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  • Sorteo por nuestro primer aniversario

    A finales de este mes de febrero, No soy una drama mamá cumple su primer año, ¿quién me lo iba a decir? Nunca imaginé que podría estar tanto tiempo contando las aventuras y desventuras de mis churumbeles, así como mi visión «descomplicada», que no agotadora, de la maternidad.

    Más de 115.000 visitas, nuestra inclusión en el ránking de los 10 mejores blogs de maternidad del diario 20 minutos, un puesto 24 en Madresfera, donde hay más de 1300 blogs, más de 600 seguidores en Facebook y, sobre todo, vuestros comentarios siempre tan cariñosos agradeciendo las historias que cuento en este rincón… en fin, no puedo estar más contenta con este blog.

    Así que para celebrarlo, este mes tendremos dos sorteos especiales. Hoy empezamos con el de tutete.com, que ya me imagino que conoceréis de sobra porque son líderes en el mercado de los chupetes personalizados aunque también tienen más de 2500 productos de diseño.

    Un ya famoso bebé con su chupete personalizado de Tutete.com (Martín, hijo de Sara Carbonero e Iker Casillas)

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    Alfonso hace ya un tiempo con su chupete. Menos famoso pero sin nada que envidiar al peque de Carbonero y Casillas 😉

    Así que, desde hoy 11 de febrero y hasta el día 18 de este mes incluido, podéis participar en el sorteo de un pack de chupetes personalizados de Tutete.com con el texto y colores que queráis, así como el tamaño y el material de la tetina. Para ello, tenéis que:

    1. Dejar un comentario en este post del blog.

    2. Ser fans de nuestra página en Facebook, aquí.

    3. Una vez que estais en Facebook, compartid el enlace de nuestro sorteo de forma pública. Es lo primero que aparece en nuestro muro, así que es fácil.

    Gracias a todos por pasar por este rincón todos estos meses. Espero seguir a la altura durante mucho tiempo. Y espero que Alfonso y Rafa me den muchos días memorables.

  • Metido en todos los fregaos

    Ayer tuvimos reunión o tutoría (como seguimos llamándolo algunos) con la profe de Alfonso; ya sabéis, fundamentalmente para comentar cómo van los avances de la criatura. Bueno, y ya de paso, para que nos pusiese al día de todas sus trastadas, que no son pocas. De verdad que, con lo bueno que siempre ha sido, le está empezando a salir una vena gamberra que le hace estar en todos los jaleos posibles.

    Aunque no sé porqué me sorprende teniendo en cuenta que mis hermanos eran auténticos “terroristas”. Cada vez que pasaba algo en el cole, en la piscina, en la urbanización… la frase que tenía que escuchar era la de “eso lo hicieron los Osorio”. Y claro, ahora no me debería extrañar que mi hijo esté metido en todos los saraos, especialmente los que ocurren en el baño del colegio, se ve que ese momento es muy productivo.

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    Mis hermanos mellizos se ganaron el mote de Zipi y Zape, porque además daba la casualidad que uno era rubio y el otro moreno.

    El caso es que Alfonso llegó el otro día del cole preocupado porque le habían castigado sin hacer gimnasia. Y eso duele, claro, porque está esperando como agua de mayo ponerse el chándal para ir al cole. ¿Y por qué te castigaron, Alfonso?, le pregunté delante de su padre, que estaba detrás partido de la risa y ya se sabía la historia. Porque entré en el baño de las chicas a asustarlas, me dice el cabrito. ¿Y yo qué puedo decir ante eso?, me entendéis, ¿verdad?

    Parece que el momento de ir al baño le motiva especialmente, así que ayer la profe nos contó otra de sus aventuras: el trío Calavera (no os vayáis a pensar que actúa sólo) se dedicó a atascar el váter con papel higiénico. Sí, siempre son los mismos los que la lían, casualidades de la vida que los tres nacieron en octubre. Y yo me pregunto, pero si está todo el día hablando de Paquito, que debe ser lo más parecido a un santo, ¿por qué luego no se queda pegadito a él en vez de meterse en todos los fregaos? En fin, menos mal que la profe nos dice que le encantan los niños con su punto gamberro. Y aparte de eso, lo tenemos en plan rebelde sin causa. La que me espera, Dios mío.

  • Cuidado con el nombre de tu hijo

    La semana pasada, una amiga mía colgó en Facebook una foto de la página del periódico en la que aparecen los nombres de los bebés que cada día inscriben en el registro civil. Ya os podéis imaginar que, si hizo algo así, es porque había un nombre un tanto peculiar o, por lo menos, poco común: Alcapone. Sí, tal cual lo leéis; lo cierto es que los apellidos no eran españoles así que decidimos ser buenas. La verdad es que, una de las cosas que a algunos padres trae de cabeza durante el embarazo, es elegir el nombre de sus retoños. En ese sentido, yo no he tenido muchos problemas, yo elegí el nombre de Alfonso y mi marido el de Rafa, y creo que, como nos gustan a los dos los nombres clásicos, no iba a llegar la sangre al río.

    Hombre, sé que a él no le hubiera importado ponerle a uno de sus hijos su nombre, José María, pero yo por los compuestos no paso, que no tengo nada contra ellos pero los veo de un formal… Quise poner la excusa de que no me gusta lo de repetir el nombre de los padres pero es que no cuela dado mi empeño en ponerle el nombre de Carmen a una hija, que a estas alturas dudo mucho que vaya a  tener. En fin, lo de los nombres da para mucho. Para eso, los gitanos son lo más. Aún recuerdo que una tal Iloveny pasó por la consulta de una amiga. Cuando le preguntaron de dónde venía el nombre, les dijo que de una camiseta. Aquí tenéis la clave.

    Y si los gitanos son la leche para eso, mi padre no se queda corto. Yo le quiero con locura pero su nombre, Aquilino, no se puede decir que esté en el grupo de mis preferidos. Añado que el hermano de mi padre se llama Longinos, también se llamaba así mi abuelo. Ya de paso os cuento que Longinos fue el centurión que le clavó la lanza a Jesucristo en la cruz. Y tras esta aportación histórica os explico a qué viene hablar de los nombres de Aquilino y Longinos.

    longinos

    Si alguna zamorana me está leyendo, me podrá decir que Longinos no es un nombre raro. Y es que en Zamora tienen un paso dedicado al centurión.

    Resulta que, cuando nació mi hermano Miguel, fue mi padre el que acudió al registro a inscribir a la criatura, como es normal, vamos. El caso es que a mi padre le seguía apeteciendo aquello de poner nombres familiares y allí que plantificó Longinos detrás de Miguel. Así que tengo un hermano llamado Miguel Longinos, como de tele novela, oiga.

