por nosoyunadramamama | Jul 7, 2014 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría
El sábado teníamos ante nosotros uno de esos días en los que las previsiones meteorológicas te traen por la calle de la amargura. Depende de la web que mirase, se iba a poner a llover por la mañana, o por la tarde, o por la noche, así que no sabíamos si ir a la playa con el riesgo de tener que salir corriendo, o no ir y buscar plan alternativo. Pero yo me fié de Windguru, una web en la que te pone hasta la hora en la que se pondrá a llover, eso sí, sólo puedes buscar la previsión de sitios de costa, ya que está dirigida a gente que hace deportes marítimos.
Dicho esto, lo que sí que estaba claro es que haría mucho calor así que, si se nublaba, no estaríamos mal. ¡Menudo día tuvimos! Calor, sol y, al final, con la tontería, siete horas de arena y, sobre todo, de agua. Fuimos a la playa de Rodiles, uno de esos lugares maravillosos en los que pasé muchas jornadas de verano en mi infancia, y uno de esos sitios que no te puedes perder si deseas venir a la playa en Asturias.

Foto de La Nueva España, para que veáis la playa al completo. Impresionante, ¿verdad?
La recomiendo por tres razones: amplitud (en torno a un kilómetro de largo), entorno impresionante y un montón de servicios. Por ejemplo: zona de picnic, restaurante, aparcamiento, vestuarios, puesto de Cruz Roja con «anfybuggy» (sillas que facilitan el acceso y el baño a personas con movilidad reducida), kiosco, aparcamiento… y casi todo sin que se vea desde la playa gracias a un frondoso pinar de eucaliptos que se extiende a lo largo de todo el arenal y que está acondicionado para comidas campestres. Añado, eso sí, que hay zona azul y verde de aparcamiento (tres euros el día completo) desde el año pasado. Por cierto, para comer compramos bocadillos en el restaurante y estaban buenísimos, de verdad que los recomiendo.

Con pasarela de madera para acceder a la playa, se agradece cuando llevas sillita
¿Y qué más os puedo decir? Que aunque se nubló a las 4 de la tarde, aún estuvimos allí hasta las 7, que para mí la playa es ese único sitio donde no me importa que hagan casi todo, que se mojen, se manchen, se caigan, jueguen al balón, se les caiga la comida… vamos, no se me ocurre otro sitio donde pasar tantas horas sin que se aburran. Y para que os hagáis una idea de lo que les gusta, la frase de Alfonso al subirnos al coche fue: «Mamá, yo quiero vivir en la playa». Pues eso, continuaremos con nuestro recorrido por distintas playas mientras el sol nos lo permita. Y por supuesto, admito sugerencias. ¿Qué tal el fin de semana?
por nosoyunadramamama | Jun 25, 2014 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría
La semana pasada, en el post en el que os contaba cómo nos organizamos para ir a la playa con los peques, prometí ir escribiendo acerca de las playas a las que vayamos yendo este verano por si os sirve de ayuda para decidir ir, o lo contrario. No esperéis unos posts muy profesionales, me centraré en lo que es cómodo o no con niños, en si les gustó o no… vamos, lo que interesa a los padres.
Empiezo por playa España, está a 15 kilómetros de Gijón, vamos, se puede decir que cerquita; sin embargo, yo no iba desde pequeña y ya ni me acordaba. Calculo que mide unos 200 metros y tiene un río (casi riachuelo a esas alturas) que llega hasta el mar. Es de arena fina pero también hay zonas con piedras, como la del río. En Asturias, no suele haber chiringuitos en la arena, de hecho hay playas en las que no hay cerca un sitio donde tomar algo. En esta playa, fuera del arenal, tenéis un par de bares con menús, platos combinados, bocadillos… En cuanto al aparcamiento, poca cosa, allí cada uno se busca la vida como puede.

Hay una cosa que tenéis que tener en cuenta en el norte: las mareas. Cuando está baja, las playas doblan su espacio, así que de la arena seca al mar hay una caminata 😉
Seguimos con otra playa que está aún más cerca de Gijón, de hecho, está en el concejo de Gijón pero no en la ciudad. Es la playa de Estaño, es muy espectacular, mide unos 300 metros aunque hay una zona que no se utiliza ya que cuando sube la marea queda cubierta por el mar y, cuando baja, como es lógico, queda la arena húmeda. Es importante que sepáis que no es arena fina sino que está compuesta por piedrecitas pequeñas. ¿Qué significa esto? Que no se pueden hacer cosas tales como un castillo de arena, jugar a las palas o al fútbol… y que si tienes un bebé, puede que se meta alguna piedra por algún sitio inadecuado como hizo Rafa el verano pasado, que acabó con una piedra en la nariz aunque con decirle un par de veces que no se comía ni nada por el estilo, el verano pasado nos bastó y no hubo más incidentes.

