por nosoyunadramamama | Jun 27, 2013 | cocina, Maternidad y embarazo, receta, Sin categoría, Uncategorized
A partir de ahora, puesto que os tengo “abrasadas” con mis historias y las de mis hijos, voy a incluir de vez en cuando en el blog algunas otras cosas. Eso sí, también relacionadas con la maternidad y los niños, que al fin y al cabo es sobre lo único que aprendo últimamente.
Hoy quiero compartir una receta de cocina de Jénnifer Liébana, del blog quecukireposteriaydemas.blogspot.com.es. Descubrí estas galletas a través de su Facebook días antes del bautizo de Rafa, así que, según las vi, decidí que eran perfectas para esa celebración. Es una receta para hacer horas antes de la celebración y para las que sois apañadas, veréis en la preparación el porqué.

Son perfectas para regalar a tus invitados en el bautizo de tus hijos, o porqué no, para hacérselas a alguna futura mamá en una babyshower o regalárselas a una amiga que acaba de ser madre. Pero además, indagando en la red me he encontrado maravillas en el mundo de la repostería infantil. No hay temática que no se pueda trasladar a una galleta.
Aquí van los ingredientes que vais a necesitar para las galletas:
• 250gr de harina
• 100gr de azúcar
• 1/2 cucharadita de sal
• 125gr de mantequilla cortada en dados
• 1 huevo y 1 yema
Y para el glaseado:
• Claras de huevo (mejor las pasteurizadas)
• Azúcar glass
• Colorante líquido o en gel
Y aquí va la preparación:
Comenzamos precalentando el horno a 180ºC con calor tanto arriba como abajo. Ponemos en un cuenco la harina, el azúcar, la sal y la mantequilla y mezclamos apretando con las yemas de los dedos. Añadimos el huevo y la yema batidos, y amasamos. Damos forma de bola a la masa y posteriormente la aplanamos con la palma de la mano y la estiramos con un rodillo hasta conseguir un grosor en torno a unos 5mm.


Con ayuda de unos moldes, damos la forma que queramos a las galletas. Para bebés, lo haremos con cortadores con forma de carrito, biberón, osito, balancín… Estos moldes suelen venderse en tienda especializadas en cocina y repostería. Jennifer los consiguió en una tienda de decoración de tartas y galletas en Avilés que se llama Catalina’s Cake.


Cuando hayamos dado formas a toda la masa, las colocamos en la bandeja del horno forrada con papel vegetal y las coceremos unos 10 minutos manteniendo el calor a 180ºC. Pasados 10 minutos y cuando las galletas estén doradas, las sacamos y las dejamos enfriar en la misma bandeja del horno. Una vez hayan entibiado, las colocamos sobre una bandeja o una tabla plana, ya que si aún mantienen algo de calor, podrían deformarse y coger una forma curva.
Ahora haremos la glasa de delineado. Sólo tenemos que mezclar una clara de huevo con la cantidad que nos pida de azúcar glas hasta conseguir una textura parecida a la pasta de dientes. Delinearemos las galletas con la glasa cuando estén totalmente frías. Para ello, en un biberón o manga pastelera con boquilla fina, introduciremos la glasa e iremos trazando el borde de las galletas para que, cuando las decoremos, no desborde. Cuando las tengamos listas, dejaremos secar unas 12 horas para asegurarnos de que el secado es total.

Transcurrido este tiempo, haremos la glasa de relleno. Se hace igual que la glasa de delineado (mezclando las claras de huevo con el azúcar glas y con algún colorante si es necesario) pero su consistencia es más líquida. Para ello, sólo tendremos que añadir un par de cucharaditas de agua y mezclar.

Cuando tengamos la textura de relleno, incluiremos el colorante que necesitemos. En este caso, hacemos una glasa de relleno en marrón, por lo que añadiremos colorante en gel marrón de la marca Wilton. A continuación, hacemos otra glasa de relleno pero con colorante azul, añadiéndolo a la glasa y mezclando hasta conseguir el azul bebé que buscaba. Y, por último, una glasa de relleno en blanco, por lo que no añadiremos ningún colorante.

Teniendo todos los colores listos, comenzamos a rellenar las galletas. Cuando estén todas listas, las dejamos secar unas 3-4 horas. Tiene que quedar duro para poder hacer los últimos detalles en nuestras galletas.

