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  • El niño que se comía los zapatos… en el colegio

    El niño que se comía los zapatos… en el colegio

    Aún recuerdo cuando Alfonso empezó el colegio hace poco más de dos años. Como buena primeriza, y subestimando a mi hijo, le compré unos mocasines muy monos para el uniforme; todo hay que decirlo, también eran baratos y… ¡error! Sabéis que soy de las que piensa que lo bueno y bonito no tienen porqué ser caro pero hay calzado barato que puede salir caro. Y aún habiéndome dado cuenta de esto en la guardería con los playeros, no sé porqué pensé que con los zapatos sería distinto. El caso es que, antes de que acabara el primer trimestre, tuve que comprarle otros.

    La afición al fútbol que cogió el crío durante el segundo curso me hizo darme cuenta de que, además de tener que comprarle un calzado bueno, debía controlar otros aspectos. Sí, señores, llegué a preguntaros aquí en el blog por marcas y por vuestras experiencias. Y casi, casi, empecé a hacer un máster en el asunto. Porque, válgame Dios, parece que algunos se comen literalmente los zapatos a mordiscos. Claro que mi hijo mayor tiene más de gusano que de niño, no he visto cosa más aficionada a tirarse al suelo por cualquier excusa (hasta duerme en el suelo muchas noches). Y ya cuando hace de portero, es lo que se llama palomitero. Que una vez coge el balón, aunque haya sido una jugada sencillita, se tira al suelo para darle más emoción y dramatismo, rollo Oliver y Benji, ¡qué cosas!

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    ¿Es esto normal? Y ojo, que ya son zapatos hasta con aspecto de playeros 😉

    El caso es que, como este año hemos sido muy prácticos con la lista de los Reyes Magos, pedimos zapatos para el cole. Y la verdad es que nos trajeron unos de una marca que no habíamos probado hasta ahora, se llama Conguitos. Lo más importante, que tiene en la parte delantera reforzada y doy fe de que es a prueba de golpes. Ya sé que no ha pasado un tiempo prudencial para valorarlos pero el hecho de que no tenga ni un rasguño en una semana es un buen comienzo 😉 Y lo que no había visto casi nunca es la posibilidad de que puedan lavarse así que… habrá que hacer la prueba. De precio, lo justo.

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    A final de curso os contaré cómo terminan; soy tan optimista que espero que en septiembre comience con ellos. Y así vuelvo a hacer el encargo a los Reyes, que seguro que saben mas que yo 😉 ¿Cómo acaban los zapatos de vuestros peques?, ¿qué marcas usáis?

  • Cuatro cosas que hay que conservar de la infancia

    Cuatro cosas que hay que conservar de la infancia

    No sé si es habitual o no atesorar objetos de nuestra niñez muchos años después; el caso es que me puse un día a hacer orden y «redescubrí» las joyas de mi infancia. Ahora sé que hice bien en guardarlas. Y digo que no sé si es lo habitual porque, de verdad, no tengo ni la más remota idea de cuánta gente puede tener en su casa cosas con las que jugaron siendo pequeños, pero quiero creer que casi todos conservaremos algo, por poco que sea. Y desde luego, ahora que soy madre, sé que hay cuatro cosas que hay que guardar, ya no sólo por el recuerdo, sino porque tus hijos los podrán usar décadas más tarde, ¡y eso sí que hace ilusión!

    1.Libros: No conservo muchos de los libros que había en mi casa (Los Cinco, Celia,…). Con la mudanza de mis padres hace pocos años, donamos gran parte de ellos, y los que estaban en mal estado, se tiraron (al contenedor de papel, ¡siempre!). Pero yo me guardo en mi casa varios de los libros con los que más disfruté. Y sé que algunos se volverán a usar.

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    Éste me tuvo completamente enganchada durante años, lleno de personajes y cosas para colocar en las distintas páginas.

    2. Juegos de mesa: por favor, ¡esto nunca se tira! No se pasan de moda jamás y, a ciencia cierta, sabes que los usarás incluso cuando ya no seas un niño y te dé por reunirte con tu familia o amigos. Aparte de los clásicos como el Parchís, La Oca o el Trivial, yo fui una fan absoluta de Scattergories y del Tabú (ya se veía que era de letras).

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    A buen recaudo, para jugar con los peques en unos añitos.

    3. Una muñeca, coche o similares: No hay nada como encontrarte ese Nenuco, Barriguita, Nancy o Baby Feber que tuviste de niña. Yo cometí el error de darlas cuando mis padres se mudaron de casa hace 5 años, pero tenía tres Nenucos en perfecto estado. Estoy convencida de que, cualquier madre que guarde una, se encontrará con que sus hijas tienen interés por ella. Yo, a cambio, conservo una joya: mi casa de muñecas, ¡creo que era el sueño de cualquier niña en mi época! Y la mía además la hizo mi tío Juan, que murió sin terminarla, y la acabó una amiga de mi madre. En cuanto a los niños, sé que uno de mis hermanos conserva algún coche de su infancia y mi padre siempre me cuenta que ojalá tuviese guardado un tren con el que pasaba los días jugando. También incluyo en este grupo los peluches, ¡aún tengo uno!

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    El día que la bajé de un mueble alto donde llevaba una larga temporada sin mirar para ella, Alfonso y Rafa se volvieron locos de la emoción al verla con todos los muebles, muñecos y demás. Pero como es algo que hay que cuidar mucho y ellos aún juegan un poco a lo bruto, decidí vaciarla para que la usen más adelante, si es que luego tienen interés. Espero tener alguna nieta 😉

    4. Cromos: No sé si algún día se volverá a llevar lo de jugar a los cromos, pero yo tengo una colección importante en casa e incluso, jugué en una ocasión con los niños. Y más allá de los cromos de jugar con las palmas de la mano, otro recuerdo que me parece increíble es guardar algunos cromos de los álbumes que un día coleccionamos, incluso el álbum si lo hemos completado. ¿Y qué me decís de encontrarte con los futbolistas de hace 30 años que ahora son entrenadores? ¡Lo más!

