Ya sabéis que me voy animando a contaros también los sitios donde nos alojamos cuando hacemos algún plan. En parte porque en Instagram, cuando voy colgando fotos o publicando vídeos en Stories, me preguntáis. Rara vez vamos a hoteles, casi no recuerdo la última ocasión. Nuestra opción suele ser la de la casa rural o apartamento, por la comodidad que eso nos da con los niños. Además, en nuestra visita a Los Oscos, acertamos de pleno con el alojamiento. He de decir que se encargó maridín de todo, así que es mérito suyo. Para conocer la comarca, nos decantamos por pernoctar cerca del pueblo de Santa Eulalia de Oscos, que queríamos visitar. Por cierto, allí os recomiendo el restaurante La Cerca, una preciosa casa rústica de piedra con hórreo y cuadra, con un comedor con mucho encanto y cuya especialidad es la parrilla, aunque tienen también platos típicos asturianos.
Comedor con encanto. No tengo fotos del exterior porque era de noche, fuimos a cenar pronto y con el cambio de hora, ya no pude tomar imágenes.
Hecha esta recomendación gastronómica, os cuento algo del pueblo. Tiene más de 400 habitantes. Como todos los de la zona, las casas se integran muy bien con el entorno y se caracterizan por usar la pizarra en muros y tejados; a mí me encanta este tipo de arquitectura y en ese sentido, toda la zona está muy cuidada para que nada desentone. Podéis dar un paseo por el pueblo, comer en La Cerca y también hay parque, que nos dio mucho juego.
Y dicho esto, voy con el alojamiento. Estuvimos en La Posada de Oscos, en una aldea llamada Ventoso, a unos 3 kilómetros del pueblo de Santa Eulalia. Es una casona típica de la zona que fue rehabilitada y que tiene varios apartamentos, cada uno con unas características. Y de verdad, es desconexión pura y dura, no sabéis qué amaneceres. Además, la dueña, que vive en la casona, nos hizo un bizcocho para recibirnos, y a mí esto me gana 😉 Como una imegen vale más que mil palabras, os dejo algunas fotos. En serio, lo de las vistas es algo espectacular.
Mis chicos
Bueno, pues ésta fue nuestra elección y acertamos. Espero que os sirva a las que me lo habéis pedido.
Ya os comenté la pasada semana que nuestra visita a la Comarca de los Oscos fue muy productiva. Si el post de la aldea de As Veigas os gustó, el de hoy no va a ser menos. Porque si algo se puede hacer en Asturias es un montón de planes con los niños, en parte porque tenemos naturaleza para dar y tomar, y por otro lado, porque hay muchos museos pensados para los pequeños. De muchos de ellos os he ido hablando estos últimos años en numerosos posts. Así que hoy añado uno más a la lista de los que hemos visitado: El Museo de los Molinos de Mazonovo, el mayor museo de molinos de España. Se encuentra a orillas de los ríos Turia y Cabreira, en un entorno espectacular. Con verlo desde fuera, ya te haces una idea de que es un museo especial. Y además, es muy didáctico para los niños ya que pueden tocar muchas cosas y poner ellos mismos en funcionamientos algunos mecanismos. Es más, en la entrada les dan un cuadernillo para que hagan un «examen» final y les den un diploma de «molineros»
Poniendo en marcha un molino hidraúlicoDándole fuerte al grano
Se pueden ver antiguos molinos que se han restaurado para conocer cómo se trabajaba y también hay reproducciones de molinos para ver la evolución a lo largo del tiempo. ¡Madre mía, el trabajo que llevaba antes moler cereales! De verdad, es un museo en el que los niños aprenden y les gusta. Y ya que íbamos a esa zona, fuimos a conocer el pueblo de Taramundi, capital del concejo del mismo nombre. Taramundi es famosa por su artesanía y fue el primer municipio de Asturias, junto a la Comarca de la Sidra, que obtuvo la denominación de «Zona de Interés Artesanal». Es muy conocida la de los llamados «ferreiros», los artesanos que fabrican de forma tradicional navajas y cuchillos, habitualmente con el mango de madera de Boj y dibujando formas geométricas. De hecho, a dos kilómetros de Taramundi, está el Museo de la Cuchillería, en Pardiñas, donde se aprende todo el proceso de elaboración y donde está la navaja más grande del mundo.
El pueblo es pequeño, y debido a su ubicación en la montaña, tiene muchas cuestas.
Allí también encontraréis un precioso hotel de lujo que era la antigua Casa Rectoral, construida en el Siglo XVIII y la iglesia parroquial de San Martín de Taramundi. Resumiendo, una visita y un paseo precioso, de nuevo, en la Comarca de Los Oscos que, una vez más, os recomiendo.
No sé si es muy atrevido decir que he conocido el pueblo más bonito de España, porque sería «mojarse» mucho y lo cierto es que se me ocurren algunos otros, como Bulnes, de los que ya os hablé en el blog y que son una maravilla pero, desde luego, sí me aventuro a decir que As Veigas (Taramundi) es uno de los lugares más increíbles en los que he estado en mi vida. Nuestra visita a la comarca de Los Oscos ha sido todo un descubrimiento que iré desgranando en varios posts porque fueron tres días muy productivos en cuanto a naturaleza, cultura y gastronomía. Hoy me centro en la encantadora aldea de As Veigas, un antiguo pueblo rehabilitado en un valle escondido, con un entorno maravilloso y en el que se come muy bien y super barato. Allí sólo viven las personas que regentan las pocas casas en las que te puedes hospedar y el mesón, que es como un auténtico museo y de lo más acogedor que he visto nunca. Es decir, es un pueblo rehabilitado como centro de turismo rural. En este increíble entorno termina la ruta del Agua y es paso de muchos excursionistas, que aprovechan para degustar comida casera.
Si os fijáis bien, hay un pequeño cartel abajo a la derecha que pone: el puente resiste. Si no es por eso, algunos no nos hubiéramos atrevido a pasar con el coche al aparcamiento del pueblo.Dimos un pequeño paseo por la ruta, básicamente para recoger castañas, que es una cosa que les fascina a los niños.Recuento de castañas y nueces.
