Quizás uno de los sentimientos más presente estos días sea la incertidumbre. Ahora que ya parece que hemos aceptado lo que está sucediendo, que nos levantamos cada mañana sabiendo que sí, que es real lo que vivimos, que admitimos que es un circunstancia excepcional por la que hemos de pasar inevitablemente… muchos nos preguntamos qué pasará después de todo esto. Nos preguntamos si nuestra vida volverá a ser parecida o igual a la de antes.
Nos preocupan nuestros trabajos, los negocios que han cerrado, la situación de nuestros mayores, si se retomará el curso, si podremos abrazar a la gente o tendremos que mantener una distancia durante mucho tiempo, si podremos este verano movernos para ver a esos familiares que viven lejos. Algunas de estas cuestiones, sobre todo lo que se refiere a nuestra situación personal y laboral, generan mucha ansiedad en determinadas personas. Porque al final, las personas sentimos angustia cuando queremos controlar lo que realmente no es controlable. Y es fundamental que pongamos nuestra energía y esfuerzos en aquello que sí podemos controlar.

La psicóloga Patricia Ramírez nos explica que cuando se da una situación para la que no tenemos recursos es frecuente que aparezca la incertidumbre y la ansiedad. Y nos invita a hace dos cosas:
1. Meditar: con la finalidad de que nuestra amígdala esté más serena. La meditación ayuda a ser más conscientes del momento presente y nos permite manejar el estrés.
2. Anotar en una libreta lo que nos preocupa: y poner a su lado cuánto control tenemos sobre esas cosas. Si nuestro control es 0, es un pensamiento que debemos apartar, no debemos enredarnos ahí.. Y sobre aquello que tengamos un poco de control, escribir al lado las soluciones de cara al futuro, aunque ahora no podamos ponerlas en práctica. Muchas veces, escribir algo en un papel, nos ayuda a dejar de darle vueltas.
Lo sé, es normal, es comprensible querer tener la seguridad y la tranquilidad de saber lo que va a ocurrir pero no es posible, no podemos tenerlo todo bajo control. A casi todos, en algún momento, nos han llegado episodios con los que no contábamos y que nunca hubiéramos querido vivir. Lo que sí hay que intentar en situaciones de incertidumbre, cuando nos preguntamos qué pasará, es no ponerse en lo peor. Conozco personas que ante muchísimas situaciones siempre están pensando en desenlaces negativos. Y de verdad que no ayuda nada.
Para quienes queráis alguna recomendación y necesitéis leer sobre esto, Patricia recomienda «La trampa de la felicidad», de Russ Harris.
Deja una respuesta