Un pueblo al que se accede sólo por cueva

Un pueblo al que se accede sólo por cueva

Con esto de Halloween, tenía pendiente contaros nuestra excursión del domingo a un sitio super recomendable para las asturianas y, por supuesto, para las que vengáis de visita a esta tierra, donde os recibimos con los brazos abiertos y con auténticas joyas naturales. Si en marzo os hablaba en este post de Gulpiyuri, la playa más insólita del planeta, según el Daily Mail, hoy lo hago de un pueblo al que sólo se puede acceder a través de una cueva. Bueno, en realidad, el pueblo es lo de menos 😉 Lo increíble es entrar con el coche por una carretera cubierta por una gruta natural de 300 metros. Y veo que me enrollo y aún no os he dicho ni dónde está ni cómo se llama. El pueblo se llama Cuevas del Agua y está a 5 kilómetros de Ribadesella.

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Obviamente, cuando terminamos de atravesar la cueva en coche, paramos (hay un pequeño sitio donde dejar unos coches) y tuvimos que hacer la ruta a pie.

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No os podéis imaginar lo feliz que estaba Alfonso. Me parece que enseguida nos va a tocar ir a las cuevas de Tito Bustillo.

Espero que os haya gustado la recomendación, a mí me pareció algo super curioso y además, hacía muchos años que no veía una cueva con sus estalagmitas y estalactitas 😉 Y a los peques les encantó, Alfonso estaba feliz y Rafa parecía emocionado; además, nos tocó llevarnos el fin de semana pasado a la mascota de clase de Alfonso (va de casa en casa para no quedarse sola los sábados y domingos) y el gordi estaba encantado con una excursión así. Como siempre, acepto sugerencias sobre sitios a los que ir. Eso sí, las próximas semanas no debería irme muy lejos, por si acaso 😉

Al aire libre en «otoño-verano»

Al aire libre en «otoño-verano»

Yo no sé si es porque me crié entre chicos, y no precisamente tranquilos, o porque en el norte no desaprovechamos un rayo de sol, pero es que me niego a encerrarme entre paredes con este clima veraniego que tenemos. Y es que, con la tontería, llevamos de regalo otro mes de veranillo así que dejamos talleres, manualidades, cocina y demás historias para los días de lluvia. Por ahora, a seguir quemando energía al aire libre, que además a mis hijos les vienen de lujo.

Para las asturianas, sobre todo para las de Gijón, os dejo una recomendación (creo que hice mención en un post hace ya bastante tiempo) y es un merendero en el que se come genial, con más variedad de comida que en los habituales; se llama El Camín del Agua y tienen camas elásticas, futbolines, columpios y arenero; sólo se echan en falta unas porterías. Sé que la época de merenderos se acabará en breve (este clima no creo que dure ya muchas más semanas) pero os dejo la sugerencia por si acaso, que dice mi madre, que se casó un 27 de noviembre, que ese otoño pudieron comer todos los fines de semana al aire libre hasta el día de su boda, ¡y ojo con lo que dicen las madres! 😉

Y ya de paso, aunque este plan no tenga nada que ver con niños pero seguro que más de una lo agradece, os dejo otra recomendación para ir en pareja o con amigos: un restaurante mejicano que se llama Hacienda Marmolejo. Que conste que ya lo conocíamos pero hacía más de tres años que no íbamos, cuando estaba en otra zona de Gijón. Si os gusta la comida mejicana, totalmente aconsejable aunque es una pena que ya no esté amenizado por el cante de un auténtico azteca 😉 Y nosotros aprovechamos para nuestra última cena de pareja antes de dar a luz. Mis padres se van ahora de viaje un par de semanas y, a la vuelta, empezará mi cuenta atrás así que se ofrecieron para quedarse con los peques y no era plan de decirles que no, más cuando los peques se quedan encantados.

¿La próxima vez que salgamos de cena en pareja? Pregunta sin respuesta 😉 ¡Viva Méjico!

Y bueno, ¿qué deciros del domingo con el cambio de hora? Que fue más largo que un día sin pan, a a la una de la tarde estaba deseando dar de comer a Rafa para que durmiera la siesta porque estaba insufrible… Y aún con siesta, vaya tardecita que nos dio; sólo se relajó cuando hicimos una merienda familiar para celebrar su cumpleaños. En fin, estos críos dejan agotado a cualquiera. ¿Qué planes hacéis con buen tiempo?, ¿ideas?