Aquí podéis ver que es espectacular pero, desde el aparcamiento, hay que bajar una cuesta andando, y luego subirla,jaja… Cuando baja la marea, la zona que veis con rocas, es un aliciente para niños mayores, van a pescar, a bucear, hay piscinas naturales…

Aquí unos «tiquismiquis»: a Rafa no le gustó nada que la playa fuera de piedrecitas así que, este año, iremos más a playas de arena fina.
Y por último, me voy a la playa de San Lorenzo. Vale, ya sé que todas las asturianas la conocéis pero escribo el blog para gente de muchos sitios y si nos hacen una visita, mejor que estén informados. Es la playa que está en el centro de Gijón, lo que supone que llegas andando desde casi cualquier lado y sales de la playa y tienes pizzerías, sidrerías, heladerías, hamburgueserías…de todo.
Mide casi dos kilómetros y es de arena fina, aunque en los últimos años se ha estropeado bastante, no sólo por los temporales marítimos tan gordos sino por la construcción de un dique en el puerto que hizo desaparecer mucha arena, aunque algunos expertos intenten convencernos de lo contrario. ¿Qué ventajas tiene para los niños? Cuando baja la marea se forman pequeños charcos y ese agua está a mejor temperatura que la del mar así que puedes tener a los peques en remojo tres horas. Y hay muchísimo espacio para jugar a palas, fútbol… Eso sí, cuando sube la marea, en pleno verano (Gijón duplica su población) estamos como sardinas en lata.

No los hay más empadrados que estos dos… y qué descanso para mí!

Y ahí está todo el espacio que hay cuando baja la marea.
Y creo que no se me pasa nada a tener en cuenta con los peques en estas playas, si a alguien más se le ocurre, que deje un comentario. Y por supuesto, acepto recomendaciones de playas. Ya por este post está bien de arena, seguiremos mientras el tiempo nos lo permita, como ya dije ayer, en los últimos días sólo llovió la tarde de la fiesta de fin de curso.
por nosoyunadramamama | Jun 17, 2014 | asturias, familia, niños, planes, playas, Sin categoría
Aclaración: vivo en el norte, en verano no solemos tener más de 25 grados en la costa y aquí se va a la playa cuando sale el sol, no cuando nos apetece. Vamos por la mañana, no solemos llevar sombrillas, si no se nubla comemos allí y no nos movemos hasta que las mareas o la temperatura nos echan de la arena. Resumiendo, todas esta pautas y consejos que menciono a continuación varían si estás en el sur, o más bien, si estás en cualquier sitio de la la Cordillera Cantábrica pa’bajo.
Dicho esto, hago una confesión: cada año y con cada niño que sumes, es más duro ir a la playa. La primera vez que llevamos a Alfonso tenía 8 meses e íbamos con todo tipo de artilugios: sombrilla, hamaquita, sillita, gorro, pañales… Al final del verano, ni gorro ni sombrilla ni hamacas, sólo silla para dormir la siesta y crema solar. Aprendimos que el pañal, cuando gatean, se llena de arena y les deja el culo como un tomate así que, si hay escape, se recoge y está. Con el pañal llegan, duermen y se van, el resto del tiempo, al libre albedrío.
Su primer día de playa fue en Vigo y ahí estaba, con gorro y debajo de una sombrilla, que usamos dos veces más. Obsérvese su color de manos, ya se intuía un pequeño negrito.
Si me preguntáis qué hice con Rafa su primer verano y qué hago ahora con los dos, la respuesta es sencillamente untarles de crema solar hasta las orejas, siempre protección máxima y aplicándosela varias veces. Pero ya no me «peleo» con ellos para ponerles un gorro, entre otras cosas porque nunca «toman el sol», es decir, están en la arena o en el agua jugando por lo que la parte que menos morena se les pone es precisamente la cara. La espalda, y las piernas cuando aún no gatean, son las zonas en las que más incido con la crema. Y eso que lo de ponérsela ya ha empezado a convertirse en una guera.

El primer verano de Rafa en la playa, al principio no gateaba y cuando eso ocurre ¡¡aprovecha!! Aún puedes tomar el sol teniéndolo a tu lado. Como veis, siempre están mirando hacia abajo.
Tanto Alfonso como Rafa nacieron en octubre, lo que significa que ni me planteé que no fueran a la playa porque creo que, en el momento en que son capaces de estar sentados sin caerse, pueden disfrutar mucho de la arena y del mar, les suele encantar. Las dudas sobre si ir o no, entran cuando son bebés más pequeños. Y la respuesta creo que es «depende». He visto bebés de uno o dos meses en la playa, sobre todo en los casos en que tienen hermanos mayores; eso sí, siempre metidos en el capazo y con sombrilla, jamás dándoles el sol, es obvio. Entiendo que si es el primer hijo, prefieras ir de paseo hasta que tenga medio año. Pero lo dicho, no creo que haya una edad en concreto para empezar a ir.
Lo que es innegable es que a los más pequeños les gusta la playa, es un sitio perfecto para explorar, la orilla es genial para el gateo.
¿Qué llevamos a la playa? Pues reconozco que vamos cargaditos, llevamos en una bolsa sus toallas y bañadores de repuesto, en otra las comidas y bebidas, en otra los pañales y las toallitas, y por último, mi capazo «playero» con nuestras toallas y un neceser repleto de cremas. Ah, ¡y la sillita! Así que no es fácil la movilización. Esa es otra de las razones por las que, cuando vamos, es para estar muuuuucho tiempo. Cierto es que, cuando estamos en Tarragona o en el sur, nos ahorramos la bolsa de la comida, allí pocos se plantean comer en la playa, y como además sabes que el sol no se irá de repente 😉
Sobre cuándo bañarles en el mar, diría que eso sin ningún problema siempre y cuando no les dé mucho el sol. Aquí no nos andamos con miramientos con la temperatura del agua, este fin de semana no creo que el Cantábrico estuviese ni a 20 grados (yo ni me planteo bañarme) y los peques se pasaron el día sentados en la orilla, como si nada. Además, eso tiene que ser buenísimo para evitar refriados, bronquitis y demás historias.

