Categoría: alimentacion

  • Nutrición emocional

    Nutrición emocional

    Con Fran Sabal

    Nutrición emocional: la relación entre nuestras emociones y la forma en la que nos alimentamos. La alimentación va mucho más allá de lo que comemos y tiene más que ver con cómo comemos. Porque si comemos de una forma consciente y tranquila, inevitablemente elegiremos mejor aquello que ingerimos. Y no solo eso, nuestra forma de comer es una radiografía de cómo estamos viviendo. El estrés crónico afecta a todo, inluido nuestro metabolismo. Mejorar nuestra relación con la comida es una oportunidad para conocernos también a nosotros mismos. En este episodio hablamos de nutrición emocional con la nutricionista experta Fran Sabal.

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  • ¿Son los lácteos imprescindibles para los niños?

    ¿Son los lácteos imprescindibles para los niños?

    Tenía este post pendiente desde diciembre. Los artículos relacionados con la alimentación siempre requieren mucho tiempo ya que hay infinita información al respecto, y muchas veces contradictoria, no es sencillo. Sabéis que en diciembre estuve en un Blogtryp junto a otras blogueras en el que tuvimos acceso a charlas de varios especialistas sobre determinados aspectos de la nutrición infantil, desde médicos, algunos pediatras, hasta editores de revistas científicas. La idea era que hablásemos de los lácteos, que es un alimento que el ser humano consume desde el Neolítico pero que hoy genera ciertas dudas sobre si es imprescindible o no. Obviamente, no me quedé sólo con la información que allí se habló, sino que he contrastado con distintas personas y especialistas en nutrición para intentar responder a la pregunta del millón: ¿son los lácteos imprescindibles para los niños?

    A ver, la que aquí escribe lleva muchos años (probablemente desde los 6) sin tomar leche, no me gusta. Tampoco me gustan los quesos, soy una asturiana muy rara en ese sentido 😉 Eso sí, los yogures me rechiflan. A mi madre tampoco le gusta la leche ni los yogures, y ahí está con el running como una campeona. En los últimos meses me he hecho análisis cuatro veces y han salido perfectos, a pesar de que anímicamente he pasado la peor época. Es decir, creo que no hay casi nada imprescindible si el cómputo de la dieta es bueno en general. Pero claro, no es lo mismo prescindir de unos alimentos que de otros. Y no es lo mismo en niños, que tienen una necesidades nutricionalales especiales, que nosotros los adultos. Vamos por partes.

    Sobre el calcio

    1. El calcio representa alrededor del 1,5 a 2% del peso corporal total. La mayor parte del calcio corporal se encuentra en el tejido óseo y en los dientes.
    2. El calcio es el principal mineral que participa en numerosos procesos que ocurren en todas las células del organismo.
    3. La principal fuente de calcio en la alimentación occidental es la leche y derivados. Pero el calcio también está en otros alimentos como los cereales, las frutas, frutos secos y legumbres. Y por supuesto, en verduras y hortalizas.
    4. La realización de ejercicio de forma regular estimula la absorción intestinal y el depósito de calcio en los huesos.
    5. Los agentes que favorecen la absorción de calcio son: vitamina D, hormonas como los estrógenos y la hormona de crecimiento, así como la actividad física regular.
    6. A estas alturas, ya todas sabéis que la leche materna es el alimento idóneo para la alimentación del lactante pequeño, según la OMS, de manera exclusiva durante los 6 primeros meses, o como alimento mayoritario en el segundo semestre de vida.

    ¿Son los lácteos imprescindibles para los niños?

    Tenemos claro que los lácteos constituyen una importante fuente dietética de calcio pero ya hemos dicho que no es la única. Por tanto, si se consumen las recomendaciones de calcio oficiales en el cómputo de la dieta, los lácteos no serían imprescindibles. Pero desde luego, y ésta es mi opinión, es verdad que para los niños no hay gesto más sencillo que tomarse un vaso de leche en el desayuno, por ejemplo. Mis hijos y la mayoría de niños lo hacen, lo cual, insisto, no quiere decir que sea necesario. Es más importante que coman verduras, que también son fuente de calcio, y que tengan actividad física, clave para los huesos.  Y hay otras dos cuestiones super importantes relativas al calcio de las que nadie habla:

    • Cuanta más sal comemos, más calcio aparece en la orina, lo que significa que es calcio que no absorbemos y que se pierde. Si reducimos la sal (que está sobre todo en procesados), tendremos más calcio y no hará falta consumir tanto.
    • El consumo de azúcar está relacionado con mayor fragilidad ósea. Es decir, si consumimos menos azúcar, no necesitaremos tanto calcio.

    Estos dos puntos son importantes para entender que, si la dieta es rica en azúcares y sal, será necesario más consumo de calcio que si la dieta está libre de sal y azúcar. Creo que me he explicado. Resumiendo, todo depende del cómputo de la dieta en general. Además, para la formación del hueso, también es clave, por ejemplo, el magnesio que está en frutos secos, pipas de girasol, legumbres… En definitiva, ni los lácteos son imprescindibles, porque hay calcio en otros alimentos, ni tampoco son el demonio, todo depende de nuestra dieta completa. Y en caso de tomar lácteos, que en mi casa los tomamos, lo mejor es que sea fermentado y sin azúcar ni sabores.

  • Unidos por la Alergia a la Leche

    Unidos por la Alergia a la Leche

    Hoy traslado al blog una temática que a mí como madre no me ha afectado pero de la que conozco tres casos cercanos. La alergia a la leche o Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV) afecta aproximadamente a entre un 2 y un 7,5% de los niños en países desarrollados y es la alergia más común en los bebés de menos de tres años. La buena noticia, y eso lo sabrán quienes tengan hijos con este problema, es que los bebés con APLV pueden adquirir tolerancia, es decir, se puede superar esta alergia para llevar una dieta que lo excluya alimentos que contienen PLV. Pero mientras llega ese momento, las familias necesitan recursos, información y materiales para hacer más llevadero el proceso.

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    Por eso nació unidosporlaalergiaalaleche.es donde hay información sobre todo lo que implica, desde síntomas para saber si tu hijo es alérgico hasta acompañamiento en las distintas fases que los niños se van a encontrar hasta que superen la alergia. Se ofrecen recursos para que los padres puedan diferenciar entre los alimentos que pueden contener proteína de a leche de vaca y cómo ir introduciendo nuevos alimentos en la dieta del niño. Además, ponen a disposición de los padres una pulsera identificativa para que el entorno del menor sepa que existe esa alergia, pegatinas para saber los alimentos que puede tomar y los que debe evitar, recetas aptas….