Para los detalles que queramos hacer, volveremos a hacer una glasa con una consistencia como la de delineado, puesto que no queremos que se desparrame por nuestra galleta. Cuando hayamos finalizado con nuestra decoración de galletas, las dejaremos secar otro par de horas o lo necesario para que no se peguen ni se estropeen. ¡No me digáis que no son preciosas! Y advierto ¡están buenísimas!


Por cierto, ya tengo cuenta en Facebook de No soy una drama mamá. Animaos a seguirla porque enseguida empezaremos con algún concurso. ¡Buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Jun 24, 2013 | Sin categoría, Uncategorized
Ya sé que el titular habrá dejado de piedra a más de una pero estoy segura de que la mayoría de vosotras acabaréis de leer el texto y me daréis la razón. Eso sí, no os enfadéis con el post de hoy las mamás que vivís pasado el Negrón (un famoso túnel de más de cuatro kilómetros que separa Asturias de la Meseta) pero tengo la sensación de que criar niños aquí tiene un extra de complicación. Y hago extensible esta dificultad a todo el norte de España.
Me explico. Me levanto el sábado a las 9 y media de la mañana y ¡sorpresa!, tenemos un solazo impresionante. Así que decidimos que hay que ir a la playa, pero tiene que ser por la mañana. ¿Y por qué? Pues porque la “mujer del tiempo de la televisión” ha dicho que por la tarde vienen nubes aunque ya lo sabía sin que lo dijese esta señora. Cuando vives en el norte, dedicas varios minutos al día a mirar en internet varias webs de meteorología, y digo varias porque crees que la primera que has mirado está equivocada e insistes en ver más por si alguna te da una alegría.

Los niños tenían el bañador puesto cuando miré por la ventana y me encontré con las dichosas nubes. Y se acabó, hay que cambiar el plan y, por supuesto, la ropa. Como estamos a 20 grados decidí que ya estaba bien de jerséis y calcetines, así que piernas al aire. Y a pasear y a tomar el aperitivo. Por la tarde, llegó la lluvia pero ya me negué a cambiar de ropa a los niños otra vez.


Paseo por Gijón y ropa de verano.
Ayer domingo la temperatura bajó 5 grados con respecto al sábado, así que nos olvidamos de airear la pierna. Además, el plan que teníamos era celebrar el cumpleaños de mi prima Inés, de 11 años, con una barbacoa. Como amenazaba lluvia, mi tía tenía que tener un plan B para más de 25 niños. Y así estamos siempre, mirando al cielo y rogando que no se ponga a llover para que no se nos estropeen los planes. Y esto, aunque no lo creáis algunas, supone cierto agotamiento mental. Lo que pasa que ya estamos acostumbradas.


No hizo falta plan B y pudieron jugar al fútbol, al pañuelo…
A mí cuando dicen en la televisión que bajan las temperaturas y que es una gran noticia pienso que están de coña. Claro, si vives en Sevilla o Valencia pasas de los treinta y muchos grados a los veintitantos, así que eso no te hace variar tus planes de comer al aire libre, de playa, de excursión… Pero en el norte, pasamos a los 15 grados y a los críos ya no puedes ponerles bermudas, y como llueve, no puedes ni ir a la playa ni al parque ni a ningún sitio al que no hayas ido ya después de todo el invierno. Así que invito a las madres que viváis en sitios soleados y calurosos a que nos intentéis convencer de que allí la vida es más complicada. Ya os digo que os tendréis que esforzar 😉
por nosoyunadramamama | Jun 19, 2013 | Sin categoría, Uncategorized
Soy de las que pienso que el cuerpo es el que manda. No me refiero a sucumbir a los instintos más básicos porque si no tendría un problema muy serio de sobrepeso por culpa de la bollería. Lo que quiero decir es que el organismo no se equivoca, normalmente da señales y dice basta, o lo contrario.

Eventos: Concierto de Bon Jovi, Rock in Rio Madrid 2010. Embarazada de 4 meses y medio. No hace falta decir que pagaría por estar el próximo jueves en el Calderón viéndoles.
En el embarazo pasa exactamente lo mismo. Qué no se puede hacer durante la gestación es una pregunta que se hacen la mayoría de las primerizas después de ver que el test es positivo. Por la experiencia que tengo, se puede hacer de todo salvo que el médico vea indicios de algún problema. Tampoco es lo mismo quedarse embarazada a los 27 años, como me pasó a mí, que a los 40. A más edad, más riesgos aunque el embarazo puede transcurrir con total normalidad o complicarse a cualquier edad.

