Categoría: planes

  • La vena drama-mamá

    A estas alturas, ya sabéis de sobra que no me considero una drama-mamá. Con lo tranquila que soy yo para el tema de las caídas, de los virus… y sin embargo, he de confesar que hay algo que me perturba bastante desde que soy madre: el ruido. En el mismo hospital, cuando di a luz, ya daba pequeñas manifestaciones de psicopatía cada vez que alguna enfermera entraba en la habitación a las seis de la mañana como si irrumpiese en un mercado en lugar de hacerlo en una habitación con una parturienta y un recién nacido. Pero claro, cualquiera les dice nada teniendo en cuenta que de ellas dependen tus analgésicos.

    Tres semanas después de dar a luz a Alfonso, ya tuve un pequeño episodio de violencia verbal en la calle. Yo paseaba tan feliz con mi madre y con el pequeñajo dormido en el capazo cuando, de repente, paró un coche a nuestro lado con la música a tope y las ventanas abiertas. He de notificar que el automóvil estaba tuneado; doy este dato para que seáis consideradas conmigo.

    No pude reprimirme e hice un comentario del tipo la gente no está bien de la cabeza. El susodicho me escuchó y quiso herir mi orgullo donde más duele: mi cuerpo redondo recién parido. Así que me espetó una frase que nunca se me olvidará: con menos culo también se caga. Eso, ahí, con la hormona revolucionada, las noches de insomnio y los ocho kilos de regalo que llevaba encima. Bueno, encima no, en el trasero que es a donde va a parar toda mi sobredosis de grasa.

    La playa es otro de esos lugares donde puedes tener problemas. Sufro cuando, como me pasó este verano, se nos pone cerca una pandilla con pinta de haber salido del Bronx. Sí, porque llevar la gorra con la visera hacia atrás, un bañador por debajo de la rodilla y un mega casette a la playa te convierte en un incondicional del rap o el reggaetón. Y ojo, que a mí el reggaetón me parece que tiene su punto y soy la primera en bailarlo, pero hombre, en la playa como que no.

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    Y si no son los del regaetton, son Paqui y su marido hablando por el móvil. Y si no, es Tino el que vende refrescos en la playa de San Lorenzo de Gijón. Él ya sabe que si pongo cara de asesina es que tengo a algún crío durmiendo. Porque claro, no sólo grita eso de “agua del Sáhara” sino que también monta numeritos y lanza hielos al aire.

    En fin, con el ruido es donde me sale la vena drama-mamá. Mis gordis duermen 12 horas del tirón desde que tienen 4 meses, pero son de oído fino. ¿Y por qué os cuento hoy esto? Pues porque tengo a un vecino haciendo obras en casa y cada vez que oigo los martillazos y demás estruendos, me subo por las paredes. A vosotras, por muy despreocupadas que seáis, ¿cuándo y por qué os sale la vena drama-mamá?

  • El mar

    Es curioso cómo la rutina hace que, en muchas ocasiones, no disfrutemos al máximo de lo que tenemos a nuestro alrededor. El sábado por la mañana, volviendo a casa en coche después de hacer algunos recados pendientes, pasamos por delante de la playa y Alfonso dijo que quería ver el mar. Pero desde el coche era difícil y a Rafa ya le tocaba comer. Y eso, el gordo no lo perdona. Otro día escribiré sobre ello porque es digno de un post.

    Después caí en la cuenta. Muchas mañanas paseo con Rafa por la costa pero Alfonso, por semana, va al cole y de ahí al parque. Y los últimos fines de semana, entre que nos fuimos a Zaragoza, de rebajas, a ver la decoración navideña… pues eso, que la criatura llevaba más de dos meses sin ver el mar. Y claro, con las sesiones playeras que nos damos en verano, después no puedes tenerles en modo «secano» tanto tiempo 😉

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    Rafa y su pasión por el agua. En cuanto oye abrirse un grifo en casa, va en busca de él. Y eso incluye interrumpir todas mis duchas.

    Mejor ver el mar de lejos en días así …

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    Porque puedes acabar como este padre y su hijo, duchaditos para casa.

    La verdad es que el fin de semana no ha sido muy novedoso y es que el tiempo no ha acompañado, pero aún así, no paramos un momento. Por primera vez, Alfonso y yo hemos tenido que hacer un dibujo en común sobre nuestra familia para enseñar a los compañeros de clase. No es tarea fácil, ya me lo había dicho la profe, el crío sufre lo suyo cuando cree que no sabe hacer algo bien y no sé porqué, mi cara y los zapatos de su padre eran el motivo de su frustración. No se puede ser tan perfeccionista.

    Y aprovecho el blog, ya lo hice en la tv el viernes, para comentar que el viernes me robaron la cartera. Si, es lo que yo llamo una faena que te hace sentir una impotencia enorme. Dinero, tarjetas, DNI, carnet de conducir, tarjeta sanitaria, fotos, tickets de cosas pendientes por cambiar… En fin, que la esperanza es lo último que se pierde así que, si alguien se la encuentra, obviamente ya sin dinero, que la lleve a la policía. Y así, al menos, me ahorro los papeleos varios.

