Llevamos una temporada un poco movida con los despertares nocturnos. Es cierto que tener tres niños menores de 6 años y dormir muchas noches del tirón es una bendición y no me puedo quejar pero, de unos meses para aquí, han aparecido las pesadillas nocturnas. Primero fue Alfonso, que sigue teniendo esos despertares, y después Rafa, que se desvelaba puntualmente pero que lleva unos días con despertares en los que de verdad lo pasa mal. El mayor directamente viene a nuestra cama mientras que el mediano grita llamándonos. En fin, que estos meses intento hacer algunas cosas para evitar las pesadillas en los niños aunque realmente creo que sirve de poquito. Evitarlas es muy complicado porque es como las rabietas, forma parte del desarrollo de la mayoría de los niños a una edad determinada pero bueno, intento ayudarles en la medida de lo posible.

Cómo evitar las pesadillas en los niños
Lo dicho, evitar como tal las pesadillas en los peques es difícil pero sí que se pueden hacer algunas cosas para ayudarles a conciliar el sueño de forma tranquila. En nuestra casa, Alfonso, cuando todavía está despierto, me dice que tiene pesadillas así que empezamos con las tácticas:
- Si algo les gusta mucho, habla de ello cuando se acuesten. Vale, quizás les cuesta más conciliar el sueño pero mejor que piensen en algo que les gusta que el que empiecen con los pensamientos que les dan miedo.
- Así como durante varios años eran niños de dormirse solos, ahora siempre, o maridín o yo nos quedamos con ellos hasta que se quedan fritos. La presencia de los padres les hace sentirse seguros cuando tienen algún temor.
- Obviamente, cuando se despiertan con alguna pesadilla, les decimos que no pasa nada, que eso no es real. Recuerdo que el fin de semana pasado, Rafa se despertó a gritos y yo fui a su habitación, me metí con él en la cama y me preguntó si había bestias en Gijón. Pues obviamente, le dije que no, que no existían, ni en Gijón ni en ningún sitio.
- Lo de dejar una luz encendida también es un buen recurso para que se queden más tranquilos, aunque no siempre funciona. Y cuando saben leer, un libro divertido y alegre les puede venir bien antes de irse a la cama.
En cualquier caso, no hay que asustarse. Las pesadillas son muy frecuentes, más en niños que en niñas, a partir de los dos años y hasta los seis o siete. Es algo desagradable para ellos pero ocurre de vez en cuando y no tienen porqué deberse a ningún problema o trastorno, aunque conviene saber si en algunos casos está relacionado con alguna situación vivida que les haya causado estrés. En fin, que así andamos ahora por esta casa, ¿les pasa a vuestros peques?
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