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  • La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    Es una de las preguntas que más me estáis haciendo en este embarazo, junto al tema de los nombres, que ya os conté en otro post, y junto a la cuestión de cómo se lleva un embarazo tras lo sucedido en el anterior. A esto siempre respondo que prefiero no escribir por el momento sobre ese asunto, porque temo que precisamente ahora, que quedan dos meses para dar a luz, me azucen los miedos de lo que viví y sabiendo todo lo que sé, no sólo por mí sino por las historias que recibo cada semana, sobre lo que puede ocurrir. Supongo que escribiré cuando el embarazo haya terminado y sepa cómo viví las últimas semanas. Por el momento, este post es para contaros un poco cómo se vive la experiencia de no saber el sexo de tu bebé.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    En muchos países es común esperar al parto para conocer si tu hijo es niño o niña. De hecho, hasta hace no tanto, era lo normal. Mi madre no sabía si yo era o no una niña y puede que muchas de las madres de las que me estáis leyendo, tampoco lo supiesen. Y no pasaba nada; quiero decir que, en cuanto a logística, no era un problema. Es verdad que nosotros ya tenemos algunas cosas, pero también es cierto que se puede comprar lo básico sin saber el sexo. De cualquier manera, os diré que aquí, esta servidora, siempre lo supo pronto en los cuatro embarazos porque ni siquiera me planteaba la posibilidad de no enterarme antes de lo que sucedió con Carmen. Las razones por la que tomamos esta decisión en esta ocasión ya las conté en otro post.

    ¿Como está siendo la experiencia?

    Quizás es extraño no poder referirse en casa al bebé como el hermanito o la hermanita pero tampoco es que nadie se esté volviendo loco en este sentido. Es más, lo tenemos tan interiorizado que, aunque los niños tenían cierta curiosidad al principio, ahora les parece lo más normal del mundo. De hecho, os diré que yo misma tenía más curiosidad al principio que ahora, por lo que os comentaba, porque lo interiorizas. Es como si tomas la decisión de cambiar hábitos, te cuesta más al principio, luego ya te va pareciendo más fácil. Así que os diré que, en este instante, tengo ganas de que llegue el parto y descubrir si es niño o niña pero la curiosidad no me mata porque sé que quedan dos meses.

    La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

    ¿Cómo lo hacemos con las revisiones, ecografías…?

    Esto os tiene muy intrigadas a algunas porque decís que veis claramente el sexo de vuestros bebés en las ecos. La cuestión es que si, en cada cita o eco, dices ya de antemano que no quieres saber si es un niño o niña, ellos ya se encargan de pasar muy rápidamente por esa zona o sencillamente no ponerte la pantalla cuando quieran detenerse por esos lares. Nunca, ni una sola vez, hemos intuido nada. Cierto es que yo he sido siempre malísima con las ecografías, no sé ver nada bien y tendrían que decírmelo mientras enfocan claramente, así que si miran de pasada, ya ni os cuento.

    Es verdad que a veces se les puede escapar a los sanitarios, eso os ha pasado a algunas de las que me habéis escrito y supongo que es una faena cuando no quieres saberlo. Nosotros, no sé si es por el historial o porque yo insisto mucho al tenerlo tan claro, pero juraría que nadie ha dicho nada. En general hablan en masculino porque se refieren a bebé o feto, hay quien dice la criatura en femenino… pero no, nadie ha dicho la palabra la niña o el niño.

    Dicho esto, aún hay gente que me pregunta si de verdad no lo sabemos nosotros y es que lo queremos mantener en secreto. No, no lo sabemos porque no hemos tomado esta decisión por los demás, sino precisamente por nosotros mismos, especialmente por mí, para poder estar tranquila. Y desde luego, la decisión, a día de hoy (ya veremos el tiempo que queda) sí me ha permitido mantener cierta tranquilidad, que ése es el objetivo. No tengo nada que preparar, lo importante lo llevo dentro. Y además estamos convencidos de que la experiencia de conocer el sexo de nuestro hijo/a en el parto va a ser realmente emocionante. Eso, sumado a que podamos volver a vivir un parto donde nuestro bebé llore y abra los ojos (sí, por desgracia no siempre es así) creo que lo convertirán en un parto conmovedor. ¿Alguien más que haya llegado al parto sin conocer el sexo de su bebé?, ¿cómo fue la experiencia?