Y si, como veis, el sitio es como de cuento, lo del mesón no lo es menos. Es como un museo, las paredes están llenas de herramientas de los oficios de los antiguos habitantes de la aldea, vasijas… Hay poca luz y encienden unas largas velas en cada mesa. En cuanto a la comida, no hay más de diez platos donde elegir, pero vamos, sus especialidades son la fabada, la tortilla y el churrasco. Dicen que la tortilla de queso Cabrales es impresionante pero a mí no me van los quesos así que pedimos la española y estaba espectacular, al igual que lo demás. Y señores, por menos de 50 euros, comimos los cinco. Más barato, imposible. Y todo casero, es más, la sidra la enfrían en el río 😉 , vimos allí las cajas. Y venden miel ecológica, allí pudimos ver también los panales.
Comedor exteriorCon el juego de la rana, con el que estuvieron muy entretenidos.
Pueblo espectacular para desconectar, comer bien y hacer una ruta, ¿quién da más?
Como sabéis, en los últimos años, Halloween está teniendo cada vez más protagonismo y muchos locales de ocio han comenzado a preparar fiestas especiales en las que los niños son protagonistas y donde la gente se disfraza con los atuendos característicos de este festejo. Uno de esos sitios es el Parque de Atracciones de Madrid, que prepara una programación especial para esos días, exactamente para el fin de semana del 31 de octubre así como los días 1, 5 y 6 de novimebre. Gracias a Gusanitos, en cuyas bolsas encontrarás los descuentos para poder acceder al parque, los niños podrán disfrutar de Happy Halloween, con ambientación colorida y divertida en la zona Nickelodeon Land con los personajes de televisión favoritos de los niños, La Patrulla Canina, Bob Esponja, Tortugas Ninja, Dora La Exploradora y muchos más. Pensado para los más pequeños de la casa, que harán un recorrido con la ayuda de esos personajes para resolver el misterio de un laberinto inspirado en un divertido circo.
Además, los peques podrán disfrutar del musical junto a las muñecas Monster High, también de un espectáculo audiovisual con divertidas brujitas que cantan en directo en la plaza de las cascadas. Y la mejor manera de que los niños sean parte de una divertida fiesta de Halloween es pasar primero por el set de maquillaje y convertirse en una calabaza, brujita, esqueleto o momia. Y ya para los valientes, habrá 6 pasajes del terror, 5 de ellos gratuitos, destacando el realizado en exclusiva con la película Expediente Warren: El Caso Enfield, que permite ser el protagonista de los extraños y escalofriantes sucesos que tienen lugar en la película. Habrá también una tranquila sala de cine donde los personajes más temidos de las películas de terror salen de la pantalla y se convierten en realidad. Y otro de los alicientes es el único pasaje del terror en Europa que reproduce las localizaciones, el maquillaje y efectos especiales de la famosa serie de televisión The Walking Dead.
Descuentos
Y ahora viene la parte interesante para quienes queráis ir en estas fechas. Podéis conseguir descuento directo del 50% del valor de la entrada en la parte posterior de las bolsas de Gusanitos. Sólo se necesita un cupón de las bolsa de 85 gramos o tres de las de 35 gramos. Nada más, los recortáis y vais directamente a las taquillas del Parque de Atracciones. Además, dentro de cada bolsa hay un sticker luminiscente que brilla en la oscuridad que les encanta a los niños. Así que ya sabéis, descuento y esticker en cada bolsa de Gusanitos.
Ahora que dispongo de un poco de tiempo para la lectura, afición que he tenido muy olvidada estos últimos años por el blog y por el cuidado de los peques, he estado ojeando unas cuantas revistas de moda para niños, de las que vienen como suplemento de otras publicaciones. No le doy muchas vueltas al vestuario de los peques, me gusta que vayan cómodos pero clásicos, no sabría si calificarlo como el estilo que llaman ropa urbana; tiramos mucho de vaqueros, aunque no lo he hecho mientras han sido bebés porque no les veo tan pequeños con denim. Y luego nuestros básicos pasan por camisas de cuadros y jerséis bien gorditos, que siempre os enseño en Instagram. Sólo para ocasiones especiales cambiamos los vaqueros por pantalón corto y calcetines, con un calzado un poco más fino, tipo pisacacas o mocasines.
Tendencias para este otoño-invierno
Bueno, vamos a ver, tendencias hay muchas pero sinceramente, por mucho que vea que se llevan las pieles o los brillos, pues no, a mí para los peques, sean niños o niñas, no me van. Otra cosa ya es lo de los adolescentes pero por ahora no me toca. Así que hablo más bien de tendencias que sí me gustan y que pondría a mis hijos, o hijas, si las tuviera 😉
Capas: me gustan mucho para niñas, tanto mayores como pequeñas porque hay de muchos estilos, con distintos cortes y estampados. Y por suerte, las trencas nunca pasan de moda, porque las de mis hijos, con esto de que van heredando, son las más amortizadas del mundo.
Mostaza y amarillo: sí, este año se lleva el color mostaza, lo he visto en muchas tiendas y he de decir que me gusta, es distinto pero sin resultar estrafalario. Estuve dudando si cogerles a los niños pero es un color más complicado de combinar. Eso sí, yo me he comprado un jersey de ese color que, en cuanto estrene, os pondré en Instagram. El amarillo me encanta para botas de agua y chubasqueros.
British: sí, esto es muy clásico, por eso me gusta. Y eso que llevé uniforme del estilo y por entonces no me motivaba mucho. Pero he de decir que todo lo que sea escocés me gusta, ¡qué le voy a hacer! Así que estoy encantada con la idea de que se siga llevando lo inglés.
Calzado: aquí sí que he visto de todo, y aunque sí que he observado mucho en tonos metalizados, sobre todo en playeros, me sigue gustando mucho más la tendencia de los colores marrones o azul marino para el calzado de invierno, que también pisa fuerte.
Como veis, estas tendencias son quizás de esas atemporales, y será por eso por lo que me gustan más, porque son cosas que no suelen pasar de moda y que, con pequeñas variaciones cada año, siguen triunfando. Será por algo, ¿os gustan?
