Etiqueta: niños

  • Bendita infancia

    Bendita infancia

    Cuando eres madre, comienzas a entender ciertas cosas de tu infancia. De alguna manera, mirar a tus hijos es verte de nuevo a ti hace muchos años, con otras perspectivas y otra forma de entender la vida. El otro día, me llegó una foto por whatsapp de Alfonso y sus compañeros de clase; estaban en el autobús e iban de excursión a una granja. Miré la imagen una y otra vez, vi sus caras y ahí estaba reflejada esa misma ilusión que yo sentía de niña con planes así. Sólo el hecho de subirme al autocar con mis amigas ya me parecía lo más. El pasar el día con ellas sin pisar el cole, el librarme del uniforme e ir vestida con unos vaqueros, el comer de bocadillo… con tan poco, era capaz de hacerme la persona más feliz del mundo.

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    Y eso es lo que vi en la cara de mi hijo y en sus nervios ya el día anterior. Hice lo mismo que en su día hacía mi madre: ir a comprar patatitas con él, porque de eso no tenemos habitualmente en casa ni tampoco había en la de mis padres cuando éramos niños. Era algo que sólo se comía en ocasiones especiales y así sucede ahora con mis hijos. Cosas tan simples como ésas se convertían en algo único. Reconozco sentir cierta nostalgia; a día de hoy no necesito cosas fuera de lo común para disfrutar pero esa capacidad de goce se pierde de alguna manera cuando somos adultos. Ya no existe esa espontaneidad que veo en Rafa cuando, de repente, está dibujando y, sin ton ni son, decide coger su disfraz de Spiderman y enfundarse en él.

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    Es increíble pero algo tan sencillo como un colchón sin sábanas les da un juego… Cuando yo veo una cama sin cubierta, lo único que pienso es vaya faena. Cuando ellos se la encuentran sin colcha ni nada, no piensan en nada más que en subirse a ella y dar saltos como si no hubiera un mañana. Esas respuestas que tienen, esas ideas locas, esas capacidad de improvisación, de emocionarse con todo… eso es algo que perdemos. Ojo, que luego tienen lo suyo, ehhhh… Pero hoy, me quedo con esta parte recalcando que, de vez en cuando, es bueno fijarnos en ellos para no olvidar que un día fuimos así.

  • Brechas, fracturas y otros sustos

    Vamos camino de ser expertos en visitas a Urgencias por brechas; nada más y nada menos que tres en cinco años de maternidad. Las que me seguís por Instagram ya sabéis que el último que ha tenido que pasar por el trance de los puntos de sutura ha sido Alfonso, sucedió el jueves pasado. En esta ocasión, no estaba yo delante, ya que fue en el cole mientras jugaba al fútbol, y fue su padre quien pasó por el amargo brete de oírle gritar mientras le cosían; ya os conté en otros posts que en ese momento me vengo a abajo. Pero señores, jugando al fútbol, esto es de lo «mejorcito» que te puede pasar. Cuando me telefonearon del colegio, la llamada se cortó a los pocos segundos, justo antes de que me dijeran lo que había pasado pero oí a alguien de fondo diciendo algo de un niño que se había caído jugando al fútbol.

    Y ahí me salió la vena dramática. Verás cómo se ha roto algo, pensé. Si es que no se puede ponerle tanto fervor a esto del fútbol. Por suerte, no se trataba de una fractura de hueso; y cruzo los dedos para que así sea por mucho tiempo. Mis hijos van camino de parecerse bastante a mis tres hermanos varones, con lo que intuyo que iremos a Urgencias con frecuencia a poner puntos pero igual hasta nos libramos de las escayolas. Hace poco vi en vivo y en directo cómo se rompía el brazo una niña en el parque y es bastante aparatoso. Sé, por un traumatólogo que conozco, que la recuperación es pesada, más que nada porque los niños no paran quietos y tener a un niño inmovilizado es una tarea complicada.

    De todas formas, hay que tomárselo con tranquilidad. Me ha sorprendido leer que nada más y nada menos que el 42% de los niños sufre alguna fractura de hueso a lo largo de su etapa de crecimiento frente al 27% de las niñas. A ver, no me ha sorprendido que pase más en varones que en féminas, sino que sea tan alto el porcentaje. Aún así, la suerte es que los huesos de los peques, lejos de ser frágiles, son más elásticos y, por tanto, los tratamientos suelen ser más simples y asequibles porque los huesos regeneran mejor al estar en crecimiento. ¿Os rompisteis algún hueso de pequeñas?, ¿y vuestros peques?

  • En el Parque de Atracciones de Madrid

    En el Parque de Atracciones de Madrid

    No soy yo muy dada a la queja, pero las cosas hay que decirlas, las buenas y las no tan buenas. No teníamos en mente ir al Parque de Atracciones de Madrid, más que nada porque creíamos que ir al zoo podía ser mejor plan dadas las edades de nuestros niños… hasta que vimos que estarían en el Parque los personajes de la Patrulla Canina (lo que no sabíamos es que al día siguiente, en el centro de Madrid, nos los íbamos a encontrar gratis 😉 ) Así que, blanco y en botella, porque imaginábamos que se morirían de la emoción. Eso sí, no os esperéis gran cosa, ni espectáculo ni baile; están Chase y Marshall para hacerse fotos con los niños pero… obviamente hay cola. Como en todo.

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    Lo que es está claro es que les hizo ilusión.