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    La plataforma además tiene un foro donde los padres pueden compartir sus experiencias, dudas, impresiones… Es una forma de crear comunidad en torno a la APLV. Como veis, es una plataforma muy completa que ayuda en todas las fases de la alergia, que proporciona información útil para resolver las dudas que se vayan presentando en este proceso, además del material básico en cualquier tipo de alergias, sobre todo en la alimentarias: pulsera, portachupetes, pegatinas… De manera que el entorno facilite las cosas.

  • Receta de canelones de carne y verduras

    Receta de canelones de carne y verduras

    No, no es una broma. Habéis leído bien el título, voy a escribir sobre cocina. Os aseguro que será puntual, salvo que me diese por tener un colaborador en el blog para este tema; reconozco que no entra dentro de mis habilidades, ni tampoco gustos, lo de ponerme a cocinar. Cierto es que tengo que hacerlo a diario y me apaño bien pero ya os digo que no me va mucho, no me entretiene. Lo mío es comer, vaya. Pero claro, me lo propusieron desde Babymoov junto a DisfutaVerdura y una, que rara vez dice que no a una propuesta, se lanza a la piscina. Así que decidí hacer una variación a mis habituales canelones: introducir verduras. Y oye, ¡muchos más ricos!

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    Caja de fruta y verdura que recibí en casa. Todo fresco y en perfecto estado.

    Lista de ingredientes para cinco o seis personas:

    • Verduras: esto lo dejo a la libre elección de cada uno. Yo utilicé un puerro,  dos zanahorias, media cebolla y  2 berenjenas pequeñitas (creo que esta verdura es la que le da un sabor buenísimo a los canelones)
    • 20 láminas de canelones
    • Salsa de tomate frito
    • Medio kilo de carne picada
    • Bechamel
    • Queso rallado
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    Como en casa tengo la Nutribaby de Babymoov, que he utilizado muchísimo el último año, decidí cocer las verduras en ella. Aproveché que me permite cocinar dos cosas a la vez para poner las placas o láminas de los canelones. Ya sabéis que también se venden las que no necesitan cocción y solo hay que poner a remojo, que son muy cómodas y que a mí me sacan de muchos apuros cuando hago los canelones solo de carne.

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    Y mientras el robot de cocina se encargaba de la cocción, yo preparaba la carne picada, que frío en la sartén con un poco de aceite de oliva. Cuando las verduras están ya cocidas y la carne picada doradita, lo mezclo todo y aplasto bien la mezcla. La otra opción, si no queréis hervir las verduras, es picarlas crudas y sofreír junto a la carne picada. Como veis, siempre se me ocurren varias formas de hacer las cosas en función de lo que tengo en casa y del tiempo del que dispongo.

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    Las verduras blanditas para poder aplastarlas bien

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    Un bote entero de tomate frito. Si no podéis hacerlo en casa, como yo, os recomiendo uno con receta casera de Mercadona

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    Y un chorrín de nata de cocinar, que obviamente es opcional.

    Una vez hecha la mezcla, tenéis que empezar a preparar los canelones. Recordad que la bandeja en las que vayáis a colocarlos debe tener un poco de mantequilla untada para que no se os peguen en el horno. Y empieza el trabajito más pesado, montar uno a uno los canelones.

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    Una vez que tengáis los canelones montados, echáis la bechamel, y encima el queso rallado. Y después, al horno unos 15 minutos a 200 grados.

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    Y listos!!!!!!!!!!!

    Os lo digo, me inventé un poco la receta sobre la marcha y decidí en el último momento las verduras pero creo que incluir berenjena lo cambia todo, los hace más sabrosos y jugosos así que, ¡¡probad!!

  • Reducir el consumo de azúcar de los niños: algunas ideas fáciles

    Reducir el consumo de azúcar de los niños: algunas ideas fáciles

    Creo que mis hijos comen, en general, bastante bien, variado y sano. Y prueba de ello es que son activos, disfrutan con la comida y, por suerte, aún no ha entrado un antibiótico en casa. ¿Que no todo está relacionado con la alimentación sino con más circunstancias? ¡eso está claro! Pero que una buena alimentación influye positivamente en la salud de cualquier ser vivo, es indudable. Eso sí, objetivamente, reconozco que hay un «talón de Aquiles» en el que se parecen a mí: nos gusta mucho el dulce. Supongo que es algo genético, a mis padres les encanta y, en su casa, los domingos, el aire corta cuando queda un sólo pastel sobre la bandeja ;-). Por contra, y también debe ser hereditario, nadie se peleará por una gota de alcohol, no nos gusta ni el vino, unos sosos, oiga.

    Así que hace unos días tomé la decisión de reducir un poco el consumo de azúcar, eso sí, sin volvernos locos. Porque resulta que no deberíamos tomar más de 10 gramos al día y al mirar las etiquetas de algún producto, me di cuenta de que, por muy variado que coman, esa cantidad la estábamos sobrepasando. Por supuesto, nunca jamás prohíbo un alimento, entre otras cosas, porque el efecto que consigues puede ser el contrario, que lo deseen con todas sus fuerzas. Así que os cuento tres cambios que hemos hecho en casa:

    1.Fruta en el recreo: Hubo una temporada en la que Alfonso llevaba fruta al cole para el almuerzo del recreo, pero es cierto que por la mañana llevaba mucho tiempo prepararla (pelar y cortar) así que abandonamos y enseguida empezó a llevar galletas (lo que hace la comodidad). Pues éste ha sido nuestro primer cambio hace unos días, ahora elijo mandarinas (peladas) o fresas (sin hacer nada) y así lo puedo dejar preparado la noche anterior.

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    2.Sustituir las galletas de la merienda por frutos secos: Los mayores merendaban siempre (desde que dejaron las papillas, tarde por cierto porque les chiflaban) una pieza de fruta, un bocadillo de jamón o chorizo, un yogur bebible y galletas. Lo sé, bastante pero ya os digo que son de buen comer. Ahora, hemos sustituido las galletas o dulces por frutos secos, les encantan los cacahuetes. Eso sí, nunca jamás deis frutos secos enteros a menores de 3 años, podéis sino hacer alguna crema con frutos secos y cacao para untar en el pan.

    3. Cacaos puros: Hemos tenido suerte de que, a pesar de gustarles el dulce, no les van los cacaos que se echan habitualmente a la leche. Algunas veces piden una cucharada. La diferencia entre un cacao puro y uno de los de marcas que ya conocéis es brutal, de 0 a 75 gramos. Y ahora hemos sustituido los cereales habituales por los de avena, que así a priori no son muy apetecibles pero con yogur natural y unas fresitas están bien buenos.

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    Diferencias entre cacao puro y un cacao normal.