¿Cara de frío? No, se les hace una piscinita natural y aunque no lo parezca, el agua va calentando un poco.
Y creo que poco más me queda por contar, dejo para otro post la comida que me resulta más cómoda para llevar ya que aún no «tiro» de bocadillos, es cuestión de tiempo 😉 De cualquier manera, cada playa a la que vayamos os iré contando lo que más nos gusta y las pegas para ir en familia. ¿Cómo os organizáis para ir a la playa con los niños?, ¿a qué edad les llevasteis por primera vez?
por nosoyunadramamama | Jun 16, 2014 | asturias, niños, planes, Sin categoría, trabajo
Hemos tenido un fin de semana de esos en los que se acumulan los planes y no dan las horas para todo, tanto es así que apenas he dormido 6 horas cada noche aunque cada uno de los días por muy distintos motivos. Así que estoy agotada y espero recuperar fuerzas hoy lunes. Me gustaría escribir con calma un post sobre uno de los planes que hicimos este fin de semana: ir a la playa. Como alguna vez, cuando he mencionado lo de la playa, me habéis preguntado varias cosas, prometo que esta semana me pongo con este tema, pero hoy no me da la vida para hacerlo de forma completa y resumo un poco en fotos la maratón que tuve este fin de semana.

El sábado ya estaba en pie antes de las 7 de la mañana para ir a trabajar. Aquí estoy con el doctor que me acompaña en el programa. Si algún día abordamos cosas relacionadas con embarazo y niños, lo trasladaré al blog.
Tras seis horas de grabación subida a unos tacones (creo que ya lo he mencionado alguna vez, cada vez los odio más), tuvimos comida familiar ya que mis padres se van unos días de vacaciones (me quedo temporalmente sin el mejor canguro del mundo: mi padre). Eso sí, lo bueno de comer en casa de los abuelos es que los peques están entretenidos y yo puedo hacer un rato de «tumbing» en el jardín, a mí estos ratos me dan la vida, ya sabéis que entre semana tengo que lidiar sola con las fierecillas.
Alfonso y Rafa están como locos con su primo Jorge. Y a mí se me cae la baba, aunque os haré una confesión: no soy consciente aún de que en 5 meses habrá un bebé en casa.
Aprovechando que los abuelos estarán fuera unos días y que van a tener «mono» de nietos, este fin de semana hicieron un «intensivo» y los peques se quedaron en su casa a dormir; nosotros estábamos invitados esa noche a una barbacoa en casa de unos amigos así que aprovechamos para hacer plan de «adultos». Por cierto, después de la cena fuimos a una fiesta de «prao» (con calma explicaré para las no asturianas el concepto de estas fiestas que proliferan por toda Asturias) y definitivamente nos hacemos mayores, subíamos un poco la edad media 😉
Y el domingo fuimos a la playa; en serio, cada año es menos relajado este plan. Y ni te cuento si has dormido sólo seis horas, aunque esta vez fue por trasnochar.
Y como aquí puedes ir a la playa con un día espectacular y salir de ella casi lloviendo, por la tarde se nos puso la nube encima y hubo que abandonar el plan para ir de paseo y a tomar unos gusanitos, no sin antes llenar la casa de arena; y es que da igual que «sacudas» a los peques al salir de la playa. ¿Qué tal el fin de semana?, ¿se os acumulan los planes con el buen tiempo? Definitivamente, mi culpa tener unos hijos asilvestrados, no se puede decir que lleve embarazos muy tranquilos 😉

