Categoría: salud

  • Entrenamiento y nutrición en la mujer

    Entrenamiento y nutrición en la mujer

    Con Marcos Vázquez.

    Productos light, dietas détox, miedo a coger peso, la obsesión con la báscula… Todo esto y mucho más está muy presente en los mensajes que rodean el mundo de la alimentación y del entrenamiento femenino. ¿Por qué hay tantos mitos?, ¿qué hay de verdad en todo esto?, ¿realmente las mujeres tenemos que adaptar nuestra alimentación y entrenamiento?, ¿cómo nos influye la menstruación? De todas estas cuestiones charlamos hoy con Marcos Vázquez, fundador de Fitness Revolucionario

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  • Trastornos Alimentarios y Redes Sociales

    Trastornos Alimentarios y Redes Sociales

    Cuando controlas tanto tu cuerpo que eres capaz de pasar días sin apenas comer unas piezas de fruta. O puedes irte al lado contrario y perder completamente el control de tu cuerpo, comiendo de forma compulsiva una cantidad ingente de comida que luego tienes que expulsar para no engordar. Conozco los estragos de los trastornos alimentarios y, si no tienes ayuda, es complicado salir de ese círculo. Es algo que conocí hace casi veinte años, y por entonces el acceso a internet era escaso. Hoy en día, la información y la desinformación están al alcance de la mano, a un clic, en nuestro teléfono móvil. Y eso aún puede complicar más una situación que, ya de por sí, es difícil de gestionar para los que lo sufren y para sus familias.
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    Las búsquedas relacionadas con los términos de anorexia y bulimia se han disparado un 470% en los últimos años. Es realmente terrible que los adolescentes puedan encontrar tantas cosas que les hagan daño en Internet. Además, las redes sociales están favoreciendo la difusión de estos contenidos y conversaciones, generando un efecto multiplicador. Los padres debemos estar al tanto. La tecnología es un gran avance cuando se usa bien. Si no se hace así, puede destruir. Esta campaña de Orange sobre Trastornos Alimentarios y RRSS dentro del marco de su proyecto “Por un uso love de la Tecnología” es muy gráfico.
    trastornos alimentarios y redes sociales

    En este momento, estas son algunas de las cifras que hay en la red con respecto a los trastornos alimentarios:

    1. Existen 2 millones y medio de publicaciones etiquetadas con #Anorexia y casi cuatro millones
    con #ana #mia.
    2. El 60% de los pacientes con trastornos alimentarios buscan contenidos en internet que, como consecuencia,
    ponen en riesgo su salud.
    3. El 85% de personas que padecen estos trastornos comienzan a buscar contenidos de esta naturaleza cuando son
    menores de edad. Además, 1 de cada 4 sigue haciéndolo cuando es adulto.
    4. El 87% de las familias desconoce este problema, solo un 40% se acaba enterando. Es decir, más de la mitad de los padres no conocen lo que está ocurriendo.
    Como veis, las cifras son tremendas. No es cuestión de alarmarse más de la cuenta, simplemente hay que saber que estos contenidos existen, que los adolescentes y jóvenes pueden acceder a ellos en un solo clic y que los padres debemos conocer si nuestros hijos están teniendo acceso a todo aquello que pueda dañar su salud. Tenemos una enorme responsabilidad y un reto muy importante con respecto al uso que hagan nuestros hijos de la tecnología.
  • Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Fue en el embarazo de Carmen cuando supe, tras una citología, que tenía una lesión precancerosa en el cuello del útero, producida por una infección del Virus del Papiloma Humano (VPH). Como sabéis, el 80% de las mujeres tenemos este virus en algún momento de nuestras vidas. Habitualmente, este virus no da mayores problemas ya que desaparece sin hacer nada. Pero en algunos casos, la infección prevalece porque el cuerpo no elimina el virus y es cuando produce una lesión. Una citología en el primer trimestre de embarazo de Carmen, en abril de 2017, detectó la lesión precancerosa. En un post (que os recomiendo si no lo habéis leído) os conté un poquito más sobre el VPH y la conizazión que me realizaron en octubre de ese mismo año, dos meses después de perder a la niña.

    Conización de cuello de útero

    La conización cervical es un procedimiento quirúrgico para extirpar una parte del cuello del útero que se realiza a mujeres que a las que se ha diagnosticado una lesión precancerosa o premaligna en el cuello del útero. Supongo y espero que todas las que me leéis os realicéis las citologías pertinentes cada cierto tiempo. Según la Sego (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) se iniciará la citología a los 25 años y se repetirá cada 3 -5 años hasta los 65 años (luego también hay que ver cada caso). Desde que las mujeres empezaron a ser sometidas a esta prueba, las muertes a causa de cáncer cervical o de cuello de útero han disminuido un 70%. De las mujeres que todavía mueren por un cáncer de cérvix cada año, más del 50% no se ha hecho una citología en los últimos 5 años. Así que, por favor, revisiones.

    Como os podéis imaginar, todo esto lo supe después de aquella citología, ya que a las mujeres de nuestra generación no se nos dio apenas información sobre el VPH y además yo no entro dentro del grupo de conductas ni factores de riesgo como el tabaquismo, sobrepeso, antecedentes familiares… salvo haber tenido tres embarazos a término, que se ha comprobado que es un factor de riesgo. Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino y algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral.

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Embarazo después de una conización de cuello de útero

    Como os podéis imaginar, la primera reacción al recibir una llamada de Oncoginecología es para caerse al suelo del susto. Luego ya hablé con mi matrona y me dijo que habría que hacer una pequeña intervención en el cuello del útero después de dar a luz y todos tan contentos. Ilusa de mí que recuerdo pensar que oye, como si me quitaban el útero entero, dando por hecho que aquel bebé ya sería el último. Luego pasó lo que ya sabéis y entonces fue como, aparte de todo el dolor que arrastraba, me entró el miedo por lo que implicaba esa operación para un futuro embarazo. Porque si algo tenía claro es que quería volver a intentar tener otro hijo pero no a cualquier precio, ni quería volver a pasar por lo que pasé ni tampoco que aquello fuese un problema para mi salud.

