en el monte tipo «La bruja de Blair» que he experimentado) somos objeto de ciertas críticas.
5. A mucha gente, sobre todo a los que no corren, les va a dar igual lo que corras o dejes de correr, si haces o no este u otro tiempo…y lo sabes.
6. En medio de cada carrera te estarás diciendo a ti misma que nunca más volverás a meterte en un embolao así y a los 30 minutos de terminar ya estarás buscando en Internet tu próximo reto. Correr es lo más parecido a un parto natural a lo que te vas a enfrentar en tu vida.
7. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente inepta para ser una corredora.
8. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente como una maldita estrella del rock , ¡¡¡ouh yeah!!
9. Sentirás ganas de saltar a la yugular del que se refiera a tu pasión como jogging, ¿qué leches es el jogging, por Dios?
10. Tus pies se van a ver horrosos: callos, uñas seccionadas en canal, y un largo etcétera. Tendrás que pedir perdón cada vez que vayas a hacerte la pedicura.
11. A veces, solo a veces, otros corredores no te saludarán cuando os cruceis. Mi compañero de fatigas y carreras dice que cuando él va conmigo, nos saludan más 😉
12. Nunca vas a ser la corredora más rápida, ¡¡¡jamás!!!! pero no siempre vas a ser la más lenta.
13. Correr se trata casi tanto de fortaleza física como de fortaleza mental.
14. Nunca, nunca vas a olvidar el momento en que cruces la meta de tu primer Matatón o Medio Maratón, ese momento en el que tus hijas se arrojen contra ti para llenarte de abrazos y besos; nunca olvidarás que tu marido tuvo que viajar con ellas más de 100 kilómetros a primera hora de la mañana y encontrar sitio entre la multitud solo para verte llegar. Os juro que a veces incluso cuando nos enfadamos me acuerdo de eso y se me pasa un poco.
Cada carrera popular es para mi una maratón si ellos me están esperando en la meta, ahí soy una «mami rock star»!!!!Ouuuu Yeah!!!! ¿os animáis a votarme para ser portada de Runners?
Lo sé, en cuanto veáis la primera imagen de la celebración del cumple de Rafa, pensaréis que hubiera sido la decoración perfecta para el de Alfonso. Pero es que solo hace unos días descubrí algo para madres torpes con las manualidades, como servidora, y no me pude resistir. Bueno, también viene muy bien para las que no tienen tiempo, que yo sé que a muchos padres no les da la vida para preparar ciertos detalles de los cumpleaños de sus hijos. Pero fue ver esta caja de Have A Sweet Day llena de balones de fútbol y me quedé fascinada. Lo sé, mi pasado hiper futbolero y un futuro que, con tres varones, se presenta también animado con el balompié, me están pasando factura 😉
Cajas exclusivas de muchísimas temáticas. ¡Ahora hay una para Halloween genial!Mantel imitando céspedPidiendo la caja por internet, puedes personalizar las pegatinas con el nombre.
Como ya os he comentado alguna vez, hasta que los niños cumplen tres años, lo celebramos en familia y con nuestros amigos, ya que aún no ha habido tiempo para que Rafa conozca bien a sus compañeros de cole ni de que nosotros nos relacionemos aún con sus padres, así que este año lo hemos tenido tranquilito. Aún así, entre mis sobrinos, mis padres, hermanos y mis amigas y sus hijos, ya estuvo bastante bien. El «cumpleañero», que es lo importante, lo pasó fenomenal.
El brownie de chocolate hecho por la abuela… A ver si la próxima vez que lo haga, estoy pendiente y os cuento la receta. Estaba impresionante.
Y cómo no, el tema de los regalos da para mucho cuando hay hermanos. Vamos, que Alfonso se iba encargando de abrir los obsequios como si de su representante se tratase, yo es que me parto al verlos. La que le espera al pobre Gabriel dentro de un mes. 😉
Resumiendo, lo pasamos muy bien; los niños estuvieron encantados y fue la excusa perfecta para ver a mis amigas y juntarnos con sus hijas (sí, todas mis amigas tienen féminas, mis niños van a estar super solicitados 😉 ). Espero que os haya gustado la idea de las cajas de decoración para fiestas, las torpes como yo agradecemos un montón este tipo de ideas. ¡Buen comienzo de semana!
