Etiqueta: cumpleaños

  • Carta a mi hija pequeña

    Carta a mi hija pequeña

    Sólo faltaba tu carta, Aurora, en este diario de maternidad que comencé a escribir hace ya casi 7 años. Sigo aprendiendo en este camino que es ser madre. Cada hijo trae nuevas enseñanzas y contigo he descubierto también cosas que desconocía. Con cada uno de vosotros sigo creciendo; tenéis muchas vivencias en común, mucho tiempo compartido, misma sangre pero cada uno es único y he entendido que no hay una única forma de ser madre sino una forma de ser madre para cada hijo. Sí, tú también me estás enseñando muchas cosas.

    Foto de Ladrona de momentos

    Ser la pequeña de la casa te favorece y lo sabes. Tres hermanos pendientes de ti, que ceden, que cuidan de ti. Uno de ellos que te trata de tú a tú y te está haciendo fuerte como una roca. Los pequeños sois muy afortunados, sois más libres para hacer cosas porque los padres nos preocupamos menos. Sois supervivientes. Y en todo vais más rápido, no imaginaba yo semejante nivel de aprendizaje por tu parte. Pero supongo que es normal, muchos maestros a los que observar.

    Eres igual de especial que todos tus hermanos, sois todos tan importantes para mí, ¡qué hijo no lo es para sus padres! Pero tú tenías una misión muy particular. Realmente no sé si tenías esa tarea pero siento que fue así, siento que venías para sanar heridas y lo has hecho de una forma tan bonita. Has llenado de luz una casa que se había quedado en penumbra. Una casa donde se había instalado la pena, una familia que se iba levantando poco a poco porque somos una piña pero con una madre que se había quedado con un roto enorme en el corazón y que has conseguido reconstruir. Algún día te contaré y leerás todo el dolor que hubo en mí por dejar volar a tu hermana. Y entenderás lo que significó tu llegada.

    Foto de Ladrona de momentos

    Aquel 7 de diciembre de 2018 te oí llorar, vi tus ojos abiertos y te abracé dando gracias porque estabas ahí. Dando gracias por descubrir que tenía otra niña en mis brazos y esta vez te quedabas a mi lado. Respirando por fin sabiendo que todo estaba bien, que ya estábamos juntas. Este año a tu lado ha sido intenso y maravilloso a la vez; ya se descubre en ti una fuerte personalidad, como la de tu hermano Gabriel, una alegría por la vida que has heredado de unas cuantas personas de la familia y un desparpajo que estamos ya temblando por lo que pueda venir.

    Feliz primer cumpleaños, pequeña Aurora. ¡Sigue llenando de vida esta casa!

     

  • Cumplir 2 años, ¿la mejor edad?

    Hoy hace dos años que llegó al mundo Rafa, en un parto muy rápido y sin epidural, esto último no porque yo quisiera, sabéis que soy fan de esta analgesia 😉 La llegada del segundo hijo no transforma tu vida de la misma manera que lo hace el nacimiento del primero, pero las sensaciones son iguales: mismo amor, mismo deseo, mismas emociones… Porque lo bueno que tiene el amor a los hijos es que se multiplica. Eso sí, el tiempo del que dispones es el mismo y tienes que hacerte cargo de dos, por tanto, se divide la atención a cada uno de ellos.

    Una de sus primeras fotos juntos, cuando precisamente Alfonso acababa de cumplir la edad que hoy cumple Rafa.
    Una de sus primeras fotos juntos, cuando precisamente Alfonso acababa de cumplir la edad que hoy cumple Rafa.

    Y aprovechando que mi gordi cumple hoy dos años, he de confesar que es una edad que me vuelve loca. ¡Y mira que soy de las que pierde el sentido por un recién nacido, muero por ellos! Cada etapa tiene sus cosas maravillosas, y hasta la salida del primer diente se convierte en un acontecimiento, porque para las madres todo lo rodea a nuestros peques, nos hace babear... Pero, ¿qué les hace especiales a los dos años? Para mí, sin duda, que son bebés grandes. Eso les hace tener una gracia y desparpajo tremendos. Están en ese punto medio de «soy bebé pero ya hago muchas cosas a mi aire». Y me parece tremendamente divertido.