    Se me ocurrió buscar información en internet y madre mía, ¡en qué momento! Os recomiendo que no lo hagáis. Yo preferí quedarme con lo que me contaron mujeres de mi entorno y algunas que me escribisteis a través de rrss, que tuvisteis embarazos completamente normales después de haber sido sometidas a una conización. Porque como ya os podéis imaginar, cuando te pasa algo, de repente, te enteras de decenas de historias parecidas. Y por supuesto, hablé con el ginecólogo de la Seguridad Social y con uno al que empecé a ir en ese momento. Uno me dijo que recomendaba esperar unos 6-12 meses después de la operación y otro que, si se hacían dos citologías posteriores y el cuello del útero estaba bien, podíamos ponernos a buscar.

    Y eso hicimos, mi conización fue en octubre de 2017. En diciembre fue la primera citología, y en febrero de 2018 la siguiente, teniendo ya permiso médico para buscar el embarazo, del que me enteré en abril. El embarazo de Aurora transcurrió con normalidad; en la semana 20 el ginecólogo vio que el cuello del útero estaba pelín corto y me recetó progesterona. Sin embargo, en una revisión posterior me dijeron que estaba perfecto así que dejé de tomarla. Los embarazos tras una conización cervical se han relacionado con riesgo algo aumentado de parto prematuro, de ahí que haya un control más exhaustivo y durante la gestación se mide la longitud cervical a través de ecografías.

    Como las rrss son muy atrevidas, hubo quien me escribió diciendo que menuda locura volver a quedarme embarazada tras lo que me pasó y tras una conización. Lo que me pasó fue un accidente, como si voy por la calle y me hago un esguince pisando mal. Y lo de la conización no impide  un embarazo normal, lo puedo decir por el mío y por dos personas de mi entorno. Y lo puedo decir porque, en todo momento, yo seguí indicaciones de profesionales de la salud, porque en este país somos todos muy dados a ser médicos.

    ¿Con esto qué quiero decir? Que si alguna está en esa tesitura, debe hablar con su ginecólogo. Que un embarazo tras una conización puede ir perfectamente bien, o no. Como cualquier otro embarazo. Que hay grados de conización o mujeres que han sido sometidas a esta intervención en más de una ocasión en los que quizás no es aconsejable un embarazo o en los que se deben tomar medidas especiales (cerclaje, reposo). En resumen, y que quede claro, lo primero que hay que decir es que un embarazo tras una conización suele transcurrir con normalidad en muchos casos. Y lo segundo, es tu ginecólogo quien te dirá cuánto esperar y qué es conveniente hacer, no es la señora del quinto ni la de la red social. Y gracias a confiar en quien debía, tengo conmigo a Aurora.

    Espero haber arrojado un poquito más de luz a este tema del que tan poco sabemos.

  • Seguro de vida familiar, ¿sí o no?

    Seguro de vida familiar, ¿sí o no?

    No creí yo que hablaría sobre seguros de salud o vida. Supongo que porque es algo que no te planteas cuando todo va bien, o igual sí, y aunque mucha gente los tiene yo lo veía como algo que no necesitábamos. Cuando la vida da un vuelco, cuando llega algo malo de una forma totalmente inesperada, te replanteas ciertas cosas. Bueno, te replanteas muchas cosas. Y yo, desde octubre, cuando empecé a asimilar la pérdida de mi bebé, comencé a plantearme la idea de contratarlo. Es más, varias madres que pasasteis por la misma situación, me escribisteis y me recomendasteis que lo hiciera. Pensando también en futuros embarazos, nada se vuelve a vivir igual.

    Así que pasé semanas preguntando a gente de mi entorno, a mi mejor amiga, primos, llamando a varias compañías conocidas, comparando información, opiniones en foros… y mientras estaba investigando sobre seguros de salud, también empecé a indagar en los seguros de vida. Por ejemplo, vi uno de Reale para familias que, además de proteger a mis hijos y a mi marido en caso de que yo falte (con capital para que puedan afrontar los gastos de la hipoteca, el colegio o la universidad), también está pensado en el caso de que  alguno de mis hijos tuviese una enfermedad grave infantil, con un importe para pagar determinados tratamientos que fuesen necesarios para los niños o para hacer frente al gasto de una persona que me ayudase en su cuidado. Bueno, me parecieron detalles interesantes frente a otras opciones que también fui mirando.

    No es que piense que vaya a pasar nada malo pero ahora sé que puede pasar porque realmente la vida es impredecible, da igual que te empeñes en planificar porque, de repente, las cosas pueden torcerse y que algo no sea como esperabas. Doy fe.

     Algunas ventajas de tener un seguro de vida para la familia completa:

    1. Es una opción cómoda: Todos los miembros de la familia protegidos bajo una misma póliza.
    2. Protección familiar: es decir, para todos. Y a poder ser que cubra fallecimiento, anomalías y patologías en recién nacidos y enfermedades graves infantiles y riesgos en niños de 1 a 18 años  y coberturas opcionales como la incapacidad permanente absoluta.

    Bueno, pues que en esas estoy. Dándole vueltas a si ahora coger un seguro de vida para todos, ¿tenéis algún seguro de vida para vosotras o para toda la familia?, ¿estáis contentas? me interesan mucho vuestras opiniones.

  • Jarabe natural para tos y congestión, sin gluten y sin lactosa

    Jarabe natural para tos y congestión, sin gluten y sin lactosa

    Creo que es la primera vez que recomiendo en el blog un jarabe, no medicamento, que quede claro. Lo cierto es que, en ese sentido, mis niños nos lo han puesto fácil; si alguna vez se ponen enfermos, que suele ser en pocas ocasiones, es más habitual que sea del estómago, en concreto el mayor. Además, hemos tenido la gran suerte de que no han tomado nunca antibióticos; estos niños son un poco como mis hermanos, chicarrones del norte. Que no será porque Rafa no tiene afición por meterse en charcos los días más fríos del año. O porque no pasen fresco en entrenamientos y partidos. Pero bueno, de lo que no nos libramos es de algunas toses ¡y que todo sea eso! Y más que nada, cuando les da es por la noche. Intento siempre, cuando eso pasa, que pongan la cabeza un poco más alta que el resto del cuerpo pero como se mueven tanto, dura más bien poco ese remedio.