    Lo sé, nada nuevo bajo el sol pero, ¿realmente hay que hacer esperas de más de una hora? Y para mi sorpresa, y cabreo, todo hay que decirlo, parte de la culpa la tiene una modalidad de entrada que se llama Speedy Pass, que igual ya todas sabéis que existe pero yo no tenía ni idea, en la que pagas más dinero pero no esperas colas. Total, que allí te encuentras, esperando y viendo cómo más de la mitad de los sitios de las atracciones son para aquellos que han pagado más (lógico) mientras las colas en las que tú estás no parecen disminuir nunca. Y señores, esto es un sitio pensado para niños y gente joven en el que cada adulto paga más de 30 euros y cada niño de más de un metro, casi 25 euros. Es decir, una familia de cuatro se planta en más de 100 euros. Por supuesto, si vas una vez en la vida igual te compensa pagar ese plus y evitarte las colas pero.. ¿y si todo el mundo hace lo mismo?

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    Mirad las caras de los niños tras casi una hora de cola.

    Dicho esto, y reconociendo que me parece un planazo, creo que a partir de los 5 años es cuando más lo disfrutan. Alfonso mide 1,20 cm y pudo subirse en todas las atracciones de la zona infantil mientras que Rafa, que mide 1 metro, estaba más limitado y no pudo subirse en ningún tipo de coche (ni de choque ni de circuito) y en todo lo demás lo hizo acompañado. Aún así, subimos en el tren de Ticket y Toc, que es un poco montaña rusa, y el pobre pasó un mal rato mientras el mayor iba partido de la risa, así que os podéis hacer una idea de que un par de años es una diferencia importante para disfrutar poco o mucho del parque de Atracciones. Lo digo porque hay veces que nos apetece llevar a los niños a hacer algunos planes y luego nos damos cuenta de que era pronto. Así que compensa que vayan más creciditos.

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    Sí, no son alucinaciones, son las mochilas (poco útiles pero muy monas) de la Patrulla
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    Circuito de las Tortugas Ninja
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    El Tiovivo es la atracción que nunca falla para los más pequeños
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    Ese momento en que por fin nos subimos al tren.

    En fin, que Alfonso lo pasó como los indios. Mi recomendación es que, si podéis, evitéis ciertas épocas y fechas y así tendréis menos posibilidades de encontrar mucho jaleo y evitaréis tantas colas porque, por mucho que nos moleste, me da que los parques temáticos van a seguir exprimiendo al máximo el tirón y no van a reducir la venta de entradas. ¿Habéis estado ya?

  • Madrid con niños

    Madrid con niños

    No voy a desanimaros yo con este post a la hora de hacer turismo con los peques por grandes ciudades porque, otra cosa no, pero somos de los que pensamos que hay que ver mundo con los niños; cierto es que no deja de ser un plan agotador y que tiene su nivel de estrés. Y eso que, todo hay que decirlo, Madrid no es una ciudad especialmente complicada para ir de paseo con sillitas; me estoy acordando de nuestro viaje con los tres peques a Lisboa, de aquel suelo empedrado con sus cuestas, y eso sí que fue deporte de riesgo. Madrid ofrece muchas posibilidades y yo soy una enamorada de la capital; supongo que, en parte, porque viví y trabajé allí, y tengo buenos recuerdos. Pero claro, no es lo mismo meterse en pleno Sol con tres niños y dos sillitas que hacerlo sola.

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    Alrededores del Mercado de San Miguel; intentar entrar con sillas es tarea ardua…pero es tan bonito.

    Hay que tener en cuenta el nivel de aglomeración en algunos puntos de la ciudad y no te puedes despistar un segundo. Bien, muchas podríais pensar que se pueden evitar ciertos sitios pero hombre, irse de Madrid sin pisar la Plaza Mayor, pues como que no es lo mismo. A mí me encanta, hay mucho ambiente, pero eso incluye unos cuantos personajes de dibujos animados que enseguida van a llamar la atención de los pequeños para luego sacaros unas monedas 😉 Lo digo para que vayáis preparados, sobre todo con los personajes de la Patrulla, que los niños no pueden resistirse.  Y en la zona de la Puerta del Sol, otro tanto de lo mismo.

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    Y aparte de visitar la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, creo que hay otros dos sitios que no debéis perderos. Uno es el Parque del Retiro, al que ene esta ocasión ya no nos dio tiempo a visitar pero que es un sitio precioso, y otro lugar que ver y que a mí me encanta es la zona de la Plaza de Oriente, el Palacio Real y la Catedral de la Almudena. No te puedes ir de Madrid sin pasar por allí. Como curiosidad, por primera vez en mi vida, coincidió que estábamos cuando tuvo lugar el cambio de Guardia, que se hace todos los miércoles y sábados del año, cosa que yo no sabía. Pero fue un aliciente y los niños se quedaron alucinados.

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    Niños de morros porque no quieren caminar; eso sí, dales un balón y verás :-0
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    Adueñarse de las sillas es lo que tiene, que caen fritos al final del día.

    Madrid tiene mucho más que ver, sé que me quedan muchos rincones pero sólo estuvimos allí un día, ya que otro lo pasamos en el Parque de Atracciones (dedicaré post) y otro en Segovia. ¡Pero volveremos a la capital! Supongo que casi todas conoceréis Madrid aunque quizás no hayáis ido aún con los peques.