    Y recuerdo que tenéis hoy y mañana para participar en el sorteo de una bolsa de tela personalizada para vuestros peques. ¡Suerte!

  • Madre al borde de un ataque de nervios

    Este fin de semana teníamos en mente seguir con nuestras ya habituales jornadas lúdico-gastronómicas por Asturias. Pero ya se sabe, a veces los planes varían y en esta ocasión los churumbeles no tuvieron nada que ver. El viernes me pidieron en la tele si podía trabajar al día siguiente y, por supuesto, yo siempre estoy dispuesta; teníamos hora de inicio pero no de fin así que, conociendo el medio, descarté comer con los pequeñajos.

    Ya de paso os cuento que el sábado tenía un ensayo con mis compañeros del nuevo programa que comienza hoy en TPA. Así que, a partir de ahora, no estaré en Conexión Asturias sino en De hoy no pasa. Seguiré yendo los viernes a hablar de planes para el fin de semana, pero para todos los públicos, no sólo para peques.

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    El muñeco forma parte de una sorpresa a un invitado esta tarde ya que acudiré al primer programa.

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    Con Ana Blanco y José Ángel Leiras en el ensayo.

    Como ya preveía, llegué a mi casa a las cuatro de la tarde, cuando mi señor marido ya estaba descansado y a mi hijo Rafa le quedaba poco de siesta. Así que enlacé trabajo y niños sin un rato de sillón. Y el plan de tarde no pudo ser más agotador: ir de tiendas. Ni se os ocurra hacerlo con niños. De vez en cuando, en mis paseos mañaneros con Rafa, entramos a alguna tienda y es como si le poseyese en mismísimo demonio. Paras la sillita y venga a protestar y hacer fuerza para salir de ella. Y cuando le sacas y te pones a mirar un trapito, te das la vuelta y te lo encuentras vaciando la estantería de los zapatos.

    Si a eso le sumas niño mayor al que acabas de despertar porque se quedó dormido en el coche, tienes: churumbel que no quiere estar en la silla más niño malhumorado que sólo quiere inflarse a bollos. Y además, un marido que, de repente entra en una tienda. Yo me quedo con las dos criaturas,  el malhumorado quiere otro bollo y llora desconsoladamente. Hago amago de abandonarle en plena calle como siga con el numerito. Vuelve maridín y, por aquello de que el niño está cansado, accede a darle otro bollo mientras yo insisto en que el niño después no cenará. ¡Menos mal que entre semana estoy yo al mando!

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    Un momento de tregua en la calle Corrida, que es peatonal y te deja relajarte un poco.

    Eso, más una cola de narices en la que se pone mi consorte con el niño mayor, mientras yo espero en la calle con el pequeño, que ha visualizado un perro atado a una farola justo al lado de la carretera. El pobre perro tenía pinta de buenazo pero era más grande que mi hijo. Y el niño empeñado o más bien emperrado en tocar al animal.

    No, sencillamente ir de tiendas no es un plan para hacer con niños. Y eso que ya os digo que desde que son pequeños, en mis paseos, además de recorrer doscientas veces el paseo de la playa de San Lorenzo, han entrado en muchas tiendas. Pero señores, cuando empiezan a andar, o estás con la silla en continuo movimiento o se encargan ellos de poner en movimiento lo que haga falta.

  • Jugar en casa

    Una lectora del blog me preguntó hace unos días qué hago para entretener a los peques en casa. Hoy os haré una confesión: es de las cosas más difíciles, por eso vamos al parque prácticamente todos los días. Muchas pensaréis que con dos niños es más sencillo ya que juegan y se entretienen entre ellos. Ya os adelanto que eso depende de la edad de los pequeños. Vamos a ver, ¿qué hace un bebé de catorce meses si ve unos bloques de construcción apilados? Efectivamente, tirarlos abajo. ¿A que ahora me habéis entendido?

    Alfonso está en edad de construir, pintar, montar, apilar… sin embargo, a Rafa le pasa lo contrario, le gusta romper, destruir, quitar, sacar, lanzar… Y así es imposible hacer nada juntos que no sea correr por el pasillo, saltar en la cama o bailar, que también es divertido pero para un rato. El invierno pasado no teníamos ese problema porque Rafa era un bebé de meses que estaba tan feliz en su hamaquita y no estorbaba los movimientos de Alfonso.

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    Así estaba controlado pero en cuanto empezó a gatear se acabó la paz.

    Seguramente, dentro de un año, tampoco tendré ese problema porque Rafa empezará a comprender las normas del juego. Pero mientras tanto, ahí estoy, aguantando estoicamente los cabreos de ambos, uno porque  el otro no le deja coger sus juguetes, y el otro porque cada vez que monta algo de más de diez centímetros de altura es destruido por la bolina.

    ¿Con qué logro entretenerles un rato? Los bloques de construcción son la mejor inversión del mundo. Os diría que a partir de dos años son maravillosos, pero me he dado cuenta que a Rafa también le hacen gracia y alguna vez consigue montar una pieza sobre otra. Seguro que eso les ayuda a mejorar la psicomotricidad, que está muy de moda todo eso últimamente 😉 Dibujar siempre es otra cosa a la que podéis recurrir, bien sobre papel o en pizarras, que les encantan. Para Alfonso sigue siendo complicado porque Rafa ataca rápidamente.