Y aquí está mi barriguita, es el embarazo en el que más pronto me ha salido, ya debo tener el cuerpo amoldado,jaja… Y como no tengo espejo en el ascensor, que está muy de moda, hago la foto en el espejo del portal de casa 😉
por nosoyunadramamama | Jun 9, 2014 | familia, niños, planes, Sin categoría, viajes
Me las prometía muy felices cuando Alfonso y Rafa, en sus primeros veranos de vida, eran de los que gateaban media playa para llegar a la orilla del mar y allí podían pasarse horas sin importarles que les revolcase una ola o que el Cantábrico estuviera a menos de 20 grados. Si algo estoy aprendiendo es que los niños tiene etapas para todo y ahora recuerdo que, de pequeña, no me gustaba demasiado la playa, me escondía del sol y pasaba horas seguidas en la piscina. Y ahora soy como un caracol, rayo que veo, saco los brazos al sol; no me baño en el norte más de una decena de veces en todo el verano y adoro la playa.
Total, que éste era el primer fin de semana que teníamos piscina accesible (y sol, claro) ya que fuimos de casa rural con amigos a Valladolid y mis dos churumbeles fueron los que menos se bañaron. Alfonso estaba muy emocionado con la idea de la piscina y en cuanto vio a los hijos de nuestros amigos ir al agua, allá que fue él. Pero señores, ha salido friolero, como su madre, y tardó unos segundos en salir y darse cuenta de que fuera estaba mucho mejor. Y no volvió a entrar en el agua en todo el fin de semana. Ahí terminó su romance con la piscina, por ahora.

Rafa, sin embargo, es de los que ve el agua y no puede contener la emoción, va lanzado. Pero sólo donde controla el asunto, es decir, lo que le gusta es lo de chiscar (salpicar) y mojarse de arriba abajo pero en posición «sofá», vamos, que si se te ocurre cogerle e intentar meterlo entero en la piscina, la hemos liado gorda. Ya no sólo es que llore, es que te agarra de tal manera que te deja hasta marcas en el cuerpo. Ya nos dijo la pediatra a los quince días de vida que tenía una fuerza desproporcionada y no se equivocó.
Así que todo el miedo que no tuvieron al agua siendo bebés parece que lo tienen ahora. Bien es cierto que Alfonso empieza los veranos muy temeroso pero, poco a poco, se va soltando. Y ahora es cuando me toca mirar cursos de natación para este verano porque en invierno fue imposible en las piscinas municipales de Gijón, siempre están las plazas completas. Tenemos piscina en la urbanización, por lo que no somos socios de ningún club deportivo, ¿alguna sugerencia, madres de Gijón?
Y ya de paso os cuento que la casa rural donde estuvimos resultó genial; como a veces me preguntáis por los sitios a los que vamos, se llama Finca Puentes Mediana y está en Hornillos de Eresma (Valladolid). No fue fácil encontrar casa para diez adultos y seis niños, y nos reuníamos con gente de Madrid, Valencia y Galicia, así que el punto de encuentro tenía que ser entre Burgos y Valladolid. Creo que acertamos, y más teniendo en cuenta que ya es casi verano. No tuvimos que movernos de allí en todo el fin de semana, y reconozco que así el tiempo cunde más porque no estás pendiente de meterte en un restaurante con tantos niños, no tienes que coger el coche. Vamos, es un plan más tranquilo 😉
Jardines para jugar, y más teniendo en cuenta que la gran mayoría de peques son varones y ya sabéis que la pelota es un clásico.
Que tuviera piscina fue un acierto a estas alturas, y fundamental que estuviera vallada con tanto peque. Gracias a la piscina, no tuvimos que pensar en otro plan.
Aquí un gordo que «robó» la sillita a una amiga, ¡qué afición tienen los críos!
La casa tenía restaurante al lado y ofrecían la posibilidad de llevarte comida. Así que el sábado, en el que éramos un montón porque se unían la plan cuatro personas más, pedimos lechazo. Estaba de muerte y mientras comíamos, los niños jugaban o dormían la siesta. Vamos, mejor que en un restaurante.
La casa era muy antigua (había una orla de 1875!!!!!!!) pero los espacios enormes. En una cocina así podíamos dar de comer a los peques y a la vez, otros podían cocinar lo de los adultos.
Aquí también podéis ver que se trata de una casa antigua, pero a mí poco me importó con esa amplitud.