    Hace días me enviaron los jarabes para niños Phytobronc de Bio3 sin tener muy claro cuándo los podríamos probar. Conozco la marca, estuve tomando colágeno el año pasado, que corrí muchos kilómetros, así que ya tenía referencias y sus productos son naturales, hechos con plantas obtenidas de agricultura ecológica. No es un medicamento, para cualquiera de esas cosas ya están los médicos a quienes preguntar. En este caso, hablo de un jarabe balsámico natural a base de miel y plantas medicinales con Llantén, Grindelia y Helicriso; plantas, ricas en mucílagos y gomas con efectos antiinflamatorios, mucoadhesivos y protectores que calman la irritación, eliminan los mocos y protegen la mucosa.

    Composición

    Una de las cosas que he valorado mucho es que no tiene azúcar, sino que lleva miel ecológica para endulzar, de manera que es más fácil que los niños lo tomen. Y además, la miel refuerza también la acción del jarabe. A Gabriel, que se lo he dado un par de noches antes de acostarse porque tenía tos, le ha gustado mucho. A Rafa, que se lo ofrecí también un par de días, no le emocionó. Pero lo tomó, lo cual ya es mucho cuando se trata de niños. Además, se puede consumir en niños a partir de un año de edad, y para las que queráis saber sobre el tema de las alergias, no contiene ni gluten ni lactosa. Yo os lo recomiendo para casos como los de mis hijos, para cuando están congestionados o con tos. En caso de otros síntomas, ya sabéis que están los médicos. Y para adultos, también hay jarabe con sabor a eucalipto y anís, pero aún no he tenido que probarlo. Y que sea así 😉

  • Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Aclarando el asunto.

    Todo empezó con una llamada de Oncoginecología en la semana 13 de embarazo. Te dicen que tienes que ir allí tal día para hacerte no sé qué prueba porque la citología ha salido alterada. Y te quedas tan en shock que no reaccionas. Buscas citología alterada en Google, ves la palabra cáncer de cuello de útero y empieza el agobio. Citología alterada, embarazo, VPH, cáncer, conización. Hasta que decidí hablar contactar con Nuria, mi matrona en el segundo y tercer embarazo, para preguntarle. Fue la primera en tranquilizarme. Después, llamé a una enfermera de Ginecología para quedarme del todo tranquila. Y lo cierto es que me quedé serena, ya sabéis que tiendo a quitarle importancia a las cosas y soy de las que piensa que no va pasar nada malo, ya veis. Además, al día siguiente caí en la cuenta de que esa historia me sonaba que le había pasado a una amiga (luego descubres a unas cuantas personas más conocidas o de tu entorno) y me dijo que no me preocupara, que se operaba después del parto y listo.

    Citología alterada en el embarazo

    La verdad es que esto es como todo, no sabes la cantidad de cosas que pasan hasta que te pasan a ti. Y cuando te pasan descubres que le ocurren a muchas personas, te das cuenta de que seguimos muy desinformadas en muchos temas que tienen que ver con la salud femenina y que hay asuntos que siguen siendo un tabú. Como los abortos o las muertes perinatales. Desde luego, no me he librado de ninguno de los temas tabúes últimamente, espero que ya no me toque nada más. El caso es que enseguida me hicieron una colposcopia, hablé con el ginecólogo que me atendió ese día, me volvió a decir que no me preocupara, que me harían otra revisión en agosto para ver que las células alteradas seguían igual (que normalmente en ese espacio de tiempo no iban a peor) y que ya después de dar a luz, me operarían para quitar un trozo de cuello de útero. Recuerdo que yo pensé: a mí como si me quitan el útero, que yo con el cuarto hijo me planto. Ya veis, es lo que pasa cuando eres despreocupada.

    Y desde abril, me olvidé del tema. Hasta agosto, que me tocaba una nueva revisión de ese asunto pero ya volví con mis informes de la muerte de mi hija en Tarragona. El ginecólogo que me atendió, que resultó ser el mismo que me operó la semana pasada, me preguntó en ese momento si quería empezar ya con los trámites para el preoperatorio o esperar a recuperarme psicológicamente del palo que acaba de vivir. Le dije que cuanto antes, no sé porqué preferí quitármelo de en medio lo antes posible, de manera que ya todas las pruebas las hice entre agosto y septiembre. Y como sabéis, me operaron la semana pasada.

    Cáncer de cuello de útero

    La finalidad de este proceso quirúrgico que os explicaba es precisamente evitar un cáncer de cuello de útero, se trata de una cirugía preventiva. Hay varios procedimientos para extraer las células alteradas o precancerosas en función también del grado de la lesión. Es una cirugía, en mi caso fue conización, sin ingreso (el mismo día puedes irte a casa) en la que te extraen un trozo de cuello de útero. Una vez que te extirpan la zona del cuello del útero indicada, ésta se estudia mediante biopsia y se considera que la lesión se ha eliminado completamente cuando no se observan células anómalas en los bordes u orillas, vamos, cuando estos están sanos. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón, ¿por qué pasa?

    El famoso Virus del Papiloma Humano

    Pues sí, señoras, la mayoría de los casos están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) . Es un virus que tenemos el 80% de las mujeres en algún momento de nuestra vida pero que casi siempre desaparece espontáneamente y no produce síntomas. Pero como en todo, hay un porcentaje pequeño, pero no raro, en el que esto no ocurre, de manera que aparece una lesión precancerosa, cuando se pilla a tiempo, o un cáncer, en el peor de los casos. De ahí la importancia de hacerse citologías vaginales con frecuencia, cosa que yo he hecho mal, muy mal, ya que la primera que me hice una fue en el primer embarazo, repitiendo sólo en las gestaciones. Sí, gracias a este cuarto embarazo, supe que tenía esta lesión.

    De cualquier forma, estas lesiones salen cuando el virus persiste, es decir, puede que las citologías de los últimos años no hayan dado con la lesión, bien porque tenías esas células alteradas o porque al hacer la prueba sólo se recoge una pequeña muestra y puede quedar la zona afectada sin recogerse en el espéculo. Pero el virus sí que llevaba años en tu cuerpo sin que lo supieras. Y esto está ocurriendo en muchísimos casos, que están encontrándose, como yo, con lesiones precancerosas tras años cuidándose, mujeres que no beben, que se alimentan normalmente, que no fuman, con la misma pareja… La mayoría de las mujeres tienen o han tenido el virus alguna vez en su vida, pero sin saberlo. Lo cual no quiere decir que esteis libres de lesión en un futuro.