    Su primer cumpleaños

    Se comunican con nosotros mediante el lenguaje pero oye, una jerga muy a su manera… Y claro ¿cómo no te vas reír cuando te espetan frases enteras sin ningún artículo? «Quero come patata» mientras ya se está abalanzando sobre ellas; «sube silla» (súbeme a la silla) mientras lo ves con su cara de esfuerzo trepar al asiento o trona. Es una especie de «necesito ayuda pero ya puedo yo» y ¿qué queréis que os diga? ¡Me encantan! Cierto es que, los avances del primero con respecto al segundo hijo suelen ser bastante espectaculares. El segundo, a los dos años, tiene más picardía, más carácter, más desparpajo y, por supuesto, más morro… del que tenía el mayor a esa edad. Pero recuerdo también que Alfonso, al cumplir los dos años, tenía ese trazo de bebé grande aunque con más dosis de tranquilidad que Rafa, eso es innegable.

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    Y aunque Rafa hable ya muy bien, cuando termine su segundo año de vida, tendrá conversaciones completas, dejará la guardería y empezará el cole, su capacidad para razonar irá a más y eso le hará ser más «niño»… Así que me toca disfrutar de la última etapa del bebé grandote (nunca mejor dicho, 14 kilos lo avalan) que tengo en casa aunque dentro de un mes entre un bebé-bebé por la puerta, ¡que Dios me pille confesada! ¿Cuál es la edad que más habéis disfrutado de los peques? ¡¡Felicidades Rafa por multiplicar mi felicidad!

  • Tarta de galletas con forma de tren

    Muchas me habéis pedido la receta de la tarta que le hice a Alfonso en su fiesta de cumpleaños así que, allá voy. Es cierto que la fórmula básica de una tarta de galletas la puse en el blog hace ya más de un año pero, en esta ocasión, lo hago con los detalles para la versión infantil. Dicho esto, servidora y la cocina no son una buena conjunción; a mí, comer me gusta, cocinar nada. Pero no os voy a engañar, esta tarta es muy fácil de hacer y está riquísima.

    Y como es muy sencilla de hacer, es posible que tengáis todos los ingredientes en casa: galletas cuadradas tipo Tosta Rica, tableta de chocolate para postres, azúcar, mantequilla, huevo y leche. Y después, las gominolas que queráis poner a los «vagones del tren» y galletas tipo «Filipinos». Nada más.

    1- Fundir el chocolate; yo le echo un poquito de leche.

    2- Mientras se derrite, batid en un bol el huevo y mezclad con 3 ó 4 cucharadas grandes de azúcar y con otras tantas de mantequilla. Batid bien la mezcla.

    3- Lo siguiente es mezclar el “mejunje” de huevo, mantequilla y azúcar con el chocolate fundido.

    4- Ponemos leche en un plato hondo y vamos mojando en ella las galletas. Después de bañarlas en leche unos segundos, las metemos en el potingue de chocolate y las vamos colocando pegadas una a otra en la fuente o bandeja donde vayamos a presentar la tarta. Para mí, esta es la parte más difícil. Hay que evitar que las galletas se empapen mucho en la leche porque se quedan blandas y se deshacen. El aspecto en este momento no es muy bueno.

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    5- Vamos colocando las galletas en la bandeja en la disposición que queramos y la cantidad de galletas que apetezca (depende de cuántas personas vayan a comer). Después, se utiliza el chocolate sobrante, que será bastante, para cubrir la tarta.

