Mi último post de 2016 fue sobre el aborto temprano que sólo unos días antes había sufrido. Os contaba entonces que estaba tranquila y animada, que entendía que era algo que podía pasar y que, aunque duele, estaba bien. No imaginaba entonces que 2017 me traería una experiencia infinitamente más triste. Porque mi último post de 2017 era el de una madre que esperaba celebrar las navidades con una niña en brazos pero que, sin embargo, estaba destrozada y todavía con muchas preguntas para las que no tenía respuesta. Fue el año que iba a serlo todo y se quedó en nada. El año más duro y triste de mi vida. En el que supe que en la vida no puedes dar nada por sentado y en el que supe que a veces toca perder.
Por eso, me parece justo que mi último post de 2018 esté dedicado también a la vida cuando vuelve a dar, cuando vuelve a traer luz. Me parece justo escribir que después de la tormenta llega la calma, que a veces te quitan pero a veces también te dan. Alguien me escribió uno de estos días para decirme que soy la prueba de que los finales felices existen. De repente me doy cuenta de que hay años que hacen preguntas y años que dan las respuestas. He aprendido que al final de un túnel, por muy oscuro que sea, hay claridad.

Tampoco voy a engañar a nadie. Me gustaría deciros que los sueños se cumplen aunque sé que no siempre es así. Pero lo que sí sé es que los sueños se luchan. Pueden o no cumplirse pero lo que sí sé es que hay más probabilidades de que sucedan cuando eres valiente, cuando te caes y te levantas, cuando no te rindes. No todo depende de nosotros ni siempre tenemos lo que merecemos pero sí merecemos aquello por lo que luchamos.
Aurora ha sido luz para nosotros. Aurora ha traído paz, ha sido una cura para el alma. Y sé que para muchas es esperanza. Este post es para todas aquellas que tenéis un sueño, pero para aquellas que lo estáis luchando. Este post es para aquellas que ahora estáis en el túnel, para las que os estáis preguntando por qué a vosotras. La mayoría de veces no hay respuestas y solo se puede aceptar. Pero os prometo que la luz vuelve. Y se respira.
Un día soñé con Alfonso, y gané.
Un día soñé con Rafa, y gané.
Un día soñé con Gabriel, y gané.
Un día soñé con Carmen, y perdí.
Un día soñé con Aurora, y gané.
Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido. No dejéis de soñar ni de luchar.
Feliz 2019 a quienes soñáis y lucháis.
Gracias por estar este 2018 al otro lado.
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