    Como veis, esto es como todo. Puede que no pase nada o puede pasar mucho. Yo no tenía ningún factor que me hiciese creer que tendría más probabilidades y me tocó. A mí y muchas mujeres. Como nada parecía indicar que yo pudiese perder un bebé en el tercer trimestre de embarazo tras gestaciones sin ningún problema. Pero las cosas son así y estas cosas pasan, sin previo aviso, sin que hayas hecho nada malo para que pasen. Te toca y punto. Por eso, y creedme que yo ya he aprendido (y no porque se informe de ello), que hay que tomarse en serio las revisiones. Haceos ese favor.

  • Infecciones vaginales, más frecuentes en verano

    Infecciones vaginales, más frecuentes en verano

    Aquí estoy yo, tratando todo tipo de temas sin censura. Bueno, casi todos los temas, que ya sabéis que me lee la familia 😉 Eso sí, para este post he contado con información y datos que me ha proporcionado Tiedra porque, por suerte, en este sentido, no he tenido problemas con las infecciones vaginales. Así que intento, en aquello que pueda interesar pero en lo que no tengo demasiada experiencia, contar con otros profesionales, como ya hice con temas de alimentación. Vamos con el tema picores, ardor, secreciones… que así, sin imaginarlo, las molestias vaginales afectan a 300 millones de mujeres. La vaginosis bacteriana se puede explicar como  un desequilibrio en nuestra microbiota vaginal, en el que por diversas causas (hormonales, ambientales, etc), las bacterias patógenas se reproducen más que nuestras bacterias «buenas», que no son capaces de controlar ese sobre-crecimiento. Este exceso de microorganismos patógenos es el que ocasiona las famosas molestias vaginales comunes como picor, secreciones, mal olor, ardor, y si no se controla, dan lugar a infección vaginal.
    Si os ha pasado alguna vez, es posible que os hayan recetado antibióticos. Que por un lado están bien
    pero en otros, en los que sólo hay un desequilibrio de la microbiota con molestias, introducen efectos secundarios como que se cargan las bacterias «buenas» y la microbiota natural, necesaria para proteger y prevenir la colonización de patógenos, estimular nuestro sistema inmunitario y restablecer la función de nuestras mucosas.
    infecciones vaginales

    Infecciones vaginales, ¿por qué en verano?

    La humedad puede propiciar un desequilibrio o alteración de los microorganismos de la flora vaginal, por tanto, aumentan las posibilidades de producirse infecciones vaginales en esta época.También el uso de prendas sintéticas como la ropa de baño hace que, durante la época de verano, las secreciones vaginales normales se acumulen y permitan la colonización de bacterias y hongos.
    Cómo prevenirlas
    Algunas recomendaciones pasan por: el uso de ropa interior de algodón o evitar pantalones ajustados, realizar una higiene de genitales de manera adecuada, con jabones neutros o a base de glicerina, cambiar compresas y tampones con frecuencia durante el periodo menstrual. Ah, y mantener la ropa interior libre de humedad, lo digo porque soy de las que nunca se cambiar el biquini o bañador, y es cierto que cuando nos vamos de vacaciones a sitios de calor, enseguida te seca, pero en Asturias, le cuesta un buen rato.
    Multi-Gyn ActiveGel, también para el embarazo
    Como os decía, en estas situaciones de desequilibrio que no tienen por que producir una infección severa, existen alternativas eficaces y seguras a los antibióticos, mejores en el embarazo. Por eso, buscaba una alternativa, un producto a base de ingredientes naturales que actúa con un mecanismo anti-adhesión. Evita que las bacterias patógenas se unan a nuestro tejido epitelial y por tanto evita la colonización patógena y, en consecuencia, la infección. También estimulan nuestra microbiota natural para que pueda luchar por mecanismos naturales contra los microorganismos perjudiciales. De esta manera previene y trata la vaginosis bacteriana y alivia los síntomas relacionados. El problema de muchos productos que hay en el mercado es que solo alivian los síntomas, pero no los previenen, por eso me pareció interesante Multi-Gyn ActiveGel. Además, optimiza la flora vaginal, contrarresta la Candida, reduce el flujo aumentado y maloliente y se puede usar durante el embarazo, lo cual señal de que la composición es natural. Si os interesa, os dejo el enlace aquí para muestras gratis.
    ¿Soléis tener molestias?, ¿usáis algún producto que os venga bien o habéis tenido que acudir al médico?, ¿os pasa más en verano?
  • 6 razones que te harán empezar a correr

    6 razones que te harán empezar a correr

    ¡Quién me lo iba a decir! Toda la vida renegando del deporte, diciendo que era un rollo, que no servía para nada y aquí estoy ahora, vendiendo las bondades de practicar running. Tengo claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Me he animado con este post porque algunas me habéis confesado que habéis dado el paso de empezar a correr al seguir el blog y mi cuenta de Instagram, lo cual me alegra enormemente. Otras me contáis que os falta motivación, que os da pereza. Señoras, pereza me da también a mí. Incluso empezar una carrera, que se supone que hay ambiente. Unas veces apetece pero os aseguro que el día que corrí la segunda media maratón, antes de empezar, estábamos a 8 grados y caían chuzos de punta. Yo sólo deseaba que se suspendiese; con eso lo digo todo. Así que os dejo la lista de cosas que os pueden dar el empujoncito que os falta:

    Olvida la báscula

    Sí, aparcadla. Haciendo deporte puede que perdáis kilos… o no. Os lo expliqué en un post hace unos meses sobre cambios físicos al hacer deporte, la grasa ocupa más que el músculo, es decir, que puede que perdáis volumen pero ni un sólo kilo. Puedes que bajéis muy poquito peso pero que dé la sensación de que hayáis perdido mucho más. Lo normal es bajar algo de peso, siempre que no haya una diferencia muy grande entre lo que comáis y lo que quemáis, pero la pérdida de volumen es más significativa.

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    Olvida contar calorías

    Una de las grandes ventajas que tiene el deporte en general es que, no sólo se queman más calorías cuando lo practicas, sino también en reposo. Es decir, tu metabolismo se acelera. Eso hace que no estés pendiente de lo que comes e incluso, como me ha pasado a mí, que te puedas permitir el lujo de comer más que antes. En otros casos, como le ha pasado a uno de mis hermanos, el deporte hace que mejores tus hábitos alimenticios.