    Pero no contento con eso, volvió a hacerle la misma jugada a mi madre cuando nacieron los mellizos y a Alfonso le cayó el nombre de Aquilino como segundo. Es decir, también tenemos un Alfonso Aquilino en la familia. Y Juan se libró porque ya no había más nombres que poner. Y ahora ya pongo sobre aviso a mi cuñada, que en mayo tendrá a un Jorge siempre que mi hermano Miguel (Longinos) no haya heredado la costumbre de mi padre y decida a última hora añadir algún nombre más. Bueno, y ahora confesad, ¿qué nombres peculiares se oyen en vuestras familias? Y como esto da para mucho, habrá más posts sobre el asunto…

  • Mentiras piadosas al doctor

    Parece mentira que lleve casi un año escribiendo este blog y aún no haya hecho mención a ninguna de nuestras visitas al pediatra. Ya sé yo que sabéis de sobra lo que pasa en una revisión, porque sólo el primer año de vida de los peques hay que ir unas siete veces, y eso siempre que la criatura no se ponga enferma de nada. Y la verdad que en las primeras visitas de madre primeriza, les contamos al dedillo cada detalle e, incluso, exageramos un poco.

    Pero oye, cuando el crío va creciendo te enfrentas a estas visitas casi como a un examen, pero no para examinarte a ti sino a tu retoño, y vamos, lo que sea porque el crío apruebe; si hay que hacer uso de la oratoria para convencer al pediatra o enfermera de que tu hijo hace lo que tiene que hacer para su edad, pues se hace uso de la palabrería.

    pediatra

    Ayer fui a la revisión de los 15 meses con Rafa y lo primero que me preguntó la enfermera, según entramos por la puerta, es si Rafa ya caminaba. Pues menos mal que sí, porque de lo contrario, ¡vaya presión! Otra cuestión que me generó cierta confusión fue la pregunta ¿te imita? Ufff, pues las cosas que hace está claro que las copia, pero no sé si quiere imitarme o las hace porque no tiene otra cosa mejor que hacer. Ella quiso ser más concreta: Si te ve limpiando con la escoba, ¿te imita? A lo que no me quedó más remedio que contestar que el crío directamente quiere quitarme la escoba, la fregona o el aspirador, lo que sea. Pero no precisamente para limpiar.

    Otra pregunta a partir del año es: ¿Entiende las órdenes que le das? Pues mire, depende; si le digo “vamos a comer” va raudo y veloz dirección cocina pero cuando le digo que no toque algo, no suele hacer caso. Así que creo que las entiende pero luego hace lo que le da la gana, y con 15 meses le regaño lo justo y necesario.

    Después llega el tema alimentación y aquí tengo mis dudas sobre si contar todo con pelos y señales, porque oye, de vez en cuando el niño le pega un mordisco a mis donuts. Ayer, que se ve que tenía yo el día sincero, salí tranquila sabiendo que no pasa nada porque el gordo coma canelones algún día, que ya come verduras, carne y legumbres a diario, no pasa nada por cambiarle el menú de vez en cuando. Por cierto, yo hasta ahora no me había enterado pero tampoco es bueno poner zanahoria en todos los purés del niño. Y desde luego, yo no lo hacía para que los críos se pongan morenos, que eso lo llevan en los genes y en el apellido.

    juan botas dibujo child niños

    Este dibujo de mi tío Juan para la revista Child, del que os hablé en otro post, me viene que ni al pelo.

    Resumiendo, que el niño no dice adiós con la mano porque no le da la gana, pero tonto no parece. Y en cuanto al físico, tenemos otro torete con un peso en el percentil 75% y de altura en el 90%. Y supongo que, mientras siga más o menos así, la pediatra no me reñirá. Aunque me ha insistido en lo de darle la vitamina D a diario y tuve que confesarle que, a veces, se me olvida.

    Que conste que no me quejo, eh. Ellos hacen su trabajo y tienen que preguntar, que para eso son los profesionales. Y las mentirijillas o exageraciones de las madres siempre son piadosas. Que dramáticas ya somos cuando los niños no están bien. Y vosotras, ¿os ahorráis algún detalle o tenéis una relación 100% sincera con el pediatra?

    Por cierto, me han escrito unos chicos que han desarrollado una aplicación con el objetivo de ayudar a los niños a ser autónomos, pensando también en peques con dificultades de aprendizaje, como trastornos del espectro autista o trastornos de déficit de atención con/sin hiperactividad. De momento, la aplicación está disponible para iPhone y iPad, y han lanzado una campaña de micro mecenas para financiar la versión Android. Si alguna estáis interesada, podéis pinchar aquí.

  • Premio Liebster

    No veía el momento de escribir este post. Por si no estáis familiarizados con el tema blogs, os cuento que que hay unos premios que se llaman Liebster Award Los conceden unos blogueros a otros. Me lo concedieron cuando empecé a escribir en este rinconcito, pero por entonces no sabía muy bien cuál era la utilidad. Básicamente el procedimiento es:

    • Nombrar y agradecer el premio al blog que te lo concedió. En este caso, Mamadeunsurvivor.
    • Responder a las 11 preguntas que te formule. (Abajo las tenéis)
    • Conceder el premio a 11 blogs que te gusten.
    • Plantear 11 preguntas para que respondan los blogueros nominados.

    Como veis, hace falta tiempo para todo esto, por eso supongo que no lo hice la primera vez que me dieron el Liebster. Pero bueno, ahora ya sí que tenía que hacer el esfuerzo. Ahí van las respuestas:

    1. ¿Por qué ese nombre para el blog? Porque creo que últimamente, tanta información, muchas veces confusa, hace que muchas madres estén en un continuo «sin vivir» . Creo que para ser madre sólo hace falta intuición y sentido común. Por eso intento no ser una drama mamá.
    2. ¿Cuáles son los temas que más te interesa leer en blogs que sigues? Me gustan los de moda y, por supuesto, los de maternidad.
    3. ¿Cuánto inviertes en el blog diariamente? Pues tres horas seguro, a veces algo más. Siempre aprovecho la siesta de Rafa a mediodía y por la noche cuando acuesto a los peques.
    4. Un deseo…. Pues me encantaría tener más dinero para tener más hijos, no necesito demasiadas cosas materiales. Me vale un coche cualquiera, no necesito ropa de marca ni hacer grandes viajes. Ya habrá tiempo para eso último.
    5. ¿Qué te llevó a crear el blog? Estaba sin trabajo y vi que había un Máster presencial en gestión de redes sociales en Gijón, así que me apunté, y eso que empezaba el mismo día que salía de cuentas del embarazo de Rafa. Me perdí las dos primeras clases, después ninguna. Y de todo lo que tratamos, sólo me vi capaz de escribir un blog, supongo que porque soy periodista. El tema estaba claro, ¿no?
    6. ¿El mejor momento de tu vida? Cuando nació Alfonso, fue increíble. Me gustaría decir lo mismo del momento que nació Rafa pero sin epidural no es lo mismo,jeje…
    7. ¿Qué es lo que más te gusta de ser madre? Ellos, todo lo que hacen y dicen…si no tienen un mal día, claro.
    8. ¿Y lo que menos? Que en este país las madres tenemos que sacrificar, conciliar es casi imposible.
    9. ¿Cómo definirías tu vida? Perfecta, me gustaría trabajar más pero al menos cuido de mis hijos.
    10. ¿Cómo te ves de aquí a 5 años? Más o menos como ahora, con otro peque más y con más trabajo. Espero 😉
    11. Nunca más…. Dar a luz sin epidural, jaja… La cuestión es llegar a tiempo, dada mi rapidez..

    Ahora me toca nominar a algunos de los blogs que sigo y que leo con frecuencia. Algunos blogs ya tienen el premio pero es que elegir 11 es demasiado:

    1. Dolce Forno Di Ros

    2. Social House Manager

    3. Putum putum

    4. Anna

    5. Desmadreando

    6. Entremadres

    7. Planeando ser padres

    8. El rincón de Mixka

    9. Manual de un buen vividor  (muy recomendable para reír)

    10. Cool Hunter (también es de Gijón)

    11. Los desastres de la guerra, de Gervasio Sánchez.

    Y las preguntas para aquellos que se animen a contestar son las siguientes:

    1.¿Qué nombres pensaste para el blog antes de decidir el que tiene?

    2.¿Cuántas horas diarias dedicas al blog?

    3.¿Has pensado alguna vez en abandonarlo?

    4. ¿Cuál es el objetivo de tu blog?

    5. ¿Porqué decidiste escribir el blog?

    6. ¿Qué otras aficiones tienes?

    7. ¿Qué regalo te gustaría recibir este año?

    8. ¿Lees los periódicos?

    9. Un sueño…

    10. Define tu infancia…

    11. Si le pregunto a la gente que te conoce bien, ¿qué me dirían de ti?

    Bueno, pues ya está. Madre mía, esto es casi como un parto 😉 Me imagino que los que ya tienen este premio, no se pondrán de nuevo a contestar, pero oye, por intentarlo que no quede…

  • Biberón, ¿solo para bebés?

    Hace una semana, mi hijo Alfonso nos pidió, después de la cena, un biberón en lugar de su habitual taza de leche con cereales. Como estaba agotado, nos pareció muy normal y accedimos. Desde entonces, nos lo pide cada noche. Sinceramente, a mí no me parece un problema alargar lo del bibe, pero bueno, como ya llevaba más de medio año sin tomarlo por las noches, le he convencido para que beba la leche en su tacita de Mickey Mouse.

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    Lo de tomar bibe a los tres años no me preocupa nada, es más, Alfonso aún lo toma en el desayuno y creo que disfruta ese momento, al igual que su padre, que se lo da cada mañana. Llamadme lo que queráis pero es que ni siquiera me he planteado cuándo debe abandonarlo definitivamente. La última vez que fue a revisión al pediatra fue al cumplir dos años y no comentó nada al respecto, por lo que no me preocupé de ese asunto. Sólo intento que coman sano, si empiezan a usar el tenedor antes o después me parece secundario y, en ningún caso, determinante. Es más, Rafa hace tiempo que sabe perfectamente pinchar comida con el tenedor y llevárselo a la boca sin que yo le haya enseñado, simplemente lo ven y copian.

    El caso es que a raíz de la petición del niño de biberón, busqué información. Y realmente me sorprendió encontrar artículos de algún que otro pediatra recomendando que abandonen ese hábito al año justificándolo en factores como estos:

    1.Olvidarse del biberón es un signo de que empiezan a ser mayores y más autónomos.  Yo personalmente no tengo ninguna prisa en que sean mayores, no entiendo esta manía últimamente de querer acelerar todos los procesos de la infancia, de pretender que coman solos, que tomen lo mismo que los adultos. ¡Pero si los niños son tremendamente dependientes de quienes les cuidamos!

    2.Usarlo durante mucho tiempo fomenta en muchos casos la aparición temprana de caries  ya que los dientes se deterioran al exponerse a líquidos durante períodos largos de tiempo. Mi pregunta es la siguiente: ¿cuánto tiempo  tardan vuestros niños de uno, dos o tres años en tomarse un bibe? Porque en mi casa se lo toman en dos minutos. Así que entiendo que lo perjudicial es el tipo de líquido, no el soporte cuando se usa únicamente para lo que es.

    3.Advierten que algunos niños que continúan con el hábito del biberón una vez cumplido el año y medio pueden padecer deficiencias en su alimentación porque podrían recibir mucha más cantidad de leche al día de la que necesitan, por lo que ya no tienen hambre a la hora de comer alimentos sólidos. Hombre, pues para algo estamos los padres, si fuera por mi hijo merendaría todos los días galletas. Y como queremos que coman sano y bien, les damos primero el sólido en la cena y después la leche en taza o bibe.

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    4. El desarrollo del habla puede frenarse o ir más lento de lo habitual, ya que es complicado conseguir hablar teniendo la tetina del biberón o el chupete en la boca. Y yo me pregunto, ¿alguno de vuestros hijos sale de casa con el bibe puesto? Insisto, los míos usan el bibe para lo que es, para tomar su leche, y nada más.  Bueno, vale, de vez en cuando Rafa lo hace rodar por el suelo. El chupete ya es otra cosa que hay que controlar más cuando pasan horas usándolo. Por surte, a mis hijos nunca les ha gustado mucho y no he tenido que pasar por el trance de quitárselo, ha sido espontáneo.

    Pues eso, que yo creo que este tipo de argumentos generan alarma y mucha confusión. Una cosa es que los niños tengan un vicio y otra es que les guste algo y quieran alargarlo en el tiempo. Que nadie se preocupe, que tarde o temprano, dejarán el bibe. Pero por le momento, ellos disfrutan de esos minutos en los que se juntan comida y estar en brazos de los papás. ¿Qué opináis vosotras?, ¿hay prisa en quitarles el bibe o no?

