Bueno, señora, en mi lucha contra el azúcar ¡he visto un poco la luz! Las que me seguís en Instagram sabéis cómo llevo este proceso de «desintoxicación» para adquirir buenos hábitos. Me está costando mucho, pero mucho, porque obviamente comía dulces en abundancia y a diario. Y quiero insistir en que no me mueven cuestiones de peso porque, con el deporte, me puedo permitir comer lo que quiera. Es sencillamente que quiero mejorar mis hábitos alimenticios. Ya os conté en otro post que en esto me está ayudando Laura, nutricionista y farmaceútica, que ha sido quien me ha animado a hacer un bizcocho de chocolate sin azúcar, sin harinas, sin mantequilla… Vamos, que me ha dado la vida porque yo estaba ya al borde del colapso sin tomar dulces.

Bizcocho de chocolate sin azúcar
Ingredientes
- 150g de almendra molida
- 2 plátanos (unos 175g), si están maduros quedará más dulce
- 90g de dátiles sin hueso (opcional)
- 2 huevos camperos
- 1 cucharada sopera de agua 10g de levadura
- 1/4 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de canela
- 30g de cacao puro o algarroba
- pepitas de chocolate negro (al gusto)
Elaboración
No puede ser más sencilla, si la he hecho yo 😉 Precalienta el horno a 180ºC calor arriba y abajo. Bate los dátiles, los plátanos, el agua, y la canela. Puedes batir 50g de dátiles y los otros 40g dejarlos en trocitos pero si no los quieres encontrar, bátelos todos. Lo de los dátiles es opcional, a mí personalmente no me van mucho pero es un endulzante natural.
Mézclalo con los huevos, la levadura, el bicarbonato, el cacao (yo esta vez probé con algarroba ya que me dijeron que endulzaba más) y la almendra molida. Añade las pepitas de chocolate y mezcla con una espátula. Vierte la mezcla en un molde previamente engrasado o forrado con papel vegetal. Hornea unos 30 minutos, a partir de aquí puedes ir abriendo el horno para hacer la prueba del tenedor (cuando salga limpio, ya estará listo). Si quieres decorar por fuera, derrite 2 onzas de chocolate negro (80‐85%MG) mezclado con agua hasta obtener la textura deseada.
¡Y ya tenéis el bizcocho! Obviamente, no es lo mismo pero de verdad que ayuda en momentos de debilidad, está rico y, como veis, muy sano.

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