Sé que piensas que estás en una situación extraña; y no es para menos. Primero, naciste y ya tenías un referente, alguien en quien fijarte, a quien observar, a quien seguir y a quien imitar. Viniste al mundo y ya lo hiciste condicionado por otro niño, para bien y para mal. Tuviste la gran suerte de que, durante un tiempo, todos los ojos estuvieron puestos en ti. Y es que existió una época en la que fuiste el pequeño de la casa. Eso, lo sabes, tiene muchas ventajas y saliste triunfante en tus «disputas» con tu hermano mayor, que es el que siempre cede. Sin embargo, aquello fue temporal y duró poco, muy poco. De repente, un día, dejaste de ser el benjamín de la casa para quedarte ahí, en medio, sin saber muy bien cuál era tu papel. Y eso no es fácil; dejar de ser el bebé de la casa es un paso difícil de asumir, y así lo demostraste con tus rabietas poco antes de la llegada de un nuevo hermano.
Los medianos sois los «niños sandwich» y eso debe ser complicado. Hay una época en la que tenéis la necesidad de llamar la atención, supongo que es lo normal cuando estás entre dos aguas. El mayor siempre suele ser un referente y es el primero en hacer muchas cosas. Y el pequeño es un bebé al que todo el mundo mira. Por eso, hijo, buscaste recursos continuamente para hacerte notar. Dice el refrán que «el hambre agudiza el ingenio» y contigo se cumple perfectamente el dicho. Estar en medio te hace ser más divertido y gracioso, te hace especial. Por eso, yo me casé con un mediano 😉 Eres creativo, genial, buen comunicador y, en tu caso, la bondad es tu fuerte.
Seguir a un mayor, al que continuamente vigilas, y estar pendiente de un pequeño te ha convertido en un excelente negociador y hace que te relaciones con niños de todas las edades; te adaptas igual de bien a los juegos de un bebé como a los de los mayores. Es más, tienes la gran suerte de que, no sólo tienes amigos en tu clase, sino que además te has convertido en uno más del grupo de colegas de tu hermano mayor. Y eso es genial, te has creado una maravillosa red de defensores en el colegio que te trata de tú a tú. Como ves, eres un privilegiado, no está tan mal eso de estar en medio. Y lo mejor de ser el mediano es, sin duda, que eres el punto de unión entre hermanos. No me digas que eso no es maravilloso. ¡Feliz tercer cumpleaños, Rafa!
Todos los niños fantasean con tener una cabaña o una casa en un árbol; yo hubiera dado cualquier cosa por lo segundo. Lo de la cabaña lo tuvimos a mano siendo niños, existía en el jardín de mis abuelos pero nunca la acondicionaron para nosotros porque se usaba para guardar leña o cosas de jardinería. Así que entrábamos, porque tenía su encanto pero poco más. Este verano decidimos que la arreglaríamos para los niños. Mi hermano Juan se puso manos a la obra y aquí os enseño imágenes de los cambios y el resultado.
Así estaba la cabaña una vez que la vaciaron mi hermano y mi padre.
Mesa azul, sillas de colores y cesta de almacenaje de juguetes de Ikea
Ahora tengo a mi padre discurriendo (que ya sabéis que es como Einstein 😉 ) el tema de la luz porque en la cabaña no hay electricidad. Y creo que me animaré a colgar algunas cositas más en la pared, pero vamos, está ya habitable. En el cumple de Alfonso fue un exitazo y me da que van a pasar muchas tardes allí metidos, ¿os gusta cómo ha quedado?
Nos guste o no, por muy apañados que sean nuestros cónyuges, hay aspectos que no acaban de dominar. Esto es así, por la misma razón que maridín sabe que, si queremos dirigirnos a un sitio, debe ser él quién mire la forma de llegar porque yo me perderé por el camino. En las parejas, siempre hay unas cuestiones en las que nosotras llevamos la voz cantante, y otras en las que son ellos los que se ponen manos a la obra. Así que, si vais a hacer alguna escapada sin familia o tenéis un viaje de trabajo, no olvidéis que:
–No saben combinar la ropa de los niños: y esto suele pasar hasta con los varones que coordinan bien los colores de sus propios estilismos. Con los críos un poco mayorcitos pueden hacer apaños decentes pero con los bebés y las niñas la lían pero bien. En concreto, no sé qué problema tienen con los leotardos y, por supuesto, no distinguen tonalidades, los azules son todos son iguales, según ellos. Como este tema ya lo tengo muy conocido porque hace unos años tenía que ir a Madrid por trabajo cada dos semanas, los looks los dejo bien preparaditos, que ya me encontré alguna vez a Alfonso casi disfrazado cuando era un bebé.
