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  • El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    El tamaño de la barriga en el embarazo y los kilos, ¡no influyen en el peso del bebé!

    ¿A quién con una señora tripa de embarazo no le han dicho eso de «ya no te queda nada» cuando realmente le faltaban 3 meses por delante de «bollo en el horno»? Sí, señoras, el tamaño de la tripa da para mucho comentario, pero oye, que nadie lo hace con maña intención, creo yo… Otras, sin embargo, nos vemos en el lado contrario. Soy de esas personas con tripas muy discretas en los embarazos. Da igual que sea el primero o el quinto, no tengo más ahora que en los anteriores. A una primeriza puede que le afecte el hecho de que le digan continuamente que coma más porque tiene poca barriga y el bebé va a salir pequeño. En mi caso, nunca le di vueltas, entre otras cosas, porque más de lo que como no puedo comer 😉 Me permito de todo normalmente, y en los embarazos no iba a ser menos. Desde repetir fabada hasta comer dulces. Lo importante es que no darle mayor importancia, cosa que por suerte yo nunca he hecho.

    El tamaño de la barriga en el embarazo no influye en el peso del bebé

    Qué me lo digan a mí. Tres varones que pesaron entre 3,500 y casi 4 kilos, sin pasarnos de fecha más allá de tres días (aquí no incluyo obviamente el peso de Carmen por nacer en la semana 28 aunque era también alto para la semana de gestación) En cualquier caso, ¿qué influye en el tamaño de la barriga y por qué no está relacionado con el peso con el que va a nacer el bebé?

    1. Cantidad de líquido amniótico
    2. Tamaño de la placenta
    3. Características físicas de la madre como la altura o el peso previo al embarazo
    4. Tonicidad de la musculatura abdominal. Si los músculos están más flácidos, la barriga se nota antes y es más abultada.
    5. Posición del bebé dentro del útero.

    Pues estas son algunas de las cosas que sí influyen en el tamaño de la barriga, así que podéis estar tranquilas todas. A las que os digan que si ya estáis a punto, podéis contestar que el churumbel tiene mucho espacio para flotar con tanto líquido. Y a las que os digan que comáis más porque esa barriga está pequeña, decís que tenéis una musculatura estupenda y listo 😉 A mí personalmente me parece super cómodo tener poca panza por temas de movilidad, ropa, etc… Y hasta me parece un cumplido en el fondo, jajaja…

    tamaño de la barriga en el embarazo no influyen en el peso del bebé
    Semana 34. Foto: Ladrona de momentos

    Los kilos en el embarazo tampoco influyen en el peso del bebé

    A ver, que igual con esto nos liamos. Coger muchos kilos o pocos en el embarazo depende de muchos factores. Si nos vigilan tanto este tema no es tanto por los kilos que tengamos de más, que también, sino por cuestiones de salud que puedan venir derivadas del peso, que es otra historia. Pero en principio, engordar 10 o 15 kilos no es una cuestión directamente relacionada con el peso del bebé, entre otras cosas porque los bebés empiezan a coger un peso relevante ya al final del embarazo. En la semana 30, a tus kilos no les va a afectar que el bebé pese 200 gramos más o menos.  No sé si me explico. En todo caso, el peso del bebé es importante para saber que va bien en su desarrollo pero que engordes 10 o 20 kilos no va a hacer que tu bebé sea más grande.

    Yo cogí 18 kilos en el primer embarazo y el crío pesó 3, 500 gramos. Engordé la mitad, es decir, 9 kilos con el segundo y el crío pesó 3,900 gramos. ¡Tachán! De manera que está claro que, en mi caso, no había ninguna necesidad de engordar tanto en la primera ocasión. Y la realidad es que aumentar mucho de peso en el embarazo puede acarrear problemas de salud, lo mismo que engordar muy poco. Hay que tener en cuenta varias cosas para saber cuál es, más o menos, el peso adecuado que hay que coger:

    1. Embarazo único o múltiple: creo que este punto es obvio 😉
    2. Índice de Masa Corporal al empezar el embarazo: no es igual comenzar el embarazo con un peso normal que con más o menos peso del que deberíamos.
    3. Problemas de salud como diabetes, retención de líquidos, tener que guardar reposo…

    En definitiva, que os importe un carajo lo que diga la gente y haced caso a vuestros ginecólogos y matronas, comed bien y si os apetece comer algo más que cuando no estáis embarazadas, pues también. Intentad hacer algo de ejercicio porque es muy bueno para el parto y para la recuperación postparto. Y poco más os puedo decir salvo que cada mujer es distinta, y cada embarazo también. Lo de las comparaciones, dejadlo para otros menesteres.

  • Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Kilos en el embarazo: ¿cuánto engordar?

    Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?

    Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

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    ¿Qué me decís de esa cara de pan y esos brazos? 😉 Obvio que me pasé. Semana 36 del primer embarazo.

    Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

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    Semana 36 del segundo embarazo, en el que cogí el peso justo y en el que mejor me recuperé después de dar a luz.

    En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!

     

  • Embarazo: el tamaño de la barriga

    Esto del tamaño de las barrigas de embarazadas da para mucho. No hay un sólo día, y no exagero nada, en que después de la pregunta típica de «¿de cuánto estás?», me digan «¡pero si casi no tienes barriga!»Luego están esas madres que me cuentan que, embarazadas de 5 meses, ya les decían lo de «ya te queda muy poco, ¿no?. La verdad que yo me miro en el espejo y noto ciertas diferencias entre cuando no estaba preñada y ahora que lo estoy pero asumo que es cierto que mi barriga entra dentro de las que podemos clasificar como pequeñas. En cualquier caso, no me molesta en absoluto el comentario, lo digo porque en Instagram algunas lo decís y os aseguro que soy la primera que soy consciente de esto. Además, todo tiene ventajas y desventajas en la vida.

    Sé que muchas lo hacemos, foto mes a mes del embarazo de cómo va creciendo nuestra barriga.
    Sé que muchas lo hacemos, foto mes a mes o cada semana del embarazo de cómo va creciendo nuestra barriga.

    ¿Qué ventajas tenemos las embarazadas con poca tripa? Pues generalmente, aunque como en todo hay excepciones, que estamos muy ágiles hasta el final. Yo a día de hoy no tengo problemas ni para abrocharme los playeros ni para agacharme a por la pelota de los críos debajo de la cama. Otra ventaja, aunque creo que en esto juega un papel clave la genética, es que en principio tienes menos probabilidades de que te salgan estrías; cuanto menos se estire la piel, mejor (tengo un post pendiente sobre estrías y varices para la próxima semana así que no me detengo en este asunto). Y quizás, la ventaja por excelencia de tener poca tripa es que nos resulta más fácil encontrar ropa y que, incluso, hay cosas que nos sirven de nuestras prendas habituales.

    Foto que colgué en IG en la semana 25 apurando mis vaqueros habituales.
    Foto que colgué en IG en la semana 25 apurando mis vaqueros de siempre.

    Bueno, olvidaba otra ventaja, pero ésa viene después de dar a luz. Lo lógico es que, si tu tripa se ha expandido bien poco durante el embarazo, la recuperación de tu figura sea rápida. No quiere decir que la barriga no te quede blanda pero sí que, lo que es el tamaño, desaparece de forma sorprendente. No me preocupa en exceso esto, no me costó mucho perder los kilos del primer embarazo pero he de reconocer que, después de dar a luz a Rafa, me dio un subidón al ver que salía del hospital como si nada 😉

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    Foto de la izquierda: mi discreta barriga tres días antes de dar a luz a Rafa en la fiesta o babyshower que me hicieron mis amigas. A la derecha, dos días después de dar a luz, a la salida del Hospital de Cabueñes (Gijón)

    ¿Qué ventajas tenéis las de tripa grande? Pues hombre, la mejor es que podéis lucir embarazo desde bien pronto. Nadie pondrá en duda vuestro estado confundiéndolo con haberte pasado con la fabada los últimos meses. Si tenéis una barriga grande, posiblemente, seáis estrechas de cadera, vamos, de tipo fino. Y señoras, ya quisiera yo tener unas caderas más discretas (y de paso un trasero menos voluminoso 😉 ) Y esto me lo tenéis que confirmar las de barriga grande pero las que tenemos poca coincidimos en que, sentadas, estamos bastante incómodas, no sé si nuestros peques tienen menos espacio para campar a sus anchas. Pero insisto, no tiene base científica alguna 😉

    Eso sí, da igual que tengas poca o mucha barriga… como os pongáis a comer como el kiko, como me pasó a mi en mi primer embarazo que engordé 18 kilos, o tengáis la mala suerte de hincharos, la tripa será lo de menos porque la cara, los brazos o las piernas delatarán vuestro estado a kilómetros de distancia.