Los dos miedosos en zona segura.
Ahora parece que, por fin, el verano comienza y no hay marcha atrás así que será cuestión de tiempo que vayan cogiendo confianza. Estoy segura de que en unas semanas no querrán salir del agua. Eso sí, lo que tengo más claro aún es que no voy a poder tomar el sol ni un segundo, hay que estar con mil ojos y no perderles de vista. ¿Cómo es la relación de vuestros peques con el agua?, ¿también han tenido etapas de amor y odio?, ¿algún consejo?
por nosoyunadramamama | Jun 4, 2014 | alimentacion, cumpleaños, niños, planes, Sin categoría
Uno de esos planes que indica que el verano está cerca es hacer barbacoas. Vamos, que el período estival debe estar a la vuelta de la esquina porque el fin de semana tuvimos ya dos parrilladas. Lo que no acaba de estabilizarse es el clima 😉 No hace mucho os contaba cómo los planes resultan muy distintos ahora cuando algunos de ellos son los mismos que hacíamos en el pasado.
Sin niños, el plan de la barbacoa era algo tranquilo, podías dejar una cerveza en cualquier esquina, en el prao, al borde de una piscina; comprabas las carnes más grandes de la carnicería y empezabas a encender las brasas a las dos del mediodía, lo que significaba empezar a comer a las cuatro de la tarde… Así que si os animáis a organizar una barbacoa y vuestra familia ha crecido últimamente, aquí van algunas recomendaciones:
1. Ya sé que no todo el mundo tiene barbacoa en casa, es más, la mayoría vivimos en pisos así que, con suerte, tenemos campana extractora 😉 Pero oye, que si tenéis la potra de que haya varios amigos o familiares con barbacoas en sus casas, elegid la de obra, es decir, tipo chimenea. Más que nada por la estabilidad, por evitar que un niño le dé un balonazo, un golpe, lo que sea… y acaben las brasas o la carne en el suelo, o el niño en las brasas.
Un balón igual sí pero aquí es difícil que un niño acabe quemándose gracias a la piedra (en otros casos, ladrillo).
2. Incluid hamburguesas o perritos calientes en el menú. Las costillas, los chorizos, la panceta y demás están muy bien para los mayores pero si queréis que ellos coman, nada como una buena hamburguesa. Sé que no es comida para darles habitualmente pero de eso se trata cuando haces este tipo de planes, de que sean días especiales, y si nosotros nos permitimos comer más cosas o menos sanas, a ellos tampoco les va a pasar nada. Es obvio que hablo de niños y no de bebés, ¿verdad? Aunque siempre está la opción de poner verduras que, a la brasa, están de muerte.
3. Si tenéis acceso a una barbacoa cuando queráis, no descartéis este plan para los cumpleaños de los niños. Mi tía lleva tres años haciéndolo en las fiestas de sus tres hijos y los críos alucinan. Cambiar sándwiches por hamburguesas o perritos calientes les parece lo más. Eso sí, tienes que ser rápido porque se lanzan todos a la vez. Maridín, junto a mi tío, son los encargados de este menester en los cumples de mis primos. Ya os comenté en alguna ocasión que mi madre y mis tías comparten jardín, por lo que todos vamos a los eventos de todos 😉
Y si habéis podido hacer una barbacoa es que tenéis un día para estar al aire libre y un pequeño espacio o jardín para disfrutar con amigos o familiares sin que los niños molesten a otras personas, como puede ocurrir en restaurantes o en la misma playa, así que pocos planes mejor que éste para el verano, ¿no os parece?, ¿algún consejo más que se os ocurra? Por supuesto, mucho cuidado si hay piscina cerca.
por nosoyunadramamama | Jun 2, 2014 | asturias, familia, niños, planes, Sin categoría, viajes
Que sepáis que maridín, aunque es maño de nacimiento, ya puede ser declarado 100% asturiano. Si eres capaz de predecir el clima en Asturias, ya te puedes considerar de la tierrina. Para mí, que nací aquí, es fácil saber que cuando en el norte de Galicia hace sol, horas después lucirá Lorenzo aquí. Y si allí llega un temporal, aquí lo tendremos enseguida.
Amaneció el sábado en Gijón bajo una tromba de agua que me hizo pensar que nuestra única alternativa era ir a un centro comercial, y ya sabéis lo poco que nos gusta. Suerte que a maridín se le iluminó la cabeza y pensó que, si el día iría mejorando poco a poco, lo mejor era «tirar» para el occidente de Asturias, vamos, en dirección Galicia. Vale, puedo ahorrarme todas estas explicaciones, pero sé que muchas de las que me leéis no sois de aquí.
El sábado elegimos Cudillero, una villa pesquera preciosa que, en los últimos años, se ha convertido en un lugar muy turístico. Imagino que todas las asturianas conocéis este pueblo, de hecho nosotros ya hemos estado varias veces, aunque nunca con los dos peques. Y para las que no sois de aquí, os recomiendo que no olvidéis parar en este pueblo. Por cierto, tenía razón maridín y lucía el sol, hasta pudimos comer al aire libre. Y es que por Asturias la temperatura todavía no nos deja ir a la playa 🙁

Una de las cosas más bonitas de Cudillero es la ladera del monte llena de casas de colores


