Etiqueta: Asturias

  • Lastres, uno de los pueblos más bonitos de España

    Lastres, uno de los pueblos más bonitos de España

    Casi siempre aparece en las listas de las aldeas o villas más bonitas del país. Yo siempre digo que es arriesgado elegir algo así con la cantidad de lugares preciosos que hay en nuestra tierra, pero lo cierto es que Lastres es uno de esos sitios que muchos se atreven a definir como uno de los pueblos más bonitos de España. Y tengo claro que su entorno, más que la villa propiamente dicha, es lo que le convierte en un sitio de gran belleza. Mucha gente conoció este rincón de Asturias gracias a la serie «El Doctor Mateo». Es una villa marinera desde la que podrás tener unas vistas espectaculares de la costa.

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    A pesar de que el pueblo está en una ladera, el acceso es sencillo. Eso sí, si aparcáis en la zona de arriba, tened en cuenta que para bajar al puerto hay muchos tramos sin acera. Aún así, el tráfico no es mucho, nosotros nunca hemos tenido problema para bajar con la sillita, controlando bien a los niños, claro. También hay muchas cuestas por lo que no olvidéis que todo lo que bajéis, hay que subirlo después 😉 . De cualquier forma, con el coche se puede llegar hasta la zona del puerto, otra cosa es aparcar dependiendo de la temporada.

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    Imagen de la web lospueblosmasbonitosdeespana.org

    Y como la última vez que mencioné un sitio para comer, muchas os mostrasteis interesadas, empezaré a incluir los restaurantes donde comamos que nos hayan gustado. Allí en Lastres hay muchos pero a nosotros nos gusta uno que se llama El Barrigón de Bertín. No está en la mejor zona pero tienen platos buenísimos. Eso sí, no es tipo sidrería sino que es un sitio muy tranquilo con comidas un poco más elaboradas, como arroces con centollo o almejas, pastel de puerro, croquetas de Cabrales o pulpo a la brasa. Como dato: tienen tronas y plato para niños.

    Y hasta aquí puedo leer… lo que hicimos este fin de semana. El resto, lo contaré en otro blog. Sí, habéis leído bien, a partir de ahora soy colaboradora del Blog Oficial de Turismo del Principado de Asturias así que, en breve, veréis allí mi primer post con textos más largos y detallados relacionados con planes para hacer con los niños. Todo un reto para mí y feliz con esta nueva colaboración. No os preocupéis, que desde mi página de Facebook, os avisaré para las interesadas.

  • Llanes en otoño

    Llanes en otoño

    Es probable que Llanes sea, tras Gijón, Oviedo y Avilés, uno de los concejos más conocidos de Asturias. Y seguramente, a más de uno, os suene por tener unas playas (nada menos que 38 arenales) de cine ya que en ellas se han rodado numerosas películas, series, etc… ¡son un verdadero espectáculo! Y aparte del concejo, está la villa de Llanes, que en verano multiplica por cinco su población; así que que os podéis hacer una idea de la cantidad de turistas que nos visitan y de cómo esta aquello en julio y agosto. Por eso, ir al Llanes urbano en esta época, es muy distinto a hacerlo en pleno estío.

    La playa urbana de Llanes, El Sablón. Otra playa que hay en la villa es la de Toró, que es preciosa.

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    Para las que me preguntásteis en Instagram, los jerséis son de una de mis tiendas favoritas, The First Outlet.

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    El casco antiguo de Llanes fue declarado Conjunto Histórico-Artístico Lateral de la impresionante Iglesia de la Magdalena Canal del puerto deportivo de Llanes. Y así seguimos, comiendo al aire libre en noviembre, esto es un gustazo.

    Yo reconozco sentir debilidad por Llanes y soy una enamorada de sus playas, de las que más de una vez os he hablado, aunque aún me quedan unas cuantas por conocer. Visitar Llanes es obligatorio si venís a Asturias aunque sé que me vais a decir que hago recomendaciones continuamente y que necesitarías semanas completas para ir a tantos sitios. Pero oye, que no se diga que yo no doy ideas. ¡Buen comienzo de semana!

  • Comer… alejados del mundo

    Nunca me imaginé yéndome al fin del mundo a buscar un chigre; que para las que no sois asturianas, viene a ser un bar de pueblo, aunque no necesariamente tiene que estar en una aldea. En realidad, al fin del mundo no nos fuimos, pero casi. Porque señores, yo no hubiera llegado si no fuera por maridín y porque tiene un coche mejor que el de servidora. El sábado fuimos, por recomendación de la madre de un compañero de clase de Alfonso, a buscar un paraje de esos inolvidables donde, aunque no lo creáis, sólo existe un chigre en el que se come casero de verdad, y en el que luego puedes dar un paseo. Eso sí, no recomendable para sillitas. El bar se llama Campa Gües y está en Peñamayor. Y como las imágenes valen más que mil palabras, mejor lo veis y así os hacéis una idea.

    Paisajes que deja el otoño. Os prometo que con mi coche no paso por ahí. El «chigre».
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    Las vistas

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    La fabada espectacular. Tienen menú y picadillo, fabada y pitu de caleya (pollo de corral), que estaba espectacular.

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    Vistas de Peñamayor
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    Tirándose por el «prao».
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    Y la pose de Rafa, que no podía evitar enseñaros.