     

  • El mar

    Es curioso cómo la rutina hace que, en muchas ocasiones, no disfrutemos al máximo de lo que tenemos a nuestro alrededor. El sábado por la mañana, volviendo a casa en coche después de hacer algunos recados pendientes, pasamos por delante de la playa y Alfonso dijo que quería ver el mar. Pero desde el coche era difícil y a Rafa ya le tocaba comer. Y eso, el gordo no lo perdona. Otro día escribiré sobre ello porque es digno de un post.

    Después caí en la cuenta. Muchas mañanas paseo con Rafa por la costa pero Alfonso, por semana, va al cole y de ahí al parque. Y los últimos fines de semana, entre que nos fuimos a Zaragoza, de rebajas, a ver la decoración navideña… pues eso, que la criatura llevaba más de dos meses sin ver el mar. Y claro, con las sesiones playeras que nos damos en verano, después no puedes tenerles en modo «secano» tanto tiempo 😉

    niños mar asturias gijón

    Rafa y su pasión por el agua. En cuanto oye abrirse un grifo en casa, va en busca de él. Y eso incluye interrumpir todas mis duchas.

    Mejor ver el mar de lejos en días así …

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    Porque puedes acabar como este padre y su hijo, duchaditos para casa.

    La verdad es que el fin de semana no ha sido muy novedoso y es que el tiempo no ha acompañado, pero aún así, no paramos un momento. Por primera vez, Alfonso y yo hemos tenido que hacer un dibujo en común sobre nuestra familia para enseñar a los compañeros de clase. No es tarea fácil, ya me lo había dicho la profe, el crío sufre lo suyo cuando cree que no sabe hacer algo bien y no sé porqué, mi cara y los zapatos de su padre eran el motivo de su frustración. No se puede ser tan perfeccionista.

    Y aprovecho el blog, ya lo hice en la tv el viernes, para comentar que el viernes me robaron la cartera. Si, es lo que yo llamo una faena que te hace sentir una impotencia enorme. Dinero, tarjetas, DNI, carnet de conducir, tarjeta sanitaria, fotos, tickets de cosas pendientes por cambiar… En fin, que la esperanza es lo último que se pierde así que, si alguien se la encuentra, obviamente ya sin dinero, que la lleve a la policía. Y así, al menos, me ahorro los papeleos varios.

    Y recuerdo que tenéis hoy y mañana para participar en el sorteo de una bolsa de tela personalizada para vuestros peques. ¡Suerte!

  • Madre al borde de un ataque de nervios

    Este fin de semana teníamos en mente seguir con nuestras ya habituales jornadas lúdico-gastronómicas por Asturias. Pero ya se sabe, a veces los planes varían y en esta ocasión los churumbeles no tuvieron nada que ver. El viernes me pidieron en la tele si podía trabajar al día siguiente y, por supuesto, yo siempre estoy dispuesta; teníamos hora de inicio pero no de fin así que, conociendo el medio, descarté comer con los pequeñajos.

    Ya de paso os cuento que el sábado tenía un ensayo con mis compañeros del nuevo programa que comienza hoy en TPA. Así que, a partir de ahora, no estaré en Conexión Asturias sino en De hoy no pasa. Seguiré yendo los viernes a hablar de planes para el fin de semana, pero para todos los públicos, no sólo para peques.

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    El muñeco forma parte de una sorpresa a un invitado esta tarde ya que acudiré al primer programa.

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    Con Ana Blanco y José Ángel Leiras en el ensayo.

    Como ya preveía, llegué a mi casa a las cuatro de la tarde, cuando mi señor marido ya estaba descansado y a mi hijo Rafa le quedaba poco de siesta. Así que enlacé trabajo y niños sin un rato de sillón. Y el plan de tarde no pudo ser más agotador: ir de tiendas. Ni se os ocurra hacerlo con niños. De vez en cuando, en mis paseos mañaneros con Rafa, entramos a alguna tienda y es como si le poseyese en mismísimo demonio. Paras la sillita y venga a protestar y hacer fuerza para salir de ella. Y cuando le sacas y te pones a mirar un trapito, te das la vuelta y te lo encuentras vaciando la estantería de los zapatos.

    Si a eso le sumas niño mayor al que acabas de despertar porque se quedó dormido en el coche, tienes: churumbel que no quiere estar en la silla más niño malhumorado que sólo quiere inflarse a bollos. Y además, un marido que, de repente entra en una tienda. Yo me quedo con las dos criaturas,  el malhumorado quiere otro bollo y llora desconsoladamente. Hago amago de abandonarle en plena calle como siga con el numerito. Vuelve maridín y, por aquello de que el niño está cansado, accede a darle otro bollo mientras yo insisto en que el niño después no cenará. ¡Menos mal que entre semana estoy yo al mando!

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    Un momento de tregua en la calle Corrida, que es peatonal y te deja relajarte un poco.

    Eso, más una cola de narices en la que se pone mi consorte con el niño mayor, mientras yo espero en la calle con el pequeño, que ha visualizado un perro atado a una farola justo al lado de la carretera. El pobre perro tenía pinta de buenazo pero era más grande que mi hijo. Y el niño empeñado o más bien emperrado en tocar al animal.

    No, sencillamente ir de tiendas no es un plan para hacer con niños. Y eso que ya os digo que desde que son pequeños, en mis paseos, además de recorrer doscientas veces el paseo de la playa de San Lorenzo, han entrado en muchas tiendas. Pero señores, cuando empiezan a andar, o estás con la silla en continuo movimiento o se encargan ellos de poner en movimiento lo que haga falta.

  • Jugar en casa

    Una lectora del blog me preguntó hace unos días qué hago para entretener a los peques en casa. Hoy os haré una confesión: es de las cosas más difíciles, por eso vamos al parque prácticamente todos los días. Muchas pensaréis que con dos niños es más sencillo ya que juegan y se entretienen entre ellos. Ya os adelanto que eso depende de la edad de los pequeños. Vamos a ver, ¿qué hace un bebé de catorce meses si ve unos bloques de construcción apilados? Efectivamente, tirarlos abajo. ¿A que ahora me habéis entendido?

    Alfonso está en edad de construir, pintar, montar, apilar… sin embargo, a Rafa le pasa lo contrario, le gusta romper, destruir, quitar, sacar, lanzar… Y así es imposible hacer nada juntos que no sea correr por el pasillo, saltar en la cama o bailar, que también es divertido pero para un rato. El invierno pasado no teníamos ese problema porque Rafa era un bebé de meses que estaba tan feliz en su hamaquita y no estorbaba los movimientos de Alfonso.

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    Así estaba controlado pero en cuanto empezó a gatear se acabó la paz.