–No discurren el menú: Oye, que como son sólo dos días, pues no se complican y eaa, pasta, pizza, pollo… Y como sabes que es temporal, no te importa pero ¿y si tuviera que irme una semana? Pues creo que habría que dejar una lista con la carta para cada uno de los días y, en muchos casos, algunos platos preparados. De hecho, si tienes un bebé y toma puré, cuidado porque la cantidad de puerro que le ponen puede convertir el triturado en algo imposible de ingerir. Y ojo, que servidora no es precisamente una buena cocinera pero es que maridín todo lo apaña con un poco de carne (de hecho, es el rey de las barbacoas). Yo sé que algunas me diréis que vuestras parejas cocinan mejor que vosotras y os aseguro que si yo trabajara 8 horas fuera de casa, este hombre iba a aprender sí o sí a hacer un puré comestible. Pero ahora, del tema cocina me encargo yo.
–Ley de Murphy: da igual que en los últimos 7 meses ninguno se haya puesto malo en tu casa. No importa que el mayor solo caiga enfermo una vez al año porque, cuando tú te vayas, será precisamente cuando se ponga malo (con visita a urgencias incluida). Así que, si tienes más de un hijo, dispón siempre de un plan B, es decir, ten a mano a tus padres o suegros. Y para más inri, el mediano te mete un gol por toda la escuadra. ¿Que ésa semana la mitad de sus compañeros están enfermos de la barriga? Pues el niño llora y le dice a la profe que se encuentra mal y claro, con semejante percal en el cole, te llaman justo cuando ya estás en el avión a punto de apagar tu móvil para despegar. Así que te pasas el viaje pensando en la que le espera a tu señor esposo y sufriendo por el panorama. En fin, como decimos en Asturias, muy «guapo» todo.
Mi momento de relax en la bañera después de saber que Rafa estaba como un toro y más feliz que una perdiz en casa de los abuelos. Y por supuesto, antes de que Alfonso se pusiera malo.La visita nocturna a La Alhambra, una de las cosas que más me apetecía de esta escapada…
Y ya no me voy a detener en más cuestiones como la lavadora porque fijaos, tú les dices que pongan el lavavajillas, que pasen el aspirador o cualquier otro artilugio, y lo ponen en funcionamiento sin problemas. Pero con la lavadora tienen una guerra y te la juegas a que los calzoncillos de los niños acaben rosas. Así que lo mejor es dejar apuntado el programa exacto y los grados para que los uniformes sigan vivos. Os digo una cosa, yo no me iba sin familia (sin niños hemos hecho un par de escapadas estos años) desde que teníamos sólo a Alfonso, pero el viaje que hice este fin de semana a Granada sola con compañeras ha resultado tremendamente divertido y he desconectado, relativamente. ¿Hacéis algún plan con amigas dejando a los peques con el papá?, ¿tenéis que viajar por trabajo y dejáis a vuestros chicos al cargo de los niños?
Una cree que con tres niños en casa ya no le quedan demasiados descubrimientos que hacer en esto del cuidado de las criaturas. Y oye, pienso que tirando de sentido común, no he metido la pata en nada importante, por ahora. Luego el tiempo me irá diciendo en qué me he equivocado y en qué he acertado. El caso es que este fin de semana tuve la suerte de que me invitaran, junto a otras 20 blogueras de toda España, a un viaje a Granada para conocer de primera mano el informe «La leche como vehículo de salud en la población«, impulsado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y apoyado por Puleva. No hablamos de marcas ni de productos en particular y, sin embargo, charlamos, y mucho, sobre salud y hábitos alimenticios de los niños. Y éstas son las cuestiones que más llamaron mi atención:
–La vitamina D es fundamental: sí, ésas gotas que nos recomienda el pediatra para los menores de 12 meses. Las mismas que se me olvida muchos días darle a Gabriel y que, por supuesto, ya no se me volverán a olvidar. Cada vez hay más estudios que demuestran sus beneficios y, a veces, algunas personas ponen en duda que sean necesarias en sitios donde hace sol.