    Los cubos también son geniales a partir de un año. Teníamos unos de cartón numerados que Alfonso usó un montón el invierno pasado. Estos de la foto se los trajeron los Reyes a Rafa y está feliz, porque además meten bolas que bajan a través de los cubos apilados. ¡Todo un acierto!

    A partir de los dos años, los puzles (muy sencillitos) les encantan aunque los acabaréis montando vosotras, eso seguro. Ahora también es inviable en mi salón porque Rafa siente atracción por las piezas, sobre todo si empiezas a unirlas, pero el invierno pasado Alfonso y yo nos pasábamos horas con el “putes”, como él los llamaba.

    Estas Navidades descubrí estas piezas de colores de espuma que sirven para hacer figuritas. Son, más o menos, para usar a partir del año. Con los peques hay que tener cuidado, mi sobrina de cinco meses se metió una a la boca para chupar y le quedó toda la lengua azul, aunque no es tóxico si no colorante alimenticio.

    Podéis intentar ser originales pero no sé cómo acabará la historia. Hace unos días se me ocurrió sacar mis cromos de cuando era pequeña y le expliqué a Alfonso que cada uno tenía que poner en el suelo un cromo boca abajo y después dar con la palma de la mano para intentar darles la vuelta. ¡Madre mía, la que me montó cuando gané uno de los cromos que él había puesto! Así que nunca sabes.

    Si, aún los conservo. Algún día os escribiré sobre cosas que aún tengo de mi infancia.

    Y por supuesto siempre están las manualidades, hay mil cosas que se pueden hacer con plastilina, botellas de agua, pinturas, papel… pero yo ahora con Rafa también estoy muy limitada para esas cosas aunque alguna vez me lío la manta a la cabeza.

    Aprovechando el taller que tiene mi padre en el garaje de casa…

    Me puse a dibujar un dinosaurio sobre el típico trozo como de espuma que viene para embalar muchas cosas.

    Y con un aparto que andaba por allí cuyo nombre desconozco, empecé a cortar… Si alguna está interesada en más datos sobre el proceso, mi padre me saca de dudas y hago un post.

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    Así quedó nuestro dinosaurio.  

    Y el muñeco, que enseguida perdió una pierna.

    Creo que el invierno que viene estaré un poco más liberada y agradeceré tener dos niños seguidos. Por ahora, Alfonso está ejercitando su paciencia y Rafa su bravura. Y yo un poco de las dos cosas. Y vosotras, ¿qué hacéis con los peques en casa?

  • Un paraíso para los niños

    El plan de este sábado estaba «cantado»; frío, viento y nubes amenazantes en el horizonte, por un lado, y penúltimo día en Asturias estas Navidades, por otro lado. Pues eso, que teníamos que ir a Mercaplana sí o sí y ¡menudo acierto! El año pasado no estuvimos, y el anterior Alfonso tenía 14 meses, así que no se enteraba de mucho y además podía hacer pocas cositas.

    Pero sí, este año por fin ha descubierto que el paraíso debe ser lo más parecido a Mercaplana. Y como él, todos los niños que estaban por allí, que no eran pocos. Una cosa que hay que tener clara cuando uno va a este tipo de sitios es que, como le cojan gusto a una atracción o actividad, te puedes «tirar» la tarde entera sin moverte del sitio.

    Ovejas, cabras, burrito, cerditos, vaca…

    Una de las cosas que más le gustó fue la granja, donde podía tocar a los animales. La lluvia nos impidió estar allí más de cinco minutos pero aún nos quedaba mucho por hacer…

    Otra de las cosas que hay que tener en cuenta si vas con dos niños es que son necesarios dos adultos. Primero, porque en dos segundos te despistas y has perdido a alguno de los niños, que fue lo que les pasó a unos conocidos que nos encontramos, y eso que sólo estaban al tanto de un niño. Y segundo, que es probable que uno de los críos quiera subirse en el tren y el otro quiera ir al castillo hinchable. Y es que, dependiendo de las edades, tienen una u otras preferencias.

    Como es obvio, Alfonso se decantó por el tema de dar saltos»…

    Y Rafa estuvo en la «bebéteca», donde también había un pequeño castillo hinchable. Hicimos el intento de meterle allí pero creo que, como había niños de dos años saltando, se sintió algo inestable 😉

    Una cosa a la que yo no esperaba sacarle ningún partido fue a la mini-disco. Estaréis pensando que Alfonso se puso bailón, ¡pues no! Alfonso lo que encontró fue un hinchable con tobogán incluido y de ahí no había quién lo moviera. Así que yo me senté en el suelo con Rafa sin saber que iba a empezar el espectáculo justo delante de nuestras narices.

    De repente, sale una animadora y empiezan a poner música. Como veis, la escena empieza con una decena de niños.

    Rafa se levanta y empieza merodear por ahí. Mientras tanto, los padres se dedican a hacer fotos a sus niños, que cada vez son más.