Avión y barco: De crucero visitando a mi hermano Miguel, que es marino. «Pateamos» Marsella, La Valeta (Malta), Cefalú (Sicilia), Túnez y acabamos en Ibiza celebrando el Mundial de España. Estaba embarazada de Alfonso de seis meses y medio.


En coche: En la foto de abajo a la izquierda, estamos en Cádiz cuando estaba embarazada de más de 5 meses de Rafa. A la derecha, de casi 7 meses en Jaca.
Si os encontráis bien suele ser señal de que todo va correctamente. Y si es así podéis viajar, salir por la noche (obviamente sin beber alcohol), hacer ejercicio (si estáis acostumbradas, lo cual no es mi caso), ir de boda, de conciertos, al fútbol, etc… Eso sí, si preguntáis a vuestro médico si podéis hacer snowboard o escalada, no esperéis que os diga que sí. Vamos, que si hacéis deportes de riesgo seguramente notéis algunos cambios en vuestros hábitos.


Salidas: a la izquierda, Carmín de la Pola, embarazada de seis y medio. A la derecha, de noche por Gijón con mi hermano, de siete meses y medio.



Bodas: a la izquierda, en la boda de unos amigos, estaba embarazada de 4 meses y medio; foto del medio, en la boda de mi prima, estaba de seis meses. A la derecha, boda de mi primo, de 8 meses.
Ya sabéis mi máxima: sentido común. No seáis “embarazadas-pereza”, ésas que creen que el embarazo es como una enfermedad y no hacen más que quejarse de que están gordas y que les duele todo, desde la punta de la nariz hasta el dedo del pie, ¡me ponen de los nervios! Disfrutad porque el peque que lleváis dentro lo nota.
por nosoyunadramamama | Jun 12, 2013 | Sin categoría, Uncategorized
Además del rastro de babas que vamos dejando a nuestro alrededor, a las mamás de niños pequeños se nos puede distinguir a través de otros signos, que son bien fáciles de detectar. Aquí os enumero las cinco señales indudables de que una mujer tiene, por lo menos, un niño menor de tres años:
1. El bolso: aparte de todos los armatostes que llevamos en él, que no son pocos, el bolso de una mamá siempre lleva un paquete de toallitas húmedas. El día que se te olvidan, la has liado. Bueno, en realidad la lía el niño, y tú las pasas canutas para encontrar algo que pueda hacer la función de la toallita húmeda.
2. El calzado: pocas veves una madre lleva tacones. Llega un momento en el que es incompatible ir muy arreglada (que no mona) y tener niños menores de 3 años. Hace ya mucho tiempo que eliminé los tacones de mi vida, salvo en ocasiones muy contadas (una vez cada mes o dos meses). Así que el día que me los pongo, cualquiera puede intuir que no sé ni caminar con ellos.

Como mucho, me animo con las cuñas de esparto en verano.
3. La ropa: o más bien las manchas que hay en ella. Raro es el día que no acabo con una mancha de leche, yogur, papilla o puré en mi vestimenta. Es más, hay días que ya salgo con la mancha de casa porque el niño ha regurgitado un poco de leche y evidentemente ha caído sobre alguna de mis prendas. Si no hay tiempo para cambiarse, la mancha se viene conmigo.

4. La cara: sí, pongo cara de asesina en serie cuando voy paseando por la calle y pasa una de esas ruidosas motos que despiertan al niño. Lo mismo me pasa en la playa cuando hay una señora que habla por el móvil pensando que al otro lado está alguien sordo. ¿Y qué decir de los que llevan música a la playa? este miércoles tuve la mala suerte de que se me pusiera al lado un grupo de chavales que escuchaba reaggeton. Casi entro en trance.

Para que os hagáis una idea, una mirada parecida a la niña del exorcista.
5. El coche: es evidente que tienes uno o más niños pequeños cuando tu automóvil se ha convertido en un paraíso para diminutos seres vivos (tipo hormigas) que, por suerte, no es fácil que accedan a tu vehículo. Pero sí, sería el lugar perfecto para crear una nueva comunidad de criaturas gracias a las migas de pan y trozos de galletas que van dejando los hijos.
No os preocupéis, volverá el día en que tengáis tiempo para arreglaros, llegará la época en la que tengáis el coche limpio nuevamente y en el que el ruido de la calle no os moleste. Mientras tanto, a tomárselo con humor. ¡Que paséis buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Jun 5, 2013 | planes, playas, Uncategorized, vacaciones
¡Por fin he podido estrenar la playa en este 2013! La primavera ha sido horrorosa en el norte, aunque creo que tampoco ha hecho muy buen tiempo en el resto de España. El caso es que el sol se ha hecho esperar pero ha llegado aunque por desgracia no ha venido para quedarse. En el norte, claro.