–El déficit de hierro afecta al desarrollo cerebral: Yo siempre supe de la importancia del hierro y lo tengo muy en cuenta en la alimentación de todos pero claro, saber que el cerebro de un niño alcanza el 50% de su tamaño durante los 3 primeros años de vida, me ha resultado un dato lo suficientemente relevante como para que lo debamos tener en cuenta.
–Un desayuno perfecto: ésa fue una de las preguntas que planteé yo. Y la respuesta fue contundente: lácteo+cereales+fruta. Me he dado cuenta de que he cumplido siempre (desde que empiezan con la alimentación complementaria) los dos primeros puntos pero no el de la fruta. Siempre incluyo una pieza en la merienda, eso mis peques saben que es lo primero, pero no lo hago en el desayuno así que a ver si me animo con los zumos naturales.
Y éste es mi careto haciendo preguntas, con la única bloguera que conocía en persona (Mamá Gnomo) al lado y con la que tengo muchas cosas en común: somos de la misma quinta, madres de tres (ella niñas) y periodistas.
–La leche siempre entera: ésta es otra de las cuestiones que pregunté yo, al escuchar muchas teorías sobre si deben dejar de tomarla a una edad o sustituirla por semi. La leche siempre es necesaria y a los niños, e incluso adultos, se recomienda que la tomen entera salvo casos de sobrepeso. Si un niño está por encima de un peso saludable, hay que mirar qué otras cosas consume (grasas, azúcares) pero no necesariamente hay que cambiar a leches semidesnatadas. Por cierto, quien dice leche, dice lácteos. Lo digo porque a esta servidora no le gusta la leche pero consumo varios lácteos al día.
–Saltar a la comba al sol: siiiiiii, habéis leído bien. Un ejercicio como saltar a la comba (espero que dar patadas a un balón sirva también) a la luz del sol mejora la salud ósea. Cruzo los dedos para que los primeros 12-13 años de vida cuenten mucho, que luego tuve una edad en la que me volví muy vaga para eso…
Pues estos son algunos de los aspectos que más me llamaron la atención de la exposición del profesor Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Bilogía Molecular y Presidente de FINUT, y de nuestra genial charla con los doctores José Maldonado (Profesor del Departamento de Pediatría de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada) y Víctor Navas López (Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil en el Hospital Materno-Infantil de Málaga y Miembro de la Asociación Española de Pediatría). Desde luego, os aseguro que salieron un montón de cuestiones más relacionadas con la nutrición y salud de los peques. ¿Os ha llamado la atención alguna de las cosas que he mencionado? Y mañana os cuento qué pasa cuándo dejas a tu marido un fin de semana completo a cargo de tres niños 😉
Hace unas semanas, publiqué en Instagram un dibujo de mi hijo Alfonso que me hizo pensar. A priori, una ilustración de mi retoño no tendría nada de especial para este blog, sólo debería serlo para mí, que soy su madre. Pero creo, de verdad, que sus pinturas nos dan mucha información. El primer día de cole de este curso, su nuevo profesor les pidió que hiciesen un dibujo de sus vacaciones. Sé que lo conté en su momento, pero fue un verano en el que no paramos; cruzamos la Península en coche, conocimos muchas playas, estuvimos con muchos amigos, nos fuimos a una casa impresionante en Portugal con más amigos, subieron en barco, en Tuk-Tuk, en atracciones variadas… Y su dibujo fue el que veis. Por el momento, no le veo dotes para la pintura 😉
Como ninguna lo habréis descifrado (cuando me lo enseñó yo tampoco sabía qué era) os explicó lo que él me contó. El monigote es él y la línea alargada que sale de Alfonso es un láser. Está en el jardín de mis padres. Es curioso, en todo el verano sólo durmieron una noche en casa de mis padres y ése fue el dibujo de sus vacaciones. Retrata el momento en que, ya de noche, sale con su abuelo y con Rafa a ver las estrellas y constelaciones. Porque otra cosa no, pero el abuelo es para ellos una fuente de sabiduría inagotable. Que lo es, porque siendo Catedrático estudia otra carrera que nada tiene que ver con las enseñanzas que dio en la Universidad.