No os creáis que fue lo único que hicimos el fin de semana porque llevamos una temporada que no paramos, pero ya me lo reservo para otro post esta semana. ¿Qué tal vosotras? ¡Espero que hayáis disfrutado! Por cierto, ¿conocéis Cudillero?
por nosoyunadramamama | May 19, 2014 | asturias, conciliación, familia, Maternidad y embarazo, planes, Sin categoría, trabajo
«Si algo puede salir mal, saldrá mal». Más de una vez habréis escuchado esta frase que, como sabéis, no se trata de ningún principio científico sino una forma graciosa de explicar desdichas varias. No es que esté rodeada yo de calamidades, ni mucho menos. Sencillamente es que, hay veces, que se juntan muchas cosas buenas pero entonces no llegas a todo y te da rabia porque tú sabes que puedes hacerlo todo. Y es que las mujeres en general y las madres en particular no queremos ni sabemos decir que no, hay que estar en todos los sitios, esto es así.
Si trabajo un día a la semana (99% de los días en viernes) y tengo tres o cuatro eventos sociales al año (que como bien sabéis tiene 365 días), ¿cuántas probabilidades hay de que se junten trabajo y evento la misma jornada si no es un viernes? A priori, ninguna. Pues este sábado estaba invitada a uno de esos acontecimientos que tienes, como mucho, una vez al año. En mi caso, el primero en mi trayectoria como bloguera. Sí, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo se juntaron este sábado más de 400 blogueras de toda España para hablar de anécdotas, de uso de redes sociales, de fotografía, de bienestar, de negocio… en PuntoMom. Y ese era mi plan para el sábado… hasta el viernes a las tres de la tarde.
Soy muy terca y si digo que voy a un sitio, aunque me perdiera la mayoría de las charlas, voy. Al menos pude estar un ratito y poner caras a muchas personas a las que sólo conocía a través del mundo 2.0 pero me quedaron tantas pendientes 🙁
Y digo que me acompañó la Ley de Murphy porque el viernes recibí una llamada de la televisión para preguntarme si podía trabajar el sábado, el mismo sábado del evento. Maridín estaba escuchando la llamada y no daba crédito a la maldita casualidad. Pero no podía decir que no a lo del trabajo. Así que mi sábado fue digno de una chiflada que sale de un sitio para ir al otro un rato, se come un sandwinch doble en 3 minutos (que se convierte en una bola en el estómago porque 4 rebanadas de pan de molde requieren un mínimo de 10 minutos), y vuelve otra vez corriendo a la grabación contando los minutos por si acaso sale a una hora prudente y puede volver al evento. Vamos, mortal; sólo media hora sentada en 10 horas. Entiendo que a diario no se puede estar con semejante estrés.
Mientras tato, maridín ejercía de padrazo y se iba a la playa con los peques y con todos los bártulos.
Y como la Ley de Murphy está muy presente este 2014 (recuerdo robo de cartera el mismo día en que decidí ir de rebajas), continuamos. Si cada uno de mis hijos se pone malo unas tres veces al año de media y nosotros dejamos a los enanos en casa de mis padres unas seis noches al año para salir en pareja, ¿cuántas probabilidades hay de que se pongan malos una de las noches que se quedan con los abuelos? En principio, calculo que 1 entre 100. Pues oye, el sábado, después de mi maratón, salimos de cena para celebrar el cumple de maridín y mi madre sufrió las consecuencias de una noche toledana. Resumiendo, fin de semana completo, agotador y con esa sensación de quedarse a medias, ¿os pasa a menudo?, ¿queréis llegar a todo y sois conscientes de que no es posible si queréis conservar la salud? 😉
por nosoyunadramamama | May 12, 2014 | asturias, familia, planes, Sin categoría
Confieso que hay días que me pregunto qué narices hago escribiendo un blog al que tengo que dedicar bastante tiempo: elegir temas sin repetirme demasiado, cómo exponerlos, qué imágenes utilizar… Sin embargo, cuando algunas me agradecéis una idea, una opinión, unas risas o una experiencia, pienso en la suerte que tengo de compartir tantas cosas con vosotras. Pero es que no soy yo la única que interviene en este rincón, vosotras también me dais consejos, me contáis vuestras experiencias y, cómo no, me dais ideas.
Y precisamente, mi último descubrimiento en Asturias ha sido gracias a una lectora habitual del blog. Y como ha resultado todo un hallazgo para los peques, os cuento el sitio que hemos conocido y porqué nos ha gustado tanto, aunque creo que las fotos hablan por sí solas. Se trata del parque de Moniello, que está a poco más de 20 kilómetros de Gijón. No queríamos irnos muy lejos, ya sabéis que aquí en el norte el tiempo varía bastante y por la tarde se preveía lluvia. Lo increíble es que a veces tenemos al lado sitios que ni sabemos.
Hay hasta porterías (las hay también grandes) para jugar al fútbol.

También hay restaurante donde se puede comer tanto dentro como fuera.

Y además con columpios para que los peques estén entretenidos. E insisto, ¡mirad qué vistas!

