Recuerdo mi primera visita a la matrona durante mi primer embarazo. Hablando con ella, una de las cosas que le sorprendió fue que no tuviera ningún miedo ante el parto; me preguntó enseguida si mi madre me había hablado bien de sus alumbramientos y, es curioso, pero era cierto, siempre la recuerdo hablando de ir a dar a luz como si fuera una cosa súper normal. En cierta manera, no deja de ser un proceso natural. En esa conversación con la matrona comprendí que las experiencias de otras personas que están a nuestro alrededor, nos influyen a la hora de sentir nuestras propias vivencias, sobre todo cuando son cosas que aún son desconocidas para nosotras. Y además, un parto no es una experiencia cualquiera, es mucho más.

He vivido los tres embarazos con mucha tranquilidad, y no he tenido el miedo al parto nunca. Y digo miedo, no respeto. Es una de las razones por las que siempre he dicho que no me atrevería a dar a luz en casa o en determinadas clínicas. La mayoría de las veces, las cosas transcurren de forma natural, sin complicaciones pero me siento más segura sabiendo que estoy en un lugar donde cualquier urgencia puede ser resuelta de forma inmediata. En mi tercer parto, todo fue muy bien pero ya conté que la placenta no salía, así que las matronas tuvieron que dejar paso a la ginecóloga, que hasta ese momento no había aparecido, y manualmente tuvo que extraerla. De no conseguirlo de esa manera, hubiera tenido que ir a quirófano. Como veis, no fue una gran complicación, pero lo importante es tener la tranquilidad de que se puede solventar. De ahí, que crea que es importante ir al parto sabiendo que todo va a estar controlado y saldrá bien.
Además, el factor psicológico es fundamental. Lo digo mucho últimamente con aquellos aspectos relacionados con el deporte. El miedo sólo bloquea, no ayuda y puede influir a la hora de que un parto no transcurra de forma natural. Es más, es un factor que repercute de forma negativa en el proceso de dilatación y hace que muchas mujeres acudan con más frecuencia al centro de salud u hospital. No merece la pena, hay que intentar pensar que es algo por lo que todas las mujeres pasamos, que además tenemos la suerte de contar con medios suficientes, que antes no existían y que no existen en muchos países, para resolver complicaciones. Estamos bien atendidas y es un momento único en la vida. Conviene no temerlo. ¿Teníais miedo al parto?
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