Playa de Estaño, en Gijón. Ir a la playa, de los poquitos vicios que tengo.
Como os contaba, Alfonso y yo hemos estrenado la playa este año, pero para Rafa ha sido su primer contacto con la arena. El caso es que le ha debido gustar porque le pillé varias veces llevándose a la boca algún puñado de arena y ha estado tan tranquilo como suele ser habitual en él. Así que volvimos al día siguiente.


Rafa y Alfonso disfrutando antes y durante su estancia en la playa.
La pena es que no fue posible sentarle en la orilla para ver su reacción en el mar ya que el Cantábrico está cual glaciar, así que no iba a hacerle pasar por semejante trance. Tendré que esperar para saber si el agua le gusta tanto como a su hermano.

El Cantábrico, demasiado frío esta primavera.
Os animo, una vez más, a que sigáis haciendo los planes que más os gustan y que la maternidad no sea una traba para hacer cosas. Obviamente, si lo que os gusta es jugar a la ruleta en el casino o hacer puenting es casi mejor que dejéis a las criaturas con los abuelos cuando hagáis esos planes. Sé que los niños pequeños “complican” mucho cualquier plan porque hay que llevar carritos, purés, pañales… pero es que si no acabaréis por no hacer nada. Y lo cierto es que, aunque el plan sea para descansar, con niños es imposible.

Todas las bolsas que hay que llevar. Capazo rosa (Primark, 10 euros) con mi toalla y neceser (The First Outlet, 20 y 7 euros aprox.)con cremas; bolsa de los niños (de Casa, personalizada con sus fotos, 12 euros aprox.) con sus toallas, bañadores de repuesto y gorrito; bolsa de la comida y pañales (Doña Carmen, unos 25 euros aprox.), sillita para Rafa y mochila con cubo y demás juguetes, ¡casi nada!

¿Y qué me decís de subir esta cuesta con todas las bolsas y Rafa en la sillita, al finalizar la jornada?
A algunas madres les preocupa el daño que el sol pueda hacer a sus bebés. Es fundamental ponerles protección alta cada poco tiempo, un gorrito para los más pequeños, sobre todo si tienen poco pelo como ha sido el caso de mis peques, y si aún así no estáis tranquilas, una sombrilla. Pero no les privéis de estar en contacto con el mar y la arena porque son algunas de las cosas más maravillosas que existen.
¡Y qué decir de mí! Pues que dos embarazos pasan factura, que aunque vuelvas a tu talla y recuperes tu peso, la piel no está igual de tersa, en realidad estoy como reblandecida. Como veis, no engaño a nadie; seguramente hacer deporte ayudaría a mejorar este asuntillo, pero siempre estoy pegada a, por lo menos, un niño. Si algún gimnasio incorpora guardería, me apuntaré. De todas formas, tampoco es que me preocupe mucho esto.

por nosoyunadramamama | Jun 3, 2013 | Uncategorized
Tener hijos te hace mayor, da igual que los tengas a los veintitantos que a los cuarenta. Y es que no me refiero a que los niños te hagan parecer mayor físicamente porque los años pasan para todos, tengas críos o no los tengas. Me refiero más bien al hecho de que te hacen llevar una vida completamente distinta a la que llevabas antes. Y eso te hace sentir mayor pero, si lo preferís, diré que los críos te hacen madurar.
La verdad es que dicho así no suena muy bien pero voy a ser más gráfica porque es posible que os hayáis sentido así en alguna ocasión. Este fin de semana estuve en Pamplona porque se licenciaba mi cuñado, precisamente en Comunicación. Este hecho no tendría nada de especial para mí (aunque estoy muy orgullosa de Edu) si no fuera porque hace nueve años viví la misma situación, en el mismo lugar.

No había vuelto a la Facultad desde entonces, así que os podéis imaginar lo rara que me sentí entre recién licenciados que sólo pensaban en la cena y en la fiesta de esa noche. Pues allí estaba yo nueve años después jugando con mi hijo Alfonso en aquellos bancos en los que nos sentábamos entre clase y clase, cuando aún se podía fumar en todos lados. Una época en la que todas mis preocupaciones pasaban por aprobar exámenes, sacarme un dinero para pagarme el alquiler del piso e ir a las fiestas universitarias que mis ahorros me permitían.

