Recuerdo que de pequeña me fascinaba la cocina de casa de mis abuelos. Era muy grande y, teniendo en cuenta que la casa tenía casi medio siglo, había algo que me parecía muy moderno por entonces: una barra con sus taburetes de cocina. Nos parecía un planazo ir los sábados a comer y sentarnos allí. No me preguntéis porqué pero los niños tienen fijación por los taburetes. Si vas a una cafetería, se encaraman en cuanto ven uno y si es giratorio, ¡para qué quieres más! Por supuesto, si en casa de algún familiar o amigo tienen banquetas, ya sabéis que van a preguntar porqué en vuestra morada no hay una.
Desde luego, los niños no tienen un pelo de tontos ya que, por lo visto, es el asiento más antiguo que existe. A ellos les gusta esa libertad de movimientos que les da un taburete porque, madre mía, anda que no les gusta levantarse continuamente. También están los taburetes que tienen más funciones, como los que son cerrados y dentro de ellos puedes meter cosas, sobre todo juguetes; me parecen un inventazo. Confieso que, más allá del universo infantil, me gustan mucho para decorar una cocina. Si son altos, suelen ir acompañados de una barra que llaman americana o mesa alta que, estéticamente, queda muy bien. Si lo que te gusta es ser práctico, mejor usas los bajitos, ya que se ponen debajo de la mesa y no estorban nada.
En nuestra casa, por ahora, tenemos taburete de almacenaje.Ya os digo siempre que no soy una experta en decoración, me gusta algo o no si me entra por los ojos pero es cierto que cada año se llevan unas tendencias en este mundo, como también se llevan en ropa. Y como todo, te encaja o no. Pero desde luego, a mí me parece una opción bonita para decorar una casa. ¿Tenéis en vuestra vivienda?, ¿os gustan?
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