    Pues estos son los cambios que hemos hecho, espero que duraderos. No son muchos pero creo que más que suficientes para que coman un poco más sano. A ver, que si el niño quiere un Cola Cao porque le pirra pero el resto del día apenas toma azúcar, pues tampoco es plan de quitárselo… Es sentido común, ¡no hace falta volverse loco! A mí la fabada y los pasteles del domingo que no me los quite nadie 😉 ¿Controláis el consumo de azúcar y grasas en casa?

  • Running: qué comer o desayunar antes de una carrera

    Running: qué comer o desayunar antes de una carrera

    Pues así, sin quererlo, ha pasado una quinta parte del año y este fin de semana tengo mi primer reto de 2016: mi primera carrera de 10 kilómetros. No se puede considerar una distancia muy larga, como una media o una maratón (para mí inalcanzables), pero al final es una hora corriendo, en mi caso. Y si en las carreras del año pasado, de distancias más cortas, no tuve en cuenta el tema de la alimentación, en esta ocasión sí quiero tenerlo presente. Como no tengo experiencia en este sentido, hoy el post lo escribe Cristina Payán Rodríguez, investigadora de profesión (especializada en biomedicina) y también blogger. Amante de la vida sana y del deporte, un día decidió compartir sus hábitos saludables escribiendo a través de su blog Naturalfitgirl, en el que cuenta su día a día y sus trucos en cuanto a dietas, complementos y suplementos alimenticios, rutinas de entrenamiento y belleza.

    La alimentación en el running, por Cristina Payán

    En mi opinión, es uno de los factores principales que ofrecen al corredor (aunque sea principiante) una mejor resistencia y un mayor rendimiento a la hora de realizar la actividad. Teniendo en cuenta lo importante que es una adecuada dieta en todos los ámbitos de la vida, a la hora de realizar cualquier tipo de deporte se convierte en algo fundamental; además, el llevar unos buenos hábitos alimenticios y unirlos a la práctica de deporte nos aleja del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y algunos tipos de cánceres.Cuando comenzamos a practicar running nos encontramos a menudo con muchas dudas sobre qué comer antes de salir a correr, con cuánto tiempo de antelación debemos hacerlo, qué cantidad de cada nutriente es la adecuada, qué ingerir cuando terminamos la carrera… En este post voy a hablaros precisamente de eso, intentando aclarar un poco estas preguntas que rondan a cualquier principiante…

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    Correr nos relaja, mejora el estado de ánimo, incrementa nuestra concentración y por supuesto, mejora nuestro estado físico; sin embargo, a menudo cometemos una serie de errores alimenticios que hacen que no aprovechemos del todo los beneficios que nos aporta el running ¿Una pena verdad? La alimentación para las que nos iniciamos en este deporte no es nada complicada, a diferencia de lo que se podría pensar, de hecho, no tiene mucho misterio. La primera regla y más importante es no centrarse solo en las carreras, en qué comer antes y después; debemos seguir una alimentación saludable cada día, tengamos competición o no, porque son los pequeños y cotidianos hábitos los que nos proporcionarán el rendimiento necesario. No digo con esto que no sea importante tener en cuenta el día de la carrera, por supuesto que lo es, pero es igualmente necesario seguir unas pautas nutricionales en el día a día.

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    ¿Qué debo comer antes, durante y después de la carrera?

    Antes

    • ¿Cuándo?

    Al menos una 3 horas antes de comenzar el ejercicio, ya que nos aseguramos una digestión adecuada, unida a unos niveles de glucosa en sangre correctos.

    • ¿Qué?

    Carbohidratos: no vale cualquier tipo; deberán ser, en la medida de lo posible, de bajo índice glucémico y de fácil digestión. Si la insulina sube demasiado, corremos el riesgo de sufrir una hipoglucemia y provocar que la movilización de las grasas no se produzca correctamente (no obteniendo toda la energía que debiéramos durante el ejercicio). ¿Alimentos perfectos para este cometido? Pan integral, legumbres y cereales, e incluso fruta. Proteínas: aun siendo imprescindibles durante los periodos de entrenamiento, no deberíamos tomarlas en gran cantidad en la comida anterior a la carrera, ya que tardan en ser digeridas y pueden producirte una pesadez innecesaria.

    Hay que tener en cuenta aquí si la carrera o el entrenamiento se produce por la mañana o por la tarde, porque en función de esto cambiaremos algunas cosas. Si la carrera es por la mañana deberíamos haber desayunado antes alimentos como los siguientes: tostadas, cereales, frutos secos crudos o al horno, queso, jamón, pechuga de pavo, zumo de frutas (natural), fruta fresca o yogurt. En el caso de que sea por la tarde, a las recomendaciones anteriores podríamos añadir arroz y un poco de ensalada.

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    Durante 

    Realizando el ejercicio sólo necesitas beber agua (medio litro cada media hora aproximadamente); sin embargo, dependiendo de la duración y/o la intensidad, hay quien tiende a llevar suplementos deportivos a las carreras. Si este es tu caso, atenta a lo que debes comer.

    • ¿Qué?

    Carbohidratos: en este caso deberemos tomar carbohidratos de fácil absorción o alto índice glucémico. Es importante que éstos puedan ser ingeridos a través de bebidas, geles u otros suplementos nutricionales, ya que de otro modo será difícil consumirlos corriendo…

    Después 

    • ¿Cuándo?

    Minutos después de terminar la carrera; de no ser posible hacerlo en estos primeros minutos, deberás asegurarte de ingerir alimento durante las primeras 2 horas.

    • ¿Qué?

    Carbohidratos: es hora de recuperar las reservas de glucógeno perdidas durante la carrera, por ello es necesario que consumamos azúcares simples de fácil absorción. Deberemos buscar alimentos de alto índice glucémico (los que hemos desaconsejado antes del ejercicio). Proteínas: consumiendo proteínas además de los carbohidratos de alto índice glucémico conseguiremos una recarga mejor de las reservas agotadas durante la carrera. Después del entrenamiento tu cuerpo tiene el objetivo de digerir las proteínas y los hidratos, sin embargo deberás tener en cuenta que la grasa retrasa su digestión y  habrá que evitarla en la medida de lo posible. Ahora es nuestro momento de tomar fruta, zumos de fruta, galletas, mermelada o incluso algún dulce. Una opción muy buena también para cuando terminamos la competición es ingerir frutos secos (ayudan a evitar calambres) y barritas de cereales o yogur. ¿Qué tal una taza de cereales integrales con leche?