También hubo reencuentros; allí estaban profesores, ex compañeros de clase y amigas que acabaron trabajando en la Facultad. Charlamos y también me hablaron de sus hijos. Entonces pensé: coño Carmen, ¡qué rápido ha pasado el tiempo! Me di cuenta de que muchos de los sueños que tenía en aquella época universitaria se habían cumplido, como trabajar en televisión.

Sin embargo, no me sentí extraña con dos niños en aquel lugar, ni en ningún otro sitio, porque si algo he tenido claro toda mi vida es que quería tener hijos. Algún día hablaré sobre esto, pero ya os digo que no soy de las mujeres a las que de repente se les despierta el reloj biológico. Soy, como dice una compañera, mamá desde que nací. Da igual el sitio al que regrese, porque siempre me imaginé con ellos. Pero no puedo negar que me hacen sentir mayor, por pocas arrugas que tenga.
por nosoyunadramamama | Abr 29, 2013 | Uncategorized
La llegada de un hijo lo cambia todo para bien y para mal, aunque todas coincidimos en que son más las cosas positivas que las negativas. Pero como de las cosas estupendas ya habla todo el mundo, me voy a centrar en el otro lado de la maternidad. Sí, es la experiencia más increíble que existe, pero también la más extenuante.

Alfonso y Rafa jugando mientras empujamos la silla y la plataforma, es agotador. Ellos está claro que se divierten.
El varón que en más ocasiones me ha visto en «paños menores» es mi hijo Alfonso, más veces incluso que mi marido. Cuando no caminaba, lo sentaba en una hamaca al lado de la ducha para tenerlo controlado. Cuando empezó a andar, era él el que entraba en el baño a ver qué se «cocía» por allí. Y ya de paso, a revolverme un poco todos los botes y mejunjes que tengo. Y ahora también tengo que controlar a Rafa. Vamos, que la ducha es de todo, menos relajante.

Alfonso, «inspeccionando» mis pertenencias.
Ya no salgo de casa si llueve, excepto si es imprescindible. La razón es tan sencilla como que no soy capaz de empujar el carrito y sujetar un paraguas a la vez. En las ocasiones en las que lo intenté, acabé de agua hasta arriba o con dolor de espalda ante la complicación de la postura.
Ahora tengo que comer algunas cosas a escondidas. A mi hijo Alfonso le gusta zampar más que a mí tomar el sol. Lo mismo le da el dulce que el salado, gominolas que pescado, yogur que lentejas…come de todo. Así está, 16 kilos de niño; que conste que el pobre no está nada gordo, es grande en todos los sentidos. El caso es que si nos ve comer, obviamente, él también quiere. Así que, a algunas horas y dependiendo de los alimentos, hay que encerrarse en la cocina.

Alfonso, en una de las muchas fotos que tengo en las que aparece comiendo. En esta ocasión, de visita cultural.
Hemos llegado a dormir la siesta en el coche. Nosotros tenemos suerte en cuanto a las horas que duermen nuestros polluelos; Alfonso descansa 12 horas seguidas desde los cuatro meses y Rafa casi las mismas horas desde los tres meses, aunque madruga un poco más. Sin embargo, por el día tienen el sueño más ligero así que, en alguna ocasión, al quedarse Alfonso dormido en el coche, hemos llegado a nuestro destino y nos hemos quedado un buen rato dentro del automóvil. Nuestros vecinos han tenido que alucinar ante semejante imagen.
Y así, un montón de cosas que hacen nuestra existencia más compleja. Pero ya lo dice el refranero español: sarna con gusto no pica.
por nosoyunadramamama | Abr 21, 2013 | Uncategorized
Siguiendo con mi teoría de que el embarazo no debe hacernos cambiar nuestro estilo a la hora de vestir, hoy dedico el post a los modelitos que elegí para bodas a las que fui estando embarazada. Aunque la idea puede servir también para muchos otros eventos: comuniones, bautizos o fiestas de diversa índole. Y perdonad por repetirme, pero es que no hace falta volverse loca con la ropa ni recorrer mil tiendas para encontrar algo que siente bien con una gran barriga. Si me apuráis, hasta podéis indagar en vuestro armario o en los armarios ajenos e igual os lleváis una sorpresa.