El gordi con mis gafas, ya sabéis lo que les gustan todo tipo de abalorios 😉
La verdad es que estuvimos tan a gusto en el parque que no bajamos a la playa. Preferí ahorrarme el momento en que Rafa se abalanza sobre cualquier líquido (en este caso el Cantábrico a 14 grados) y el momento en que Alfonso se emociona con el lanzamiento de piedras. Cuantas menos probabilidades haya de terminar accidentados, mejor. Aún así, yo hago bien los deberes así que os dejo un par de fotos de la playa por si os interesa.
Entre las rocas, cuando baja la marea, quedan piscinas naturales. A mí estas cosas de pequeña me encantaban. Foto de diariodeunchurfer.blogia.com
Y aquí termina mi habitual «sección» de planes de fin de semana. Las asturianas, ¿conocíais este parque? Igual ahora resulta que la única que no estaba al tanto de su existencia era yo y no he aportado nada nuevo. Por cierto, mañana martes 13 será el último día para participar en el sorteo de un conjunto de baño a elegir. Comprobad si os he dejado algún comentario en el post ya que algunas habéis olvidado compartir el enlace en Facebook de forma pública. Otras habéis dejado el comentario allí en lugar de en el blog.
Aunque ya lo he puesto en Facebook quizás muchas sólo veáis el blog así que os cuento. Estoy entre las diez finalistas para ser bloguera de una importante tienda de puericultura, la idea es probar cosas de peques para después contar lo que me han parecido. Si creéis que os puedo ser útil en esa labor que ya he hecho para Hero Baby, sólo tenéis que votar mi blog aquí. Gracias!!!!!
por nosoyunadramamama | Abr 21, 2014 | familia, niños, planes, playas, Sin categoría, vacaciones, viajes
Cuando se acaban las vacaciones, vuelvo a casa con dos cosas de más: kilos y estrés. Lo primero me ha pasado toda la vida y en una semana el asunto está solucionado; lo segundo me pasa sólo desde que soy madre. Aún recuerdo cuando volvía a casa tras unos días de descanso con una sensación de sosiego y paz que ya no he vuelto a experimentar en los últimos tres años. Ya se sabe que los niños, en cuanto les sacas de sus rutinas y entorno, se desmadran. En cualquier caso, disfrutamos siempre de nuestro tiempo en familia. Y si acompaña el buen tiempo, mucho mejor.
La verdad es que este año, por primera vez, la Semana Santa la pasamos en un destino de sol y playa, en Jávea (Alicante). A maridín se le antojó lo de hacer barbacoas y claro, había que tirar más bien para el Sur, en este caso sureste, y eso supuso hacernos 1000 kilómetros de carretera. Eso sí, con parada nocturna en Zaragoza y así hacer el viaje más llevadero. He de decir que los gordis se portaron bastante bien en el trayecto y el DVD ayudó bastante.

Merendando a nuestra llegada a la casa que alquilamos en Jávea. Cuando nos juntamos con la familia de maridín, lo de ir a hotel sale más caro y con niños es más incómodo.

Playa de El Arenal. El primer día hizo mucho viento y por la mañana pasamos un poco de frío; en cuanto paró el aire, niños al agua. Si nosotros llevábamos media casa a cuestas, mi cuñada llevaba la casa completa e incluyó trajes de neopreno. La verdad es que el agua estaba en torno a los 17-18 grados. Vamos, yo ni harta de vino.

