Me divierte, y no sabéis de qué manera, lo de los parecidos. Sí, ésos que la gente saca a los bebés y niños, unos acertados y otros, cuando menos, sorprendentes. No me digáis que más de una vez no habéis soltado media carcajada al oír alguna comparativa digna de decir: ¿seguro que usted no necesita gafas? Luego están los que dan en el clavo, es decir, los que te dicen aquello que quieres oír porque tú estás convencida de que la criatura es un clon de la tía, el hermano o de ti 😉 Y oye, no existe persona que haga mejor análisis que las madres, que nadie ose llevarte la contraria 😉 Y si esa comparación te pilla al lado de tu señor marido le pones cara, levantando levemente las cejas, de «ya te lo dije».

Una de ésas frases que me desconcierta en esto de los parecidos es la de «se parece al abuelo». Que ojo, igual es que yo tengo poca imaginación (me cuesta ver hasta una ecografía) pero ¿quién demonios es capaz de sacar un parecido entre un bebé y un señor de más de 60 años? Y ya el colmo es cuando tienes un hijo de rasgos completamente opuestos a los tuyos, como nos ha pasado con Copito. A algunos hay que explicarles las leyes de Mendel y lo de los guisantitos. La gente se asoma al carrito, te mira, pone cara de circunstancia y se queda con las ganas de decirte «¿seguro que es tuyo?» para acabar con un «uy, pues qué distinto es». Pues hombre, es rubio y blanco pero el crío no tiene ningún rasgo especialmente sospechoso que indique que me lo han cambiado, por mucho que ya sea una broma típica en mi familia y que mi señor esposo acepta gustosamente. Y si me lo han cambiado, yo no lo devuelvo, oiga 😉

Venga, y luego está lo de la familia política, bueno, lo de las féminas de la familia política (a ellos se la suele traer al pairo), que siempre dicen que la criatura es igual que el padre, o lo que es lo mismo, que su amado hijo, sobrino, nieto. Que no digo yo que no sea así en muchos casos, que a veces ves por ahí verdaderos calcos pero vamos a ver, las cosas son las que son. Y si mi mayor es mi miniclon masculino versión mejorada, pues hombre, no me quitéis ese mérito, que bastante me dolió el postparto 😉 Pero ojo, hay que estar prevenidas para lo que toque. Porque señoras, si para gustos los colores, para parecidos, otro tanto. Yo no hay cosa con la que más me divierta, y teniendo tres niños, os podéis imaginar la cantidad de parecidos razonables, o no, que les han sacado. ¿Os pasa lo mismo?
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