Opción A: buscar en los armarios de otras. Este vestido lo llevé en la boda de uno de mis primos el pasado verano, exactamente un mes antes de dar a luz (izquierda, con dos de mis hermanos y mi madre) Era de mi abuela y, como podéis ver, lo llevó mi tía en mi boda en 2009 (foto de la derecha, mis tías Ana y María y mis primas) Así que nuevamente, usé ropa de “no embarazada”.


Opción B: indagar en vuestro propio armario y probad. Quizás haya suerte y encontréis algo que ya os pusisteis para otro evento y que no pensabais que os iba a servir. A la izquierda, el vestido que llevé a la boda de una amiga en 2009, y a la derecha el mismo vestido, embarazada de cinco meses el pasado verano en la boda de unos amigos.
Hay veces que no queda más remedio que comprar un modelín para la ocasión, porque nada de lo que tienes por casa te entra en el cuerpo o porque ya te has repetido demasiado. O simplemente porque quieres algo nuevo. Lo dije el otro día, la moda tiene mil posibilidades para vestirse estando embarazada y ya ni os cuento cuando se trata de vestidos.


Éste me lo compré para la boda de unos amigos en 2010 cuando estaba embarazada de 7 meses (izquierda). Es de Cortefiel y no me costó más de 50 euros. Lo volví a poner este pasado verano para la boda de mi prima Covadonga, cuando estaba embarazada de 6 meses.
Y por último, puedes empeñarte en ponerte un vestido ajustado cueste lo que cueste porque te has enamorado de él y además es un chollo. Eso sí, siempre que te dé el visto bueno alguien sincero que sea capaz de decirte que pareces un chorizo embutido si realmente el modelito no te sienta bien. No soy nada amiga de ir muy ajustada por la vida a no ser que tengas el cuerpo de Giselle Bundchen. Pero de vez en cuando hay alguna prenda que te sorprende, te queda bien y dices ¿por qué no?

Me lancé a ir con este vestido de Zara (me costó en rebajas 19 euros) a la boda informal de mi prima; estaba embarazada de más de 7 meses. Creo que tres semanas más tarde hubiera roto el vestido por la presión
Como veis, no es tan complicado esto de la ropa y el embarazo. Es una cuestión de saber sacarle partido a la única barriga que es bonita, la de embarazada.
por nosoyunadramamama | Abr 17, 2013 | Uncategorized
Visto el éxito del post sobre los kilos en el embarazo, que recibió más de 400 visitas, hoy voy con otro asunto que también trae de cabeza a muchas mujeres: cómo vestirse durante el embarazo. Además, me lo ha pedido una de las lectoras, así que soy una mandada. En mi opinión, la poca ropa premamá que he visto en alguna revista no suele ser bonita, y menos aún, juvenil. Es más, no sabría deciros ni dónde se compra, salvo cuatro cosas que ponen en tiendas como Zara o H&M, pero que no dan para vestirse ni dos semanas.

Foto: Kim Kardashian no está eligiendo looks muy afortunados.
La verdad es que aguanto con mis vaqueros habituales y cualquier pantalón pitillo hasta el séptimo mes de embarazo. De todas formas, para las que tengáis la tripa grande o, como yo, queráis usar pantalones ajustados hasta el final del embarazo, podéis hacer lo siguiente: comprad pantalones una o varias tallas más grandes y estrechadle la pernera. Yo lo hice en el segundo embarazo y los usé hasta el día antes de dar a luz.

Foto: El pantalón rosa lo compré en la talla 42 en Stradivarius y yo misma lo arreglé. En la imagen estoy de 5 meses, no encontré foto posterior pero os aseguro que lo usé hasta el final.
Una prenda fundamental para las embarazadas es el vestido. Yo que he pasado el último trimestre de mis embarazos en verano y el inicio del otoño, los he usado prácticamente a diario. Además es muy fácil encontrarlos en cualquier tienda y a buen precio. Y por supuesto, si no son ajustados, podéis usar perfectamente vestidos que ya tengáis en vuestros armarios sin tener que gastar un euro. Aquí os pongo varios ejemplos de vestidos que compré para el embarazo en tallas más grandes (L o 42) a las que uso habitualmente, y vestidos que ya tenía y que pude ponerme perfectamente estando embarazada.


Izquierda: vestido H&M de 2011. En la foto de la derecha estoy de 5 meses. Lo pude usar hasta el séptimo mes.