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Soplando la vela con los abuelos, Alfonso y el primo Jorge.

Arenal de Morís

Arenal de Morís

Alguien debería reconsiderar que el mes fuerte del verano fuese septiembre y que los peques acabasen el cole en julio y empezasen el curso en octubre. No falla, año tras año, acaba agosto y llega al norte nuestro particular verano. Y yo feliz de que haya menos turistas y las playas empiecen a vaciarse porque seguiremos apurando hasta el último día de sol al aire libre, con el mar de fondo, donde los niños se llenan de arena, se caen, se empapan, se ensucian… y a los padres nos da igual.

Y en nuestras habituales salidas de fin de semana, este sábado descubrimos una playa que, además de ser un espectáculo, para los niños es comodísima. Salimos de casa con la única idea en mente de pisar arena pero sin un destino fijo y, al final, llegamos al Arenal de Morís, en Caravia. Yo había oído que era un sitio precioso pero, por distintas razones, nunca habíamos estado, y eso que sólo está a 35 minutos de Gijón. Quizás es porque en Asturias hay otras doscientas playas, y aún así, nos quedan por conocer tres cuartas partes 😉

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Hay párking y cuesta 3 euros el día completo. Aquí podéis ver que, dependiendo de si la marea está alta o baja, parece que son dos playas distintas. Se accede a la primera por dos rampas, y a la segunda por escaleras.

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Como veis, un espectáculo para la vista. Y si le añadís uno de los días con mejor temperatura del año, el paraíso.

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Vistas de la otra zona de la playa desde el chiringuito. No tienen más de 10 platos (recomiendo los escalopines al Cabrales) pero con esta visión, poco importa. Al lado del restaurante hay un pequeño parque infantil. También hay duchas y servicios, así como servicio de Salvamento.

Semana 29, me queda una cuarta parte del embarazo. ¿Última foto de la barriga en la playa? Espero que nooooo…

Y hoy es festivo en Asturias, es el día de la Virgen de Covadonga y haremos algún plan, aún sin decidir. Y mañana Rafa empieza la guardería y Alfonso vuelve al cole el jueves, así que nos espera una semana intensa. ¿Seguís apurando y haciendo planes de verano aunque toque volver a la rutina entre semana?

Planes con niños en Asturias: Luarca y la playa de Cueva

Planes con niños en Asturias: Luarca y la playa de Cueva

La semana pasada os contaba que las vacaciones fuera de Asturias habían dado mucho de sí. Tampoco es que el tiempo que nos quedamos aquí fuese tranquilito, tuvimos visita en casa de unos amigos con su niña y Alfonso y Rafa estuvieron a la altura, vamos, sobreexcitados y pasándolo como los indios. Aprovechamos para ir a unos cuantos sitios, algunos ya los mencioné en otros posts, así que hoy os hablo de un pueblo que hacía unos años que no visitaba y que, si venís por Asturias, tenéis que ver: Luarca.

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No podéis dejar de ver dos cosas: el puerto y el cementerio, que siempre aparece en las listas de los mejores camposantos de España porque tiene unas vistas que ya quisiéramos muchos vivos desde nuestras casas y donde está enterrado el Premio Nobel de Medicina, Severo Ochoa. Y en el puerto podréis encontrar un montón de restaurantes donde comer, yo sólo os puedo hablar de la terraza en la que estuvimos el sábado, Bitácora, donde el pulpo de «pedreru» estaba exquisito.

Y como el sol por fin lució este fin de semana, por la tarde aprovechamos para ir a la playa y conocer alguna de la zona. Estuvimos en la playa de Cueva, donde desemboca el río Esva. El acceso en coche es un poco difícil los últimos metros porque no está asfaltado y hay piedras pero vamos, nosotros llegamos bien con un coche normalito y corriente. La gran «pega» de esta playa para ir con niños es que la mayor parte es de piedras y, de hecho, me sorprendió ver a muchas familias. Allí me encontré con una conocida que va a menudo y me dijo que, cuando la marea está baja, hay muchísima arena y un montón de cuevas por las que adentrarse. Tiene pequeño chiringuito y salvamento, poco más.

