He vivido de todo en esto de los llamados procesos de adaptación. Lo más importante es saber que cada niño tiene un ritmo y una forma de exteriorizar las situaciones que vive. Si la aclimatación de Alfonso a la guardería le llevó un par de semanas, en las que lloraba al entrar pero luego se encontraba a gusto y no supuso ningún cambio en su carácter, la de Rafa fue mucho más costosa y la exteriorizó con una etapa de rabietas, aunque no sé si sencillamente coincidió. Nunca lo sabré. Ambos empezaron a ir a la guardería semanas antes de cumplir los dos años y a punto de recibir un nuevo hermano, por lo que sus situaciones fueron muy similares y, como veis, las adaptaciones muy distintas.

Distintas formas de afrontar el inicio del colegio
Sin embargo, el inicio del colegio para el mayor fue más duro; atravesó una temporada en la que estaba irascible y de vez en cuando montaba algún numerito, mientras que para Ricitos de Oro el comienzo del cole fue muy sencillo, sin ningún tipo de problema. Imagino que aquello estaba directamente relacionado con que tenía a su hermano mayor allí y ya conocía bien el sitio. Pero no debemos dar nada por hecho porque a veces nos sorprenden. Puede que tengas un niño super sociable y autónomo y lo pase mal al empezar el cole o guardería y, por contra, un niño tímido y aparentemente dependiente de sus padres, puede afrontar con naturalidad y total normalidad este proceso. Hay de todo.
¿Cuándo están «adaptados»?
De hecho, doy por concluida la adaptación de Gabriel a la guardería y curiosamente ha sido un éxito. Sí, digo curiosamente porque me ha sorprendido, creo que de los tres ha sido y es el más enmadrado con diferencia. Por eso esperaba que fuera más complejo todo. Pero no, ha sido el más sencillo de los tres. El proceso de adaptación puede ser muy variable y puede experimentarse de muy diversas formas. No termina sólo el día que ya no lloran por ir al cole o guardería, porque algunos no lo exteriorizan a través del llanto.
El proceso concluye cuando esos cambios de carácter y de comportamiento que se han producido a raíz del inicio del cole, desaparecen nuevamente. Mi hijo mayor lloró los primeros tres días pero su adaptación finalizó dos semanas después, cuando dejó de estar irascible y volvió a comportarse con normalidad. Para Rafa, no hubo periodo de adaptación porque se sintió como en casa desde el primer día. Si vuestros niños aún siguen pasándolo mal, tened paciencia, hablad con naturalidad del cole o guardería y pensad que es un proceso que todos hemos pasado y del que muchos ni nos acordamos. No hay una sola forma de afrontarlo. ¿Cómo ocurrió con vuestros hijos?













































































