Si algo me alucina de los bebés y niños es que son los seres más preparados para cualquier cambio. Con sinceridad os digo que, la mayoría de las veces, somos los padres los que sufrimos con determinadas cosas y luego los críos nos demuestran que son capaces de adaptarse a casi todo sin problemas, siempre que hablemos de cosas normales. Lo digo porque últimamente hay una corriente que aboga por el «destete sin traumas» y lo relaciona con dejar que el niño tome el pecho hasta que él quiera, no vaya a ser que sufra. ¡Ojo! que me parece estupendo que le des de mamar a tu churumbel hasta que quieras, independientemente de lo que las demás hagamos o dejemos de hacer, pero hablar de traumas por destetar a un bebé me parece, cuando menos, excesivo.
No veo un problema en la transición del pecho al bibe, como no lo veo en pasar del pecho a lo que sea que le alimente, sea sólido o en puré, siempre que se haga de una forma gradual. Que el primer día un bebé rechace un bibe o una papilla de frutas o lo que sea no significa que sufra, sólo es señal de que algo le resulta distinto. Al igual que hay bebés a los que les cuesta engancharse al pecho las primeras horas o primeros días y no por ello dejas de intentarlo. En cualquier cambio, se le da nuevamente aquello a lo que esté acostumbrado y se intenta en otro momento, otro día, poco a poco. Así que, por favor, la palabra trauma ha de usarse para cosas serias. No hay nada traumático en destetar a un niño, ni el quitarle un chupete, ni en empezar a darle fruta, ni en llevarle a una guardería si se hace con y desde el cariño, y de una forma progresiva.
Dicho esto, sabéis que opté por la lactancia mixta, en principio, por un problema que conté en este blog y que a muchas os sorprendió porque no habíais oído hablar de ello. Y segundo, porque con varios hijos, encontré que era la fórmula perfecta para poder atenderles a todos y seguir encargándome yo personalmente de recoger niños de cole y guardería, llevarles a partidos y entrenamientos, natación… Una de las grandes ventajas de la lactancia mixta es que el destete es muy sencillo al estar el bebé acostumbrado a pecho y bibe. En mi caso, fue algo muy paulatino. Llegó el tercer mes de Gabriel y pasé de 4 tomas diarias a dos, por la mañana y por la noche. Al cumplir el cuarto mes, le quité la de la mañana y justo cuando cumplió 5 meses, es decir, hace un par de semanas, ya dejamos definitivamente el pecho. Y del cambio ni se enteró mientras que, por ejemplo, el primer día que le dí a probar la fruta no la quiso y ¡hala!, un bibe y a intentarlo otro día, sin forzar.
Lo dije también en un post, si le di leche materna fue sólo por proporcionar inmunidad al peque. No fue por cuestiones de apego porque encuentro que la conexión madre e hijo va más allá de darle teta o bibe. Me aterraba que se pusiese enfermo siendo tan pequeño teniendo en casa al «enemigo»: niño venido de guardería y niño llegado del cole. Y ojo, que eso no me garantizaba nada. De hecho, algunos de los bebés que nacieron en la misma época que Gabriel, que tenían hermanos y cuyas madres optaron por lactancia materna exclusiva, han estado ya ingresados en el hospital. Pero aún así, quería intentarlo. Y puedo decir que hemos tenido suerte. Este año hemos caído todos enfermos en esta casa, aunque la verdad es que sólo en una ocasión cada uno y lo mío fue una simple diarrea, pero Gabriel no ha cogido nada.
Si alguien quiere saber por qué decidí dejar de darle el pecho a mi hijo os lo explicaré con un ejemplo. Conozco a muchas mujeres que han tenido un hijo y no quieren tener más por no pasar nuevamente por un embarazo, porque han tenido una mala experiencia, porque se han sentido incómodas, porque se les ha hecho muy duro, porque sufrieron… Mientras tanto, otras, como es mi caso, somos felices estando embarazadas, disfrutamos de esa etapa y no nos importaría estar embarazadas diez veces más. Con la lactancia pasa lo mismo, si tienes malas experiencias, si se te hace duro, cansado o incómodo, el destetar a tu hijo es casi un descanso. Y aquí, en esto, son respetables todas las decisiones porque están basadas en el instinto de cada madre para estar bien ellas y sus hijos. ¿No os parece que hay gente muy extremista con este asunto?
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