    Arriba ese ánimo

    Sí, señoras, lo mejor del deporte es que sube la autoestima. Esto os lo puedo garantizar, en contra de lo que creí toda mi vida. Cuando terminas de hacer deporte, tienes un subidón brutal. Y tiene explicación científica y es tan sencilla como que intervienen varias hormonas, como las endorfinas, que nos hacen sentir alegría e, incluso euforia (doy fe de ello) y que reduce el estrés y la ansiedad, o como la serotonina, que nos aísla de estados depresivos y ayuda a conciliar mejor el sueño.

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    Carrera de la Mujer 2016. Y sí, llevaba palo selfie porque hice un vídeo para mi canal de Youtube, que ya visteis.

    Adiós mala leche

    Con esto nos os penséis que vais a convertiros en las personas más dulces del mundo si soléis tener mal carácter; los milagros… a Lourdes. Pero os aseguro que ayuda canalizar el estrés y el malhumor. Esos días en los que algo ha salido mal, en los que estás hasta el moño… nada para olvidar y despejar con una carrerita, partido o cualquier actividad física. Diversos estudios médicos demuestran que correr es más eficiente en el tratamiento de la ansiedad que los medicamentos. Ahí queda eso. Y creo que si este año di el paso de dejar de gritar a los niños, ha sido gracias al deporte.

    Es una buena excusa

    Seamos francas, no es lo mismo decir que te vas de cañas que a correr 😉 Cuando preparé mi primera media maratón, Gabriel no iba a la guardería así que, a veces, le pedía el favor a mi padre o a mi hermano de que se pasasen por mi casa un ratito a quedarse con el peque para poder salir a entrenar. Si les dices que es por trabajo o por entrenar, les parece estupendo. Pero ya decirles que es para irme de jota, pues todas las semanas como que no. Bueno, que igual sí, y es que no tengo suficiente morro…o ganas de juerga. Pero vamos, que como es algo saludable, la gente te anima.

    Das ejemplo

    Los niños no hacen lo que les dices, sino lo que ven. Pues blanco y en botella. Para mis hijos, lo normal ahora es que su madre y su abuela corran, que su abuelo vaya al gimnasio y ande en bici casi a diario. Que sus tíos corran y hagan triatlones. Piensa que eso que a ti te supone un gran esfuerzo, es una enseñanza enorme para ellos. La vida activa no se enseña diciéndoles que se apunten a baloncesto o a baile o fútbol si luego llega el fin de semana y nos pasamos las horas en el sofá.

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    Y si con este post no os he convencido, creo que ya sólo puedo seguir colgando fotos en Instagram de las carreras para que veáis que sí, que se disfruta. Eso sí, quizás me anime con un post sobre tips para vencer la pereza. ¿Qué?, ¿os he convencido?

  • Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.

    Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- )  Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

    collagemediamaratonaviles
    Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/

    En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.

  • Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

    Prueba de esfuerzo ¡superada! Para qué sirve, cómo es y cuánto cuesta

    El 80% de las personas que mueren por una parada cardíaca lo hacen en su domicilio,  es decir, no están corriendo. Por eso me parece totalmente innecesario ese alarmismo cuando fallece alguien en una carrera teniendo en cuenta que precisamente hacer deporte con regularidad, junto a una buena alimentación, evita muchas enfermedades cardiovasculares. Aún así, existen alteraciones que no se manifiestan en reposo y sí con el ejercicio físico, de ahí la importancia de la prueba cuando ya quieres hacer unos cuantos kilómetros. Y también cabe apuntar que hay casos, como el de algunos deportistas que recordareis, que murieron en un campo de fútbol en pleno partido, y esas personas sí que habían pasado sus reconocimientos médicos. Por tanto, una prueba de esfuerzo puede salvarte la vida o no. Pero sólo por lo primero, vale la pena hacerla.

    Cuánto cuesta

    Más allá de eso, porque no vamos a ponernos en los peores casos, creo que no está de más hacerse la prueba cuando realizas un esfuerzo físico relevante. Cuando empecé a entrenar con pulsómetro, comprobé que tenía las pulsaciones altas así que, en ese momento, lo tuve claro. Llamé a varios hospitales y clínicas donde te hacen el estudio y más o menos los precios oscilan entre los 100 a los 150 euros. Desde luego, no es barato pero es salud. También supe que, por ejemplo, en Gijón, las hace el Patronato Deportivo, y el coste es mucho más llevadero, 27,20 euros. Así que fue mi opción, a pesar de tener que esperar varias semanas.

    Qué se hace

    Te miden la grasa corporal, te miran la elasticidad, de la cual yo carezco, la fuerza, la espalda, la pisada, las articulaciones, te miden, te pesan, te toman la tensión y obviamente te hacen preguntas sobre tu historia clínica, operaciones, si fumas, bebés, embarazos, etc… Ah, se me olvidaba, antes de empezar te hacen firmar un papel por si te pasa algo. Pero vamos, nada que temer, en serio.

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    Antes de todo esto, te han tomado las pulsaciones en reposo y te han hecho una espirometría, una prueba en la que te hacen vaciar los pulmones en un tubo para ver tu capacidad pulmonar. Os prometo que pensaba que no me quedaba aire. Y luego llega el plato fuerte, la prueba sobre la cinta de correr en la que te llenan de «cables»; cada minuto va aumentando la velocidad, se empieza caminando lentamente y se para cuando indicas que no puedes más, yo aguanté hasta coger 13Km/hora de velocidad. Yo que corro a 10km/h habitualmente o 6min/km, no pude aguantar más… Pero vamos, que tan contenta, hubiera apostado que aguantaba menos.

    Y una vez finalizada la prueba, esperas a que la médico valore los resultados para, posteriormente, comentarlos contigo y darte algunas pautas, muy genéricas, sobre cuáles son tus zonas de entrenamientos adecuadas y con qué pulsaciones entrenar. Hecha la prueba y sabiendo que estoy bien, os comunico que llevo unas semanas entrenando para mi próximo reto: mi segunda media maratón. Así que me quedan menos de 20 días durillos pero estoy entusiasmada con la idea. ¡A por ello!

  • Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

    Cosas que probablemente no sabías sobre la limpieza de la casa y la ropa

    Como ama de casa no soy de fiar. Intento manchar y desordenar lo justo y así evito, en la manera de lo posible, las tareas de limpieza porque, de verdad, no me gustan. Y dudo seriamente que a alguien le entretengan lo más mínimo. Pero con niños en casa, eso de no manchar ni desordenar es una utopía; recuerdo a mi abuela sufrir cada vez que le ensuciábamos algo y no, por ahora nada de pasarlo mal por temas de pulcritud, ya si eso me vuelvo una histérica cuando tenga 60 años, ahora no me compensa. Como sabéis, la pasada semana estuve en Barcelona, invitada por Henkel a un evento y a una charla que nos dio Lidia Jiménez, química y responsable de I+D de la empresa. Lo primero, aluciné con todo lo que sabía. Soy de letras así que todo lo que tiene que ver con la física, la química o las matemáticas, me impresiona mucho 😉 Ahora voy al meollo y os cuento cosas que van a ser de vuestro interés y que a mí me sorprendieron:

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    La lejía no es sólo para limpiar el váter o la bañera: Pues sí, yo era de las que limitaba el uso de lejía a esas dos cosas o a ponerla en un barreño con alguna prenda blanca que hubiese sufrido un estropicio. Pero no, la puedes usar hasta para limpiar los juguetes de la bañera de los niños, esos que se quedan llenos de porquería por dentro y que son un foco de bacterias. Les metes una jeringuilla por el agujero, los mueves, escurres y ¡listo! Vamos, que se puede usar para limpiar casi cualquier cosa o superficie.

    La lejía no es tóxica: esa fama que tiene de casi venenosa es completamente injustificada. Es más, salva vidas en los países menos desarrollados y las salvaba aquí hace no tanto tiempo; es más, su uso es recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Es una mezcla de hipoclorito de sodio y agua y, no sólo eso, sino que ni siquiera es mala para el medio ambiente porque se acaba convirtiendo en sal común tras usarla.

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    Muy concentrada haciendo fotos a las manchas.

    La lejía no es solo para la ropa blanca: ¡Y pensar que no he echado nunca en la lavadora porque creía que solo podía usarla con prendas totalmente blancas! Es que ni me atrevía con cosas que tenían una mínima raya en otro color. En el evento, vimos cómo mezclaban en un bote de cristal calcetines de todos los colores habidos y por haber junto a un chorro de lejía y la coloración seguía intacta. Y de paso os digo que, aunque no lo creáis, las lavadoras son un nido de gérmenes así que, si usáis lejía una vez a la semana en alguna de vuestras coladas, podéis prevenir la proliferación de microoganismos.

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    El mayor foco de bacterias, virus y ácaros no está en el baño: Pues otra cosa más que no sabía. Resulta que las bacterias que comúnmente existen en el baño las producimos nosotros, las personas, mientras que en la cocina, las bacterias proliferan ¡por los alimentos! Y ahí es donde el uso de la lejía está más que recomendado; es más, se usa como desinfectante en la industria alimentaria, en el lavado de frutas y verduras y para la desinfección de cualquier superficie industrial en contacto con alimentos. Así que en la cocina, con más razón que en el resto de la casa debemos usarla.

    Es mejor el detergente en polvo que el líquido: sí, señores, ¡limpia más y mejor! Yo no tenía ni idea y hacía años que no lo usaba en ese formato. Y si al detergente le sumas un poquito de lejía (hay que seguir las recomendaciones de cantidad que se indican en los envases de Estrella, Neutrex y Conejo) los resultados son infinitamente más buenos.

    Como veréis, lo que se suponía que era un evento de lejías, aparentemente no muy emocionante, resultó ser todo un aprendizaje sobre un producto que yo creía poco necesario en mi casa y que ahora va a ser indispensable. ¿Sabíais todas estas cosas de la lejía?

  • Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

    Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

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    ¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

    Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

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    Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

    En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

     

  • Cuándo llevar a Urgencias a un niño

    Cuándo llevar a Urgencias a un niño

    La maternidad tiene cosas muy buenas pero, sin duda alguna, hay una situación en la que todos nos agobiamos, seamos padres tranquilos o no. La salud de nuestros hijos es lo primero y cada vez que he visto a mis hijos sufrir por enfermedad, he querido ser yo la que estuviese en su lugar. También agobia un poco esa incertidumbre de no saber qué les pasa o qué  les duele y nos entran las dudas: ¿estará tan mal como para llevarle a Urgencias?, ¿pensarán que soy una exagerada? Pues estas son las situaciones en las que debemos acudir al hospital:

    -Brechas o cortes: en esto nos llevamos la palma en esta familia; aquí nos libramos de ingresos, de antibióticos… pero cuando una tiene varias criaturas, y del género masculino, te haces una experta en heridas de guerra. Quizás la primera vez no sepas si es una herida importante como para requerir puntos de sutura así que no te asustes, corta la hemorragia con una gasa o algodón o lo que tengas a mano y después limpia. Creo que en ese instante sabrás distinguir si es superficial o si se trata de una herida profunda.IMG_20160503_212542

    – Vómitos y diarrea: en esto es en lo que también tenemos algo de experiencia. Alfonso sólo ha ido a Urgencias por este motivo (quitando las brechas, claro). Por intuición, la primera vez le llevamos al hospital en una situación en la que devolvía hasta el agua, más que nada porque le veíamos deshidratado; para daros cuenta de eso, os podéis fijar en los ojos, cuando los veáis un poco hundidos es síntoma de que está deshidratado. Así que en caso de vómitos, nosotros acudimos sólo a Urgencias cuando el cuerpo no tolera nada, ni siquiera líquidos. Eso sí, han de haberlos tomado muy despacio, si el niño los ingiere rápidamente, lo cual es lógico al tener mucha sed, es probable que su cuerpo los rechace. Así que, si resulta que también vomitan los líquidos que les dais de forma lenta o si vomitan más de tres veces en una hora, debéis acudir al hospital. En el caso de la diarrea, si dura varios días, lo mejor que podéis hacer es ir a la consulta del pediatra pero sólo debéis acudir a Urgencias cuando hay también convulsiones o mucha somnolencia.

    -Fiebre: A ver, con este asunto nos alarmamos todos mucho. La fiebre no es mala, todo lo contrario; es un mecanismo de defensa del cuerpo. Así que solo debemos asustarnos en las siguientes situaciones: que la temperatura esté por encima de los 40 grados, si la fiebre se alarga más de 4 o 5 días, si no bajase con antitérmicos o si el niño además vomita con frecuencia o veis que tiene problemas para respirar. Caso aparte son las famosas convulsiones febriles, en las que el niño se pone rígido, pierde la consciencia y sacude el cuerpo. Es muy angustioso pero podéis estar tranquilos porque no deja secuelas. Eso sí, yo acudiría a Urgencias sin dudarlo, es una situación que me consta que es muy estresante y desagradable.