    Ahora ya estamos listas para nuestra próxima competición 🙂

  • Un rincón para cenar o tomar algo en Gijón

    Un rincón para cenar o tomar algo en Gijón

    Lo sé, este título os ha dejado un poco desconcertadas. A estas alturas no voy a cambiar el nombre de mi blog porque la mayor parte de mi tiempo la dedico a los peques y eso se refleja en los más de 400 posts que he escrito. Pero como ya di el paso de hablar de deporte, creo que también, de vez en cuando, puedo enseñaros más cosas que me parezcan bonitas. Así que vamos a ello. Maridín y yo no salimos mucho en pareja (la razón es obvia 😉 ) pero creo que unas cinco veces al año sí que tenemos nuestra cena romántica. Normalmente, reservamos las fechas de nuestros cumpleaños y de nuestro aniversario de boda para hacer plan sin los niños, que nos viene bien desconectar unas horas.

    Este año, nos animamos en San Valentin. Salimos a cenar y a tomar algo y dejamos a los peques con mis padres, que se quedan encantados de la vida. Así que hoy os enseño un restaurante de Gijón con encanto al que hemos ido ya unas tres veces y que ya veis que tiene una decoración única. Se llama El Siete y está en el centro, en la zona de la Plaza del Marqués, aunque no se accede por la plaza sino por detrás del edificio de El Palacio.

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    Tiene varias plantas con ambientes distintos. Algunos recuerdan al salón de una casa.

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    La carta tiene unos 15 platos.

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    Un acierto los rollitos de langostinos y setas

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    La presentación de los platos es muy chula

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    Tarta de queso, ¡¡muy rica!!

    En una ocasión, estuvimos con los peques en la planta baja tomando un refresco y genial pero lo cierto es que, salvo en la terraza, no es el típico sitio para ir con niños ya que es de ambiente tranquilo. No reservan así que hay que ir a probar suerte, nosotros este pasado fin de semana no tuvimos ningún problema llegando a las diez de la noche pero en otras épocas seguramente esté lleno. De precio, os diría que es normal, no es caro pero tampoco barato para ser Asturias. Seguro que las que sois de otros sitios igual pensáis que es baratísimo 😉 Y poco más que contar, a mí es que este tipo de sitios tan diferentes a los habituales me gustan mucho, ¿qué os parece?

  • Productos ecológicos para bebés y niños

    Que los productos ecológicos se estén poniendo de moda no es casualidad; es síntoma de que existe cierta preocupación por determinados ingredientes que se usan para elaborar algunos de esos artículos que usamos a diario. No es cuestión de alarmarse innecesariamente, pero sí conviene tener en cuenta ciertas cosas. Por ejemplo, un producto alimenticio ecológico se hace conforme a técnicas que excluyen el uso de productos químicos, fertilizantes o plaguicidas, entre otros, de forma que se preserva el medio ambiente y se obtienen los alimentos con todas sus propiedades naturales.

    Por no hablar de la cosmética; muchas habréis vivido en alguna ocasión cómo vuestros niños o bebés tenían alguna reacción alérgica al usar alguna crema, pomada… Yo lo viví con Rafa en una ocasión con un producto con el que no había tenido ningún problema su hermano mayor pero, por lo que sea, a él no le sentaba bien. Así que fue cuando indagué un poco en esto de la cosmética sin productos químicos… Si sois de las que usáis o compráis de forma habitual o esporádica productos ecológicos para los peques, os recomiendo Ecoforkids, una tienda online con variedad de artículos: productos que están hechos con ingredientes procedentes de cultivo ecológico, cosmética formulada a partir de ingredientes naturales, cultivo biodinámico, alimentación y cosméticos con certificación.

    Lo mejor de la web es que te ponen con todo detalle los componentes de cada producto.

    Tienen tarritos bio de fruta, verdura y carne, papillas bio, leche de inicio y de continuación con certificación ecológica, entre ellas, leche de continuación de cabra, pañales y toallitas ecológicas con ingredientes característicos, crema de pañal, aceite corporal, crema hidratante, bálsamo de zinc, karité africano y muchos más. Hace poco incorporaron a su lista de productos un colchón sanitario para cuna y minicuna. En la web puedes ver los ingredientes y la explicación de cada producto para que sepas lo que estás comprando. Están todas las marcas, las más y las menos conocidas. ¿Compráis algún producto ecológico concreto?

  • ¿Cómo puede un cacahuete salvar una vida?

    El otro día recibí en casa un sobre de Unicef. Cuando lo vi, me quedé atónita: contenía un paquete de cacahuetes. No comprendí nada hasta que empecé a leer los papeles que también venían en el sobre. Casi 8000 niños mueren cada día en el mundo por causas relacionadas con la desnutrición. Sí, habéis leído bien, 8000 peques como los míos y los vuestros. Porque además, la desnutrición, que ya es un problema en sí, los hace vulnerables a enfermedades como la diarrea, la malaria o la neumonía. Y por si fuera poco, la desnutrición es un importante obstáculo para el desarrollo de un país, ya limita la capacidad de los niños de convertirse en adultos que contribuyan al progreso de sus comunidades. Como veis, es un terrible círculo vicioso.

    El alimento terapéutico listo para usar contra la desnutrición aguda es el tratamiento más eficaz. Su principal ingrediente es la pasta de cacahuete, que aporta a los niños los nutrientes que necesitan para recuperarse. La oportunidad de acabar con la desnutrición y sus consecuencias está más cerca que nunca, ya que existen los recursos y los conocimientos para acabar con la pobreza y el subdesarrollo. Solo en 2014, en UNICEF trataron a 2,3 millones de niños contra la desnutrición aguda grave. Fijaos, con 30 euros se pueden tratar a 25 niños durante un día. Así que quiero compartir con vosotros la Campaña #ahoraNOpodemosparar de Unicef para poder salvar a muchos más niños. Allí podréis hacer la donación que queráis. Yo ya la he hecho.

    Y como os podéis imaginar, mi hijo Alfonso me preguntó, nada más ver el sobre, por los cacahuetes, así que le conté todo esto. Sé que su pequeña cabeza no es capaz aún de comprender que no haya comida para todos los niños, porque aquí sobra, pero así va interiorizando que el mundo no es un lugar perfecto.

  • Lo que he aprendido de salud infantil este fin de semana

    Lo que he aprendido de salud infantil este fin de semana

    Una cree que con tres niños en casa ya no le quedan demasiados descubrimientos que hacer en esto del cuidado de las criaturas. Y oye, pienso que tirando de sentido común, no he metido la pata en nada importante, por ahora. Luego el tiempo me irá diciendo en qué me he equivocado y en qué he acertado. El caso es que este fin de semana tuve la suerte de que me invitaran, junto a otras 20 blogueras de toda España, a un viaje a Granada para conocer de primera mano el informe «La leche como vehículo de salud en la población«, impulsado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y apoyado por Puleva. No hablamos de marcas ni de productos en particular y, sin embargo, charlamos, y mucho, sobre salud y hábitos alimenticios de los niños. Y éstas son las cuestiones que más llamaron mi atención:

    La vitamina D es fundamental: sí, ésas gotas que nos recomienda el pediatra para los menores de 12 meses. Las mismas que se me olvida muchos días darle a Gabriel y que, por supuesto, ya no se me volverán a olvidar. Cada vez hay más estudios que demuestran sus beneficios y, a veces, algunas personas ponen en duda que sean necesarias en sitios donde hace sol.