    Sobre la ruta (que con el percal de tres niños pequeños no hicimos pero cuando sean un poco más mayores tendremos en cuenta) os resumo que se sale de Melendreros (Bimenes). El recorrido completo son ¡¡6 horas!! Vamos, para experimentados. Pero uno sabe que con niños sólo puede hacer tramos y, en este caso, hasta los adultos pueden hacer sólo una parte de la ruta porque es compleja. Yo me quedo con la parte gastronómica y la contemplación de las vistas 😉 Por cierto, a esto de tener días de verano en pleno noviembre le estoy cogiendo gusto.

  • Granjeros por un día

    Granjeros por un día

    Si hay un lugar de obligada visita con niños es una granja. Es una forma bonita y real de que los peques descubran y vean de dónde sale la leche que desayunan cada mañana, los huevos que comen… Porque muchas veces creen que todo eso sale directamente del supermercado. Y conocer una granja les permitirá estar en contacto directo con la naturaleza. Este fin de semana disfrutamos de la visita a la granja La Cuesta, en Cudillero. Fue toda una experiencia para los peques, que pudieron montar en pony y caballo, coger y acariciar conejos, dar de comer a las cabras, ordeñar una vaca y tomar su leche directamente… Vamos, que lo pasaron en grande.

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    Alfonso y Rafa encantados. Eso sí, mucho más valiente el mediano.
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    Y yo me animé a subirme, sólo lo había hecho una vez en la vida.
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    Uno de los mejores momentos: coger a los conejos.

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    Aunque a Gabriel no pareció hacerle gracia.
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    Quien más disfrutó de las cabras fue Rafa.
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    Y todo en un precioso día de sol.

    La visita duró casi cuatro horas, es llevadera pero es cierto que el final se hace ya duro para los más pequeños, que están cansados. Es gratis para los menores de cinco años y cuesta tres euros para el resto de niños y diez euros a los adultos. No tienen web, se contacta directamente llamando al dueño de la granja, que durante el verano hace visitas a diario pero, a estas alturas, las hace en días concretos. Yo creo que es una experiencia, sin duda, que les encanta. Y a los mayores también nos descubre muchas cosas sobre cómo funciona una granja. Sin duda, merece la pena. ¿Qué os parece el plan?, ¿lo habéis hecho alguna vez?

  • Tú te lo pescas, tú te lo comes

    Tú te lo pescas, tú te lo comes

    Si había algo que me apetecía un montón hacer con los peques era ir de pesca. Supongo que porque mi padre fue pescador muchísimos años y mis hermanos y yo pasamos jornadas enteras al lado del río; unas veces intentando coger alguna trucha y otras tantas lanzando piedras al agua. El caso es que, como aquellos planes me encantaban, aquí estoy, yendo con los peques a un montón de sitios a los que me llevaron mis padres siendo una niña. Uno de esos lugares que tenía pendiente en mi lista era un merendero un tanto especial. Se llama El Molino del Alba y está en Soto de Agues. Allí pescas las truchas y te las preparan para comer, o para llevarte a casa. Digamos que la pesca es muy sencilla, nada que ver con capturarla en un río normal. De ahí que sea un sitio perfecto para ir con niños. Y creo que es interesante el concepto porque, aunque cueste creerlo, los niños muchas veces no saben que la leche sale de una vaca.

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    Cruzando el puente para llegar al merendero
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    Allí te dan las cañas, son rudimentarias, y el cebo, que son taquitos de jamón.
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    ¡Y a pescar!
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    Super estilo para la pesca… conste que fue el primero en abrir la veda.
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    El sitios es muy agradable, y es todo exterior, por lo que sólo abren si el clima acompaña. Nosotros fuimos a las 12,30 y pescamos solos, luego se anima bastante más.
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    Y así de buenas están las truchas cuando te las preparan.
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    Fan de su melena 😉

     

    Pues este fue el plan estrella del fin de semana. En Soto de Agues comienza también la famosa Ruta del Alba, que nosotros hicimos cuando sólo existía Alfonso, y está muy bien para hacer con sillitas y carritos, es muy recomendable. ¿Qué os parece el plan de la pesca?

  • Al teatro con los niños, ¿cuándo?

    Muchos padres nos preguntamos a qué edad pueden empezar los peques a hacer determinadas actividades o acudir a ciertos eventos. Una de esas cosas que nos apetece muchísimo es llevarles al cine por primera vez aunque suele ocurrir que siempre lo hacemos antes de tiempo. Que sí, que puede que el peque se divierta un rato pero retener la atención de un niño a edades tempranas durante más de una hora es complicado, y pedirles que no se muevan más allá de un radio de metro cuadrado ya es misión de alto riesgo. Yo llegué a la conclusión de que a partir de los 4 años comienza a ser un buen momento para llevarles al cine.

    Este fin de semana fuimos con los peques al Auditorio del Centro Niemeyer de Avilés a disfrutar de música en directo: Petit Pop en Silenciópolis (último día para el sorteo del disco-libro aquí). Sobra decir que este tipo de eventos les gusta más que lo del cine. Básicamente porque los niños pueden interactuar cantando, bailando, aplaudiendo, saltando. Y os juro que en el teatro había niños super entregados dándolo todo. No sabría deciros cuál es la edad recomendada para comenzar a ir pero creo que esa decisión va a depender mucho del espectáculo. Bueno, ya os puedo adelantar que los 5 meses de Gabriel son una etapa prematura para esto pero es que este niño es lo más parecido a un santo y allí estuvo, observando tan tranquilo. Él ya debe tener claro que vamos en tropel a todas partes y eso incluye entrenamientos y partidos de Alfonso, natación de Rafa, las excursiones a la montaña… ¡es un todoterreno feliz!