Tras el éxito de los posts de la semana pasada relacionados con la vuelta al cole, voy con nueva entrega sobre este tema. Bueno, en realidad también incluyo alguna cosa para mí, que el inicio de temporada también trae cambios para los mayores en forma de nuevos horarios, y cómo no, algún que otro nuevo propósito tras un periodo vacacional. En este momento, aún no he tenido tiempo de ir de tiendas así que el consejo sobre las compras online que os daba la semana pasada, lo estoy llevando a rajatabla. Y como os dije, Amazon.es ha sido mi salvación para temas de material escolar y de la vuelta al cole, por aquello de que hay ofertas esta semana. Así que voy con la lista de imprescindibles comprados o que me gustaría comprar:
1.Forro para libros: sí, este temido momento ha llegado. Mi hijo mayor empieza ya Primaria y he tenido que indagar sobre esto. Por supuesto, me he ido a lo práctico, medir libros y comprar los forros ajustables, nada de andar recortando y pegando.
2. Mochilas: En Infantil, por lo menos en el colegio al que van mis niños, no usan mochila porque, como el obvio, no tienen deberes. Usan la típica bolsa de tela para llevar los mandilones (así llamamos en Asturias a los babis o batas) y el botellín de agua. Así que el mayor este año necesita mochila.
Y me temo que la elección va a estar entre la Patrulla y Rayo MacQueen.Me consta que en muchos coles los niños ya tienen su tablet y no usan libros de texto, así que ésta es una buena opción de mochila con compartimento para ordenador.
3.Estuches: Pues en esto pasa como con la mochila, que hasta ahora no hizo falta. Desde luego, en Primaria cambia bastante el cuento ya que los niños tendrán que traer a casa casi todos los días algún libro y sus lápices y pinturas.
Lo sé, mi hijo me pedirá alguno de dibujos pero a mí me ha gustado éste.
4.Libros: En esto hice en julio cierta labor de investigación, quería averiguar si había diferencias de precios entre unos sitios y otros y fui a varias librerías y supermercados. Y ya os lo digo, en Amazon es más barato incluso que cogerlos en el colegio de los niños. Os puse ya el enlace en el otro post pero os dejo otra vez dónde consultar libros de texto.
5.Calzado: ya dediqué un post especial a este tema para el calzado escolar, así que no me detengo mucho. Otro calzado que nos hace falta en Asturias son las botas de agua. Rafa heredará las de Alfonso y Gabriel las de Rafa. Como veis, esto de las herencias está genial para el mayor, él siempre estrena.
Enamorada de estas katiuskas.
6. Ropa de abrigo: Sí, en esto no me voy a dar ninguna prisa; por ahora tenemos un septiembre estupendo y octubre en el norte es curiosamente un mes muy bueno así que la elección para el mayor la haré más adelante. Alfonso ya llevaba los tres cursos de Educación Infantil con el mismo abrigo (ya heredado de mi primo pequeño) y urge comprar uno. Aún no tengo claro el modelo.
7. Agendas: Un básico y un clásico para empezar el curso para niños y mayores. Yo sigo siendo de las que lo apuntan todo en papel, para eso soy «poco tecnológica».
8. Calendario: No sé si os pasa como a mí, no puedo vivir sin reloj ni… ¡sin calendario! Paso muchas horas delante del ordenador y necesito uno siempre al lado, voy señalando días no lectivos, eventos que tengo, revisiones del pediatra..
9. Ratón inalámbrico: aquí donde me veis, trabajo con portátil pero sin ratón, una se acostumbra y listo. Pero ojo que, por ejemplo, para editar vídeos es un peñazo así que en mi lista de cosas pendientes para este curso está comprar uno, y sin cable mucho mejor.
Dicen que a éste ratón puedes pasar 3 años sin cambiarle las pilas.
10. Pulsómetro: Mucho me temo que van a llegar las Navidades y aún no lo tendré. Es una de esas herramientas que los que hacen deporte dicen que es fundamental para sacar más rendimiento a los entrenamientos pero claro, no es algo barato. Y como lo de correr sigue viento en popa y, si todo va bien, creo que en breve tendré nuevo reto, pues reconozco que no estaría de más. Ver veremos.
Y si encima veo un pulsómetro en color rosa, ya me emociono 😉
Bueno, pues esta es la lista de cosas que tenemos en mente para iniciar este nuevo y apasionante curso, unas ya las hemos comprado, otras se comprarán porque son necesarias y seguramente alguna se quede en el tintero a corto plazo. ¿Qué cosas os quedan por comprar?, ¿alguna a la que le hayáis echado el ojo y que a priori os vais a quedar con las ganas?
Pues poco a poco vamos retomando el ritmo por aquí y lo primero es enseñaros dos destinos muy familiares que hemos conocido este verano. Como todos los años (excepto el pasado), estuvimos unos días con mi familia política en un pueblo de la provincia de Tarragona pero que no tiene mucho que mostrar, la verdad. Otras poblaciones cercanas sí que merecerían un post, a ver si saco tiempo. Bueno, que me lío; a esos días con suegros, sobrinos, cuñados y demás, añadimos una semana de vacaciones con amigos en la provincia de Alicante. Allí alquilamos una casa en el parque natural del Macizo del Montgó, un sitio precioso y que puede verse desde localidades como Denia. La verdad que no esperaba un paisaje así por esa zona, ¡menudas vistas las de ese sitio!
Parque natural del Montgó
Estando allí, hicimos planes de playa y piscina, aunque dedicamos un tiempo a conocer Denia y Jávea. Así que vamos por partes y comienzo con Denia. Es una población con unos 40.000 habitantes, que en verano pueden llegar a ser 200.000, con lo que os hacéis una idea de que es un destino turístico. La ciudad está situada en una bahía y, desde luego, lo que destaca es el castillo, que se ve desde cualquier punto y que alberga el Museo Arqueológico. Eso sí, hay que echarle valor para subir allí a pie con sillitas de bebés y con el calor de agosto. La playa más urbana de Denia es la de El Raset, es muy familiar, tiene chiringuitos y es de fácil acceso. Eso sí, hay mucha gente y yo tuve la mala suerte de que me picara la única medusa que andaba por allí, ya que estaba el mar bien de gente y todo el mundo tan feliz 😉 Y muy bonito y llamativo ell Puerto Marina de Denia, uno de los mejores y más modernos puertos deportivos del Mediterráneo.
Puerto Marina de DeniaHumareda de los petardos en plenas fiestas. Al fondo, el castillo de Denia.