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    Algunos de los cromos que conservo.
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    Yo sé que hubierais preferido uno de Julen Guerrero (yo tenía hasta recortes de prensa) pero aquí va Luis Enrique cuando jugaba en el Real Madrid, para los nostálgicos 😉

    Así que ya sabéis, cuando os entre un ataque de ésos de locura para poner orden, recordad que hay cosas que son atemporales y que algún día, vuestros hijos, que ya no serán niños, querrán tener como recuerdo. ¿Conservais cosas de vuestra infancia?, ¿cuál os gustaría recuperar?

  • Lo más difícil de ser madre

    Lo más difícil de ser madre

    Creo, y lo digo con sinceridad, que podría incluir varias cosas en la lista de aspectos negativos que trae la maternidad. Porque no nos engañemos, ser madre no es un camino de rosas y hay que hablar de ello con naturalidad aunque intentando siempre dar la justa importancia a las cosas, vamos, sin ponernos a llorar. Todas sabemos que las cosas buenas compensan todo lo malo. El caso es que me da la sensación de que siempre nos referimos a las mismas situaciones cuando pensamos en las peores cosas de ser madres: los embarazos con problemas, los partos y postpartos dolorosos, las lactancias «fracasadas», el cansancio, menos tiempo para nosotras, las carreras del trabajo a casa y viceversa. Y ojo, que todo ello es difícil y creo que es necesario tratar estos temas y darles visibilidad, eso sí, sin perspectivas catastrofistas, a poder ser.

    Para mí, en ese sentido, los dos momentos más duros como madre fueron el postparto del mayor y las rabietas del mediano poco antes de cumplir dos años y estando al final del embarazo del pequeño, sin olvidar algún que otro verano al borde del colapso 😉 Pero lo cierto es que, me paro a pensar y esas crisis que tuve son cosas que ocurrieron durante espacios cortos de tiempo. Y ahora me doy cuenta de que, desde hace ya mucho, me enfrento a un problema que a veces me hace perder los nervios y que, lejos de mejorar, creo que lo lógico es que vaya a más en los próximos años.

    Hablo de los conflictos entre hermanos. En esta casa, no hemos pasado por los celos pero creo que ése sería el primer gran problema que puede surgir en una casa con varios niños. Pero yo hoy voy más allá y hablo de las peleas entre hermanos; y no me refiero solo a cuando se empujan o se dan algún que otro mamporro, sino a las disputas por tener y querer siempre las mismas cosas. Esto empezó a ocurrir en nuestra casa cuando Rafa comenzó a caminar con 13 meses; Alfonso acababa de cumplir tres años así que estaba en una edad en la que no entendía muy bien porqué su hermano le «molestaba». Aún así, lo llevó bastante bien. De hecho, los mayores se acostumbran a esa situación. Cuando los hermanos pequeños tienen menos de dos años y no son capaces de razonar muchas cosas, a los mayores les toca ceder. Pero, ¿hasta dónde? Buena pregunta, yo no lo sé y es ahí dónde a veces descubro que no sé ser jueza. Porque ése es el papel más difícil de ser madre: ser justa en función de las necesidades de cada hijo sin que ninguno sienta que queda de lado. Tela marinera.

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    Aquí están jugando. Eso sí, a lo bruto. Gabriel tiene el cielo ganado, es que no se queja por nada!

    Los hermanos pequeños tienen el gran problema de que quieren hacer, tener, comer, tocar el botón del ascensor, entrar en casa y, si se tercia, hacer sus necesidades cuando lo hacen los hermanos mayores. Yo ya he visto a Ricitos de Oro enfadarse por querer utilizar el mismo váter que Alfonso cuando su hermano está en plena «evacuación». Y es muy frustrante. Ah, excepto cuando haces un viaje en coche, que entonces uno quiere ver Cars y el otro Buscando a Nemo y acabas poniéndoles Dumbo por no generar problemas. Pero bueno, esto se queda en mera anécdota comparado con el tema juguetes o objetos de entretenimiento porque ahí llega la guerra de verdad. «Alfonso, déjaselo un rato», digo. Y todo por no oír protestar al mediano, que lo hace de una forma muy irritante, es decir, llorando. Porque esa «táctica» les ha funcionado muy bien desde bebés; es lo que tiene nacer y ya tener «competencia», tiene cierta lógica. Mientras, el mayor suda la gota gorda pensando en deshacerse de su amado objeto. Por ponerle humor, tipo Gollum en El Señor de los Anillos. Y ya sabéis, a partir de ese momento: «es que lo tenía yo primero», «es que es mío», «es que antes me pegó», «es que lo quiero yo» y un sinfín de frases del estilo.

    El caso es que, cuando me paro a reflexionar sobre esto, me doy cuenta de que esto va para largo y seguramente irá a más, por mucho que se quieran, se necesiten y se defiendan a muerte frente a los demás. Y esperad, que a Gabriel le quedan dos telediarios para entrar en el meollo así que… continuará. ¿Veis?, ¿a qué ahora lo del parto no os parece tan horrible? 😉 ¿Cómo lleváis vosotras este tema de las broncas entre hermanos?

  • Una de mis tiendas online favoritas

    Una de mis tiendas online favoritas

    Este verano, en uno de esos posts que tuvo mucho éxito, os enseñaba cómo iban los peques vestidos en la boda de mi cuñado. Era la primera vez que los niños llevaban calzado de Pisamonas, una de esas tiendas que descubrí gracias a un familiar y que me encanta. Además, aquellos mocasines dieron un resultado genial porque se los han puesto estas Navidades varias veces y siguen perfectos. Eso sí, con ellos no juegan al fútbol 😉

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    Ahora, cuando tengo que comprar zapatos bonitos, para los fines de semana, para cuando tienen que ir a algún sitio un poco más arreglados (bodas, bautizos, comuniones o estos pasados días de Navidad) siempre entro en su web. Y en verano para las chanclas o menorquinas, ni lo dudo. Este año, hasta Papá Noel se encargó de cogerle a Gabriel unos zapatos inglesitos marrones preciosos, que hasta vienen con cordón o lazo para que elijas la opción que más te guste.

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    Los inglesitos de Gabriel, que ha empezado a usar zapatos hace algo más de un mes porque ya pasa mucho tiempo caminando agarrado a cualquier cosa.