  • La primera vez en un taller de pintura

    La primera vez en un taller de pintura

    Aunque no lo creáis, este fin de semana, mis hijos estuvieron por primera vez en un taller. En parte, porque somos muy de estar al aire libre (aunque obviamente hay talleres en plena naturaleza) y también porque la mayoría de los que he visto están destinados a niños mayores de 4 años, así que no es fácil llevar al mayor y no al mediano. Lo cierto es que hay dos cosas, muy opuestas, que le gustan a Alfonso; una es el fútbol, que le viene muy bien para quemar esa energía agotadora que tiene, y la otra es la pintura, que es de las pocas cosas que le hace estarse quieto. Así que lo de de ir a pintar y aprender algunos truquitos era cuestión de tiempo. Y tengo que decir que le fascinó. De Rafa no puedo decir lo mismo por dos razones: la edad (ahora ya entiendo por qué los talleres suelen estar pensados para mayores de 4 años) y, segundo, porque iba lesionado y no podía usar la mano derecha.

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    Fue una hora y media en la que aprendieron algunas cuestiones sobre qué mezclas de colores dan como resultado otros colores y en la que trabajaron con distintos materiales. Todo en una pequeña juguetería de Gijón, especializada sobre todo en juguetes de madera,educativos y manualidades, que se llama El Desván de la Playa. Victoria es la encargada de este taller de dibujo, que se da todos los viernes de 17,30 a 19,00 horas y los sábados de 11,00 a 12,30 y de 12,30 a 14,00 horas. Ella es pintora y profesora con muchos años de experiencia, además se ser madre de dos niños adoptados. En su tienda, también tiene canta cuentos todos los miércoles de 18,00 a 19,00 horas, que incluye una merienda.  Después de Semana Santa también tendrá en su tienda un taller de tecnología, programación y robótica para niños de 6 a 12 años.

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    Rafa se pasó luego a la cocina

    Lo dicho, para Alfonso fue una experiencia muy buena y que me ha pedido repetir, mientras que Rafa aún es pequeño para valorar o disfrutar de ciertos aspectos de la pintura. O sencillamente es que a uno le gusta mucho el dibujo y el otro no encuentra tanto entretenimiento en ello. De lo que no cabe duda es de que, para los niños, la pintura resulta un gran medio de expresión que además les ayuda a mejorar la motricidad así que creo que es bueno encontrar tiempo para dibujar. ¿Han ido vuestros peques alguna vez a algún taller?

  • Ir a Urgencias: puntos de sutura

    Ir a Urgencias: puntos de sutura

    Lo sé, hay pocos niños a los que no les hayan cosido en alguna ocasión la frente, la barbilla o un dedo. Es ley de vida y, siempre lo digo, que todo sea eso. Como madre, ya sumo dos experiencias en este sentido, que no son muchas, pero como hermana son innumerables; no he visto en mi vida cosa más kamikaze que mis hermanos. Aquel aprendizaje me sirvió y hoy afronto esto con cierta serenidad. El viernes volví a pasar por ello; Rafa se enganchó un dedo en un agujero de lo que parecía una rejilla de ventilación de una tienda. Y de nuevo, como ya me pasó hace más de año y medio, pasé por las mismas fases de esta compleja situación:

    1. Fase «Dios mío, esto no es real»: es ese rato de shock e incredulidad. Después de escuchar cómo tu hijo se pone a llorar y ves la sangre, decides limpiar la herida y descubres que no es un simple corte, que aquello tiene unas dimensiones o una profundidad que asustan un poco. A mí me sirvió mucho ver las brechas de mis hermanos en su momento para saber identificar cuándo requieren puntos de sutura. El viernes, tras acercarse gente a mí ofreciéndome cleenex, yo ya supe lo que había así que apreté la herida para cortar la hemorragia. Tuve la suerte de que varias encargadas de la tienda se acercaran y me ayudaron a ir a la parte trasera del local, junto a una chica que dijo ser auxiliar de enfermería. Y es que, además de Rafa, yo llevaba a Gabriel. Esta es la fase en la que te entra un poco el nerviosismo por la situación.

    2. Fase de «vale, ahora hay que moverse»: Una vez en la trastienda y con un botiquín a mano para ir limpiando la herida, algo de lo que se encargó la chica que os comentaba que era auxiliar de enfermería, te paras y piensas en la logística. Todo mientras el niño no deja que le toquen la herida y sigue llorando. Y si la primera vez que tuve un percance parecido me pilló con mi padre en su casa, en esta ocasión estaba en un centro comercial, a más de 20 kilómetros de mi ciudad y sola, con el accidentado y un bebé de 15 meses. Y ahí empecé a dudar si era mejor ir a Gijón o a Oviedo, que en realidad me quedaba más cerca pero no sabía cómo llegar a su hospital porque yo no vivo allí. Yo estaba casi segura de que necesitaba puntos pero la auxiliar me dijo que intentara ir a un Centro de Salud para evitar esperas y que así, quizás, podían ponerle una de esas tiritas de sutura. Decidí volver a Gijón y pasar por nuestro Centro de Salud. Allí, tras bajar con los dos niños del coche, me dijeron que fuera al hospital. Vuelta a subirlos al coche con los dos, llamada a mi padre para dejar a Gabriel en su casa y llegada al hospital.

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    La espera en el hospital

    3. Fase de «llanto, me vengo abajo»: Tras estar en la sala de espera con el niño ya super tranquilo y sin dolores, después de una hora de tensión en la tienda y el trayecto de coche, llega el momento en que te llaman y toca poner puntos. Ése es el instante crítico; dejas a tu hijo sobre una camilla, te piden que te vayas y le oyes llorar desconsoladamente y te llama, pero tú no puedes estar con él. Y sí, ya me pasó la otra vez y me volverá a pasar, me puse a llorar. Porque lo asumo, me rompe el alma.