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    En el primer bloque (locomotora) tendréis que poner otro bloque encima de galletas. Esto es lo que más me costó 😉

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    6- Y ahora llega lo mejor, «cargar» o decorar los vagones con lo que más os apetezca (lacasitos, gominolas, regalices…) y poner las ruedas al tren.

    Mi tarta de galletas y chocolate, un clásico en mi vida ;-) , en forma de tren.

    El resultado es una tarta muy resultona y visual pero a la vez clásica. No es tan esponjosa como una con bizcocho pero, para mí, está mucho más rica. ¡A ver si alguna se anima a hacerla!

  • Cumpleaños infantiles o cómo acabar KO

    Cumpleaños infantiles o cómo acabar KO

    Ya sabéis que normalmente publico posts todos los lunes, normalmente los preparo ya el domingo por la noche pero, en esta ocasión, fue imposible. Hice mis intentos sentándome frente al ordenador e, incluso, llegué a descargar las fotos de la cámara pero mis ojos se cerraban y además ando con un trancazo de narices, así que no descanso por las noches. Y un fin de semana de eventos varios, con la traca final de la celebración del cumple de Alfonso con sus amigos, acabó dejándome exhausta.

    Con el tiempo tuvimos una suerte tremenda, ni una gota de lluvia en los dos eventos. Mañana os cuento lo del Bautizo de mi sobrino.     

    Al final, por poco que te compliques, siempre hay unas cuantas cosas de las que estar pendiente. Fijaos si no nos enredamos, que no dedicamos ni medio minuto al tema decoración; lo sé, soy dejada para esas cosas, también porque los niños de estas edades, más que las niñas, no lo valoran mucho. Y tampoco nos liamos a cocinar, intuimos que la barbacoa podía triunfar e hicimos mini hamburguesas y perritos calientes. Lo único a lo que dediqué tiempo fue a hacer una tarta con forma de tren y a preparar las bolsas de gominolas. Así que por la mañana no pasé más de hora y media en la cocina.

    Mi tarta de galletas y chocolate, un clásico en mi vida ;-) , en forma de tren.
    Mi tarta de galletas y chocolate, un clásico en mi vida 😉 , en forma de tren.

    Eso sí, antes del evento no me dí cuenta de que el tener el jardín amplio con varias zonas donde poder jugar, me iba a hacer correr de vez en cuando y acabar con las piernas agotadas. Os pongo en situación: mi madre y dos de sus hermanas (mis tías) comparten jardín, por lo que la parcela es grande. Una de ellas tiene todavía niños pequeños (vamos, mis primos) y cerca de su casa hay una cama elástica. Pues ahí se iban grupos de niños a ratos, algunos obviamente necesitaban ayuda para ponerse los zapatos unas vez que terminaban con los saltos. Y al lado estaba el ping-pong, lo mismo les daba jugar con una pala de playa que con una raqueta de tenis, eso sí, bronca asegurada porque ya sabéis que todos quieren jugar a la vez.

    Luego estaba la zona de una antigua cancha de tenis que ya no tiene ni red pero en la que pusimos una portería. Ésa parte la controlaba mi hermano Miguel y a los niños pudimos retenerles ahí un buen rato. Mientras tanto, una amiga mía entretenía a las niñas haciendo pulseras en la zona del garaje, que ya os dije que es más bien como una sala de juegos porque mi padre tiene allí de todo, así que también aparecían los niños por allí de vez en cuando a desmontar algo.

    Después estaba la zona de la merienda, de la que Rafa se movía lo justo y cada poco había algún niño pidiendo bebida. Y además de controlar tres «territorios», ves que algunos cogen la bici o la moto del garaje y se tiran por alguna cuesta, previa discusión o manotazo entre ellos por ver de quién era el turno. Y yo iba traslandándome de sector en sector porque eso de no tenerlos concentrados a todos es un mismo espacio era algo parecido a la guerra. No me senté desde las 4 de la tarde hasta las 9 de la noche ni tres segundos. Obviamente, en días así olvidas que tienes un bombo, pero literalmente. Y todo esto con ayuda de más adultos, sino se me hubiera ido de las manos.