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    También tienen calzado para mamás.

    Lo bueno es que, de todos los modelos que tienen, que son muchísimos, suele haber un montón de colores. Y el precio es muy bueno, de hecho, ahora en rebajas están al 15% y yo aprovecho para coger zapatillas de lona de cara a la primavera. Además, es una de ésas webs prácticas, en la que da gusto comprar porque es super intuitiva, en la que no te pierdes al hacer tu pedido y compra (creedme cuando os digo que esto es importante para mí 😉 ) Y da la casualidad de que los pedidos que he hecho son de los más rápidos he recibido y os aseguro que recibo casi todas las semanas algo, incluida la compra. Es, sin duda, una de mis tiendas online de cabecera, me imagino que muchas ya la conoceréis.

  • Madres que corren

    Madres que corren

    Éste título bien podría ser el de un post sobre la vida diaria de las madres porque, esto es así, vamos de un sitio para otro corriendo. Y más cuando tienes varios niños, que estás como en una yincana continua. Pero no, hoy no voy a hablar de maternidad sino de deporte, aunque acabaré relacionando una cosa con la otra, siempre me pasa. Os dije hace unos días que estaba barajando cambios en el blog así que, ya os adelanto que, desde este mismo momento, amplío contenidos. Que si alguna vez me apetece enseñaros dónde compro ésto o aquello, una crema que me gusta o cualquier truquillo, pues lo comparto, al igual que os muestro nuestras excursiones y siempre me decís que esos posts son útiles. Eso sí, no será el único cambio, habrá alguno más pero me llevará más tiempo porque quiero que quede bonito.

    Y hoy, a lo que toca, porque va a ser un tema que me dé para algunos posts y los escribiré por si alguna madre más decide unirse a mi objetivo de 2016 (empezar fue reto en 2015, ahora toca mejorar). Nunca me ha gustado el deporte, ni en grupo ni en solitario, me pasa desde pequeña. A eso se suma que el cuerpo, con 20 años, lo aguanta todo; da igual que no te desmaquilles por la noche, que comas demasiado o que tomes el sol más de la cuenta. Pero la realidad es que no importa a esa edad pero todo pasa factura más tarde. Y más con tres embarazos a la espalda. Os conté en su momento que, consciente de que la tercera gestación me había regalado algún kilo (y dado que cerrar el pico para comer no es posible), hice un amago de volver al gimnasio a los dos meses de nacer Gabriel. Pero lo cierto es que no tenía tiempo así que decidí, como Forrest, empezar a correr por varias razones:

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    Mi primera carrera, en junio.

    Flexibilidad: puedo ir a cualquier hora del día, sin depender de horarios de clases ni de cierres o aperturas de gimnasios. Como madre dependo de que alguien esté con los niños pero… siempre es más fácil escaparse media hora de casa que un par de horas.

    No pierdo el tiempo: entre ir al gimnasio, asistir a la clase y volver, se me iban casi dos horas. Correr es tan fácil como ponerte las mallas y zapatillas, bajar al portal y eaaa, a darle a las piernas hasta que vuelves, de nuevo, a la puerta de tu casa. ¿Total? Treinta minutos.

    Es barato: siempre que no seas sibarita. Para empezar, tiré de leggins viejos y, eso sí, me compré unos playeros de Nike. Pero vamos, que creo que fueron 40 euros o menos.

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    Ya veis, como llevo 8 meses corriendo y ya corrí mi primera San Silvestre, los Reyes decidieron que era hora de mejorar el atuendo. Y el de mi madre, con ese super libro de Cristina Mitre, «Mujeres que corren», que voy a leer ya.

    En junio me apunté a la Carrera de la Mujer, la primera de mi vida, y la terminé, que era lo que quería. Porque señores, yo soy muy lenta y no he salido a mi madre ni a mi hermano, que quedó el octavo (de más de 4000 participantes) en la San Silvestre de Gijón; yo sencillamente concluí dignamente. Pero en realidad, al correr no compito con nadie, solo conmigo. Y aunque empecé por cuestiones estéticas, es decir, para endurecer las carnes, hace tiempo que me di cuenta de que el running (os juro que me cuesta decir esta palabra) me sienta bien. Sí, perdí esos kilos y alguno más y eso se agradece pero además me hace sentir fuerte mentalmente sólo por el hecho de lograr un objetivo. Porque creí que no iba a durar y sigo. Y porque la pereza me puede cuando hace frío pero he conseguido cumplir dos días a la semana y ahora van a ser tres.

    ¿Mi próximo reto? Correr en marzo una 10k, lo que viene siendo una carrera de 10 kilómetros, que no quiero ponerme yo muy técnica ahora. Eso sí, ojo con el suelo pélvico que, oye, justo en eso y según mi matrona, es como si nunca hubiera parido y estoy divina de bajos fondos 😉 pero no es recomendable en según qué estado esté tras embarazos y partos. De todas formas, yo voy a hacer mis averiguaciones porque me dijo la matrona que hay un dispositivo que ayuda a proteger el suelo pélvico en los deportes de impacto. Vamos, que tengo más posts que escribir sobre el deporte relacionado con la maternidad y aquí lo compartiré por si algunas decidís que es un buen momento para empezar a mover el trasero, ¿alguien al otro lado? 😉

  • Abandono de la lactancia materna, ¿falta de información?

    Abandono de la lactancia materna, ¿falta de información?

    El otro día me encontré con este artículo sobre la lactancia materna que leí con mucho interés. Para las que no podáis deteneros a analizar el texto completo, os resumo: El 80% de las españolas da el pecho tras el parto; a las seis semanas, esa cifra desciende al 68%; a los 3 meses, al 52% y más allá de los seis meses, sólo el 36% amamanta. Así que la pregunta obvia es porqué si se supone que es lo mejor para un bebé y lo recomiendan todos los organismos sanitarios. Tras la pregunta, llegan las posibles causas.