    Seguramente, dentro de un año, tampoco tendré ese problema porque Rafa empezará a comprender las normas del juego. Pero mientras tanto, ahí estoy, aguantando estoicamente los cabreos de ambos, uno porque  el otro no le deja coger sus juguetes, y el otro porque cada vez que monta algo de más de diez centímetros de altura es destruido por la bolina.

    ¿Con qué logro entretenerles un rato? Los bloques de construcción son la mejor inversión del mundo. Os diría que a partir de dos años son maravillosos, pero me he dado cuenta que a Rafa también le hacen gracia y alguna vez consigue montar una pieza sobre otra. Seguro que eso les ayuda a mejorar la psicomotricidad, que está muy de moda todo eso últimamente 😉 Dibujar siempre es otra cosa a la que podéis recurrir, bien sobre papel o en pizarras, que les encantan. Para Alfonso sigue siendo complicado porque Rafa ataca rápidamente.

    Los cubos también son geniales a partir de un año. Teníamos unos de cartón numerados que Alfonso usó un montón el invierno pasado. Estos de la foto se los trajeron los Reyes a Rafa y está feliz, porque además meten bolas que bajan a través de los cubos apilados. ¡Todo un acierto!

    A partir de los dos años, los puzles (muy sencillitos) les encantan aunque los acabaréis montando vosotras, eso seguro. Ahora también es inviable en mi salón porque Rafa siente atracción por las piezas, sobre todo si empiezas a unirlas, pero el invierno pasado Alfonso y yo nos pasábamos horas con el “putes”, como él los llamaba.

    Estas Navidades descubrí estas piezas de colores de espuma que sirven para hacer figuritas. Son, más o menos, para usar a partir del año. Con los peques hay que tener cuidado, mi sobrina de cinco meses se metió una a la boca para chupar y le quedó toda la lengua azul, aunque no es tóxico si no colorante alimenticio.

    Podéis intentar ser originales pero no sé cómo acabará la historia. Hace unos días se me ocurrió sacar mis cromos de cuando era pequeña y le expliqué a Alfonso que cada uno tenía que poner en el suelo un cromo boca abajo y después dar con la palma de la mano para intentar darles la vuelta. ¡Madre mía, la que me montó cuando gané uno de los cromos que él había puesto! Así que nunca sabes.

    Si, aún los conservo. Algún día os escribiré sobre cosas que aún tengo de mi infancia.

    Y por supuesto siempre están las manualidades, hay mil cosas que se pueden hacer con plastilina, botellas de agua, pinturas, papel… pero yo ahora con Rafa también estoy muy limitada para esas cosas aunque alguna vez me lío la manta a la cabeza.

    Aprovechando el taller que tiene mi padre en el garaje de casa…

    Me puse a dibujar un dinosaurio sobre el típico trozo como de espuma que viene para embalar muchas cosas.

    Y con un aparto que andaba por allí cuyo nombre desconozco, empecé a cortar… Si alguna está interesada en más datos sobre el proceso, mi padre me saca de dudas y hago un post.

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    Así quedó nuestro dinosaurio.  

    Y el muñeco, que enseguida perdió una pierna.

    Creo que el invierno que viene estaré un poco más liberada y agradeceré tener dos niños seguidos. Por ahora, Alfonso está ejercitando su paciencia y Rafa su bravura. Y yo un poco de las dos cosas. Y vosotras, ¿qué hacéis con los peques en casa?

  • Se acabó la Navidad

    Bueno, pues se nos ha terminado la Navidad. Mira que me gusta a mí esta época pero reconozco que acabo agotada con tanta comida, tanta compra y, desde que me casé, tanto tiempo fuera de casa. Que yo a mi suegra la quiero mucho pero debe ser que nos ve famélicos porque no para de sacar comida y más comida, y es que estoy que reviento después de 8 días en Zaragoza, por no hablar de los kilos que me llevo de regalo… Eso sí, los niños lo han pasado pipa y Alfonso ha vivido esta Navidad muy intensamente. Sólo por eso, merece la pena reventar los pantalones.

    niños navidad planes zaragoza villancicos regalos

    «El burrito sabanero» ha sido la banda sonora de estas Navidades. Os digo ya mismo que mis hijos van a tener mucho arte con el baile, y si no, a las pruebas me remito.

    Nuestra visita a Zaragoza también incluyó «quedada» con los amigos de infancia de mi marido, una de tarde con niños y otra nocturna sin niños, que de vez en cuando hay que desconectar y regalarse una cena sin peques. Total, que en la primera reunión nos juntamos con 16 niños, castillo hinchable y cama elástica incluidos. Vamos, Alfonso estaba feliz.

    Locura total.

    Y si en Asturias vimos unos cuantos belenes, en Zaragoza había que visitar el de la Plaza del Pilar. Es enorme; de hecho, vas caminando entre figuras hasta llegar al portal. El rollo es que hay mucha gente pero con estas cosas siempre pasa lo mismo. Vimos también una pista de hielo, al igual que la hay en Gijón en estas fechas, pero para ese plan nos faltan, al menos, un par de añitos.

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    Uno de los planes que más me gustaba cuando era niña era ir a casa de alguna amiga o prima a dormir. Jugábamos y hablábamos a oscuras sin límite hasta que caíamos rendidas por agotamiento. Así que ahora entiendo la agitación de Alfonso cuando vino su prima a dormir con él a casa de mis suegros. Y es que con Rafa, por mucho que quiera tenerle cerca, no puede mantener una conversación ni jugar con cosas susceptibles de destrucción.

    Peppa Pig por todas partes.

    Desde que se levantan haciendo el payasete.

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    Y cómo no, la traca final de estas fechas llega con los Reyes Magos. Es uno de esos días de nuestra infancia que todos tenemos grabados. Es más, el día que te cuentan que Melchor, Gaspar y Baltasar no existen, te llevas el disgusto del siglo. Da igual que te sigan haciendo regalos el 6 de enero, es mucho más emocionante que te los traigan tres ancianos magos que nuestros progenitores, ¡dónde va a parar! En fin, que si pudiera volver a ser niña por unos días creo que elegiría estas fechas.

    Alfonso esperando a los Reyes en la calle con su prima y su tío, nosotros estábamos peor posicionados. Por cierto, y que no se ofendan los maños, pero ¿no hay en toda Zaragoza un señor de unos 60 años con una barba en tonos marrones o rojizos? Que a Gaspar se le empiece a caer en plena cabalgata no es serio. ¿Y un señor de color de 60 años tampoco? Porque Baltasar era guapo de narices pero más joven que yo. ¡Cómo eché de menos mis reyes gijoneses con sus barbas auténticas!

