Cuando llegas al final del embarazo, es lógico que la gente te pregunte por tu estado. También creo que entra dentro de lo normal, aunque tiene menos sentido, que te pregunten si estás nerviosa por el parto. Y digo que tiene menos sentido porque no deja de ser un proceso fisiológico; vale, no es tan sencillo como ir a evacuar al baño pero pensemos que lo hace la mitad de la población mundial. ¡Ojo! que sabéis de sobra que no soy partidaria de parir en casa a pesar de mi tranquilidad con esto de los alumbramientos, no hay que minusvalorar ningún riesgo y creo que la medicina está para algo. Ahora, muchas me diréis que es mi tercer parto y claro, es normal que esté tan pichi. Pues os voy a ser sincera, estaba más pancha aún antes de dar a luz a Alfonso.
¿Por qué creo que no tengo miedo a los partos? Si en tu familia nadie habla de esa experiencia como algo negativo, con la suerte de que tenemos cierta facilidad para esto de parir (esto de las caderas anchas al final va a ser una suerte), ya tienes un punto a favor. Mi tía es la única que dice que es horrible, pero ha tenido tres hijos, así que no nos la tomamos muy en serio 😉 Otra de las razones por las que creo que no tengo miedo a los partos es porque no pienso en las cosas malas que pueden suceder. Primero, porque al ser un proceso fisiológico, la mente juega un papel importante.
Es como cuando no vas al baño en días, que ya no te lo quitas de la cabeza y hasta que no te dan un medicamento, nada. Y perdón siempre por esta comparación, es por ponerle humor al tema, ya sabéis lo poco que me gusta la seriedad. Vale, tengo claras algunas cosas sobre el parto, como que prefiero que sea vaginal a una cesárea, por ejemplo, o que no me hagan episiotomía. Pero no voy a dar a luz pensando en esas posibilidades, si tiene que pasar porque algo se complica, yo no tendré en mis manos esa elección, ¿para qué preocuparme de antemano?
Es más, mi única preocupación en el segundo parto era evitar el corte, como ya mencioné en algún post. Y como tal, pasé las últimas semanas del embarazo haciendo el masaje perineal y fui convencida de que no me cortarían. Efectivamente, así fue. Y de hecho, voy convencida de que así será nuevamente, ir pensando lo contrario, no me ayuda. Y si pasa, ¿para qué preocuparme por adelantado si voy a tener que sufrirlo? Lo bueno, eso sí, de repetir, es que ya tienes cierta experiencia para minimizar lo negativo. Sé que el Voltarén me sentó de maravilla, pues llevo Voltarén.
Os confieso que mi momento pánico es el de ir al baño después del parto, ¡qué presión! Primero, porque sino, no te dejan comer y claro, yo quería donuts para el cuerpo después de un parto sin epidural. Y segundo, porque el postparto de Alfonso fue de horror, veía las estrellas en ese momento. De todas formas, comprendo que, si te ha tocado un embarazo complicado, o ya has tenido un parto muy malo, vayas con ciertos temores. Pero recordad que cada parto es distinto, no tiene porqué volver a pasar y, además, ya sois más fuertes mentalmente para afrontar ese dolor.
En mi cabeza jamás entró la posibilidad de parir sin epidural; imaginaos mi cara cuando llegué a urgencias andando y me dijeron que estaba de 8 centímetros. En este parto sí quiero epidural pero, al menos, ya tengo en la cabeza la idea de que puede que tampoco llegue a tiempo esta vez y sé que lo voy a afrontar mucho mejor. Espero haber ayudado con este post a algunas que me preguntabais porqué estoy tan tranquila. Bueno chicas, que sepáis que salí de cuentas ayer, manda narices que el tercero sea el único que se retrasa un poco, quizás haya suerte el fin de semana y se anime. ¿Cómo afrontasteis vuestros partos?

Deja una respuesta