    Una de ellas, y la principal, es la falta de asesoramiento durante el embarazo. Este es un punto con el que no estoy de acuerdo y creo que nuestras bisabuelas se reirían si se lo dijéramos. Otra cosa no, pero información tenemos para dar y tomar sobre lactancia materna y hoy, más que nunca, sabemos muchísimo sobre ello. Para mí, por los casos que conozco a mi alrededor y mi propia experiencia, es que la información que nos dan no es real. Te hablan de sus beneficios, de que es gratis, de que es cómodo, de que es lo natural pero las grietas, mastitis y demás problemas se mencionan como si fuera algo infrecuente. Ojo, que ya sabéis que no soy de las que apoyo lo de asustar al personal pero… ¡¡es que es algo muy frecuente!! Y todo eso te pilla en pleno postparto, en el que además de cansada, puede que estés dolorida. Así que no es tanto falta de información como que es incompleta.

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    También se menciona en el artículo que los profesionales sanitarios, en ocasiones, dan información contradictoria. Y eso sí, me lo creo a pies juntillas porque, dependiendo del pediatra, te puede decir que le des fruta al niño a los cuatro o a los seis meses, que sigas con el pecho, que lo dejes porque el niño pesa poco… ¡hay de todo! Sin querer subestimar a los especialistas (que yo para eso me fío mucho de ellos), hay que saber darles la importancia justa. Los bebés son eso, bebés, no robots. Y nadie conoce a un hijo mejor que una madre. Así que no nos agobiemos; si los bebés están sanos, seamos flexibles.  

    Y por supuesto, se recalca la falta de protección de la lactancia materna por parte de instituciones. En este punto, tengo mis recelos. Es obvio que la baja por maternidad de 16 semanas no favorece la lactancia pero es una disposición que no beneficia en general a las familias. Es decir, creo que no es una cuestión de que no se proteja la lactancia sino que no se hace con la maternidad en general (des pecho o no lo des), no se favorece el tener hijos ni se mira por la conciliación.

    Mis comienzos con la lactancia fueron complicados las tres veces; de hecho, sólo en la última ocasión pude solucionar (en parte) mi problema. Aún así, creo que si no hubiera tenido dificultades, mis lactancias no se hubieran alargado en el tiempo. No sé si soy la única pero nunca le encontrado placentero ni grato el amamantar. A mí, embarazos, me pueden dar los que sean pero la lactancia me parece agotadora y tremendamente dura. ¿Cuál fue la causa del final de vuestras lactancias?

  • El pueblo más alto de Asturias

    El pueblo más alto de Asturias

    Me quedaba un post pendiente de nuestro paso por Los Picos de Europa. Fueron tres días muy intensos en los que conocimos sitios maravillosos como Bulnes, sin acceso por carretera, y comimos de lujo cerca de Cabrales. No podía dejar de recomendaros también nuestra última excursión: Sotres, un pueblo situado en un enclave espectacular a más de 1000 metros de altura, siendo el punto más alto donde hay habitantes en el Principado, en torno a 150 personas. Se llega, desde Poncebos, a través de una carretera de once kilómetros con unas vistas impresionantes y también unas buenas curvas.

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    No esperéis un pueblo super pequeñito lleno de cabras y ovejas, que obviamente hay, sino que es una villa con algunos restaurantes, hotel, algunas tiendas de productos artesanos donde, obviamente, destaca el Queso Cabrales. No hay ningún problema para caminar por el pueblo con sillitas pero tiene muchas cuestas así que viene bien llevar fular o mochila para los bebés; como no es un pueblo muy grande, los niños que caminen pueden pasear un ratito. En cuanto a dónde comer, nosotros lo hicimos en Casa Cipriano: un menú compuesto por fabada, huevos, patatas y picadillo, y arroz con leche. Muy ligero 😉 Tiene el típico comedor amplio pero antiguo, muy de montaña. Como curiosidad, la carta viene con cuadro de alérgenos para saber qué lleva cada plato (huevo, gluten, lácteos…).

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    Como veis en las fotos, las vistas son espectaculares y está rodeado de montañas mires por donde mires. Sin duda, merece la pena.

    Por cierto, hace unas semanas, os pedía el voto tras ser nominada en 5 categorías de los Premios Madresfera. Ayer se hizo público el ránking de votaciones y ahora mismo estoy muy cerquita del podio en tres categorías: Ocio en familia (que me hace mucha ilusión porque veo que este tipo de posts tienen mucho éxito), el de Embarazo (que no es que hable ahora mucho de ello pero creo que he contado todas mis vivencias, tras tres embarazos, con bastante humor pero siendo muy realista) y el de Humor (porque ése es mi punto de partida cuando escribo sobre las partes menos divertidas de la maternidad). Así que, como sólo quedan unos días para que terminen las votaciones, si pincháis en los enlaces y me votáis, ¡¡estaría super agradecida!! Y oye, como se puede votar en todas las categorías, también estoy en el ránking de blogs de Personal y Crianza.

  • Y otro año más…

    Y otro año más…

    Hay dos días al año en que siento que el tiempo se me va de las manos. Curiosamente, esos días en que me paro a pensar en lo rápido que va todo, transcurren durante la Navidad, exactamente en Nochebuena y en Reyes. Hay quien reflexiona cuando comienza un nuevo año o el día de su cumpleaños. A mí, la Nochevieja me sirve para pensar sobre propósitos cumplidos o por cumplir y hacer balance de las cosas que pueden mejorar. Y en mi cumpleaños, como me pilla en pleno agosto, sólo lo celebro pero no, no es un día en el que las cifras me asusten y reflexione sobre el paso del tiempo.

    Sin embargo, cuando termina el día de Reyes, me invade una extraña sensación. Ayer me daba cuenta de que ellos, mis hijos, hacen que esta percepción de fugacidad aumente. No sé si es porque con peques, el ritmo que llevamos cada día es brutal. Aunque oye, quizás no tenga que ver directamente con ellos; puede que, cuando mis hijos ya no sean pequeños y tengan 20 ó 30 años, siga sintiendo que esto va demasiado deprisa. Si dentro de 15 años sigo escribiendo el blog, que lo dudo, volveré a escribir sobre esto 😉 El caso es que llega el día de Reyes, en el que finiquitamos la Navidad, y pienso: otro año más que se acaban estas fiestas tan especiales. Y me da hasta pena.

