He escrito en alguna ocasión sobre la elección de carritos y sillitas de paseo para bebés y niños pequeños. Siempre he intentado dar una opinión real de las experiencias que yo tuve, que fueron muy buenas, y de las ventajas o desventajas de aquellos productos o marcas que usamos. Y lo hice desde el punto de vista de la funcionalidad, porque evidentemente es lo más importante, junto a la comodidad para el bebé y para los padres y junto a la durabilidad, porque en el caso de aquellos que teníamos claro que queríamos más de un hijo, es un factor importante a tener en cuenta. La verdad es que al final se juntan muchos factores a la hora de elegir el coche y silla de paseo: tipo de manillar, de plegado, la maniobrabilidad, el peso, si viajaremos o no con ella habitualmente… lo dicho, un montón de cosas a las que hay que sumar la estética.
Pues sí, para mí la estética tenía cierta relevancia, porque en esto también hay muchísima oferta y se ven modelos de todo tipo y colores muy variados. Yo tenía claro que quería un modelo relativamente clásico, pero sin irme a los carricoches antiguos, los veo con poca frecuencia y entiendo que se debe a que ocupan mucho espacio. La estética del carricoche en el que íbamos de bebés no me encajaba. Pero no quería irme a otros modelos modernos, en el que el chasis tiene una única «pata» como las sillas de oficina de ruedas, los veo un poco siderales.

Por otro lado está el tema del color, para bebés recién nacidos dicen que es mejor evitar los colores chillones, pero no sé qué hay de cierto en ello. La verdad es que no me gustan según qué tonalidades para los bebés en general, ni para la ropa ni para la decoración de la habitación ni para el carrito. Pero tampoco quería tonos claros por la faena de que que hay que lavar con frecuencia y se ensucian a veces con mirarlos. Vamos, que en nuestro primer carrito opté por el azul marino, que es bastante sufrido y tengo que decir que fue una elección acertada. Cierto es que para Gabriel, por aquello de cambiar, compré una capota en azul celeste. Y sí, he tenido que lavarla mucho más que la azul marina. ¿Tuvisteis en cuenta la estética?

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