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    Embarazo y running, ¿se puede?, ¿se debe?

    Una de las cuestiones por las que más me habéis preguntado en las redes desde que el miércoles pasado os conté que estaba embarazada es la de si continúo corriendo. Bueno, ésta y el tema del sexo del bebé 😉 Pues vamos allá con el embarazo y running. Después del aborto, me culpé por correr embarazada. Había leído antes mucho sobre ello y nada impedía seguir practicando durante el embarazo, siempre que seas una persona acostumbrada a ello y si la gestación va bien. Pero claro, cuando sufres un aborto, al principio, necesitas encontrar una causa. En Urgencias, la ginecóloga que me atendió, me dijo que no tenía nada que ver.

    Pero me quedó la duda ahí… hasta que mi anterior matrona, con la que tengo contacto por Facebook, me dijo: si fuese por correr, no existirían las clínicas para abortar. Aquello me quedó grabado aunque la realidad es que no tenía claro lo que haría cuando me quedase embarazada nuevamente. Y llegó el momento del positivo. Bueno, incluso antes de ese momento, cuando ya sospechaba que podía estar embarazada. Ahí decidí que seguía, que se suponía que podía seguir haciéndolo y me negué a dejar de hacer vida normal cuando yo siempre viví mis gestaciones con serenidad. Y en el fondo, no quería darme la razón a mí misma con la causa del aborto. Y así fue. Seguí corriendo pero bajé el ritmo por una razón: mis pulsaciones.

    embarazo y running

    Embarazo y running: las dos cosas imprescindibles

    Pues sí, hay que tener dos cosas muy en cuenta cuando corres embarazada y una de ellas a mí me afecta bastante:

    1.Las pulsaciones: en septiembre, maridín me regaló un reloj pulsómetro para poder entrenar y no tener que llevarme el móvil. Fue entonces cuando descubrí que tenía las pulsaciones bastante altas al hacer deporte. Y en ese momento decidí hacerme la prueba de esfuerzo para saber que todo estaba bien. Y así era, por lo que me quedé más tranquila. Durante el embarazo, aumenta la demanda de trabajo del corazón debido al incremento de volumen sanguíneo en el organismo. Como consecuencia, el número de latidos por minuto aumenta. En reposo, pasa de 60-70 pulsaciones/minuto a 80-90. Lo aconsejable es que una embarazada no sobrepase las 140-150 pulsaciones durante el ejercicio si es una persona acostumbrada a hacer deporte, como es mi caso. Así que desde que sospeché lo del embarazo, tres días antes de hacerme el test, puse en la pantalla principal del reloj las pulsaciones y me olvidé de los kilómetros. Si antes corría 10 kilómetros en 56-57 minutos, ahora corro 7 o 7,5 kilómetros. Vamos, que se nota, no sudo lo mismo 😉

    2.El calor: Recuerdo que en enero tuve una conversación con Cristina Mitre en la que hablamos sobre algunas cosas sobre running, yo tenía reciente el aborto y sentía cierta preocupación por el tema de las pulsaciones de cara a un nuevo embarazo y ella me dijo que lo más preocupante para el feto durante la práctica de ejercicio es el calor. Sí, lo que leéis. El sobrecalentamiento puede perjudicar al feto, especialmente durante el primer trimestre. No es algo que me preocupe mucho viviendo en Asturias pero hay que tenerlo en cuenta. Es la misma razón por la que no se aconseja el uso de saunas.

    Mi primer contacto con un profesional en este embarazo fue con la matrona en la semana 10. Yo ya llevaba un mes y medio sabiendo que estaba embarazada y tuve en cuenta estas dos cosas pero no había podido consultarlo con nadie que me fuese a supervisar durante estos meses. Cuando ya por fin tuve la primera cita con la matrona, le comenté lo de correr. Ella me dijo que la única razón por la que desaconsejaba los ejercicios de impacto en el embarazo es por el tema del suelo pélvico (tenedlo en cuenta) pero, tras conocer mis antecedentes de tres partos vaginales, tres embarazos (con zumba incluido hasta la semana 40 en la tercera gestación) y un suelo pélvico intacto, me dio vía libre. Y me recordó lo de las pulsaciones.

    Así que esta es mi situación ahora. Sigo corriendo, lo haré mientras las cosas vayan bien y mi cuerpo no dé señales de que no debo hacerlo. Lo que no he hecho, por ahora, es correr ninguna carrera ya que las que tenía en mente eran de 10 kilómetros o medias maratones. De hecho, esta semana hace un año que hice mi primera media maratón, y creédme, me encantaría correr este fin de semana nuevamente la media de Gijón. Pero no, mi cuerpo ahora no es el mismo, voy a otro ritmo. Eso sí, quizás en junio me anime con la Carrera de la Mujer, que es una distancia corta. No tengo ninguna idea en la cabeza sobre cuándo voy a parar, me dejaré guiar por lo que me pida el cuerpo, cuando note que estoy cansada y ya no deba seguir, lo haré porque lo primero es lo primero. Mientras tanto, disfruto de las salidas que hago, aunque sea como una tortuga, pensando en la cantidad de ventajas que tiene hacer deporte durante el embarazo.

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