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    El abuelo desmonta el super Belén.
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    Atrás quedaron los días en casa de los abuelos de Zaragoza donde aquello fue de verdad la «marimorena»
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    Mi primera San Silvestre
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    La Nochevieja hasta las tantas para ellos…y para nosotros, que pudimos salir por ahí gracias a los abuelos.
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    La magia de la Cabalgata. Soy muy pesada pero dudo seriamente que haya un Melchor mejor que el gijonés 😉
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    Y los regalos de los Magos, ya tenemos disfraz para Carnaval.

    En cualquier caso, lo importante es que las hayamos disfrutado. Eso sí, nada nuevo bajo el sol, aquí en casa tengo niños como motos, que se han acostado más tarde de lo normal, que han comido menos fruta y más azúcar del que comen habitualmente, y ahora hay que intentar volver a la rutina, aunque no empiecen el cole hasta el lunes que viene. Por mi parte, empiezo a darle un poquito más fuerte a esto del running porque soy muy lenta (creo que si digo footing alguien me va a preguntar qué es eso :-0 ) y los Reyes me han equipado muy bien para ello. Y por otro lado, se avecinan cambios en el blog, pero aún sigo dándole vueltas a varias ideas, sin pausa pero sin prisa. En cualquier caso, el objetivo es siempre ir a mejor, ¿no os parece?

  • Dos planes para hacer con niños en Navidad en Zaragoza

    Dos planes para hacer con niños en Navidad en Zaragoza

    Es curioso, la única Navidad que pasé fuera de Gijón antes de casarme fue en Zaragoza. Era 1992 y yo tenía 10 años. Aquel verano había fallecido mi tío y mis abuelos no querían pasar sus navidades más tristes como siempre ni donde siempre porque la ausencia de su hijo en esas fechas era demasiado dolorosa. Así que nos fuimos todos con ellos a pasar el fin de año a Zaragoza, donde vivía una de mis tías, para cambiar de aires. Las casualidades de la vida han hecho que, desde hace 6 años, yo pase una parte de estas fechas en la capital aragonesa; nunca lo hubiera imaginado entonces.

    Una de las cosas que más me llamó la atención de niña fue el frío que hacía. Y en eso, nada ha cambiado. Su clima es duro, al menos para mí. Pero no me voy a detener a contaros cómo es la ciudad ni tampoco puedo hablaros de excursiones por la zona ya que, cuando vamos, tenemos muchos compromisos familiares y no nos da la vida para demasiado. Eso sí, si vais por allí en estas fechas con niños, hay un sitio por que el tenéis que pasar y otro por el que quizás no os quede más remedio.

    1.Plaza del Pilar: Creo que, sin duda, su mayor reclamo en Navidad es su Belén Gigante de 1000 metros de superficie con 56 figuras de tamaño real. Pero vamos, que hay de todo: noria para niños pequeños, tiovivo, rampa para bajar en trineo, pista de hielo, mercadillo navideño, paseos en ponys, escenarios con actuaciones, talleres… Vamos, que no falta de nada. Si eso, unos graditos más que mis hijos estaban tiesos 😉

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    2. Puerto Venecia: no, no me he vuelto loca, Zaragoza no tiene mar. Puerto Venecia es el nombre del centro comercial más grande de Europa con más de 200.ooo metros cuadrados. Os soy sincera, el plan de ir a un centro comercial no me emociona nada, pero en éste se encuentra Neverland, un espacio para niños con atracciones que viene muy bien para pasar un rato cuando fuera estás a dos grados. Y aunque os parezca extraño, hay hasta una pequeña montaña rusa y coches de choque siendo un espacio interior. Eso sí, entre la música, las luces y ruidos, sales de allí con la cabeza como un bombo.

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    Y si vas con otra familia numerosa, ni os cuento el jaleo.

    Pues señores y señoras, este ya sí que es el último post del año. Tenía dos propósitos para 2015 y uno de ellos era seguir adelante con este blog aunque la pereza (y el sofá) me llamasen cada noche después de cenar. Y no sólo he cumplido sino que este espacio ha crecido tanto, con más de un millón de visitas sólo este año, que he podido «monetizarlo» a través de publicidad y patrocinios, además de darme la oportunidad de escribir para el Blog Oficial de Turismo de Asturias, lo cual es un orgullo y también me permite sacarme unos dinerillos. Mi otro propósito… también lo he cumplido y esta misma tarde termino el año con la promesa, ya os contaré en Facebook e Instagram. ¡Os deseo, de corazón, que tengáis un feliz año!

  • El Belén del abuelo

    El Belén del abuelo

    El post de hoy no es nada habitual en un blog de maternidad pero la fecha lo pide. Y es que además, los niños, protagonistas de este espacio, han disfrutado mucho montando un nacimiento que, aparte de ser precioso, tiene mucho mérito, ya que el abuelo lo prepara durante meses construyendo cada año nuevas casas y comprando más elementos para decorarlo. Y como no quiere presentarlo a ningún concurso, voy yo y lo enseño 😉 Desde aquí, os felicito la Navidad como no podía hacer de otra forma: enseñándooslo. Servidora hará un parón estos días, que bien se lo merece, para ir a tierras mañas. Seguiré dando señales de vida en las redes sociales. De corazón, ¡Feliz Navidad!

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    Primer día, escenario
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    Casas con todos los detalles
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    Segundo día, poniendo figuras
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    Río con bomba de agua para que baje por el cauce

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    Recogiendo plantas del jardín

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    Resultado, un Belén gigante que hay que colocar en el garaje (que es de todo menos garaje 😉 )

    ¡¡FELICES FIESTAS!!

  • Quitar las manchas de la cara tras los embarazos: cremas

    Quitar las manchas de la cara tras los embarazos: cremas

    Aunque me considero una afortunada en esto de las marcas que los embarazos han dejado en mi cuerpo, básicamente porque mantengo la talla ( y el pelo 😉 ), no me han salido estrías y mi suelo pélvico está bien, también me he llevado mis cosillas; de hecho, raro es el caso en que todo sigue igual, si no es una cosa, suele ser otra, aunque sea poco llamativa. En mi caso, aunque lo de las manchas en la piel no fue nada escandaloso, y además me libré también de la famosa línea alba en la tripilla, sí que descubrí que, en mi primer embarazo, en la cara me salieron dos grandes manchas justo en los pómulos. Os hará gracia pero no quedaban mal del todo, parecía que llevaba colorete 😉 así que no hice nada por remediarlo, con la suerte de que desaparecieron tras el parto.