    4. Fase de «alivio y asimilación»: Es el momento en que te llaman para ver a tu hijo y el niño deja de llorar. Y ese instante en que ya te van contando cómo limpiar la herida, cuándo ir al centro de salud para quitar los puntos, cuándo darle Dalsy o Apiretal. Es la fase en la que ya te relajas, asumes lo que ha pasado y te das cuenta de que no tiene mayor importancia.

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    5. Fase «y si.. o esto me pasa por…»: como madres que somos, siempre está esa pregunta de si lo podíamos haber evitado. En mi caso, hubo también algo de Ley de Murphy porque nosotros, los niños y yo, vamos todos los viernes juntos a los partidos de fútbol de Alfonso. Pero en esta ocasión y, por primera vez, empezaba más tarde de lo habitual así que decidimos que iría maridín y yo entonces quise ir a comprar vaqueros con los pequeños. Y ya veis, viernes que no vamos a un partidos, viernes que acabamos en el hospital.

    Por suerte, Rafa es torete, supongo que no es casualidad que lleve dos años sin ponerse enfermo. La médico nos dijo que, en cuanto se le pasara el efecto de la anestesia local, le dolería y habría que darle Dalsy. Pues oye, yo ya me estaba imaginando una noche movida y el tío durmió 12 horas seguidas y ha pasado el fin de semana como si nada, salvo porque es la mano derecha y está un poco más limitado. Por lo demás, ni se entera. En fin, no ganamos para sustos. ¿Ya se han estrenado vuestros hijos con los puntos?

  • Reducir el consumo de azúcar de los niños: algunas ideas fáciles

    Reducir el consumo de azúcar de los niños: algunas ideas fáciles

    Creo que mis hijos comen, en general, bastante bien, variado y sano. Y prueba de ello es que son activos, disfrutan con la comida y, por suerte, aún no ha entrado un antibiótico en casa. ¿Que no todo está relacionado con la alimentación sino con más circunstancias? ¡eso está claro! Pero que una buena alimentación influye positivamente en la salud de cualquier ser vivo, es indudable. Eso sí, objetivamente, reconozco que hay un «talón de Aquiles» en el que se parecen a mí: nos gusta mucho el dulce. Supongo que es algo genético, a mis padres les encanta y, en su casa, los domingos, el aire corta cuando queda un sólo pastel sobre la bandeja ;-). Por contra, y también debe ser hereditario, nadie se peleará por una gota de alcohol, no nos gusta ni el vino, unos sosos, oiga.

    Así que hace unos días tomé la decisión de reducir un poco el consumo de azúcar, eso sí, sin volvernos locos. Porque resulta que no deberíamos tomar más de 10 gramos al día y al mirar las etiquetas de algún producto, me di cuenta de que, por muy variado que coman, esa cantidad la estábamos sobrepasando. Por supuesto, nunca jamás prohíbo un alimento, entre otras cosas, porque el efecto que consigues puede ser el contrario, que lo deseen con todas sus fuerzas. Así que os cuento tres cambios que hemos hecho en casa:

    1.Fruta en el recreo: Hubo una temporada en la que Alfonso llevaba fruta al cole para el almuerzo del recreo, pero es cierto que por la mañana llevaba mucho tiempo prepararla (pelar y cortar) así que abandonamos y enseguida empezó a llevar galletas (lo que hace la comodidad). Pues éste ha sido nuestro primer cambio hace unos días, ahora elijo mandarinas (peladas) o fresas (sin hacer nada) y así lo puedo dejar preparado la noche anterior.

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    2.Sustituir las galletas de la merienda por frutos secos: Los mayores merendaban siempre (desde que dejaron las papillas, tarde por cierto porque les chiflaban) una pieza de fruta, un bocadillo de jamón o chorizo, un yogur bebible y galletas. Lo sé, bastante pero ya os digo que son de buen comer. Ahora, hemos sustituido las galletas o dulces por frutos secos, les encantan los cacahuetes. Eso sí, nunca jamás deis frutos secos enteros a menores de 3 años, podéis sino hacer alguna crema con frutos secos y cacao para untar en el pan.

    3. Cacaos puros: Hemos tenido suerte de que, a pesar de gustarles el dulce, no les van los cacaos que se echan habitualmente a la leche. Algunas veces piden una cucharada. La diferencia entre un cacao puro y uno de los de marcas que ya conocéis es brutal, de 0 a 75 gramos. Y ahora hemos sustituido los cereales habituales por los de avena, que así a priori no son muy apetecibles pero con yogur natural y unas fresitas están bien buenos.

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    Diferencias entre cacao puro y un cacao normal.

    Pues estos son los cambios que hemos hecho, espero que duraderos. No son muchos pero creo que más que suficientes para que coman un poco más sano. A ver, que si el niño quiere un Cola Cao porque le pirra pero el resto del día apenas toma azúcar, pues tampoco es plan de quitárselo… Es sentido común, ¡no hace falta volverse loco! A mí la fabada y los pasteles del domingo que no me los quite nadie 😉 ¿Controláis el consumo de azúcar y grasas en casa?

  • Preadolescencia, ¿a los 5 años?

    Preadolescencia, ¿a los 5 años?