    El déficit de hierro afecta al desarrollo cerebral: Yo siempre supe de la importancia del hierro y lo tengo muy en cuenta en la alimentación de todos pero claro, saber que el cerebro de un niño alcanza el 50% de su tamaño durante los 3 primeros años de vida, me ha resultado un dato lo suficientemente relevante como para que lo debamos tener en cuenta.

    Un desayuno perfecto: ésa fue una de las preguntas que planteé yo. Y la respuesta fue contundente: lácteo+cereales+fruta. Me he dado cuenta de que he cumplido siempre (desde que empiezan con la alimentación complementaria) los dos primeros puntos pero no el de la fruta. Siempre incluyo una pieza en la merienda, eso mis peques saben que es lo primero, pero no lo hago en el desayuno así que a ver si me animo con los zumos naturales.

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    Y éste es mi careto haciendo preguntas, con la única bloguera que conocía en persona (Mamá Gnomo) al lado y con la que tengo muchas cosas en común: somos de la misma quinta, madres de tres (ella niñas) y periodistas.

    La leche siempre entera: ésta es otra de las cuestiones que pregunté yo, al escuchar muchas teorías sobre si deben dejar de tomarla a una edad o sustituirla por semi. La leche siempre es necesaria y a los niños, e incluso adultos, se recomienda que la tomen entera salvo casos de sobrepeso. Si un niño está por encima de un peso saludable, hay que mirar qué otras cosas consume (grasas, azúcares) pero no necesariamente hay que cambiar a leches semidesnatadas. Por cierto, quien dice leche, dice lácteos. Lo digo porque a esta servidora no le gusta la leche pero consumo varios lácteos al día.

    Saltar a la comba al sol: siiiiiii, habéis leído bien. Un ejercicio como saltar a la comba (espero que dar patadas a un balón sirva también) a la luz del sol mejora la salud ósea. Cruzo los dedos para que los primeros 12-13 años de vida cuenten mucho, que luego tuve una edad en la que me volví muy vaga para eso…

    Pues estos son algunos de los aspectos que más me llamaron la atención de la exposición del profesor Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Bilogía Molecular y Presidente de FINUT, y de nuestra genial charla con los doctores José Maldonado (Profesor del Departamento de Pediatría de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada) y Víctor Navas López (Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil en el Hospital Materno-Infantil de Málaga y Miembro de la Asociación Española de Pediatría). Desde luego, os aseguro que salieron un montón de cuestiones más relacionadas con la nutrición y salud de los peques. ¿Os ha llamado la atención alguna de las cosas que he mencionado? Y mañana os cuento qué pasa cuándo dejas a tu marido un fin de semana completo a cargo de tres niños 😉

  • La de bártulos que necesito… desde que soy madre

    ¡Ay, señor! ¿Pero cómo es posible que yo viviera tantos años sin algunos utensilios? A veces me digo a mí misma que es imposible, que no se puede ser madre y vivir sin algunas cosas. Y no, no me refiero a artículos de puericultura, que ese tipo de trastos (tan útiles algunos, otros menos) ya los menciono con mucha frecuencia en este blog. Me refiero a cosas como ¡una plancha! A ver, que igual vosotras sois super ordenadas y toda la vida salisteis de casa impolutas. Pero servidora, o sea yo, en mis años de estudiante y trabajadora joven, no planchaba ni las sábanas. Eso sí, yo me preocupaba muy mucho de tender la ropa y dejarla mega estirada. Y así, pasan los años hasta que… eres madre y quieres que los pimpollos vayan decentes.

    ¿Y qué me decís de la batidora?, ¿alguna usó este artilugio antes de tener churumbeles? O eres «cocinillas» y trabajas mucho la comida o apenas haces uso de semejante invento, o ni siquiera lo tienes, como era mi caso. Y resulta que ahora es, quizás, lo más imprescindible que hay en mi cocina. Sí, ahora mi hogar está lleno de cosas. Exprimidor, tostadora, aspirador… es alucinante la de cosas que hemos ido comprando estos años. Aunque empiezo a pensar que también la edad tiene algo que ver en todo esto 😉 Que por cierto, como en Instagram me preguntáis muchas veces dónde compro esto o lo otro y dónde me entero de las ofertas… Justo ahora que estoy mirando plancha para el pelo, he visto que hay descuento en un montón de cosas de Philips toda la semana, en la web de CupoNation. Básicamente consiste en que si utilizáis del 20% de descuento, entráis directamente en el sorteo de otro código de 25% de ahorro para próximo pedido.

    De los chollos que me entere, os voy avisando por aquí o Instagram. Preparaos que ando estos días mirando muchísimas tiendas de ropa y estoy haciendo estudio de mercado con el tema de la compra ;-). Y vosotras, ¿cuáles son esas pequeñas cosas sin las que vivíais antes y que ahora son imprescindibles en vuestras casas?

  • Nutribaby, el robot de cocina para bebés

    Servidora siempre ha sido la tranquilidad personificada para esto de preparar la llegada de los churumbeles. Cuando estaba embarazada de Alfonso, nos centramos en la sillita de paseo, en la del coche, en la cuna y en la bañera-cambiador; con eso nos quedamos tan pichis. Luego, sobre la marcha, fuimos haciendo más adquisiciones. Con tres criaturas, puedo decir que hemos amortizado unas cuantas cosas, ¡y de qué manera! Aunque siempre hay algunas compras de las que luego te arrepientes porque no les das mucho uso, quizás me anime con un post sobre esto.

    Reconozco abiertamente que una de las cosas que siempre me pareció prescindible fue un robot de cocina para bebés. Y cierto es que pude vivir sin él hasta hace un mes. Sin embargo, ahora que tengo la Nutribaby de Babymoov, me arrepiento de no haberme hecho antes con ella. Mira que me habían dicho, incluida mi señora madre, que estos artilugios mejoraban mucho los platos, pero no creí que fuese para tanto. Llevo muchos purés hechos a mis espaldas, porque además a estos niños les han gustado un montón y les he dado hasta bien creciditos, pero no, nunca me habían salido tan ricos como hasta ahora. Y no, no estoy exagerando. Lo digo porque soy la primera que creía que exageraban los que hablaban tan bien de este producto. Pero tenían razón.

