Hay muchas cosas en la vida que llegan si sabes esperarlas. Otras, llegan sin que las esperes. Yo he hecho mucho por este blog de maternidad, pero con sinceridad os digo que lo que he vivido estos 4 años es algo que no imaginaba que iba a pasar. No sabía que iba a llegar tan lejos, ni que iba a leerme tanta gente, ni que iba a ser finalista a un premio, ni que iba a abrirme tantas puertas… Pero sobre todo, no sabía que iba a recibir tanto cariño, ni que iba a hacer nuevas amigas a estas alturas de mi vida, cuando trabajo sola desde casa. Todo lo que me ha ido pasando estos años en torno al blog es increíble, pero estos últimos meses ya han sido la bomba. Y os adelanto que febrero dará mucho que hablar porque están saliendo nuevos proyectos.
Cuarto aniversario del blog
Pues sí, oficialmente hoy hace 4 años que empecé a escribir esta bitácora. Fijaos si sabía poco de este mundo, que tuve que pedir ayuda para el tema técnico, que sencillamente se reducía a elegir plataforma de contenido, registrarme y elegir una plantilla. Vamos, sencillito. Pero ni para eso daban mis conocimientos, que yo en el ordenador sólo sé escribir y ya me las veo para editar fotos, de ahí que casi nunca lo haga 😉
Cuando empecé, tenía un bebé de 4 meses y un niño de dos años. ¡Lo que ha llovido! Que ahora tengo tres críos y el más pequeño ha dejado de ser un bebé. He contado de todo en estos años en casi 600 posts, que se dice pronto. Y aquel blog que empezó con menos de 3000 visitas mensuales tiene ahora más de 100.000, me sigue asustando hasta a mí. Y sobre todo, ya no tanto el blog de maternidad sino el valor que se ha generado en las redes sociales, donde tanto comparto y donde participáis muchísimo. Es un honor seguir aquí, al pie del cañón, cuando yo misma creía que, si conseguía escribir solo un año, sería un logro.
Renovarse o morir
Al cambio y migración de mi blog ya le dediqué un post en su momento. Es una cosa que debí hacer hace mucho tiempo pero, entre unas cosas y otras, y si le sumas lo poco que me interesan los temas técnicos, pues no había habido forma de avanzar. Al final, llegó y tengo que agradeceros que haya sido todo un éxito. A la mayoría os gustó mucho y yo ya no tengo excusa para hablar de más temas que no estén relacionados con la maternidad, porque además me lo estáis pidiendo. La migración salió adelante gracias a Laucreativa, el logo dio un vuelco gracias a Isabel, de Una Madre Molona y las visitas no se redujeron, que esa suele ser una consecuencia de estos cambios de alojamiento. Lo cual quiere decir que me queréis mucho 😉

Finalista a mejor blog de Embarazo y Crianza de Madresfera
Estas son las cosas que llegan como un regalo. Porque escribes porque te gusta, para que te lean, para ayudar, para dar tu opinión, para enseñar algo que te resulta bonito, o útil… pero no lo haces nunca para ganar un premio. Bueno, es que para empezar, cuando comencé a escribir aquí, no sé siquiera si ya había premios para blogueros. Y de repente, hace un año, me encontré con que estaba nominada en varias categorías de los Premios Madresfera, de los que no había oído hablar entonces. Y resulta que estuve cerca de ser finalista. Y pasó un año y volví a estar nominada, con la gran alegría de quedar finalista en la categoría de Embarazo y Crianza, con la repercusión que eso tuvo a nivel local, que hasta salí en la prensa y hablé en la radio 😉 Es cierto que quedarte ahí, a las puertas del premio, te deja una sensación de «vaya, con lo cerca que estaba», el año en el que más había trabajado y crecido. Pero verdaderamente, ya era un logro estar ahí y ser uno de los blogs de referencia en esto de la maternidad. Y oye, el premio gordo de 2016 fue el viaje a París al Effluent.


Bloggers Day y esos eventos para reeencontrarse
Y como finalista, tenía que ir a Madrid a ver si finalmente era ganadora. Bueno, no contaba con serlo, la verdad, pero era la excusa perfecta para dos cosas: una escapa en pareja y ver a muchas caras a las que solo he visto una vez en mi vida, o dos, o tres… pero que ya conozco como si las viese a diario, porque sigo sus vidas en las redes sociales y porque este mundo nos ha conectado mucho. Ya me lo pasé como los indios en el viaje a Granada, que fue mi primera «desvirtualización», y eventos como el de Malas Madres fueron la pera, por no hablar del viaje a París al Effluent. Así que, una vez más, me encantó saludar y volver a pasar un rato con algunas personas que ya son mis amigas. La pena es no haber hecho más fotos, pero sólo estuvimos en la entrega, no el día completo del evento.

Restaurante terreza Doña Tecla
Esto ya lo incluyo en este post porque forma parte del evento del sábado pasado. Y como muchas me preguntásteis en Stories por el sitio en el que cenamos Isabel, Ángela y yo con nuestros maridos, pues aquí va mi aportación gastronómica sobre Doña Tecla. Está en la zona de Cuzco, al ladito de la Castellana, y tiene una de las terrazas de moda de la capital. Vamos, que fue una super elección de Isabel; con lo que yo no contaba era con cenar en una terraza en pleno mes de febrero sin pasar frío. La ambientación es muy balinesa con suelos de madera, olivos, bambús, palmeras… y una carpa estilo jaima sudafricana. Eso, sumado a los calefactores de gas, hicieron que estuviésemos super a gusto. Y la comida fenomenal, tienen un poco de todo, desde los clásicos huevos rotos hasta noodles, pescados, carnes… Cenamos muy bien, de verdad. Y creo que compensa ir en verano, que es cuando se le saca partidazo a esa terraza. Vamos, que si cuadra visita a Madrid en épica estival, allí que voy.


Bueno, pues resumiendo, gracias por estar aquí, por leer este blog. Porque al fin y al cabo, yo escribo y trabajo mucho, pero si vosotras no estuviérais al otro lado, ni viaje a París, ni finales, ni nada… ¡Así que os debo mucho! La próxima semana, empezamos con contenidos habituales y temas interesantes. ¡Buen fin de semana!
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