Pero sin duda, en este viaje yo me he enamorado de Jávea, el pueblo. En este caso, la zona de playa dista varios kilómetros de lo que es la aldea, que a mí me fascinó con sus calles estrechas y casas blancas. En cualquier caso, el municipio tiene algo más de 25.000 habitantes y ¡más de la mitad son extranjeros! Y no me lío con estos detalles, yo allí os recomiendo que vayáis a caminar por las calles de pueblo y os encontraréis maravillas como la Iglesia de San Bartolomé, monumento artístico, el Ayuntamiento y el Mercado Municipal. En el municipio hay muchas playas pero la del Arenal es la más conocida al ser la única de arena y de aguas pocos profundas. De ahí que tenga paseo marítimo, y muchos restaurantes, pubs…vamos, que tiene mucho ambiente.
Una tienda preciosaEl bonito Mercado de AbastosPuertas , casas, locales… con encanto
La Iglesia de San Bartolomé, por dentro también merece la pena.Playa del Arenal
En definitiva, una zona perfecta para ir con niños, con playas urbanas y accesibles y buen clima. Sé que hay más poblaciones conocidas y con mucha fama que seguro que también son estupendas. A mí, estas dos me han gustado mucho (especialmente Jávea) así que os las recomiendo aunque seguramente muchas ya conozcáis la zona.
La maternidad tiene cosas muy buenas pero, sin duda alguna, hay una situación en la que todos nos agobiamos, seamos padres tranquilos o no. La salud de nuestros hijos es lo primero y cada vez que he visto a mis hijos sufrir por enfermedad, he querido ser yo la que estuviese en su lugar. También agobia un poco esa incertidumbre de no saber qué les pasa o qué les duele y nos entran las dudas: ¿estará tan mal como para llevarle a Urgencias?, ¿pensarán que soy una exagerada? Pues estas son las situaciones en las que debemos acudir al hospital:
-Brechas o cortes: en esto nos llevamos la palma en esta familia; aquí nos libramos de ingresos, de antibióticos… pero cuando una tiene varias criaturas, y del género masculino, te haces una experta en heridas de guerra. Quizás la primera vez no sepas si es una herida importante como para requerir puntos de sutura así que no te asustes, corta la hemorragia con una gasa o algodón o lo que tengas a mano y después limpia. Creo que en ese instante sabrás distinguir si es superficial o si se trata de una herida profunda.
– Vómitos y diarrea: en esto es en lo que también tenemos algo de experiencia. Alfonso sólo ha ido a Urgencias por este motivo (quitando las brechas, claro). Por intuición, la primera vez le llevamos al hospital en una situación en la que devolvía hasta el agua, más que nada porque le veíamos deshidratado; para daros cuenta de eso, os podéis fijar en los ojos, cuando los veáis un poco hundidos es síntoma de que está deshidratado. Así que en caso de vómitos, nosotros acudimos sólo a Urgencias cuando el cuerpo no tolera nada, ni siquiera líquidos. Eso sí, han de haberlos tomado muy despacio, si el niño los ingiere rápidamente, lo cual es lógico al tener mucha sed, es probable que su cuerpo los rechace. Así que, si resulta que también vomitan los líquidos que les dais de forma lenta o si vomitan más de tres veces en una hora, debéis acudir al hospital. En el caso de la diarrea, si dura varios días, lo mejor que podéis hacer es ir a la consulta del pediatra pero sólo debéis acudir a Urgencias cuando hay también convulsiones o mucha somnolencia.
-Fiebre: A ver, con este asunto nos alarmamos todos mucho. La fiebre no es mala, todo lo contrario; es un mecanismo de defensa del cuerpo. Así que solo debemos asustarnos en las siguientes situaciones: que la temperatura esté por encima de los 40 grados, si la fiebre se alarga más de 4 o 5 días, si no bajase con antitérmicos o si el niño además vomita con frecuencia o veis que tiene problemas para respirar. Caso aparte son las famosas convulsiones febriles, en las que el niño se pone rígido, pierde la consciencia y sacude el cuerpo. Es muy angustioso pero podéis estar tranquilos porque no deja secuelas. Eso sí, yo acudiría a Urgencias sin dudarlo, es una situación que me consta que es muy estresante y desagradable.
-Tos, mocos y vías respiratorias: En esto sí que no tenemos mucha experiencia; hemos acudido a la consulta del pediatra con algunos catarros o mocos que yo veía que duraban cierto tiempo por aquello de descartar cualquier problema. La cosa no es grave en ningún caso cuando hablamos de tos, siempre que no vaya acompañada de otros síntomas. Lo que sí debería haceros ir al servicio de Urgencias es que notéis que el tórax se hunde profundamente o que el niño respira rápidamente y con dificultad, o que al hacerlo haga ruido como de pitido o silbido.
Si algo realmente os preocupa, siempre es mejor la opción de acudir al hospital o a vuestra clínica si tenéis seguro médico. Pero lo más importante es que mantengáis la calma, es cierto que hay situaciones muy distintas pero hay que intentar mantener los nervios a raya porque bloquean.
El fin de semana pasado visitamos Galicia, en concreto Vigo, donde viven unos amigos. Ya os adelanto que el clima de esa zona no es el mismo que os encontraréis en Asturias, Cantabria, País Vasco o el norte de la misma Galicia. En el sur hace más calor y más sol; además, la zona de las Rías Bajas es preciosa. Turismo no hicimos porque, cuando vamos, es para estar tranquilos, pero el sábado disfrutamos de un día intenso de playa y los niños, como siempre, encantados. Estuvimos en playa América, en Nigrán. Es un arenal de casi dos kilómetros, tiene bandera azul y está en zona urbana, por lo que el acceso es fácil y hay restaurantes para comer. Y como veis en fotos, es una playa preciosa y, con marea baja, enorme. No sé cómo estará en agosto pero ahora en julio, en pleno fin de semana, había bastante gente pero sin sensación de agobio, como ocurre en otras playas urbanas.
Vistas de Bayona al fondo
Haciendo volar un avión que compramos a un vendedor ambulante por dos euros, ¡menudo invento!
Por la tarde fuimos un rato al mini parque acuático que han instalado en la zona. Como os podéis imaginar, es algo temporal y, por tanto, hay cuatro cosas contadas: tobogán, hinchables, piscina poco profunda y un simulador de olas para hacer surf (niños de más de once años). Pero vamos, está muy bien para pasar un rato; se paga 3 euros por bajar el tobogán en tres ocasiones y podéis tiraros con los niños si ellos solos no se atreven. Y los hinchables cuestan 2 euros y pueden estar 20 minutos.