    Las niñas haciendo pulseras eran minoría, 4 féminas frente a 10 varones. Un abismo entre ellos y ellas. Y si se cansaban del fútbol, no tenían problema en coger cualquier artilugio o juguete que encontraban por ahí. ¡Ah, bueno! que cuando te descuidas, están haciendo labores de jardinería; si no fuera porque el rastrillo es un peligro y todos lo querían, a más de uno le hubiese dejado recoger semejante cantidad de hojas 😉

    Yo ya me veo juntando los cumples de mis hijos en unos años, que para algo son los dos de octubre. Esto es para hacer una vez al año, ¡qué barbaridad! ¿De dónde demonios sacan tanta energía? Eso sí, Alfonso feliz, tanto como agitado, que una cosa no quita la otra. Al final, a estas edades, es complicado organizar juegos como el pañuelo. Les llevas a un sitio que no conocen y claro, es mucho más entretenido indagar y probar todo lo que cae en sus manos. Dedidme que a partir de los 6-7 años ya se les puede controlar 😉

    Os podéis imaginar que, aunque el regalo de los amigos sea comunitario, luego están los de los abuelos, el padrino, algunas amigas mías… porque en la foto faltan algunos. Lo que está claro es que de fútbol y coches no me libro en la vida 😉 Las botas y su primera equipación del Sporting con guantes de portero (ahora le da por esa posición,jaja) son lo más.
  • Sorteo por nuestro primer aniversario

    A finales de este mes de febrero, No soy una drama mamá cumple su primer año, ¿quién me lo iba a decir? Nunca imaginé que podría estar tanto tiempo contando las aventuras y desventuras de mis churumbeles, así como mi visión «descomplicada», que no agotadora, de la maternidad.

    Más de 115.000 visitas, nuestra inclusión en el ránking de los 10 mejores blogs de maternidad del diario 20 minutos, un puesto 24 en Madresfera, donde hay más de 1300 blogs, más de 600 seguidores en Facebook y, sobre todo, vuestros comentarios siempre tan cariñosos agradeciendo las historias que cuento en este rincón… en fin, no puedo estar más contenta con este blog.

    Así que para celebrarlo, este mes tendremos dos sorteos especiales. Hoy empezamos con el de tutete.com, que ya me imagino que conoceréis de sobra porque son líderes en el mercado de los chupetes personalizados aunque también tienen más de 2500 productos de diseño.

    Un ya famoso bebé con su chupete personalizado de Tutete.com (Martín, hijo de Sara Carbonero e Iker Casillas)

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    Alfonso hace ya un tiempo con su chupete. Menos famoso pero sin nada que envidiar al peque de Carbonero y Casillas 😉

    Así que, desde hoy 11 de febrero y hasta el día 18 de este mes incluido, podéis participar en el sorteo de un pack de chupetes personalizados de Tutete.com con el texto y colores que queráis, así como el tamaño y el material de la tetina. Para ello, tenéis que:

    1. Dejar un comentario en este post del blog.

    2. Ser fans de nuestra página en Facebook, aquí.

    3. Una vez que estais en Facebook, compartid el enlace de nuestro sorteo de forma pública. Es lo primero que aparece en nuestro muro, así que es fácil.

    Gracias a todos por pasar por este rincón todos estos meses. Espero seguir a la altura durante mucho tiempo. Y espero que Alfonso y Rafa me den muchos días memorables.

  • Cuando llega el segundo hijo

    Hace unas semanas, a raíz del cumpleaños de Alfonso, os contaba cómo se transforma la vida al ser madre de tu primer hijo. Ayer celebramos que hace un año Rafa llegó a este mundo. Cuando nace el segundo retoño, las cosas cambian… pero no demasiado. Lo que ocurre, básicamente, es que la logística se “complica” con cada hijo que sumas, sobre todo cuando son seguidos.

    parto segundo hijo

    Rafa llegó el 22/10/12 tras un parto veloz y sin epidural.

