Es curioso, la única Navidad que pasé fuera de Gijón antes de casarme fue en Zaragoza. Era 1992 y yo tenía 10 años. Aquel verano había fallecido mi tío y mis abuelos no querían pasar sus navidades más tristes como siempre ni donde siempre porque la ausencia de su hijo en esas fechas era demasiado dolorosa. Así que nos fuimos todos con ellos a pasar el fin de año a Zaragoza, donde vivía una de mis tías, para cambiar de aires. Las casualidades de la vida han hecho que, desde hace 6 años, yo pase una parte de estas fechas en la capital aragonesa; nunca lo hubiera imaginado entonces.
Una de las cosas que más me llamó la atención de niña fue el frío que hacía. Y en eso, nada ha cambiado. Su clima es duro, al menos para mí. Pero no me voy a detener a contaros cómo es la ciudad ni tampoco puedo hablaros de excursiones por la zona ya que, cuando vamos, tenemos muchos compromisos familiares y no nos da la vida para demasiado. Eso sí, si vais por allí en estas fechas con niños, hay un sitio por que el tenéis que pasar y otro por el que quizás no os quede más remedio.
1.Plaza del Pilar: Creo que, sin duda, su mayor reclamo en Navidad es su Belén Gigante de 1000 metros de superficie con 56 figuras de tamaño real. Pero vamos, que hay de todo: noria para niños pequeños, tiovivo, rampa para bajar en trineo, pista de hielo, mercadillo navideño, paseos en ponys, escenarios con actuaciones, talleres… Vamos, que no falta de nada. Si eso, unos graditos más que mis hijos estaban tiesos 😉



2. Puerto Venecia: no, no me he vuelto loca, Zaragoza no tiene mar. Puerto Venecia es el nombre del centro comercial más grande de Europa con más de 200.ooo metros cuadrados. Os soy sincera, el plan de ir a un centro comercial no me emociona nada, pero en éste se encuentra Neverland, un espacio para niños con atracciones que viene muy bien para pasar un rato cuando fuera estás a dos grados. Y aunque os parezca extraño, hay hasta una pequeña montaña rusa y coches de choque siendo un espacio interior. Eso sí, entre la música, las luces y ruidos, sales de allí con la cabeza como un bombo.



Pues señores y señoras, este ya sí que es el último post del año. Tenía dos propósitos para 2015 y uno de ellos era seguir adelante con este blog aunque la pereza (y el sofá) me llamasen cada noche después de cenar. Y no sólo he cumplido sino que este espacio ha crecido tanto, con más de un millón de visitas sólo este año, que he podido «monetizarlo» a través de publicidad y patrocinios, además de darme la oportunidad de escribir para el Blog Oficial de Turismo de Asturias, lo cual es un orgullo y también me permite sacarme unos dinerillos. Mi otro propósito… también lo he cumplido y esta misma tarde termino el año con la promesa, ya os contaré en Facebook e Instagram. ¡Os deseo, de corazón, que tengáis un feliz año!






































































































4. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.