    Que dicen que la preadolescencia es una etapa que se da en torno a los 9 años (yo aún los veo muy lejanos en esta casa) y resulta que mi querido hijo mayor, de 5 tiernos años, lleva una temporadita de ésas que te recuerda a un imberbe a punto de salirle granos. No es que esté insoportable, ni mucho menos, pobrecillo. Digamos, más bien, que está un poco reivindicativo, o pelín cargante, como con ganas de follón y alboroto. Sí señoras, mi ejemplar vástago, ése que no tuvo una rabieta hasta los casi tres años, ahora atraviesa por una crisis de «voy a tocar las narices un poco». ¿Cómo? Venga, que es guay imitar a mami cuando dice algo o te pide que obedezcas… Ummmm, yo tengo que respirar hondo porque la tercera vez que repite lo que yo he dicho me apetece entregarlo en adopción 😉 Y ya para qué hablar de los besos, está en modo «no me agobies con tanto cariño».

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    Por supuesto, mola mucho recurrir al «caca, culo, pedo, pis» y demás palabras relacionadas con lo escatológico. Y aún es más flipante poner como motos a tus hermanos pequeños, bien sea picando un poquito al mediano intentando llevarle la contraria o quitándole algo al pequeño, al que ya trata de «tú a tú» pero no penséis que el pequeñajo se amedrenta lo más mínimo… Por supuesto, mola protestar, así, sin mucha razón. «¿Qué hay para merendar?» (como si no lo supiera), me pregunta. «Pues manzana», le digo. Y venga, a indignarse porque estamos en fase de que hay que quejarse. Eso sí, luego no deja ni rastro de manzana, ni migas de bocadillo y aún pide más merienda.

    Por supuesto, lo que no mola es hablar de niñas, esto ya le pasa desde hace tiempo. El otro día coincidió en el parque con una compañera y se lo pasó genial. Luego le dije: «vaya bien que te lo pasaste con Menganita». Y me puso cara de «va, tía, qué estás diciendo», porque otra cosa no, pero a expresivo no le gana nadie, para bien y para mal. Eso sí, esta etapa la estamos sufriendo en casa, porque hace poco tuvimos de tutoría con el profe y lo puso en un pedestal a todos los niveles, vamos, que el niños es casi perfecto. Tócate la gaita. Menos mal que cuando uno de los hermanos está en crisis, el otro está como la seda; no falla, es como si se quisieran ceder protagonismo para sus quejas particulares. Y suerte que es una nueva fase que se le pasará en unas semanas y que luego es un bendito. ¿Qué? ¿algún preadolescente más por ahí?

  • El niño que se comía los zapatos… en el colegio

    El niño que se comía los zapatos… en el colegio

    Aún recuerdo cuando Alfonso empezó el colegio hace poco más de dos años. Como buena primeriza, y subestimando a mi hijo, le compré unos mocasines muy monos para el uniforme; todo hay que decirlo, también eran baratos y… ¡error! Sabéis que soy de las que piensa que lo bueno y bonito no tienen porqué ser caro pero hay calzado barato que puede salir caro. Y aún habiéndome dado cuenta de esto en la guardería con los playeros, no sé porqué pensé que con los zapatos sería distinto. El caso es que, antes de que acabara el primer trimestre, tuve que comprarle otros.

    La afición al fútbol que cogió el crío durante el segundo curso me hizo darme cuenta de que, además de tener que comprarle un calzado bueno, debía controlar otros aspectos. Sí, señores, llegué a preguntaros aquí en el blog por marcas y por vuestras experiencias. Y casi, casi, empecé a hacer un máster en el asunto. Porque, válgame Dios, parece que algunos se comen literalmente los zapatos a mordiscos. Claro que mi hijo mayor tiene más de gusano que de niño, no he visto cosa más aficionada a tirarse al suelo por cualquier excusa (hasta duerme en el suelo muchas noches). Y ya cuando hace de portero, es lo que se llama palomitero. Que una vez coge el balón, aunque haya sido una jugada sencillita, se tira al suelo para darle más emoción y dramatismo, rollo Oliver y Benji, ¡qué cosas!

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    ¿Es esto normal? Y ojo, que ya son zapatos hasta con aspecto de playeros 😉

    El caso es que, como este año hemos sido muy prácticos con la lista de los Reyes Magos, pedimos zapatos para el cole. Y la verdad es que nos trajeron unos de una marca que no habíamos probado hasta ahora, se llama Conguitos. Lo más importante, que tiene en la parte delantera reforzada y doy fe de que es a prueba de golpes. Ya sé que no ha pasado un tiempo prudencial para valorarlos pero el hecho de que no tenga ni un rasguño en una semana es un buen comienzo 😉 Y lo que no había visto casi nunca es la posibilidad de que puedan lavarse así que… habrá que hacer la prueba. De precio, lo justo.

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    A final de curso os contaré cómo terminan; soy tan optimista que espero que en septiembre comience con ellos. Y así vuelvo a hacer el encargo a los Reyes, que seguro que saben mas que yo 😉 ¿Cómo acaban los zapatos de vuestros peques?, ¿qué marcas usáis?

  • Y otro año más…

    Y otro año más…

    Hay dos días al año en que siento que el tiempo se me va de las manos. Curiosamente, esos días en que me paro a pensar en lo rápido que va todo, transcurren durante la Navidad, exactamente en Nochebuena y en Reyes. Hay quien reflexiona cuando comienza un nuevo año o el día de su cumpleaños. A mí, la Nochevieja me sirve para pensar sobre propósitos cumplidos o por cumplir y hacer balance de las cosas que pueden mejorar. Y en mi cumpleaños, como me pilla en pleno agosto, sólo lo celebro pero no, no es un día en el que las cifras me asusten y reflexione sobre el paso del tiempo.