    De repente, te encuentras con dos tamaños distintos de pañales en el cambiador y cuando te das cuenta le estás poniendo al pequeño el pañal de la talla 5, el cual sirve para envolverle casi por completo… Y ya no os quiero ni contar ese momento en que le estoy dando el plátano a Alfonso y, sin querer, se lo meto al pobre Rafa en la boca cuando ni tiene dientes ni edad (tendría 3 meses por entonces) para comer tal alimento.

    Olvídate de un largo paseo con los dos, a no ser que tengas silla gemelar, lo cual no suele ocurrir porque ya te has gastado el dineral de turno en la primera silla. Así que los paseos largos te los reservas para cuando vas con tu marido o acompañante.

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    Empujar de casi 30 kilos de niños es mortal.

    El momento de los baños y las cenas es de locos. Hasta que el peque no tiene varios meses, se bañan por separado. Un miembro de la pareja (en nuestro caso, mi marido) se arrodilla en el suelo y el otro le pasa al primer niño ya desvestido. Cuando va a salir el primero, el segundo ya está también sin ropa. Coge a uno, mete al otro. Y además, en ese espacio de tiempo, has tenido que preparar la cena porque si no se ponen como fieras… Y cuando ya se bañan juntos, lo más probable es que tengas que acabar pasando la fregona.

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    Ahora me doy cuenta de que Alfonso aún era un bebé grande cuando nació Rafa.

    Esto, y mucho más en lo que a los padres se refiere pero, ¿qué pasa con los segundos? El segundo hijo es ese pobres niño olvidado (¡madre mía, no me quiero imaginar el día que tengamos el tercero!) al que enseguida pasas a su propia habitación y al que ya no acunas para que se duerma, aprende a hacerlo sólo.

    El segundo es aquel niño cuyo álbum de fotos está plagado de imágenes de su hermano. Es el que tiene que sufrir las “caricias salvajes” del mayor. Por supuesto, si son del mismo sexo, el segundo hijo no estrena ropa, ¡y ya ni os cuento si nacieron el mismo mes! Además, el segundo nunca decide a qué se juega ni cuándo ni dónde.

    SAM_8681Estos son los «abrazos» de Alfonso a Rafa, casi al borde de la asfixia.

    SAM_7726El que ordena y manda, siempre el mayor.

    Pero ser el segundo también tiene algunas cosas buenas. Tienes a alguien que esté dispuesto a montar un show en cualquier momento para que te rías a carcajadas. Y por supuesto, ya puedes hacer una gamberrada de las gordas porque el mayor siempre va a tener la culpa.

    Si el mayor baila, el pequeño hace lo mismo.

    Cuando tienes varios niños, no te queda más remedio que dividir tu tiempo… pero lo más increíble es que el amor se multiplica. Con tu primer hijo crees que nunca podrás querer a nadie de semejante manera…hasta que llega el segundo. Ahí te das cuenta de que el amor no tiene límites.

    Y como siempre, la celebración del primer cumpleaños es una fiesta para todos, menos para el protagonista, que no se entera de nada y que, si tiene un hermano mayor, los juguetes ni los «huele».

    hermanos seguidosEsta vez celebramos el cumple entre semana porque el próximo fin de semana tenemos evento.

    primer cumpleañosY una vez más, lo celebramos en familia.

    Alfonso adueñándose de los juguetes de Rafa.

    SAM_8802Por cierto, la próxima semana pondré la receta de la tarta de galletas que siempre hago, porque es el único postre que sé hacer 😉

  • Excursión+cumpleaños= agotada

    Este ha sido uno de esos fines de semana que acabas completamente agotada, en los que deseas meter a los niños en la cama (y cuna) y echarte a dormir durante horas, muchas. En realidad, esa sensación es muy frecuente en las madres, lo que ocurre es que nuestro cuerpo se ha acostumbrado a tal ritmo, que ya ni sentimos ni padecemos. Pero todo hay que decirlo, lo hacemos con mucho gusto.