    Sinceramente, creo que una de las claves de que el sabor sea infinitamente más rico es porque la cocción se hace con muy poca cantidad de agua, por lo que todas las vitaminas y el sabor se concentran y luego se utiliza todo ese agua para hacer las cremas. Sin embargo, cuando cocía la verdura en una olla tradicional o exprés, usaba para ello un par de litros de agua de los que desechaba gran parte a la hora de elaborar los purés. Y por supuesto, el invento tiene la ventaja de que los ingredientes se cuecen en sólo 20 minutos y quedan en su punto porque los que necesitan más cocción se colocan abajo, y los que necesitan menos, arriba. Y luego que, por ejemplo, con Nutribaby también se puede esterilizar, calentar bibes o potitos, descongelar.

    ¿Tenéis robot de cocina? Las que lo tenéis, ¿habéis notado tanto la diferencia en el sabor de los platos? Eso sí, ahora me toca animarme y hacer alguna receta más elaborada para los peques.

  • La lactancia, ¿estropea el pecho?

    Si hubiera tenido un sólo hijo, es decir, a mi primero, seguramente pensaría que la escasa lactancia que pude darle dejó rastro en mis ubres. Tengo la suerte de quedarme sin panza tras los embarazos y no me salen estrías pero, guapinas, una no puede librarse de todo y noté cierto empeoramiento en la delantera. Que conste que, de lo que puede ir a peor con esto de la maternidad, es la pechera lo que menos me importa porque no voy enseñando el asunto por ahí. Pero vuelvo al tema que ya sabéis que me pierdo con facilidad.

    Dicho esto, tras tres embarazos y tres lactancias mixtas, he llegado a la conclusión de que la lactancia no estropea el pecho. Y ahora algunas preguntaréis: ¿y cómo demonios has llegado a semejante deducción? Vamos por partes, primero datos y luego análisis. En mi primer embarazo engordé la friolera e innecesaria cifra de 18 kilos. Y digo innecesaria porque ni estaba hinchada ni tenía una gran tripa; objetivamente, me puse tibia con la comida. Al churumbel nacido de ese embarazo, es decir, al mayor, le di lactancia mixta durante tres meses aunque los bibes eran más frecuentes que las tomas de pecho.

    Vamos con los datos de la segunda maternidad: 9 kilos cogidos en el embarazo y poco más de dos meses de lactancia mixta en la que ocurrió lo mismo que con el primero, poca leche materna y mucho biberón. Y por último, un tercer embarazo en el que nuevamente engordé 9 kilos y, por fin, una lactancia mixta más abundante (más tomas) y prolongada (5 meses) que las anteriores. Esto último gracias a mis matronas y a mi aguante, que es bastante aunque, como todo, podría ser mayor. Pero no, no soy de las que se rasgan las vestiduras en plan madre coraje, que no he venido yo a este mundo a sufrir de forma innecesaria. ¿Veis? ya me estoy yendo otra vez del asunto.

    Vamos ahora con el análisis que, obviamente, sólo puedo hacer yo. Tras el último destete, no ha habido empeoramiento con respecto al primero, es decir, mi delantera está ahora, tras la tercera lactancia, igual que tras la primera. Espero que algunos familiares no estén leyendo este post 😉 Eso hace que descarte la lactancia como causa de caída de senos. Pero, por esa regla de tres, también tendría que descartar los embarazos. Así que he dado con la clave en mi caso: el peso durante las gestaciones. El haberme excedido con el primero explica que sólo haya notado empeoramiento en la primera ocasión.

    De esto deduzco que los embarazos inciden mucho más en la caída del pecho que las lactancias (aunque no sabría deciros en el caso de las prolongadas). Que yo sé que la subida de la leche los primeros días es imponente y una piensa que no va a poder abrocharse nada que no parezca un burka pero luego la cosa se estabiliza y adquiere tintes de normalidad. Sin embargo, durante los embarazos, nos pasamos los 9 meses con unos pechos turgentes, con varias tallas más de lo habitual (lo cual es genial para las que andamos justitas y un engorro para las que van de sobra) que hacen que, tras el parto o el destete, aquello nos parezca trágico 😉

    Bueno, pues yo he llegado a esa conclusión y, además, muchas madres que no han dado el pecho sostienen que las ubres también han sufrido derrumbe, con lo que creo que no dar leche materna por cuestiones estéticas no tiene fundamento científico. ¿Qué opináis?, ¿embarazo, lactancia, genética, edad?, ¿cuál es vuestra experiencia?

  • Destete ¿sin traumas?

    Si algo me alucina de los bebés y niños es que son los seres más preparados para cualquier cambio. Con sinceridad os digo que, la mayoría de las veces, somos los padres los que sufrimos con determinadas cosas y luego los críos nos demuestran que son capaces de adaptarse a casi todo sin problemas, siempre que hablemos de cosas normales. Lo digo porque últimamente hay una corriente que aboga por el «destete sin traumas» y lo relaciona con dejar que el niño tome el pecho hasta que él quiera, no vaya a ser que sufra. ¡Ojo! que me parece estupendo que le des de mamar a tu churumbel hasta que quieras, independientemente de lo que las demás hagamos o dejemos de hacer, pero hablar de traumas por destetar a un bebé me parece, cuando menos, excesivo.

    No veo un problema en la transición del pecho al bibe, como no lo veo en pasar del pecho a lo que sea que le alimente, sea sólido o en puré, siempre que se haga de una forma gradual. Que el primer día un bebé rechace un bibe o una papilla de frutas o lo que sea no significa que sufra, sólo es señal de que algo le resulta distinto. Al igual que hay bebés a los que les cuesta engancharse al pecho las primeras horas o primeros días y no por ello dejas de intentarlo. En cualquier cambio, se le da nuevamente aquello a lo que esté acostumbrado y se intenta en otro momento, otro día, poco a poco. Así que, por favor, la palabra trauma ha de usarse para cosas serias. No hay nada traumático en destetar a un niño, ni el quitarle un chupete, ni en empezar a darle fruta, ni en llevarle a una guardería si se hace con y desde el cariño, y de una forma progresiva.