Izquierda: vestido de Blanco del año 2007. En la foto de la derecha, embarazada de 6 meses y medio.


Estos dos vestidos me los compré durante el primer embarazo, el amarillo es de Blanco y el de flores de Nice Things, ninguno es para embarazadas y, como véis, no hubo problema, especialmente con el segundo, que es comodísimo. Los dos los usé el verano posterior, sin estar embarazada.
Y por supuesto, para mí los leggins son los mejores amigos de las embarazadas. Los tenéis en todas las tiendas conocidas, yo los compro en talla L por aquello de que la goma no me apriete la barriguita y voy comodísima. Los puedes usar con bailarinas, mocasines, botines, botas altas… es la prenda perfecta para llevar con cualquier calzado. Las que vivimos en el norte y tenemos días fresquitos en verano, tenemos suerte porque hay leggins estampados y de cualquier color.

Foto: dos días antes de dar a luz, en la babyshower sorpresa que me prepararon mis amigas. Con leggins negros, ya que era octubre. Durante el verano los utilizaba en color rojo o azul
La moda hoy en día es muy variada, así que no hay que echarse a llorar delante del armario mientras nuestra tripa crece. Y perdonad por la escasez de fotos, no imaginé que algún día me pondría a escribir un blog y las que he colgado son las que he encontrado de algunos viajes o eventos. La próxima semana escribiré sobre cómo vestirse para ir de boda. ¡Buen fin de semana!
por nosoyunadramamama | Abr 14, 2013 | Uncategorized
Este fin de semana llevamos a Rafa por primera vez a la piscina, obviamente cubierta. Una cosa es que haga buen tiempo y otra es meter a los críos en el agua al aire libre en abril. A Alfonso también le llevamos por primera vez a la piscina cuando tenía cinco meses. En su momento, lo hicimos por aquello de hacer cosas nuevas con el peque, no pretendíamos que aprendiese a nadar a esas alturas de su vida.

Alfonso, por primera vez en la piscina, año 2011.
Su reacción fue muy buena; no quiero decir con esto que se lo pasase bomba, pero no lloró ni cuando decidimos sumergirle la cabeza en el agua. Simplemente puso cara de susto, parecía preguntarse qué narices hacía allí. Repetimos otras dos veces aquella primavera, enseguida llegó el verano y descubrimos que Alfonso sentía pasión por el agua. Le poníamos en la orilla y cada vez que llegaba una ola y le cubría se partía de la risa. Y en cuanto empezó a gatear, se iba solo hacia el mar. Llamaba la atención de los paseantes.

Alfonso en la playa, uno de los sitios que más disfrutó en su primer verano.
No sabemos si tuvo algo que ver el hecho de llevarle pronto a la piscina con su pasión por meterse en el agua, pero el caso es que con Rafa hemos repetido. Su reacción este fin de semana fue la misma que la de Alfonso en su momento, cara de alucinado y ni un llanto al meterle la cabeza en el agua. Me imagino que ese contacto temprano con el medio acuático les ayuda a perder el miedo.

Alfonso y Rafa, este sábado.
Es más, con Alfonso viví el susto más grande de mi vida el pasado verano, cuando se cayó vestido y sin manguitos en la piscina de unos amigos. Me lancé a por él, vestida y embarazada de casi siete meses, y cuando le saqué lloraba; enseguida me di cuenta que había llorado por el susto, no por el agua, y es que, a los pocos minutos, quería meterse otra vez. Mi objetivo para el verano que viene es que Alfonso aprenda a nadar sin manguitos. Y confío en que Rafa reaccione en el mar tan bien como lo hizo Alfonso la primera vez.
por nosoyunadramamama | Abr 10, 2013 | lactancia, Uncategorized
El post de hoy va dedicado a Nuria, que hace una semana fue mamá por segunda vez y que ha optado, como hice yo en su momento, por la lactancia mixta. Sin ser una experta, me ha pedido que comparta mi experiencia al respecto así que os cuento por qué elegí esta forma de alimentación para mis niños. En realidad, con mi primer hijo tenía intención de darle leche materna exclusivamente, pero no fue posible por un postparto bastante doloroso. Como ya comenté en otro post, la primera vez que di a luz me practicaron la episiotomía; se hace en un porcentaje altísimo de partos, cuando la OMS cree que esos índices deberían ser más bajos. Pero esto ya es salirnos del tema.