    La escena concluye con todo el barullo que veis detrás, del que tengo que sacar a Rafa. La animadora les dice a los niños que saquen a bailar a su padres y allí que salen todos a hacer la coreografía de «soy una taza, una tetera»… No os avergoncéis si sabéis el baile y la letra, allí nos lo sabíamos todos.

    En realidad, los padres volvieron a su sitio cuando acabó esa canción pero oye, pusieron a Paulina Rubio y ahí que me puse yo con Rafa a darlo todo, que tengo un mono de baile que no os imagináis. Y bueno, que Rafa al final se convirtió en un danzarín más; verlos bailar a esa edad en la que todavía caminan como patitos se convierte en una atracción. Así que, tengo que confesar, que me lo pasé pipa. Eso sí, cuando llagamos a casa y Alfonso me preguntó ¿jugamos? casi me da un mal… ¿Son o no agotadores estos enanos?

  • Vacaciones de Navidad

    El viernes comenzaron para los peques las vacaciones tras una última semana de cole en la que ya tuvieron muchos eventos navideños. Seguramente, vuestros niños se disfrazaron de pastorcillos, como hizo Alfonso, tuvieron concurso de villancicos o recibieron la visita del Príncipe Aliatar.

    Que por cierto, descubrí hace poco que este personaje sólo existe para los asturianos. Para los que no sois de aquí, Aliatar es el mensajero que acompaña a los Reyes Magos y que visita a los niños días antes para recoger sus peticiones. En las Cabalgatas de Reyes de Asturias siempre abre paso a los Magos. Lo reconozco, hubiera pagado por ver la cara de Alfonso el viernes cuando Aliatar entró por la puerta de clase.

    planes, navidad, niños, vacacionesEn la imagen, los Reyes Magos llegando al puerto de Gijón el año pasado. El de amarillo es Aliatar (foto La Nueva España)

    Ahora tenemos por delante muchos días, muchas horas para estar con los peques. Seguramente tendréis que recurrir a abuelos y cuidadoras ó coger vacaciones estos días para cuidar de ellos. Vamos, que muchas tendréis que hacer encaje de bolillos.

    Pero sobre todo, hay que planificar. Y para eso, aunque os parezca un poco exagerada, yo necesito la previsión meteorológica. Sí, porque si resulta que el martes, miércoles y jueves va a llover, entonces los planes al aire libre los dejo para los días de sol. Y me reservo, por ejemplo, Mercaplana o las compras en un centro comercial, para los días de lluvia. Yo es que para esto soy un poco cuadriculada.

    Y porque no llovía, este sábado aprovechamos y fuimos a Oviedo. Sólo vamos allí para visitar a mi abuela; suelo aparcar enfrente de su casa y después vuelvo a Gijón, así que es un visto y no visto. Pues esta vez tocó ir con más calma.

    Bueno, pues que hacía mucho que no paseaba por las calles maravillosas de la capital y siempre es un placer. Y me ha parecido genial la idea de escuchar villancicos por las calles a través de pequeños altavoces. No os vayáis a pensar que en plan “anda, ande, ande” a todo volumen, ¿eh?

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    Y de postre le metí al cuerpo “muerte por chocolate” En fin…

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    Merece la pena visitar los Belenes de la Plaza de la Catedral, hay varios. A Alfonso le encantan.
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    Belén a tamaño real.

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    Un paseo por el Parque San Francisco.

    Y ahora voy con la lista de los que entráis en el sorteo de entradas para Mercaplana. Unos cuantos habéis compartido el enlace en Facebook pero no nos habéis dejado un comentario en el blog. Otros habéis dejado un comentario en el blog y, o no nos dejáis apellido, o no habéis compartido el enlace de forma pública.Tenéis todo el día para comprobarlo. Mañana pondré la lista de ganadores y, para los que no pudisteis ver el programa del viernes, os dejaré información sobre talleres y espectáculos infantiles para esta semana en Asturias.

    1. Graciela García Álvarez

    2. Elisabet Pérez Pallares

    3. Raquel Hidalgo Villa

    4. Isabel Vázquez

    5. Rosana Pardilla López

    6. Leticia Calvo Pardilla

    7. Javier Vega

    8. Cova Quirós

    9. Irene Teleña

    10. Ana Sánchez Egea

    11. Verónica Fanjul

    12. Bárbara Regalos Jesús

    13. Cristina Villar Hidalgo

    14. Paula del Campo

    15. Elisa Figaredo

    16. M. Eugenia Alvargonzález

    17. Fanny López

    18. Patricia Fernández

    19. Penélope Fernández Riesgo

    20. Tania Fontela

    21. Sandra Pérez Villace

    22. Isabel Secades

    23. Cristina Santamarta

    24. Eileen Sankofa

    25. Sheyla Solares

    26. Nuria Morgado

    27. Ana Isabel Suárez Llano

    28. Ceci García Cuesto-Felgueroso

    29. Noelia Saracho

    30. Rosalía Figaredo

    31. Mari Nieves Aspron

    32. Eva García

    33. Eva Pérez Fernández

    34. Vicente García Fernández

    35. Ainhoa Hevia

    36. Nuria Fernández

  • De balneario y aniversario

    Iba a empezar el post de hoy contándoos que mi fin de semana comenzó con una jornada de compras, pero creo que me voy a alargar mucho y es un tema que da para otro post, así que me centro en el plan estrella del fin de semana porque sé que os gusta que os dé ideas para hacer con vuestros peques.

