Hace ya años que me compré mi primer vestido hasta los pies. De hecho, aún conservo y sigo usando alguno de cuando ni siquiera estaba casada. Hace una década, era una prenda que ni me planteaba tener para salir a la calle un día cualquiera, asociaba los vestidos largos a bodas y ciertos eventos para ir arreglada. Y como en muchas cosas, hay veces que el tiempo te lleva la contraria. Ahora, me encantan. Primero, porque en Asturias vienen muy bien los días fresquetes que no llueve. Sí, aquí pasamos muchos días de verano a veinte grados así que llevar la pierna muy destapada no apetece mucho. Y segundo, porque estilizan un montón. Te pones en los pies unas alpargatas de cuña alta (yo es que evito los tacones) que apenas se ven con el vestido y es como si de repente te quitaras unos kilos de encima.



Me gusta llevar vestidos largos con cazadora vaquera o con americana, que le da un punto más elegante. Y ya os digo, de calzado siempre recurro a alpargatas de cuña; yo y los tacones no nos llevamos bien y los dejo para ocasiones un poco especiales. Y de moda poco más os voy a mostrar este verano porque lo interesante es enseñar cosas de esta temporada y con los dos looks que os he puesto este mes, ya no tengo muchas más incorporaciones. Me queda, eso sí, poner un look para salir por la noche, un poco más elegante, pero eso ya cuando salga por ahí de cena con maridín alguna noche, que ahora en verano un par de veces nos toca. ¿Usáis vestidos largos?
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