    Tanto Alfonso como Rafa estuvieron ensimismados durante toda la actuación y escuchando el cuento sin perder detalle pero, como no se sabían las canciones, lo de cantar y bailar no pudo ser. Teníamos que haber comprado el disco-libro antes para escucharlo los días previos y así ir más a tono. Esto me pasa a mí cuando voy a un concierto de Bon Jovi y no me sé algunas de las canciones de los últimos discos, que por mucho que quiera inventarme la letra, pues no cuela y me quedo con las ganas. Así que mi recomendación es que, si vais a un evento de este tipo, sea para ver algo con los que los peques estén muy familiarizados, así interactuarán más.

    Y otra cosa a tener en cuenta es la duración. Cuanto más pequeños, menos tiempo debe durar la actuación. A un niño de 8 años le puedes tener dos horas cantando lo que le gusta, pero a uno de 4 o 2 años, es mejor no pasar de la hora. Y la hora de la siesta es también un factor a tener en cuenta 😉 Para mí estas cuestiones que os he mencionado son claves si queréis llevarles a un acontecimiento de estas características. ¿Ya habéis llevado a los peques al teatro o algún concierto?, ¿con qué edad?, ¿fue un acierto?

  • Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

    Planes con niños en Asturias: Lagos de Covadonga

    El fin de semana pasado se produjo un acontecimiento insólito en el norte: salió el sol. Sí, una esfera redonda que da calor y luz que casi habíamos olvidado. Y tras hacer las pertinentes presentaciones entre Lorenzo y Gabriel, alias Copito de Nieve (voy a tener que comprar una buena sombrilla este verano), nos «tiramos» a la calle como si no hubiera un mañana. Porque efectivamente, aquí puede salir hoy el sol y no volver a hacer aparición en una buena temporada. Pues eso, que nos invadió la emoción y nos fuimos, no uno, sino dos días de excursión. Así que aquí van dos recomendaciones para las asturianas y para las que vayáis a venir por aquí de visita:

    No tenía intención de contaros la que hicimos el sábado, básicamente porque ya hablé del sitio al que fuimos en un post hace un año, pero colgué una foto en Instagram y un montón de gente me empezó a preguntar dónde estábamos. Así que, para las nuevas incorporaciones al blog y porque otras ni os acordaríais, os aconsejo, y mucho, que vayáis al parque de Moniello, en Luanco. Podría estar explicándoos las razones por las que debéis ir pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os muestro unas cuantas y añado consejos que en el post de hace un año no incluí.

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    Un parque infantil con semejantes vistas no es fácil de encontrar.
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    Tenéis restaurante con merendero. Os cuento, comimos por 36 euros. La ración de paella mixta (que lleva marisco) cuesta 12 euros, y con dos raciones comimos los cuatro ¡¡¡de sobra!!! Eso sí, fuera no atienden, te sacas tú la paellita. También hay un montón de raciones de todo tipo, pescados, carnes…

    Y como lo del sábado no nos pareció suficiente, decidimos que el domingo también había que pasar el día respirando aire puro, y en este caso, nunca mejor dicho. Así que, después de ir a el santuario y a la Cueva de Covadonga, que es uno de esos sitios que hay que visitar en Asturias sí o sí, subimos a los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa. Confieso que, como tengo un poco de vértigo, la subida en coche me sigue impactando. Primero llegaréis al lago Enol pero os recomiendo que sigáis hasta llegar al lago Ercina. Y más de lo mismo, las fotos hablan por sí solas.

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    Hay un restaurante que, a estas alturas, está cerrado. Pero como tiene mesas fuera, nos llevamos la comida. Como veis, esta excursión la hicimos acompañados por mis padres, mi hermano, mi cuñada, mi sobrino y una de mis primas.
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    Poco que añadir, estas vistas merecen que vengáis a Asturias. Por cierto, aunque el pobre Gabriel no aparezca en las fotos, también estaba 😉 Y Rafa lo pasó pipa con la nieve.
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    En el Santuario de Covadonga.

    Pues estas son mis últimas recomendaciones, que sé que muchas echabais de menos estos posts. Y mañana, os hablaré de ropa para los peques, que algunas me habéis preguntado. ¿Qué?, ¿a qué apetece venir a Asturias?

  • Un pueblo al que se accede sólo por cueva

    Un pueblo al que se accede sólo por cueva

    Con esto de Halloween, tenía pendiente contaros nuestra excursión del domingo a un sitio super recomendable para las asturianas y, por supuesto, para las que vengáis de visita a esta tierra, donde os recibimos con los brazos abiertos y con auténticas joyas naturales. Si en marzo os hablaba en este post de Gulpiyuri, la playa más insólita del planeta, según el Daily Mail, hoy lo hago de un pueblo al que sólo se puede acceder a través de una cueva. Bueno, en realidad, el pueblo es lo de menos 😉 Lo increíble es entrar con el coche por una carretera cubierta por una gruta natural de 300 metros. Y veo que me enrollo y aún no os he dicho ni dónde está ni cómo se llama. El pueblo se llama Cuevas del Agua y está a 5 kilómetros de Ribadesella.