    Dicho esto, sabéis que opté por la lactancia mixta, en principio, por un problema que conté en este blog y que a muchas os sorprendió porque no habíais oído hablar de ello. Y segundo, porque con varios hijos, encontré que era la fórmula perfecta para poder atenderles a todos y seguir encargándome yo personalmente de recoger niños de cole y guardería, llevarles a partidos y entrenamientos, natación… Una de las grandes ventajas de la lactancia mixta es que el destete es muy sencillo al estar el bebé acostumbrado a pecho y bibe. En mi caso, fue algo muy paulatino. Llegó el tercer mes de Gabriel y pasé de 4 tomas diarias a dos, por la mañana y por la noche. Al cumplir el cuarto mes, le quité la de la mañana y justo cuando cumplió 5 meses, es decir, hace un par de semanas, ya dejamos definitivamente el pecho. Y del cambio ni se enteró mientras que, por ejemplo, el primer día que le dí a probar la fruta no la quiso y ¡hala!, un bibe y a intentarlo otro día, sin forzar.lactancia

    Lo dije también en un post, si le di leche materna fue sólo por proporcionar inmunidad al peque. No fue por cuestiones de apego porque encuentro que la conexión madre e hijo va más allá de darle teta o bibe. Me aterraba que se pusiese enfermo siendo tan pequeño teniendo en casa al «enemigo»: niño venido de guardería y niño llegado del cole. Y ojo, que eso no me garantizaba nada. De hecho, algunos de los bebés que nacieron en la misma época que Gabriel, que tenían hermanos y cuyas madres optaron por lactancia materna exclusiva, han estado ya ingresados en el hospital. Pero aún así, quería intentarlo. Y puedo decir que hemos tenido suerte. Este año hemos caído todos enfermos en esta casa, aunque la verdad es que sólo en una ocasión cada uno y lo mío fue una simple diarrea, pero Gabriel no ha cogido nada.

    Si alguien quiere saber por qué decidí dejar de darle el pecho a mi hijo os lo explicaré con un ejemplo. Conozco a muchas mujeres que han tenido un hijo y no quieren tener más por no pasar nuevamente por un embarazo, porque han tenido una mala experiencia, porque se han sentido incómodas, porque se les ha hecho muy duro, porque sufrieron… Mientras tanto, otras, como es mi caso, somos felices estando embarazadas, disfrutamos de esa etapa y no nos importaría estar embarazadas diez veces más. Con la lactancia pasa lo mismo, si tienes malas experiencias, si se te hace duro, cansado o incómodo, el destetar a tu hijo es casi un descanso. Y aquí, en esto, son respetables todas las decisiones porque están basadas en el instinto de cada madre para estar bien ellas y sus hijos. ¿No os parece que hay gente muy extremista con este asunto?

  • En forma tras el postparto: alimentación

    Iba a escribir un único post sobre este asunto pero he decidido dividir la materia en dos partes porque veo que da para mucho. Aviso a navegantes, que nadie se me lance a la yugular, que no sé qué demonios le pasa a la gente por estos mundos 2.0 que, a la mínima, te quieren cortar el cuello. Lo digo porque, hace unas semanas, una bloguera con varios hijos y de viente plano, animaba a las madres a hacer deporte y alimentarse bien para estar en forma. A la pobre mujer le empezaron a llover críticas por todos lados diciendo que si ella no tenía un doctorado, que si era mala madre…

    Desde mi punto de vista, algo desmesurado. Primero, porque es una bloguera con contenidos relacionados con el fitness así que, si la sigues, ya sabes lo que hay. Segundo, porque para ella será importante y encontrará tiempo de donde haga falta para estar en forma; otras, aunque tuviésemos todo el tiempo del mundo, no haríamos deporte a diario ni de coña. Y tercero, porque tendrá fuerza de voluntad para comer sano y eso creo que no es algo criticable sino lo contrario. Así que, por favor, relájense todos. La muchacha nos vende un buen cuerpo con esfuerzo, no es la Preysler vendiendo cremas.

    Ahí la tenéis. Buena genética, sesiones de gimnasio y comida sana.

    Cuidarse tras ser madre es igual de bueno que hacerlo antes, lo que pasa que, cuando una es joven y lozana y sus carnes está medianamente prietas, pues como que lo de cuidarse lo deja para otro ciclo vital. Pero cuando la gravedad empieza a hacer de las suyas, ya vas pensando que quizás hay que darle una ayudita al body para que la cosa no vaya a más. Y claro, los embarazos son un factor de riesgo para esto de mantener la «gravitación» a raya. Y ¡ojo! que aquí servidora se las prometía muy felices porque, después de dos embarazos, las consecuencias habían sido pequeñas. Pero todo lo bueno tiene su fin y la tercera preñez hizo estragos a pesar del zumba hasta la semana del parto. Tres meses después de dar a luz a Copito de Nieve yo seguía ahí con mis kilillos de regalo y la masa corporal floja, inconsistente. Y me dije a mí misma que era el momento de cambiar hábitos. Lo ideal es hacerlo por salud pero claro, si estás como una rosa pasa lo de siempre, lo dejas para otra década de la vida. Empezar por estética no me parece mal plan.

    Así que me puse a ello. Nada de dietas, vamos ¡lo que me faltaba! Si algo he aprendido es que, cuando suprimes cualquier cosa de forma radical, acabas «cayendo» con todo el equipo y a lo bestia. Pero asumí que no se puede comer todos los días determinadas cosas como donuts, galletas, palmeras de chocolate o atacar el bote de Nocilla. Así que, entre semana, intento sustituir lo dulce por frutas, yogures o tortitas de avena. Hay veces que, con el ritmo que llevo, el cuerpo pide más y no puedo renunciar al sabor de algo azucarado. Así que tomo dos o tres galletas caseras ecológicas Paul and Pippa y me quito el «mono». Las hay saladas por si vuestro problema es que asaltáis más este tipo de comida. Para mí, han sido todo un descubrimiento, tienen menos calorías al estar hechas con harina de espelta en vez de harina de trigo.

    Otra de las cosas que hice fue añadir un zumo natural a mis desayunos en lugar de zumos de tetra-brick, que suelen tener bastante azúcar. Por supuesto, hago cenas ligeras, lo cual no me cuesta porque lo he hecho casi toda la vida. Y esto es lo que me anima a cambiar algunas rutinas: saber que, en el momento en que algo se convierte en hábito, ya no cuesta tanto. Llevo algo más de un mes cuidándome y, sin ser grandes cambios ni prohibiéndome nada, ya por fin he perdido lo que me sobraba.

    En la segunda entrega, la próxima semana, me centro en el deporte tras el postparto, donde también soy mujer de idas y venidas porque reconozco abiertamente que no me gusta. Pero claro, volvemos a lo de siempre: ya no es sólo cuestión de peso sino de gravedad, por lo que la alimentación no basta. Tendré en cuenta el cuidado del suelo pélvico que ya sabéis que ando yo fascinada con este tema. ¿Os cuidáis más o menos desde que sois madres?

