Excursión a los Bufones de Pría

Lo prometido es deuda. Ya sabéis que el sábado fue un día muy triste y mi mente estaba paralizada pero los niños no entienden de desdichas así que hicimos un plan que teníamos en mente desde hace semanas. Sólo estábamos esperando a que el tiempo acompañase, ¡y vaya si lo hizo! Tuvimos un fin de semana totalmente primaveral, así que el plan resultó perfecto. Además, se apuntaron unos amigos de Oviedo con sus peques y Alfonso estaba feliz.

Tanto si sois de Asturias como si nos hacéis una visita, hay un lugar que tenéis que conocer, ¡es casi obligatorio! Que conste que yo, a estas alturas de mi vida, aún no había visto los Bufones de Pría, en Llanes. Los bufones son grietas (para los niños, agujeros) en las rocas de un acantilado por las que las olas del mar empujan el agua con mucha fuerza, formando en la superficie surtidores (para los niños, chorros) de agua pulverizada visibles desde el exterior. El espectáculo es impresionante.

El del guaiiiiiiiaaaaiiiii es Alfonso, a expresivo no le gana nadie 😉

Ahora os cuento cosas a tener en cuenta. Nos dijeron que lo ideal era ir a las horas en la que la marea está alta. Nosotros lo miramos en internet dos días antes y vimos que, ni de guasa, podíamos verlo en semejante momento porque la pleamar era a las 9 de la mañana y a las 9 de la noche. Pero claro, que te salga un buen día y que la hora de la pleamar te venga bien, ya era mucho pedir. Como pudisteis ver en el vídeo, con la marea baja, pero baja del todo, vimos semejante espectáculo.

bufones pria niños

En la foto nos acompaña Chucu, la mascota de la clase de Alfonso, que pasa cada fin de semana con un compañero distinto.

bufones pria niños llanes

Las vistas son espectaculares. Como es obvio, hay que tener cuidado con los niños.

Más cosas a tener en cuenta y con las que no contábamos. Vamos, ni nos podíamos imaginar que, de tanto llover el último mes, nos íbamos a encontrar obstáculos por el camino. Bueno, más que obstáculos, casi lagunas.

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Primeros charcos que pudimos superar metiéndonos por el prao. 

He aquí el «gran charco», más bien ciénaga. Setos por un lado, rocas por otro.

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Hubo que sacar a los más pequeños de las sillitas, llevarlos en brazos hasta zona segura donde esperábamos las mamás mientras los papás volvían nuevamente a por las sillas vacías para llevarlas también en brazos.

Tampoco ayudó en la aventura el que haya varios caminos. El paseo que se preveía de quince o veinte minutos resultó ser de una hora porque fuimos por donde no teníamos que ir y hubo que desandar lo andado. Pero bueno, al menos hicimos deporte. Eso sí, cuando estábamos a unos metros del acantilado vimos que había sitio para los coches, aunque con los charcos no tengo muy claro que hubiéramos podido pasar y la idea era caminar un rato. Lo que me sorprendió es que Alfonso lo aguantase tan bien, aunque creo que ayudó mucho el ir con Pablo, un año mayor que él.

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Por el camino te encuentras maravillas como ésta, la playa de Guadamía. 

Y de vuelta al coche, después de tanto esfuerzo, nos encontramos ¡¡¡¡un merendero!!!! Ya sabéis que soy fan de los merenderos y como la temperatura rondaba los 20 grados, no lo dudamos y decidimos comer al aire libre en pleno febrero. Los niños comen tranquilamente sin molestar a nadie, juegan con el balón… y todo mientras los adultos comemos y charlamos.

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Además, estaba todo buenísimo: cachopo, croquetas, escalopines, pollo al ajillo… son platos que les encantan. Y a diez euros por persona (los más peques llevaban purés), ¡cómo no voy a ser una entusiasta de los merenderos!

Con el post de hoy espero haberos dado una idea para algún fin de semana. La verdad es que nos encantó la excursión y comimos genial, y los críos lo pasaron como los indios. Por desgracia, yo tenía la cabeza en otro sitio pero repetiremos el plan en otra ocasión.

De balneario y aniversario

Iba a empezar el post de hoy contándoos que mi fin de semana comenzó con una jornada de compras, pero creo que me voy a alargar mucho y es un tema que da para otro post, así que me centro en el plan estrella del fin de semana porque sé que os gusta que os dé ideas para hacer con vuestros peques.