Y si queréis una recomendación gastronómica, os digo que Porto Dos Barcos es de lo mejorcito para comer o cenar pescado y marisco, lo de las almejas es espectacular. Está en Oia, en la carretera que va de Bayona a La Guardia, por la costa. El restaurante estéticamente no es nada del otro mundo pero su ubicación al lado del mar hace que puedas tener unas vistas impresionantes.
Y gracias por vuestros comentarios ayer en rrss. Estaré un poquito más desconectada porque he vuelto a trabajar a la televisión, aunque sólo unas semanas.
Sé que esto de traer hijos al mundo e instruirles da lugar a muchos debates; como casi todo en la vida, hay opiniones para todos los gustos. Pero me da la sensación de que hasta en esto también hay modas, como ocurre con la ropa, que una temporada se lleva el pantalón «pitillo» y la siguiente te llenan las tiendas de «pata de elefante». Es como si hubiera ciclos, opuestos unos a otros. Si antes se castigaba a los niños por cualquier cosa, ahora no se les castiga en ningún caso; si antes no se dejaba que los niños eligieran nada, ahora lo que se lleva es dejarles decidir todo. Se cuestiona lo anterior porque sí y, con sinceridad os digo, que no le veo sentido pasar de un extremo a otro; se podrán debatir algunas cosas pero no hace falta irse al polo opuesto. Vamos, creo que nuestra generación, los que nacimos en los 80 o 70, somos gente bastante sana en todos los sentidos, física y emocionalmente. Así que tan mal no lo debieron hacer nuestros padres con nosotros, o vamos, con la mayoría de nosotros.
¿Que ha habido cosas que han mejorado? Por supuesto, todo es mejorable siempre. ¿Y que ahora hay más información de la que había antes? También. Pero ojo, que hay menos de la que habrá dentro de unos años, que lo que hace un tiempo era un disparate, ahora ha dejado de serlo. Y lo que ahora nos parece «de cajón», igual dentro de una década no lo es tanto. Se ha pasado de criar al margen de los niños a criar haciéndoles creer que son el centro de todo y dejando que tomen cualquier decisión que les afecte. Siempre he creído que tan terrible es que no te aprecien como que te adulen por todo.
El otro día me acusaron en Instagram de decidir por mis hijos cuándo quitarles el pañal. El tema de que alguien me ataque en redes sociales ya me la trae al pairo, literalmente, y perdonad la expresión. Me resultó curioso, más que nada, porque nunca tuve prisa para eso precisamente; mis dos hijos mayores dejaron de usar pañal diurno con dos años y 9 meses, vamos, lo justo para empezar el colegio. Pero claro, ahora está mal visto que tomes tú ciertas decisiones por ellos. Lo que no sé es cómo no se me ocurrió llevar a mis churumbeles a todos los colegios de Gijón y que ellos me dijesen cuál les había gustado más; probablemente el mayor hubiese elegido aquel con más porterías de fútbol, aunque estuviese en la otra punta de la ciudad. Y por favor, no sé cómo no les pregunto cada día lo que quieren comer. Obviamente, tendría un problema; al ser tres hermanos, creo que debería hacer un menú para cada uno.
Y lo que es el colmo es que haya madres que ya no se atrevan a decir ciertas cosas en sus redes sociales. Sí, mujeres que pasan de contar que se han ido a cenar en pareja dejando a su bebé con sus abuelos o con una niñera porque van a tener que aguantar que algunas les echen en cara que dejen a sus hijos al cuidado de otros. Antes era lo más normal del mundo y ahora es un sacrilegio. Vamos, sin ir más lejos, les ha pasado a unas cuantas famosas, que se les han echado encima por algo así. Porque claro, como te has convertido en madre, tienes que estar entregada a la causa, y debes estar pegada siempre a tu hijo. Noche incluida, por supuesto.
Ahora cualquier cosa es susceptible de causar un trauma a los niños. Ya ni siquiera puedes castigarles, nunca. El día que el crío de 5 años no te ha hecho ningún caso las diez veces que le has dicho que por favor recoja sus juguetes, igual tienes que pasar al plan B y decirle que no irá al parque, a la piscina o a donde le apeteciese ir. Que el diálogo con los niños funciona a veces, pero no siempre. Y no pasa nada porque la criatura entienda que las cosas que hace tienen consecuencias y que, si no recoge, aparte de estar desordenado, lo cual no le preocupa mucho ese día, también se puede quedar sin algo que le gusta. Vamos, lo mismo que le pasará el día que tenga un curro y decida tocarse las narices y no cumplir con aquello para lo que le contrataron; que acabarán echándole. Nos hemos ido del extremo de castigar a los niños por cualquier chorrada a no castigarles por nada, porque lo que se lleva ahora es que sigan sus instintos. Ya no puedes decirles que no lloren cuando están en plena rabieta porque están frustrados. Si lo sé, lo he vivido con el mediano y puede que me toque en breve con el pequeño, pero no seré yo la que les anime a seguir llorando.
Por eso, el término criar, que es lo que se lleva ahora, no me va. No sólo les cuido, no atiendo sólo las necesidades de mis hijos sino que intento instruirles o educarles para que sepan que la vida no va solo de lo que a ellos les apetece, que unas veces sí se puede y otras veces no, que siempre estoy ahí para lo que me necesiten pero que yo también tengo mis necesidades. Intento encontrar un equilibrio sin posturas extremas, bien saben mis hijos que entro dentro del grupo de madres permisivas (con tres varones ya no discutes por nada ;- ) ) pero si un día tengo que castigar y nos tenemos que pasar la tarde en casa o no ir al parque, lo hago. Defiendo a los niños casi siempre, los adoro, creo que tenemos mucho que aprender de ellos, pero no me va la crianza que tanto se promulga hoy en día. Igual estoy equivocada, pero a día de hoy prefiero tirar al término medio y no irme al blanco o negro, no vaya a ser que dentro de unos años se lleve otro tipo de crianza.