    Sin embargo, cuando termina el día de Reyes, me invade una extraña sensación. Ayer me daba cuenta de que ellos, mis hijos, hacen que esta percepción de fugacidad aumente. No sé si es porque con peques, el ritmo que llevamos cada día es brutal. Aunque oye, quizás no tenga que ver directamente con ellos; puede que, cuando mis hijos ya no sean pequeños y tengan 20 ó 30 años, siga sintiendo que esto va demasiado deprisa. Si dentro de 15 años sigo escribiendo el blog, que lo dudo, volveré a escribir sobre esto 😉 El caso es que llega el día de Reyes, en el que finiquitamos la Navidad, y pienso: otro año más que se acaban estas fiestas tan especiales. Y me da hasta pena.

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    El abuelo desmonta el super Belén.
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    Atrás quedaron los días en casa de los abuelos de Zaragoza donde aquello fue de verdad la «marimorena»
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    Mi primera San Silvestre
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    La Nochevieja hasta las tantas para ellos…y para nosotros, que pudimos salir por ahí gracias a los abuelos.
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    La magia de la Cabalgata. Soy muy pesada pero dudo seriamente que haya un Melchor mejor que el gijonés 😉
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    Y los regalos de los Magos, ya tenemos disfraz para Carnaval.

    En cualquier caso, lo importante es que las hayamos disfrutado. Eso sí, nada nuevo bajo el sol, aquí en casa tengo niños como motos, que se han acostado más tarde de lo normal, que han comido menos fruta y más azúcar del que comen habitualmente, y ahora hay que intentar volver a la rutina, aunque no empiecen el cole hasta el lunes que viene. Por mi parte, empiezo a darle un poquito más fuerte a esto del running porque soy muy lenta (creo que si digo footing alguien me va a preguntar qué es eso :-0 ) y los Reyes me han equipado muy bien para ello. Y por otro lado, se avecinan cambios en el blog, pero aún sigo dándole vueltas a varias ideas, sin pausa pero sin prisa. En cualquier caso, el objetivo es siempre ir a mejor, ¿no os parece?

  • El Belén del abuelo

    El Belén del abuelo

    El post de hoy no es nada habitual en un blog de maternidad pero la fecha lo pide. Y es que además, los niños, protagonistas de este espacio, han disfrutado mucho montando un nacimiento que, aparte de ser precioso, tiene mucho mérito, ya que el abuelo lo prepara durante meses construyendo cada año nuevas casas y comprando más elementos para decorarlo. Y como no quiere presentarlo a ningún concurso, voy yo y lo enseño 😉 Desde aquí, os felicito la Navidad como no podía hacer de otra forma: enseñándooslo. Servidora hará un parón estos días, que bien se lo merece, para ir a tierras mañas. Seguiré dando señales de vida en las redes sociales. De corazón, ¡Feliz Navidad!

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    Primer día, escenario
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    Casas con todos los detalles
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    Segundo día, poniendo figuras
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    Río con bomba de agua para que baje por el cauce

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    Recogiendo plantas del jardín

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    Resultado, un Belén gigante que hay que colocar en el garaje (que es de todo menos garaje 😉 )

    ¡¡FELICES FIESTAS!!

  • Más ideas para regalar en Navidad (que no son juguetes)

    Más ideas para regalar en Navidad (que no son juguetes)

    Y aquí seguimos, sin terminar de hacer nuestra lista de regalos a los Reyes Magos pero insistiendo un poquito a los niños en que  lo mejor es incluir en nuestras peticiones cosas que duren, que sean prácticas y, si puede ser, que fomenten la imaginación o la actividad física. No es que tenga nada contra los juguetes, bien sabéis que en mi casa hay un montón y nos encantan. Sencillamente, creo que hay que dosificar precisamente para apreciarlos más. Y también por variar un poquito y de paso, para que duren mucho tiempo. Precisamente, uno de los regalos que los Reyes trajeron a Alfonso hace dos años, que sigue intacto y que además ahora ha heredado Rafa, es una bicicleta. A su vez, el mayor ha podido quedarse una que era de mi primo. Así que fijaos si es un regalo que cunde.

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    En general, creo que todos los regalos relacionados con el deporte son una excelente idea. Y los que tienen ruedas son un éxito asegurado, lo mismo da que sean niñas que niños. Y también da igual la edad, porque hoy en día hay tanto bicis sin pedales para niños que hace poco han empezado a caminar como bicicletas o patinetes para mayores. A esa lista puedes sumar motos, triciclos, correpasillos o patines, por ejemplo. Justo los patines fueron parte de mi infancia, hubo un par de años que los llevábamos hasta al colegio, era feliz ahí subida. Y veo a los peques, en casa de mis padres, con sus bicis, motos o patinetes y son la imagen de la alegría.

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    Porque además de divertirse, hacen ejercicio. El ciclismo, por ejemplo, potencia la velocidad y la agilidad e incrementa la coordinación y el equilibrio. Y como muchos deportes, mejora articulaciones, combate la obesidad, aumenta el calcio de los huesos, mejora el estado de ánimo. Así que todos son ventajas. Es más, yo estoy pensando en incorporar a mi bici (que lleva más de un año abandonada) una sillita homologada para llevar a Gabriel y animarme alguna mañana ir de paseo con él, que con lo de correr acabo con cierto dolor de espalda. En fin, ¿creéis vosotras también que estos regalos son una buena idea?, ¿tienen vuestros niños?

  • Decorar la habitación de los niños: camas nido y literas

    Una de esas cosas con las que fantaseamos cuando vamos a ser madres es con la decoración de la habitación del bebé. En nuestro caso, antes de que naciese Alfonso, no hicimos nada especial aparte de comprar cuna y colocar alguna estantería o lámina en la pared, pero poco más. En parte, porque sabíamos que queríamos familia numerosa, así que esperamos a que naciesen los tres (por aquello de si había más niños o niñas) para hacer algunas trasnformaciones y poner las cosas a nuestro gusto y de una forma más definitiva a largo plazo.

