Sé que esto de traer hijos al mundo e instruirles da lugar a muchos debates; como casi todo en la vida, hay opiniones para todos los gustos. Pero me da la sensación de que hasta en esto también hay modas, como ocurre con la ropa, que una temporada se lleva el pantalón «pitillo» y la siguiente te llenan las tiendas de «pata de elefante». Es como si hubiera ciclos, opuestos unos a otros. Si antes se castigaba a los niños por cualquier cosa, ahora no se les castiga en ningún caso; si antes no se dejaba que los niños eligieran nada, ahora lo que se lleva es dejarles decidir todo. Se cuestiona lo anterior porque sí y, con sinceridad os digo, que no le veo sentido pasar de un extremo a otro; se podrán debatir algunas cosas pero no hace falta irse al polo opuesto. Vamos, creo que nuestra generación, los que nacimos en los 80 o 70, somos gente bastante sana en todos los sentidos, física y emocionalmente. Así que tan mal no lo debieron hacer nuestros padres con nosotros, o vamos, con la mayoría de nosotros.
¿Que ha habido cosas que han mejorado? Por supuesto, todo es mejorable siempre. ¿Y que ahora hay más información de la que había antes? También. Pero ojo, que hay menos de la que habrá dentro de unos años, que lo que hace un tiempo era un disparate, ahora ha dejado de serlo. Y lo que ahora nos parece «de cajón», igual dentro de una década no lo es tanto. Se ha pasado de criar al margen de los niños a criar haciéndoles creer que son el centro de todo y dejando que tomen cualquier decisión que les afecte. Siempre he creído que tan terrible es que no te aprecien como que te adulen por todo.
El otro día me acusaron en Instagram de decidir por mis hijos cuándo quitarles el pañal. El tema de que alguien me ataque en redes sociales ya me la trae al pairo, literalmente, y perdonad la expresión. Me resultó curioso, más que nada, porque nunca tuve prisa para eso precisamente; mis dos hijos mayores dejaron de usar pañal diurno con dos años y 9 meses, vamos, lo justo para empezar el colegio. Pero claro, ahora está mal visto que tomes tú ciertas decisiones por ellos. Lo que no sé es cómo no se me ocurrió llevar a mis churumbeles a todos los colegios de Gijón y que ellos me dijesen cuál les había gustado más; probablemente el mayor hubiese elegido aquel con más porterías de fútbol, aunque estuviese en la otra punta de la ciudad. Y por favor, no sé cómo no les pregunto cada día lo que quieren comer. Obviamente, tendría un problema; al ser tres hermanos, creo que debería hacer un menú para cada uno.

Y lo que es el colmo es que haya madres que ya no se atrevan a decir ciertas cosas en sus redes sociales. Sí, mujeres que pasan de contar que se han ido a cenar en pareja dejando a su bebé con sus abuelos o con una niñera porque van a tener que aguantar que algunas les echen en cara que dejen a sus hijos al cuidado de otros. Antes era lo más normal del mundo y ahora es un sacrilegio. Vamos, sin ir más lejos, les ha pasado a unas cuantas famosas, que se les han echado encima por algo así. Porque claro, como te has convertido en madre, tienes que estar entregada a la causa, y debes estar pegada siempre a tu hijo. Noche incluida, por supuesto.
Ahora cualquier cosa es susceptible de causar un trauma a los niños. Ya ni siquiera puedes castigarles, nunca. El día que el crío de 5 años no te ha hecho ningún caso las diez veces que le has dicho que por favor recoja sus juguetes, igual tienes que pasar al plan B y decirle que no irá al parque, a la piscina o a donde le apeteciese ir. Que el diálogo con los niños funciona a veces, pero no siempre. Y no pasa nada porque la criatura entienda que las cosas que hace tienen consecuencias y que, si no recoge, aparte de estar desordenado, lo cual no le preocupa mucho ese día, también se puede quedar sin algo que le gusta. Vamos, lo mismo que le pasará el día que tenga un curro y decida tocarse las narices y no cumplir con aquello para lo que le contrataron; que acabarán echándole. Nos hemos ido del extremo de castigar a los niños por cualquier chorrada a no castigarles por nada, porque lo que se lleva ahora es que sigan sus instintos. Ya no puedes decirles que no lloren cuando están en plena rabieta porque están frustrados. Si lo sé, lo he vivido con el mediano y puede que me toque en breve con el pequeño, pero no seré yo la que les anime a seguir llorando.
Por eso, el término criar, que es lo que se lleva ahora, no me va. No sólo les cuido, no atiendo sólo las necesidades de mis hijos sino que intento instruirles o educarles para que sepan que la vida no va solo de lo que a ellos les apetece, que unas veces sí se puede y otras veces no, que siempre estoy ahí para lo que me necesiten pero que yo también tengo mis necesidades. Intento encontrar un equilibrio sin posturas extremas, bien saben mis hijos que entro dentro del grupo de madres permisivas (con tres varones ya no discutes por nada ;- ) ) pero si un día tengo que castigar y nos tenemos que pasar la tarde en casa o no ir al parque, lo hago. Defiendo a los niños casi siempre, los adoro, creo que tenemos mucho que aprender de ellos, pero no me va la crianza que tanto se promulga hoy en día. Igual estoy equivocada, pero a día de hoy prefiero tirar al término medio y no irme al blanco o negro, no vaya a ser que dentro de unos años se lleve otro tipo de crianza.
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