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    Obviamente, cuando terminamos de atravesar la cueva en coche, paramos (hay un pequeño sitio donde dejar unos coches) y tuvimos que hacer la ruta a pie.
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    No os podéis imaginar lo feliz que estaba Alfonso. Me parece que enseguida nos va a tocar ir a las cuevas de Tito Bustillo.

    Espero que os haya gustado la recomendación, a mí me pareció algo super curioso y además, hacía muchos años que no veía una cueva con sus estalagmitas y estalactitas 😉 Y a los peques les encantó, Alfonso estaba feliz y Rafa parecía emocionado; además, nos tocó llevarnos el fin de semana pasado a la mascota de clase de Alfonso (va de casa en casa para no quedarse sola los sábados y domingos) y el gordi estaba encantado con una excursión así. Como siempre, acepto sugerencias sobre sitios a los que ir. Eso sí, las próximas semanas no debería irme muy lejos, por si acaso 😉

  • Al aire libre en «otoño-verano»

    Al aire libre en «otoño-verano»

    Yo no sé si es porque me crié entre chicos, y no precisamente tranquilos, o porque en el norte no desaprovechamos un rayo de sol, pero es que me niego a encerrarme entre paredes con este clima veraniego que tenemos. Y es que, con la tontería, llevamos de regalo otro mes de veranillo así que dejamos talleres, manualidades, cocina y demás historias para los días de lluvia. Por ahora, a seguir quemando energía al aire libre, que además a mis hijos les vienen de lujo.

    Para las asturianas, sobre todo para las de Gijón, os dejo una recomendación (creo que hice mención en un post hace ya bastante tiempo) y es un merendero en el que se come genial, con más variedad de comida que en los habituales; se llama El Camín del Agua y tienen camas elásticas, futbolines, columpios y arenero; sólo se echan en falta unas porterías. Sé que la época de merenderos se acabará en breve (este clima no creo que dure ya muchas más semanas) pero os dejo la sugerencia por si acaso, que dice mi madre, que se casó un 27 de noviembre, que ese otoño pudieron comer todos los fines de semana al aire libre hasta el día de su boda, ¡y ojo con lo que dicen las madres! 😉

    Y ya de paso, aunque este plan no tenga nada que ver con niños pero seguro que más de una lo agradece, os dejo otra recomendación para ir en pareja o con amigos: un restaurante mejicano que se llama Hacienda Marmolejo. Que conste que ya lo conocíamos pero hacía más de tres años que no íbamos, cuando estaba en otra zona de Gijón. Si os gusta la comida mejicana, totalmente aconsejable aunque es una pena que ya no esté amenizado por el cante de un auténtico azteca 😉 Y nosotros aprovechamos para nuestra última cena de pareja antes de dar a luz. Mis padres se van ahora de viaje un par de semanas y, a la vuelta, empezará mi cuenta atrás así que se ofrecieron para quedarse con los peques y no era plan de decirles que no, más cuando los peques se quedan encantados.

    ¿La próxima vez que salgamos de cena en pareja? Pregunta sin respuesta 😉 ¡Viva Méjico!

    Y bueno, ¿qué deciros del domingo con el cambio de hora? Que fue más largo que un día sin pan, a a la una de la tarde estaba deseando dar de comer a Rafa para que durmiera la siesta porque estaba insufrible… Y aún con siesta, vaya tardecita que nos dio; sólo se relajó cuando hicimos una merienda familiar para celebrar su cumpleaños. En fin, estos críos dejan agotado a cualquiera. ¿Qué planes hacéis con buen tiempo?, ¿ideas?

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    Soplando la vela con los abuelos, Alfonso y el primo Jorge.
  • Arenal de Morís

    Arenal de Morís

    Alguien debería reconsiderar que el mes fuerte del verano fuese septiembre y que los peques acabasen el cole en julio y empezasen el curso en octubre. No falla, año tras año, acaba agosto y llega al norte nuestro particular verano. Y yo feliz de que haya menos turistas y las playas empiecen a vaciarse porque seguiremos apurando hasta el último día de sol al aire libre, con el mar de fondo, donde los niños se llenan de arena, se caen, se empapan, se ensucian… y a los padres nos da igual.

    Y en nuestras habituales salidas de fin de semana, este sábado descubrimos una playa que, además de ser un espectáculo, para los niños es comodísima. Salimos de casa con la única idea en mente de pisar arena pero sin un destino fijo y, al final, llegamos al Arenal de Morís, en Caravia. Yo había oído que era un sitio precioso pero, por distintas razones, nunca habíamos estado, y eso que sólo está a 35 minutos de Gijón. Quizás es porque en Asturias hay otras doscientas playas, y aún así, nos quedan por conocer tres cuartas partes 😉

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    Hay párking y cuesta 3 euros el día completo. Aquí podéis ver que, dependiendo de si la marea está alta o baja, parece que son dos playas distintas. Se accede a la primera por dos rampas, y a la segunda por escaleras.
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    Como veis, un espectáculo para la vista. Y si le añadís uno de los días con mejor temperatura del año, el paraíso.
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    Vistas de la otra zona de la playa desde el chiringuito. No tienen más de 10 platos (recomiendo los escalopines al Cabrales) pero con esta visión, poco importa. Al lado del restaurante hay un pequeño parque infantil. También hay duchas y servicios, así como servicio de Salvamento.
    Semana 29, me queda una cuarta parte del embarazo. ¿Última foto de la barriga en la playa? Espero que nooooo…

    Y hoy es festivo en Asturias, es el día de la Virgen de Covadonga y haremos algún plan, aún sin decidir. Y mañana Rafa empieza la guardería y Alfonso vuelve al cole el jueves, así que nos espera una semana intensa. ¿Seguís apurando y haciendo planes de verano aunque toque volver a la rutina entre semana?