No soy de esas madres que se quejan de que los abuelos malcrían a los niños, pero oigo a muchas que sí lo hacen. No puedo juzgar cada situación pero hay que hacer un ejercicio de empatía y ponerse en su lugar, ¡quién nos verá a nosotras dentro de 30 años con un bebé o un niño! Entiendo que, si tus hijos pasan varias horas al día con sus abuelos, es lógico que se les pida que no les compren todos los días gusanitos, por poner un ejemplo. Pero hay que entender que no pueden, ni deben, ser tan estrictos o rigurosos como a veces lo somos los padres. Paraos a pensar en vuestros abuelos, en los recuerdos que tenéis de ellos y reflexionad sobre todos aquellos sitios especiales a los que os llevaban y las cosas que os compraban, eran únicas.
Mis recuerdos de infancia pasan por las hogueras que hacíamos con mi abuelo en el jardín tras haber recogido las hojas caídas de los árboles; mis memorias de niña pasan por las tardes de agosto en la Feria de Muestras de Asturias con mi abuela, que nos compraba todos los abalorios habidos y por haber a mis primas y a mí. Y ahora veo a mis peques, emocionados especialmente con mi padre y pienso que tienen que disfrutarse mutuamente. Que no hay ninguna necesidad de que ellos les eduquen como lo hago yo y que deben ser flexibles (que no blandos). Porque resulta que, parte de los recuerdos de infancia de nuestros hijos, van a ser forjados por nuestros padres. Y así me lo hizo saber Alfonso con su dibujo.
He parido tres veces. Mis partos han sido rápidos y vaginales, que no es lo mismo que naturales. Hago esta aclaración porque leo en muchos medios que Fulanita ha dado a luz de forma natural y, acto seguido, veo la palabra epidural. No es lo mismo vaginal que natural. Puede ser las dos cosas o ser solo vaginal, o ninguna, como es el caso de una cesárea. Yo sólo tuve uno natural de los tres (suficiente, por cierto). Pero en cualquier caso, no es hoy el tema del post sino que me centro en mis vivencias con la epidural. He tenido tres experiencias muy distintas, y no me refiero a que las haya habido buenas y malas; sencillamente, he dado a luz con mucha, sin nada y con poca epidural. Vamos, variadito.
Lo primero, lo que hoy cuento es una experiencia personal; habréis oído un montón al respecto y tendréis las vuestras propias, como hay cientos de historias de partos. ¿La epidural tiene riesgos? Pues claro. Lo que ocurre que no son graves (puede ralentizar el parto, el dolor solo se alivia en una parte del cuerpo, puede dar dolor de cabeza, mareos…), es decir, no es que te puedas morir por usarla, que entonces yo sería la primera en parir sin ella. Cada una debe valorar las cosas. Yo reconozco ser fan de este invento. En realidad, sólo el parir ya implica escollos (por desgracia, conozco dos casos de bebés que murieron durante el parto), al igual que hay más riesgos pariendo a los 35 que a los 25, o a los 40 que a los 35. Esto es así estadísticamente. Pero en los países desarrollados todo está muy controlado y nadie se plantea tener hijos a los 25 por los riegos, sino que cada una lo hace cuando cree que puede o quiere. Dicho esto, paso a detallar mis partos:
Primer parto: inducido en la FPP por motivos personales (hoy en día no lo haría, y jamás me lo hubiera planteado antes de la semana 40). Las inducciones conllevan epidural, entre otras cosas, porque te ponen oxitocina artificial y doy fe de que las contracciones duelen muchísimo más que en un parto espontáneo. Duración del parto: 5 horas y media. Dolor: Ninguno. Epidural: debió ser mucha, no sentí nada.