    Así que fue precisamente este año cuando hicimos algunos cambios y elegimos cómo sería el espacio ideal para nuestros hijos. Sin embargo, quizás no sea definitivo. De hecho, no lo es porque hemos decidido cambiar la cama individual de Gabriel por una cama nido que pediremos a los Reyes Magos en casa de mis padres. No es que estemos pensando en aumentar la familia, ni muchísimo menos, pero creo que nos vendrá bien en caso de que vengan invitados a casa. Además, lo confieso, soy fan de literas y camas nido. Supongo que porque mis tres hermanos, de pequeños, tenían una combinación de las dos cosas, y a mí me encantaba.

    Dormitorio infantil : Dormitorios infantiles de estilo minimalista de A! Emotional living & work
    Maritimes Kinderzimmer : Dormitorios infantiles de estilo escandinavo de Münchner HOME STAGING Agentur
    Dormitorios infantiles de estilo clásico de MARION STUDIO
    ©de MARION STUDIO/homify.es
    Dormitorios infantiles de estilo moderno de Vasechkin Design
    ©de Vasechkin Design/homify.es
    Dormitorios infantiles de estilo minimalista de DA-Design
    ©de DA-Design/homify.es
    Esta última propuesta ya me parece lo más en cuanto a ahorro de espacio, las camas metidas en esas casetas tan bonitas son geniales. En general, si por algo me gustan las camas nido es porque te permiten tener una debajo de otra, sin «comer» espacio en la habitación. También están las que tienen uno o varios cajones de almacenaje que vienen genial en cualquier casa con niños. Las literas son otra opción que me encanta y que, debido a los que se mueven mis peques durmiendo, ahora mismo no me planteo, pero no lo descarto en un futuro. Además, no me digáis porqué, pero a ellos les encanta, ya os digo que a mis hermanos y a mí nos dieron mucho juego. ¿Tenéis camas nido o literas en casa?, ¿os gustan?
  • Productos ecológicos para bebés y niños

    Que los productos ecológicos se estén poniendo de moda no es casualidad; es síntoma de que existe cierta preocupación por determinados ingredientes que se usan para elaborar algunos de esos artículos que usamos a diario. No es cuestión de alarmarse innecesariamente, pero sí conviene tener en cuenta ciertas cosas. Por ejemplo, un producto alimenticio ecológico se hace conforme a técnicas que excluyen el uso de productos químicos, fertilizantes o plaguicidas, entre otros, de forma que se preserva el medio ambiente y se obtienen los alimentos con todas sus propiedades naturales.

    Por no hablar de la cosmética; muchas habréis vivido en alguna ocasión cómo vuestros niños o bebés tenían alguna reacción alérgica al usar alguna crema, pomada… Yo lo viví con Rafa en una ocasión con un producto con el que no había tenido ningún problema su hermano mayor pero, por lo que sea, a él no le sentaba bien. Así que fue cuando indagué un poco en esto de la cosmética sin productos químicos… Si sois de las que usáis o compráis de forma habitual o esporádica productos ecológicos para los peques, os recomiendo Ecoforkids, una tienda online con variedad de artículos: productos que están hechos con ingredientes procedentes de cultivo ecológico, cosmética formulada a partir de ingredientes naturales, cultivo biodinámico, alimentación y cosméticos con certificación.

    Lo mejor de la web es que te ponen con todo detalle los componentes de cada producto.

    Tienen tarritos bio de fruta, verdura y carne, papillas bio, leche de inicio y de continuación con certificación ecológica, entre ellas, leche de continuación de cabra, pañales y toallitas ecológicas con ingredientes característicos, crema de pañal, aceite corporal, crema hidratante, bálsamo de zinc, karité africano y muchos más. Hace poco incorporaron a su lista de productos un colchón sanitario para cuna y minicuna. En la web puedes ver los ingredientes y la explicación de cada producto para que sepas lo que estás comprando. Están todas las marcas, las más y las menos conocidas. ¿Compráis algún producto ecológico concreto?

  • ¿Cómo puede un cacahuete salvar una vida?

    El otro día recibí en casa un sobre de Unicef. Cuando lo vi, me quedé atónita: contenía un paquete de cacahuetes. No comprendí nada hasta que empecé a leer los papeles que también venían en el sobre. Casi 8000 niños mueren cada día en el mundo por causas relacionadas con la desnutrición. Sí, habéis leído bien, 8000 peques como los míos y los vuestros. Porque además, la desnutrición, que ya es un problema en sí, los hace vulnerables a enfermedades como la diarrea, la malaria o la neumonía. Y por si fuera poco, la desnutrición es un importante obstáculo para el desarrollo de un país, ya limita la capacidad de los niños de convertirse en adultos que contribuyan al progreso de sus comunidades. Como veis, es un terrible círculo vicioso.

    El alimento terapéutico listo para usar contra la desnutrición aguda es el tratamiento más eficaz. Su principal ingrediente es la pasta de cacahuete, que aporta a los niños los nutrientes que necesitan para recuperarse. La oportunidad de acabar con la desnutrición y sus consecuencias está más cerca que nunca, ya que existen los recursos y los conocimientos para acabar con la pobreza y el subdesarrollo. Solo en 2014, en UNICEF trataron a 2,3 millones de niños contra la desnutrición aguda grave. Fijaos, con 30 euros se pueden tratar a 25 niños durante un día. Así que quiero compartir con vosotros la Campaña #ahoraNOpodemosparar de Unicef para poder salvar a muchos más niños. Allí podréis hacer la donación que queráis. Yo ya la he hecho.

