No sé si es habitual o no atesorar objetos de nuestra niñez muchos años después; el caso es que me puse un día a hacer orden y «redescubrí» las joyas de mi infancia. Ahora sé que hice bien en guardarlas. Y digo que no sé si es lo habitual porque, de verdad, no tengo ni la más remota idea de cuánta gente puede tener en su casa cosas con las que jugaron siendo pequeños, pero quiero creer que casi todos conservaremos algo, por poco que sea. Y desde luego, ahora que soy madre, sé que hay cuatro cosas que hay que guardar, ya no sólo por el recuerdo, sino porque tus hijos los podrán usar décadas más tarde, ¡y eso sí que hace ilusión!
1.Libros: No conservo muchos de los libros que había en mi casa (Los Cinco, Celia,…). Con la mudanza de mis padres hace pocos años, donamos gran parte de ellos, y los que estaban en mal estado, se tiraron (al contenedor de papel, ¡siempre!). Pero yo me guardo en mi casa varios de los libros con los que más disfruté. Y sé que algunos se volverán a usar.


2. Juegos de mesa: por favor, ¡esto nunca se tira! No se pasan de moda jamás y, a ciencia cierta, sabes que los usarás incluso cuando ya no seas un niño y te dé por reunirte con tu familia o amigos. Aparte de los clásicos como el Parchís, La Oca o el Trivial, yo fui una fan absoluta de Scattergories y del Tabú (ya se veía que era de letras).

3. Una muñeca, coche o similares: No hay nada como encontrarte ese Nenuco, Barriguita, Nancy o Baby Feber que tuviste de niña. Yo cometí el error de darlas cuando mis padres se mudaron de casa hace 5 años, pero tenía tres Nenucos en perfecto estado. Estoy convencida de que, cualquier madre que guarde una, se encontrará con que sus hijas tienen interés por ella. Yo, a cambio, conservo una joya: mi casa de muñecas, ¡creo que era el sueño de cualquier niña en mi época! Y la mía además la hizo mi tío Juan, que murió sin terminarla, y la acabó una amiga de mi madre. En cuanto a los niños, sé que uno de mis hermanos conserva algún coche de su infancia y mi padre siempre me cuenta que ojalá tuviese guardado un tren con el que pasaba los días jugando. También incluyo en este grupo los peluches, ¡aún tengo uno!


4. Cromos: No sé si algún día se volverá a llevar lo de jugar a los cromos, pero yo tengo una colección importante en casa e incluso, jugué en una ocasión con los niños. Y más allá de los cromos de jugar con las palmas de la mano, otro recuerdo que me parece increíble es guardar algunos cromos de los álbumes que un día coleccionamos, incluso el álbum si lo hemos completado. ¿Y qué me decís de encontrarte con los futbolistas de hace 30 años que ahora son entrenadores? ¡Lo más!


Así que ya sabéis, cuando os entre un ataque de ésos de locura para poner orden, recordad que hay cosas que son atemporales y que algún día, vuestros hijos, que ya no serán niños, querrán tener como recuerdo. ¿Conservais cosas de vuestra infancia?, ¿cuál os gustaría recuperar?

Deja una respuesta