  • La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

    La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

    No, con la pregunta del titular no me estoy refiriendo a si los churumbeles engordan o no con lactancia, sino que la cuestión alude a nosotras, a intentar averiguar si nos inflamos o afinamos las madres con esto de alimentar a los retoños dando el pecho (aunque yo estoy también con bibes). Toda la vida oyendo eso de que con la lactancia materna se adelgaza muchísimo y resulta que aquí estoy, tres meses después de dar a luz, con los mismos 4 kilos con los que salí del hospital. Sin comer más que antes (pero bastante), descansando menos y haciendo algo de deporte. Que ya sé que muchas me vais a decir eso de que sólo ha pasado un trimestre desde que parí. Vale, bien, aceptaría el argumento… sino fuera por mis anteriores experiencias.

    Durante el embarazo de Alfonso engordé la friolera de 18 kilos y, cuando di a luz, me sobraban 13. Antes de tres meses, había perdido todo el excendente; sin ejercicio y con un sólo vástago al que atender. Eso sí, caminaba mucho. Y como ya sabéis las que seguís el blog, apenas pude amamantar al peque. Lo de Rafa fue aún mejor ya que sólo engordé 9 kilos durante la gestación así que salí del hospital prácticamente en mi peso. Con la lactancia, me pasó lo mismo que con el primero: dolores que hacían aquello imposible y tomas de bibe aumentando semana a semana. Vamos, que los embarazos anteriores no hicieron estragos en mi línea. Tampoco es que ahora estemos hablando de un sobrante excesivo, y el hecho de que la barriga se quede en el paritorio ayuda a que parezca que todo ha vuelto a su sitio; pero insisto, sólo lo parece, los kilos ahí siguen. Y no lo digo yo, lo dice mi báscula.

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    Como podéis observar, no hay mucha diferencia entre una imagen y otra. Eso sí, tengo mejor careto ahora, se nota que Gabriel ya duerme bastante y que no ha puntos que den la lata.

     

    El caso es que, a pesar de oír eso de que Menganita se quedó en los huesos con la lactancia, también he escuchado lo contrario. Y claro, si eso es así, ya tengo yo excusa para no haber perdido un sólo gramo. Aunque la realidad es que estoy temblando ante la idea de que sencillamente el tercer embarazo haya hecho daños irreparables en mi figura 😉 Ante la duda, pregunté a mi matrona. ¿Y ella que me dijo? Que dando el pecho se baja de peso pero más lentamente. Vamos, que debe ser que yo antes lo perdía como Fernando Alonso, porque apenas amamanté a las criaturas, y ahora no llego ni a Marco Apicella (que por lo visto es uno de los peores pilotos de F-1). No me preocupa perder peso más despacio que las veces anteriores pero hombre, si supiera con certeza que es cosa de dar el pecho, me quedaría un poco más tranquila. Que de ganar unos kilos, con un par hubiera bastado teniendo en cuenta que en el embarazo sólo engordé 9. En fin, ya os contaré si los kilos son temporales o se quedan conmigo de por vida, habrá próxima entrega sobre el asunto. Y vosotras, ¿perdisteis todo el peso ganado en el embarazo al amamantar?, ¿engordasteis? Espero impaciente vuestras respuestas 😉

  • Lactancia con más de un hijo, ¿sí o no?

    Esto de la lactancia mixta es un chollo. Bueno, para mí, claro. Porque cuando tienes más de un hijo, no puedes dedicarle todo el tiempo que quisieras a tu bebé. Por supuesto, intento atender las necesidades de un churumbel de 2 meses antes que las de uno de 2 o 4 años pero… en ningún caso, puedo dejar de ocuparme de ninguno. Así que, aquí va la lista de ventajas que, en caso de tener varios hijos, tiene la lactancia mixta. Eso sí, esto no quiere decir que sea la mejor elección para todas. Es la mejor opción para servidora por estas razones:

    1. Puedes delegar: puesto que, cuando tienes más de un hijo, se complica eso de dormir cuando el bebé lo hace y tienes que estar al pie del cañón cuando los otros hijos te requieren, se agradece que alguna noche, o en algunas tomas, sea maridín el que dé un bibe. Sí, podrías sacarte leche pero, con más de un hijo, no encuentras momento para eso.

    Mi hermano dándole un biberón a Alfonso cuando tenía 4 meses.

     

    2. Ahorras tiempo: a nadie se le escapa que, para un bebé, es más rápido tomar un bibe que mamar. Y como tienes otros hijos que, a su vez, tienen unos horarios, a veces no queda más remedio que alimentar a tu criatura de la forma más rápida. Ya lo comenté en algún post, cuando tengo que salir de casa a recoger a Alfonso y a Rafa a su cole y guardería, le doy un bibe al pequeñajo y ¡hala, a correr!

    3. Refuerzas el sistema inmunológico del bebé: creo que ya es de sobra sabido por todas que la leche materna no sólo alimenta sino que también protege a los niños frente a algunas enfermedades. ¡Ojo! que dar el pecho no garantiza nada y los bebés que toman leche materna también se ponen enfermos… Y los hay, como Alfonso, que apenas tomó leche materna (ya expliqué en otro post mi problema) y jamás ha tomado un antibiótico ni ha tenido bronquitis; de hecho, la última vez que mi hijo mayor estuvo enfermo fue hace ahora un año (salvo tos, claro). Ésta ha sido la razón de más peso para que decidiese optar por darle algo de leche materna al peque. Y por ahora, estamos librando (cruzo los dedos). Obviamente, cuanta más cantidad, mejor.

    4. Destete sin traumas: al estar acostumbrado a pecho y bibe, cuando decides no amamantar más, el peque no nota el cambio. Sé que muchas madres pasan un mal trago cuando, por ejemplo, deben empezar a trabajar y tienen que dar biberones porque sus peques lo rechazan. Incluso en el caso de que quieran seguir dándole leche materna al bebé, no les queda más remedio que sacarla para que otros se la den cuando ella no está. Los nenes que están alimentados con lactancia mixta, lo mismo cogen una ubre, que una tetina, que un chupete, que cualquier cosa, oiga. Se enganchan con facilidad a lo que pillen 😉

    Por lo demás, encuentro que tiene los inconvenientes de los biberones, ya sabéis, esterilizar (bueno, con el tercero no esterilizas mucho, la verdad) y calentar la leche. En cualquier caso, lo que para mí es más cómodo no tiene que serlo para las demás. Imagino que hay quien, con un tercer hijo ni se plantee dar el pecho y las habrá que amamanten a todos sus churumbeles, sean dos o cinco. ¿Qué decisión tomasteis vosotras cuando repetisteis en esto de la maternidad?, ¿qué factores pesaron para darles biberón o pecho?

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