Sí, tiene arena y el agua es salada pero no es una playa al uso. Si algo tiene Llanes es que tiene algunos de los arenales más peculiares que existen. De hecho, hay una playa que os enseñé aquí en el blog hace más de dos años, la de Gulpiyuri, que está catalogada como la octava playa extraordinariamente única del mundo; con eso ya os digo todo sobre la costa llanisca. Pero bueno, me voy a centrar en Guadamía y os cuento algunas cosas que hay que tener en cuenta porque, ya os digo, no es una playa normal. Para empezar, en pleamar, toda la arena queda bajo el agua. Es decir, que tenéis que mirar en alguna web la hora de las subidas y bajadas de marea A nosotros nos coincidió justo a las 3 de la tarde así que comimos en la cuesta de acceso (hay restaurate así que la otra opción hubiera sido comer justo ese rato allí). Lo cierto es que los de las mareas es algo que la gente ya sabe así que estábamos nosotros y dos grupos más.
Hora de la comida en la cuesta de acceso
Es una playa sin olas porque, como veréis en las fotos, no está en zona de mar abierto. Al final, es como una piscina de agua salada, con un color verde impresionante, que resulta perfecta para los niños porque cubre poco y por la ausencia de olas así que los peques lo pasaron genial. Cuando la marea empieza a bajar, se puede llegar a zona de mar abierto, pero ojo porque no hay salvamento. Os cuento que lo de aparcar ahora en verano es complicado, no porque no haya sitios sino porque el camino es estrecho y hay mucho movimiento debido a la cantidad de gente que va a visitar los famosos Bufones de Pría, que también os enseñé en el blog y que es un sitio impresionante. Así que tened en cuenta ese detalle. Y ahora os pongo algunas fotos más para que la veáis.
Toda el agua que veis detrás de mí desaparece con la bajada de la marea y se llega a pie a zona de mar abierto.Marea empezando a bajarMarea bajando. Imagen de la web llanes.comImagen de la playa con la marea baja de la web eltiempo.es
Como veis, es una playa impresionante pero con unas características muy peculiares, y en este caso es primordial tener en cuenta los horarios de pleamar y bajamar. Espero que os haya gustado.
Si fuera por mis hijos, mi casa sería lo más parecido a un bazar. Oye, qué afán de poseer y poseer, comprar y comprar. Que no debo estar haciendo muy bien mi labor porque, por más que les digo que el dinero cuesta mucho ganarlo y que hay gente que no tiene casi nada, no están pillando el concepto. El otro día se me ocurrió llevarme a los tres a una gran superficie y oye, venga a hacer paradas por cualquier esquina. Que lo mismo me pedían un bañador mega colorido y de dibujitos (veo que tampoco están pillando el concepto de ropa clásica y discreta que estoy intentando transmitir) que la equipación de España, que unos playeros… Coime, ¡que ya tienen! Es más, mi hijo mayor se pasó media mañana tratando de convencerme de que necesitaba otros guantes de fútbol.
-Oye, rico, ya tienes unos- le digo.
-Ya, mamá, pero así los míos los usa Rafa. Yo necesito otros nuevos-
Obviamente, no pasé por el aro. Porque una cosa es que me los lleve de compras de ciento en viento y pueda «caer» alguna cosa, y otra es comprar algo que ya tienen; por ahí no paso. Y que no, leches, que yo curré ya con 13 años en el comedor del colegio poniendo y recogiendo mesas para sacarme unas pesetas, que no me apetece dárselo todo hecho a los críos. Sin embargo, maridín siempre tuvo un agujero en las manos, por eso estoy contrarrestando yo por el otro lado. Total, que me he liado. El caso es que llevarte a los niños de compras es lo más parecido a autoinmolarse porque van corriendo por todas partes y todo lo tocan, lo cogen, lo quieren. Es un no parar.
Oye, que si es por comprar, nos llevamos también un conejo a casa, manda narices.
Y si además se te ocurre pisar Decathlon con tres niños varones, es que ya la has liado pero bien. Imaginaos las caras al llegar a la zona de balones, es como si te pasas tres días sin comer y te meten en una pastelería. Estaba uno de los dependientes hinchando pelotas y, literalmente, se partía de la risa con las dotes de de comunicación de mis hijos para convencerme de que necesitaban un balón nuevo. Pero cuando al final lo consiguieron, porque tenían razón en que todos los que tenemos en casa están pinchados, te dicen el mayor: si solo llevamos un balón, vamos a discutir. Tócate la gaita, como decimos en mi tierra. De verdad, ¿no es agotador ese afán por tener de todo?
Pues sí, se acabó lo que se daba, los coles cierran sus puertas y los niños se quedan de vacaciones casi tres meses. Que no digo yo que no sean necesarios (aunque al final lo que se hace necesario es volver a empezar) pero la realidad es que, para la mayoría de los padres toca hacer cábalas: abuelos, campamentos, turnos de vacaciones entre padres… No es fácil. Obviamente, esto lleva siendo así mucho tiempo. Muchas de nosotras ya hemos tenido madres trabajadoras y las vacaciones eran las mismas hace tres décadas, así que es obvio que se sale adelante, pero con dificultad… o desembolso de dinero.
Porque si no puedes recurrir a los abuelos y ambos padres trabajan, ¿qué puedes hacer con los niños? Por narices, tienes que recurrir a campamentos o campus en los que los niños estén unas horas al día realizando actividades, que no clases. Ésta será nuestra opción durante unas semanas para los mayores. Sí, y yo tengo suerte porque trabajo unas 5 horas al día y lo hago en casa, por lo que puedo reservarme unas horas y currar por la noche, así que podría tener a los niños conmigo a todas horas. Pero objetivamente, eso supondría no poder sentarme al ordenador en todo el día y acostarme a las 2 de la madrugada, como ya me ha pasado algunas veces. Aunque realmente, con Gabriel en casa, tampoco es que normalmente pueda trabajar muchas horas por el día.
Pero la opción de sentarlos frente a la televisión mientras yo hago cosas o trabajo, no me apetece. Prefiero que estén jugando al fútbol, cocinando o haciendo manualidades con más niños. Además, aquí tenemos el factor «clima», que te puedes pasar una semana sin pisar la playa o la piscina y el día tiene muchas horas. Lo dicho, para los padres que trabajan fuera de casa, este tipo de campamentos se vuelven imprescindibles. Pero obviamente, cuestan dinero. Y hay que mirar muchas opciones porque las diferencias de precio entre unas y otras son bastante importantes, más si vas a llevar a más de un hijo. ¿Cómo conciliáis vosotras cuando llegan las vacaciones?