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    Primer embarazo, semana 35. La barriga pasa a un segundo plano con semejante carnosidad en brazos y trasero. Era más evidente que estaba embarazada que ahora, y eso que se supone que cuantos más embarazos, más panza. Foto de Carlos Quirós.

    En cualquier caso, el tamaño de la panza no tiene ninguna relación con el peso con el que nazca el bebé. Y puedo corroborarlo porque Rafa pesó más de 3,800 kilos en la mini barriga que visteis en la foto del jersey de la estrella. Tengáis la tripa que tengáis estando embarazadas, disfrutadla porque es la más bonita que existe. ¿Qué comentarios de la sabiduría popular escuchabais sobre vuestras barrigas?, ¿qué mas ventajas encontráis en barrigas pequeñas y grandes?

  • Embarazada, ¿qué me pongo?

    Visto el éxito del post sobre los kilos en el embarazo, que recibió más de 400 visitas, hoy voy con otro asunto que también trae de cabeza a muchas mujeres: cómo vestirse durante el embarazo. Además, me lo ha pedido una de las lectoras, así que soy una mandada. En mi opinión, la poca ropa premamá que he visto en alguna revista no suele ser bonita, y menos aún, juvenil. Es más, no sabría deciros ni dónde se compra, salvo cuatro cosas que ponen en tiendas como Zara o H&M, pero que no dan para vestirse ni dos semanas.

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    Foto: Kim Kardashian no está eligiendo looks muy afortunados.

    La verdad es que aguanto con mis vaqueros habituales y cualquier pantalón pitillo hasta el séptimo mes de embarazo. De todas formas, para las que tengáis la tripa grande o, como yo, queráis usar pantalones ajustados hasta el final del embarazo, podéis hacer lo siguiente: comprad pantalones una o varias tallas más grandes y estrechadle la pernera. Yo lo hice en el segundo embarazo y los usé hasta el día antes de dar a luz.

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    Foto: El pantalón rosa lo compré en la talla 42 en Stradivarius y yo misma lo arreglé. En la imagen estoy de 5 meses, no encontré foto posterior pero os aseguro que lo usé hasta el final.

    Una prenda fundamental para las embarazadas es el vestido. Yo que he pasado el último trimestre de mis embarazos en verano y el inicio del otoño, los he usado prácticamente a diario. Además es muy fácil encontrarlos en cualquier tienda y a buen precio. Y por supuesto, si no son ajustados, podéis usar perfectamente vestidos que ya tengáis en vuestros armarios sin tener que gastar un euro. Aquí os pongo varios ejemplos de vestidos que compré para el embarazo en tallas más grandes (L o 42) a las que uso habitualmente, y vestidos que ya tenía y que pude ponerme perfectamente estando embarazada.

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    Izquierda: vestido H&M de 2011. En la foto de la derecha estoy de 5 meses. Lo pude usar hasta el séptimo mes.

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    Izquierda: vestido de Blanco del año 2007. En la foto de la derecha, embarazada de 6 meses y medio.

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    Estos dos vestidos me los compré durante el primer embarazo, el amarillo es de Blanco y el de flores de Nice Things, ninguno es para embarazadas y, como véis, no hubo problema, especialmente con el segundo, que es comodísimo. Los dos los usé el verano posterior, sin estar embarazada.

    Y por supuesto, para mí los leggins son los mejores amigos de las embarazadas. Los tenéis en todas las tiendas conocidas, yo los compro en talla L por aquello de que la goma no me apriete la barriguita y voy comodísima. Los puedes usar con bailarinas, mocasines, botines, botas altas… es la prenda perfecta para llevar con cualquier calzado. Las que vivimos en el norte y tenemos días fresquitos en verano, tenemos suerte porque hay leggins estampados y de cualquier color.

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    Foto: dos días antes de dar a luz, en la babyshower sorpresa que me prepararon mis amigas. Con leggins negros, ya que era octubre. Durante el verano los utilizaba en color rojo o azul

    La moda hoy en día es muy variada, así que no hay que echarse a llorar delante del armario mientras nuestra tripa crece. Y perdonad por la escasez de fotos, no imaginé que algún día me pondría a escribir un blog y las que he colgado son las que he encontrado de algunos viajes o eventos. La próxima semana escribiré sobre cómo vestirse para ir de boda. ¡Buen fin de semana!

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