    En el segundo embarazo me ocurrió lo mismo y se repitió el esquema, desaparecieron tras dar a luz. Y después, vuelta a aparecer las manchas en la tercera gestación, pero en esa ocasión sin irse del todo y acentuándose 6 meses después del parto, cuando llegó la primavera y comencé a tomar el sol. Así que en septiembre decidí, además de que se acababa el sol en la cara, preguntar en Instagram a otras madres si alguna crema les había funcionado. Por probar, no perdía nada, bueno, algo de dinero pero creo que valía la pena intentarlo. Y me escribieron muchísimas mujeres contándome lo que a cada una le había ido bien. Si alguna está interesada, dejo el enlace de la foto donde podéis leer todos los comentarios. Muchas coincidían en el buen resultado de la famosa crema La bella Aurora, que a mí me sonaba de oídas pero no sabía ni cómo era un bote.

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    Como es obvio, no llevo nada de maquillaje en ninguna foto.

    Así que la compré y empecé a usarla en octubre, y aún sigo. Como veis en las fotos, las manchas han mejorado bastante pero también hay que tener en cuenta que, desde entonces, no tomo el sol y que, en invierno, por ésa razón, las manchas tienden a disminuir. No soy dermatóloga, hablo desde mi experiencia personal. Otra crema que me recomendaron y que estoy usando, aunque no a diario, es de concha de nácar, que dicen que tiene sustancias que ayudan en la regeneración de la piel, con lo que también es buena para cicatrices y otras marcas. ¿Os salieron manchas durante los embarazos?, ¿alguna crema o tratamiento os ha funcionado para hacerlas desaparecer?

  • Navidad en el Jardín Botánico de Gijón

    Navidad en el Jardín Botánico de Gijón

    Escribir hoy sobre Asturias duele. Se mezcla el dolor con la impotencia, con la rabia, con la incredulidad de que algo así haya pasado. Lo ocurrido este fin de semana por culpa de más de un centenar de incendios, todo indica que provocados, es una tragedia para esta tierra. Pero en el blog voy a seguir enseñándoos el paraíso porque, por mucho que algunos se empeñen, esto sigue siendo un paraíso natural. Así que aquí va hoy un rinconcito muy verde de mi ciudad, Gijón. Tenía pendiente un post más sobre la zona de los Picos de Europa, pero creo que hoy es más útil uno que esté relacionado con planes navideños.

    Este sábado comenzaron las jornadas de puertas abiertas (es decir, entrada gratuita) en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón así que, como hacía ya un par de años que no íbamos, decidimos que era un buen momento. En parte, porque queríamos ver el Belén Municipal con figuras de tamaño real y, por otro lado, porque el otoño está apunto de acabarse y creo que es la mejor estación para ir a un sitio así. Por eso, nos dimos una vuelta por parte del jardín, ya que estamos hablando de 25 hectáreas de extensión con unas 30.000 plantas de 2.000 especies distintas.

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    Vistas de la universidad Laboral, el edificio más grande de España. Sí, duplica el tamaño de El Escorial.

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    En esta época, el jardín tiene una programación muy amplia, especialmente dirigida a los niños. Llegamos tarde al cuentacuentos pero los peques quisieron ir a una de las proyecciones de cine infantil y juvenil que tienen durante estas fechas y que, por cierto, incluye todas las películas de Star Wars; yo no he visto ni una pero como se acaba de estrenar la séptima y todo el mundo habla de ello 😉 Y aparte de eso, para estas semanas hay un montón de talleres para los peques (cocina, manualidades…) pero tened en cuenta que son para niños a partir de 6 años así que nosotros este año no podemos ir todavía.
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    En cualquier caso, yo creo que es hay que aprovechar estos días en los que se puede entrar de forma gratuita para dar una vuelta y conocer las 4 áreas temáticas con árboles de orígenes diversos y centenares de especies vegetales. Y por supuesto, pasarse por la zona de El Bosque de los Niños.

  • Mi último descubrimiento online

    Mi último descubrimiento online

    Hace poco que hice un hallazgo de ésos por la red que me tiene encantada. Es una tienda online muy completa en las que encuentras de todo y marcas muy conocidas: Nenuco, Mustela, Molto, Tuc Tuc, Tigex, Martín Aranda y muchas más. Vamos, que ya habréis caído en la cuenta de que tienen desde ropa o juguetes hasta útiles de aseo, por poner un ejemplo. La web se llama El Peque de la Casa y nuestra última adquisición fueron unos jerséis preciosos para los niños. Pero no exagero con eso de que podéis encontrar muchísimas cosas y, desde luego, muy a tener en cuenta lo de encontrarse con la gama completa de colores de Cóndor para el tema calcetines, medias y leotardos.

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    Fijaos qué bonitos estos jerséis de grecas de Intarsia. Llevaba tiempo buscando algo así.

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    Y aunque tienen bastantes cosas de ropa para bebés y niños, en realidad, uno de los productos por los que destaca la web es por las canastillas que preparan con un montón de cosas (baberos, mantas, colonias, neceser, sábanas, toallas, bodys, sonajeros, peluches…) y por las originales tartas de pañales, que ya sabéis que son muy vistosas, por ejemplo, para babyshowers y que pueden incluir, además de pañales, otras tantas cosas más para regalar a los bebés. Pero me resulta muy difícil resumir todo lo que tienen, es como para pasarse un buen rato indagando, porque lo mismo encuentras juguetes para bebés que sillas de paseo o para el coche. Y así, una interminable lista de productos, entre los que se incluyen artículos de películas y dibujos animados.

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    Me encantan las canastillas que vienen con maletín.

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    Geniales calcetines sonajero.