  • Cuarto embarazo: Qué ha cambiado de una gestación a otra

    Cuarto embarazo: Qué ha cambiado de una gestación a otra

    Entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en cuanto a… prácticamente todo. Para mí, hay varias cosas que probablemente han influido a la hora de haber decidido, o sencillamente no me ha quedado otra, que cambiar ciertas prácticas, hábitos o llamadlo como queráis. Al final, las circunstancias van cambiando y eso nos pide o nos fuerza a hacer ciertas transformaciones. Creo que nos sucede un poco a todas con respecto a la maternidad, el embarazo, la educación… Mi cuarto embarazo está siendo muy distinto al primero en muchos aspectos.

    La edad

    Vamos a ser sinceras, a los 20 años no hacíamos las mismas cosas que a los 27, ni a los 27 hacíamos lo mismo que a los 34 años. Una va tomando cierta conciencia o perspectiva de las cosas, el cuerpo puede aguantar ciertas cosas a una edad, y por eso te lo permites (aunque no porque las aguante mejor el cuerpo son buenas). Lo que pasa que eso lo vas sabiendo o viendo con el tiempo. Por poner un ejemplo, hace años no me protegía del sol, únicamente aquellos días en los que iba a pasar unas cuantas horas en la playa, sino…¿para qué? pensaba yo. Y así con muchas más cosas. No creo que un embarazo se viva igual a los 25 años que a los 35. Tengo unos embarazos super parecidos en muchos aspectos, pero es verdad que con el primero no temía nada porque era más joven.

    La experiencia

    Otra de las cosas que también me ha cambiado a la hora de vivir los embarazos es la propia experiencia, que hace que vayas intentando mejorar aquello que crees que no hiciste bien o no salió bien del todo. Por ejemplo, yo durante el primer embarazo no me cuidé nada, comí en exceso y no hice nada de ejercicio. La realidad es que acabé cogiendo un peso desmesurado en mi caso (no retengo líquidos y tengo barrigas pequeñas): 18 kilos. Y cuando llegué a mi casa después de dar a luz me encontré con 13 kilos de más en la báscula. Lo perdí, sí, sin hacer nada especial, y no pasa nada. Pero objetivamente, esa experiencia me hizo entender que no lo había hecho bien. Porque la realidad es que engordé 9 kilos en el segundo y los mismos en el tercero y la recuperación con cada uno que sumas cuesta más. Por eso, ahora, con el cuarto, no quiero comer de forma compulsiva (la excusa de comer por dos ya no me sirve), ni dejar de hacer deporte, que es un hábito saludable para cualquiera, embarazada o no. Asumo que el cuerpo me cambie y no sea igual, perfecto. Pero porque llevo un bebé dentro, no por descuidarme totalmente como hice la primera vez.

    Cuarto embarazo
    Semana 21-22 de los cuatro embarazos: Veo ciertas similitudes entre segundo y cuarta, ¿nacerá la niña el mismo día que Rafa? 😉 Como veis, con el peso me descuidé completamente en el primero.

    Los miedos

    La experiencia o inexperiencia también puede implicar miedos. A mí en general lo desconocido no me asusta y, aunque he vivido todos los embarazos con mucha tranquilidad y pachorra, es verdad que las experiencias vividas te marcan un poco. Por ejemplo, yo pasé un primer postparto muy malo, hablo de 5 días, pero estuve muy mal por los puntos de la episiotomía. Aquello hizo que me informara más sobre ese tema y que, en embarazos posteriores, decidiese hacerme el masaje perineal para evitar otro corte. Vale, no me pasé el embarazo pensando en ello, aún no pienso en el parto de la niña a estas alturas, pero obviamente, aquello que no salió bien, quieres evitarlo. Quizás no te planteas tampoco tener un aborto hasta que lo tienes, y eso luego también genera cierta ansiedad al principio, fue una cosa que ni me plantee en anteriores embarazos y en este sí. Hay mujeres que lo viven al revés, que tienen unos miedos enormes durante el embarazo por ser algo nuevo. Eso ya depende de cada persona.

    Lo que sí os puedo decir es que, en líneas generales, han cambiado muchas cosas del primer al cuarto embarazo. Ahora intento cuidarme y comer un poco más sano (aunque desde que empezó el verano estoy comiendo peor, todo sea dicho), utilizo cremas específicas para esta etapa, hago ejercicio, y estoy más pendiente de la variz que me sale para que mejore la circulación de la pierna; y por supuesto, me prepararé con el pasaje perineal para el parto (esto ya lo hice a partir del segundo). Lo que no ha cambiado, gracias a Dios, es que lo vivo con la misma ilusión y que lo estoy disfrutando tanto como el primero, el segundo y el tercero!!! ¿Notásteis cambios a la hora de vivir los distintos embarazos?

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