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Vista aérea de la playa de Cueva. La Nueva España

Vista aérea de la playa de Cueva. La Nueva España

Sé que, a estas alturas, los posts de playas quizás no os sean tan útiles pero yo no doy por terminada la temporada de verano hasta octubre; aún recuerdo el calor del día que nació Alfonso, un 1 de octubre, y su primer cumpleaños en la playa a 30 grados. Eso sí, no me despisto, tengo muchos temas en mente para las próximas semanas 😉

Playas de Asturias: Rodiles

El sábado teníamos ante nosotros uno de esos días en los que las previsiones meteorológicas te traen por la calle de la amargura. Depende de la web que mirase, se iba a poner a llover por la mañana, o por la tarde, o por la noche, así que no sabíamos si ir a la playa con el riesgo de tener que salir corriendo, o no ir y buscar plan alternativo. Pero yo me fié de Windguru, una web en la que te pone hasta la hora en la que se pondrá a llover, eso sí, sólo puedes buscar la previsión de sitios de costa, ya que está dirigida a gente que hace deportes marítimos.

Dicho esto, lo que sí que estaba claro es que haría mucho calor así que, si se nublaba, no estaríamos mal. ¡Menudo día tuvimos! Calor, sol y, al final, con la tontería, siete horas de arena y, sobre todo, de agua. Fuimos a la playa de Rodiles, uno de esos lugares maravillosos en los que pasé muchas jornadas de verano en mi infancia, y uno de esos sitios que no te puedes perder si deseas venir a la playa en Asturias.

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Foto de La Nueva España, para que veáis la playa al completo. Impresionante, ¿verdad?

La recomiendo por tres razones: amplitud (en torno a un  kilómetro de largo), entorno impresionante y un montón de servicios. Por ejemplo: zona de picnic, restaurante, aparcamiento, vestuarios, puesto de Cruz Roja con «anfybuggy» (sillas que facilitan el acceso y el baño a personas con movilidad reducida), kiosco, aparcamiento… y casi todo sin que se vea desde la playa gracias a un frondoso pinar de eucaliptos que se extiende a lo largo de todo el arenal y que está acondicionado para comidas campestres. Añado, eso sí, que hay zona azul y verde de aparcamiento (tres euros el día completo) desde el año pasado. Por cierto, para comer compramos bocadillos en el restaurante y estaban buenísimos, de verdad que los recomiendo.

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Con pasarela de madera para acceder a la playa, se agradece cuando llevas sillita

¿Y qué más os puedo decir? Que aunque se nubló a las 4 de la tarde, aún estuvimos allí hasta las 7, que para mí la playa es ese único sitio donde no me importa que hagan casi todo, que se mojen, se manchen, se caigan, jueguen al balón, se les caiga la comida… vamos, no se me ocurre otro sitio donde pasar tantas horas sin que se aburran. Y para que os hagáis una idea de lo que les gusta, la frase de Alfonso al subirnos al coche fue: «Mamá, yo quiero vivir en la playa». Pues eso, continuaremos con nuestro recorrido por distintas playas mientras el sol nos lo permita. Y por supuesto, admito sugerencias. ¿Qué tal el fin de semana?

Playas de Asturias: Estaño, España y San Lorenzo

La semana pasada, en el post en el que os contaba cómo nos organizamos para ir a la playa con los peques, prometí ir escribiendo acerca de las playas a las que vayamos yendo este verano por si os sirve de ayuda para decidir ir, o lo contrario. No esperéis unos posts muy profesionales, me centraré en lo que es cómodo o no con niños, en si les gustó o no… vamos, lo que interesa a los padres.

Empiezo por playa España, está a 15 kilómetros de Gijón, vamos, se puede decir que cerquita; sin embargo, yo no iba desde pequeña y ya ni me acordaba. Calculo que mide unos 200 metros y tiene un río (casi riachuelo a esas alturas) que llega hasta el mar. Es de arena fina pero también hay zonas con piedras, como la del río. En Asturias, no suele haber chiringuitos en la arena, de hecho hay playas en las que no hay cerca un sitio donde tomar algo. En esta playa, fuera del arenal, tenéis un par de bares con menús, platos combinados, bocadillos… En cuanto al aparcamiento, poca cosa, allí cada uno se busca la vida como puede.