    Sé que ir a un balneario no es un plan, a priori, para hacer con niños; de hecho, en muchos hoteles tienen spa y directamente les prohíben la entrada. Pero siempre hay un lugar que rompe las habituales reglas y en Asturias, por ejemplo, sucede en el Hotel Balneario de Las Caldas, en Oviedo (no a cualquier hora, el acceso a niños está restringido según la web). Aunque seguramente habrá alguno más que deje entrar a los enanos.

    Esto de sacar bañadores en noviembre me resulta algo extraño, aunque deberíamos apuntar a Alfonso a natación este invierno.

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    Os podéis hacer una idea de la emoción que le entró a Alfonso al saber que íbamos a la piscina. Tanta, que estuvo probándose todos los gorros a ver cuál le iba bien.

    De entrada, tenéis que haceros a la idea de que los padres vais a hacer de todo menos relajaros; eso sí, cuando uno va con niños a cualquier lado ya parte de esta premisa. Disfrutar sí, relajarse no. Y si no, ya os digo que estaréis más tranquilos en casa.

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    Alfonso y Rafa con los abuelos.

    El caso es que a los críos es un plan que les gusta, y mucho. Alfonso lo pasó como los indios, Rafa tardó un poco en meterse en el asunto pero después encontró un  sitio donde chapotear y tuvimos que sacarle de allí entre llantos. Pero es que, además de disfrutar, hay algo en el agua que les deja completamente agotados así que después duermen como angelitos. Además, hicimos noche en el hotel y es que, en realidad, este plan no lo organizamos nosotros si no mis padres para celebrar en familia su aniversario de boda.

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    Mis padres, hace 32 años. Me hace gracia ver estas fotos, supongo que la misma que, dentro de unos años, les hará a mis hijos ver las nuestras.

    El domingo, después del desayuno buffet que nos ha hecho engordar no sé cuantos kilos a cada miembro de mi familia (nos pierde el dulce), dimos un paseo por el pueblecito de Las Caldas, donde se respiraba mucha tranquilidad, bastante más que en el balneario.

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    Foto de familia.

    Resumiendo, es un plan totalmente recomendable y sales de la habitual rutina. Eso sí, hay que estar pendientes de los horarios para saber cuándo pueden entrar los niños, que pagan tarifas reducidas. Es otra de esas cosas que podéis hacer de vez en cuando, ya que no es gratis 😉

    Por cierto, seguimos con el sorteo a través de Facebook de dos sesiones de fotos en el estudio de Carlos Quirós en Oviedo. He visto que habéis compartido la foto para participar más de 40 personas, aunque algunas no sabemos quiénes sois porque no lo habéis hecho de forma pública. Y algunos tampoco os habéis hecho seguidores de las dos páginas: Caliphotography y No soy una drama mamá. El domingo a las 11 de la noche habíais hecho las tres cosas:

    1.Nuria Fernández

    2.Raquel Serrano Ferrero

    3.Estela Vega Suárez

    4.Tatiana Monteserín Menéndez

    5. Paula del Campo Pastor

    6. Azucena Fernández Fernández

    7. Penélope Fernández Riesgo

    8. Patricia Covian

    9. Ana Rodríguez

    Tenéis hasta el jueves (incluido) para participar y para revisar vuestra participación. ¡Suerte!

  • Excursión+cumpleaños= agotada

    Este ha sido uno de esos fines de semana que acabas completamente agotada, en los que deseas meter a los niños en la cama (y cuna) y echarte a dormir durante horas, muchas. En realidad, esa sensación es muy frecuente en las madres, lo que ocurre es que nuestro cuerpo se ha acostumbrado a tal ritmo, que ya ni sentimos ni padecemos. Pero todo hay que decirlo, lo hacemos con mucho gusto.

    Lo cierto es que el sábado no se puede decir que fuese un día duro. Mi marido y yo decidimos que, ahora que ya cerramos la temporada de playa y piscina, los días que no llueva recorreremos Asturias con los niños. Y nuestro primer destino de este otoño ha sido Ribadesella, una localidad costera preciosa y donde se come de maravilla, como en casi toda Asturias.

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    Uno ya no puede pedirles que estén tranquilos durante postres y cafés, así que Peppa Pig en el móvil de mi marido y Cantajuegos en el mío.
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    Y el domingo teníamos pendiente la celebración del cumpleaños de Alfonso. Mi marido se tuvo que ir a Zaragoza por motivos familiares y me tocó a mí lidiar con los dos gordos. Y eso que de la merienda se encargó mi madre y los invitados eran pocos, vamos, sólo familia.

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    Regalos y más regalos, los niños tienen de todo hoy en día.

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    Soplando la vela, bueno, intentándolo.Un gran regalo. Algún día escribiré un post sobre los juguetes más prácticos.