    Lo cierto es que el sábado no se puede decir que fuese un día duro. Mi marido y yo decidimos que, ahora que ya cerramos la temporada de playa y piscina, los días que no llueva recorreremos Asturias con los niños. Y nuestro primer destino de este otoño ha sido Ribadesella, una localidad costera preciosa y donde se come de maravilla, como en casi toda Asturias.

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    Uno ya no puede pedirles que estén tranquilos durante postres y cafés, así que Peppa Pig en el móvil de mi marido y Cantajuegos en el mío.
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    niños asturias

    niños asturias

    Y el domingo teníamos pendiente la celebración del cumpleaños de Alfonso. Mi marido se tuvo que ir a Zaragoza por motivos familiares y me tocó a mí lidiar con los dos gordos. Y eso que de la merienda se encargó mi madre y los invitados eran pocos, vamos, sólo familia.

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    Regalos y más regalos, los niños tienen de todo hoy en día.

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    Soplando la vela, bueno, intentándolo.Un gran regalo. Algún día escribiré un post sobre los juguetes más prácticos.

    Y es que hay días en que todo se junta; que si Rafa se despierta de la siesta a los diez minutos y tengo que turnarme con mi hermano para comer, y además tengo que hacerlo a la velocidad de un obús. Que si Alfonso se enrabieta porque no quiere irse de casa de mis padres y después del berrinche se queda sopa en el coche (el adiós a la siesta, posible causa de nuestra crisis) Y tengo que subir a casa dos niños (uno dormido y otro que aún no camina), una sillita y tres bolsas llenas de regalos. Y darles de cenar y bañarles, con accidente “nuclear” en la bañera incluido, ya me entendéis… nunca pasa, hasta que estás sola. Pues todo eso.

  • El día que cambió mi vida

    Es posible que tu vida haya cambiado cuando decidiste irte a vivir a otra ciudad, o cuando dejaste una empresa en la que llevabas muchos años para irte a otra. Lo más seguro es que tú hayas cambiado al conocer a tu media naranja, o al dejarla que se fuera. Todo eso, y algunas cosas más, cambian tu vida. Sin embargo, sólo hay una que la transforma: ser madre.

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    Anoche juntos. Aunque estamos en crisis, en el fondo nos queremos.

    Ayer no celebré el tercer cumpleaños de mi hijo, ayer festejé que hace tres años mi vida dio un giro. Porque creo firmemente que traer un hijo al mundo es casi lo único que cambia tu forma de pensar y da un nuevo orden a tu existencia. Primero él, luego yo.

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    La llegada de esta cosita, tras un parto fácil y con epidural, el 01/10/10 lo cambió todo. 

    Y después de ponerme tan trascendental, me centro en el día de ayer. Tercer cumpleaños de Alfonso y primer día que comía en el cole y tenía clase hasta las cinco de la tarde, mal asunto. ¿La parte positiva? que tenían una fiesta de bienvenida de inicio de curso. Desde luego, en este país lo celebramos todo. Así que fue día de gusanitos y patatitas en el cole, no está mal para celebrar el cumple.

    Y por la tarde, en vez de celebrarlo como buenos padres, fuimos a la fiesta de primer cumpleaños de la hija de una de mis amigas, ¡casualidades de la vida! Obviamente, yo llevé una tarta para Alfonso con su vela. Lo cierto es que nosotros dejamos para el fin de semana las fiestas de cumpleaños y las celebramos en familia (no por mucho tiempo, enseguida tocará invitar a los compañeros de colegio), aunque como mi madre y mis tías viven en la misma finca (que no casa) pues esos festejos incluyen primos y demás. Así que este sábado o domingo ya tenemos plan.