  • Planes con niños en Asturias: Luarca y la playa de Cueva

    Planes con niños en Asturias: Luarca y la playa de Cueva

    La semana pasada os contaba que las vacaciones fuera de Asturias habían dado mucho de sí. Tampoco es que el tiempo que nos quedamos aquí fuese tranquilito, tuvimos visita en casa de unos amigos con su niña y Alfonso y Rafa estuvieron a la altura, vamos, sobreexcitados y pasándolo como los indios. Aprovechamos para ir a unos cuantos sitios, algunos ya los mencioné en otros posts, así que hoy os hablo de un pueblo que hacía unos años que no visitaba y que, si venís por Asturias, tenéis que ver: Luarca.

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    No podéis dejar de ver dos cosas: el puerto y el cementerio, que siempre aparece en las listas de los mejores camposantos de España porque tiene unas vistas que ya quisiéramos muchos vivos desde nuestras casas y donde está enterrado el Premio Nobel de Medicina, Severo Ochoa. Y en el puerto podréis encontrar un montón de restaurantes donde comer, yo sólo os puedo hablar de la terraza en la que estuvimos el sábado, Bitácora, donde el pulpo de «pedreru» estaba exquisito.

    Y como el sol por fin lució este fin de semana, por la tarde aprovechamos para ir a la playa y conocer alguna de la zona. Estuvimos en la playa de Cueva, donde desemboca el río Esva. El acceso en coche es un poco difícil los últimos metros porque no está asfaltado y hay piedras pero vamos, nosotros llegamos bien con un coche normalito y corriente. La gran «pega» de esta playa para ir con niños es que la mayor parte es de piedras y, de hecho, me sorprendió ver a muchas familias. Allí me encontré con una conocida que va a menudo y me dijo que, cuando la marea está baja, hay muchísima arena y un montón de cuevas por las que adentrarse. Tiene pequeño chiringuito y salvamento, poco más.

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    Vista aérea de la playa de Cueva. La Nueva España
    Vista aérea de la playa de Cueva. La Nueva España

    Sé que, a estas alturas, los posts de playas quizás no os sean tan útiles pero yo no doy por terminada la temporada de verano hasta octubre; aún recuerdo el calor del día que nació Alfonso, un 1 de octubre, y su primer cumpleaños en la playa a 30 grados. Eso sí, no me despisto, tengo muchos temas en mente para las próximas semanas 😉

  • Playas de Asturias: Rodiles

    El sábado teníamos ante nosotros uno de esos días en los que las previsiones meteorológicas te traen por la calle de la amargura. Depende de la web que mirase, se iba a poner a llover por la mañana, o por la tarde, o por la noche, así que no sabíamos si ir a la playa con el riesgo de tener que salir corriendo, o no ir y buscar plan alternativo. Pero yo me fié de Windguru, una web en la que te pone hasta la hora en la que se pondrá a llover, eso sí, sólo puedes buscar la previsión de sitios de costa, ya que está dirigida a gente que hace deportes marítimos.

    Dicho esto, lo que sí que estaba claro es que haría mucho calor así que, si se nublaba, no estaríamos mal. ¡Menudo día tuvimos! Calor, sol y, al final, con la tontería, siete horas de arena y, sobre todo, de agua. Fuimos a la playa de Rodiles, uno de esos lugares maravillosos en los que pasé muchas jornadas de verano en mi infancia, y uno de esos sitios que no te puedes perder si deseas venir a la playa en Asturias.

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    Foto de La Nueva España, para que veáis la playa al completo. Impresionante, ¿verdad?

    La recomiendo por tres razones: amplitud (en torno a un  kilómetro de largo), entorno impresionante y un montón de servicios. Por ejemplo: zona de picnic, restaurante, aparcamiento, vestuarios, puesto de Cruz Roja con «anfybuggy» (sillas que facilitan el acceso y el baño a personas con movilidad reducida), kiosco, aparcamiento… y casi todo sin que se vea desde la playa gracias a un frondoso pinar de eucaliptos que se extiende a lo largo de todo el arenal y que está acondicionado para comidas campestres. Añado, eso sí, que hay zona azul y verde de aparcamiento (tres euros el día completo) desde el año pasado. Por cierto, para comer compramos bocadillos en el restaurante y estaban buenísimos, de verdad que los recomiendo.

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    Con pasarela de madera para acceder a la playa, se agradece cuando llevas sillita

    ¿Y qué más os puedo decir? Que aunque se nubló a las 4 de la tarde, aún estuvimos allí hasta las 7, que para mí la playa es ese único sitio donde no me importa que hagan casi todo, que se mojen, se manchen, se caigan, jueguen al balón, se les caiga la comida… vamos, no se me ocurre otro sitio donde pasar tantas horas sin que se aburran. Y para que os hagáis una idea de lo que les gusta, la frase de Alfonso al subirnos al coche fue: «Mamá, yo quiero vivir en la playa». Pues eso, continuaremos con nuestro recorrido por distintas playas mientras el sol nos lo permita. Y por supuesto, admito sugerencias. ¿Qué tal el fin de semana?