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Hay una cosa que tenéis que tener en cuenta en el norte: las mareas. Cuando está baja, las playas doblan su espacio, así que de la arena seca al mar hay una caminata 😉

Seguimos con otra playa que está aún más cerca de Gijón, de hecho, está en el concejo de Gijón pero no en la ciudad. Es la playa de Estaño, es muy espectacular, mide unos 300 metros aunque hay una zona que no se utiliza ya que cuando sube la marea queda cubierta por el mar y, cuando baja, como es lógico, queda la arena húmeda. Es importante que sepáis que no es arena fina sino que está compuesta por piedrecitas pequeñas. ¿Qué significa esto? Que no se pueden hacer cosas tales como un castillo de arena, jugar a las palas o al fútbol… y que si tienes un bebé, puede que se meta alguna piedra por algún sitio inadecuado como hizo Rafa el verano pasado, que acabó con una piedra en la nariz aunque con decirle un par de veces que no se comía ni nada por el estilo, el verano pasado nos bastó y no hubo más incidentes.

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Aquí podéis ver que es espectacular pero, desde el aparcamiento, hay que bajar una cuesta andando, y luego subirla,jaja… Cuando baja la marea, la zona que veis con rocas, es un aliciente para niños mayores, van a pescar, a bucear, hay piscinas naturales…

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Aquí unos «tiquismiquis»: a Rafa no le gustó nada que la playa fuera de piedrecitas así que, este año, iremos más a playas de arena fina.

Y por último, me voy a la playa de San Lorenzo. Vale, ya sé que todas las asturianas la conocéis pero escribo el blog para gente de muchos sitios y si nos hacen una visita, mejor que estén informados. Es la playa que está en el centro de Gijón, lo que supone que llegas andando desde casi cualquier lado y sales de la playa y tienes pizzerías, sidrerías, heladerías, hamburgueserías…de todo.

Mide casi dos kilómetros y es de arena fina, aunque en los últimos años se ha estropeado bastante, no sólo por los temporales marítimos tan gordos sino por la construcción de un dique en el puerto que hizo desaparecer mucha arena, aunque algunos expertos intenten convencernos de lo contrario. ¿Qué ventajas tiene para los niños? Cuando baja la marea se forman pequeños charcos y ese agua está a mejor temperatura que la del mar así que puedes tener a los peques en remojo tres horas. Y hay muchísimo espacio para jugar a palas, fútbol… Eso sí, cuando sube la marea, en pleno verano (Gijón duplica su población) estamos como sardinas en lata.

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No los hay más empadrados que estos dos… y qué descanso para mí!

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Y ahí está todo el espacio que hay cuando baja la marea.

Y creo que no se me pasa nada a tener en cuenta con los peques en estas playas, si a alguien más se le ocurre, que deje un comentario. Y por supuesto, acepto recomendaciones de playas. Ya por este post está bien de arena, seguiremos mientras el tiempo nos lo permita, como ya dije ayer, en los últimos días sólo llovió la tarde de la fiesta de fin de curso.

Maratón de planes

Hemos tenido un fin de semana de esos en los que se acumulan los planes y no dan las horas para todo, tanto es así que apenas he dormido 6 horas cada noche aunque cada uno de los días por muy distintos motivos. Así que estoy agotada y espero recuperar fuerzas hoy lunes. Me gustaría escribir con calma un post sobre uno de los planes que hicimos este fin de semana: ir a la playa. Como alguna vez, cuando he mencionado lo de la playa, me habéis preguntado varias cosas, prometo que esta semana me pongo con este tema, pero hoy no me da la vida para hacerlo de forma completa y resumo un poco en fotos la maratón que tuve este fin de semana.

El sábado ya estaba en pie antes de las 7 de la mañana para ir a trabajar. Aquí estoy con el doctor que me acompaña en el programa. Si algún día abordamos cosas relacionadas con embarazo y niños, lo trasladaré al blog.