    -Tos, mocos y vías respiratorias: En esto sí que no tenemos mucha experiencia; hemos acudido a la consulta del pediatra con algunos catarros o mocos que yo veía que duraban cierto tiempo por aquello de descartar cualquier problema. La cosa no es grave en ningún caso cuando hablamos de tos, siempre que no vaya acompañada de otros síntomas. Lo que sí debería haceros ir al servicio de Urgencias es que notéis que el tórax se hunde profundamente o que el niño respira rápidamente y con dificultad, o que al hacerlo haga ruido como de pitido o silbido.

    Si algo realmente os preocupa, siempre es mejor la opción de acudir al hospital o a vuestra clínica si tenéis seguro médico. Pero lo más importante es que mantengáis la calma, es cierto que hay situaciones muy distintas pero hay que intentar mantener los nervios a raya porque bloquean.

  • Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

    Beneficios de las bicis de equilibrio o sin pedales

    En esto de las bicicletas infantiles confieso que hemos ido con cierto retraso porque las de equilibrio llevan ya unos años en el mercado y nosotros hasta ahora no teníamos. En parte porque, en esta casa, el único que tenía bici de los tres hermanos era Alfonso; se la trajeron los Reyes hace dos años y medio, y es la típica con ruedines, ya que por entonces no nos planteábamos otra cosa, la verdad. Hace dos años no estaba yo muy al tanto de la utilidad de las bicis sin pedales, aunque las veía continuamente por la calle. Así que, ahora que Rafa necesitaba bici porque la moto ya le queda pequeña y empezará a usarla Gabriel, decidí indagar un poco más sobre las bicis sin pedales.

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    Por lo que dicen los expertos, los niños aprenden antes a mantener el equilibrio que a coordinar o impulsar el pedaleo, por eso estas bicis son muy recomendables: son más ligeras, mucho más sencillas de usar, les ayudan a aprender a maniobrar en parado, a colocar su cuerpo en las bajadas, a girar y a frenar con sus pies. Por eso, el siguiente paso, cuando tienen 4 años, es pasar a la bici normal, sin ruedines, y te ahorras ese momento que da tanto pánico de quitar las ruedas pequeñas, que supone algún que otro susto porque te ibas a los lados y no eras capaz de mantener el equilibrio. Y ahora os enseño cuál elegimos y por qué. La marca no es muy conocida todavía en España, son las Kazam Bikes. Tienen un diseño genial con una plataforma para que los niños reposen los pies y así comiencen a jugar con el equilibrio, y con un manillar XXL que les da muchísima más estabilidad. Es casi como una especie de bici y patinete a la vez. Nos ha encantado.

    Se pueden utilizar desde los dos años y medio aproximadamente, tienen ruedas de aire de 12” y el manillar y el sillín se ajustan de tal forma que la bici se puede usar hasta los 5 años de edad. Y bueno, sé que la estética cuenta menos pero oye, además es bonita y hay colores super chulos. La verdad que Rafa está muy contento y ahora toca practicar, porque el mediano resulta ser el menos deportista de los tres hermanos 😉 pero vamos, que lo de la plataforma para los pies le ha parecido una idea estupenda para ir más cómodo en las bajadas. ¿Vuestros peques usan bicis de equilibrio?, ¿les ha resultado luego más fácil el paso a la bici normal?

  • Cuatro consejos para comprar gafas de sol a los niños

    Cuatro consejos para comprar gafas de sol a los niños

    Ya sabéis que llevo unas semanas comentando la importancia de que los niños utilicen gafas de sol para proteger sus ojos del sol, al igual que lo hacemos con la piel al echarles cremas de protección solar. Los efectos de no usarlas son acumulativos y, a corto plazo, no suelen verse pero, antes del primer año de vida, el cristalino, que tiene el papel de filtro, deja pasar a la retina el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB. Y como lo prometido es deuda, y os dije que iba a indagar un poco sobre modelos en el mercado, al final os enseño y os cuento qué gafas hemos elegido para los peques. La marca se llama Babiators, es americana y ofrecen una protección del 100% de los rayos UVA y UVB.

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    Consejos para elegir las gafas de sol:

    • Lo primero, y más importante, es que sean gafas de sol homologadas para evitar daños en los ojos de los niños.
    • Las gafas deben proteger frente a la luz visible y la radiación ultravioleta (UVA y UVB) y esta marca lo hace al 100%.
    • El material de la lente y de la montura debe ser resistente a golpes, además de cómodo. Las de Babiators están fabricadas de un material de goma blanda y flexible. Pero no sólo la montura está hecha a prueba de niños kamikazes, sino que las lentes también lo aguantan todo porque son de policarbonato resistente.

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    Como veis, son flexibles…

    • Que los materiales estén libres de BPA Bisfenol A, un compuesto que se encuentra en algunos plásticos y que se relaciona con enfermedades del corazón, diabetes y obesidad.

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    Los 4 puntos anteriores los cumplen esta marca y este modelo me encantó. Tienen diseños y colores para todas las edades de niños comprendidas entre los 0 y los 14 años. Estoy enamorada de este modelo con estrellas. Como veis, Rafa tiene problemas para colocarse las gafas bien encima de la oreja 😉

    Comprendo que también os vendría bien consejos para que los niños se acostumbren a usarlas pero me está costando horrores, Rafa es el más dispuesto pero mayor y pequeño ponen pegas aunque si ven a algún otro niño acceden. Con Gabriel es complicado porque, por mucho que le explique, aún es chiquitín para entenderlo. Pero vamos a ir poco a poco. ¿Qué os parecen?

  • Un año de running: cambios en mi cuerpo

    Un año de running: cambios en mi cuerpo

    No tenía intención de escribir este post. La idea surgió en Instagram a raíz de algunos comentarios de seguidoras que me comentaban que había perdido peso y me preguntaban cómo lo había hecho o me decían lo bien que me había sentado esto de correr. Yo siempre contesté lo mismo: he perdido sólo 3 kilos en los últimos meses y soy de las que zampa mucho. Fue hace unas semanas, al sacar la ropa del verano pasado, cuando me di cuenta de que, efectivamente, había perdido solo tres kilos pero bastante volumen. Así que busqué fotos en biquini del año pasado. Encontré una en mi cuenta de Instagram de junio, decidí hacerme una este verano en la misma posición y comparar porque, de verdad, yo sabía que estaba un poco más delgada pero no me parecía que fuera algo como para que los demás lo notaran.  Y me di cuenta de que ha habido cierta transformación. Mi intención cuando empecé en abril de 2015 era bajar dos kilos del tercer embarazo, y los perdí rápido. Pero fue a largo plazo cuando empecé a perder volumen real.