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    Como veis, podéis encontrar casi cualquier cosa. Para mí, fue una casualidad encontrar esos jerséis, llevaba tiempo buscando unos de este estilo y esta temporada lo había dejado por imposible en las tiendas que habitualmente miro. Y ahora me viene de perlas encontrar cosillas de la película de Cars para los regalos de Navidad.

  • Pequeños «desastres» de las navidades con los niños

    Pequeños «desastres» de las navidades con los niños

    Que sí, que la Navidad con críos es maravillosa, mágica, fascinante, divertida, extraordinaria… y un montón de cosas estupendas más. Pero ¡confesadlo!, acabáis hasta el mismísimo moño de algunas cosas:

    1.Las bolas del árbol: lo más seguro es que lleguéis a Nochebuena y toda la parte de abajo de vuestro abeto esté ya despejada, vamos, que sólo queda el árbol y de milagro. Porque las bolas y adornos varios, o han pasado a mejor vida, o ya te has cansado de ponerlos día sí, día también.  Fijaos, en casa tengo al «gateador», es decir, a Gabriel, que no deja bola en su sitio. Y luego están los «rematadores», que si encuentran una por el suelo, nada como ponerse a jugar al fútbol con ella. Menos mal que tenemos unas poco delicadas y van aguantando.

    2.Los villancicos: maldigo al creador de las panderetas. Y si hasta este año teníamos sólo una, ahora nos ha tocado comprar la segunda, y encima para Rafa, tan delicado él. Aún le recuerdo las pasadas navidades, con dos años cumplidos, y sabiéndose ya repertorio completo de villancicos. Esto de que haya sido tan precoz con el habla me tiene agotada (anda que no me quedan años). Ahora además incorpora coreografía aprendida en el colegio. Ojo, que yo me río, y mucho. Pero el tormento cuando te piden cantar con ellos y ¡les da por el mismo villancico una y otra vez!, eso no está pagado.

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    Amenizando al pobre Gabriel, que la verdad no parece estar sufriendo mucho 😉

    3.El catalogo de juguetes: el dichoso inventario debería estar prohibido a partir del 1 de diciembre. Pero no, ahí lo tienen, a buen recaudo, y les da por mirarlo a diario, lo que implica que cada dos por tres te pidan una cosa nueva, o te cambien una por otra. Pero vamos a ver, ¿así quién demonios puede arriesgarse a comprar nada a estas alturas? Yo ya les he dicho que Los Reyes ya están haciendo acopio así que nada de cambios. Pero ahí están ellos, con el «me lo pido» en cada página.

    4. El supermercado: ay, señor… que si hacer la compra con tres críos ya era una tarea de alto riesgo, por estas fechas es de riesgo extremo. Porque además, tengo dos niños muy aficionados a los polvorones y ya hace un mes que los tienen en todos los sitios. Así que, como no les parece suficiente con tener un paquetito en casa, cada vez que entramos en un super, se dedican a ponerme ojitos y pedir más y más. Y a preguntar de qué es cada uno de los envoltorios coloridos, que si el plateado es de coco, que si el otro no sé qué… ¡un estrés, oigan!

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    En fin, todo hay que tomáserlo con humor, son gajes del oficio y oye, que si hay que recoger bolas y volverse loca con los regalos, pues se hace con buena cara y listo. Que crecen en dos telediarios y ya me veo exigiendo nietos para animar el cotarro. ¿Cómo lo lleváis con los pequeñajos?

  • Bulnes, un pueblo de cuento sin acceso por carretera

    Bulnes, un pueblo de cuento sin acceso por carretera

    Tenía muchas ganas de contaros esta excursión porque, el lugar al que fuimos, no es un pueblo cualquiera. Es una aldea como sacada de un cuento, pequeña, donde residen sólo 12 habitantes y a lo que se suma el encanto de que no puedes llegar en coche. Se llama Bulnes, está en el concejo de Cabrales (del que os hablé un poco ene el post del lunes pasado) y sólo puedes llegar a él a pie por una ruta de algo más de una hora o, desde hace casi 15 años, en funicular.

    Lo de la senda por ahora no nos lo planteamos porque sé que hacer caminar a Alfonso y Rafa con pendientes es imposible. Desde el puente de la Jaya, en Poncebos, y hasta el mismo pueblo hay más de 400 metros de desnivel, con pendientes que llegan a alcanzar el 18 por ciento. El camino discurre al lado del río Tejo, con aguas tan cristalinas como las del Cares. Lo haremos algún día aunque nuestra opción en este momento fue el funicular. Es como un tren que va siempre por un túnel rectilíneo de más de dos kilómetros y que atraviesa las entrañas de la Peña Maín. El funicular se coge en Poncebos y te deja a unos 300 metros del pueblo. Eso sí, ya os digo que el billete es caro, cada adulto 21 euros (ida y vuelta) y los niños unos 4 euros a partir de 4 años.Vamos, que no es para ir con frecuencia.

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    Vistas desde la carretera que va a Poncebos
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    Entrada al funicular

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    Camino desde donde deja el funicular hasta el pueblo. Las vistas son un espectáculo.
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    Llegando a Bulnes. Con sillita no hay problema pero es mejor usar mochila para llevar a los bebés. Como íbamos a pasar el día casi entero, no nos quedaba otra que llevar el Bugaboo.

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    Es una monada de aldea

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    Comimos en Casa Rafa. Curiosamente, Rafa, su dueño, es madrileño. Fue a hacer montañismo hace 40 años por la zona y ahí se quedó. En este momento del año, sólo hay dos sitios en los que comer; en verano hay alguno más. Lo suyo en comer fabada o «cabritu». Casa Rafa sólo tiene seis mesas, y Rafa es un señor encantador.
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    Desde el pueblo, se puede hacer una breve ruta de unos 15 minutos a un mirador desde el que se ve el famoso Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu. Maridín y yo nos turnamos para llegar al mirador porque hay unas pendientes importantes y los niños no subían, aunque yo lo hice con botas normales y en ese tiempo. Vamos, que no os vais a morir 😉
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    Insisto, las vistas por el camino son alucinantes, parece que la montaña se te va a caer encima.