El sábado ya estaba en pie antes de las 7 de la mañana para ir a trabajar. Aquí estoy con el doctor que me acompaña en el programa. Si algún día abordamos cosas relacionadas con embarazo y niños, lo trasladaré al blog.

Tras seis horas de grabación subida a unos tacones (creo que ya lo he mencionado alguna vez, cada vez los odio más), tuvimos comida familiar ya que mis padres se van unos días de vacaciones (me quedo temporalmente sin el mejor canguro del mundo: mi padre). Eso sí, lo bueno de comer en casa de los abuelos es que los peques están entretenidos y yo puedo hacer un rato de «tumbing» en el jardín, a mí estos ratos me dan la vida, ya sabéis que entre semana tengo que lidiar sola con las fierecillas.

Alfonso y Rafa están como locos con su primo Jorge. Y a mí se me cae la baba, aunque os haré una confesión: no soy consciente aún de que en 5 meses habrá un bebé en casa.

Aprovechando que los abuelos estarán fuera unos días y que van a tener «mono» de nietos, este fin de semana hicieron un «intensivo» y los peques se quedaron en su casa a dormir; nosotros estábamos invitados esa noche a una barbacoa en casa de unos amigos así que aprovechamos para hacer plan de «adultos». Por cierto, después de la cena fuimos a una fiesta de «prao» (con calma explicaré para las no asturianas el concepto de estas fiestas que proliferan por toda Asturias) y definitivamente nos hacemos mayores, subíamos un poco la edad media 😉

Y el domingo fuimos a la playa; en serio, cada año es menos relajado este plan. Y ni te cuento si has dormido sólo seis horas, aunque esta vez fue por trasnochar.

Y  como aquí puedes ir a la playa con un día espectacular y salir de ella casi lloviendo, por la tarde se nos puso la nube encima y hubo que abandonar el plan para ir de paseo y a tomar unos gusanitos, no sin antes llenar la casa de arena; y es que da igual que «sacudas» a los peques al salir de la playa. ¿Qué tal el fin de semana?, ¿se os acumulan los planes con el buen tiempo? Definitivamente, mi culpa tener unos hijos asilvestrados, no se puede decir que lleve embarazos muy tranquilos 😉

Y aquí está mi barriguita, es el embarazo en el que antes me ha salido, ya debo tener el cuerpo amoldado,jaja... Y como no tengo espejo en el ascensor, que está muy de moda, hago la foto en el super espejo del portal de casa ;-)

Y aquí está mi barriguita, es el embarazo en el que más pronto me ha salido, ya debo tener el cuerpo amoldado,jaja… Y como no tengo espejo en el ascensor, que está muy de moda, hago la foto en el espejo del portal de casa 😉

Planes con niños en Asturias: Cudillero

Que sepáis que maridín, aunque es maño de nacimiento, ya puede ser declarado 100% asturiano. Si eres capaz de predecir el clima en Asturias, ya te puedes considerar de la tierrina. Para mí, que nací aquí, es fácil saber que cuando en el norte de Galicia hace sol, horas después lucirá Lorenzo aquí. Y si allí llega un temporal, aquí lo tendremos enseguida.

Amaneció el sábado en Gijón bajo una tromba de agua que me hizo pensar que nuestra única alternativa era ir a un centro comercial, y ya sabéis lo poco que nos gusta. Suerte que a maridín se le iluminó la cabeza y pensó que, si el día iría mejorando poco a poco, lo mejor era «tirar» para el occidente de Asturias, vamos, en dirección Galicia. Vale, puedo ahorrarme todas estas explicaciones, pero sé que muchas de las que me leéis no sois de aquí.

El sábado elegimos Cudillero, una villa pesquera preciosa que, en los últimos años, se ha convertido en un lugar muy turístico. Imagino que todas las asturianas conocéis este pueblo, de hecho nosotros ya hemos estado varias veces, aunque nunca con los dos peques. Y para las que no sois de aquí, os recomiendo que no olvidéis parar en este pueblo. Por cierto, tenía razón maridín y lucía el sol, hasta pudimos comer al aire libre. Y es que por Asturias la temperatura todavía no nos deja ir a la playa 🙁

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Una de las cosas más bonitas de Cudillero es la ladera del monte llena de casas de colores

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No os creáis que fue lo único que hicimos el fin de semana porque llevamos una temporada que no paramos, pero ya me lo reservo para otro post esta semana. ¿Qué tal vosotras? ¡Espero que hayáis disfrutado! Por cierto, ¿conocéis Cudillero?