  • Playas de Asturias: Estaño, España y San Lorenzo

    La semana pasada, en el post en el que os contaba cómo nos organizamos para ir a la playa con los peques, prometí ir escribiendo acerca de las playas a las que vayamos yendo este verano por si os sirve de ayuda para decidir ir, o lo contrario. No esperéis unos posts muy profesionales, me centraré en lo que es cómodo o no con niños, en si les gustó o no… vamos, lo que interesa a los padres.

    Empiezo por playa España, está a 15 kilómetros de Gijón, vamos, se puede decir que cerquita; sin embargo, yo no iba desde pequeña y ya ni me acordaba. Calculo que mide unos 200 metros y tiene un río (casi riachuelo a esas alturas) que llega hasta el mar. Es de arena fina pero también hay zonas con piedras, como la del río. En Asturias, no suele haber chiringuitos en la arena, de hecho hay playas en las que no hay cerca un sitio donde tomar algo. En esta playa, fuera del arenal, tenéis un par de bares con menús, platos combinados, bocadillos… En cuanto al aparcamiento, poca cosa, allí cada uno se busca la vida como puede.

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    Hay una cosa que tenéis que tener en cuenta en el norte: las mareas. Cuando está baja, las playas doblan su espacio, así que de la arena seca al mar hay una caminata 😉

    Seguimos con otra playa que está aún más cerca de Gijón, de hecho, está en el concejo de Gijón pero no en la ciudad. Es la playa de Estaño, es muy espectacular, mide unos 300 metros aunque hay una zona que no se utiliza ya que cuando sube la marea queda cubierta por el mar y, cuando baja, como es lógico, queda la arena húmeda. Es importante que sepáis que no es arena fina sino que está compuesta por piedrecitas pequeñas. ¿Qué significa esto? Que no se pueden hacer cosas tales como un castillo de arena, jugar a las palas o al fútbol… y que si tienes un bebé, puede que se meta alguna piedra por algún sitio inadecuado como hizo Rafa el verano pasado, que acabó con una piedra en la nariz aunque con decirle un par de veces que no se comía ni nada por el estilo, el verano pasado nos bastó y no hubo más incidentes.

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    Aquí podéis ver que es espectacular pero, desde el aparcamiento, hay que bajar una cuesta andando, y luego subirla,jaja… Cuando baja la marea, la zona que veis con rocas, es un aliciente para niños mayores, van a pescar, a bucear, hay piscinas naturales…
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    Aquí unos «tiquismiquis»: a Rafa no le gustó nada que la playa fuera de piedrecitas así que, este año, iremos más a playas de arena fina.

    Y por último, me voy a la playa de San Lorenzo. Vale, ya sé que todas las asturianas la conocéis pero escribo el blog para gente de muchos sitios y si nos hacen una visita, mejor que estén informados. Es la playa que está en el centro de Gijón, lo que supone que llegas andando desde casi cualquier lado y sales de la playa y tienes pizzerías, sidrerías, heladerías, hamburgueserías…de todo.

    Mide casi dos kilómetros y es de arena fina, aunque en los últimos años se ha estropeado bastante, no sólo por los temporales marítimos tan gordos sino por la construcción de un dique en el puerto que hizo desaparecer mucha arena, aunque algunos expertos intenten convencernos de lo contrario. ¿Qué ventajas tiene para los niños? Cuando baja la marea se forman pequeños charcos y ese agua está a mejor temperatura que la del mar así que puedes tener a los peques en remojo tres horas. Y hay muchísimo espacio para jugar a palas, fútbol… Eso sí, cuando sube la marea, en pleno verano (Gijón duplica su población) estamos como sardinas en lata.

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    No los hay más empadrados que estos dos… y qué descanso para mí!
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    Y ahí está todo el espacio que hay cuando baja la marea.

    Y creo que no se me pasa nada a tener en cuenta con los peques en estas playas, si a alguien más se le ocurre, que deje un comentario. Y por supuesto, acepto recomendaciones de playas. Ya por este post está bien de arena, seguiremos mientras el tiempo nos lo permita, como ya dije ayer, en los últimos días sólo llovió la tarde de la fiesta de fin de curso.

  • Maratón de planes

    Hemos tenido un fin de semana de esos en los que se acumulan los planes y no dan las horas para todo, tanto es así que apenas he dormido 6 horas cada noche aunque cada uno de los días por muy distintos motivos. Así que estoy agotada y espero recuperar fuerzas hoy lunes. Me gustaría escribir con calma un post sobre uno de los planes que hicimos este fin de semana: ir a la playa. Como alguna vez, cuando he mencionado lo de la playa, me habéis preguntado varias cosas, prometo que esta semana me pongo con este tema, pero hoy no me da la vida para hacerlo de forma completa y resumo un poco en fotos la maratón que tuve este fin de semana.

    El sábado ya estaba en pie antes de las 7 de la mañana para ir a trabajar. Aquí estoy con el doctor que me acompaña en el programa. Si algún día abordamos cosas relacionadas con embarazo y niños, lo trasladaré al blog.
    El sábado ya estaba en pie antes de las 7 de la mañana para ir a trabajar. Aquí estoy con el doctor que me acompaña en el programa. Si algún día abordamos cosas relacionadas con embarazo y niños, lo trasladaré al blog.