    Primera tanda de regalos en pijama.

    Segunda tanda antes de comer con primas y tíos. Después llegó el momento crisis de «yo quería el regalo del otro», ¡manda narices!

    Para acabar jugando a las cartas. En fin, pa «matarlos».

    La tarta de cumple del tío Edu, los hay que no decidieron bien el día en que nacieron 😉

         

    En fin, se acabó lo que se daba. Me encantan estas fechas pero ya he tenido suficiente. Toca volver al cole, a las comidas razonables, a los horarios, a los paseos tranquilos y, espero, a mi talla 😉 ¿Qué tal han sido las Navidades para vuestros enanos?

  • Un paraíso para los niños

    El plan de este sábado estaba «cantado»; frío, viento y nubes amenazantes en el horizonte, por un lado, y penúltimo día en Asturias estas Navidades, por otro lado. Pues eso, que teníamos que ir a Mercaplana sí o sí y ¡menudo acierto! El año pasado no estuvimos, y el anterior Alfonso tenía 14 meses, así que no se enteraba de mucho y además podía hacer pocas cositas.

    Pero sí, este año por fin ha descubierto que el paraíso debe ser lo más parecido a Mercaplana. Y como él, todos los niños que estaban por allí, que no eran pocos. Una cosa que hay que tener clara cuando uno va a este tipo de sitios es que, como le cojan gusto a una atracción o actividad, te puedes «tirar» la tarde entera sin moverte del sitio.

    Ovejas, cabras, burrito, cerditos, vaca…

    Una de las cosas que más le gustó fue la granja, donde podía tocar a los animales. La lluvia nos impidió estar allí más de cinco minutos pero aún nos quedaba mucho por hacer…

    Otra de las cosas que hay que tener en cuenta si vas con dos niños es que son necesarios dos adultos. Primero, porque en dos segundos te despistas y has perdido a alguno de los niños, que fue lo que les pasó a unos conocidos que nos encontramos, y eso que sólo estaban al tanto de un niño. Y segundo, que es probable que uno de los críos quiera subirse en el tren y el otro quiera ir al castillo hinchable. Y es que, dependiendo de las edades, tienen una u otras preferencias.

    Como es obvio, Alfonso se decantó por el tema de dar saltos»…

    Y Rafa estuvo en la «bebéteca», donde también había un pequeño castillo hinchable. Hicimos el intento de meterle allí pero creo que, como había niños de dos años saltando, se sintió algo inestable 😉

    Una cosa a la que yo no esperaba sacarle ningún partido fue a la mini-disco. Estaréis pensando que Alfonso se puso bailón, ¡pues no! Alfonso lo que encontró fue un hinchable con tobogán incluido y de ahí no había quién lo moviera. Así que yo me senté en el suelo con Rafa sin saber que iba a empezar el espectáculo justo delante de nuestras narices.

    De repente, sale una animadora y empiezan a poner música. Como veis, la escena empieza con una decena de niños.

    Rafa se levanta y empieza merodear por ahí. Mientras tanto, los padres se dedican a hacer fotos a sus niños, que cada vez son más.

    La escena concluye con todo el barullo que veis detrás, del que tengo que sacar a Rafa. La animadora les dice a los niños que saquen a bailar a su padres y allí que salen todos a hacer la coreografía de «soy una taza, una tetera»… No os avergoncéis si sabéis el baile y la letra, allí nos lo sabíamos todos.

    En realidad, los padres volvieron a su sitio cuando acabó esa canción pero oye, pusieron a Paulina Rubio y ahí que me puse yo con Rafa a darlo todo, que tengo un mono de baile que no os imagináis. Y bueno, que Rafa al final se convirtió en un danzarín más; verlos bailar a esa edad en la que todavía caminan como patitos se convierte en una atracción. Así que, tengo que confesar, que me lo pasé pipa. Eso sí, cuando llagamos a casa y Alfonso me preguntó ¿jugamos? casi me da un mal… ¿Son o no agotadores estos enanos?

  • ¿Qué tiene la Navidad?

    Cuando uno piensa en Navidad y en niños, le suelen venir a la mente términos como ilusión, diversión, alegría… Todo muy bonito y emocionante para padres y niños. Sin embargo, hay otra palabra más que añadir que, hasta ahora, no había experimentado en mis carnes: agitación. ¡Dios bendito! Alfonso en Nochebuena parecía haberse tomado algún tipo de estupefaciente estimulante. Venga reírse, venga saltar, venga correr y, sobre todo, venga parlotear, ¡menudo loro!

    El que haya más niños, también hace que la agitación aumente. Se soltó tanto la melena que hizo su coreografía del villancico “El burrito sabanero”. Y a Rafa le entraban ataques de risa. ¡Era para verlos!

    En la vida el crío se había acostado a las dos de la mañana; vamos, ni en la boda de mi hermano. Pero tengo que reconocer que, gracias a él, mis primos, tíos, padres, hermanos, marido y servidora nos reímos sin parar; ¡estuvo sembrado!

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    Imposible hacerse una foto decente con ellos. Y era tanta la agitación de Alfonso, que creo que bebió de todos los vasos de agua que se encontró por el salón.

    Y como en todo evento con niños que se precie, los padres andamos pelín estresados. Cenamos en casa de mis padres una veintena de personas, en plan buffet, y el pobre Rafa iba de un lado para otro mendigando comida, como si no se hubiera tomado un pedazo de biberón. Eso, y el peligro de tirar copas de vino, de subir las escaleras, de tirar de los manteles… Vamos, que a las diez y media le metí en la cuna porque yo ya estaba sudando la gota gorda 😉 Esa noche, los peques se quedaron en casa de mis padres.

    El único momento de paz fue cuando se puso a mirar su nuevo libro de  Peppa Pig.

    Y el día de Navidad, tuvimos comida en un restaurante de Oviedo con mi abuela, primos y tíos por parte de mi padre. Otras personas no reparan en ello, pero las madres sí; tuvimos una suerte enorme al no tener a nadie en las mesas de alrededor, además de un espacio super amplio donde los niños jugaron un montón. Y además, encontraron una cosa con la que se entretuvieron mucho.

    Unas cortinillas que les tuvieron ensimismados durante buen rato. Y luego nosotros pensando cómo entretenerles.

     Hasta que pasó lo que tenía que pasar, que se cayeron. No vayáis a pensar que mis hijos están asilvestrados, hasta algún adulto con un poco de arte las hubiera tirado abajo. Y por supuesto, las arreglamos.