Ley de Murphy

«Si algo puede salir mal, saldrá mal». Más de una vez habréis escuchado esta frase que, como sabéis, no se trata de ningún principio científico sino una forma graciosa de explicar desdichas varias. No es que esté rodeada yo de calamidades, ni mucho menos. Sencillamente es que, hay veces, que se juntan muchas cosas buenas pero entonces no llegas a todo y te da rabia porque tú sabes que puedes hacerlo todo. Y es que las mujeres en general y las madres en particular no queremos ni sabemos decir que no, hay que estar en todos los sitios, esto es así.

Si trabajo un día a la semana (99% de los días en viernes) y tengo tres o cuatro eventos sociales al año (que como bien sabéis tiene 365 días), ¿cuántas probabilidades hay de que se junten trabajo y evento la misma jornada si no es un viernes? A priori, ninguna. Pues este sábado estaba invitada a uno de esos acontecimientos que tienes, como mucho, una vez al año. En mi caso, el primero en mi trayectoria como bloguera. Sí, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo se juntaron este sábado más de 400 blogueras de toda España para hablar de anécdotas, de uso de redes sociales, de fotografía, de bienestar, de negocio… en PuntoMom. Y ese era mi plan para el sábado… hasta el viernes a las tres de la tarde.

PicsArt_1400443871132 Soy muy terca y si digo que voy a un sitio, aunque me perdiera la mayoría de las charlas, voy. Al menos pude estar un ratito y poner caras a muchas personas a las que sólo conocía a través del mundo 2.0  pero me quedaron tantas pendientes 🙁

Y digo que me acompañó la Ley de Murphy porque el viernes recibí una llamada de la televisión para preguntarme si podía trabajar el sábado, el mismo sábado del evento. Maridín estaba escuchando la llamada y no daba crédito a la maldita casualidad. Pero no podía decir que no a lo del trabajo. Así que mi sábado fue digno de una chiflada que sale de un sitio para ir al otro un rato, se come un sandwinch doble en 3 minutos (que se convierte en una bola en el estómago porque 4 rebanadas de pan de molde requieren un mínimo de 10 minutos), y vuelve otra vez corriendo a la grabación contando los minutos por si acaso sale a una hora prudente y puede volver al evento. Vamos, mortal; sólo media hora sentada en 10 horas. Entiendo que a diario no se puede estar con semejante estrés.

Mientras tato, maridín ejercía de padrazo y se iba a la playa con los peques y con todos los bártulos.

Y como la Ley de Murphy está muy presente este 2014 (recuerdo robo de cartera el mismo día en que decidí ir de rebajas), continuamos. Si cada uno de mis hijos se pone malo unas tres veces al año de media y nosotros dejamos a los enanos en casa de mis padres unas seis noches al año para salir en pareja, ¿cuántas probabilidades hay de que se pongan malos una de las noches que se quedan con los abuelos? En principio, calculo que 1 entre 100. Pues oye, el sábado, después de mi maratón, salimos de cena para celebrar el cumple de maridín y mi madre sufrió las consecuencias de una noche toledana. Resumiendo, fin de semana completo, agotador y con esa sensación de quedarse a medias, ¿os pasa a menudo?, ¿queréis llegar a todo y sois conscientes de que no es posible si queréis conservar la salud? 😉

 

Un descubrimiento: parque y playa de Moniello

Confieso que hay días que me pregunto qué narices hago escribiendo un blog al que tengo que dedicar bastante tiempo: elegir temas sin repetirme demasiado, cómo exponerlos, qué imágenes utilizar… Sin embargo, cuando algunas me agradecéis una idea, una opinión, unas risas o una experiencia, pienso en la suerte que tengo de compartir tantas cosas con vosotras. Pero es que no soy yo la única que interviene en este rincón, vosotras también me dais consejos, me contáis vuestras experiencias y, cómo no, me dais ideas.