    Tras seis horas de grabación subida a unos tacones (creo que ya lo he mencionado alguna vez, cada vez los odio más), tuvimos comida familiar ya que mis padres se van unos días de vacaciones (me quedo temporalmente sin el mejor canguro del mundo: mi padre). Eso sí, lo bueno de comer en casa de los abuelos es que los peques están entretenidos y yo puedo hacer un rato de «tumbing» en el jardín, a mí estos ratos me dan la vida, ya sabéis que entre semana tengo que lidiar sola con las fierecillas.

    Alfonso y Rafa están como locos con su primo Jorge. Y a mí se me cae la baba, aunque os haré una confesión: no soy consciente aún de que en 5 meses habrá un bebé en casa.

    Aprovechando que los abuelos estarán fuera unos días y que van a tener «mono» de nietos, este fin de semana hicieron un «intensivo» y los peques se quedaron en su casa a dormir; nosotros estábamos invitados esa noche a una barbacoa en casa de unos amigos así que aprovechamos para hacer plan de «adultos». Por cierto, después de la cena fuimos a una fiesta de «prao» (con calma explicaré para las no asturianas el concepto de estas fiestas que proliferan por toda Asturias) y definitivamente nos hacemos mayores, subíamos un poco la edad media 😉

    Y el domingo fuimos a la playa; en serio, cada año es menos relajado este plan. Y ni te cuento si has dormido sólo seis horas, aunque esta vez fue por trasnochar.

    Y  como aquí puedes ir a la playa con un día espectacular y salir de ella casi lloviendo, por la tarde se nos puso la nube encima y hubo que abandonar el plan para ir de paseo y a tomar unos gusanitos, no sin antes llenar la casa de arena; y es que da igual que «sacudas» a los peques al salir de la playa. ¿Qué tal el fin de semana?, ¿se os acumulan los planes con el buen tiempo? Definitivamente, mi culpa tener unos hijos asilvestrados, no se puede decir que lleve embarazos muy tranquilos 😉

    Y aquí está mi barriguita, es el embarazo en el que antes me ha salido, ya debo tener el cuerpo amoldado,jaja... Y como no tengo espejo en el ascensor, que está muy de moda, hago la foto en el super espejo del portal de casa ;-)
    Y aquí está mi barriguita, es el embarazo en el que más pronto me ha salido, ya debo tener el cuerpo amoldado,jaja… Y como no tengo espejo en el ascensor, que está muy de moda, hago la foto en el espejo del portal de casa 😉
  • Planes con niños en Asturias: Cudillero

    Que sepáis que maridín, aunque es maño de nacimiento, ya puede ser declarado 100% asturiano. Si eres capaz de predecir el clima en Asturias, ya te puedes considerar de la tierrina. Para mí, que nací aquí, es fácil saber que cuando en el norte de Galicia hace sol, horas después lucirá Lorenzo aquí. Y si allí llega un temporal, aquí lo tendremos enseguida.

    Amaneció el sábado en Gijón bajo una tromba de agua que me hizo pensar que nuestra única alternativa era ir a un centro comercial, y ya sabéis lo poco que nos gusta. Suerte que a maridín se le iluminó la cabeza y pensó que, si el día iría mejorando poco a poco, lo mejor era «tirar» para el occidente de Asturias, vamos, en dirección Galicia. Vale, puedo ahorrarme todas estas explicaciones, pero sé que muchas de las que me leéis no sois de aquí.

    El sábado elegimos Cudillero, una villa pesquera preciosa que, en los últimos años, se ha convertido en un lugar muy turístico. Imagino que todas las asturianas conocéis este pueblo, de hecho nosotros ya hemos estado varias veces, aunque nunca con los dos peques. Y para las que no sois de aquí, os recomiendo que no olvidéis parar en este pueblo. Por cierto, tenía razón maridín y lucía el sol, hasta pudimos comer al aire libre. Y es que por Asturias la temperatura todavía no nos deja ir a la playa 🙁

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    Una de las cosas más bonitas de Cudillero es la ladera del monte llena de casas de colores

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    No os creáis que fue lo único que hicimos el fin de semana porque llevamos una temporada que no paramos, pero ya me lo reservo para otro post esta semana. ¿Qué tal vosotras? ¡Espero que hayáis disfrutado! Por cierto, ¿conocéis Cudillero?

  • Ley de Murphy

    «Si algo puede salir mal, saldrá mal». Más de una vez habréis escuchado esta frase que, como sabéis, no se trata de ningún principio científico sino una forma graciosa de explicar desdichas varias. No es que esté rodeada yo de calamidades, ni mucho menos. Sencillamente es que, hay veces, que se juntan muchas cosas buenas pero entonces no llegas a todo y te da rabia porque tú sabes que puedes hacerlo todo. Y es que las mujeres en general y las madres en particular no queremos ni sabemos decir que no, hay que estar en todos los sitios, esto es así.

    Si trabajo un día a la semana (99% de los días en viernes) y tengo tres o cuatro eventos sociales al año (que como bien sabéis tiene 365 días), ¿cuántas probabilidades hay de que se junten trabajo y evento la misma jornada si no es un viernes? A priori, ninguna. Pues este sábado estaba invitada a uno de esos acontecimientos que tienes, como mucho, una vez al año. En mi caso, el primero en mi trayectoria como bloguera. Sí, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo se juntaron este sábado más de 400 blogueras de toda España para hablar de anécdotas, de uso de redes sociales, de fotografía, de bienestar, de negocio… en PuntoMom. Y ese era mi plan para el sábado… hasta el viernes a las tres de la tarde.