    Y como os podéis imaginar, mi hijo Alfonso me preguntó, nada más ver el sobre, por los cacahuetes, así que le conté todo esto. Sé que su pequeña cabeza no es capaz aún de comprender que no haya comida para todos los niños, porque aquí sobra, pero así va interiorizando que el mundo no es un lugar perfecto.

  • 3 razones por las que te gustará Halloween

    3 razones por las que te gustará Halloween

    A nuestra generación, esto de Halloween sólo nos sonaba de los libros de texto de inglés. Así que esta fiesta ni nos iba ni nos venía. Pero de unos años, pocos, para esta parte, nos «han metido» la celebración por los ojos. Y oye, que si no tienes interés, pasas y se acaba la historia. Curiosamente, no es una fiesta propia estadounidense, sino que es una celebración pagana de origen celta. Vamos, que se celebraba antes por estos lares. En cualquier caso, hay cosas por las que no podrás obviar este festejo:

    1. Tus hijos: esta es la razón de peso por la que no conseguirás pasar de largo esta celebración. Hoy en día, colegios y guarderías dedican clases a hacer las manualidades correspondientes, sean calabazas o fantasmas. Y también se ha puesto de moda disfrazarse y hacer fiestas así que, con hijos, no te puedes quedar al margen. En nuestro caso, es en la urbanización en la que vivimos donde tenemos festejo. Y aunque en años anteriores, Alfonso iba temeroso y sin disfraz, este año estaba encantado con la idea.

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    Así que hubo que comprar disfraces.

    2. La decoración: si bien es cierto que los disfraces propios de Halloween no son precisamente bonitos, con la ornamentación no pasa lo mismo. Cada vez se ven decoraciones más curradas y chulas en cualquier fiesta y es una celebración que deja lugar a la imaginación. No hay muchas fiestas (obviamente, a la Navidad nada le hace sombra) que tengan unas características tan propias y que, a la vez, resulte algo tan llamativo. Y desde luego, en el plano de la comida, se ven cosas sencillamente geniales.

    Solo de pensar en el tiempo que dedicó una de mis vecinas a hacer huevos rellenos con esta decoración de aceitunas negras, se me ponen los pelos de punta.

    3. Hacer una fiesta: ¡Lo que nos gusta un festejo! En España somos muy dados a celebrar de todo. Así que Halloween es una excusa más para montar una reunión con amigos, con vecinos o con quien sea. Pero el caso es tener justificación para montar algo. Cierto es que es algo que ni me planteaba cuando no tenía hijos, pero ahora empiezan con los whatsapps organizando planes y yo me apunto a un bombardeo. Eso sí, mis colaboraciones en Halloween son escasas, a mí lo de disfrazarme no me va.

    En fin, que si no sois aficionadas al festejo, con los peques vais a tener que tragar sí o sí. Y si os gusta, ¡enhorabuena! Otra cosa más que celebrar. ¿Habéis hecho algo especial por Halloween?

  • Cumpleaños con temática de fútbol… y familiar

    Cumpleaños con temática de fútbol… y familiar

    Lo sé, en cuanto veáis la primera imagen de la celebración del cumple de Rafa, pensaréis que hubiera sido la decoración perfecta para el de Alfonso. Pero es que solo hace unos días descubrí algo para madres torpes con las manualidades, como servidora, y no me pude resistir. Bueno, también viene muy bien para las que no tienen tiempo, que yo sé que a muchos padres no les da la vida para preparar ciertos detalles de los cumpleaños de sus hijos. Pero fue ver esta caja de Have A Sweet Day llena de balones de fútbol y me quedé fascinada. Lo sé, mi pasado hiper futbolero y un futuro que, con tres varones, se presenta también animado con el balompié, me están pasando factura 😉

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    Cajas exclusivas de muchísimas temáticas. ¡Ahora hay una para Halloween genial!
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    Mantel imitando césped
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    Pidiendo la caja por internet, puedes personalizar las pegatinas con el nombre.

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    Como ya os he comentado alguna vez, hasta que los niños cumplen tres años, lo celebramos en familia y con nuestros amigos, ya que aún no ha habido tiempo para que Rafa conozca bien a sus compañeros de cole ni de que nosotros nos relacionemos aún con sus padres, así que este año lo hemos tenido tranquilito. Aún así, entre mis sobrinos, mis padres, hermanos y mis amigas y sus hijos, ya estuvo bastante bien. El «cumpleañero», que es lo importante, lo pasó fenomenal.

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    El brownie de chocolate hecho por la abuela… A ver si la próxima vez que lo haga, estoy pendiente y os cuento la receta. Estaba impresionante.

    Y cómo no, el tema de los regalos da para mucho cuando hay hermanos. Vamos, que Alfonso se iba encargando de abrir los obsequios como si de su representante se tratase, yo es que me parto al verlos. La que le espera al pobre Gabriel dentro de un mes. 😉

    Resumiendo, lo pasamos muy bien; los niños estuvieron encantados y fue la excusa perfecta para ver a mis amigas y juntarnos con sus hijas (sí, todas mis amigas tienen féminas, mis niños van a estar super solicitados 😉 ). Espero que os haya gustado la idea de las cajas de decoración para fiestas, las torpes como yo agradecemos un montón este tipo de ideas. ¡Buen comienzo de semana!

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