    Y a nuestra bajada del pueblo, una vez que llegamos a Poncebos, donde teníamos el coche, fuimos a ver la zona donde empieza la famosa ruta del Cares, que dicen que es una de las más espectaculares que existen, no apta para los que tienen vértigo ni por supuesto para ir con niños pequeños. Vamos, nosotros ni la empezamos y yo ya tenía el corazón en un puño con Alfonso y Rafa.

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    Volveremos, no lo dudéis. Y os lo recomiendo de forma tajante, de verdad, es un espectáculo, y las fotos se quedan cortas.

  • Más ideas para regalar en Navidad (que no son juguetes)

    Más ideas para regalar en Navidad (que no son juguetes)

    Y aquí seguimos, sin terminar de hacer nuestra lista de regalos a los Reyes Magos pero insistiendo un poquito a los niños en que  lo mejor es incluir en nuestras peticiones cosas que duren, que sean prácticas y, si puede ser, que fomenten la imaginación o la actividad física. No es que tenga nada contra los juguetes, bien sabéis que en mi casa hay un montón y nos encantan. Sencillamente, creo que hay que dosificar precisamente para apreciarlos más. Y también por variar un poquito y de paso, para que duren mucho tiempo. Precisamente, uno de los regalos que los Reyes trajeron a Alfonso hace dos años, que sigue intacto y que además ahora ha heredado Rafa, es una bicicleta. A su vez, el mayor ha podido quedarse una que era de mi primo. Así que fijaos si es un regalo que cunde.

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    En general, creo que todos los regalos relacionados con el deporte son una excelente idea. Y los que tienen ruedas son un éxito asegurado, lo mismo da que sean niñas que niños. Y también da igual la edad, porque hoy en día hay tanto bicis sin pedales para niños que hace poco han empezado a caminar como bicicletas o patinetes para mayores. A esa lista puedes sumar motos, triciclos, correpasillos o patines, por ejemplo. Justo los patines fueron parte de mi infancia, hubo un par de años que los llevábamos hasta al colegio, era feliz ahí subida. Y veo a los peques, en casa de mis padres, con sus bicis, motos o patinetes y son la imagen de la alegría.

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    Porque además de divertirse, hacen ejercicio. El ciclismo, por ejemplo, potencia la velocidad y la agilidad e incrementa la coordinación y el equilibrio. Y como muchos deportes, mejora articulaciones, combate la obesidad, aumenta el calcio de los huesos, mejora el estado de ánimo. Así que todos son ventajas. Es más, yo estoy pensando en incorporar a mi bici (que lleva más de un año abandonada) una sillita homologada para llevar a Gabriel y animarme alguna mañana ir de paseo con él, que con lo de correr acabo con cierto dolor de espalda. En fin, ¿creéis vosotras también que estos regalos son una buena idea?, ¿tienen vuestros niños?

  • Comer de escándalo con estas vistas… y más planes en Cabrales

    Comer de escándalo con estas vistas… y más planes en Cabrales

    Si tuviera que hacer un único post sobre todos los planes que hemos hecho este puente en el concejo de Cabrales, creo que no terminaría nunca. Así que de he decidido dividir las recomendaciones en, por lo menos, dos posts. Además, tengo muchísimas fotos que enseñaros; os adelanto que, en directo, los sitios son infinitamente más bonitos aunque creo que con las imágenes os podéis hacer una idea de los enclaves que visitamos, a cual más espectacular. Cabrales es el concejo con la orografía más accidentada de Asturias; es más, la mitad de su territorio es parte del Macizo Central de los Picos de Europa, con elevaciones superiores a los 2.000 metros, donde destaca el Naranjo de Bulnes (Picu Uriellu, en asturiano), con 2519 metros y caídas verticales de más de 600 metros. Un espectáculo para los ojos.

    Vamos por partes. Nosotros nos alojamos en un apartamento en Arenas de Cabrales, una villa que se considera una de las puertas principales a los Picos de Europa. Es un pueblo de algo menos de 1000 habitantes pero que cuenta con camping, hoteles, restaurantes, tiendas… así que es un lugar muy frecuentado por los turistas. Y aunque allí cenamos en un par de sidrerías que estaban estupendas, mi recomendación para comer está a 10 kilómetros, en el pueblo de Trescares. Nosotros íbamos mucho de pequeños porque mi padre fue pescador de río toda la vida, y ya sabéis que los pescadores conocen bien la zona a la que van y saben dónde se come de maravilla.

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    Restaurante Casa Pancho, de toda la vida.
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    Aparte de comedor, tienen esta galería en la que hay estas increíbles vistas
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    Una de las especialidades; hacía más de 20 años que no volvía a probarlas…
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    Patatas rellenas. De verdad, un escándalo.
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    De vuelta a Arenas de Cabrales

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    Tiendas con encanto

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    Mi asturianín escanciando sidra.

    Uno de los lugares que podéis visitar en el mismo pueblo, en Arenas, es la Cueva Exposición Queso de Cabrales. En la primera parte de la visita, ponen un vídeo dentro de una cabaña de madera en el que explican todo el proceso de elaboración del mundialmente famoso Queso de Cabrales. Incluso, para los que no nos gustan los quesos fuertes como a servidora, merece la pena. Después de ver el vídeo, ponen unas muestras de crema y queso, para después entrar en la cueva, donde una persona se encarga de hacer una pequeña visita contando más detalles. Lo bonito, sin duda, es el enclave. Yo recomiendo llevar mochila portabebés.

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    Como veis, el enclave es muy bonito, a orillas del mismo río Cares. Alucinante el color, ¿verdad? ¡Pues preparaos para los siguientes posts!
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    Degustación de queso Cabrales.
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    Acceso a la cueva, es una visita breve y hay partes en las que hay que agacharse un poquito. Recomiendo evitar la sillita. Gabriel se pasó el rato dormido en la mochilita.

    Como veis, nos cundió mucho el día en la zona. Pero vamos, es sólo el principio, aún os tengo que enseñar más lugares, uno de ellos espectacular y recóndito… vamos, que no se puede acceder en coche, no digo más. Pero lo dejo ya para la próxima semana, que esta es muy cortita y viene también con nuevo sorteo.

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