En el Hospital de Cabueñes después de dar a luz a Alfonso.
La cuestión es que la cicatrización fue muy dolorosa, pasé una semana llorando por las esquinas y acabaron poniéndome inyecciones de Voltaren, ¡mi salvación! Yo tenía leche para alimentar a media África; de hecho, y para ponerle un poco de humor a esto, os diré que de la noche a la mañana me convertí en una especie de Yola Berrocal que asustó hasta a mi marido… Pero claro, cuando no puedes ni estar sentada, es complicado darle el pecho al niño, así que en algunas tomas le pedía a mi marido que le diese biberón y la matrona me recomendó tomar Aspirina para bajar un poco la producción de leche. Madre mía, ¡parece que estoy hablando de Central Lechera Asturiana!

Así que ése fue el motivo principal por el que alimenté al niño con leche materna y artificial hasta los tres meses. Además, por entonces, decidí dividir la baja por maternidad antes y después de dar a luz, y a los dos meses ya estaba grabando programas en Madrid y tenía que irme un par de días cada dos semanas.
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Os confieso que encuentro muy positiva la lactancia mixta, a los niños les pasas anticuerpos gracias a la leche materna y para las mamás que andamos todo el día fuera de casa y no nos sentimos cómodas dando el pecho en sitios públicos, es perfecto. Un problema con el que se encuentran algunas madres que eligen la lactancia mixta es que el niño puede rechazar el pecho si se acostumbra al biberón, yo no tuve ese problema.

Alfonso tomando un biberón. Foto: Lucya Sánchez Moren.
En cualquier caso, es una elección muy personal y hay que intentar buscar un equilibrio para madre e hijo. Con Rafa repetí, aunque no sé si lo haría con un tercer hijo. Entiendo perfectamente que, con varios niños, las madres descarten darles el pecho por puro agotamiento. Que cada una elija y que nadie le haga sentir culpable por hacerlo libremente.
por nosoyunadramamama | Abr 1, 2013 | Uncategorized
He aquí la noticia, publicada este fin de semana, que justifica la existencia de este blog. Como sé que no os sobra tiempo y ya que me aguantáis cada semana, os doy un titular de un reciente estudio: en los primeros meses de maternidad existe un alto riesgo de desarrollar síntomas obsesivo-compulsivos. Los científicos ponen como ejemplos de estos trastornos el exceso de higiene, comprobar la respiración de la criatura continuamente, pesar al niño todos los días…

Todas sabéis que la llegada de un bebé implica dedicación y conlleva cansancio; a ello hay que sumar el agotamiento que supone el parto y la revolución hormonal del postparto. Tenemos todo el derecho del mundo a estar más irritables durante una temporada. Pero no nos equivoquemos, ser madre es una experiencia para disfrutar, no para afligirse y vivir angustiada. Lo único que tengo clarísimo después de tener dos niños es que hacen lo que nosotros hacemos. Si les transmites angustia, sentirán angustia; si transmites serenidad, sentirán serenidad. Lo demás son tonterías.

Mi hijo Alfonso con mi hermano, hace dos años
He conocido madres que no dejan que otras personas cojan a sus bebés en brazos. Y pienso ¡peor para ellas! Al final, en alguna ocasión es posible que necesites que alguien se quede con tu hijo, así que cuanto antes se acostumbre a otras personas, mejor. También están las madres que no dejan que sus hijos coman nada que no sea sano. Vamos a ver, el niño come legumbres, verduras, pescado, fruta y leche casi a diario. Madres dramáticas, ¡no pasa nada porque el sábado coma unos gusanitos o unas galletas!

Alfonso, con diez meses, comiéndose el helado de su padre
No sé vosotras, pero a mis hijos se les ha caído innumerables veces el chupete al suelo y tal cual me lo he metido en la boca y se lo he puesto después a ellos. Muy higiénico no es, pero vamos, siguen vivos. Y después me sorprendo cuando alguien me dice que cómo me apaño con dos niños seguidos. Lo dicen como si fuera una cosa sobrenatural, aunque claro, entiendo que con lo complicadas que son algunas, les parezca imposible el hecho de cuidar de dos niños. ¡Por favor, las que no se cómo se apañaban eran nuestras abuelas y madres con cuatro o más hijos!

Mis hermanos y yo de pequeños
Mamás, acepto estos síntomas un mes, dos incluso… pero superadas esas primeras semanas de vida, es innecesario, ¿o pensáis elegirles el novio o novia cuando sean mayores?