Pues aquí estoy, en la semana 34 de embarazo y preparándome para el parto. Bueno, no os voy a engañar, con el tercero ya no hay que prepararse demasiado y esta vez me salto las clases del Centro de Salud aunque estoy mirando un curso online que me han ofrecido, ya os contaré la experiencia. Os confieso que, cuando me quedé embarazada de Alfonso, no sabía quién era Kegel y, menos aún, lo que era un masaje perineal. Vivía en mi feliz ignorancia y, aunque no lo creáis, de cara al parto prefería no saber demasiadas historias porque no me daba ningún miedo. Durante el embarazo, no recuerdo en qué momento, descubrí los ejercicios de Kegel gracias a las matronas del Centro de Salud, aunque no tenía claro cómo hacerlos bien.
Si a alguna le pasa lo mismo, ahí va el truquito: sentarse en el wc y, al orinar, intentar retener el pis, contrayendo los músculos del suelo pélvico. Así se pueden localizar los músculos que hacen la contracción; después, puedes hacer los ejercicios en cualquier lado. Es lo más fácil del mundo y no cuesta ningún esfuerzo. Se recomiendan para evitar la incontienencia urinaria y para facilitar el parto; yo los hago desde entonces, sin estar embarazada incluso. Así que ahí sigo, fortaleciendo músculos, que nunca está de más 😉

El masaje perineal ya es otra historia. Alguien me lo mencionó durante el embarazo de Rafa, ya que el postparto de Alfonso había sido muy doloroso por culpa de la episiotomía. Y reconozco que, como estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de que no me volvieran a «rajar», pregunté a mi matrona (que por cierto, es seguidora del blog en Facebook, ¡qué presión!) y, casualidades de la vida, además de comadrona me dijo que era fisioterapeuta, ¡dí en el clavo con la especialista! Y ahí que fuimos maridín y yo a que nos enseñara el funcionamiento del masajito.
Esto ya no es tan fácil como los ejercicios de Kegel: es molesto, no puedes hacerlo en cualquier lado (obvio) y es posible que necesites ayuda. Pero oye, di a luz a Rafa con un perímetro cefálico de 35, 5 centímetros (sí, mis hijos no son de cabeza pequeña 😉 ) y más de 3, 800 kg de peso y ni un cortecito. Siempre te queda la duda de si, como fue un parto veloz, sin epidural y era el segundo, el que no hiciera falta episiotomía sería por esos otros factores. Pero sinceramente, creo que todo ayuda. Así que, para mí, merece la pena y ya me he vuelto a poner a ello de cara a este tercer parto. Eso sí, lo mejor sin duda es que la propia matrona os explique cómo hacerlo; yo no me veo capacitada para tal cosa 😉 ¿Qué hicisteis para prepararos para el parto?, ¿qué os fue útil?
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