Segundo parto: Aviso a navegantes, son los partos más rápidos, más que terceros, cuartos y sucesivos (y tiene una explicación científica que me detallaron dos matronas y que algún día contaré). Entré al hospital caminando tranquilamente tras darme una ducha y desayunar en casa empeñada en que, si maridín no se hubiera puesto pesado, yo hubiera podido dejar al mayor en la guardería y… ¡sorpresa! Me dicen en Urgencias que estoy de ¡8 centímetros! Grito: «No puede ser» y maridín cree, desde fuera, que me han dicho que es una niña. Nada más lejos de la realidad 😉 Duración del parto: 1 hora. Dolor: salvaje, no creo que haya nada parecido (eso sí, breve). Epidural: Cero patatero por más que la pedí a gritos creyendo que moriría ahí mismo.
Tercer parto: Iba mentalizada de que igual no había anestesia, por si no llegaba a tiempo. Llegué al hospital de 3 centímetros y cuando fui a dilatación ya estaba de 7. Pude elegir entre poner epidural o no. De hecho, la matrona me dijo que iba como Fernando Alonso y que para qué ponerla. Pero no, lo vi claro. Me vino a la cabeza el dolor del parto de Rafa y no quise pasar por ello otra vez. Duración del parto: 2 horas. Dolor: fuerte pero soportable. Epidural: Sí, pero una dosis muy baja teniendo en cuenta la rápida dilatación.
¿Qué creo que es mejor y que además se está haciendo? Poner dosis bajas. Habrá quien tolere el dolor pero para mí es demasiado intenso. Y creo que no soy muy quejica porque estando de 8 centímetros me parecía soportable. Con las dosis bajas te aseguras que sentirás cuándo debes pujar y te aliviará el dolor, y eso ayudará a que el parto no se ralentice. No os creáis que no dolerá, porque de verdad, entre poca epidural y mucha hay un abismo, como lo hay entre poca epidural y ninguna. Diría que el parto de Gabriel fue perfecto, pero ya os conté que lo empañó el que la placenta no saliera de forma espontánea y me la tuvieran que sacar manualmente, lo pasé mal.
En cualquier caso, cada una que decida. Yo volvería a hacer uso de un medio que alivia el dolor. Y ojo, que a pesar de los riesgos, puede ser beneficiosa en casos de mujeres con enfermedades cardíacas o diabéticas. Y todas conoceréis algún caso, como el de mi cuñada, que se pasó horas y horas con contracciones dolorosas y apenas sin dilatación y en cuanto se la pusieron, aquello fue rapidísimo. La mente juega un papel importante y para algunas puede ser un alivio. De hecho, todas las madres que conozco que decían que no la usarían, acabaron pidiéndola 😉 No pasa nada, no tenemos que ir de valientes por la vida. ¿Cuál es vuestra experiencia con la epidural?, ¿habéis usado otros métodos para aliviar el dolor?
¡Quién nos ha visto y quién nos ve! ¡Lo que cambia el concepto de las fiestas! Que durante años sales de noche y ahora lo haces de día. Que antes, si decidías ir a las atracciones, era para que te pusieran el estómago en la garganta (y eso que siempre he sido yo muy gallina para esas cosas) y ahora es para hacer fotos con cara de alelada a los churumbeles a los que saludo casi desencajando los hombros. Así es la vida, todos son etapas y ciclos. Y oye, después de un día intenso con tres criaturas, yo no tengo el body para mucha juerga.
Una de las cosas curiosas que aprendí es que, a las atracciones, allí las llaman ferias.
Deseando que se le pase a Alfonso esta nueva afición que está cogiendo por las carreras.
Resulta que, casada con un maño, me estrené este año en las fiestas del Pilar y oye, no os creáis que por ser la primera vez nos excedimos en esto de salir y bailar. No, qué va. Que sí, que hicimos un esfuerzo y nos animamos a salir una noche a cenar con unos amigos y tomar un par de copas pero la cosa no da para más. Porque eso, después de un día movido, ya es como para tirar voladores. Que digo yo que meterse en el tranvía con silla gemelar y llegar a la Plaza del Pilar en pleno barullo, es ya suficiente festejo. Y si a eso le sumas hacerlo con dos globos de helio del tamaño de Gabriel, pues ni os cuento los malabares por la calle y en convoy a tope.
Y eso que no nos dio por ir ni a la ofrenda ni a otros focos de aglomeración de niños. Porque otra cosa no, pero planes para los niños en las Fiestas del Pilar hay para dar y tomar: circo, desfile de Gigantes y Cabezudos, títeres, ferias… Otro año más y mejor. ¿Qué tal el Puente?
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