    En fin, que son días para disfrutar y para dejar que los niños olviden un poco los horarios y la comida sana, como lo hacemos los mayores. Eso sí, ellos también tienen “resaca”; menudo humor se gastaba Alfonso el día de Navidad. Y el lunes nos toca hacer maletas para pasar la segunda parte de las fiestas en Zaragoza, ¡esto es un no parar! Seguiré informando. ¿Cómo van vuestras Navidades?

  • Vacaciones de Navidad

    El viernes comenzaron para los peques las vacaciones tras una última semana de cole en la que ya tuvieron muchos eventos navideños. Seguramente, vuestros niños se disfrazaron de pastorcillos, como hizo Alfonso, tuvieron concurso de villancicos o recibieron la visita del Príncipe Aliatar.

    Que por cierto, descubrí hace poco que este personaje sólo existe para los asturianos. Para los que no sois de aquí, Aliatar es el mensajero que acompaña a los Reyes Magos y que visita a los niños días antes para recoger sus peticiones. En las Cabalgatas de Reyes de Asturias siempre abre paso a los Magos. Lo reconozco, hubiera pagado por ver la cara de Alfonso el viernes cuando Aliatar entró por la puerta de clase.

    planes, navidad, niños, vacacionesEn la imagen, los Reyes Magos llegando al puerto de Gijón el año pasado. El de amarillo es Aliatar (foto La Nueva España)

    Ahora tenemos por delante muchos días, muchas horas para estar con los peques. Seguramente tendréis que recurrir a abuelos y cuidadoras ó coger vacaciones estos días para cuidar de ellos. Vamos, que muchas tendréis que hacer encaje de bolillos.

    Pero sobre todo, hay que planificar. Y para eso, aunque os parezca un poco exagerada, yo necesito la previsión meteorológica. Sí, porque si resulta que el martes, miércoles y jueves va a llover, entonces los planes al aire libre los dejo para los días de sol. Y me reservo, por ejemplo, Mercaplana o las compras en un centro comercial, para los días de lluvia. Yo es que para esto soy un poco cuadriculada.

    Y porque no llovía, este sábado aprovechamos y fuimos a Oviedo. Sólo vamos allí para visitar a mi abuela; suelo aparcar enfrente de su casa y después vuelvo a Gijón, así que es un visto y no visto. Pues esta vez tocó ir con más calma.

    Bueno, pues que hacía mucho que no paseaba por las calles maravillosas de la capital y siempre es un placer. Y me ha parecido genial la idea de escuchar villancicos por las calles a través de pequeños altavoces. No os vayáis a pensar que en plan “anda, ande, ande” a todo volumen, ¿eh?

    planes niños oviedo navidad asturias

    Y de postre le metí al cuerpo “muerte por chocolate” En fin…

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    Merece la pena visitar los Belenes de la Plaza de la Catedral, hay varios. A Alfonso le encantan.
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    Belén a tamaño real.

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    Un paseo por el Parque San Francisco.

    Y ahora voy con la lista de los que entráis en el sorteo de entradas para Mercaplana. Unos cuantos habéis compartido el enlace en Facebook pero no nos habéis dejado un comentario en el blog. Otros habéis dejado un comentario en el blog y, o no nos dejáis apellido, o no habéis compartido el enlace de forma pública.Tenéis todo el día para comprobarlo. Mañana pondré la lista de ganadores y, para los que no pudisteis ver el programa del viernes, os dejaré información sobre talleres y espectáculos infantiles para esta semana en Asturias.

    1. Graciela García Álvarez

    2. Elisabet Pérez Pallares

    3. Raquel Hidalgo Villa

    4. Isabel Vázquez

    5. Rosana Pardilla López

    6. Leticia Calvo Pardilla

    7. Javier Vega

    8. Cova Quirós

    9. Irene Teleña

    10. Ana Sánchez Egea

    11. Verónica Fanjul

    12. Bárbara Regalos Jesús

    13. Cristina Villar Hidalgo

    14. Paula del Campo

    15. Elisa Figaredo

    16. M. Eugenia Alvargonzález

    17. Fanny López

    18. Patricia Fernández

    19. Penélope Fernández Riesgo

    20. Tania Fontela

    21. Sandra Pérez Villace

    22. Isabel Secades

    23. Cristina Santamarta

    24. Eileen Sankofa

    25. Sheyla Solares

    26. Nuria Morgado

    27. Ana Isabel Suárez Llano

    28. Ceci García Cuesto-Felgueroso

    29. Noelia Saracho

    30. Rosalía Figaredo

    31. Mari Nieves Aspron

    32. Eva García

    33. Eva Pérez Fernández

    34. Vicente García Fernández

    35. Ainhoa Hevia

    36. Nuria Fernández

  • Otro museo y más Navidad

    Últimamente el tiempo está respetando los fines de semana y, sinceramente, los que tenemos niños lo agradecemos enormemente. Podemos seguir yendo de excursión, de paseo y haciendo planes al aire libre. Este fin de semana, ya que en el puente estuvimos en la nieve, decidimos no movernos de Gijón pero incluimos una visita a un museo.

    ¿Ya sabéis de qué museo se trata?

    Bueno, pues como Alfonso es un apasionado de los trenes (de esto tiene gran “culpa” mi padre), decidí que sería un buen plan conocer el Museo del Ferrocarril de Asturias. Os resumo: creo que quizás es más interesante para niños un poco más mayores de tres años; cualquiera le explica a un niño como Alfonso en qué consiste el rozamiento. Aún así, tienen la posibilidad de subirse a algunos modelos de trenes y eso siempre les hace gracia. Y lo que más le gustó a Alfonso fue una enorme maqueta con trenes en movimiento; de hecho, lloró cuando nos fuimos.

    trenes niños museo ferrocarril asturias gijon planes

    Lo cierto es que la maqueta es preciosa.

    Y de ahí nos fuimos de paseo y repetimos el plan de cenar en un restaurante italiano, así que se puede decir que este sábado fue parecido al anterior. Eso sí, siempre intento que haya alguna cosa nueva o distinta que hacer; de ahí la visita al museo. Porque cada vez que le decimos a Alfonso que vamos a ver algo que le gusta o a hacer algo nuevo, se emociona. Unas veces es el mar, otras la nieve, o los trenes, o un pueblo muy bonito, o luces de Navidad. Hay que hacer que se emocionen, y con ellos es fácil.

    navidad gijón PicsArt_1387144304009 Y el domingo, en vez de comer en casa de mis padres como hacemos habitualmente, nos fuimos con ellos de restaurante para celebrar el cumpleaños de mi madre. Y hemos hecho un nuevo descubrimiento, un restaurante ¡con castillo hinchable! Yo no sé en el resto de Comunidades pero en Asturias cada vez se piensa más en las familias.

    asturias niños planes

    Y a mediodía estábamos a 18 grados.

