Hacía mucho tiempo que no escuchaba la frasecita de marras. Sí, ya llevaba un par de años librándome del “qué mona es”, “qué rica”, “qué niña tan sonriente”… Hubo una época en la que era a diario. El pobre Alfonso estaba frito; cuando nació, obviamente no se enteraba pero llegó a los tres años oyendo todos los días cómo mucha gente desconocida se refería a él en femenino. «Deja pasar a la niña», tenía que oír en el parque. En cuanto empezó la época de colegio, no volvió a pasarle y creo que ahora nadie podría confundirle.

Con Rafa nunca nos pasó. Aunque soy su madre, reconozco abiertamente que el crío tenía cara de paisano desde que nació, supongo que porque tiene una señora nariz y quizás por los labios muy finos. Bueno, no lo sé a ciencia cierta, pero tenía cara de niño niño, con mayúsculas y a mí no me parecía especialmente agraciado. Que lo quiero que me muero y además es el más simpático y divertido con diferencia, eh 😉 Cada uno tiene sus cosas buenas y menos buenas, nunca malas. Todo sea dicho.

El caso es que en el último mes ya estoy volviendo a escuchar con cierta frecuencia cómo se refieren a Copito en femenino. No es que me preocupe el asunto, yo digo sonriendo que es un niño y listo, no pasa nada. Pero claro, esto me hace elaborar posibles teorías. Sobre la confusión de las niñas con niños, no tengo mucho que aportar, salvo el tema de los pendientes; si los padres deciden no ponérselos, ésa es la explicación de algunos para dar por hecho que es un crío. Vamos, rara vez llevo yo pendientes y nadie duda de mi género, creo yo 😉 Pero en cuanto a que los niños sean confundidos con niñas tengo una teoría: si son guapos, automáticamente los convierten en féminas. Coño, como si los críos no pudieran ser bonitos y la belleza fuera exclusiva de las mujeres. Pero oye, esto es sólo una teoría, seguro que vosotras tenéis muchas más sobre este asunto, ¿a qué sí?

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