No soy yo muy dada a la queja, pero las cosas hay que decirlas, las buenas y las no tan buenas. No teníamos en mente ir al Parque de Atracciones de Madrid, más que nada porque creíamos que ir al zoo podía ser mejor plan dadas las edades de nuestros niños… hasta que vimos que estarían en el Parque los personajes de la Patrulla Canina (lo que no sabíamos es que al día siguiente, en el centro de Madrid, nos los íbamos a encontrar gratis 😉 ) Así que, blanco y en botella, porque imaginábamos que se morirían de la emoción. Eso sí, no os esperéis gran cosa, ni espectáculo ni baile; están Chase y Marshall para hacerse fotos con los niños pero… obviamente hay cola. Como en todo.

Lo sé, nada nuevo bajo el sol pero, ¿realmente hay que hacer esperas de más de una hora? Y para mi sorpresa, y cabreo, todo hay que decirlo, parte de la culpa la tiene una modalidad de entrada que se llama Speedy Pass, que igual ya todas sabéis que existe pero yo no tenía ni idea, en la que pagas más dinero pero no esperas colas. Total, que allí te encuentras, esperando y viendo cómo más de la mitad de los sitios de las atracciones son para aquellos que han pagado más (lógico) mientras las colas en las que tú estás no parecen disminuir nunca. Y señores, esto es un sitio pensado para niños y gente joven en el que cada adulto paga más de 30 euros y cada niño de más de un metro, casi 25 euros. Es decir, una familia de cuatro se planta en más de 100 euros. Por supuesto, si vas una vez en la vida igual te compensa pagar ese plus y evitarte las colas pero.. ¿y si todo el mundo hace lo mismo?

Dicho esto, y reconociendo que me parece un planazo, creo que a partir de los 5 años es cuando más lo disfrutan. Alfonso mide 1,20 cm y pudo subirse en todas las atracciones de la zona infantil mientras que Rafa, que mide 1 metro, estaba más limitado y no pudo subirse en ningún tipo de coche (ni de choque ni de circuito) y en todo lo demás lo hizo acompañado. Aún así, subimos en el tren de Ticket y Toc, que es un poco montaña rusa, y el pobre pasó un mal rato mientras el mayor iba partido de la risa, así que os podéis hacer una idea de que un par de años es una diferencia importante para disfrutar poco o mucho del parque de Atracciones. Lo digo porque hay veces que nos apetece llevar a los niños a hacer algunos planes y luego nos damos cuenta de que era pronto. Así que compensa que vayan más creciditos.





En fin, que Alfonso lo pasó como los indios. Mi recomendación es que, si podéis, evitéis ciertas épocas y fechas y así tendréis menos posibilidades de encontrar mucho jaleo y evitaréis tantas colas porque, por mucho que nos moleste, me da que los parques temáticos van a seguir exprimiendo al máximo el tirón y no van a reducir la venta de entradas. ¿Habéis estado ya?













































































4. Hay cafeterías y restaurantes pero, sinceramente, el parque tiene vistas tan bonitas que recomiendo comer al aire libre. Además, se puede hacer prácticamente en todo el recinto. Nosotros elegimos un banco debajo de un árbol precioso y estuvimos encantados comiendo bocadillos.