Sé que ir a un balneario no es un plan, a priori, para hacer con niños; de hecho, en muchos hoteles tienen spa y directamente les prohíben la entrada. Pero siempre hay un lugar que rompe las habituales reglas y en Asturias, por ejemplo, sucede en el Hotel Balneario de Las Caldas, en Oviedo (no a cualquier hora, el acceso a niños está restringido según la web). Aunque seguramente habrá alguno más que deje entrar a los enanos.

Esto de sacar bañadores en noviembre me resulta algo extraño, aunque deberíamos apuntar a Alfonso a natación este invierno.

planes niños piscina balneario

Os podéis hacer una idea de la emoción que le entró a Alfonso al saber que íbamos a la piscina. Tanta, que estuvo probándose todos los gorros a ver cuál le iba bien.

De entrada, tenéis que haceros a la idea de que los padres vais a hacer de todo menos relajaros; eso sí, cuando uno va con niños a cualquier lado ya parte de esta premisa. Disfrutar sí, relajarse no. Y si no, ya os digo que estaréis más tranquilos en casa.

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Alfonso y Rafa con los abuelos.

El caso es que a los críos es un plan que les gusta, y mucho. Alfonso lo pasó como los indios, Rafa tardó un poco en meterse en el asunto pero después encontró un  sitio donde chapotear y tuvimos que sacarle de allí entre llantos. Pero es que, además de disfrutar, hay algo en el agua que les deja completamente agotados así que después duermen como angelitos. Además, hicimos noche en el hotel y es que, en realidad, este plan no lo organizamos nosotros si no mis padres para celebrar en familia su aniversario de boda.

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Mis padres, hace 32 años. Me hace gracia ver estas fotos, supongo que la misma que, dentro de unos años, les hará a mis hijos ver las nuestras.

El domingo, después del desayuno buffet que nos ha hecho engordar no sé cuantos kilos a cada miembro de mi familia (nos pierde el dulce), dimos un paseo por el pueblecito de Las Caldas, donde se respiraba mucha tranquilidad, bastante más que en el balneario.

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Foto de familia.

Resumiendo, es un plan totalmente recomendable y sales de la habitual rutina. Eso sí, hay que estar pendientes de los horarios para saber cuándo pueden entrar los niños, que pagan tarifas reducidas. Es otra de esas cosas que podéis hacer de vez en cuando, ya que no es gratis 😉

Por cierto, seguimos con el sorteo a través de Facebook de dos sesiones de fotos en el estudio de Carlos Quirós en Oviedo. He visto que habéis compartido la foto para participar más de 40 personas, aunque algunas no sabemos quiénes sois porque no lo habéis hecho de forma pública. Y algunos tampoco os habéis hecho seguidores de las dos páginas: Caliphotography y No soy una drama mamá. El domingo a las 11 de la noche habíais hecho las tres cosas:

1.Nuria Fernández

2.Raquel Serrano Ferrero

3.Estela Vega Suárez

4.Tatiana Monteserín Menéndez

5. Paula del Campo Pastor

6. Azucena Fernández Fernández

7. Penélope Fernández Riesgo

8. Patricia Covian

9. Ana Rodríguez

Tenéis hasta el jueves (incluido) para participar y para revisar vuestra participación. ¡Suerte!

Exprimiendo el verano

Formo parte de ese amplio grupo de seres humanos que se entristece cuando acaba el verano. Por eso, me resisto y no doy por concluida la temporada de playa o piscina hasta octubre; recuerdo que hace dos años estaba en la playa el día de la Virgen del Pilar.

Es evidente que me gusta la playa y el sol, creo que ha quedado sobradamente demostrado en este blog. Pero además, desde que soy madre, intento estar al aire libre el mayor tiempo posible. El invierno pasado era la primera en llegar al parque y la última en irme, de ahí que llegara a casa con los pies congelados en más de una ocasión. Sólo de pensarlo, me entran escalofríos.

Así que, por suerte, hemos disfrutado de un fin de semana de lo más veraniego para despedir la estación (que no la piscina y la playa) y hemos estado en casa lo justo, es decir, para cenar y dormir. Además, los niños se lo pasan de miedo en la playa, sobre todo en los charcos, cuando está la marea baja.

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Mañana de domingo en la playa de Estaño.

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Amor de hermanos.

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Domingo en casa de mis padres. Cuna de viaje a modo de corralito, a Alfonso le encanta meterse cuando está su hermano.

Así que he decidido que voy a aprovechar cada rayo de sol de lo que resta de mes y, si se tercia, del próximo. Además, como Alfonso aún no tiene cole por la tardes, esta semana apuraremos la piscina al máximo.Todavía nos quedan unos días de temperaturas totalmente veraniegas así que ¡a disfrutarlos!