Una de ésas compras importantes a las que te enfrentas cuando tienes tu primer hijo es la de la sillita de paseo. No es que sea una experta porque no fui de las que analicé todas las que había en el mercado pero, casi cinco años después de comprarla, puedo decir que no me equivoqué porque tenía claras las respuestas a dos preguntas: ¿La usaré mucho o poco?, ¿será para pasear mucho o para viajar, ir de excursión, a la playa? En nuestro caso, la primera contestación era obvia teniendo en mente tener familia numerosa así que decidimos que había que invertir dinero en ella. Y la segunda cuestión la teníamos también muy clara, la queríamos para todo, para paseos largos, para la playa, para los viajes…
Si no sueles pasear y te mueves mucho en coche, si tienes claro que tendrás un sólo hijo, si eres de las que prefiere llevar al bebé en mochilita, o por cualquier otra razón sabes que le darás poco uso, yo no compraría una sillita que cueste un dineral… Pero como en todo, hay que mirar luego muchas cosas. Por ejemplo, yo me obsesioné con que el carrito fuera muy muy ligero y sus ruedas buenas porque tengo escaleras en el portal y porque en mi mente estaba (y así ha sido) pasear varias horas diarias, por lo que quería evitar dolores de espalda. Os parecerá una chorrada pero no es lo mismo empujar una sillita de las que se pliegan tipo paraguas, que sí, son ligeras pero las ruedas (en la mayoría de los casos, no en todos) suelen ser pequeñas e implican hacer muchísima fuerza, que empujar un carrito que también pese poco pero tenga unas señoras ruedas. La diferencia es que, con la primera, a la media hora no puedo más mientras que con el carrito puedo pasar dos o tres horas paseando sin problema. Y lo digo con conocimiento de causa, tenemos los dos tipos de sillitas.
Pero claro, lo que es una ventaja para una cosa, puede ser una desventaja para otra. Nosotros somos muy viajeros y los carritos que tienen capazo y silla (algunos también huevito) ocupan un montón cuando los pliegas. Así que ésa fue la razón por la que, después del Bugaboo, nos compramos la Maclaren.es individual. Eso sí, ya de oferta y la versión más normalita. Y es una maravilla para moverse en coche, para llevar de viaje… pero una pesadilla para mis paseos por Gijón durante horas. Así que hay que valorar también estos puntos. Os recomiendo que miréis la web sillasdepaseo.es para indagar un montón de modelos.

Luego ya vienen detalles como el manillar; el que llaman corrido siempre es más cómodo. Y si, por ejemplo, quieres tener hijos seguidos, pues es importante que el chasis sea bueno y resistente, porque además de un bebé tendrás que empujar un patinete con otro niño de unos cuantos kilos. De ahí también mi obsesión porque la silla fuese ligera. En fin, es cierto que al final son bastantes detalles, pero creo que hay que tener claro cuánto uso le daremos y para qué porque, al final, con el primer hijo, toca hacer un desembolso importante para varias cosas. Ojo, que hay gente que compra absolutamente de todo antes de que nazca la criatura y creo que hay cosas que se van viendo sobre la marcha. Pero justo la sillita de paseo, la del coche, la cuna y el cambiador, que fue lo único que cogimos antes de dar a luz al mayor, ha sido lo más amortizado en esta casa. Y vosotras, ¿qué sillita elegisteis?, ¿qué os parecía importante?, ¿habéis acertado?