    Como un loco dando saltos.

    No me digáis que no es bestial encontrarte esto en un restaurante.

    PicsArt_1387143182264 La verdad es que yo la veo muy joven para tener dos nietos y un tercero en camino.

  • La primera vez que…

    Reconozcámoslo. Los padres nos conmocionamos cuando nuestros hijos hacen algo por primera vez. Y digo conmocionar, y no emocionar, porque no sólo nos alegramos si no que también nos alteramos y, acto seguido, cogemos la cámara e intentamos que la criatura vuelva a hacerlo para inmortalizar el momento. Y después, cogemos el móvil y llamamos a nuestra pareja para contárselo, o a nuestros padres o amigos. Somos una especie sorprendente.

    bebés niños primeros pasos caminan

    Alfonso, una semana antes de arrancarse a caminar. Sus primeros pasos los grabé en vídeo. 

    ¿Y a qué viene esto? Ayer Rafa empezó a andar, y ese es un paso (nunca mejor dicho) muy importante en su vida. Al ser el segundo, la conmoción debería haber sido menor que con el primero pero reconozco que, minutos después, saqué mi móvil para hacerle una foto porque no me lo creía ¡el gordi perezoso por fin caminaba!

    La foto es malísima  (mi móvil es una patata y ya no había luz). Rafa decidió empezar a caminar «de verdad» en el parque.

    Estaréis pensando que porqué tanta prisa. ¡Qué va!, no se trataba de urgencia si no de cierta inquietud ante un caso curioso; en casa debatíamos si era vago o demasiado listo. Y es que hace ya más de tres meses que caminaba agarrado de la mano de cualquiera y más de un mes que era capaz de andar varios pasos solito pero enseguida se paraba en seco y ¡al suelo!

    El abuelo es al que más ha mareado el gordo, después de servidora.

    Pues eso, que prisa no teníamos pero qué queréis que os diga ¡normal no era! Lo habitual es que un niño dé un paso un día, al siguiente dos, después tres… es decir, una cosa paulatina pero siempre avanzando. Rafa no; es más, daba más pasos hace un mes que hace una semana. ¿Conocéis algún bebé que sepa caminar y no quiera? Yo hasta Rafa ninguno.

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    Ahí lo tenéis, hace semanas dando algunos pasos, pero no se animaba a más, ¿vagancia?

    Bueno, pues para mí se acaba el dolor de espalda y empiezan las carreras; cada etapa tiene sus cosas. Y hasta en esto han decidido ponerse de acuerdo mis niños: Alfonso empezó a caminar a los 13 meses y una semana, Rafa tiene trece meses y medio. Como sigan así con todo, voy a saber las notas que va a sacar Rafa antes de que empiece el curso. Y a vuestros peques, ¿les costó mucho arrancarse?

  • Primera vez en la nieve

    Una nunca se imagina llevando a un bebé a la nieve, y menos si lo del invierno y abrigarse hasta las orejas no va contigo. Pero la vida es así y Rafa y yo tenemos que adaptarnos a los planes de Alfonso. Y claro, el pobre aún no había pisado la nieve en su vida. Y es que a nivel del mar rara vez vemos algún copo blanco, por mucho que sea el norte del país y por abajo penséis que aquí hace un frío del carajo.

    niños nieve trineo ropa abigarse

    La primera vez que vio la nieve tenía 2 meses (obviamente ni la pisó ni la tocó) y fue en Pamplona. Nosotros íbamos de boda.

    Bueno, pues a lo que íbamos. El lunes, que fue fiesta en Asturias, nos fuimos con los peques a Pajares. Y la verdad es que fue un planazo y Alfonso estaba feliz. A mi marido le entró mono de esquí (desde que es padre no huele una pista) y sé que ahora está deseando que sus hijos esquíen. Ya os digo yo que, si salen a mí (espero que no), apenas les verá hacer ejercicio. Soy extremadamente vaga para eso, es culpa de los genes de mi madre 😉 Además, no se puede decir que sea un deporte barato.

    niños nieve trineo ropa abigarse

     Y por si aún no os habéis animado a ir con los niños a la nieve, os doy algunas recomendaciones para que tengáis en cuenta. Si tenéis críos más pequeños de dos años y medio, no es el mejor plan ya que no siempre es fácil caminar por la nieve. Ya os digo que Rafa fue porque se tiene que adaptar a los planes de su hermano, ¡es lo que tiene ser el pequeño!

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    Rafa gateando.. Ahí lo veis, tirado en la nieve como si fuera la playa. Y yo no puedo tener menos glamour  😉 .

    En cuanto a la ropa, si podéis pedir prestadas prendas de gente que esquíe, mejor. Yo fui el día anterior a casa de mi tía y en su armario guardaba monos de esquí de mis primos del tamaño de Rafa y Alfonso, además de guantes. ¡Así que perfecto!

    Preparados, listos y… a Alfonso le gustó tanto lo del mono de esquí que no se lo quitó hasta las hora de la bañera.

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    Nada de lana, se moja y se pueden quedar helados. Alfonso sí tenía abrigo más adecuado pero no llevéis uno como el de Rafa porque se rebozan literalmente en la nieve.

    El tema del calzado lo solucioné con calcetines gruesos y botas de agua para Alfonso. A Rafa, que aún no tiene botas, le puse unos zapatos abotinados y la verdad es que al final acabaron calando un poco, así que mejor lo de las botas, y por supuesto, todavía mejor es tener calzado para la nieve.

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    Como muchos no tendréis trineo, os podéis hacer con un invento que yo no conocía pero que, por lo visto, ya es bastante popular; es un trineo pala y cuesta poco más de dos euros. Creo que estas cosas no hace falta decirlas pero ¡cuidado por dónde os lanzáis!

    Por si no lo conocíais, así es el trineo pala.

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    Yo y mi poco glamour deslizándonos. 

    Si la nieve está dura, olvidaos de hacer un muñeco de nieve, ¡yo me llevé hasta la zanahoria! Así que no insistáis mucho en ello antes de ir por si luego el niño se queda con las ganas.

    Y por supuesto, acordaos de llevar crema de protección solar, ropa de repuesto por si se mojan y mucha energía porque bajar las cuestas es muy divertido pero subirlas a pie ya no es tan emocionante. Y creo que también es importante que haga un buen día; el lunes estábamos allí a 7 grados y era una gozada con el solazo. Y después, comida calentita para entrar en calor.

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