    Y es que hay días en que todo se junta; que si Rafa se despierta de la siesta a los diez minutos y tengo que turnarme con mi hermano para comer, y además tengo que hacerlo a la velocidad de un obús. Que si Alfonso se enrabieta porque no quiere irse de casa de mis padres y después del berrinche se queda sopa en el coche (el adiós a la siesta, posible causa de nuestra crisis) Y tengo que subir a casa dos niños (uno dormido y otro que aún no camina), una sillita y tres bolsas llenas de regalos. Y darles de cenar y bañarles, con accidente “nuclear” en la bañera incluido, ya me entendéis… nunca pasa, hasta que estás sola. Pues todo eso.

  • Exprimiendo el verano

    Formo parte de ese amplio grupo de seres humanos que se entristece cuando acaba el verano. Por eso, me resisto y no doy por concluida la temporada de playa o piscina hasta octubre; recuerdo que hace dos años estaba en la playa el día de la Virgen del Pilar.

    Es evidente que me gusta la playa y el sol, creo que ha quedado sobradamente demostrado en este blog. Pero además, desde que soy madre, intento estar al aire libre el mayor tiempo posible. El invierno pasado era la primera en llegar al parque y la última en irme, de ahí que llegara a casa con los pies congelados en más de una ocasión. Sólo de pensarlo, me entran escalofríos.

    Así que, por suerte, hemos disfrutado de un fin de semana de lo más veraniego para despedir la estación (que no la piscina y la playa) y hemos estado en casa lo justo, es decir, para cenar y dormir. Además, los niños se lo pasan de miedo en la playa, sobre todo en los charcos, cuando está la marea baja.

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    Mañana de domingo en la playa de Estaño.

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    Amor de hermanos.

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    Domingo en casa de mis padres. Cuna de viaje a modo de corralito, a Alfonso le encanta meterse cuando está su hermano.

    Así que he decidido que voy a aprovechar cada rayo de sol de lo que resta de mes y, si se tercia, del próximo. Además, como Alfonso aún no tiene cole por la tardes, esta semana apuraremos la piscina al máximo.Todavía nos quedan unos días de temperaturas totalmente veraniegas así que ¡a disfrutarlos!

  • Viajar con niños: llegan las vacaciones

    La palabra vacaciones lleva en su definición, según la RAE, el término descanso. Pero si a lo primero le sumas el vocablo “niños”, adiós a lo último. Resumiendo, si vas de vacaciones con los peques, desconectarás de la oficina, pero en ningún caso volverás más relajada. Y si habitualmente te encargas tú de los niños, como es mi caso, también caerás rendida.

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    Eso sí, durante las vacaciones con los niños pasan cosas divertidas y haces nuevos descubrimientos. Éstos son los míos:

    –  Rafa prefiere Los Cantajuegos en el coche y Alfonso pierde el sentido por Peppa Pig. ¿Solución? Tengo que trasladarme al pequeño espacio que queda en la parte trasera del coche entre las sillas de los niños para entretener a Rafa porque la cerdita no le acaba de convencer. El resultado es un dolor descomunal en mis abultadas nalgas.

    – Rafa, el niño que nunca llora, se pone hecho una fiera si le sacas del agua. Sí, increíble pero cierto, se coge un rebote de narices. Por el contrario, Alfonso, que con nueve meses se metía en el mar gateando y se partía de risa cuando le cubría una ola, ahora anda con pies de plomo en el agua y necesita controlar las zonas a las que accede. Ver para creer.

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    – Sentarse en las sillas de playa de los abuelos es mucho más divertido que hacerlo en la arena.

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    – Después de varios días yendo a la playa cargada con bolsas, sombrilla, sillas, cubos y demás enseres veraniegos a una temperatura parecida a la del infierno, descubro que en el norte se está de lujo en verano.

    SAM_8134   El calor también les deja fundidos a ellos.

    No os preocupéis si después de varios días de vacaciones estáis deseando volver al hogar. Ya lo dice Dorita en la película El Mago de Oz: se está mejor en casa que en ningún sitio.

  • Viajar con niños: preparar las vacaciones

    Es posible que muchas de vosotras estéis ya planificando las vacaciones de verano con los niños. A muchas madres os tocará ser copilotos en el coche, y eso implica muchas labores cuando van fierecillas en el automóvil. Eso sí, cuanto más pequeños son los críos, más tiempo duermen y eso siempre es una ayuda. Como contrapartida, los más bebés siempre requieren llevar más trastos encima.

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    Primer viaje de Alfonso en coche con menos de dos meses de vida. El destino fue Madrid y se pasó más de la mitad del trayecto durmiendo.

    Si os toca hacer un viaje de muchas horas, os recomiendo que os hagáis con un DVD portátil. Sino soléis desplazaros con frecuencia, pedídselo prestado a amigos o familiares, y si por el contrario, pensáis viajar a menudo, creo que es un dinero muy bien invertido. Tened en cuenta que es algo que van a usar hasta que sean adolescentes, siempre que el aparato dure. Nosotros es lo primero que apuntamos en nuestra lista antes de viajar.

