Jamás he escrito en el blog nada sobre decoración porque no me considero, ni mucho menos, una entendida en ese aspecto. No sé si hay modas en el arte de ornamentar una casa, seguramente sí, y he de decir que no he visto una revista de interiorismo en la vida, y eso que mi abuela era una auténtica aficionada a todo lo que tenía que ver con la casa y el jardín. Pero no, no he heredado yo esa afición, lo cual no quiere decir que no me guste una vivienda bien decorada o un vergel bonito, como el que tienen mis padres. Pero insisto, me guío por lo que me entra por los ojos, nada más. Y ojalá pudiera gastarme más dinero en embellecer la casa pero, con tres niños, las prioridades son otras. Hoy voy con un primer post sobre este tema para enseñaros los cambios que hemos hecho hace poco en la habitación de Gabriel, por si algo os sirve de inspiración:
1. Pintar: no hay nada que cambie más el aspecto de cualquier estancia u objeto. Cuando nos mudamos a nuestro piso, obviamente no sabíamos el sexo de los hijos que queríamos tener por lo que sólo pusimos color a la habitación matrimonial, el resto las dejamos en blanco. Hace tres meses nos animamos a dar más colorido a la casa; sé que hay muchas posibilidades pero a mí me gusta mucho el azul para los niños. No obstante, no sólo pintando las paredes puedes dar otra apariencia a una habitación, también se puede hacer con los muebles así que decidimos recuperar un baúl que estaba ya en las últimas.
2. Cuadros y láminas: Aquí hay muchas posibilidades pero creo que menos es más, es decir, que tampoco hay que excederse. De hecho, en la habitación de Gabriel tengo que hacer alguna nueva adquisición porque tenemos poca cosa en las paredes. En general, me gustan los marcos lisos y en blanco cuando se trata de habitaciones infantiles.
La vena artística de la que yo carezco, la tiene en mi familia mi tía Gracia, que hace estos cuadros tan bonitos con madera y arcilla, ¿os animáis?
3. Vinilos: En esto sí que me gusta la discreción y apuesto por los colores claros y tonos pastel. Y si el vinilo tiene alguna funcionalidad, como medidor o pizarra, mucho mejor. En la habitación de Gabriel, hemos puesto un medidor en color blanco.
4. Recuperar muebles antiguos: O más bien, que te los ceda tu madre. El escritorio con estantería que en su día, utilicé yo, ahora está en la habitación de Copito de Nieve. Reconozco que quizás vendría bien lacarlo porque se nota en algunas zonas que tiene años, pero ese ya es otro gasto que ahora no vamos a hacer. Lacar armarios y muebles es como darles nueva vida, parecen recién comprados.
Y así nos ha quedado la habitación de Copito. Seguramente se puede mejorar pero yo creo que está bastante bien y sencillita. La próxima semana os enseño la de Alfonso y Rafa, en la que os enseñaré el antes y el después porque sí que ha sufrido una gran transformación. Y además, os mostraré otra idea que cambia completamente el aspecto de sofás, sillas, camas… ¿Habéis dedicado tiempo y dinero para decorar la habitación de los peques?



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