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    En la imagen izquierda había perdido los dos kilos del embarazo que me sobraban porque ya llevaba un par de meses corriendo. Corriendo he bajado un total de 5 kilos pero de una foto a otra hay tres kilos de diferencia.

    Es lo que tiene la báscula, que no dice la verdad. Que no es lo mismo adelgazar tres kilos haciendo dieta que practicando deporte. He intentado hacer dietas (que no han durado ni medio asalto) varias veces en mi vida sin darme cuenta de que no comer me creaba ansiedad, por tanto, no es algo a lo que pueda renunciar. Lo siento, me viene de familia, tenemos mucho saque. Y tampoco me di cuenta, hasta ahora, que la grasa ocupa mucho más que el músculo. Y esa es la razón por la que, aparentemente, parece que he bajado más peso. Os enseño unas fotos para ilustrar bien de los que hablo y para que veáis que los mismos kilos que se bajan con dieta no son los mismos kilos que se bajan haciendo ejercicio.

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    Prueba de que el mismo peso ocupa más en grasa que en músculo

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    Prueba de que se puede pesar lo mismo pero se tiene distinto aspecto al hacer deporte.

    Empecé a correr hace 14 meses para bajar ese par de kilos que me sobraban del tercer embarazo. Me había recuperado muy bien en las dos anteriores gestaciones (y eso que en la primera engordé 18 kilos) pero la tercera me pasó factura. Creo que, en parte, porque poco después de dar a luz llegaron las navidades y me descontrolé. Realmente, estoy mejor en las fotos del postparto que después de los atracones navideños. Supongo que también el hecho de que cada embarazo suma (tres gestaciones en cuatro años) se notan necesariamente. La suerte que tengo es que me quedo sin barriga al dar a luz, por eso supongo que tampoco me agobió nunca la recuperación, porque no me veía panza.

    La progresión fue básicamente ésta:

    • A los dos meses de empezar a correr ya había perdido los dos-tres kilos que me sobraban del embarazo, es decir, estaba en 59 kilos. Corría media hora dos días a la semana, o sea, unos 10 km semanales. Seguí ese ritmo desde abril hasta diciembre de 2015. Mantuve mi peso todo el año pero en las fotos de noviembre ya se me ve más estilizada que en verano, síntoma de que el ejercicio daba sus frutos aunque no bajase más de peso.
    • A finales de enero, de cara a correr mi primera 10k, aumenté progresivamente la distancia de 5 a 10 kilómetros y me animé a correr tres días a la semana en lugar de dos. Es decir, de febrero a marzo corrí unos 25 kilómetros semanales. No sabría deciros lo que perdí de peso esa temporada.
    • A finales de marzo decidí que quería correr mi primera media maratón. Tenía 5 semanas para prepararme así que incrementé la distancia poco a poco, un día 13 kilómetros, otro volvía a hacer 10, otro día 15… Así que calculo que esas semanas estuve haciendo unos 35-40 km semanales. Creo que para entonces ya había bajado los tres kilos que digo que he perdido este último año. Y por supuesto, mucho volumen.
    • Una vez corrí la media maratón el 30 de abril, bajé el ritmo nuevamente a 8-10 kilómetros en cada salida, así que ahora hago unos 25 kilómetros semanales.

    Otros aspectos:

    En cuanto a la ingesta de comida: os diré que he aumentado lo que como en los últimos meses y que no hay día que no meriende un sándwich de nocilla o la nocilla a cucharadas, o galletas, o frutos secos… Vamos, que como lo que quiero.

    Sobre la celulitis: yo es que siempre he tenido pero hasta que no me hice la foto el otro día, no me había dado cuenta de que había mejorado, la verdad. No creo que haya crema anticelulítica que consiga el efecto de hacer deporte.

    La espalda: a mí se me carga bastante la parte alta desde siempre y cada dos-tres meses voy al fisio. En ese sentido, el correr no me ha hecho ni mejorar ni empeorar.

    Los pies: ésta es objetivamente la parte del cuerpo que se estropea corriendo. No lo noté los primeros meses pero cuando empecé a preparar la media maratón, me salió alguna dureza.

    La piel: No sé objetivamente si el deporte hace mejorar la piel, pero yo me veo mejor cara en general.

    Y ya para otro post me reservo los cambios a nivel mental, que los ha habido. Os digo que correr me supone un esfuerzo muchos días, sobre todo con frío, otros menos, como en esta época. Pero me ha compensado con creces. No pretendo ser perfecta y no atiendo a presiones externas; el año pasado me veía bien, la verdad, pero objetivamente sabía que podía estar algo mejor. Y era empezar a moverme o ponerme a dieta. Desde luego, no imaginaba que el cambio fuese así pero me he enganchado al running y oye, ese favor que le hago a todo mi organismo, no sólo a mi trasero o caderas. Como es obvio, estoy muy contenta porque estoy mejor físicamente y porque hago algo que antes no hacía: deporte. Bueno, pues este es el post que prometí a algunas en Instagram. ¿A que se nota el deporte?

  • Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

    Nuevo vídeo: La Carrera de la Mujer, una fiesta

    En los posts en los que os cuento mi experiencia con el running, siempre insisto en que una de las motivaciones que encontré para no abandonar fue apuntarme a carreras. Fue precisamente cuando crucé la línea de meta de mi primera prueba, hace justo un año en la Carrera de la Mujer en Gijón, cuando me di cuenta de que el esfuerzo había merecido la pena y que era una sensación increíble. Luego vino la San Silvestre, la 10k y la media maratón. Cuatro carreras en un año muy distintas pero todas emocionantes, aunque obviamente me quedo con el reto de conseguir correr 21 kilómetros hace mes y medio. En cualquier caso, creo que la carrera de la Mujer es un gran estreno para una corredora. Por el ambiente, por la distancia (5,5 kilómetros) y porque es solidaria. Así que, si un día decidís animaros con el running y queréis lanzaros en esta aventura, esto es lo que vais a vivir.

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