Este curso, por primera vez, hemos apuntado a Alfonso a una actividad extraescolar. No lo hicimos en primero de Educación Infantil porque, por un lado, es de los que cumplen el último trimestre del año, por lo que empiezan el curso sin haber cumplido tres años; a estas edades, aún se perciben las diferencias entre los mayores y los pequeños de la clase. Y por otro lado, porque en su colegio tienen jornada partida, es decir, salen por la tarde, no a mediodía; meterle más horas de colegio, aunque fuesen actividades tranquilas, me parecía demasiado.
Este año hemos elegido fútbol, ¿por qué? Pues sencillamente porque lo está deseando con toda su alma. No hay, ahora mismo, nada con lo que disfrute más. Sale del cole y, antes de hablarme de cualquier actividad que ha hecho en clase, me narra alguna jugada o caída en el recreo jugando con la pelota. Se puede pasar diez minutos de reloj contando el envite futbolístico, con pelos y señales. Cualquier objeto en el suelo, independientemente de que su forma sea redonda o cuadrada, es susceptible de puntapié, lo cual me cabrea bastante y tengo que reñirle. Ya os podéis imaginar cuántas cosas relacionadas con el deporte rey pide para su cumpleaños, que es mañana. Lo sé, son básicos estos varones 😉 , pero como decimos en Asturias, «ye lo que hay».
El otro día colgué en IG esta foto de mis hijos metiéndose en medio de un partido en la calle entre niños mayores. No lo pueden evitar.Puede que precisamente por todo esto, algunas penséis que quizás necesite cambiar de aires y que intente llevarle por otros derroteros pero la verdad es que, a esta edad, quiero que disfrute con la actividad que haga. Sé que también son años en los que el aprendizaje es bestial y, por tanto, tendría que aprovechar para apuntarle a inglés o música pero, con seis horas de clase al día, una de ellas siempre es taller de idioma, teatro, manualidades… creo que tiene bastante. En cualquier caso, entiendo perfectamente que otros padres elijáis actividades mucho más «didácticas» que el fútbol.
Además, hemos conseguido apuntarle a natación los sábados. Aunque lo pasa bien en la piscina, esto le va a gustar menos. Lo hago porque el verano que viene, con tres niños menores de cuatro años, necesito que se defienda en el agua. Puedo estar pendiente de todos pero no puedo mirarlos sin parar a los tres a la vez así que… la natación la elegimos por cuestiones de «seguridad», no tanto de entretenimiento. Y vosotras, ¿qué actividades elegís o elegirías para vuestros hijos en Educación Infantil?, ¿preferís deportes o tareas más tranquilas o artísticas?, ¿qué criterios seguís para la elección de una un otra cosa?
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