Lo bueno, o lo malo, de no tener amigas cercanas que estén embarazadas o hayan dado a luz cuando esperas tu primer hijo es que hay cosas que te pillan por sorpresa. Y digo que es positivo y negativo a la vez porque, por un lado, nadie te atosiga con comentarios como «ya verás cuando…». Y por el otro, nadie te ha advertido de algunas cosas que suelen suceder. En cualquier caso, justo hoy no voy a hablaros de una sorpresa negativa. Sencillamente, de algo que a mí me llamó la atención como primeriza.
No recuerdo muy bien en qué semana de la gestación me sucedió; calculo que estaría de seis meses cuando, de repente, noté en mi panza un movimiento constante y rítmico, como pequeños brincos del bebé pero siempre con un mismo compás. ¡Pero si esto parece hipo!, pensé. Y enseguida entré en Internet (mala costumbre consultar ciertas cosas pero tampoco es cuestión de ir corriendo al gine a contarle la batalla) y efectivamente: ¡el feto tiene hipo!. Llamadme ignorante pero yo, hasta ese momento no tenía ni idea.
A partir de aquel día, aquello fue constante en Alfonso. Todos los días, incluso varias veces, le sentía. Es más, supe que se había colocado boca abajo porque pasé de sentir el hipo en la parte superior de la barriga a la inferior. Y por supuesto, no sabéis la de veces que invitaba a amigas o familiares a tocar mi tripa para que lo notasen, a mí me parecía alucinante. Con Rafa lo sentí algunas veces, pero ni mucho menos a diario. Y en este tercer embarazo, apenas lo he notado cuatro o cinco veces, pero la última fue hace una semana y me pareció que la posición del peque había cambiado. Efectivamente, en la última revisión me han dicho que está colocadito hacia abajo (yuhuuuu, espero que no le dé por cambiar)
En cualquier caso, el hipo fetal es bueno ya que el diafragma del bebé se ejercita. Y vosotras, ¿sabíais antes de estar embarazadas que el feto tiene hipo?, ¿qué sensación os producía?
