Confieso que me gustaría haber dedicado más recursos y más tiempo a la decoración de las habitaciones de los niños, lo que pasa que las prioridades han sido otras. Ya en su día os di algunas ideas para poder darle un cambio a los cuartos infantiles de la casa, enseñando lo que hicimos hace más de un año tapizando camas viejas, pintando algún mueble, rescatando cosas antiguas… Pero hay muchas otras cosas que no me hubiera importado nada hacer:
– Empapelar paredes: eso sí, con papeles en tonos claros y con rayas o estampados poco llamativos. En eso creo que menos es más, y si te pasas con el diseño, el resultado también puede ser desastroso.
–Literas: pues sí, me gustan las literas, tanto que dediqué un post a enseñaros algunas que había visto en Internet. Me encantan por cómo quedan estéticamente y por el ahorro de espacio. Pero objetivamente, en nuestro caso sería una temeridad teniendo en cuenta lo muchísimo que se mueven cada noche en la cama los niños y que la mitad de las veces, el mayor acaba en el suelo. Eso sí, en la habitación de Gabriel tenemos cama nido, que es otra opción que me encanta para ahorrar espacio.
–Muebles que permitan autonomía a los niños: esto no es fruto de ninguna filosofía de vida, sencillamente me he dado cuenta de que tengo algún mueble en casa que al mismísimo Hulk le costaría abrir. Y para los niños, me parece primordial que puedan acceder ellos a sus juguetes y libros, por ejemplo. Así que nosotros cambiamos, por ejemplo, la posición de una estantería y ese tema lo solucionamos.
Fundamental: cajones fáciles de abrirSolo con poner en horizontal esta estantería, les permitimos a los niños acceder a todas sus cosas.
– Alfombras: he visto por Internet también algunas que me fascinan, y las encuentro geniales para que los niños jueguen. De hecho, en el salón de casa hemos puesto una porque suelen jugar allí, pero realmente, las que me gustan para la habitación de los niños sé que van a durar poco tiempo limpias y mis hijos no se puede decir que sean especialmente cuidadosos. Así que por ahora, lo tengo descartado.
Pues estas son algunas de las cosas que me hubiera gustado hacer y que no he hecho en los cuartos de los niños, sólo mejoramos el punto número tres. Aún así, estoy contenta con los cambios que hicimos en su momento y oye, para tres niños menores de cinco años que tengo en casa, lo tenemos bastante curiosín. ¿Qué cambiarías en las habitaciones de los niños?
El sábado tuve la tarde libre y decidí ir de compras sola y con tranquilidad, ¡¡sí!! La verdad es que en un par de horas no hay tiempo a mucho así que me escapé a Oviedo y fui solo a Primark, porque sé que encuentro muchos básicos para los peques. Aquí la primavera viene siempre bastante regular y fresca así que no tenemos prisa por hacer cambio de armario, creo que aún nos quedan unas semanas para eso. El caso es que os enseño lo que cogí para los peques y os cuento sobre las tallas, porque vamos, no hay quien se aclare. Lo digo por si vais allí, para que lo tengáis en cuenta.
Las dos primeras imágenes son, como veis, bermudas. Hasta ahí correcto. Pero lo que os va a sorprender es lo de las tallas. Están en la zona de bebés y el tamaño más grande es 36-24 meses, es decir, 2-3 años. Pues esa talla la cogí para Alfonso, que tiene 5 años y medio y mide 1, 20 cm. Los probé en casa y le van perfectos. A Rafa, que tiene 3 años y medio y mide 1 metro, le cogí la talla 24-18 meses y lo mismo, niquelados. Y a Gabriel, que no sé lo que mide ni pesa porque la última revisión fue al año y ahora ya casi tiene año y medio, le cogí la talla 9-12 meses y le van genial, incluso pelín amplios. Vamos, que tenéis bermudas a montones a 6 euros (las de color tostado a 4 euros) y en muchos colores en la zona de bebés que sirven para niños de hasta 5-6 años.
Yo ya sabéis que todos los años cojo los bañadores en mi tienda favorita, The First, pero siempre tengo algunos más de trote. Además, en Asturias hay que cambiar a los niños de bañador muchos días al marchar de la playa porque no se han secado los que llevan puestos, así que a los mayores les cogí estos bañadores, más de sport, con dos camisetas. Aquí las tallas son normales, cogí las de 5 y 3 años. Los bañadores costaron 5 euros y las camisetas 1,5.
Y lo que no esperaba, porque los colores de los polos en Primark suelen ser un poco apagados y rara vez me llevo alguno, era encontrarme estos verdes tan chulos que casualmente les van que ni pintados con estos bañadores que compré en The First y que os había enseñado en un post anterior. Aunque en la foto no se perciba bien, es el mismo tono y la verdad que me encanta cómo queda la combinación.
La verdad que este año creo que puedo recuperar bastantes cosas del verano pasado de los mayores y Gabriel hereda mucho así que ya solo me falta tema calzado y chanclas así que vamos, ya no voy a hacer incursiones en más sitios, que me conozco. ¿Hicisteis ya el cambio de armario?
Tenía pendiente escribir sobre este tema desde hace un par de semanas, cuando leí esta noticia: los niños de entre 4 y 7 años ven más de dos horas de televisión al día. Muchos de ellos lo hacen a partir de las 10 de la noche. ¿?¿?¿?¿? A mí hay cosas que no me cuadran. O estas encuestas no son reales, y me sorprendería porque hay cantidad de estudios relacionados con este tema y coinciden en el consumo excesivo de tv, o yo no entiendo nada. ¿Se pide que salgan antes del colegio y que no haya jornada partida y luego pasan más de dos horas viendo la televisión?, ¿queremos que tengan menos deberes y luego están dos horas delante del aparato? Que no se trata de que no vean la tv pero ¿dos horas diarias?, ¿soy yo la única que encuentra que es un exceso? Y ojo, que de 7 a 12 años, según el estudio, el consumo desciende pero seguimos hablando también de más de dos horas diarias.
Mis hijos no ven la televisión entre semana, ni un minuto, salvo en vacaciones. A día de hoy no tienen deberes así que, desde que salen del cole a las cinco hasta la hora de los baños y las cenas, las alternativas pasan por ir al parque o jugar en casa si llueve, salvo los días que Alfonso entrena al fútbol. Se me ocurre que, si tuviesen jornada continua y saliesen del cole antes, a las dos o las tres, es probable que tuviese que recurrir a la tv en algún momento, quizás una hora después de comer. Así que seguirían sin salirme las cuentas de las más de horas que dicen los estudios. Por otro lado, me sorprende el dato de que a esas edades, los niños vean la tele por la noche. Por curiosidad, ¿a qué hora se acuestan los niños de 4 a 7 años? Los míos, como tarde, están dormidos a las 9 de la noche.