Y precisamente, mi último descubrimiento en Asturias ha sido gracias a una lectora habitual del blog. Y como ha resultado todo un hallazgo para los peques, os cuento el sitio que hemos conocido y porqué nos ha gustado tanto, aunque creo que las fotos hablan por sí solas. Se trata del parque de Moniello, que está a poco más de 20 kilómetros de Gijón. No queríamos irnos muy lejos, ya sabéis que aquí en el norte el tiempo varía bastante y por la tarde se preveía lluvia. Lo increíble es que a veces tenemos al lado sitios que ni sabemos.

Hay hasta porterías (las hay también grandes) para jugar al fútbol.
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También hay restaurante donde se puede comer tanto dentro como fuera.

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Y además con columpios para que los peques estén entretenidos. E insisto, ¡mirad qué vistas!

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El gordi con mis gafas, ya sabéis lo que les gustan todo tipo de abalorios 😉

La verdad es que estuvimos tan a gusto en el parque que no bajamos a la playa. Preferí ahorrarme el momento en que Rafa se abalanza sobre cualquier líquido (en este caso el Cantábrico a 14 grados) y el momento en que Alfonso se emociona con el lanzamiento de piedras. Cuantas menos probabilidades haya de terminar accidentados, mejor. Aún así, yo hago bien los deberes así que os dejo un par de fotos de la playa por si os interesa.

Entre las rocas, cuando baja la marea, quedan piscinas naturales. A mí estas cosas de pequeña me encantaban. Foto de diariodeunchurfer.blogia.com

Y aquí termina mi habitual «sección» de planes de fin de semana. Las asturianas, ¿conocíais este parque? Igual ahora resulta que la única que no estaba al tanto de su existencia era yo y no he aportado nada nuevo. Por cierto, mañana martes 13 será el último día para participar en el sorteo de un conjunto de baño a elegir. Comprobad si os he dejado algún comentario en el post ya que algunas habéis olvidado compartir el enlace en Facebook de forma pública. Otras habéis dejado el comentario allí en lugar de en el blog.

Aunque ya lo he puesto en Facebook quizás muchas sólo veáis el blog así que os cuento. Estoy entre las diez finalistas para ser bloguera de una importante tienda de puericultura, la idea es probar cosas de peques para después contar lo que me han parecido. Si creéis que os puedo ser útil en esa labor que ya he hecho para Hero Baby, sólo tenéis que votar mi blog aquí. Gracias!!!!!

Piscina, merendero y cumpleaños

Tenían razón mis padres: en cuanto faltaba alguno de sus cuatro hijos, aquello no era lo mismo. Es como si a Zipi le quitas a Zape, la historia pierde fuerza. Si falta una pieza en un mecanismo, no funciona de la misma manera. Eso sí, a los padres les das un respiro. En cualquier caso, estoy segura de que mi ausencia se notaba menos que la de mis hermanos, sencillamente porque ellos eran más gamberros 😉 El caso es que el sábado Alfonso tuvo un cumple de una compañera de clase así que maridín y yo pasamos una tarde solos con Rafa.

Aunque nuestro primogénito es un niño bastante bueno, el simple hecho de tener que estar pendientes sólo de un niño en lugar de dos, ya es extraño, vamos, que está «chupao». Y no me entendáis mal las que tenéis sólo un niño; es que una vez que estás acostumbrada a dos, tener que encargarte sólo de uno resulta hasta sencillo, eso sí, cualquiera que tenga cuatro me dirá que tener dos es facilísimo.

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Tener sólo un hijo al que perseguir, eso es tranquilidad 😉

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Y ya sé que esta foto aporta poco a un blog de maternidad pero… ¿cuántas veces te sale una foto así?

Bueno, pues como Alfonso tenía cumple, este fin de semana no salimos de Gijón. Y como aún no hemos conseguido apuntar a la criatura a un curso de natación porque nunca sobran plazas, nos llevamos a los gordis a una piscina municipal por nuestra cuenta. Nos hemos dado cuenta que, desde el verano, ha habido un pequeño retroceso que espero solventemos en cuanto se metan en la piscina unas cuantas veces más. Uno porque no se atrevió a lanzarse al agua desde el bordillo cuando en verano no tenía problema. El otro porque ahora no quiere que le metamos en el agua, sólo quiere estar en zona donde pueda sentar su trasero y chiscar (salpicar).

