Alguien debería reconsiderar que el mes fuerte del verano fuese septiembre y que los peques acabasen el cole en julio y empezasen el curso en octubre. No falla, año tras año, acaba agosto y llega al norte nuestro particular verano. Y yo feliz de que haya menos turistas y las playas empiecen a vaciarse porque seguiremos apurando hasta el último día de sol al aire libre, con el mar de fondo, donde los niños se llenan de arena, se caen, se empapan, se ensucian… y a los padres nos da igual.
Y en nuestras habituales salidas de fin de semana, este sábado descubrimos una playa que, además de ser un espectáculo, para los niños es comodísima. Salimos de casa con la única idea en mente de pisar arena pero sin un destino fijo y, al final, llegamos al Arenal de Morís, en Caravia. Yo había oído que era un sitio precioso pero, por distintas razones, nunca habíamos estado, y eso que sólo está a 35 minutos de Gijón. Quizás es porque en Asturias hay otras doscientas playas, y aún así, nos quedan por conocer tres cuartas partes 😉



Y hoy es festivo en Asturias, es el día de la Virgen de Covadonga y haremos algún plan, aún sin decidir. Y mañana Rafa empieza la guardería y Alfonso vuelve al cole el jueves, así que nos espera una semana intensa. ¿Seguís apurando y haciendo planes de verano aunque toque volver a la rutina entre semana?
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