A menudo me preguntáis cómo encuentro la motivación para correr, sin encontrar excusas en los niños, en el clima, en la falta de tiempo… Si algo he aprendido estos años es que antes precisamente lo que buscaba eran excusas, ahora busco el tiempo donde sea. ¿Cómo se explica si no que sin hijos no hiciera deporte y que empezara a hacerlo después de tener tres niños? Pues por eso mismo, porque buscaba pretextos. No era falta de tiempo, era falta de interés, de motivación. Y eso es precisamente lo que tengo ahora. Si tengo que salir a correr a las diez de la noche, lo hago. Y tengo muchos motivos, algunos los he ido descubriendo estos años.
Ocho de peso para correr o hacer deporte
¿Cómo he conseguido motivarme estos años y qué he aprendido este tiempo sobre todo lo que en el presente y en el futuro puede hacer el deporte por nosotros?
- Te ves mejor físicamente: para qué engañaros, este fue el motivo inicial por el que di el paso. Tres embarazos en cuatro años y la necesidad de recuperar un poco mi cuerpo me animaron. Los resultados no son a corto plazo, tardé unos meses en ver los cambios físicos de correr pero mereció la pena y ahora quiero seguir viéndome bien.
- No haces dietas ni te prohíbes ciertos caprichos en las comidas: esto no quiere decir que uno pueda comer todo lo que quiera o cualquier porquería pero, a mí, hacer deporte me ha permitido no tener que estar pendiente de calorías y poder comer todos los días mi pan y mi dulce, que son mis únicos vicios. Cuanta más masa muscular, más calorías quema tu cuerpo, incluso en reposo. Si no hiciera deporte y quisiera mantener un peso estable, tendría que prescindir de algunas cosas. O mueves el culo o cierras el pico 😉
3. La felicidad posterior: arrancar es jorobado, da pereza, muchísima. Pero cuando ya sabes la recompensa, te lanzas. Correr libera endorfinas, hormonas de la felicidad. ¿Sabéis que muchos médicos ya están recetando hacer deporte frente a la depresión y el estrés? Numerosos estudios científicos orientados a la prevención han demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de padecer depresión. Además, las investigaciones sugieren que cuanto más ejercicio físico se practique, menor será la probabilidad de sufrir este trastorno.
4. Menos dolores de espalda: Pues aunque exista el mito de que el deporte puede ser perjudicial para nuestra espalda, la realidad es totalmente la contraria. Y de esto doy fe, y mi madre también. De tener lumbago un par de veces al año, mi señora madre ha pasado a tenerlo en una sola ocasión en los últimos tres años. Yo misma tengo muchísimos menos dolores de espalda ahora que cuando tenía 18 o 25 años. Obviamente, hay unos deportes mejores en función de la dolencia pero lo que sí es seguro es que el sedentarismo hará que tus músculos estén debilitados y no cumplirán debidamente con su función de sujeción de la columna vertebral.
5. Aumenta la densidad ósea: Esto es algo que está más que demostrado aunque no podamos notarlo a corto ni medio plazo. La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos y que hace que se puedan romper con fragilidad, y se da con más frecuencia entre las mujeres. ¿Que hace el deporte frente a esto?, ¿sabéis que los huesos, al igual que los músculos, son tejidos vivos que responden al ejercicio y se fortalecen? Correr es uno de los ejercicios que más impacto tiene sobre los huesos, lo que favorece su endurecimiento.
6. Evita problemas cardíacos: El corazón es un músculo y, por tanto, ejercitarlo lo hace más fuerte; no necesita esforzarse tanto para cumplir su función. Como en todo, hay que poner cabeza, no todos podemos alcanzar los mismos ritmos ni hacer el mismo esfuerzo. Pero si no sufres ningún problema cardíaco, el ejercicio hará que tu corazón sea más fuerte, más resistente y menos sensible a los efectos del envejecimiento. Y para las personas que sufren alguna enfermedad cardíaca, un ejercicio adaptado y practicado con regularidad puede mejorar sus capacidades. Además, el ejercicio mejora la circulación de la sangre, disminuye la tensión arterial, aumenta los niveles de colesterol buenos y disminuye el malo… Esto previene problemas vasculares, que provocan el 30% de la mortalidad en España.

7. Alarga la vida: esto es muy fuerte pero ya hay varios estudios que demuestran que correr puede alargar nuestra vida 3 años. Dos horas a la semana a cualquier velocidad e intensidad son suficientes para alargar la vida, según asegura el reciente estudio publicado en Progress in Cardiovascular Diseases. ¿Con qué cara te quedas sabiendo esto? Además, los investigadores dicen que el riesgo de muerte prematura disminuye un 40% en los corredores habituales, y que los que empiezan a practicar este deporte pueden reducir en un 25% los ataques al corazón. Casi nada.
8. Mejora el sistema inmunológico: El ejercicio físico moderado realizado de forma habitual, reduce el riesgo de sufrir infecciones si comparamos los datos con las personas sedentarias. Además, a largo plazo, la actividad física también retrasa el envejecimiento del sistema inmunitario.
Como en todo, esto es algo aplicable a la población en general. Luego hay determinados casos en los que la práctica de deporte pueda estar desaconsejada o algunos deportes en concreto sean más o menos idóneos en función de las dolencias particulares. Y luego está el sentido común, no todo el mundo puede correr una maratón, por poner un ejemplo. Pero así, a grandes rasgos, estos son todos los beneficios que trae el deporte a tu vida, ¿no os parecen suficientes como para darle una oportunidad?, ¿no son una gran motivación?

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