    Si vuestra idea es tener más de un hijo, muchas marcas regalan el segundo o tienen un precio parecido al individual. Nosotros cogimos ya el doble en su momento porque teníamos claro que queríamos tener varios niños. La pega es que los dos peques tienen que ver los mismos dibujos o película, sé que dentro de un tiempo habrá discusiones en mi coche.

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    Además, os servirá para otros momentos. En la primera foto, el primer viaje de Alfonso en avión. En la segunda, dentro de la cuna en un hotel.

    Llevad a mano, y no en el maletero, una bolsa en la que tengáis todo aquello que os hará falta durante el viaje: pañales, toallitas, comida, merienda, agua, galletas para picar en el trayecto, baberos…

    En cuanto al maletero, seguramente lo llevaréis a tope. Si tenéis un bebé y tiene más de cuatro meses (es decir, ya no usa capazo), os aconsejo que os olvidéis, si es posible, de la silla habitual (tipo Bugaboo, Bebécar, etc…) y que llevéis la típica silla plegable (tipo MacLaren) porque os ahorraréis muchísimo espacio. Y llevad siempre una manta en el saco de la silla, por los aires acondicionados o porque, depende de vuestro destino, por las tardes «refresca».

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    Alfonso durmiendo en la típica silla MacLaren en La Alhambra de Granada. La utilizamos sólo para viajes, llevar a la playa…

    Y aparte de ropa y neceser con todas las cosas que necesitan los niños, también es posible que necesitéis cuna de viaje. Está bien tener (no es imprescindible) trona plegable para las comidas en restaurantes y mochila para llevar al bebé si tenéis pensado hacer turismo. De lo que no os podéis olvidar es del Dalsy o Apiretal y de la cartilla de salud (a mí se me ha olvidado más de una vez) porque ya se sabe que los niños se ponen enfermos en momentos poco oportunos. ¡Ah! Y jamás olvidéis el peluche con el que duermen, ¡menudo disgusto!

  • Fin de semana rural

    Nunca he estado muy de acuerdo con eso de que por amor se hacen tonterías. Bueno, siempre y cuando no consideréis amor, sino enamoramiento lo de adorar a Julen Guerrero. En realidad, por amor de verdad lo que se hacen son sacrificios, y sino ¿por qué iba yo a pasarme la mitad de las Navidades en Zaragoza con una familia que no es la mía?

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    Sí, lo tengo que reconocer, Julen y Bon Jovi han sido mis dos grades amores frustrados. 😉

    El caso es que este fin de semana me tocó hacer uno de esos “sacrificios” que toca de vez en cuando. Yo, que soy tan urbana y tan de costa, pasé dos días en un pueblo de Soria. Y cuando digo pueblo no me refiero a una villa de trescientos habitantes con su tienda de alimentación, su quiosco y su bar. No, hablo de un pueblo donde no hay cobertura, ni panadería, ni una tienda donde comprar un refresco. Y el dato definitivo para que veáis que no exagero es que La Riba de Escalote tiene censadas una decena de habitantes.

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    Seguramente os estaréis preguntando qué demonios se nos perdió a mí y a los niños en un pueblo de Soria. Pues oye, que allí nació mi suegra, conserva una casa y a mi marido le hacía ilusión que lo conociese. Eso sí que es amor. El caso es que, cuando se juntan hijos y nietos de los que nacieron allí, la cosa se debe animar bastante, pero no fue este fin de semana. Así que el sábado fuimos a otro pueblo, de otras dimensiones, donde había piscina municipal, para que los peques pudieran disfrutar. Y de paso yo aproveché que tenía cobertura nuevamente.

    El domingo ya llegó el nieto de unos familiares de mi marido y Alfonso tardó tres segundos en perseguirle. Digo perseguirle porque mi hijo, si te coge por banda, prepárate porque te quiere el cien por cien. Te sigue, te pregunta, te trae, te pide…

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    Alfonso jugando al fútbol en la plaza del pueblo. Rafa y yo a la sombra.

    ¿Y qué hacer en un pueblo así? Pues simplemente desconectar y estar en la calle. Yo me metí de lleno en la vida rural y no se está nada mal. Y a los niños les viene bien cambiar de aires y hacer planes distintos. Eso sí, para pocos días, os digo que más de una semana allí y acabo tirándome de los pelos. Además, yo ya no sé vivir sin una playa a mano. No será un plan muy frecuente porque el pueblo está a 500 kilómetros de Gijón y es una paliza de trayecto para ir sólo de fin de semana. Y eso que nosotros no tenemos niños, tenemos santos. Ni un llanto en el coche, una única parada técnica para la merienda y ellos tan tranquilos, ¡les adoro!

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  • ¡Primeros días de playa!

    ¡Por fin he podido estrenar la playa en este 2013! La primavera ha sido horrorosa en el norte, aunque creo que tampoco ha hecho muy buen tiempo en el resto de España. El caso es que el sol se ha hecho esperar pero ha llegado aunque por desgracia no ha venido para quedarse. En el norte, claro.

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    Playa de Estaño, en Gijón. Ir a la playa, de los poquitos vicios que tengo.