Lo bueno de esta época es que las playas no están abarrotadas y los niños pueden jugar a la pelota sin molestar a nadie.
El segundo día fuimos a la playa de Calpe, donde lo más llamativo es el Peñón de Ifach. Al igual que en Jávea, más de la mitad de la población es extranjera, ¡anda que no son listos estos foráneos que vienen a España!
Una de las tardes se nubló y fuimos a una zona donde había atracciones. En general, Jávea me parece que es un buen destino para niños y familias.
Y una vez más, las vacaciones se nos han pasado volando pero reconozco que se agradece un poco el volver a la rutina (madre mía, quién me ha visto y quién me ve). Lo que ya no agradezco tanto es lo de volver a poner abrigo 😉 ¿Qué tal vuestras vacaciones?, ¿de playa, montaña, caseras, religiosas? que conste que este año eché de menos ir a ver alguna procesión, creo que es la primera vez que no voy a ninguna. Otro año será, prometo no volver a hacer tantos kilómetros para cuatro días.
por nosoyunadramamama | Abr 14, 2014 | familia, niños, planes, Sin categoría, viajes
La última vez que hicimos las maletas fue en Navidad para irnos a Zaragoza. A mitad de camino me di cuenta de que había olvidado los biberones de los niños. Y señoras, este no es un olvido cualquiera. Explícale a tu suegra que vaya a la farmacia a por bibes con tetinas anatómicas de látex de la talla 2 y orificio grande L. A la mujer la dejé totalmente KO, tanto que la pobre trajo varios tipos de tetinas, que lo importante es que los niños se alimenten como Dios manda.
Por eso, cada vez que me enfrento al momento «hacer maletas» me entran sudores. Vamos por partes; primero, cachivaches. Hay que saber si el lugar de destino tiene cuna. Hay que decidir si llevar la sillita plegable o la «buena», que ocupa tres veces más. Después, por si acaso, la trona plegable porque si en algún restaurante no tienen, alguno tiene que comer con Rafa encima y no es plan, entre otras cosas, porque es un zampabollos y, si te descuidas, te deja sin comida.
Después llega el momento de decidir qué ropa llevar. Ahora en Semana Santa esto es un problema, ¿meto abrigo y bañador? Nos vamos a Alicante y digo yo que, a lo mejor, por el día estamos a 25 grados y nos apetece ir a la playa. Pero si salimos a cenar igual nos plantamos en 13 grados. Vamos, que es una de esas épocas en las que mezclas en el equipaje calcetines con playeros tipo victoria y hala, a tirar pa’alante. Y claro, si vas a la costa hay que añadir al equipaje toallas de playa. Creo que el cubo y rastrillo nos los vamos a ahorrar y que compren uno los suegros. Y por supuesto, en la maleta de la ropa, van pañales.
Creo que Alfonso moriría por una maleta como ésta,jaja…
Otro asunto, tema alimentación. Lo primero (esta vez ya no me vuelve a pasar) los biberones. Después la leche en polvo y los cereales, agua mineral y meriendas para el primer día porque no sabes en qué momento irás al supermercado cuando llegues. Fundamental también es llevar el Dalsy o Apiretal para cualquier dolor inoportuno. Y galletas en abundancia para el viaje en coche, sobre todo si vas a recorrer dos tercios de la península.
Y por último, importantísimo: los peluches de turno para que los enanos se duerman, para Rafa es fundamental, nos lo llevamos a casa de mis padres los domingos, con eso lo digo todo. Después hay que meter en la cartera las tarjetas sanitarias porque este sistema de salud que tenemos por comunidades autónomas es de risa y no vaya a ser que no atiendan a tu hijo si pasa algo. Y para el coche, el reproductor de DVD. Y creo que no se me pasa nada. Bueno, y luego maridín tiene que encajarlo todo en el maletero como si de fichas de Tetris se tratara. ¿Cómo lleváis lo de viajar con los peques?, ¿vais cargados como si os fuerais dos meses?
Que paséis buena Semana Santa; servidora vuelve la próxima semana con más historias que contar y seguramente, menos relajada 😉 porque las vacaciones con niños son para todo menos para descansar. Y gracias por tantas visitas al blog, la semana pasada recibimos nada más y nada menos que 10.000, ¡abrumada es poco! Hasta la vuelta.
por nosoyunadramamama | Abr 6, 2014 | alimentacion, asturias, familia, juegos, planes, Planes y viajes, Sin categoría
Tenían razón mis padres: en cuanto faltaba alguno de sus cuatro hijos, aquello no era lo mismo. Es como si a Zipi le quitas a Zape, la historia pierde fuerza. Si falta una pieza en un mecanismo, no funciona de la misma manera. Eso sí, a los padres les das un respiro. En cualquier caso, estoy segura de que mi ausencia se notaba menos que la de mis hermanos, sencillamente porque ellos eran más gamberros 😉 El caso es que el sábado Alfonso tuvo un cumple de una compañera de clase así que maridín y yo pasamos una tarde solos con Rafa.
Aunque nuestro primogénito es un niño bastante bueno, el simple hecho de tener que estar pendientes sólo de un niño en lugar de dos, ya es extraño, vamos, que está «chupao». Y no me entendáis mal las que tenéis sólo un niño; es que una vez que estás acostumbrada a dos, tener que encargarte sólo de uno resulta hasta sencillo, eso sí, cualquiera que tenga cuatro me dirá que tener dos es facilísimo.

Tener sólo un hijo al que perseguir, eso es tranquilidad 😉

Y ya sé que esta foto aporta poco a un blog de maternidad pero… ¿cuántas veces te sale una foto así?
Bueno, pues como Alfonso tenía cumple, este fin de semana no salimos de Gijón. Y como aún no hemos conseguido apuntar a la criatura a un curso de natación porque nunca sobran plazas, nos llevamos a los gordis a una piscina municipal por nuestra cuenta. Nos hemos dado cuenta que, desde el verano, ha habido un pequeño retroceso que espero solventemos en cuanto se metan en la piscina unas cuantas veces más. Uno porque no se atrevió a lanzarse al agua desde el bordillo cuando en verano no tenía problema. El otro porque ahora no quiere que le metamos en el agua, sólo quiere estar en zona donde pueda sentar su trasero y chiscar (salpicar).
Mucho mirar con ganas pero vaya par de miedosos tengo en casa.
Y como no podemos estar quietos, después de la piscina nos fuimos a comer de merendero. Me imagino que, si aquí en el norte hemos tenido un fin de semana casi veraniego, en el resto de España, más de los mismo. Como el plan del merendero va a ser muy frecuente esta primavera-verano, os iré contando los que vamos viendo, que yo sé que muchas de las que vivís en Gijón tomáis nota. El sábado descubrimos el Camín del Agua, tienen bastantes cosas para los niños y se come muy bien, quizás mejor que en muchos otros merenderos que conocemos. Y de precio igual, vamos, barato.

Me imagino que ya sabéis quién cayó rendido después de piscina, comida fuera de casa y tarde de cumpleaños con sus amigos. Eso sí, los demás también caímos desplomados. Si es que no paramos, y menos cuando sale el sol. Se lo decía hoy a maridín, ¿pero qué hacíamos los fines de semana cuando no teníamos hijos? 😉 Y vosotras, ¿desde que sois madres no hacéis el doble de planes? o al revés, ¿pasáis más tiempo en casa?