El sábado y domingo por la mañana es cuando suelen ver un rato de tv… La imagen no es muy real, el pequeño suele pasar olímpicamente de los dibujos 😉
Venga, supongamos que dentro de un par de años, cuando Alfonso tenga ya 7, se acuesta a las diez de la noche. Para entonces ya tendrá deberes, que hará después del cole y de merendar, de 6 a 7, 30 de la tarde (eso sin contar que habrá días que tenga fútbol o de lo que le apetezca hacer como actividad extraescolar); posteriormente se bañará y cenará y ya serán las 9 de la noche. Sí, ahí podría ver la tv pero… quizás una hora. Por tanto, siguen sin salirme los números. Puntualizo que Asturias y País Vasco son las comunidades que registran comparativamente el menor consumo televisivo por parte de los niños con menos de dos horas mientras que en Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia, la media es la más alta, con casi dos horas y media. Por tanto, no es una cuestión de clima, todo el mundo sabe que en el sur llueve menos que en el norte.
Por tanto, entiendo que, si estas cifras son reales, tenemos un problema. Si los niños pasan más de dos horas diarias viendo la tv, ¿es cierto que tienen tantos deberes?, ¿es cierto que pasan mucho tiempo en el cole? Porque para que estén delante de la tele, prefiero que pasen más tiempo en el colegio (como fue mi caso toda la vida), con más descansos entre clases (no con más horas lectivas) y así jugar o hacer deporte con sus amigos. Porque de verdad, no me salen las cuentas, ¿qué opináis?
Iba a reeditar un post que escribí hace un par de años sobre este tema pero he decidido empezar de cero otra vez. Soy de las que prefiero ir de boda sin niños, obviamente porque es un plan agotador para ellos y porque los mayores estamos más relajados. Es también evidente que hay enlaces a los que tienes que ir con los peques, aunque sólo sea una horas, porque los que se casan son familiares o porque no has conseguido que nadie se quede con los churumbeles. A veces, como nos pasó a nosotros en una ocasión, al ser la boda a casi 1000 kilómetros de Gijón, pues aprovechamos y cogimos las vacaciones en función de ese evento, de manera que el niño (por entonces sólo teníamos a Alfonso) vino con nosotros. Pero no me voy a liar más y voy con ideas para las que tengáis bodorrio esta temporada, tanto de pajes como de invitados:
Trajes regionales
Es una opción que nunca barajé para mi boda pero que encuentro que puede ser original, aunque ya empieza a ser algo más corriente. Conste que la idea me gusta pero, no nos engañemos, unos trajes regionales son más monos que otros. Y el de flamencas tiene más encanto, desde mi punto de vista.
Traje regional asturiano. Foto de Pelayo Lacazette.Pajes en la boda de Alberto de Mónaco.
Menos es más
En general, soy clásica para vestir a los niños. Clásica, que no significa emperifollar a los críos. Y lo que no me gusta normalmente, tampoco me gusta para una boda. Para los niños, tanto de invitados como de pajes, no hay nada como una camisa blanca y un pantalón corto. Es más, si van de pajes y no de invitados, yo solo les añadiría un fajín, del color del pantalón.
Alfonso y Rafa el verano pasado de pajes en la boda de mi cuñado. Conste que no elegí yo el modelito, fue la novia, pero me encantó. Muy sencillo. Es de Neck and Neck con zapatos de Pisamonas.Alfonso también fue de paje en la boda de mi hermano. El traje también fue elección de la novia pero el estilo es muy parecido al de las fotos anteriores. Eso sí, lo que no es muy cómodo para los peques, aunque sí me gusta, es lo de las alpargatas. Los trajes los hicieron a medida en La sastrería de Oviedo.
Cualquiera de las opciones anteriores, quitándoles el fajín, creo que serviría para ir de invitados. Sin embargo, en niñas, yo apostaría por colores neutros si van de damas y no me importaría arriesgar con algo de color si van de invitadas. Eso sí, de damas, la corona o algo con flores en la cabeza parece casi imprescindible.
Estos vestidos de las niñas de Paloma Cuevas parecen precioso. Y las flores en la cabeza me rechiflan.Me gusta que el corte del vestido de las niñas que ya son un poco más mayores sea distinto al de las pequeñas.
Buen precio
Para mí, hay dos tiendas que son infalibles para encontrar conjuntos para llevar a los peques de boda: The First y Neck and Neck, aunque creo que en Gocco también se pueden encontrar cosas. Y ojo, preguntad en sitios también donde los hagan a medida, en muchos el precio está fenomenal.
De invitada. Neck and Neck.De invitada y con color. Neck and Neck.me encanta para ir de dama. Neck and NeckVestido de la derecha para invitada. The First.De dama y con algo de color. The First.
Bebés
Bueno, yo en esto no me he complicado nada. Los tres peques han ido de boda siendo menores de un año, Alfonso fue con un pelele en tono azul y de lunares beige, Rafa con una blusa blanca y ranita blanca y Gabriel con camisa blanca y ranita beige, es decir, todas las opciones posibles. Eso sí, nunca les puse capota al ser en verano pero son un complemento que me gusta mucho.
Este modelo me encanta. Es de Pili Carrera, que todo hay que decirlo, es caro.Normalmente prefiero pelele para bebés, pero el verano pasado elegí camisa y ranita para que fueran iguales.Pelele, sin mayor complicación.
Qué no les pondría
Como todo, para gustos, los colores. Cosas con las que los veo menos favorecidos:
Cuando son pequeños, no les veo favorecidos con este largo de vestido ni pantalón (para eventos). Así iban lo niños en la boda de Ana Aznar.Tampoco los trajes afrancesados imitando otra época
Y tampoco los trajes de chaqueta para niños tan pequeños.
Lo dicho, para gustos están los colores pero a mí me va lo sencillo y aquello que no les haga parecer mayores antes de tiempo. Manías mías 😉 Será que luego tienen toda la vida para poner según qué prendas. Y a vosotras, ¿cómo os gusta vestirles cuando hay que ir a un evento?
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