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    Su primer cumple, después de un día de playa a 30 grados.

    El caso es que ayer recordé el primer cumple de Alfonso. Los padres nos empeñamos en hacerlo a lo grande por aquello de que es la primera vez y el primer hijo, pero ellos no se empapan de nada. Y solemos hacer regalos innecesarios o inadecuados para su edad. Véase la siguiente foto.

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    Aún no caminaba y su padre le compró semejante armatoste. Os aseguro que a Rafa, dentro de tres semanas, no le haremos un regalo de esta magnitud. Los segundos es lo que tienen, no me quiero imaginar lo que puede pasar con terceros hijos.

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    Mucho más práctico, y acorde a su edad, el regalo de la abuela.

    Y no quiero ya ni mencionar las celebraciones que se ven por la red… que si catering, que si servicio de decoración… ¿Dónde quedan los tradicionales sándwiches y gusanitos y los globos pegados en la pared? Sólo son niños, no necesitan tantas cosas materiales.

  • La dificultad de criar niños en el norte

    Ya sé que el titular habrá dejado de piedra a más de una pero estoy segura de que la mayoría de vosotras acabaréis de leer el texto y me daréis la razón. Eso sí, no os enfadéis con el post de hoy las mamás que vivís pasado el Negrón (un famoso túnel de más de cuatro kilómetros que separa Asturias de la Meseta) pero tengo la sensación de que criar niños aquí tiene un extra de complicación. Y hago extensible esta dificultad a todo el norte de España.

    Me explico. Me levanto el sábado a las 9 y media de la mañana y ¡sorpresa!, tenemos un solazo impresionante. Así que decidimos que hay que ir a la playa, pero tiene que ser por la mañana. ¿Y por qué? Pues porque la “mujer del tiempo de la televisión” ha dicho que por la tarde vienen nubes aunque ya lo sabía sin que lo dijese esta señora. Cuando vives en el norte, dedicas varios minutos al día a mirar en internet varias webs de meteorología, y digo varias porque crees que la primera que has mirado está equivocada e insistes en ver más por si alguna te da una alegría.

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    Los niños tenían el bañador puesto cuando miré por la ventana y me encontré con las dichosas nubes. Y se acabó, hay que cambiar el plan y, por supuesto, la ropa. Como estamos a 20 grados decidí que ya estaba bien de jerséis y calcetines, así que piernas al aire. Y a pasear y a tomar el aperitivo. Por la tarde, llegó la lluvia pero ya me negué a cambiar de ropa a los niños otra vez.

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    Paseo por Gijón y ropa de verano.

    Ayer domingo la temperatura bajó 5 grados con respecto al sábado, así que nos olvidamos de airear la pierna. Además, el plan que teníamos era celebrar el cumpleaños de mi prima Inés, de 11 años, con una barbacoa. Como amenazaba lluvia, mi tía tenía que tener un plan B para más de 25 niños. Y así estamos siempre, mirando al cielo y rogando que no se ponga a llover para que no se nos estropeen los planes. Y esto, aunque no lo creáis algunas, supone cierto agotamiento mental. Lo que pasa que ya estamos acostumbradas.

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    No hizo falta plan B y pudieron jugar al fútbol, al pañuelo…

    A mí cuando dicen en la televisión que bajan las temperaturas y que es una gran noticia pienso que están de coña. Claro, si vives en Sevilla o Valencia pasas de los treinta y muchos grados a los veintitantos, así que eso no te hace variar tus planes de comer al aire libre, de playa, de excursión… Pero en el norte, pasamos a los 15 grados y a los críos ya no puedes ponerles bermudas, y como llueve, no puedes ni ir a la playa ni al parque ni a ningún sitio al que no hayas ido ya después de todo el invierno. Así que invito a las madres que viváis en sitios soleados y calurosos a que nos intentéis convencer de que allí la vida es más complicada. Ya os digo que os tendréis que esforzar 😉

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