    PicsArt_1400443871132 Soy muy terca y si digo que voy a un sitio, aunque me perdiera la mayoría de las charlas, voy. Al menos pude estar un ratito y poner caras a muchas personas a las que sólo conocía a través del mundo 2.0  pero me quedaron tantas pendientes 🙁

    Y digo que me acompañó la Ley de Murphy porque el viernes recibí una llamada de la televisión para preguntarme si podía trabajar el sábado, el mismo sábado del evento. Maridín estaba escuchando la llamada y no daba crédito a la maldita casualidad. Pero no podía decir que no a lo del trabajo. Así que mi sábado fue digno de una chiflada que sale de un sitio para ir al otro un rato, se come un sandwinch doble en 3 minutos (que se convierte en una bola en el estómago porque 4 rebanadas de pan de molde requieren un mínimo de 10 minutos), y vuelve otra vez corriendo a la grabación contando los minutos por si acaso sale a una hora prudente y puede volver al evento. Vamos, mortal; sólo media hora sentada en 10 horas. Entiendo que a diario no se puede estar con semejante estrés.

    Mientras tato, maridín ejercía de padrazo y se iba a la playa con los peques y con todos los bártulos.

    Y como la Ley de Murphy está muy presente este 2014 (recuerdo robo de cartera el mismo día en que decidí ir de rebajas), continuamos. Si cada uno de mis hijos se pone malo unas tres veces al año de media y nosotros dejamos a los enanos en casa de mis padres unas seis noches al año para salir en pareja, ¿cuántas probabilidades hay de que se pongan malos una de las noches que se quedan con los abuelos? En principio, calculo que 1 entre 100. Pues oye, el sábado, después de mi maratón, salimos de cena para celebrar el cumple de maridín y mi madre sufrió las consecuencias de una noche toledana. Resumiendo, fin de semana completo, agotador y con esa sensación de quedarse a medias, ¿os pasa a menudo?, ¿queréis llegar a todo y sois conscientes de que no es posible si queréis conservar la salud? 😉

     

  • Un descubrimiento: parque y playa de Moniello

    Confieso que hay días que me pregunto qué narices hago escribiendo un blog al que tengo que dedicar bastante tiempo: elegir temas sin repetirme demasiado, cómo exponerlos, qué imágenes utilizar… Sin embargo, cuando algunas me agradecéis una idea, una opinión, unas risas o una experiencia, pienso en la suerte que tengo de compartir tantas cosas con vosotras. Pero es que no soy yo la única que interviene en este rincón, vosotras también me dais consejos, me contáis vuestras experiencias y, cómo no, me dais ideas.

    Y precisamente, mi último descubrimiento en Asturias ha sido gracias a una lectora habitual del blog. Y como ha resultado todo un hallazgo para los peques, os cuento el sitio que hemos conocido y porqué nos ha gustado tanto, aunque creo que las fotos hablan por sí solas. Se trata del parque de Moniello, que está a poco más de 20 kilómetros de Gijón. No queríamos irnos muy lejos, ya sabéis que aquí en el norte el tiempo varía bastante y por la tarde se preveía lluvia. Lo increíble es que a veces tenemos al lado sitios que ni sabemos.

    Hay hasta porterías (las hay también grandes) para jugar al fútbol.
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    También hay restaurante donde se puede comer tanto dentro como fuera.

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    Y además con columpios para que los peques estén entretenidos. E insisto, ¡mirad qué vistas!

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    El gordi con mis gafas, ya sabéis lo que les gustan todo tipo de abalorios 😉

    La verdad es que estuvimos tan a gusto en el parque que no bajamos a la playa. Preferí ahorrarme el momento en que Rafa se abalanza sobre cualquier líquido (en este caso el Cantábrico a 14 grados) y el momento en que Alfonso se emociona con el lanzamiento de piedras. Cuantas menos probabilidades haya de terminar accidentados, mejor. Aún así, yo hago bien los deberes así que os dejo un par de fotos de la playa por si os interesa.

    Entre las rocas, cuando baja la marea, quedan piscinas naturales. A mí estas cosas de pequeña me encantaban. Foto de diariodeunchurfer.blogia.com

    Y aquí termina mi habitual «sección» de planes de fin de semana. Las asturianas, ¿conocíais este parque? Igual ahora resulta que la única que no estaba al tanto de su existencia era yo y no he aportado nada nuevo. Por cierto, mañana martes 13 será el último día para participar en el sorteo de un conjunto de baño a elegir. Comprobad si os he dejado algún comentario en el post ya que algunas habéis olvidado compartir el enlace en Facebook de forma pública. Otras habéis dejado el comentario allí en lugar de en el blog.

    Aunque ya lo he puesto en Facebook quizás muchas sólo veáis el blog así que os cuento. Estoy entre las diez finalistas para ser bloguera de una importante tienda de puericultura, la idea es probar cosas de peques para después contar lo que me han parecido. Si creéis que os puedo ser útil en esa labor que ya he hecho para Hero Baby, sólo tenéis que votar mi blog aquí. Gracias!!!!!

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