Mucho mirar con ganas pero vaya par de miedosos tengo en casa.

Y como no podemos estar quietos, después de la piscina nos fuimos a comer de merendero. Me imagino que, si aquí en el norte hemos tenido un fin de semana casi veraniego, en el resto de España, más de los mismo. Como el plan del merendero va a ser muy frecuente esta primavera-verano, os iré contando los que vamos viendo, que yo sé que muchas de las que vivís en Gijón tomáis nota. El sábado descubrimos el Camín del Agua, tienen bastantes cosas para los niños y se come muy bien, quizás mejor que en muchos otros merenderos que conocemos. Y de precio igual, vamos, barato.

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Me imagino que ya sabéis quién cayó rendido después de piscina, comida fuera de casa y tarde de cumpleaños con sus amigos. Eso sí, los demás también caímos desplomados. Si es que no paramos, y menos cuando sale el sol. Se lo decía hoy a maridín, ¿pero qué hacíamos los fines de semana cuando no teníamos hijos? 😉 Y vosotras, ¿desde que sois madres no hacéis el doble de planes? o al revés, ¿pasáis más tiempo en casa?

Recuerdos de infancia: El Puntal

Tener hijos es como volver a ser niña. Y no me refiero en esta ocasión a que pierdas la vergüenza por hacer determinadas cosas con los peques que ya sólo haces delante de otros adultos si vas con alguna copilla de más. No, esta vez sólo insinúo que tener niños te hace recordar muchas de las cosas que viviste en la infancia. Y no sólo es bonito sino que también te das cuenta de cosas que antes se te escapaban.

Este sábado me vinieron a la mente muchos recuerdos de cuando era pequeña; y todo porque fuimos a uno de esos lugares en el que pasé muchas jornadas con mis padres y mis hermanos: el puerto y la playa de El Puntal, en la ría de Villaviciosa. Es más, una de mis desdichas de infancia es haber pescado un cabracho y que mi padre lo devolviese al mar, aquello me hizo llorar porque yo sólo veía un pez; sin embargo, ahora le encuentro sentido, esos bichos meten miedo de lo feos que son. No le guardo rencor a mi padre por aquello 😉

Esta foto es de la web eltiempo.es. Como podéis ver, a la izquierda hay un pequeño puerto, en el centro un montón de eucaliptos y justo al otro lado una pequeña playa. Ahora entiendo porqué íbamos tanto de pequeños, mi padre podía pescar y mi madre tomar el sol. Si es que… estaba todo pensado. Y como la playa es muy recogida y está metida en la ría, no hay olas y cubre poco.

Hay pasarelas de madera para llegar con sillitas.

La playa, como veis, es pequeña. La pega es que, aunque es de arena fina, hay bastantes piedras.

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Y después del paseo nos fuimos a comer a Tazones, un pequeño pueblo marinero del que ya os hablé en otro post donde siempre comemos paella de marisco a un precio de escándalo. La verdad es que en El Puntal había un restaurante con terraza con buena pinta pero ya teníamos reservada nuestra paella, otro día probaremos.

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Alfonso se toma muy en serio su papel de hermano mayor. A veces le dice a Rafa «ten paciencia». Manda narices 😉

A Rafa lo de ver el mar le vuelve loco. Este verano me va a volver loca él a mí en la playa, voy a poder hacer de todo menos tomar el sol.

A Alfonso lo que le gusta es lanzar piedras o arena al agua.

Los domingos tenemos más suerte con el tiempo y luce el sol así que sacamos mucho partido al jardín de mis padres en el que yo también me crié porque era de mis abuelos. Si ya lo digo yo, todo vuelve y todo se repite.

Carrera de motos con el tío Miguel.

Pues así seguimos, moviéndonos por Asturias siempre que el tiempo no nos lo impida. Y voy recordando un montón de sitios en los que estuve de pequeña y a los que no estaría regresando de no ser por los peques. Creo que la maternidad agudiza el ingenio y nos hace menos perezosos, ¿o no? Y por cierto, admito sugerencias para los fines de semana.