    Como os contaba, Alfonso y yo hemos estrenado la playa este año, pero para Rafa ha sido su primer contacto con la arena. El caso es que le ha debido gustar porque le pillé varias veces llevándose a la boca algún puñado de arena y ha estado tan tranquilo como suele ser habitual en él. Así que volvimos al día siguiente.

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    Rafa y Alfonso disfrutando antes y durante su estancia en la playa.

    La pena es que no fue posible sentarle en la orilla para ver su reacción en el mar ya que el Cantábrico está cual glaciar, así que no iba a hacerle pasar por semejante trance. Tendré que esperar para saber si el agua le gusta tanto como a su hermano.

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    El Cantábrico, demasiado frío esta primavera.

    Os animo, una vez más, a que sigáis haciendo los planes que más os gustan y que la maternidad no sea una traba para hacer cosas. Obviamente, si lo que os gusta es jugar a la ruleta en el casino o hacer puenting es casi mejor que dejéis a las criaturas con los abuelos cuando hagáis esos planes. Sé que los niños pequeños “complican” mucho cualquier plan porque hay que llevar carritos, purés, pañales… pero es que si no acabaréis por no hacer nada. Y lo cierto es que, aunque el plan sea para descansar, con niños es imposible.

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    Todas las bolsas que hay que llevar. Capazo rosa (Primark, 10 euros) con mi toalla y neceser (The First Outlet, 20 y 7 euros aprox.)con cremas; bolsa de los niños (de Casa, personalizada con sus fotos, 12 euros aprox.) con sus toallas, bañadores de repuesto y gorrito; bolsa de la comida y pañales (Doña Carmen, unos 25 euros aprox.), sillita para Rafa y mochila con cubo y demás juguetes, ¡casi nada!

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    ¿Y qué me decís de subir esta cuesta con todas las bolsas y Rafa en la sillita, al finalizar la jornada?

    A algunas madres les preocupa el daño que el sol pueda hacer a sus bebés. Es fundamental ponerles protección alta cada poco tiempo, un gorrito para los más pequeños, sobre todo si tienen poco pelo como ha sido el caso de mis peques, y si aún así no estáis tranquilas, una sombrilla. Pero no les privéis de estar en contacto con el mar y la arena porque son algunas de las cosas más maravillosas que existen.

    ¡Y qué decir de mí! Pues que dos embarazos pasan factura, que aunque vuelvas a tu talla y recuperes tu peso, la piel no está igual de tersa, en realidad estoy como reblandecida. Como veis, no engaño a nadie; seguramente hacer deporte ayudaría a mejorar este asuntillo, pero siempre estoy pegada a, por lo menos, un niño. Si algún gimnasio incorpora guardería, me apuntaré. De todas formas, tampoco es que me preocupe mucho esto.

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  • Viajar con niños

    Mañana toca preparar maletas. Para Rafa va a ser su segundo viaje en cinco meses de vida que tiene. Nada comparado con Alfonso, que en su primera Semana Santa y con seis mesecitos hacía nada menos que su sexto viaje, en torno a 5000 kilómetros en coche. Por eso, cuando algunos padres no salen de casa con la excusa de los niños, pienso ¡menuda tontería!

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    En Madrid, primer viaje de Alfonso antes de cumplir los dos meses.

    Todos sabemos que los críos te cambian la vida, pero no debemos encerrarnos ni encerrarlos a ellos en una burbuja. De vez en cuando hay que salir a comer a un restaurante, pasar un fin de semana en casa de unos amigos, ir a la playa… Yo ya estoy temblando con la logística que me va a suponer llevar a los dos peques este verano a la playa, pero me encanta la arena, así que no voy a quedarme en casa porque tenga que ir cargada como una gitana. Ya este verano iba tan feliz con Alfonso, mi barriga de embarazada, las toallas, la merienda del niño, el cubo y la silla plegable para sentarme. Sí, llegaba exhausta pero después disfrutaba.

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    El pasado verano, Alfonso disfruta de la playa casi más que yo.

    Ya estoy estresada pensando en todo lo que hay que llevar para estos días de Semana Santa. El carrito de Rafa y la silla de Alfonso, la cuna de viaje para uno y el protector de cama del otro. A eso hay que sumar ropa, pañales, neceser, la leche en polvo de uno, las papillas de fruta del otro. Y así, suma y sigue. Pero es lo que hay, mi marido es de fuera de Asturias y ambos hemos vivido en varias ciudades, así que recorremos la geografía española y vamos a las casas de todos los amigos que nos invitan.

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    En la Alhambra de Granada en 2011. Os podéis hacer a la idea de lo que es llevar a un niño de 11 kilos en mochila a más de 30 grados.

    Hay padres que nos dicen que somos muy animados y que ellos con los niños no pueden hacer todos esos planes, aunque creo que muchas veces son los padres a los que les da pereza movilizarse. Si hay que cantar en el coche, se canta. Si hay que ir hablando de los animales que nos cruzamos, pues nos ponemos a ello. Y siempre estará el DVD y los dichosos cantajuegos, acabo hasta el gorro. A mí lo único que me preocupa a la hora de viajar es que coman bien y descansen las horas que tienen que descansar, y eso lo cumplo a rajatabla. Lo demás es secundario, así que a ¡disfrutar estos días!

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