No es que me dé por vencida a estas alturas, porque ya lo asumí hace meses: «Mi bebé no quiere chupete». Pero también os digo que, antes de ser madre, creí que sería algo que sabría pronto y, sin embargo, descubrí con mi hijo mayor que lo del gusto por el chupete puede suceder cuando ya han superado el medio año de vida, cuando ya das por hecho que no le interesa. De hecho, no te sorprendas si tu bebé le coge gusto cuando le salen los dientes, por ejemplo. Por eso, aunque Aurora no quiso chupete los primeros meses, en mi interior creí que más adelante lo aceptaría con gusto, ya que los tres niños lo usaron. La verdad que no mucho, no eran dependientes, pero lo usaron. Ella decidió que ni poco ni mucho, ni pronto ni tarde.
Lo cierto es que te adaptas a lo que te toca y punto. No hay más historia. Pero que el chupete es un aliado en momentos puntuales, pues eso también es cierto. Porque el chupete tiene muchas ventajas: calma a los bebés, les ayuda a dormirse, les alivia cuando tienen algún dolor… Como veis, no es poca cosa. En realidad, son bastantes los momentos en que nos puede ayudar algo tan simple. Parece mentira lo mucho que puede llegar a hacer.

¿Lo he echado de menos en algún momento? Sí. Aurora ha sido a la que más le ha costado dormir y el proceso de dentición fue el más tedioso de los cuatro. ¿Casualidad? Pues no lo sé pero que, obviamente, me hubiera venido bien «tirar» de chupete en esas situaciones y que algo hubiera mejorado las circunstancias, probablemente. Pero lo dicho, cuando no puedes usar algo, te acostumbras y listo. No hay más historia. Obviamente, no usarlo, implica que dentro de unos meses no tendré que quitarle algo que le gusta. Es cierto que los niños lo dejaron sin problema alguno pero hay bebés a los que ese proceso, les cuesta.
Mi bebé no quiere chupete, ¿puedo hacer algo?
Pues diría que poco. A ver, lo que sí se puede hacer es ofrecérselo a menudo. A veces, lo intentamos cuando son muy bebés (ojo con no interferir en las primeras semanas de lactancia) y guardamos el chupete para siempre. Como os digo, mis hijos no lo quisieron durante bastantes semanas, incluso meses, y luego sí lo quisieron usar. Otras veces, lo intentamos sin más en cualquier momento y ellos lo rechazan pero quizás no damos con el momento adecuado. Quizás lo estamos intentando por el día y resulta que sólo les sería útil para dormir. Pero vamos, creo que si llegan al medio año y lo han rechazado en varias ocasiones y circunstancias, ya sabemos lo que toca. Olvidarnos.

Deja una respuesta